CAP 9
"La danza de la Vida y la Muerte"
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-Dos partos en un solo día… un auto falleciendo… una tormenta en ciernes que acaba de hacer que medio pueblo se ponga a trabajar en cómo proteger las líneas de electricidad… cuando me hablaron acerca de Radiador Springs me dijeron que se trataba de un pueblo de lo más tranquilo…
Las herramientas de emergencia se removían y eran llevadas de un lado a otro por el opal ampere que intentaba mantenerse concentrado en aquella situación para la cual se habían estado preparando pero que de todas formas les había tomado por sorpresa; el hablar a veces le ayudaba a mantenerse fresco y no caer en el nerviosismo por el peligro que representaba el no darle la atención adecuada al otro coche que se debatía en aquellos momentos en el esfuerzo que estaba realizando para seguir respirando a pesar de que era más que evidente que su motor no daba para más.
No importaba cuantos suplementos le colocase, las mangueras que estuviese pasándole al hornet para que sus líquidos vitales siguiesen corriendo o que el motor externo estuviese trabajando al máximo de su potencia para que no fuese a apagarse, las fallas se estaban dando una tras otra y la pantalla que había conectado al computador del viejo corredor le indicaba que sencillamente iba a llegar a un punto en que sencillamente todo acabaría; maldijo por lo bajo y entornó los ojos, no tenía tiempo de tomar un respiro en realidad si es que quería encontrar la mejor manera de darle a aquel auto aunque fuera un par de meses más.
Podía verlo en la energía que rodeaba a aquel viejo coche, no quería morir, estaba haciendo hasta lo imposible para sostenerse hasta el límite de sus fuerzas a la vida y sin embargo, estaba perdiendo el terreno y de poco en poco podía notar también que de alguna manera, había aceptación en su lucha.
Cerró los ojos por unos momentos y utilizó una de las pequeñas garras de cable que estaba utilizando para sostener todas sus herramientas y se talló con fuerza los párpados.
-Ya no hay nada que hacer, hijo…
La voz de Hudson Hornet era suave y baja, pero no era acusadora, había despertado finalmente con una expresión casi soñolienta y le sonreía levemente al ampere que había tenido un pequeño sobresalto al percibir el tono de voz que le dirigía el otro auto; parpadeó por unos momentos antes de negar un par de veces con la cabeza mientras componía un gesto resignado y se acercaba a un enorme carrito lleno de tuercas, llaves y demás implementos que eran utilizados para emergencias médicas: no había más opción, iba a tener que operar al hornet y abrirlo si quería en verdad darlo todo para mantenerlo con vida, quizá un poco más allá de lo que correspondía a su edad.
-En verdad lo lamento, pero me temo que va a dormir por un largo rato –dijo el opal ampere tomando aire con fuerza mientras que los ojos del anciano continuaban siguiendo los movimientos del otro auto que se giró despacio mientras sostenía un par de llaves de presión –ya no tengo más opciones que abrirle y descubrir qué demonios está ocurriendo para ver si hay… cualquier mínima oportunidad –el joven médico inspiro profundo y se viró hacia el hornet con un gesto cansado pero firme y triste –nuevamente… me disculpo por todos los problemas que le voy a ocasionar
Por unos momentos los ojos azul oscuro del hornet parecieron meditar en lo que decía el otro auto pero en cuanto este comenzó a acercarse a su capó, movió la cabeza de forma negativa
-No
Kadoa parpadeó un poco y frunció el ceño
-Señor… con todo respeto…
-Dijiste que hay dos partos hoy… -el número 51 frunció levemente el ceño –Rayo… sé que él está en estos momentos teniendo a nuestro bebé y que deberías de estar ahí…
-Tengo que tomar decisiones por nivel de urgencia y su vida está en riesgo en este momento –dijo con seriedad el opal ampere con una expresión que indicaba preocupación en todo sentido –así que…
-Rayo te necesita
-Hay dos personas de confianza del pueblo ayudándolo en este momento a dar a luz y como le dije, yo tengo que priorizar dónde está el riesgo más alto y lo que necesita cada uno en estos momentos…
-Exactamente –interrumpió el juez de aquel pueblo con un tono firme y sereno que hizo que el opal ampere le viese algo tenso y sorprendido –eres médico, hijo. Uno muy inteligente, desde mi punto de vista, eres uno de esos niños genio… me equivoco? –inquirió el auto azul oscuro mientras que quien tenía delante se removía incómodo –y siendo ambos médicos y tomando en cuenta que soy tu superior tanto por edad como por experiencia, seamos honestos entre los dos: no hay forma en que salga de esta y lo más probable es que una vez que me hagas dormir… no vuelva a despertar de nuevo…
Los ojos de ambos se cruzaron y el viejo corredor sonrió suavemente al notar el brillo frustrado y asustado en el más joven
Un chico esperanzado, que se negaba a soltar a sus pacientes sin importar la situación más difícil… de los que todavía creían en que debían de tratar hasta el último instante aunque la vida ya les mostrase que era una pelea inútil…
-Quiero que lo dejes así
Kadoa miró con alarma al mayor y entornó los ojos
-Sabe perfectamente bien que no puedo hacer eso, tan solo por mi juramento de…
-Conozco bastante bien el juramento, niño, y también estoy seguro de que Warren y Terry debieron de haberte repetido hasta el cansancio que debías de dar siempre hasta lo imposible por la salud de tus pacientes –suspiró el anciano mientras que su motor hacía un breve sonido de sobresfuerzo y el auto negro hacía amago de acercarse –déjalo… déjalo… -Hudson Hornet suspiró y cerró los ojos al tiempo que en la lejanía les parecía escuchar el sonido de algunos gritos y llanto –quiero… que me hagas un favor y… atiendas a mi esposa…
-Señor…
-Rayo… y mi hijo… te necesitan en estos momentos –tomó aire profundo y cerró los ojos dejando descansar la cabeza en la pequeña plataforma sobre la que se encontraba, incapaz de mantenerla alzada por más tiempo –ve… por favor…
La mirada roja del híbrido descendió mientras que apretaba los dientes y sus ojos temblaban nuevamente en frustración al saber que aquel auto tenía razón… y que la probabilidad de salvarlo era demasiado diminuta, especialmente si se trataba del tiempo natural que le tocaba incluso y aún si hubiese enfermado; torció una llanta, tenía que pensar fríamente y recordarse que mientras una parte suya le indicaba que era en esos momentos cuando tenía que tomar decisiones por encima de los deseos de sus pacientes… otra le recordaba que a final de cuentas, era una decisión que tenía que respetarse y sus maestros siempre le habían indicado que era parte de la aceptación al momento de atender a cualquier auto que los necesitase.
Respetar la vida sin pasar por encima de los derechos ajenos cuando los autos están completamente lúcidos y Kadoa sabía que Hudson Hornet lo estaba.
Levantó la mirada
-Daré todo de mi para que su hijo nazca sano –afirmó el Ioniq tomando aire profundo para luego asentir despacio –sin embargo, no puedo dejarle solo…
-En realidad… ese era otro favor que quería pedirte –dijo el auto de mayor edad en voz suave y baja, suspirando en una clara muestra de lo cansado que comenzaba a serle el respirar a pesar de todo –podrías… decirle a los chicos que entren? –pidió por lo bajo mientras que el auto híbrido asentía –Que Mark y Paul esperen un poco y luego… cuando vean que los demás salen, que entren los dos… por favor… -pidió despacio al tiempo que cerraba los ojos y el otro auto asentía despacio sin dejar de observarle
-Porqué está haciendo esto? –preguntó con un tono suave y serio aquel auto negro clavando sus ojos rojos en el otro que abrió los propios con algo de pesadez pero sin cambiar su expresión amable hacia este –porqué… no me permite intentarlo una última vez?- avanzó un poco observando con algo de miedo al hornet que por una vez pudo ver al niño que solía esconder el otro auto por debajo de la fachada de médico irritado; casi se echa a reír al darse cuenta de que seguramente, así era como le habían visto todos durante aquellos años –podríamos tratar… es una posibilidad diminuta, pero…
Aunque me gustaría realmente tratar de hacer eso, niño… eso significaría perder tiempo –dijo con calma el médico mayor recibiendo un gesto confundido del otro –las probabilidades de que no despierte de tu operación o de que esta no sea un éxito son demasiado grandes… y el tiempo apremia… al menos me gustaría tener la oportunidad de despedirme apropiadamente de mis amigos… sabes? –volvió a respirar profundo e hizo un esfuerzo para acomodarse de manera más cómoda sobre aquella plataforma –quisiera… poder decirle adiós a todos aquellos que estuvieron conmigo durante toda mi vida –musitó y por unos segundos a pesar de que aún sonreía, su mirada se volvió dolida –poder decirle… adiós al chico…
Cerró los ojos unos momentos para entonces, parecerle percibir que empezaba a descender de la posición que tenía.
Abrió los ojos con sorpresa para observar cómo el híbrido había movido la palanca de la plataforma al tiempo que hacía que esta se inclinase para que con cuidado, depositase el cuerpo del viejo Hornet en un colchón especial
-Al menos… debería de estar cómodo en la última parte de su trayecto, no cree? –musitó muy apenas el más joven mientras que recibía un gesto agradecido por parte del otro médico –además… a mí no me parece que vaya a ser precisamente un adiós… no cree?
Dijo y el hornet le miró por unos segundos como tratando de comprender al auto que ahora acomodaba las mangueras y los cables que hacían la función de mantenerle con vida y luego, con ayuda de aquellos cables con garras especiales estiraba una sábana para cubrirle una parte del cuerpo de manera que no pasase frío; los ojos azul oscuro del mayor se enfocaron en aquel crío que ahora retrocedía unos segundos como si estuviera pensando en lo que seguía para luego, darse la vuelta en dirección de la salida de aquella clínica
-Y por qué es eso?
Inquirió el hornet con un tono curioso mientras que el auto negro se detenía y parecía ladear la cabeza
-Porque en realidad debería de tratarse de un "hasta luego" –dijo lo que provocó que los ojos del ex corredor brillasen con fuerza
Un hasta luego
Porque quizá él se adelantaría pero sabía perfectamente que esperaría a por aquel crío rebelde, impulsivo, enérgico y lleno de vida al que amaba tan profundamente que simplemente, no podía imaginar una existencia en la que él no estuviese formando parte de su vida.
Y le dolía… le dolía saber que era lo mismo para el otro pero que tenía que dejarlo atrás por un tiempo.
Cerró los ojos
-Quién más dio a luz hoy?
-Uh?
Kadoa volteó el rostro por unos segundos para mirar al hornet que volvía a clavar sus ojos en su espalda, con gesto curioso
-Dijiste que Rayo era el segundo parto de hoy… quién fue el primero?
El aludido permaneció en silencio por unos segundos para después, regalarle al mayor una sonrisa entre resignada y por primera vez un poco más iluminada, como si aquello fuese al menos un segundo de luz en medio de lo que sucedía aquella noche.
-El señor Fillmore –respondió el híbrido a lo que el hornet levantó ambas cejas con sorpresa –dio a luz una niña esta mañana y según entendí por lo que decían él y su pareja… es el segundo bebé que tienen… qué ironía de la vida para abrirse paso justo el día de hoy, no le parece?
Unas suaves y débiles pero felices risas brotaron del juez mientras era dejado a solas por unos segundos por parte del opal ampere al tiempo que pensaba en que aquello era verdad. La vida se burlaba y danzaba justo delante de su parrilla al tiempo que la muerte se acercaba inexorable, para llevárselo lejos de su familia y amigos a un sitio donde nunca más podría alcanzarlos; de igual manera… su viejo enemigo estaría demasiado lejos como para poder siquiera volver a amenazarlo.
Solo esperaba que Mark y los demás pudiesen estar a la altura de lo que estaba por venir porque dudaba mucho que una vez muerto, aquel viejo auto magenta se sintiese satisfecho.
Solo esperaba estar muy equivocado.
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-Cómo va todo?
Mark Shelby llegó despacio y con una expresión levemente perdida en la mirada mientras que por primera vez parecía que notaba la edad del viejo barracuda en las arrugas por debajo de sus ojos
Aquello parecía ser una situación demasiado irreal, una que hacía tiempo creían que ya se había superado para ahora tener que enfrentarla directamente a los ojos, como si tan solo les hubiese dado una pausa que habían desperdiciado de una manera estrepitosa; los ojos azules del rolls royce apenas y parecieron reaccionar al escuchar la pregunta del otro auto hasta que finalmente pareció comprenderla y entonces, movió la cabeza para darle a entender que le había escuchado al menos en parte
-Los escuadrones de vigilancia están dispuestos y el chico está observando al niño McQueen junto con Kadoa –musitó el Shelby aún con un gesto ido, como si se encontrase dormido de alguna manera
Paul Atkins emitió un fuerte suspiro mientras negaba con la cabeza y entonces, miraba en dirección de la clínica del hornet de la cual ya habían salido la mayoría de autos que eran originarios del pueblo y que ahora trataban de consolarse los unos a los otros; la anciana Lizzie lloraba fuertemente rodeada por un par de sus amigos que intentaban darle palabras de ánimo al tiempo que otros susurraban en tonos bajos intentando no perturbar al resto a pesar de que de vez en cuando, algún quejido fuerte y el llanto del número 95 se percibían desde el sitio donde este mismo era atendido.
Realmente… era la única voz para la que sabían que tendría todo el derecho de lamentarse en un futuro y que de todas maneras, ya lo hacía ante el miedo y el dolor de lo que estaba pasando a partes iguales.
Era injusto en todos los sentidos.
-Vamos –musitó el Atkins de forma floja moviendo la cabeza para señalar aquel edificio mientras que su amigo tan solo volvía a asentir de forma distraída y ambos comenzaban a moverse en aquella dirección –según me dijo el crío, Huddy quería vernos en cuanto salieran los demás…
-Hmm
Una vez en la puerta, los ojos del líder de mafia se abrieron levemente al percibir como la voz de su mejor amigo llegaba hasta ellos, haciendo parpadear con sorpresa al barracuda que por unos segundos miró al Shelby que parecía tan impactado como él
-…prométeme que intentarás hacer el esfuerzo… -la voz del hornet era muy baja y débil mientras que delante suyo, el viejo Sheriff del pueblo le veía con lágrimas en los ojos mientras permanecía en silencio con un fuerte gesto de dolor que parecía torturarlo –sé que esto es duro para ti… pero… -Doc cerró los ojos por unos momentos como si estuviese tomando fuerza con eso –acepta la ayuda de Mark. Por favor –dijo y los ojos del rolls royce se abrieron con sorpresa desde donde se encontraba –sé que ustedes dos no se llevan del todo bien… y que ambos están en lados distintos de la justicia pero… -pareció tomar un poco más de aire antes de hablar –los vas a necesitar, Michael. Vas a necesitar del grupo porque allá afuera hay un auto que es completamente diferente a lo que has conocido hasta hoy
Doc se acomodó lo mejor que podía a pesar de su debilidad
-Mi pasado fue terrible en cierto sentido –dijo en un tono muy bajo el juez bajando los párpados –traicioné y fui traicionado. Hice muchas cosas de las que me arrepiento y sucedieron otras que ahora reconozco que si no hubieran ocurrido seguramente me tendrían en estos momentos contra las cuerdas, sin tener escapatoria y sin tener la tranquilidad de saber que estoy partiendo acompañado…
-Doc…
-Escucha…. Joan Ferret no va a detenerse hasta dejar en claro que él tiene el poder y lo más probable es que venga por el niño y mi hijo y cuando eso suceda, no quiero que lo enfrentes solo. Entiendes? –dijo con un tono grave a lo que el oficial de policía tomó aire profundo y asintió con un esto más serio y solemne, como una especie de juramento silencioso hacia su amigo que asintió muy despacio –no hay forma en que lo atrapes primero, es demasiado listo para eso pero Mark y los otros ya tienen años de experiencia enfrentándolo. Por favor, aprovecha esa ventaja que tienes, usa el apoyo que pueden regalarte y protege al pueblo… prométeme que los protegerás a todos… y por favor… también al chico…
Suplicó el hornet y el mercury sonrió con debilidad mientras unas pocas lágrimas salían de sus ojos
-Preferiría prometerte que lo haré si sigues con vida pero sería pedirte demasiado, cierto? –se rió de forma fingida mientras recibía una mirada agradecida por parte de quien había sido su mejor amigo hasta ese momento –de acuerdo. Lo haré por ti, Hudson…
El aludido le sonrió una última vez y entonces el oficial cerró los ojos y retrocedió para salir, girando y viéndose de frente con aquellas dos Serpientes que observaban todo silenciosamente. Los ojos del oficial se clavaron por unos momentos en el líder de mafia que le devolvió la mirada y como si no necesitasen de ningún acuerdo extra, Sheriff asintió suavemente con la cabeza y pasó a su lado, siendo observado todo el tiempo por el auto rojo oscuro que pareció quedarse pensando por apenas unos momentos. Finalmente se dejó escuchar la voz de Hudson Hornet desde aquella cama en la que se encontraba, como si tratase de tomar algún tipo de fuerza a pesar de todo:
-Comenzaba a creer que no llegarían, sé que Paul dijo que bailaría sobre mi tumba algún día pero no creo que necesitara de tanta práctica para hacerlo –intentó bromear el hornet provocando las risas entre lágrimas del barracuda mientras que Mark Shelby se quedaba un poco atrás, evadiendo la mirada del hornet
-Se suponía que tenías que darme más tiempo para ensayar, pedazo de empanada gruñona –se rió suavemente el barracuda antes de cerrar los ojos mientras empujaba suavemente de lado el capó del otro que correspondió al gesto –mira qué manera de hacerte irresponsable ahora que serás padre…
Ambos autos rieron por lo bajo antes de verse a los otros, el auto blanco sonriendo tanto como podía mientras mantenía los ojos humedecidos
-Te voy a extrañar imbécil, te acabas de convertir en la prueba literalmente muerta de que los matrimonios de la gente famosa apenas duran un suspiro… solo te faltó casarte en las Vegas para que fuera más divertido…
-Solo tú puedes ver divertido algo como la muerte –bufó débilmente el hornet antes de sonreír con un gesto malicioso y cansino –y hablando de matrimonios… al menos podré ahorrarme el regalo de bodas que tendría que darte en su momento, estoy seguro de que vas a intentar sacarle hasta el último billete a todos tus invitados…
-Boda? Yo? –soltó el Atkins alzando una ceja mientras su sonrisa temblaba; ese Hornet era un maldito, devolviéndole un poco de alegría antes de partir –sé que te estás muriendo pero no es necesario el que tengas que comenzar con los delirios del más allá, justo cuando empiezas a ver el túnel…
-Sabes bien que Darrell no va a esperarte para siempre, Paul…
El silencio que siguió a ello hizo que finalmente hasta el Shelby alzase la mirada con un leve dejo de sorpresa mientras ponía más atención al hecho de que el ex corredor blanco tan solo veía a su mejor amigo y parecía abrir y cerrar la boca sin encontrar palabras para regresar; era una de las pocas veces en las que literalmente aquel coche se quedaba sin palabras y pareció que el hornet sintió que era el mejor momento que tenía para hablar por lo que su expresión se volvió un poco más seria y preocupada
-Sé que él era apenas un chiquillo cuando lo conociste… pero ambos crecieron Paul y ninguno de los dos es un crío… -Doc cerró los ojos unos momentos antes de volver a ver al otro con seriedad –las peleas y discusiones que hayan tenido en el pasado ya no deberían de ser lo que pese en el hoy. Tú lo sabes, los tres vivimos muchas cosas juntos y creo que tú y Mark vieron y vivieron los suficiente de mi vida para que entiendas que a veces, el tiempo se acaba para todo y entonces, es cuando te das cuenta de todo lo que pudiste hacer…
La mirada del barracuda se volvió profundamente pensativa a pesar de la tristeza y bajó los párpados levemente avergonzado
-No dejes que lo que me está pasando a mí, te pase a ti –dijo ladeando suavemente la cabeza y ladeándola levemente para ver mejor al otro a los ojos –no te estoy pidiendo que cambies, estoy seguro que él es el último que quiere que seas diferente… él sabe quién eres, todos lo sabemos pero ya no puedes utilizar esa excusa de ser libre para esconder lo que sientes, Paul…
-He… creo que realmente ya no estás muy conectado con este mundo… -se rió lánguidamente el ex número 52 –acaso olvidaste las veces que me rechazó?... un total de treinta… qué esperabas que hiciera, que le rogara de rodillas?...
-Acaso olvidaste que cuando comenzaste a seducirlo finalmente, te habías acostado primero con su compañero de equipo y las mucamas? –replicó de regreso el hornet lo que hizo ruborizar con fuerza al otro –no me vengas con estupideces Paul, sabes muy bien que lo estabas alejando y que no lo ibas a mejorar revolcándote con todo auto que abriese sus puertas cada vez que te decía que no –el ex corredor azul frunció el ceño –esperabas que te tomara en serio de esa manera?... todos y cada uno de nosotros estábamos heridos cuando ingresamos al Nido, Darrell no era la excepción y lo sabes perfectamente… a qué demonios le has tenido miedo todo este tiempo que has sido incapaz de comprometerte con el único maldito coche que realmente desea poderte ver de otra manera?
Espetó el hornet antes de toser con fuerza, provocando un sonido burbujeante en su motor que lo hizo humear en un color oscuro lo que hizo que sus dos amigos abriesen los ojos con alarma y se acercasen a revisarlo
-Chrysler, Hudson, no te pongas así! –soltó Paul mientras que Mark revisaba el líquido que seguía corriendo hacia el otro, no era médico pero seguramente cuando Kadoa volviese le preguntaría si había notado algo
-Está bien… aún… no puedo irme… -farfulló el hornet apretando un poco los dientes mientras un ruido de aceleración ahogado venía de su interior antes de retomar el tono bajo que había llevado hasta ese momento –en todo caso, estúpida pieza de carrocería libertina… crece de una maldita vez y decide qué tanto vale la pena el chico como para que dejes ese vicio tuyo con las mujeres y los hombres por igual y realmente le pongas atención antes de que seas sea él quien se muera
Dijo cortante a lo que los otros dos le vieron confundido
-Qué? –inquirió el hornet mirando de reojo a Mark que había alzado una ceja –es Paul, me dirás que no vivirá más que todos nosotros juntos?
-Supongo que no tengo nada en contra de esa lógica en realidad…
Los tres amigos se quedaron en silencio apenas por unos segundos antes de comenzar a reír suavemente, como si por un segundo todas las sombras de la muerte se hubiesen perdido y solo se tratasen de tres adolescentes tratando de aconsejarse entre ellos acerca de cómo conquistar a alguien; finalmente los tres se vieron el uno al otro y el auto de ojos verdes lagrimeó levemente sonriéndole con más cariño al hornet en aquel colchón antes de asentir suavemente y encogerse de hombros
-No puedo perder nada, verdad? –dijo apenas y entonces bajó la cabeza –gracias Huddy. Lo haré…
-Sé amable… y dale algo bonito de mi parte cuando te diga que sí –pidió con debilidad pero aún una sonrisa el ex corredor suavizando su gesto ante la mirada sorprendida del Atkins –mi pequeño regalo póstumo como un deseo de que les vaya bien a los dos…
El auto blanco asintió por un segundo antes de finalmente, apretar por un lado del frente al otro coche mientras temblaba suavemente y el hornet hacía lo mejor que podía para regresarle aquel gesto de cariño al barracuda que un momento después y sin dejar de sonreír como si aquello lo estuviese destrizando, se viró dándole una leve mirada al rolls royce rojo vino que se quedó atrás y a solas con el hornet que no dijo nada hasta que finalmente la parte posterior del otro auto se perdió a través de la puerta
-Tú y Paul crecieron tanto que me cuesta pensar que yo apenas y me sigo sintiendo un crío que necesita del techo de su padre para seguir andando –musitó finalmente el Shelby aun dándole la espalda a Hudson Hornet que suspiró apoyándose mejor en el colchón –sigo sin entender… cómo…
-Es que siempre te costó verte a ti mismo a través de los ojos de quienes te rodeábamos, MK… -susurró el auto azul con una voz tan cargada que hizo voltear con sorpresa y preocupación al Shelby
Algunas lágrimas comenzaban a correr por las mejillas del ex corredor que mantenía la mirada baja, como si algo estuviese haciéndole mucho daño por dentro y el rolls royce se acercó un poco, tan solo tratando de comprender qué era lo que atormentaba a su mejor amigo aparte de la muerte que estaba por venir; se detuvo delante del rostro del otro y frotó suavemente su capó y bajó un poco la cabeza para verle a los ojos mientras intentaba hacerle sonreír de alguna manera aunque en aquella situación era algo difícil
-No pienses en él, Huddy… no en este momento –susurró el Shelby intentando sonar un poco más alentador mientras que parecía que el viejo auto de ojos azul oscuros ahogaba un corto sollozo –él ya no podrá hacerte daño jamás…
-Estás equivocado –dijo el viejo auto mientras parecía respirar entrecortadamente y volvía a dejar escapar algunas lágrimas –lo único que me preocupa de ese sujeto es que se los estoy dejando a ustedes… y que el chico estará en peligro…
-Sabes que no lo vamos a dejar desamparado…
-Eso lo sé… y es justamente lo que tú no ves en ti mismo –dijo el hornet haciendo parpadear a su mejor amigo mientras que le regalaba una sonrisa débil –nunca fuiste capaz de ver todo el bien que haces para los demás y te relegabas hacia atrás al tiempo que nos dejabas el foco a Paul y a mí. Tienes autoridad y la haces respetar… pero siempre estás viendo cómo puedes ayudar, qué puedes hacer y no dudas en tender la llanta a todos los que se acercan a ti pidiendo ayuda –suspiró con dificultades el hornet –pero no solamente es eso… también…
-Oye, oye… -interrumpió un poco el auto rojo oscuro con los ojos humedecidos mientras trataba de sonreír –no es necesario que me quieras levantar los ánimos antes de que te vayas… se supone que sea yo el que haga eso contigo –cerró los ojos tratando de animar al otro lo que provocó una corta risa en el ex corredor
-Tal como te recuerdo…
-Ah?
-No solamente es Paul… tú también… eres el mismo que conocí hace años cuando desconfiabas de mí y de la decisión de tu padre de salvarme la vida –musitó Doc respirando profundo para luego, negar varias veces con la cabeza mientras su mirada se volvía aún más dolida –en principio… no estabas seguro de si era correcto pero solo bastó llegar al Nido para que cambiase todo… y yo lo noté… lo pude sentir, era la primera vez que alguien me veía de esa manera –dijo estirándose un poco para sentir un poco mejor a su amigo por delante –siempre me había sentido de más, siempre había considerado las calles como mi hogar porque el pasar de un sitio a otro entre tantos autos me hacía percibir que era un extra con el que los demás estaban forzados a cargar
Dijo
-Pero contigo… era diferente, estaba confundido y asustado –dijo y por un momento sus ojos mostraron temor –por primera vez… me sentía en casa y al mismo tiempo sentía que eso no era correcto, por algún motivo no estaba bien que yo me sintiera tan cómodo porque podía jurar que en algún momento iba a salir herido, que me iban a abandonar… no sentía que los mereciera… que te mereciera… -murmuró bajito lo que hizo ruborizar un poco al otro –y entonces… esa pelea absurda…
-La cuál deberías dejar atrás –dijo con seriedad el Shelby sin dejar de sonreírle con cariño –yo la he dejado atrás, todos lo hemos dejado atrás… deja de culparte y de seguir arrastrando esto porque no es justo para ti –pidió frotando suavemente la punta de su capó –lo que fue en el pasado, se quedó ahí y lo que es ahora, son esos años maravillosos que hemos podido aprovechar todos juntos –dijo mirándole a los ojos con cariño –volviste a casa –musitó suavemente sonriéndole un poco más –volviste a nosotros y estos últimos años han sido… sencillamente increíbles. Y no solo te recuperamos sino que además, sumamos a varios autos más a la familia… -dijo y el hornet le vio por unos segundos con sorpresa a lo que Mark le sonrió con picardía –pensabas que no íbamos a considerar a tus amigos del pueblo como familia también?... puede que no sean Serpientes pero son tu familia y por lo tanto, son familia nuestra también… y eso significa… que lo que le dijiste a ese policía no es mentira
Aseguró y el médico le miró agradecido
-Los vamos a cuidar bien. No tienes nada de qué preocuparte así que nada de estar espantando por los alrededores, me escuchaste? –dijo obligándose a tomar una posición de mayor confianza a pesar de que aún sus ojos se mostraban acongojados –todo va a estar bien. Puedes estar tranquilo de que no vamos a permitir que nada malo les pase –aseguró sonriéndole con suavidad a su mejor amigo –estoy tan… orgulloso de ti, sabes? –dijo de repente emitiendo un fuerte suspiro a lo que los ojos azules del auto moribundo le vieron abriéndose unos milímetros más –creciste Huds…
Dijo y la mirada del aludido se suavizó con cariño mientras volvía a dejar escapar algunas lágrimas
-Y no solo eso, saliste adelante y encontraste a un muchacho maravilloso, uno increíble que te adora con toda el alma y al que has adorado de igual manera y por el que decidiste que valía la pena volver a levantarte –suspiró Mark cerrando los ojos por unos segundos mientras seguía apoyando la punta de su capó en el otro –creciste, maduraste y en estos años brillaste como jamás en la vida… en mi vida, no me había sentido tan feliz y tan orgulloso como cuando te vi pleno al lado de este chico… -movió la cabeza muy apenas –sinceramente… me siento orgulloso de ti. Muy orgulloso…
No lo había esperado
No en medio de aquella charla y menos cuando se encontraban en ese instante en una situación en la cual cada vez se escuchaba menos el motor del ex corredor que parecía ahogarse en sí mismo con cada segundo que pasaba lo que iba disminuyendo el ruido que provocaba pero que al mismo tiempo, le dejaba saber que su marcha era forzada, como si estuviese sosteniéndose a los últimos segundos de poder seguir carburando la existencia del hornet; si alguien le hubiese dicho al Shelby que eso sucedería en el futuro lo hubiera descartado tan solo por haber creído que conocía lo suficientemente bien a su mejor amigo como para asegurar con las llantas al fuego que jamás le tomaría en serio de aquella manera, independientemente de lo que sintiesen los dos.
Pero se había equivocado
Pudo saberlo cuando sintió como el otro unía sus labios a los propios y se mantenía así, con debilidad pero con demasiadas emociones en ese pequeño acto que parecía durar una eternidad y que por unos segundos le pareció irreal por todo lo que podía significar.
-Te amo –murmuró muy apenas el hornet cuando finalmente le soltó y el auto rojo vino le seguía observando como si se tratase de un fantasma –y lamento no habértelo dicho antes. Sé que ya lo sabías pero… nunca te lo dije y después, ya era demasiado tarde... y ahora que se me acaba el tiempo… no quería irme sin decírtelo –musitó el auto azul cerrando sus ojos muy apenas con verdadero pesar –lo siento Mark… si te hubiera dicho con tiempo lo que había pasado con Ferret y lo importante que había sido para mí que estuvieras conmigo ese día en el hospital, ahora…
-Hey… hey… -interrumpió el rolls royce frotándole con suavidad un lado del capó –shhh… no tienes que disculparte de nada, ya lo habíamos hablado, recuerdas? –dijo en un tono bajo de voz observando como la mirada del otro seguía dolida pero al mismo tiempo parecía desenfocarse a momentos –ya habíamos hablado de esto. No de forma tan directa –sonrió muy levemente mientras apenas veía un reflejo de lo mismo en el ex corredor –pero lo habíamos hecho, recuerdas?... no hay nada de qué arrepentirse y menos en este momento. Estoy aquí. Y aquí voy a quedarme ahora…
Los ojos azul oscuro de Doc Hudson le observaron por unos segundos con confusión y apenas separó un poco los labios
-Te… vas a quedar…?
-Si –aseguró el líder de mafia con una pequeña risa discreta –fueron solo un par de años pero… -el Shelby bajó un poco los párpados –no íbamos a abandonarte ahora que te habíamos recuperado, cierto? –intentó decir en un tono bromista –no te vas a librar de mí tan fácil como antes… incluso aunque no estés…
-Eso espero –suspiró el hornet comenzando a mostrarse algo adormilado mientras que un ruido a sus espaldas le indicaba que alguien más había ingresado en la habitación
-Mark… -el opal ampere negro le llamó con suavidad y el líder de las Serpientes asintió una sola vez con expresión vacía antes de frotar una última vez la punta de su capó con la de su mejor amigo
-Me vas a hacer falta…
-Solo pretende que me mudé de ciudad… como en estos años –musitó con dificultades el hornet sonriendo débilmente –así… siempre sentirás que sigo vivo y no harás estupideces…
-No tengo porqué… tú siempre fuiste el primero en hacerlas –terminó de decir el rolls royce obligándose a sonreír una última vez antes de retroceder despacio –te veré después…
-Hazme un favor y tárdate todo lo que puedas… no quiero verte en mucho tiempo –terminó de decir el hornet y cerró los ojos con cansancio mientras que el otro finalmente se retiraba sin poder ver como una expresión de desgarro cruzaba el semblante del viejo criminal
Se sentía agotado y todo su conocimiento como mecánico y experto en combustión interna le estaba indicando que sencillamente, empezaba a perder las fuerzas para llevar a cabo ninguna de las funciones que le permitían permanecer encendido; tenía que admitir sin embargo, que a pesar de todos los tropiezos y todo lo que había estado hiriéndole por años su vida… no había sido tan mala en realidad. Después de su accidente había llegado a aquel pueblo y había hecho nuevos amigos, maravillosos amigos que se alegraban y se entristecían a su lado sin saber quién era y sin que les importase mucho en realidad.
Sus antiguos mejores amigos le habían recibido como se lo habían prometido y finalmente se había armado de valor para decirle a Mark a la cara lo que había sentido por él durante tantos años.
Había conocido a ese corredor rebelde y prepotente que escondía el corazón más grande de todos en su cuerpo y que había aceptado unir su vida a la suya incluso sabiendo que aquel momento llegaría y no dejando de llenar de luz cada segundo que le había quedado de existir en ese sitio; había visto victorias, había visto caídas, había experimentado, había bebido a pesar de todo, le habían arrancado la dignidad obligándole a hundirse en pánico por años pero también… había hecho lo suyo con un par de coches antes de darse cuenta de que no le interesaba tanto, le habían quebrado el corazón por confiado, había sido abandonado… y había sido salvado también.
Había vivido una existencia casi plena pero justo cuando estaba a punto de recibir la mejor parte todo se había detenido.
Emitió un suspiro profundo y cansino
-Hudson?
El aludido abrió los ojos lo mejor que podía para encontrarse con la mirada preocupada y dolida del McQueen al que habían dejado justo enfrente suyo.
Los ojos azul oscuro del hornet se movieron para ver como el joven médico había arrastrado un pequeño colchón móvil con el Ford arriba para que pudiesen estar juntos en ese momento para después, dejarles a solas después de darle un último vistazo pensativo; Hudson Hornet suspiró con algo de alivio, comenzaba a temer que no podría despedirse de su pareja cuando llegase el final pero ahí estaba, con una expresión de agotamiento que evidenciaba que a duras penas y podía mantenerse despierto. Su rostro estaba todavía más enrojecido que nunca y realmente lucía como si el fin del mundo fuese a ocurrir en ese mismo momento delante de sus ojos. El mayor intentó sonreírle con suavidad y se acomodó un poco mejor antes de hacer un esfuerzo para rozar el rostro del otro que cerró los ojos e hizo el mismo movimiento como respuesta.
El viejo corredor podía escuchar el leve ronronear del motor del auto de carreras que indicaba que estaba agotado, podía percibir el olor de aceite y gasolina, tanto el que le habían colocado como parte del que había perdido y por unos momentos sintió la imperiosa necesidad de comenzar a preguntarle al híbrido acerca de ello… pero ya no quedaba tiempo.
Podía sentirlo con tan solo notar la ligera niebla que comenzaba a moverse alrededor de la habitación y que estaba seguro, era producto de su computadora que comenzaba a apagarse.
Le sonrió con amor
-Creo que verdaderamente te fuiste directo a las flores esta vez… y terminaste por expulsar tu motor por el frente… -dijo el número 51 finalmente consiguiendo una pequeña sonrisa por parte de su pareja
-Me duele tanto el cuerpo que no dudaría que eso fue lo que pasó –musitó con debilidad el McQueen sonriéndole con tristeza –nadie me dijo que tener hijos dolía tanto…
-Bueno… por eso siempre debemos de escuchar cuando las chicas comentan al respecto lo mucho que duele… no lo dicen solo porque sí –se rió débilmente el auto mayor antes de sentir como el otro se acomodaba un poco mejor para apoyar la cabeza en su colchón
-Cómo te sientes, Doc?
Los ojos del aludido brillaron con intensidad por un segundo y entonces, se recostó con la cabeza tocando la de su pareja y cerró los ojos
-Agotado, chico –dijo el viejo hornet haciendo sonar un poco más su motor mientras se daba cuenta de que apenas y podía ver o reaccionar –Rayo… Rayo… nunca me acostumbré a llamarte por tu nombre…
-Debería de sentirme ofendido –respondió el otro sollozando un poco mientras intentaba sonreír –oye… quizá podríamos…
-Puedo verlo?
Los ojos claros del McQueen se mostraron confundidos por unos segundos
-Qué quieres ver?
Con un gran esfuerzo, el viejo auto se forzó a levantar los párpados para ver a su pareja que le miraba confundido y agobiado
-Mi hijo
El corredor del rayo mostró la comprensión de aquello en un destello de su mirada y asintió mientras emitía un quejido suave para acomodarse y mover suavemente con su capó un pequeño bulto de sábanas que estaba pegado de lado a su cuerpo; Hudson Hornet alzó un poco sus cejas mientras hacía un gran esfuerzo por enfocar la mirada al tiempo que el otro retiraba la sábana para de poco en poco, dejar ver un coche en miniatura que parecía dormir y que ahora al sentir el cambio de luz estiraba levemente las llantas delanteras como si tratase de desperezar el cuerpo.
La mirada del Ford rojo se suavizó así como su sonrisa mientras que el viejo ex corredor por un segundo dejaba escapar un jadeo
-Soy…
-Eres padre –completó el McQueen volviendo a ver a su entrenador que parecía maravillado e impresionado a partes iguales –y es una niña. Pero te aseguro que hace una hora no se sentía como si fuera tan pequeña en realidad, por unos momentos temí que se hubiera atorado con algo –dijo y frotó suavemente el pequeño rostro del bebé a su lado que emitió un pequeño gemido –pero Doa me dijo que era normal y me trató de explicar muchas cosas sobre el nacimiento que honestamente, apenas y pude entender
Volteó a ver al otro y algunas lágrimas asomaron por sus ojos
-Solo quería estar contigo y que alcanzaras a conocerla
-Gracias –suspiró el hornet mientras que el otro volvía a apoyar la cabeza a su lado al tiempo que parecía acercar un poco a la pequeña criatura y colocarla levemente más en alto para que su padre pudiese verla; Hudson Hornet sonrió un poco y frotó con cuidado la punta del capó de la pequeña criatura que volvió a emitir un gemido pequeño –entonces… somos los padres de Sally y le acabamos de dar una hermana pequeña? –inquirió con gracia al notar el tono azul claro con vetas oscuras que cubría el cuerpo del pequeño auto, a sabiendas que en unas pocas horas los colores de la pintura se estabilizarían y por lo que veía pasaría a ser de un azul celeste muy marcado
Rayo se rió débilmente sin dejar de ver la interacción de quienes consideraba, los amores de su vida
-Eso parece… -Rayo cerró los ojos por unos momentos y se tensó suavemente por un instante, al sentir una fuerte punzada al nivel del vientre mientras que su organismo continuaba reestructurándose para volver sus piezas a su sitio original –Doc…
-Hmm?
-Dijiste que nunca me abandonarías –dijo el corredor y la mirada del otro pareció reflejar dolor por unos segundos –me prometiste que…
-Attica
-Qué? –Rayo le miró confundido mientras el auto a su lado parecía esforzarse por respirar profundo y escuchaba como su motor comenzaba a hacer un sonido de pequeños golpeteos, como si sus pistones estuviesen tratando de dar lo mejor de sí para seguir en marcha
-Attica –repitió con debilidad el auto moribundo mientras que finalmente, podía tener un vistazo del color de ojos de la criatura que los había abierto con lentitud para mirarle larga y fijamente; eran los mismos ojos de su madre y no podía sentirse más feliz por aquel hecho ya que era algo que siempre había amado del otro coche, sus ojos, esas ventanas a su alma y a su corazón que lo habían atravesado desde la primera vez que los hubiesen cruzado. Y la criatura que llevaba la mitad de sus piezas… tenía el mismo color. Al menos había hecho algo bien –puede llamarse así?... me gustaría que…
-Pensaba pedirte que tú la nombraras –Rayo frotó suavemente su mejilla con la de su esposo cerrando los ojos antes de bajar a la criatura de donde la había alzado para que su progenitor pudiese verla y que descansara en el colchón con ellos –me parecía que… sería algo bueno, que tuviese algo que siempre le recordara a ti, sabes? –dijo despacio antes de ver la expresión cada vez más agotada y perdida del hornet –quería que tuviera algo de su papá…
-Será una gran auto –murmuró el viejo auto conforme la bebé parecía acomodarse mejor pegando el pequeño cuerpo al frente del auto moribundo, como si de alguna manera la voz grave y baja de este la hubiese relajado –sé que te encargarás de convertirla en una gran persona y que la vas a cuidar y proteger por nosotros dos –se rió muy débilmente mientras que el Ford rojo comenzaba a abrir los ojos con alarma al darse cuenta de que apenas y podía escuchar a su pareja –es muy bonita. Justo como tú. Temía que fuese a verse como yo, no podría condenarla a ser fea…
-No digas tonterías, sabes que estás mintiendo –esta vez una risa nerviosa y cada vez más tensa brotó del corredor que comenzaba a lagrimear con terror –Hudson… me lo prometiste… por favor, no…
-Estos fueron los mejores años de mi vida, gracias a ti –siguió hablando con torpeza el ex corredor empezando a perder el brillo en la mirada lo que provocó que el Ford comenzase a temblar –sencillamente… tu llegada al pueblo fue un milagro… y ahora me diste otro… -musitó con los párpados comenzando a moverse débilmente mientras que el número 95 finalmente se forzaba a ponerse de pie para empujar un poco al auto mayor como si quisiera despertarle mientras que ahora empezaba a llorar libremente
-No… no me hagas esto ahora…
-Cuida de tu mamá, nena –susurró Hudson Hornet sin poder ver a la criatura, demasiado pequeña como para verla ahora que estaba justo delante de su capó pero lo suficientemente cerca para poder besar su diminuta cabeza al sentirla pegada a su parte frontal; esta volvió a emitir un pequeño gemido y abrió los ojos para ver la parrilla plateada del auto que le hablaba de aquella manera –va a necesitarte…
Sonrió mientras ahora a duras penas escuchaba el llanto ya no solo del McQueen sino de la criatura que había comenzado a llorar por su cuenta, al escuchar como su madre alzaba la voz llamando a alguien
Pero aquello comenzaba a estar más allá de lo que realmente podía hacer
-HUDSON! POR FAVOR, HUDSON! KADOA! MARK!... ALGUIEN POR FAVOR, POR FAVOR, AYÚDENME, POR FAVOR! LO PROMETISTE MALDITA SEA! CHRYSLER…. HUDSON POR FAVOR, TE LO RUEGO!
Quería quedarse
Hubiera dado todo en su cuerpo para quedarse a su lado pero ya ni siquiera sentía su cuerpo. Su carrocería. No se había dado cuenta del momento en que sus ojos habían apagado todo su brillo y a pesar de que intentó hacer un último esfuerzo de decirle al otro que lo amaba, el circuito que alimentaba el movimiento de cada miembro de su cuerpo sencillamente había terminado por fundirse.
Lo último que había conseguido distinguir en la bruma de la nada… habían sido los ojos húmedos del auto que amaba
-Supongo que esta… es una buena forma de morir –sentía que podía pensar a pesar de todo y aún y aunque todo había comenzado a desvanecerse en un blanco similar al que se formaba al momento en que uno perdía la consciencia –rodeado de quien te ama… ahora tengo una hija… y ya nada duele… -le pareció oír su propia voz en medio del vacío para luego, sentir como su corazón sonreía –Ferret… perro bastardo… esta vez perdiste, cierto? –rió en su propia esencia, en medio de aquel blanco –no lo conseguiste… ya nunca más podrás alcanzarme
Pensó pero al mismo tiempo un fuerte dolor apareció en alguna parte de lo que ahora fuese su corazón
Rayo y su hija
Chrysler…
Si tan solo pudiese volver… si pudiera regresar… solo…
Daría lo que fuera por volverles a ver. Por volver a estar a su lado y escuchar sus risas. Por estar… al lado de los autos más importantes de aquella vida que había tenido. Quería pelear… quería quedarse pero…
…
Y mientras aquel pueblo, rodeado por las sombras de una tormenta lejana era cubierto por los gritos de una familia hecha pedazos, en los límites de distancia donde se ubicaba la protección para que ningún auto se atreviese a llegar al pueblo, un viejo coche y ex corredor de ojos dorados descansaba en una tienda de campaña grande, colocada por sus criados mientras hacía girar una copa con una dotación de su mejor aceite brillando en el cristal
-No lo creo, pequeño –se reía entre dientes aquel auto magenta con un brillo maligno en la mirada –esto… es la victoria
Musitó y entonces, alzó su copa con aquella garra que salía desde el lateral de uno de sus espejos
-A tu salud… Hudson Hornet…
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