CAP 11
"Una pequeña esperanza"
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-No
-Escucha, hijo…
-HE DICHO QUE NO!
Los ojos de Rayo se abrían con completo horror y casi desconocimiento hacia el auto blanco que estaba delante suyo y que parecía agotado como nunca, suspirando pacientemente ante una reacción que era evidente que ya esperaba de igual manera; a ambos lados del corredor se encontraban tanto Sally Carrera que fruncía el ceño ante las palabras del ex corredor veterano mientras intentaba calmar al Ford al mismo tiempo que la grúa, siempre al lado de su mejor amigo tan solo callaba con un gesto curiosamente pensativo, como si algo en su cabeza estuviese sonando más fuerte que la situación que se vivía en aquellos instantes y que solamente parecía golpear con mayor ímpetu las emociones y el dolor que se había estado viviendo en el pueblo desde el fallecimiento de Hudson Hornet.
Paul Atkins lo sabía, sabía que no sería sencillo.
Lo había sabido desde el momento en que hablase con Mark Shelby y Kadoa Ioniq y que estos le pidiesen mantener aquello lo más discretamente posible y que fuese el encargado de avisar a los autos que fuesen pertinentes acerca de lo que iba a suceder y de ser posible, conseguir el permiso del McQueen para lo que iba a ser el siguiente y más delicado paso.
Los tres estaban seguros de que el chico no se iba a oponer una vez que entendiese lo que había detrás de sus acciones pero tampoco era que quisiesen pasarle por encima así nada más.
"Es algo demasiado doloroso y por mucho que le digamos que esto ocurrirá, no va a creerlo del todo hasta que tengamos nuevamente al señor Hornet de vuelta" había dicho el híbrido negro con un gesto severo y el barracuda entendía bastante bien que el joven mecánico tenía razón; podía notarlo en la decepción que refulgía desde la mirada del auto de ojos azul claro que parecía intentar no fragmentarse ante lo que había vivido hacía tan poco y que todavía le atormentaba durante las noches sin detenerse.
Todos lo entendían.
Después del infierno vivido en la mansión Leander, donde le habían doblegado a aceptar la pérdida del viejo corredor, el haberlo recuperado para ahora perderlo en una forma real y tangible no era para menos que perder la cabeza; seguramente el único motivo por el cuál el McQueen no estaba dando alaridos y saltando desde la cima de la meseta más alta del lugar era porque sus amigos le estaban vigilando más de cerca que nunca y porque además, tenía una bebé a la cuál cuidar.
Al parecer y de alguna forma, esos eran los únicos milagros que le impedían nuevamente acabar con su vida.
El viejo auto blanco volvió a tomar aire antes de hablar.
-Nadie estaría sugiriendo hacer esto si no fuese de absoluta necesidad…
Rayo sacudió la cabeza apretando los ojos, negándose a las palabras del otro coche.
-Abrirle justo cuando ya está todo preparado para su funeral!? –gimió el corredor de tonos rojos con tal angustia que algunas miradas tensas se intercambiaron entre los presentes –qué no ha sufrido ya lo suficiente como para que le sigan destrozando aún más? –soltó el McQueen antes de dirigirle una mirada furiosa y dolida al barracuda que tan solo parecía observarle con paciencia y aún más agotamiento –creí que eran sus amigos! –soltó en un tono alto de voz y al siguiente segundo, pudo notar cómo ese error había provocado un cambio de reacción en quien tenía delante –lo… lo lamento, yo… -farfulló tratando de remediar en algo lo que había soltado pero la mirada levemente dura del barracuda le acalló y le hizo bajar la mirada
Era verdad. Tanto Paul como Mark debían de estar sufriendo lo indecible de igual manera, especialmente al haber estado tantos años alejados de su mejor amigo para haberlo recuperado y perdido casi en un instante.
-Entiendo que no es una situación sencilla… y que es algo que realmente te destroza el corazón –dijo con extraña calma el ex-corredor lo que solo hizo sentir aún peor al más joven que ahora le veía con vergüenza –la verdad, creo que nadie esperaba algo como esto y nos ha pillado tan desprevenidos que no vimos la forma en que se nos asomaba semejante resultado –Paul Atkins cerró los ojos con unos segundos y emitió un largo suspiro antes de volver a hablar –y es por eso mismo, que tenemos que abrir al pequeño Huddy… no es como que me sienta emocionado de hacerlo, digo, siempre hubo quien habría deseado tener semejante honor…
Sonrió a desgana lo que hizo que Sally le dirigiese una mirada dura mientras que Rayo intentaba encontrarle un poco de sentido al extraño humor del viejo coche sin pillarlo realmente.
Bueno… ellos siempre habían sido así al menos, desde que los conociera.
Y tenía la impresión de que Doc al menos por tratarse de sus mejores amigos lo habría tomado de forma hilarante aunque con un buen gesto de desaprobación; muy a su pesar y con una expresión derrotada, sonrió muy a la fuerza y respiró profundo.
-Aún no quiero creerlo… -musitó por lo bajo –ya… creí que una vez… que sucediera, cuando realmente ocurriese, podría afrontarlo después de tantas cosas… -Rayo negó levemente con la cabeza, manteniendo una mirada algo perdida –había estado tan bien…
-Pero ya tenía edad –dijo finalmente Sally entornando los ojos con tristeza –creo que era algo que no íbamos a poder evitar a final de cuentas…
-Pero… Doc se veía demasiado fuerte… no es extraño? –finalmente la voz de Mate se dejó escuchar haciendo que las miradas de los otros dos autos se clavasen en él mientras que Paul sonreía discretamente de lado –si claro que se iba a morir algún día… pero justo cuando estaba más sano…
-Había comenzado a estar enfermo desde hace meses –cortó Rayo con fastidio haciendo una mueca –supongo que era lo normal, no?... después de ese accidente que tuvo, me hubiera sorprendido demasiado que no le pasara factura de todas maneras…
-Y porqué dices es? –Paul alzó una ceja con un dejo algo divertido ante la mirada extrañada del más joven –creo recordar que seguía pateándote el guardafangos cada cierto tiempo, no?
-Oye! –replicó el Ford frunciendo el ceño al tiempo que la abogada abría grandemente los ojos
-Eso es cierto…
-Oh!... gracias Sally, tú también? –reclamó el McQueen algo sorprendido pero entonces la porshe negó varias veces y se giró hacia el corredor
-No te das cuenta? –dijo la fémina con una expresión cada vez más confusa y al mismo tiempo, con los ojos muy abiertos como si hubiera sido golpeada de frente con un muro –no tiene sentido!
-Que Doc pueda envejecer?
La mirada dura de la chica hizo encoger al auto rojo que no comprendía qué era de lo que se estaba perdiendo.
-Que haya tenido tan buena salud hasta hace unos meses y que de repente la edad se lo haya llevado solo porque sí –dijo la Carrera cortante mientras Rayo de poco en poco, comenzaba a parecer entender –si, Doc era viejo, sí, algún día iba a fallecer… pero así nada más?... siendo él médico, no se iba a dar cuenta desde antes que algo no estaba bien? –la voz de la coche era cada vez más irritada mientras que los ojos azules del corredor parecían comenzar a mostrar un poco de esperanza –demonios… cómo no lo pensé antes? –dijo y se giró hacia el barracuda que les observaba calladamente pero dejándoles razonar –ustedes también sospechan algo?
-He visto peores efectos secundarios en los accidentes de Drifting que por broncearte obligatoriamente en la playa –respondió el auto blanco con sorna encogiéndose de hombros mientras que el McQueen le dirigía una mirada de divertido reproche –además, si se tratara de edad, yo soy el mayor de todos en este pueblo olvidado de Chrysler…
-QUÉ!? –los ojos de los tres amigos se abrieron de golpe ante aquella declaración lo que provocó una buena risotada del Atkins
-Vamos!... sé que soy hermoso y bastante atractivo para mis kilómetros pero aún así…
-Pensé que el mayor era Mark! –dijo con un tono agudo el McQueen mientras que el barracuda mostraba todos sus dientes con orgullo y algo de altivez –entonces… Mark es el menor?
-Bromeas? –resopló Paul Atkins con fuerza a través de su parrilla –Huddy era el bebé del grupo y por lo tanto, el más cabezotas al momento de seguir indicaciones…
"Bebé" se repitieron tanto Sally como Rayo por dentro de sus cabezas mientras parecía salirles vapor del techo y Mate comenzaba a reír con tantas ganas como el viejo corredor.
-Tiene sentido! Por eso era tan buen amigo de Sheriff! –aseguró la grúa golpeando una llanta contra el suelo antes de que el viejo barracuda comenzase a toser con fuerza lo que hizo que los otros autos le viesen con alarma; el sonido del motor de aquel corredor ahora parecía haber aumentado de revoluciones mientras que lo que parecía algo de aceite brotaba de entre sus dientes –oye, estás bien?
-Paul? –Rayo se le acercó con alarma mientras que el aludido movía una llanta para limpiarse la boca y entonces, veía aquella mancha aceitosa en el caucho con gesto severo –oh… por el fabricante, no me digas que…!?
-Sí… parece que también estoy contagiado de lo que sea esta cosa –sonrió con fastidio y un suspiro casi resignado mientras que el coche rojo ahora parecía más angustiado y alarmado que nunca
-NO! –chilló con fuerza haciendo saltar a Sally que también se notaba mortalmente preocupada –no puedes morir tú también!
-Por supuesto que no y no pienso irme a ese gran estacionamiento en el paraíso sin pelear primero –soltó con una sonrisa firme el barracuda ante la expresión angustiada del Ford –la llave de tres cuartos que abre las puertas de ese aparcadero va a tener que llevarme pieza por pieza antes de que Paul Atkins deje de luchar! –aseguró asintiendo una vez para luego, carraspear un poco tratando de recuperar aire mientras que su motor parecía borbotear muy por lo bajo y parecía dar un fuerte acelerón sin desearlo
Sally Carrera se colocó al lado del coche blanco para que este se apoyase en su costado y tan solo recibió una mirada curiosa por parte del anciano antes de que este se encogiese de hombros
-Bueno… supongo que tampoco es como que vaya a negar que podría necesitar un poco de ayuda…
-Supongo que a final de cuentas, ese sitio por detrás de las cascadas en Willie Butte tendrá que esperar un poco más… -dijo Rayo despacio con la mirada perdida en el horizonte mientras que sus amigos le observaban con atención –siempre es mejor que ese horrible cementerio donde lo vi la primera vez…
La verdad era que ese plan seguía sin convencerle del todo. Odiaba la mera idea de siquiera tener que volver a pasar por el mismo calvario que había atravesado durante su estancia en la mansión Leander, primero esperando, aferrándose a cualquier mínima esperanza para entonces, sentir que todo se hundía en uno de los abismos más profundos… para entonces, volver a salir y poder sentir el calor de aquel auto que había volcado toda su vida en algo completamente diferente; algunas lágrimas brotaron silenciosamente de sus ojos mientras comenzaba a temblar con pánico.
Quería verlo.
Deseaba volver a tenerlo a su lado, solo quería escucharlo otra vez, le parecía todo demasiado pronto, demasiado injusto… demasiado solitario…
Sabía que la muerte del Hornet era algo que tendría que enfrentar tan solo por la diferencia de edades y por el tiempo que el viejo corredor ya tenía en aquel mundo, pero…
-Me siento demasiado egoísta por quererlo de regreso –dijo en un tono lastimero y muy bajo haciendo que sus amigos le viesen por unos instantes con algo de sorpresa –y todavía más por querer poner mis sentimientos por encima de los de los demás… -se giró lentamente hacia el Atkins –parece que olvido demasiado fácilmente que antes de mí, Doc tuvo una vida y que ustedes estuvieron mucho más tiempo que yo y que también se sienten muy heridos por todo esto… y que también quieren volver a verlo
Se rió con verguenza mientras cerraba los ojos mientras que esta vez la grúa se detenía a su lado para darle un pequeño apretón lateral
-Ohhh pero yo no creo que sea egoísta porque estoy seguro de que Doc también querría regresar –dijo Mate con toda tranquilidad recibiendo una mirada triste y curiosa del McQueen –acaba de tener una familia, no?... creo que nunca había visto a Doc tan feliz y ahora es padre!... quién no querría regresar para poder ser papá y pasar un laaaargo tiempo al lado del mejor corredorsísimo de todos los tiempos, que además es mi mejor amigo? –comentó con entusiasmo la grúa provocando algunas risas del Ford rojo y una mirada cómplice pero con sonrisa por parte de la Carrera y el Atkins –yo sé que al menos yo querría regresar...
-Sí… supongo que tienes razón –admitió el joven corredor de ojos azules mientras que el barracudra blanco avanzaba un poco
-Además, si se trata de egoísmos creo que yo lo soy más –dijo el viejo corredor volviendo a encogerse de hombros –estaba dispuesto a rogarte por que nos dieras una oportunidad para revisar qué podemos hacer, incluso si solo era por nosotros… o por Mark… pero también por mí porque quiero de vuelta a mi mejor amigo –suspiró mientras que sus ojos finalmente parecían reflejar algo de los años que tenía encima, sorprendiendo al número 95 que jamás le había visto de aquella manera –Huddy… siempre fue nuestro hermano, sabes?... él fue parte de la primer familia que tuve… y… demonios, de no ser por él tengo que admitir que yo sería un desastre de auto –confesó antes de ver en otra dirección pensativo ante la sorpresa de quien tenía delante –yo… no era un buen auto… -hizo una breve mueca –pero Huddy lo cambió todo. Así como contigo –le sonrió de reojo al McQueen que finalmente, le devolvió una sonrisa sentida –y si era necesario arrastrarme y rogarte por permitirnos intentar…
-Yo jamás te pediría eso –aseguró el McQueen mientras cerraba la distancia entre ambos y le daba un apretón a forma de abrazo al viejo barracuda que cerró los ojos y para variar le regresó el gesto al tiempo que finalmente dejaba ver unas cuántas lágrimas –por Chrysler, nunca querría que hicieras eso… sé que aman a Hudson tanto como yo lo hago y… entiendo… el intentar quizá… -suspiró como si estuviera aceptando aquello a pesar del miedo que sentía –es solo que no quiero tener esperanzas y luego…
-Lo sé –aseguró el Atkins moviendo sus limpiaparabrisas para quitar la humedad de sus cristales mientras intentaba recobrarse ante las discretas risas de Sally carrera que también tenía los ojos humedecidos por todo aquello –pero el pequeño Doa nunca nos diría que quizá podría hacerlo si no hubiera una salida –aseguró el barracuda antes de ver hacia el cielo –pero si lo queremos de regreso, tiene que ser en un cuerpo sano… o al menos, más adecuado y no podemos arreglarlo si no sabemos qué se lo llevó…
-Por supuesto –Rayo McQueen tomó aire profundo antes de asentir con un gesto más serio –entonces… qué sigue?
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El aroma era terrible en aquel taller y el mecánico arrugó levemente su frente ante el hedor que ahora lo impregnaba todo mientras que el cabeza de la familia de autos mafiosos apenas y mostraba signos de sentirlo. Años y años de haber presenciado tantos actos terribles y haber encontrado cuerpos en diversos estados de deterioro le habían terminado por acostumbrar a cualquier cosa que tuviese delante… y aunque el joven médico también tendría que estar igual de endurecido al respecto aún mostraba desagrado ante ciertas situaciones.
Y aquella definitivamente era una de esas.
-Tal como te lo dije… esto no es normal –sentenció el híbrido negro dejando caer algunas llaves y una sierra eléctrica hacia un lado conforme se alejaba del cuerpo destazado del tractor y finalmente el Shelby se acercaba despacio y con expresión severa para ver mejor lo que tenían delante –a cuántos rufianes conoces tú que podrían dejar un auto en este estado?
Los ojos azules del auto de mayor edad se entornaron conforme comenzaba a observar el interior de aquel vehículo de granja y su mente empezaba a intentar darle un sentido a lo que tenía delante.
-Nunca habíamos enfrentado algo como esto, Mark –confesó el ampere emitiendo un leve quejido incómodo –estamos hablando de un estado de corrosión, abrasión y oxidación tan avanzado que sinceramente, no sé cómo pudo esta pobre bestia seguir de pie por el tiempo que el viejo Peabody nos informó –aseguró y comenzó a avanzar hacia donde estaba una de las láminas laterales del cuerpo del tractor –por fuera no podrías decirlo pero internamente… tantos huecos y tanta pérdida...
Negó un par de veces más con la cabeza para entonces, hacer un movimiento con esta para señalar el pesado motor que colgaba de aquellas cadenas por encima del cadáver despedazado
–Tan solo mira el estado de ese motor. Carcomido hasta no poder más y aún tiene esa espantosa masa negra y pegajosa incrustada en el metal mientras lo va disolviendo –dictaminó sin ver cómo la pintura rojo vino del auto mayor iba palideciendo levemente al comprender la amplitud del problema que tenían entre las llantas –el daño es demasiado extensivo y el sufrimiento por el que tuvo que haber pasado debió de haber convertido sus últimos días en un infierno –emitió un gruñido y sus ojos rojos destellaron levemente –ahora entiendo el por qué el doctor Hornet deseaba averiguar más al respecto…
-Y tu conclusión es? –murmuró Mark Shelby mientras que su propio motor parecía sonar levemente ahogado, provocando el recibir una mirada entornada y meditativa por parte del médico presente que parecía estudiarlo detalladamente sin decir palabra
-No es una enfermedad, si esa es tu duda –dijo finalmente Kadoa sin dejar de ver a su líder que asintió como si ya esperase esa respuesta –ni siquiera hay bacterias que actúen de esta manera, ni siquiera las más agresivas que tengamos en los laboratorios o al menos, ninguna deja este desecho en forma de brea –añadió mirando con desagrado algo de aquella masa pegajosa cercana a ambos –y sinceramente si esto es lo que le sucedió también al doctor Hornet…
-Ni siquiera lo menciones –cortó el Shelby y en silencio pero de forma conjunta ambos observaron con un gesto oscuro el cuerpo del aludido que aún continuaba descansando cerca de ellos bajo una manta blanca que ya daba indicios de tener un tiempo en aquel taller –entonces… tú crees que…?
-Es lo más probable –el Ioniq se acercó muy lentamente al cuerpo que descansaba en aquel sitio y alrededor del cual parecía girar el mundo de todos en ese pueblo –pero nunca habíamos tenido el conocimiento de un veneno de este tipo –entrecerró los ojos mostrando finalmente una profunda preocupación –Mark, si esto se nos sale de las manos…
-No podemos permitir que pase –replicó en un tono firme y serio el rolls royce, enderezando el cuerpo a pesar de que podía sentir como su fuerza era infinitamente menor a la normal; el joven mecánico le miró con alarma por unos momentos
-Mark… deberías de…
-Hasta que este asunto esté resuelto no me pidas que me relaje o que descanse. Nunca lo he hecho y no voy a comenzar ahora que la vida de los demás y de la familia de Hudson está en riesgo –el brillo en los ojos del mafioso era enfática en ello y el menor pareció tragarse los pensamientos que estaban por salir de sus labios –no sabemos a cuántos más puedan hacerle esto y lo mejor es actuar pronto antes de que haya más consecuencias de las que nos podamos arrepentir –su expresión se volvió pesada y cansina mientras que el opal ampere parecía dividirse entre su necesidad de advertirle de algo y seguir en silencio –ahora… quiero que procedas con lo que sigue… y con la revisión de Hudson, si tuvieras la amabilidad…
-Enviaré muestras de esta sustancia a nuestros laboratorios en Florida –dijo despacio el menor mientras que el auto color vino retrocedía hasta un colchón de suelo cercano donde había estado descansando para recostar el cuerpo y cerrar los ojos emitiendo un quejido –acerca del doctor Hornet… no deberíamos esperar a que Rayo…?
-Estoy seguro de que Paul consiguió su permiso y preferiría no perder el tiempo esperando algo que confío, es positivo –dijo cortante provocando que el otro auto cerrase con fuerza los labios –el tiempo sigue corriendo, Kadoa, y mientras más dejemos pasar más probable es que todos mueran sin que les demos una solución –abrió muy despacio los ojos y pareció desenfocarlos por unos segundos –preferiría disculparme delante de la tumba de ese viejo gruñón y delante del muchacho si estoy equivocado y a Hudson finalmente le ha alcanzado la edad a que si todos terminamos visitándole del otro lado por esperar demasiado
Dijo y comenzó a toser pesadamente conforme su motor empezaba a resonar con fuerza y luego, parecía burbujear como si estuviese a punto de apagarse; el opal ampere abrió los ojos con alarma y se acercó en un impulso pero el rolls royce alzó una llanta para detenerle de golpe.
-Primero lo importante. Encárgate de Hudson –ordenó con firmeza y el muchacho entornó los ojos haciendo una mueca –si algo me sucede te libero de toda responsabilidad. Y sé que me traerías de regreso porque te fastidiaría bastante que me fuese al otro mundo sin que tengas la oportunidad de reñirme y estoy dispuesto a permitírtelo –sonrió con sorna mientras que el otro le observaba con fastidio, bajando los párpados a la mitad de sus ojos –ahora, hijo… por favor…
-Seguro… pero recordaré esto y me aferraré a tu palabra sobre regañarte –gruñó el híbrido conforme se giraba para tomar con una de sus garras mecánicas unas cuántas llaves para tuercas y se comenzaba a acercar al cuerpo inerte de Hudson Hornet –solo espero que en verdad todos duren lo suficiente para que encontremos una solución a este dilema…
Musitó para sí mismo conforme se daba cuenta de que, a ese paso realmente iban a requerir de un verdadero milagro no solo para traer de vuelta a la vida al Hornet sino para descubrir cómo mantenerlos a todos en aquel mundo sin consecuencias.
Mark Shelby tenía razón.
El tiempo estaba corriendo en su contra y no podían detenerse en detalles delicados para con los sentimientos si querían resolver aquello de alguna manera.
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Hola mis hermosos lectores y lectoras! Un año después y un mini capítulo nuevo! Espero que sea de su gusto, yo en lo personal les agradezco de corazón que sigan leyendo esta historia y que me sigan animando con sus preciosos mensajes para seguir escribiendo. He estado ocupadísima a más no poder pero realmente, deseaba seguir escribiendo así que... tadaaaa! En verdad, espero que les guste y como quiera ya comencé a avanzar en el siguiente capítulo. Mis más sinceros agradecimientos y abrazos!
Hay tantos reviews en esta ocasión y tengo tan limitado mi tiempo que no podré contestarlos de uno en uno T_T (cries in mexica) pero quiero que sepan que todos sus comentarios aquí o en mis otras plataformas son un apoyo ENORME en todos estos momentos de pandemia donde me aumentó el trabajo y que cada vez que abro mi correo o mis privados donde veo sus palabras, recuerdo que hay personitas muy especiales esperando por mis historias y no puedo más que sentirme agradecida y honrada.
MIL GRACIAS DE CORAZÓN
For my english review, Im still trying to do something... I'm going to let you all know when I finish something on your language, promise!
~Sorakai no Tora
