CAP 7

"Reconocimiento"

.

.

.

-Pero que gran carrera ha sido esta!

-A pesar de todas los obstáculos en esta ocasión y lo que se podía esperar en estas condiciones del clima… no dejamos de sorprendernos una y otra vez con lo que parece ser una de las mejores rachas para el Rayo McQueen!

-Y Chick Hicks no es nada feliz, te lo puedo asegurar…

-Bueno, después de los últimos encuentros que han tenido y según lo que cuentan los más recientes rumores, no puedo culparlo porque a pesar y de que los números parecieran ser cada vez más difíciles de alcanzar para el número 95…

"Si supieras…" pensaba Darrell Cartrip dejando escapar un suspiro profundo mientras observaba junto con los demás como el corredor de color rojo intenso salía de la pista seguido de un muy frustrado Chick Hicks, que a pesar de que parecía estar insultando de alguna manera al McQueen no parecía ser el responsable de su palidez ni de que estuviese respirando de aquella manera tan agitada.

Él ya lo sabía por supuesto.

No solamente porque de una manera discreta se le había dejado saber a los miembros de la Asociación la situación por la que estaba pasando el corredor mientras de mala gana le hacían los exámenes pertinentes para asegurar que este pudiese correr sin riesgo para sí mismo o para el pequeño coche en su interior sino además, porque contaba con sus propias fuentes de información para darse por enterado de muchas cosas que rodeaban al joven ganador de aquella copa que a pesar de todo no lucía demasiado feliz con su victoria.

Tendría que haber estado celebrando pero en lugar de ello parecía que cada vez más sus ánimos se iban apagando y sus expresiones luminosas se iban volviendo más fingidas y algo tiesas al mostrarlas al público; aunque en lo personal a él le hubiera gustado poder hacer un anuncio formal y exclusivo en su propio programa nocturno, Mark había tenido a bien pedirle toda la discreción posible además de mantener un ojo puesto en el niño de oro del Hornet.

"Han estado ocurriendo algunas cosas que últimamente nos tienen preocupados, además de que Ferret parece que ha estado más activo de lo acostumbrado alrededor de la Asociación" le había dicho el Shelby frunciendo el ceño mientras hablaba con el ex corredor pintado en llamas que asentía seriamente en aquel momento, en una habitación apartada y privada en el estadio donde se llevarían las últimas carreras "y no queremos que se acerque al niño…"

"Supe que estaba buscando volver a introducir a Steel Gas y a Evergreen Gas de vuelta en las competencias" le había informado el Chevrolet frunciendo el ceño ante la mirada oscura del líder de las Serpientes "se supone que le habían vetado de eso pero algo me dice que comienza a sentir que vale la pena el riesgo con tal de mantener la amenaza encima de todos…"

"Bueno… si hace eso, entonces cumpliremos nuestra parte del trato y le tiraremos todas nuestras escuderías encima, como no lo hemos hecho en años" había respondido solemnemente el Shelby mientras que el número 17 emitía un suspiro pesado "qué dices?... tus contratos con tus patrocinadores previos ya expiraron y nos encantaría tenerte para Millennial Rubberbands o Roaring Tires, sabes que siempre tendrías un lugar… aunque algo me dice que William te pelearía para Daytona, el muchacho que tiene en estos momentos se niega a volver a poner una llanta en la Copa Pistón, además, Paul ya ha firmado vuelta de ser necesario con Marshall's para meterse de barrera entre el crío y cualquiera que Joan Ferret quiera proponer, incluso si él mismo decide su propio regreso…"

"JA!" había soltado el Cartrip haciendo una mueca "para empezar, William debería de arrastrar al crío más que pedirle permiso… era un muy buen elemento, Strip mismo ha dicho que le hubiera gustado seguir corriéndolo los últimos años pero supongo que no todo se puede en este mundo…" decía antes de alzar la mirada "además, Ruedas Rápidas Atkins?... yo paso Mark, ya estoy muy viejo para andármelas viendo con Chick Hicks y sus bumpings que cada vez están más salvajes como para además, tener que vérmelas con cualquier loco que Ferret decida meter sumado a encima tener que preocuparme por las llantas de tu viejo amigo y dónde las coloque aparte de en el pavimento…" había fruncido el ceño ante las risas divertidas del rolls royce "de todas formas estaré vigilante a cualquier cosa que note fuera de lugar… y supongo que si no hay más remedio…"

"Bien… lo tomaré como un 'Tal Vez' de tu parte" había finalizado el auto color vino

Y es que la verdad era, que el mismo ex corredor azul plata con llamas sentía un pesado desasosiego de imaginarse no tanto un regreso bastante inesperado para todo el mundo sino el tener que encararse a un Joan Ferret que según le habían dicho, era más peligroso que nunca y se había vuelto más amenazante desde la llegada de un prepotente y confiado McQueen a las pistas, sacando de su retiro a Hudson Hornet.

En su opinión aquello había sido casi como estarle dando de golpes a la nariz de una lobo y esperar a que esta no reaccionase.

Tenía miedo, como cualquiera con tres llaves inglesas de parabrisas y la mejor opción hasta esos momentos para él, era la de permanecer dentro de la cabina detrás de aquel vidrio que lo separaba de la pista y rogar por no llamar la atención fuera de los comunicados y sus comentarios acerca de las carreras de turno.

Pero…

Se pasó una llanta por el rostro.

Las Serpientes eran su familia. E indirectamente eso convertía al McQueen en parte de la suya también y con el juramento sin romper acerca de protegerse entre ellos de cualquier peligro que amenazase a cualquiera de los miembros de esa familia, no era tampoco como que pudiese hacerse a un lado y pretender que no veía lo que ocurría por delante de su parrilla; alzó la mirada al techo mientras se retiraba el auricular que silenciaba los rugidos de los motores y le permitía escuchar la voz de su compañero Bob al momento de hacer los comentarios respectivos sobre lo que pasaba tantos metros más abajo.

No sabía que hacer

-Darrell?

-Ah! –el aludido había parpadeado un par de veces, sorprendido al escuchar de repente la voz de su compañero que le veía con extrañeza y preocupación por la manera en que el otro parecía preocupado –qué pasa?

-Hay que ir a la premiación, recuerdas? –había respondido el Saxon acercándose un poco mientras que el otro auto cerraba los ojos y negaba un par de veces con la cabeza –después de todo, esta vez será diferente y apenas y vamos a tener tiempo de prepararnos para cubrirlo todo sin que se dé cuenta… -observó mejor a su mejor amigo y frunció levemente el ceño -te encuentras bien?

-Sí… no es nada –había respondido el Chevrolet mientras que su compañero entornaba un poco los ojos, como si no le creyese nada –vamos…

Ojalá que en verdad fuera nada. Y ojalá no tuviera que verse orillado a en verdad tener que hacer algo porque a final de cuentas, no podía darle la espalda a su familia cuando esta directamente le había pedido por ayuda.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Rayo MqQueen en aquellos momentos trataba de respirar profundo mientras que un millón de cosas se movían por su cabeza, desde lo que había estado persiguiéndole los últimos meses hasta aquellos momentos en que apenas y había escuchado la voz de quien anunciaba su victoria en aquella carrera; apenas y podía imaginarse que en algún punto esa copa le hubiera importado tanto que hubiese vendido la gasolina que le recorría y el aceite de su cuerpo a cambio de poder obtener la victoria por encima de sus demás competidores y poder restregarle aquello en la cara a todos quienes le veían como poca cosa debido a su edad.

El poder estamparle aquella victoria a su padre, perdido en un pasado que aún parecía buscarle con la mirada desde las sombras que ahora acompañaban a una risa psicótica que no le abandonaba durante las noches…

Y ahora, el saber que el auto más importante de su vida y apenas podía pegar el ojo, cada vez más débil y con una tos que le ahogaba diariamente pero que de todas maneras había insistido en acompañarle y entrenarle hasta el final para poder verle alzarse con la primer victoria importante de su vida…

Apretó los párpados sintiendo como su estómago se revolvía

En aquellos meses la criatura en su interior solo se había vuelto más ruidosa y le había hecho gastar cuatro veces más gasolina que nunca, teniendo que compensar los retrasos al correr con la mejor velocidad que pudiese alcanzar sin apenas tomarse tiempo de respirar lo que había conseguido traer los regaños no solo de su esposo sino del segundo Jefe de Mecánicos que le habían puesto para ayudar al otro; realmente su estado de salud se había vuelto tan precaria que Rusty y Dusty le habían conseguido un ayudante que el hornet tuvo que aceptar so riesgo de que decidiesen que era demasiado para él el estar presente en los pits mientras que el número 95 hacía lo propio para correr.

Nunca le habían hecho tantas pruebas, exámenes y chequeos como hasta ese momento.

Y aunque una parte de él lo entendía ya que había terminado en un estado en el que generalmente se prohibía a los corredores moverse por el riesgo que significaba no solo para el auto en sí sino para su criatura, habían conseguido convencer a los encargados de que no habría ni un solo peligro tanto para la madre como para el pequeño auto que estaba siendo construido en el interior del Ford; y de todas maneras le vigilaban de una manera tan cercana que le había resultado casi imposible el esconder su estado actual de sus demás compañeros que en más de una ocasión le cuestionaban acerca de su salud o por el contrario, se mofaban de que desde que el hornet le hubiese colocado bajo su ala ahora parecía que nadie tenía derecho a tocarle.

Y eso no ayudaba en nada a sus emociones que ya estaban al límite no solo por la tensión que le ocasionaba la inexorable pérdida de su esposo sino lo que le alteraba la criatura en su interior.

Bufó

-Hey McQueen! –Chick Hicks había comenzado a acercarse con una expresión peligrosa, más que rabioso por la pérdida de aquella carrera a pesar de lo mucho que se había esforzado para mantener a raya al otro –no creas que esto va a quedarse así, como si hubiese sido una carrera justa! –soltaba el auto verde mientras que el otro continuaba conduciendo como si quisiera ignorarlo –ya verás, voy a…

No había terminado de hablar cuando el otro se había detenido de forma abrupta y con un aura tan peligrosa que el mismo Hicks había frenado, sin poder olvidar todavía aquel día en que el número 95 le hubiese golpeado sin apenas pensarlo.

Sus ojos marrones se entornaron con precaución, una cosa era que tratase de bajarle los ánimos al otro para que no se acomodase tanto a una victoria que le ardía y una muy diferente, querer ser golpeado nuevamente por ese chiquillo que parecía que con cada día que pasaba era más que capaz de girarse y enfrentarle sin miramientos y delante de todo el mundo; tenía que admitirlo, aquello comenzaba a convertirse en un algo que aumentaba el atractivo del auto que ya brillaba por su figura y por su mirada incluso desde que apenas y comenzase a darse a conocer, más sin embargo, también era consciente de que algo había cambiado y no solamente era el hecho de que veía que comenzaba a estar rodeado de varios autos que definitivamente reconocía como peligrosos (lo que le llevaba a preguntarse cómo diablos aquel niño que parecía no ser capaz de pelearse de forma decente se había mezclado entre aquellos automóviles que dejaban muy atrás a los matones de carretera como Ringo y los demás) sino además sus formas que se habían vuelto levemente más amplias.

No tenía sentido.

La Asociación era muy estricta y clara acerca del máximo tamaño de sus corredores y el peso de estos según el modelo con el que se presentaban y aún así, de alguna manera, el Ford se las había arreglado para mantenerse en los límites de todo lo permisible para seguir dentro de la Copa Pistón sin ser descalificado.

A saber del tipo de conexiones con las que gozaba el crío que ahora parecía ser capaz de saltarse todas las reglas sin vergüenza alguna

Y eso que él era el tipo de auto que gustosamente habría hecho aquello!

-Me tocas y te mato

-Qué!?

Los ojos de aquel cremlin se habían abierto enormemente ante aquel comentario tan frío y directo por parte del número 95 que apenas y parecía respirar por la tensión que presentaba su cuerpo y los sonidos tan extraños que parecían removerse por debajo de su carrocería; el Hicks entornó levemente los ojos, le parecía que reconocía aquel ruido de alguna manera pero realmente no recordaba dónde era que había escuchado algo similar y a qué se debía. Pero se iba a asegurar de averiguarlo, si el otro corredor pensaba que podía hacer trampa mucho mejor que él y que se lo iba a permitir después de descubrirlo, estaba muy equivocado. Dejó escapar una leve risotada, dispuesto a hacerle saber al otro que le había descubierto cuando el McQueen le miró de reojo con tal dureza que la voz ni siquiera salió de los labios del enorme corredor verde.

Por un segundo, aquel chiquillo le había hecho sentir pequeño e insignificante, como si en cualquier segundo el otro fuese a aplastarle como se atreviera a alterarle más de lo que ya estaba

Cuándo había ocurrido eso?

-No quiero volver a verte, me escuchaste? –soltó por lo bajo el McQueen torciendo una de sus llantas mientras que el cremlin retrocedía despacio, entendiendo que estaba a punto de cruzar un límite que realmente no deseaba traspasar, no desde su última experiencia con el otro

Finalmente le había dejado ir al tiempo que en un instante, todo tenía sentido en la cabeza del Hicks que parpadeó con algo de sorpresa

Resopló profundo y negó un par de veces con la cabeza

-Menudo crío… -musitó para sí mismo haciendo una mueca antes de encogerse de hombros –diablos. Podré ser un sinvergüenza pero tampoco voy a rebajarme a esto… McQueen infeliz desgraciado… de todas maneras, no me interesa –resopló nuevamente para luego darse la vuelta y entonces, detenerse para verle de reojo conforme se alejaba con un gesto sombrío

Acaso aquello había sido en contra de su voluntad?

Lo dudaba pero de todas maneras…

Bueno

Quizá él era un auto mayor pero… unos cuantos años, los suficientes y entonces…

Sonrió de forma torcida

Quizá todavía hubiese una manera en la que podría fastidiar y bastante al otro auto y entonces, realmente le haría la vida imposible por el resto de sus días en la tierra y no habría manera de que el Ford rojo pudiese librarse de ello; demonios que sí, la paciencia era una virtud y le iba a tomar lo que se sentiría como una maldita eternidad, pero si el hornet lo había conseguido a final de cuentas y después de haber estado desaparecido por cincuenta años entonces, para el plan que se iba formando en la cabeza del 86 entonces, el poco tiempo que tendría para poder llevar a cabo sus planes no le sería nada, nada, a cambio de la expresión de profundo horror y desesperación que compondría el McQueen

Ah si

Solo un par de decenas de años… y el número 95 no se lo sacaría de encima jamás

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

En la tienda de Rusteze las cosas no podrían estar peor

-No voy a ir y eso es definitivo

-No lo hagas más difícil chico… trabajaste muy duro por esto, dame el gusto de verte ahí arriba al menos por una vez en la vida…

-No quiero dejarte aquí de esta manera! –los ojos celestes del auto rojo mostraban desespero mientras que su entrenador y Jefe de Mecánicos descansaba en un colchón especial que le habían colocado para que pudiese reposar el cuerpo en aquellos momentos en que apenas y conseguía mantenerse levantado; los ojos azul oscuro del hornet veían la angustia del más joven que había comenzado a lagrimear mientras que en el exterior los festejos por su triunfo resonaban ante una multitud que ignoraba lo que ocurría tras bambalinas –de todas formas la copa ahí se va a quedar… tenemos que regresar a casa lo más rápido posible para que puedas descansar un poco –pidió el más joven temblando levemente –no quisiera que esto empeorara…

-No lo va a hacer –respondió el hornet frotando suavemente el frente del otro auto que emitió un pequeño gemido mientras que hacía lo mismo –no puedo empeorar más de lo que ya estoy –dijo y entonces le miró a los ojos con expresión cansada pero orgullosa de todas maneras a pesar de la profunda tristeza en la expresión del chico de Rusteze que dejó escapar un pequeño sollozo

-Se suponía que conseguiríamos esto juntos –gimió el McQueen cerrando los ojos mientras temblaba a lo que débilmente el hornet se puso de pie para estirarse un poco y besar la frente del otro que se tensó y le miró más preocupado aún –por favor, no te levantes…

-Estoy bien. Y aun no me voy novato, no me entierres antes de que de mi última carrera –se rió suavemente el auto azul oscuro finalmente trayendo una sonrisa débil en su pareja –vamos. En verdad, ansío verte alzar esa copa que tantos desvelos te ha tomado…

-Pero…

-No hay nada en este mundo que vaya a detenerme de verte subir a ese podio y celebrar –dijo con firmeza el número 51 –desde que te conocí querías esto. Una y otra vez me demostraste que te merecías este triunfo, incluso en tu primer temporada, nunca había conocido un corredor como tú que hubiese crecido tanto y que al mismo tiempo, me hubiera enseñado tanto –dijo y las mejillas del Ford se sonrojaron suavemente, profundamente conmovido –estoy muy orgulloso de ti. Demasiado. No hay palabras suficientes para expresarte lo mucho que me llena saber que conseguiste esto y que no solamente te vas a levantar ahí arriba mientras lo iluminas todo –le sonrió con cariño provocando que el McQueen riese débilmente aún con lágrimas en los ojos –sino que además… lo estás haciendo con tu familia –dijo con un pequeño brillo en sus ojos a lo que el más joven le vió levemente impactado –te das cuenta?... en tu primer triunfo… y vamos a estar juntos los tres. Tú, yo… y este pequeño que a final de cuentas corrió a tu lado hasta este momento

Dijo mientras bajaba la mirada hasta dar con uno de los laterales del corredor que se notaba levemente sobresaliente, provocando un pequeño suspiro en el auto rojo que suavizó la mirada antes de sonreír con resignación

-Creo que no puedo negarle eso a mi entrenador, cierto?

-No, no puedes –se rió suavemente el hornet para luego besar suavemente a su pareja que le correspondió con cuidado antes de apoyarse levemente en su esposo, que levantó la mirada para observar al opal ampere negro que en aquellos momentos se encargaba de monitorear los signos del ex corredor desde que su salud se deteriorase aún más durante los meses de la Copa Pistón. Se había negado rotundamente a regresar a Radiador Springs sin ver aquel final para el chico a sabiendas de que sería la última vez en su vida que podría compartir un momento tan importante con este, por lo que se había empecinado en quedarse hasta el último momento –no es necesario que me lleven. Tendré cuidado

-De todas maneras, enviaré a dos de tus amigos a servirte de apoyo –replicó el auto negro al tiempo que el McQueen asentía y Mark Shelby un poco más allá, entornaba los ojos de forma que le dejaba saber que no quería réplicas de su parte –no creo que desees angustiar más a tu esposa…

-Me dejarán alternativa? –se quejó el hornet resoplando un poco mientras que Fillmore y Sarge ingresaban en la tienda, el primero con una sonrisa amable y el segundo con un gesto un poco más severo

-Vamos Doc… todos estamos contigo –aseguró la combi de muy buena gana a lo que el juez cerró los ojos alzando la ceja y encogiéndose de hombros para luego, avanzar con lentitud hasta que el cuerpo de aquel hippie le sirvió de apoyo firme, con el McQueen del otro lado

-Gracias

-Vamos entonces soldado –dijo con firmeza Sarge asintiendo mientras que Luigi y Guido se asomaban desde la entrada, con los ojos humedecidos y sin dejar de sonreír –con la frente en alto, que esta guerra la has llevado hasta el final –aseguró el jeep mientras que Rayo se acomodaba mejor para darle soporte a su esposo también y le miraba con los ojos iluminados entre la emoción y el sentimiento

-Gracias Sarge… pero como le dije al crío, aún no estoy muerto! –soltó exasperado el hornet alzando la mirada con divertida irritación provocando las risas de sus amigos que ahora le acompañaban mientras que Rusty y Dusty en el exterior parecían bastante emocionados y se removían inquietos

Dentro de la tienda los demás acompañantes del equipo observaban el exterior y lo que se iba llevando a cabo, donde parecía que los autos que llenaban aquel estadio estallaban en aplausos y vítores al ver al viejo corredor que acompañaba a su pupilo hasta el podio donde recibiría su primer premio como campeón de aquella carrera; a pesar del futuro sombrío que se asomaba por encima de las cabezas de aquellos autos que silenciosamente conocían la realidad que se ocultaba detrás de sus sonrisas y felicitaciones, era casi imposible no sentirse contagiado por la excitación de quienes arrojaban festivos papelitos de colores al aire y disfrutaban de la lluvia de luces que lo iluminaba todo.

A diferencia del año anterior cuando se hubiesen despedido del mejor corredor que había tenido Dinoco y donde se hubiese sentido un triunfo turbio por parte de las acciones del Hicks, en aquella ocasión quienes no formaban parte del pequeño pueblo que apoyaba la carrera del McQueen, celebraban tanto el triunfo de aquel como la presencia del corredor veterano que se esforzaba por pretender una fortaleza que le faltaba y asentía y les sonreía a quienes también le dirigían palabras de ánimo y amables, por el logro que había conseguido su pupilo y actual pareja bajo su vigilancia y entrenamiento.

-Tengo que admitir… que esto es demasiado… agridulce para mi gusto –suspiró el opal ampere mientras veía aquello de lejos y cómo le pedían al hornet que pasara también al podio para acompañar al Ford en el alzamiento de la copa delante de todos los medios –en cierta manera se siente como haberte leído el final del libro antes de comenzarlo siquiera y empezar a pasar los capítulos a sabiendas de que la alegría que sientes va a tener un final más pronto que tarde…

-Tú eres quien mejor sabe que la vida a veces es una perra injusta que te quita todo cuando finalmente te engaña al hacerte sentir que has conseguido la cima, para luego patearte y reírse cuando te has golpeado todo el rostro contra el piso –suspiró el Shelby bajando un poco los párpados –tantos años esperando volver a verlo… para tener que despedirlo nuevamente… -musitó el rolls royce retrocediendo un poco en las sombras mientras que Kadoa negaba un par de veces con la cabeza

-Me hubiera gustado haber podido hacer más por ellos… -dijo por lo bajo para entonces, abrir los ojos con alarma al escuchar la fuerte tos que soltaba su jefe y que parecía haber reverberado en algún punto al fondo del motor de este; el híbrido palideció con fuerza mientras que el auto mayor tragaba un poco y sacudía la cabeza –Mark… por todos los dioses… desde cuándo estás así?

-Cálmate –ordenó el Shelby resoplando con fuerza a través de su parrilla mientras que el más joven temblaba levemente –es esta maldita alergia… soy un auto de ciudad, no de pueblo y ese maldito polen del demonio no ha dejado de metérseme en los filtros desde que nos movimos a Radiador Springs… -sacó la garra que portaba de su cuerpo para tomar un pequeño pañuelo de tela y resoplar aún más fuerte en un intento de limpiar su parrilla –como si no tuviera suficiente con la sinusitis a mi edad…

Los ojos del híbrido se entornaron levemente pero decidió no hablar más por el momento.

No aún

Una vez que todos regresasen al pueblo revisaría de pies a cabeza a su jefe, realmente no quería pensar que lo que tenía el hornet era en realidad algo contagioso y teniendo no solamente al McQueen embarazado sino también al hippie que en aquellos instantes estaba en el exterior ayudando a los demás con la vigilancia del ex corredor… no quería poner en riesgo a ninguno de aquellos pacientes que ahora consideraba como propios, ahora que el médico cabeza del pueblo estaba justamente incapacitado para atender a nadie y ni siquiera a sí mismo.

Y también ya se las arreglaría para revisar al Atkins que desde el final de la carrera se había desaparecido, alegando que había algo importante que tenía que hacer.

En realidad, iba a darle una revisión profunda a todo auto que hubiera vivido en el pueblo por los últimos meses desde que empezasen los problemas del hornet, ya que este literalmente se había visto con todo el mundo y si aquello era algo así de fuerte, entonces incluso tendría que dar un aviso de emergencia a las autoridades sanitarias por lo que el pueblo sería cerrado por una larga temporada en lo que averiguaban qué demonios era lo que se les estaba pegando a todos para dejarlos en ese estado tan precario.

Pero no quería pensar de más, sobre todo cuando él no estaba presentando síntomas de ningún tipo.

Mientras tanto en el exterior de la tienda, el hornet sonreía completamente extasiado y orgulloso del auto rojo que en aquellos momentos era iluminado por las luces más potentes con las que contaba el estadio donde se había llevado la carrera final; las voces se alzaban emocionadas por ver al más joven de sus participantes haber llegado a ese triunfo mientras que por un instante le pareció ver un destello algo curioso en la mirada del Ford que le dejó confundido por solo unos instantes. Era como si estuviese sintiéndose pleno al completo pero al mismo tiempo, como si algo oscureciese el trasfondo de aquellos momentos y podía saber que no se trataba de las sombras de la muerte que en aquellos momentos se erguían por encima suyo.

Era algo más

Como si estuviese cerrando con algo que arrastraba desde muy atrás y al mismo tiempo, como si buscara algo o a alguien a su lado pero que fuese invisible o le hubiese negado su presencia en aquel instante.

Solo había sido un segundo pero Hudson Hornet había entendido que había significado todo un mundo para Rayo McQueen.

Uno que iba a volverse aún más vacío, si lo conocía lo suficientemente bien

Y no podía hacer nada para evitarle ese dolor

-Disculpe, señor Hornet? –uno de los patrocinadores de la Copa Pistón se había acercado, sorprendiendo al auto azul oscuro que parpadeó confundido mientras veía como el McQueen seguía en su sitio pero volteando a verle con una sonrisa algo extraña y divertida –podría acompañarnos unos momentos?... después de todo, usted ha sido el encargado del Rayo McQueen para esta carrera, cierto?

-Ah… por supuesto…

El viejo hornet observó a aquel Pontiac moderno que sonreía con agrado y le daba lugar para que pudiese avanzar, dando el mecánico una breve mirada a sus amigos de Radiador Springs para que al menos le permitiesen moverse por su cuenta en esos momentos; con perplejidad y extrañeza pudo notar que estos le dejaban ir sin apenas sorprenderse o inquietarse, terminando por mirarles con el ceño fruncido de forma sospechosa para finalmente, rodar hasta quedar al lado del McQueen que volvía a sonreír y no dejaba de mirarle de forma atenta. Comenzaba a ponerse verdaderamente nervioso, aquello no era algo que estuviese esperando aparte de las felicitaciones normales que se le darían al campeón y en especial porque de repente casi todo el estadio parecía estar en un silencio muy inquietante, como si le hubiesen bajado el volumen a todo.

-Doc… sé que nuestro camino hasta aquí no ha sido el más fácil y que además en nuestros inicios las cosas no fueron… precisamente agradables, para ninguno de los dos…

Comenzó a decir el McQueen lo que hizo que el mayor le viese todavía más confundido, porque la voz del crío resonaba en todo el sitio y era evidente que todos le estaban escuchando con atención, sonriendo pero manteniendo un silencio que seguía presionando casi de forma que daba miedo; incluso los autos alejados en las graderías parecían observar en todo momento y buscó un poco con la mirada a sus amigos que seguían en el mismo punto, como si estuviesen aguardando por algo. El McQueen tomó aire profundo y cerró los ojos por unos segundos antes de volver a hablar

-Pero yo no hubiera conseguido esto sin ti. A pesar de todo lo que pasamos me diste una nueva oportunidad y te paraste a mi lado a pesar de que formo parte de algo que te dio la espalda hace mucho tiempo pero decidiste olvidarte de eso para ayudarme a mí a poner las llantas en el suelo y a entender el valor real detrás de todo –dijo con seriedad el Ford mientras su ahora esposo le veía abriendo un poco más los ojos como si le sorprendiera aquello –pero… esta vez yo no quiero ser quien te de las gracias porque esas te las he dado desde hace tiempo y nunca dejaré de hacerlo. Además… yo siempre tendré la oportunidad de dártelas, después de todo, vivimos juntos…

Se dejaron escuchar unas pocas risas y el hornet finalmente sonrió un poco con suavidad, enternecido mientras miraba los ojos de aquel auto que le amaba tanto que lo alumbraba todo con la potencia eléctrica del símbolo en su costado

No podía evitar sentirse endemoniadamente afortunado de haberle tenido al menos, por ese último año de su existencia

Pero…

-Sin embargo… sería muy egoísta de mi parte el ser el único agradecido por aquí, sabes? –dijo el McQueen alzando ambas cejas lo que provocó que nuevamente su esposo le viese extrañado y confundido –porque incluso cuando desapareciste del mundo, a pesar de lo que sucedió… había otra parte de ese mismo mundo, que no te había olvidado y al que le habías cambiado la vida –dijo el número 95 moviéndose para luego, pararse a su lado con una expresión de completo cariño –cambiaste más vidas que solo la mía y aunque algunos te conocieron de antes y otros como yo, tan solo nos inspiramos en lo que veíamos en la lejanía… de todas maneras, marcaste a muchos autos con lo que fuiste… y lo que eres hoy

Dijo el auto rojo moviéndose mientras animaba al otro a avanzar un poco más hacia el borde de aquel enorme podio conforme el viejo hornet le volvía a dar una mirada de reojo y entonces, veía hacia delante

-Ellos también te quieren dar las gracias

De poco en poco comenzaron a iluminarse algunos anuncios que no había visto que se habían colocado y que sumaban todavía más al número de competidores que habían participado en aquella Copa, provocando que el auto azul oscuro abriese los ojos con sorpresa y que sus labios se separasen un poco

No solo eran Dinoco, Rusteze, Nitroade o Tach-O-Mint los que en aquellos momentos se iban iluminando junto con el resto, mostrando a los dueños de aquellas empresas que le veían con sonrisas de agradecimiento junto con sus corredores actuales y pasados que le observaban con orgullo y gratitud a través de una multitud que ahora se daba cuenta, estaba compuesta de varios autos que llevaban viejos números y colores que no solo eran de su propia época sino de las que vinieron pero que ya no eran actuales.

También estaban Smell Swell, Carbonite Gasoline, Iron Candies, Roaring Tires, Lightyear Enterprises… y Marshall's Blackpipe.

Faltaban algunos equipos a los que probablemente ya no habían conseguido contactar pero los demás… hacía años que no veía a Mark sin los tatuajes del grupo sino con la pintura que usaba para presentarse a los eventos deportivos formales, lo mismo Paul que llevaba su pintura de corredor casi como cuando se la hubiese observado por última vez antes de despedirse en aquella ocasión… para su gracia y para la mirada divertida de Strip Weathers a un lado, podía distinguir a William Daytona con su propia pintura de corredor y el número 19 que tanto le había representado cuando Dinoco no fuese tan grande… y para Daytona, en aquellos momentos se encontraba de representante su esposa, Fionna y el actual número 19 aunque estaba seguro de que lucía diferente de cómo debía de ser.

Una mirada rápida a Mark y un breve guiño de ojo le indicó que no estaba errado y que tenía que ver en mucho el auto a su lado, pero de todas maneras…

No podía contar la multitud de caras que le veían y que de poco en poco empezaban a hacer bastante ruido

-Esto es para usted…

Se viró despacio mientras que dos de los autos más viejos que pertenecían a la Asociación de Automovilismo que regulaba las carreras de autos en todas sus variantes, se acercaban con una placa gruesa y plateada donde alcanzaba a leer la palabra "Reconocimiento" en letras muy brillantes

-Porque durante su trayectoria marcó historia no solamente para lo que es hoy en día La Copa Pistón… sino para las generaciones de corredores que vinieron detrás de usted y que siempre le tuvieron en mente mientras tomaban la decisión de dedicarse a esto –dijo uno de ellos mientras que el hornet parecía congelado por aquello –incluyendo al joven que tiene a su lado y que ya ve… dónde está ahora…

-Cómo dije… no soy el único que quería darte las gracias de manera formal –se rió por lo bajo el ford rojo frotando suavemente la mejilla del hornet que parecía sentir como si le faltase el aire… y no era debido a su debilidad –pero de todas maneras lo haré de nuevo… gracias

Y dejó de escuchar

El sonido era tan atronador que le parecía que el piso temblaba mientras recibía aquello, sin poder evitar recordar el momento en que diese aquellas vueltas y terminase aplastado de forma que todo había terminado. El momento en que quien le había ocasionado perderlo todo le hubiese tratado de arrebatar lo último que tenía de dignidad y fuerza

Cuando hubiese vuelto, sintiéndose más fuerte que nunca y se parase delante del auto que en aquel entonces era quien constituía la baza en la que se asentaba para seguirse moviendo pero, que de una forma directa y sin tapujos le había dejado saber que le había sustituido por alguien más rápido y que englobaba las exigencias de ese momento por parte de la Asociación para continuar en las carreras; las voces de aquella discusión se alzaron en su memoria de nueva cuenta, cuando tratase de insistir ante quien era su jefe y su patrocinador al mismo tiempo para luego recibir de nueva cuenta su negativa ya que no había ninguna manera en la que podría aceptarle de regreso.

Sus caídas, la oscuridad que le siguió a partir de entonces, sus estudios que a final de cuentas no habían conseguido hacerle salir del pozo donde se había enterrado, con las amenazas de Joan Ferret sobre lo que sucedería si alguna vez decidía volver a dejar verse en el mundo…

Para terminar todo con aquel día en que Sheriff apareciese en su consultorio, hablándole acerca de un mequetrefe criminal del camino que se había metido directamente al pueblo a hacerlo pedazos y que necesitaba ser castigado para entonces, ir y darse cuenta de que ese mundo que le había dado la espalda y que se había jurado que olvidaría, ahora se le estrellaba contra el parabrisas en la forma de un Ford rojo que le miraba con un intento de seguridad y un fuerte reflejo de timidez en los ojos sin saber que apenas un año más tarde, estaría corriendo desesperado en un intento por mantenerlo dentro de su vida y de su corazón.

Y ahora estaba ahí.

Con ese mismo mundo de nueva cuenta pero esta vez, agradeciéndole el haber existido alguna vez y como si se disculpara en cierta manera por haberle abandonado antes de tiempo.

Rodeado de aquellos para quienes había tenido valor a pesar de su ausencia.

Con el dueño de su vida justo a su lado, apoyado a su costado mientras le miraba con ilusión por aquel pequeño reconocimiento que si por él fuera, arrojaría a un lado como habían hecho con él, pero…

Sonrió muy levemente con el corazón acelerado

Ese pedazo de metal no era solamente una tontería de la Asociación

Eran todos esos autos que habían ido para hacerle sentir que, aunque la mayoría no tenía ni idea de que le estaban viendo por última vez, de todas maneras le querían demostrar que para ellos sí había significado algo. Cerró los ojos y se apoyó levemente en el chico a su lado que le miró algo sorprendido

-Gracias a ti

La mirada iluminada del McQueen definitivamente era el mejor regalo de todos en ese momento.

.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::TBC::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::