CAP 5

"Lo inevitable"

.

.

.

Doc se encontraba en aquellos momentos con los ojos cerrados, respirando de forma pausada y profunda mientras que algunos pequeños sonidos se percibían.

Frunció el ceño

Eran pequeños pillidos mecánicos bastante molestos y que se mezclaban con algo pesado que le parecía que cubría una buena parte de su parrilla haciéndole suspirar un poco más aunque el borboteo de su motor se había vuelto un poco más liviano; aún notaba el sonido en su interior y lo incómodo que era al momento de tratar de respirar y lo pesado que se sentía en su garganta también, pero… trató de mover el cuerpo pero le pareció que estaba más pesado que nunca y en un nuevo esfuerzo, su motor volvió a resonar de una manera que le pareció que no concordaba con lo que estaba acostumbrado.

El sonido de las máquinas se volvió más insistente y entonces, abrió los ojos al entender qué era lo que escuchaba y lo que sentía

Estaba en el hospital

Ferret estaba a su lado

Lo que tenía delante era la endemoniada mascarilla y al fondo lo que oía no solo eran los aparatos que le mantenían con vida sino era también esa odiosa canción, esa endemoniada melodía que no le iba a abandonar hasta el último día de su existencia, mientras que el firebird se regodeaba de lo que era capaz de hacerle y de la manera que tenía para someterle, sabiendo que él haría cualquier cosa que le pidiese a cambio de que no le hiciese más daño ni lo humillase delante de sus amigos y su familia, lo que fuera… cualquier cosa, con tal de no tenerlo contando esa terrible historia a los demás corredores de la Copa Pistón que no dejarían de verle como si no fuese más que una burla patética de alguien que se creía el mejor

No quería…

-AAAAAAAAH!

Sencillamente había gritado y eso había provocado un movimiento terrible y repentino, escuchando cientos de voces que se alzaban en un instante mientras le parecía que aquel terrible auto magenta se reía a su lado con fuerza y se acercaba para seguirle haciendo daño y turbando sus sentidos hasta que dejara de reconocerse

Lo odiaba… no quería que lo tocara, no quería que se le acercara otra vez…

Aceleró a pesar de que su motor comenzó a hacer ruidos burbujeantes y parecía que se llenaba de un líquido pesado pero eso no le importaba, solo quería alejarse… tironeó de todos los cables que tenía los cuáles soltaron fuertes chispazos y cayó con fuerza a un suelo más duro y más alejado de lo que recordaba; le dolía todo, los dobleces, los golpes del choque que se había provocado al perder el agarre sobre la arena suelta y no haber medido bien el impulso de su propio peso al desviar las llantas inadecuadamente…

Se giró forzando su volante hasta poder dar la vuelta entera pero más había tardado en acelerar y en avanzar un solo metro cuando chocó fuertemente de frente con otro auto que pareció apretarle y cubrirle con fuerza, reconociendo el ahora y el sonido de este lo que hizo que terminase gritando y llorando con fuerza

Se sentía muy débil, se sentía estúpido… quería que todo terminara…

-Por favor… por favor… dile que pare…

-Shhh… shhh… él no está aquí, tranquilo… -Mark Shelby emitió un fuerte suspiro para luego, estirar una llanta para pasarla suavemente por encima de la cabeza del otro –está bien Huddy… ese bastardo no está aquí…

Tres autos habían entrado alarmados en aquella habitación mientras veían como el hornet sollozaba aferrado con fuerza al rolls royce que intentaba tranquilizarlo, murmurándole bajito mientras que apenas y alzaba la mirada para observar a quienes habían llegado y parecían no saber cómo reaccionar; Paul Atkins y Ramón intercambiaron una mirada silenciosa y el Opal Ampere negro emitió un fuerte suspiro para luego, conducir silenciosamente hasta acercarse a aquellos dos en el fondo

-Dile que voy a tocarlo –advirtió con cuidado Kadoa observando los ojos de su líder que seguía acariciando despacio al otro –necesito reconectarlo o algo va a fallar…

-Seguro –respondió por lo bajo aquel viejo mafioso para luego, bajar la mirada hacia su mejor amigo que seguía temblando presionado contra la parte baja de su capó –Hudson…

El aludido inspiró profundo y se acomodó un poco mejor debajo del otro, aun lagrimeando despacio como si todavía fuese un chico demasiado asustado por una noche terrible como para despertar

-Recuerdas a Terry?... y a Warren? –inquirió con cuidado el rolls royce esperando por una respuesta de su mejor amigo que muy lentamente, como si no quisiera responder comenzó a asentir; Mark emitió un suspiro profundo antes de volver a hablar –tienen un aprendiz. Doa. Necesito que le permitas acercarse y reconectar algunos de los tubos de alimentación que acabas de sacarte del cuerpo… -dijo y entonces le pareció distinguir una mirada algo tímida por parte del otro que se asomaba muy apenas por debajo suyo

Chrysler, hacía tantos años que no le veía de esa manera: era como volver el tiempo atrás y estar mirando a un Hudson Hornet joven que finalmente se había dejado asomar en su lado más temeroso del mundo, uno que así como estaba dispuesto a ocultarse con él también lo estaba para pelear hasta las últimas consecuencias de ser necesario; un Hudson Hornet anterior a aquel que se había desesperado al sentir que no estaba tocando la fama lo suficientemente rápido y que finalmente les había abandonado con tal de obtener lo que quería en el momento en el que lo quería.

En esos momentos… era ese mismo hornet que se le estaba yendo de las llantas y cuya mente estaba torturando, como si no fuese suficiente haberle hecho tanto daño durante una larga vida como para punzarle una última vez, ahora que eran conscientes de que el auto ya había pasado por bastante y que finalmente, su cuerpo comenzaba a decir que era suficiente para toda una vida.

-Por favor…?

Finalmente el auto azul asintió despacio y cerró los ojos, dejando escapar un fuerte suspiro como si estuviese a punto de quedarse dormido a lo que el líder de las serpientes le hizo una seña al auto híbrido que movió la cabeza con un gesto serio para unos momentos después acercarse y comenzar a tomar los cables y las mangueras que se habían desprendido y que comenzaban a vaciarse en el suelo; el auto rojo vino se acomodó un poco mejor sin soltar a su mejor amigo que emitió un gemido aterrado cuando el ampere se acercó para abrir un poco mejor el capó del mayor y entonces, comenzar a reconectarlo todo

-Está bien, Doctor Hornet –murmuró el auto de ojos rojos haciendo aquello lo más rápido posible mientras que el mayor temblaba y apretaba más los párpados, dejándose consolar por quien seguía a su lado –va a dormir, de acuerdo? –decía Kadoa con gesto serio –va a sentir mucho sueño y va a dormir. Se encontrará mejor por la mañana pero por ahora, tendrá que descansar para que su cuerpo se recobre adecuadamente –dijo aquel auto y con mucha pesadez, los párpados del viejo corredor se alzaron para verle de reojo

Un momento después, pareció mover los labios pesadamente y finalmente habló con una voz muy baja y algo quebrada

-Mark?

-Aquí estoy –respondió el otro auto frotando suavemente el capó del médico con el suyo, para que pudiese sentirle mientras que el ampere cerraba muy apenas el del hornet, solo lo suficiente para que las mangueras pudiesen salir apropiadamente –qué sucede?

Hudson Hornet pareció no saber qué decir por unos momentos para luego, dejar que su voz se escuchase débil y baja nuevamente

-En verdad… lo siento tanto…

-De qué te estás disculpando, tonto? –respondió el aludido intentando sonar algo animado a pesar de que se sentía terriblemente preocupado por el otro auto que había recostado su cuerpo en el suelo y ahora, se apoyaba completamente en el de él

El auto azul pareció mecerse muy apenas antes de emitir un suspiro más profundo, con su motor dejando escapar un nuevo sonido ahogado

-Porque… no hice las cosas bien… -respondió con un pequeño suspiro el hornet con los ojos completamente cerrados –porque… no quería que te fueras… e hice que te fueras… lo siento…

-Shhh… no sucede nada –susurró el auto color vino –aquí estoy ahora y no me iré, de acuerdo?... todo está bien ahora. Nadie te va a dejar atrás… una vez serpiente…

-Siempre serpiente –sonrió débilmente el auto azul para finalmente emitir un suspiro más profundo y dejarse ir dormido.

El viejo rolls royce bajó apenas los párpados y fritó suavemente la cabeza del auto en el suelo antes de negar un par de veces

-Jamás lo había visto de esta manera

El Rayo McQueen mostraba una expresión completamente acongojada y agotada por la sensación de pérdida, sin ver al auto de mayor edad que le dirigió una mirada suave y enternecida para luego, besar la frente de su mejor amigo y entonces comenzar a empujar despacio el cuerpo hacia una zona donde el híbrido acomodaba lo mejor que podía una gruesa superficie afelpada para que el hornet pudiese descansar

-Eso es porque nunca ha dejado que nadie, ni siquiera nosotros lo viéramos de esta forma –respondió con calma el Shelby para un momento después sacar de los laterales de su cuerpo lo que parecía ser un par de garras mecánicas que hicieron que el número 95 abriese mucho los ojos y retrocediese un poco –no tienes de qué preocuparte. Casi todos los autos tienen un par para ayudarnos con la manipulación de objetos dependiendo de sus trabajos o para lo que las necesiten –explicó con cuidado el rolls royce sabiendo el motivo por el cual el joven corredor las veía con resentimiento:

Bran Leander también tenía las suyas y todos habían visto lo que estas habían hecho en el cuerpo del pobre chico

-Los líderes de los grupos tenemos las nuestras para las batallas y para defendernos de lo que venga hacia nosotros… esa es una realidad que no podemos negar –aseguró al Ford rojo mientras que las utilizaba para levantar lo mejor posible al hornet y rodarlo suavemente hasta la superficie de cama especial para este –desgraciadamente tú viste la peor parte de estas cosas pero dejando de lado lo que pueden ocasionar, son muy útiles para otro tipo de situaciones –explicó finalmente siendo ayudado por Kadoa para recostar el cuerpo del ex corredor y acomodarlo mejor

Mark Shelby retrocedió despacio y el McQueen se estacionó a su lado, observando a Doc con un dejo de tristeza profunda

-Hudson tiene las suyas también… en verdad –sonrió divertido mientras que Rayo le dirigía una mirada inquisitiva –por lo que he visto en estos meses las utiliza ahora para manipular lo mejor que puede las herramientas que necesita para curarlos a todos… lo mismo los oficiales de policía tienen las suyas en los rines de las llantas para poder manipular cierta clase de armas u objetos que les son útiles… hay quienes en lugar de garras se han modernizado con diversos tipos de imanes y ganchos redondos especiales para sostener objetos más pequeños y finos… tu amigo Luigi tiene las suyas especializadas para limpiar y manipular herramientas que ayuden en la mecánica de los neumáticos…

-Luigi? –parpadeó el McQueen observando sorprendido al auto mayor que le sonrió con cariño

-Si, en verdad –se rió suavemente el Rolls Royce a lo que el más joven comenzó a remover una llanta hacia delante y hacia atrás con nerviosismo y sorpresa –si tienes el dinero necesario te puedes pedir colocar un par y eso facilita grandemente la vida y tiene sus utilidades…

-Ya… pero también puede usarse para realmente dejar marcado a alguien –musitó por lo bajo el auto rojo produciendo un poco más de risas en quien tenía a un lado

-Quizá… pero las carreras donde tú te mueves también pueden hacer lo mismo y no necesitan instalarles nada más que lo que especifique la asociación si no recuerdo mal las reglas… -el Ford le miró con sorpresa y un gesto casi ofendido a lo que el auto mayor volvió a hablar –solo piensa en ese auto… Hicks… -dijo y un temblor de rabia recorrió al corredor rojo que entornó los ojos –va y golpea a todos los autos, provoca accidentes… tú sabes muy bien cuantos de tus compañeros corredores quedan afectados por ese tipo de accidentes y solo se requiere de un movimiento mal intencionado, uno solo… y lo que ocasiona puede provocar el final de todo para uno o varios de quienes intentan correr…

Dijo y sus ojos azul oscuro se clavaron en el cuerpo del hornet que dormía con suspiros profundos y sonoros, con los ojos del más joven siguiendo la mirada de quien hablaba hasta cambiar su expresión por una dolida

-Estás casado con uno de los mejores ejemplos acerca de lo que puede ser el resultado de un acto de mala fe… -dijo en un tono apenas audible mientras bajaba los párpados –y todo… por un pequeño golpecito en el momento justo… y por una provocación malintencionada para que sus ejes no cuadraran… y eres testigo de un daño tan terrible que por muchos años que pasaron, este sigue presente…

-Lo siento –musitó el McQueen cerrando los ojos a lo que quien estaba a su lado le observó curioso

-Y por qué te disculpas?

-No lo sé… supongo… que porque me la paso culpando y temiéndolo todo cuando… estas cosas ya pasaron y se supone que tenga que superarlas –dijo por lo bajo y se acercó un poco más al hornet hasta quedar delante suyo sin dejar de verle con dolor –quería disculparme con él también, pero…

-Está bien –suspiró el Shelby dejando al otro su espacio para estar con su esposo –ustedes dos son bastante testarudos, es obvio que van a tener unos cuantos choques pero… no demostraron ya que hay cosas en sus corazones que van más allá de unos pocos insultos? –sonrió al recibir la mirada cansada pero agradecida del McQueen que asintió despacio para luego, retroceder su cuerpo y acomodarlo hasta quedar estacionado al lado del ex corredor y entonces, recostarse a su lado para besar su mejilla

-Realmente lo amo, Mark –dijo Rayo con un hilo de voz ante la mirada del otro coche –no quiero perderlo pero… -cerró los ojos por unos momentos –se está yendo… cierto?

Dijo y el auto rojo vino cerró los ojos sin saber cómo responder a eso.

El número 95 permaneció silente por unos minutos para después, voltear a ver a Kadoa que había estado haciendo revisiones un poco más allá y acomodaba todo en silencio para no molestar a los presentes

-Doa?

El aludido emitió un suspiro sabiendo lo que el otro le iba a preguntar.

Realmente nunca había una respuesta fácil para aquel tipo de situaciones y él mismo se encontraba nervioso al respecto. Muy pocas veces le tocaba tener que ser presencial en la muerte de autos cercanos, al menos, tanto como lo podía ser aquella familia pero en aquellos momentos incluso a él mismo le resultaba en algo doloroso y difícil de explicar; hizo una mueca y agachó la cabeza, dando tiempo a tener que darse la vuelta y confrontar al auto de ojos celestes que le observaban de una manera tan intensa que lo atravesaban pero finalmente sin poder dilatar aquello, emitió un quejido y se giró para ver con pena al corredor.

-Es lo normal en autos de su edad, si tengo qué ser honesto a pesar de todo –respondió el híbrido observando la punzada que atravesó las orbes suaves del auto con el rayo en el costado –nunca es fácil decir estas cosas pero… evitarlas no las harán desaparecer

Dijo y se acercó muy despacio, sabiendo que su jefe también lo estaba observando

-Entonces… la falla en su motor… -comenzó a decir Rayo despacio pero el híbrido torció la boca de lado

-Lo que le está sucediendo a su motor y a su monoblock es algo… curiosamente esperable –entornó los ojos como si algo le disgustara pero entonces, negó un par de veces con la cabeza –sí… son síntomas esperables en alguien con su edad y condición y el accidente de hace varios años no le hizo ningún favor a su cuerpo y a su mecánica…

-Pero Doc dijo que él mismo se había reparado y que estaba listo para correr –comentó el auto de color rojo mirando algo desesperado al coche que se veía más de su edad y este volvió a componer una mueca

-Sí… hizo sus propios arreglos tomando en cuenta el tiempo en que los hizo y el descuido al que se sometió al ser rechazado una vez que le pareció que estaba en plena forma –dijo el ampere a lo que el McQueen volvió a bajar la mirada, dolido –hay muchos factores que quizá en el momento no se tomen del todo en cuenta pero que regresan y se vuelven un factor determinante con los años… su desgaste y su agotamiento ya están en el límite para alguien de su modelo y para ser honesto, ya estoy bastante sorprendido de que en estos momentos sea capaz de moverse como lo hace…

-Estás diciendo que no debería? –Rayo le vio horrorizado y el auto negro negó un par de veces

-Estoy diciendo que es impresionante y que al menos le has significado una mejora en los últimos meses como para que se haya atendido de una manera más apropiada en cuanto a sí mismo –respondió tranquilamente el Ioniq –pasó de haber dejado de correr, de haber dejado de cuidarse, de no ver por sí mismo a ejercitar nuevamente, a concentrarse y a hacer sus mejores esfuerzos y todo por ti –dijo y miró al auto acostado al lado del hornet que se había ruborizado con fuerza –en realidad, los estaba halagando a los dos

Aseguró alzando ambas cejas lo que hizo que el corredor se apenase todavía más mientras que su jefe sonreía levemente de lado, dejando de verles

-Deberías sentirte muy orgulloso de ti mismo Rayo, por haberle dado eso de positivo a este viejo coche –resopló el híbrido y entonces, el rolls royce observó a su mecánico

-Entonces qué sigue de esto, Kadoa?

-Aparte de lo normal, de que esté cómodo, de que no lo dejen solo y que no deje de tomar sus medicamentos hasta el último momento? –inquirió el auto negro alzando una ceja mientras que su jefe se encogía lánguidamente de hombros –pues… la verdad es que me gustaría hacerle unas pruebas más porque… hay algo que me molesta pero no estoy seguro, no he querido abrirlo más porque la verdad es que no me gustaría mover algo en su cuerpo que luego termine adelantando una falla que no podemos ver sin una operación invasiva… y en su estado, Mark, es lo último que quiero hacer a menos que se trate de una emergencia

Aseguró con seriedad el auto negro frunciendo el ceño a lo que el líder de las serpientes cerró los ojos y asintió suavemente

-Entiendo. Y te agradezco que seas honesto con nosotros al respecto

Kadoa asintió brevemente y entonces, Rayo se acomodó mejor y se recargó de lado en su pareja aun dándole cariño con pequeños movimientos de su mejilla

-Cuánto tiempo le queda?

La pregunta al aire había tensado a los autos presentes, incluyendo al barracuda, al pintor y a la abogada que estaban en la entrada sin haber querido meterse a interrumpir a los que estaban en aquel lugar pero que ahora, veían con sendas expresiones de espanto al ampere que se había quedado firmemente callado, como si pensara lentamente al respecto; finalmente el auto negro se humedeció los labios, tomando aire profundo y pareciendo no querer dudar de lo que estaba a punto de decir pero al mismo tiempo sabiendo que nadie le dejaría estar tranquilo hasta decir algo.

-Va a poder ver tu última carrera en la Copa Pistón… y a partir de ahí… quizá unos cinco meses… siete si todo es favorable y conseguimos unos cuántos aditamentos de repuesto para lo que se vaya deteniendo –dijo despacio lo que provocó un pequeño gemido en el auto rojo que se encogió mientras sus ojos se humedecían –no te voy a decir que no puede entrenarte o que no puede correr un poco él mismo mientras vigile el sonido de su motor y sea consciente de que aunque no lo quiera, muy despacio va a comenzar a perder velocidad y que va a llegar un punto donde solo pueda observarte

Dijo con severidad el auto negro a lo que Ramón finalmente avanzó un poco mirando al médico de color negro

-Estás seguro, chico? –inquirió frunciendo el ceño con algo de preocupación –me refiero… no sería mejor que Doc…?

-Estoy de acuerdo con Ramón, quizá lo mejor sería que Doc permaneciese en el pueblo descansando mientras Letritas va a sus carreras y regresa –dijo Sally moviéndose al lado de Ramón para luego, ver la expresión angustiosa del corredor –lo siento, es que…

-Está bien, lo entiendo –suspiró Rayo pero en esos momentos Kadoa negaba con la cabeza –porqué dices que no?

El híbrido resopló y frunció el ceño con una evidente irritación que sorprendió a los que lo rodeaban pero que hizo intercambiar una mirada casi divertida al barracuda y al rolls royce, como si pudiesen adivinar lo que pasaba por la cabeza del joven médico

-Porque conozco bastante bien a los corredores, podrían irse tumbando en pedazos en el asfalto y en lo último que van a querer pensar es en el terrible trabajo y preocupación que nos dan a sus mecánicos… al diablo con la lógica y la salud y los beneficios del descanso como se debe, mandemos todo eso por un tubo de escape y metámonos de lleno a rompernos los neumáticos en una corredera infinita! –espetó el híbrido lo que hizo que los autos a su alrededor se encogiesen un poco, Rayo con los ojos empequeñecidos

El ampere volvió a gruñir rascándose la cabeza con una llanta para luego girarse hacia el McQueen

-Tal como te digo, mientras lo vigilen de cerca en lo referente a los sonidos que deje escuchar en su motor y no se sobrepase, puede seguir siendo tu Jefe de Mecánicos en la Copa Pistón –resopló y trató de evitar la mirada que se iba iluminando, esperanzada, en el número 95 –solo… quiero que seas consciente de que va a suceder de una manera u otra… y que así como te he dado un cálculo basado en lo que estoy viendo, también puede ser que sus piezas estén escondiendo algo más y entonces, su tiempo de vida se acorte

Dijo cerrando los ojos con pesadez, realmente no quería decirle aquello al más joven pero así como le habían pedido que fuese sincero… no podía darle esperanzas que podrían romperse tan frágilmente como un cristal

-En todo caso… lo más probable es que dure bastante bien, con vigilancia y sus medicamentos hasta esta última temporada y entonces… lo mejor sería que disfrutasen de su propia compañía lo más posible, para que no haya arrepentimientos después –dijo y entonces, miró de reojo al McQueen que asentía y se volvía a frotar suavemente de costado con su pareja –o actos estúpidos e imprudentes por parte de ciertos pacientes difíciles…

Los ojos del McQueen se abrieron con sorpresa por unos momentos, ruborizándose y mirando al auto negro que ya no le veía sino que le daba la espalda con el cejo fruncido más el impala se le acercó observándole con cuidado

-Oye, hijo…

-Sí? –Kadoa miró al pintor de coches que parecía preocupado

-Porqué Doc parecía perdido hace un rato cuando despertó de los medicamentos? –preguntó con seriedad Ramón lo que hizo que repentinamente los demás coches pareciesen reaccionar a aquello y ahora, mirasen al ampere buscando respuestas –realmente ni siquiera parecía recordar quién era o dónde estaba…

Mark se adelantó, pensando en que quizá lo mejor sería inventarse una mentira rápida, dudaba que el hornet realmente quisiera compartir su terrible experiencia con la gente del pueblo, por muy amigos que fuesen; lo conocía, ni siquiera a él le había contado lo que le había sucedido con Joan Ferret y había tenido que ser él quien le dijese que ya lo sabía pero en cuanto despegó los labios, el opal ampere pareció meditar para entonces, comenzar a hablar con un gesto tan tranquilo que le sorprendió que pudiese mantener el tipo tan fácilmente

O quizá no, después de todo… había sido el pupilo de Warren… y tenía un pasado bastante pesado que, según habían visto con el tiempo, le había enseñado muchísimas cosas sobre lo que se podía decir o lo que no

-Siendo sincero, su cuerpo no está diseñado para la potencia de ansiolíticos y tranquilizantes que tengo que aplicarle en estos momentos –dijo con un tono suave pero serio, recibiendo un par de miradas discretas por parte del corredor y del rolls royce –y su estado de salud tampoco es el mejor para procesarlos. Este es uno de los efectos secundarios a lo que le he aplicado y demos gracias que ha sido el más leve –afirmó mientras que el impala y la porshe parecían levemente aliviados con aquella respuesta –usted estaría igual de perdido si le metiera el mismo tranquilizante, se lo aseguro

-Ah… preferiría no pasar por ello, gracias –respondió rápidamente Ramón observando la enorme pistola de inyección que descansaba en un soporte cerca de Doc lo que produjo unas pequeñas risas en la abogada –solo quería estar seguro de que Doc estaría bien…

-Quizá… deberíamos avisarles a los demás sobre… esto –sugirió despacio Sally y nuevamente el silencio cayó sobre todos los presentes, siendo tan solo roto por los suaves sonidos mecánicos en el hornet y algo cerca de este –me refiero…

La chica ahora parecía nerviosa y cruzó una mirada con el McQueen que seguía recostado al lado de su esposo y que terminó por dejar escapar un suave suspiro

-Está bien… creo… que yo no podría… -musitó por lo bajo el auto rojo bajando la mirada con pesadez mientras que los otros autos volvían a verse, sin saber exactamente qué decirle para animarlo

La muerte, en cualquier forma y de cualquier manera siempre era demasiado difícil para lidiar con esta y tratándose del chico, tenía que ser todavía más pesado por hacer referencia a alguien tan amado para este; no había forma de esconderlo, de evadirlo o de mejorar la manera en la que se comunicaría un final que nadie quería aceptar. Finalmente la abogada asintió despacio y retrocedió hacia la salida de aquel sitio, siendo acompañada por el impala que parecía casi tan impactado como todos los demás.

-Trata de descansar tú también –le dijo la chica al auto rojo que continuaba con un gesto pensativo y deprimido –Doc te necesita fuerte y… estoy segura… de que querría ver una de tus carreras por última vez, no? –sonrió débilmente Sally –te esforzarás por él, cierto?

-Claro… -aseguró el joven corredor y finalmente, aquellos dos salieron y dejaron a solas a la pareja junto con el médico, el barracuda y el rolls royce

Nadie quería hablar en aquellos momentos

Nadie quería externar cualquiera de las cosas que les preocupaban o que al final tendrían que hablar con el auto que en aquellos momentos se encontraba dormido, ajeno a todo lo que se movía a su alrededor y que a la larga iba a tocarlos a todos; aunque mantuviesen aquello privado para ellos mismos, tarde o temprano también los medios harían eco del aspecto desmejorado o de la debilidad del ex corredor que iba a terminar siendo tan evidente que no habría forma de que nadie pudiese negarlo.

Rayo se apoyó nuevamente de lado al costado del hornet, sin dejar de preguntarse si aquello nunca iba a terminar para él. Si realmente había hecho algo tan malo que aquel tipo de desgracias parecían querer perseguirlo sin apenas darle un respiro

Si acaso…

Todo lo malo que había hecho en el pasado ahora le estaba pasando cuota con aquello

-Rayo

El auto había dado un enorme salto, abriendo grandemente los ojos al escuchar el tono de voz con el que el ampere le había hablado aunque ni siquiera se había virado para verle, notándose que tenía el ceño fruncido como si estuviese pensando en algo; el Ford se encogió levemente tímido a pesar de que no sabía que podría haber hecho como para haber hecho sentir tenso al joven médico que no solo le había atendido a él sino que en esos momentos, también se estaba haciendo cargo del hornet

-Sí…?... qué… sucede…? –el McQueen intentó aclararse la garganta y se enderezó mejor al lado del auto azul que seguía durmiendo a su lado y entonces, el ampere se acercó a él con expresión seria hasta detenerse a su costado

-Permíteme –pidió Kadoa con un tono de voz calmado pero aun así firme, frunciendo el ceño para luego, agacharse un poco y pegarse de lado al costado del auto rojo con blanco que parecía algo impactado por aquel acto de parte del otro; aparte de Doc, nadie más se le había acercado tanto como para hacer aquello y no sabía que sentir o pensar acerca de aquello, aunque…

No tenía nada que temer, era Kadoa después de todo, cierto?

Finalmente el híbrido frunció el ceño y volvió a enderezarse para un momento después, sacar del borde de uno de sus espejos laterales lo que parecía ser una especie de estetoscopio que empezó a mover por toda la superficie de las puertas del Ford; Mark Shelby se acercó levemente preocupado, los ojos azul oscuro observando todos los actos de aquel auto como si le pusiese terriblemente nervioso aquello y finalmente, tomó aire profundo

-Todo bien con el muchacho? –inquirió el Shelby –se ha contagiado de algo?

-Contagiado? –soltó algo alterado el Ford abriendo mucho los ojos pero el auto negro negó un par de veces con la cabeza y luego, miró al de ojos celestes con una expresión más seria

-Rayo… hace cuánto que tu cuerpo está haciendo estos ruidos? –le preguntó al joven corredor que parpadeó por algunos momentos y luego, se acomodó para ver mejor a quien le hablaba

-Ruidos? –Rayo frunció el ceño levemente sin entender –a qué ruidos te refieres?

El auto negro suspiró paciente y sacó lo que parecía ser un segundo aditamento unido a aquel estetoscopio y lo colocó en la zona eléctrica de audio del auto de carreras para que este pudiese escucharlo a lo que el auto rojo compuso un gesto concentrado; unos momentos después, sus ojos comenzaron a abrirse muy lentamente con sorpresa e impacto, casi con la boca comenzando a abrirse despacio hasta casi llegar a su forma completa

Tembló

-Doa… qué… es eso?... –musitó con un leve temor y le miró al mismo tiempo que los otros dos viejos autos que observaban ahora de forma más atenta al joven médico que frunció todavía más el ceño

-En serio no lo sabes? –inquirió recibiendo un gesto molesto por parte del McQueen que bufó

-Pues si lo supiera no te lo preguntaría –resopló el corredor mientras que el barracuda alzaba la mirada

-Por todos los cielos, crío, solo dínoslo y ya!

Kadoa respiró profundo y cerró los ojos para luego, ver a Mark que entendió que aquella situación se había vuelto todavía más delicada de lo que había contado en su momento.

.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::TBC::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::