CAP 12

"El momento correcto"

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Una despedida, incluso si esta era fingida podía arder hasta lo más profundo y rasgar el interior de cualquier cosa solo por el hecho de tener que haber existido.

Había muchas palabras que podían haberse dicho. Tantos perdones que querían repetirse pero ya nunca más serían escuchados.

Arrepentimientos, lágrimas, súplicas por cambiar el inicio de todo para convertirlo en una memoria más placentera y que se hubiese disfrutado al pleno…

Momentos en el futuro que solo existirían en las falsas memorias creadas por la mente para intentar cubrir el dolor del corazón.

Y el silencio de una voz que de ahí en adelante solo hacía eco en los silentes muros que lo rodeaban todo.

Era como estar nuevamente encerrado en aquella vieja mansión, con el conocimiento de que solo las imágenes fijas de la persona más importante de su vida le acompañarían a partir de ese día y hasta que su propia vida se extinguiese, tan solo alimentado por la esperanza de que le volvería a ver; pero aún aquel momento sabía a lejanía, a demasiado tiempo, demasiada espera… demasiado de todo.

Para Rayo McQueen aquel momento era el limbo en medio de un ruido que no le llegaba, de palabras sin un significado real y donde casi todos los autos que estaban presentes en aquel sitio y se lamentaban, no percibían lo que era el verdadero significado del dolor; y al mismo tiempo, se asqueaba de sí mismo al sentir aquello, al querer absorber todo ese instante para sí mismo y no soltarlo, a tratar de atenazar aún más el dolor para alimentarse de este y que de alguna manera le permitiese el reaccionar quizá de una forma mucho menos mecánica a lo que estaba demostrando en aquellos segundos.

Si cerraba los ojos, podía verlo y alejarse de aquellos momentos… si los abría, ese momento se volvía tan tangible que le abría en canal.

Pero todo era una farsa.

Una puesta en escena para permitirle a los demás, a aquellos autos que en verdad habían amado a aquel vehículo tanto como él mismo el poder averiguar lo que había ocurrido y quizá, solo quizá… abrir una ventana pequeña, diminuta, por donde pudiese ser capaz nuevamente de iluminarse con la profundidad de su mirada; tan pleno y luminoso como el cielo mismo y tan profundo y extenso como el océano. Ni siquiera necesitaba esforzarse para que las lágrimas corriesen por su propia voluntad, haciendo el largo trayecto por sobre el metal de su capó para luego humedecer por unos segundos el abrasador y duro suelo de aquel lugar.

No un sitio que él hubiese elegido como morada final para el amor de su vida pero que presentaba algo sobrio para la ocasión, incluso si solo era una distracción.

Las ojeras que se presentaban oscuras y pesadas por debajo de sus ojos se marcaron aún más conforme los autos seguían moviéndose frente aquella lápida en forma de columna adornada con una réplica de Doc y los ojos azules del corredor se posaron en esta, con pesadez y agotamiento mental; ya ni siquiera sentía su cuerpo y no recordaba la última vez que se había alimentado con cualquier cosa, ya que incluso si lo intentaba terminaba por devolverlo todo hacia el exterior.

Algo no estaba bien con su sistema y lo sabía.

Por lo menos no se había visto afectado de la misma manera que Doc o que otros autos a los que se les notaban fallas importantes por el sonido que hacían sus motores pero de alguna manera su cuerpo parecía estar haciendo un buen trabajo para mantenerle limpio o al menos, funcional sin llevarle a tener un sobre esfuerzo en el sistema de pistones; en parte era un alivio pero por otro lado… significaba que si acaso hubiera podido irse con Hudson Hornet tal cuál y lo habían prometido en aquellos días, entonces…

Nuevamente apretó los ojos, temblando ante los sollozos que se ahogaban en el interior de su pecho para luego percibir una suave presión sobre una de sus llantas laterales, donde un par de diminutos ojos oscuros le veían con angustia.

El corredor de tonos rojos oscurecidos en su pintura como símbolo de luto bajó muy levemente los párpados y finalmente forzó una sonrisa débil pero genuina hacia el pequeño vehículo que se apretaba en contra suya; todavía no podía hablar y apenas y podía manejarse correctamente pero la diminuta criatura hacía su esfuerzo para seguirle el paso a como le era posible y había comenzado a quejarse cada vez que le tenía lejos de la vista. A final de cuentas, aquel pequeño ser era lo único que le quedaba de Hudson Hornet y era el motivo por el cuál no había podido cumplir con su promesa de morir a su lado.

-Hey –dijo con suavidad para luego frotar tenuemente con la punta de su capó al pequeño auto azul celeste que cerró los ojos con agrado ante la ligera caricia de su madre –sabes que está pasando algo, cierto? –susurró con los ojos aún humedecidos al tiempo que la bebé empezaba a soltar algunos pequeños sonidos con el pequeño mecanismo que le hacía funcionar, dejándole saber que estaba alegre por su atención –lo siento… solo serán unas horas, lo prometo –aseguró antes de perder por unos segundos el brillo en sus ojos –ojalá… si tan solo…

Emitió un suspiro profundo pero entonces, la mirada brillante del cochecito a su lado le hizo volver a pronunciar una sonrisa muy leve. A final de cuentas, era su pequeña hija la que de alguna manera le estaba despertando de aquella pesadilla

-Es inspirador cuando te dan esa mirada llena de luz, cierto?

Rayo McQueen frunció el ceño por unos segundos al percibir al auto que se detenía a su lado para después darle una mirada algo dura pero aquel vehículo ni siquiera se inmutó, tan solo observó a la pequeña criatura con un gesto cariñoso a lo que la bebé le miró por unos segundos antes de sonreír y acercarse torpemente a saludar, casi cayendo al final pero aquel recién llegado consiguió colar la punta de su capó por delante para frenar su caída.

-Con cuidado pequeña! –se rió aquel coche cerrando los ojos por unos momentos ante la mirada atenta pero un poco menos agresiva del McQueen; este parecía atento a las reacciones del recién llegado que parecía divertido con su bebé y para variar, lejos de llorar esta lucía cómoda con aquella interacción lo que también relajó al Ford rojo

-Te gustan los bebés?

-Me encantan –respondió aquel auto riendo suavemente dándole un pequeño empujón a la criatura por la parte posterior para impulsarla de regreso entre las llantas de su madre –cuando son pequeños el amor que te dan es directamente puro y sincero, no les importa lo que seas o lo que hayas hecho, te miran por primera vez al llegar a este mundo y te conviertes en su adoración… y si eres un buen auto, al mismo tiempo, ellos se vuelven todo tu mundo y de ahí y hasta el final, cada una de tus decisiones y acciones son guiadas por ellos y para ellos. Y todo pierde valor si no es para que tengan el mejor futuro que puedan desear…

No sentía ninguna agresividad o algún peligro por parte del otro auto y aunque aquello no era significante en la realidad, aquel auto tenía un algo… cálido. Como un sentimiento cariñoso y dormido, lejano pero al mismo tiempo como si fuese un abrazo que se apretaba en su memoria. Y entonces, pudo ver el color de sus ojos cuyo iris se mezclaba en un difuminado tono entre rojizo y anaranjado que le hizo parpadear con sorpresa antes de repasar el color de gris acero que cubría una figura esbelta y de curvas suaves.

-Eres… el amigo de Doa… -dijo despacio al mismo tiempo que su corazón parecía detenerse entre la emoción de finalmente tenerle delante y el dolor de que hubiera sido en ese momento; sus palabras para él durante su boda con el hornet y sus animos aún se removían en su alma y no pudo evitar que sus ojos se humedecieran nuevamente –pero… Kadoa me dijo que…

-Tenía que venir –dijo simplemente con un tono de voz muy bajo al tiempo que el otro coche comenzaba a temblar muy levemente, con una sombra pesada cubriendo sus ojos –esto es independiente a lo demás. Hay un momento para todo y en esta ocasión aquí era donde debía de estar –afirmó mientras observaba como el rostro del corredor se hundía hacia abajo y comenzaba a mostrar pequeños movimientos bruscos por los sollozos ahogados que intentaba ocultar

La mirada de aquel coche se suavizó con dolor para luego, acercarse para apoyar el capó sobre el del McQueen que sin pensarlo se apretó contra este para comenzar a llorar de forma más suelta, dejándose apoyar aunque fuera por unos momentos por el otro coche; no importaba que fuera la primera vez que se veían, incluso solo a través de los mensajes que llevaba y traía el opal ampere, el pequeño regalo que llevaba consigo todo el tiempo y aquella larga carta que le había enviado en su día más importante… era suficiente para él, no necesitaba más porque desde un inicio había entendido que incluso a distancia, incluso tratándose de una amistad de la que no recordaba nada… ya le había demostrado que le importaba.

Le importaba como para estar ahí a su lado cuando más necesitaba de ello aunque le era imposible decirle la verdad… eso estaba aparte. Si ese auto se había saltado sus propios cuidados médicos tan solo para pararse justo cuando su mundo se había derrumbado entonces…

Entonces se apoyaría en este.

Un instante… unos minutos… lo que le permitiese mientras aferraba a la criatura debajo suyo y se dejaba consolar por aquel recién llegado…

Incluso si el regreso de su amado era una fantasía…

Solo quería poder soltar libremente su dolor sin ser juzgado, destilar aquella soledad que desde su última despedida con el amor de su vida se había instalado sobre su mente, embotándola e impidiéndole razonar cualquier cosa que no fuese el hecho de que ahora tenía que ingresar en la habitación de ambos y llamarla como solo propia porque ya no tenía a su otra parte para compartirla; incluso el alfombrado suave y de gran tamaño que el juez había comprado para que pudiesen descansar alegando que "él ya no dormía solo y no quería que estuviesen cada uno con medio cuerpo de fuera".

Volvió a sollozar con fuerza sintiendo cómo aquel auto hacía un poco más de presión para que se sintiese seguro y firme, sostenido de alguna manera.

-Solo… solo quiero que regrese –musitó en un tono ahogado sin ver la expresión atormentada e impotente del otro –solo quiero tenerlo a mi lado otra vez, quiero… necesito escuchar su voz… qué voy a hacer ahora? –gimió muy por lo bajo a pesar de que en su cabeza todo aquello seguía punzando como si se tratase de una especie de púa al rojo vivo que le hería por todas partes.

Comenzó a hiperventilar.

No era la primera vez que estaba solo, desde el inicio de su vida había estado abandonado a su suerte y a soportar lo mejor posible todo lo que la vida quisiera arrojarle, como si solo lo hubiese traído a ese mundo para poder tener un blanco al cuál golpear con todo su fastidio y aún así, se las había arreglado para sobrevivir: era un superviviente incluso si no lo quería. Se había visto obligado a fabricar la mejor de sus mascaradas para plantar cara a la realidad mientras construía con las piezas rotas de cada una de sus experiencias una especie de fuerte donde nada podía pasar a pesar de que este solía tambalearse y derrumbarse cada cierto tiempo, pero siempre había sido capaz de alzar nuevamente aquellas paredes seguras donde su alma podía encerrarse y fingir que no existía.

Que sus primeros años le pertenecían a un tercero. Que esa era la mísera existencia de alguien más y él solo había sido un desafortunado espectador así como muchos otros y que podía sentir conmiseración de aquel crío que no dejaba de llorar por sentir que solo había sido creado como una especie de pisapapeles, observando desde las sombras el haz de luz que caía sobre el único auto que alguna vez había creído inocentemente que le quería hasta que ese mismo le golpeó con una realidad tan cruda que aún no comprendía el no haberla podido ver antes.

Era un tonto y luego, había creado a un monstruo con el cuál enfrentar y pisar todo en su camino, alimentándolo de falso cariño y falsas esperanzas hasta que finalmente, este había sido arrojado delante de un grupo de coches que no habían dudado un solo segundo en convertirlo en humo, especialmente, aquel médico y juez que había ingresado hasta el fondo tan solo para encontrarle y llevarle a su lado.

Finalmente y a pesar de la rabia que le tenía la vida… había sido amado.

Por él, por los demás que los rodeaban…

Pero la vida era una vengadora paciente. Muy paciente. Y con una victoria desgarradora, ahora se reía en su cara y se llevaba su ancla y fortaleza, dejándole a la deriva con una criatura a la que no se sentía capaz de criar por su propia cuenta puesto que no tenía experiencia previa en aquello y en todo caso… su única fuente de conocimientos y de ejemplo acerca de cómo cuidar a un recién nacido era aquel infierno que se autodenominaba familia aunque estuviese completamente alejada del concepto real.

Eso era lo único que conocía. Lo único que tenía como base.

Pero no podía… no, no podía, cómo podía someter a su propia criatura a la misma inmundicia con la cuál le habían alimentado durante su infancia? Cómo podría ser capaz de hacer pedazos la ilusión de amor y aquella imagen que había quedado de su esposo, por no saber cómo sacarla adelante?

Empezó a sentirse mareado.

Le faltaba el aire. El motor había comenzado a sonar como si tuviese un millón de tornillos rebotando por su interior y la cámara de gasolina empezaba a funcionar de tal manera que estaba calentando su metal; iba a vomitar y a la distancia, aquellas risas demenciales le indicaban que todo había terminado y que tenía que volver porque… si no lo hacía, algo terrible pasaría, no estaría a salvo, solo había un coche en el universo que podía protegerlos a él y a su bebé de las crueldades del mundo pero…

-No quiero regresar… no… -creía haber vuelto a sollozar, sintiéndose al borde del desmayo ante la falta de oxígeno. Ya nada quería entrar en su sistema, la luz se había ido y muy despacio aquellas paredes empezaban a alzarse pero esta vez bordeadas con filos y cantos que no estaba seguro de poder traspasar sin matarse completamente…

"Going up you're going, up you're going… balance yourself like a bird on a beam… in the air you're going, there you're going… up, up a little big higher… oh, my, the moon is on fire… come little one in my flying machine…"

Sus ojos se abrieron muy lentamente conforme le parecía escuchar aquel murmullo cerca de su oído, algo tibio y reconfortante que solía existir en alguna parte de su cabeza, cubriéndole con un manto cálido… había estrellas y algo balanceándose a su lado… al fondo nuevamente había risas pero ya no eran maniacas ni carentes de calidez sino que parecían agudas, alegres… como si una pequeña vela se hubiese encendido en alguna parte de su memoria, haciéndole recordar solo aquella pequeña llama en medio de un infierno gélido donde no existía ninguna esperanza…

Y cantaban.

O al menos lo intentaba o eso creía. Frunció brevemente el ceño en un esfuerzo por recordar pero nada. Solo era calidez y felicidad en medio de la nada pero era suficiente porque muy en el fondo, aquella diminuta isla siempre había estado ahí para él. Y solo necesitaba esa voz infantil y alegre, esa canción que a pesar de las lágrimas le impulsaba a sentirse más acompañado…

Se apoyó un poco mejor en aquel amigo de la infancia y al mismo tiempo, apretó un poco más contra su cuerpo a la pequeña bebé que había bostezado grandemente y que se acurrucaba para dormir a su lado sin saber qué tanto de su mundo había cambiado; si podía volver aferrarse a eso… a aquella tenue voz cantándole y recordándole que incluso si no veía a nadie no estaba solo y que además, no debía de soltar las esperanzas que existían delante suyo puesto que a final de cuentas, quizá… quizá aquel no era el punto final y solo era una prueba más la cuál después de ser traspasada le permitiría ver la salida al final del túnel…

Porque ya le habían dicho que aquello no era un camino que terminaba en la nada sino que realmente, existía un camino hacia el otro lado…

-Siempre recuerda… que a pesar de que los huracanes azoten el cielo, de que la ira de las nubes castigue con sus luces la tierra debajo suyo y por mucho que los vientos se conviertan en un torbellino que lo arranca todo y lo mueve de su sitio… no por eso, las estrellas dejarán de brillar al otro lado. Solo hay que esperar un poco, tener paciencia y finalmente, el cielo se despejará para ti y podrás observarlas otra vez porque sin importar lo que pase estas siempre estarán ahí para iluminarte una vez más. Solo… hay que esperar… esperar y no dejar de creer…

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-Eres un idiota

-Si… gracias por recordármelo, hay días en que pierdo la memoria pero es bueno saber que te tengo a ti para fungir como memo…

Ambos coches se vieron por un segundo con un gesto severo aunque aquel coche gris oscuro parecía más agotado de lo que debería. Estaba oscuro y lo único que iluminaba aquel camino lateral a la avenida principal del pueblo era una sola lámpara de luz tenue anaranjada que no bastaba para que todo fuese claro a cualquier espectador; y aún así, los ojos rojizos del opal ampere destellaban como brasas mientras detallaban al coche que tenía delante y parecía profundamente sumido en sus pensamientos, como si fuese incapaz de concentrarse en su siguiente movimiento.

Finalmente, el híbrido suavizó la mirada con algo de comprensión. No lo culpaba.

A final de cuentas, había situaciones en las que no podía evitar que el otro coche se obligase a aparecer ya fuera a distancia o arriesgándose a pesar del problema que causaría el que alguien le reconociese pero sinceramente… podía recriminarle? En una situación como aquella, donde el auto más importante de la vida de aquel se estaba cayendo a pedazos, podía exigirle que no le diese, aunque fuese por un segundo, unas pequeñas palabras de consuelo?

A esas alturas, al menos a quien tenía delante no le quedaba más en la vida.

El corredor rojo era el único motivo real por el cuál aquel existía y si este se esfumaba entonces, el otro muy probablemente también se desvanecería.

Kadoa sonrió en una mueca.

-A veces me temo haber escogido el trabajo equivocado –pretendió reír con fastidio para luego, retroceder y hacerle espacio al otro coche para que pasase a su lado –ustedes van a terminar de convencerme de hacer la especialidad como terapista –dijo con sorna recibiendo una mirada de lado por parte del otro coche –cómo lo viste?

-Con sinceridad? –cuestionó aquel coche gris antes de que sus ojos se volviesen pensativos –por la forma en que se está desangrando mentalmente no va a soportar mucho más tiempo –musitó con un gesto dolido mientras que la atención del otro vehículo se volvía más intensa; aquel auto bajó más los párpados mostrando un gesto serio y molesto –está entre el antes, el ahora y de vez en vez parece regresar al momento de su secuestro –dijo en un tono de voz bajo mientras que el ampere asentía levemente –podía verlo irse y volver, hubo un instante en que sus ojos azules eran los de un muerto…

Por un segundo aquel coche se detuvo con sus pupilas empequeñecidas en pánico y el auto negro que iba a su lado se detuvo con expresión de preocupación profunda

-Hey…

-La última vez que le vi con esa expresión…. –musitó con voz ahogada aquel coche como si otras imágenes estuviesen delante suyo –tomó una decisión definitiva. Estúpida y sin más esperanzas, como si el camino ante sus llantas se hubiese desvanecido ante un precipicio sin significado. Volví a entrar en pánico –admitió para entonces, cerrar los ojos y alzar la cabeza suspirando

-Cómo está ahora? –inquirió con un tono de forzado control el auto de ojos rojos hasta que finalmente, el otro volvió a hablar

-Conseguí hacerlo regresar –dijo con un dejo de alivio el coche más largo lo que hizo que el otro dejase escapar un corto y angustioso suspiro –eso siempre funcionaba cuando todo parecía derrumbarse y disolverse pero… -entornó nuevamente los ojos mostrando profundas arrugas de agotamiento alrededor de sus ojos –si esta situación continúa voy a tener que quedarme y no sé por cuanto tiempo vaya a poder mantener esta charada –dijo y miró con seriedad al otro que le dirigió una expresión suave y algo cariñosa –Rayo nunca se ha distinguido por ser tonto, incluso si alguna vez lo aparentó, siempre ha sido uno de los coches más brillantes que hay y eso puede verse cuando se le da la oportunidad –aseguró –por eso mismo si me quedo demasiado tiempo…

Aquel auto pareció titubear

-Al final de cuentas no es lo que importa, porque es lo que se necesita y prefiero mil veces su odio a perderlo –dijo con un tono decidido el auto gris apretando los párpados por un segundo antes de volver a conducir –pero si podemos evitarle esa decepción y mal trago, lo prefiero

-Bueno… también estás aquí para eso, cierto? –replicó el híbrido antes de detenerse en una cochera abandonada y abrirle la puerta del garaje a aquel auto que le dirigió una mirada severa

-No deberían de habérselo llevado ya al sitio seguro?

-Preferiría saber primero su estado real y salvaguardar lo más importante de su cuerpo antes de atreverme siquiera a abrirlo –explicó con seriedad el auto de ojos rojos mientras que su compañero parecía estudiarlo por unos segundos antes de asentir –un pequeño error y por mucho que pudiéramos recrear su cuerpo, si su mente no está a la par de su alma, va a dar lo mismo que esté vivo o muerto para Rayo: como no lo recuerde o algo cambie, incluso si él deja ver su alivio de verlo con vida el daño a sus sentimientos no lo vamos a poder sanar con nada

-Si… tienes razón –admitió aquel coche y finalmente ambos ingresaron antes de volver a cerrar todo detrás de ellos.

Las luces comenzaron a encenderse en aquel sitio, mostrando tanto un cuerpo cubierto con una vieja sábana como a otro coche que se encontraba recostado en un colchón sobre el suelo y que en cuanto entraron, abrió con cansancio los ojos y alzó la cabeza.

-Mark –el recién llegado movió la cabeza a modo de saludo y este le correspondió levemente

-Niño… es bueno ver que pudiste llegar

-No creo que me hubieras mandado llamar si no fuera importante pero de todas maneras y con lo que sucedió, no pensaba quedarme lejos –dijo para luego, fruncir el ceño y girarse hacia Kadoa –y hablando de lo que está sucediendo… alguien se ha tomado el tiempo de revisar a mi hermano?

Un breve intercambio de miradas cruzó entre los otros dos vehículos cuyos gestos se ensombrecieron repentinamente.

-Notaste algo?

-No demasiado… son detalles muy leves pero ahí están –explicó el auto gris oscuro con seriedad, entornando un poco los ojos –ha sido cosa de suerte que el viejo Steve me haya estado actualizando tan continuamente esa pieza especial que nos colocó a ambos, porque si mis cálculos y sospechas no son incorrectas, el filtro debió de haber depurado la mayor parte del veneno que tengan todos en el sistema… sí, también pienso que es veneno y no alguna clase de virus en el aire –sonrió a desgana al notar la expresión que ponían los otros dos –un virus ya hubiera sido detectado por la computadora de Rayo y estaría haciendo un escándalo de los mil demonios, como bien dije, Steve no era tonto y no iba a arriesgar sus preciadas carreras y nombre familiar por algo tan estúpido como una enfermedad viral –tomó aire profundo –ya no se diga por algo con tan pocas posibilidades como era el ser envenenado pero no se iba a arriesgar así que me colocó varias medidas extras, en caso de que a alguien se le hubiera ocurrido algo así

Dijo para luego, hacer una mueca

-No voy a negar el hecho de que si Rayo estuviese utilizando su propia pieza probablemente estaría en problemas serios ya que la suya estaba incompleta –frunció el ceño nuevamente –pero dado que tiene la mía entonces podemos estar seguros de que no va a morir… pero de morir a hacerse daño de todas maneras hay una buena diferencia ya que no sabemos exactamente lo que pueda hacer esa cosa…

-En ese caso, esto es una suerte –resopló el ampere y antes de que nadie más pudiese reaccionar este había retirado la sábana del cuerpo del hornet, dejándole ver a todos el estado en el que se encontraba el cuerpo.

-Chrysler bendito –salió de los labios del vehículo gris oscuro

La situación era tan que el impacto iba a quedar grabado en sus memorias de por vida. Todos los presentes ya estaban acostumbrados a ver cadáveres y cuerpos ya fuese en pedazos o en descomposición pero no era lo mismo el observar a cualquier desconocido que no podría importarles menos… a alguien de la familia o del propio grupo; o para el caso de algunos presentes, alguien a quien amaban y que eran conscientes de que era amado. Paul Atkins apenas había entrado en aquel garaje por una puerta alterna y había tenido que salir rápidamente, escuchándose el volcar del contenido de su tanque sobre algún arbusto cercano; incluso para un auto como el mismo, la imagen que presentaba su mejor amigo había sido demasiado fuerte y había sobrepasado los límites de lo que podía soportar.

El propio Mark Shelby había abierto sus ojos desorbitadamente para un segundo después girar el rostro con completo dolor, apretando los párpados al tiempo que varias lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas. Muy pocas cosas podían quebrar al líder de una de las mafias más poderosas del mundo… y aquella era una.

Incluso el propio Kadoa había retrocedido después de aquello para colocarse una mascarilla, ya que el aroma de lo que carcomía las piezas del auto era tan potente que quedaría impregnado en todos ellos hasta que se diesen un lavado a profundidad; sin embargo no había sido lo mismo para todos ya que, fuera del primer comentario ante la gravedad del asunto, Lucky Daytona en aquel cuerpo que no le correspondía se había acercado hasta lo que eran las piezas derruidas y separadas del hornet delante suyo, con expresión seria y pensativa.

-No deberías…? –había comenzado a ofrecer el ampere, empujando por unos momentos una segunda mascarilla pero aquel auto le ignoró, comenzando a ver las piezas delante suyo

-Dame un momento –musitó de forma distraída, comenzando a separar aquellas partes del cuerpo del viejo ex corredor para colocarlas aparte pero de manera que pudiera observarlas todas, ahora siendo ayudado por el híbrido que con cuidado comenzó a hacer lo propio

Paul finalmente regresó con su pintura aún más blanca que nunca y se colocó de apoyo para su mejor amigo que había recuperado la compostura, frío y sereno ante la muerte que tenía delante pero cuyos ojos dejaban en claro que estaba a punto de quebrarse; nunca antes había ocurrido tal cosa, la familia Shelby tenía gran experiencia con todo lo relacionado a encuentros con los restos o memorias de las víctimas que aparecían en su camino, ya fuesen propias o de otros grupos pero con los sentimientos de por medio, el Atkins podía ver que aquello afectaba al rolls royce como nada más en el mundo.

Si en ese instante había dos autos que podrían comprenderse en pleno por su dolor… eran el McQueen y aquel viejo pandillero.

-Lo harán bien –susurró el barracuda a su mejor amigo, frotando su costado con suavidad para darle apoyo mientras que este solo observaba con expresión desconectada la labor que estaban llevando los más jóvenes –ellos saben lo que hacen.

Mark tan solo había asentido sin moverse.

Un poco más allá y con cada hora que iba pasando el cuerpo del hornet iba pareciéndose mucho menos a él mismo que a un coche de camino al deshuesadero, con las piezas más externas colocadas aparte, sobre todo si estas podían recuperarse tales como la tapa del capó, las piezas plateadas que adornaban su zona frontal y de las que había estado tan orgulloso aquel corredor, su parrilla, las puertas… pero lo que era el interior tanto como en la zona principal de combustión como en el grueso del cuerpo en conjunto con la piel que recubría su interior… era un desastre al completo y conforme más lo exponían, más intenso era el aroma a descomposición de elementos tanto orgánicos como artificiales.

Aunque médico, al híbrido le costaba el hacer todo aquello sin tomarse algunos segundos para refrescar su filtro sin embargo el Daytona no había dejado de trabajar, con una expresión tan concentrada que parecía más bien ser él el mecánico a cargo que el de color negro.

Si la situación no fuese más delicada, el opal ampere lo hubiese encontrado divertido y le habría sugerido su propia profesión como segunda opción para estudios.

Sin embargo…

-Lucky –llamó el ampere con un tono suave pero serio, mientras veía como finalmente aquel auto retrocedía y bajaba la parte posterior de su cuerpo en una imitación de sentarse, sacando de pequeños compartimientos en su cuerpo un par de aditamentos para cruzarlos por delante de sus labios al tiempo que componía un gesto serio y meditativo –se puede salvar su memoria?

-Es muy probable –dijo en un tono bajo como si realmente no hubiera podido entender al otro que compuso un gesto serio; el Shelby se acercó de igual manera y sus ojos se clavaron en los pedazos del cuerpo de su mejor amigo que lejos de parecer piezas de coche mostraban varios niveles de corrosión y de derretimiento que costaba pensar que todavía tenía aquel proceso en su interior a pesar del tiempo

-Vas a dejarlo de esta manera?... quiero pensar que tienes un plan por detrás –musitó aquel líder, sin tolerar el imaginarse el hecho de que hicieran pedazos a su mejor amigo solo para exponer todas sus piezas internas al ambiente

Odiaba ser parte de aquello y aún así… amaba cada parte del otro y se retorcía en su alma por impulsar aquello.

-El separar cada pieza de forma individual hace que las que han pasado por el contacto con esa sustancia puedan secar y endurecer el material sin que continúe el proceso de derruimiento de metales y al mismo tiempo la oxidación natural de todo crea un efecto de contraste con los químicos del veneno así que se están cancelando –volvió a decir muy por lo bajo sin dejar de ver lo que tenía delante –las piezas que conforman la computadora del señor Hornet están en su mayoría quemadas e inservibles porque los circuitos son antiguos y ya hace tiempo que perdieron su recubrimiento –siguió diciendo con seriedad –pero lo mismo que lo mató, puede ayudar… si endurece lo suficientemente bien podría tomar el lugar de parte de lo que se absorbió y eso me permitiría trabajarlo… pero debo de darle tiempo y mientras tanto… ver exactamente cuál fue el proceso de destrucción, dónde comenzó y en qué momento se detuvo en realidad al moverse por el sistema del doctor Hornet

Siguió murmurando muy bajo y entonces, el Shelby observó de reojo al Ioniq que se encogió de hombros

-Soy el mejor mecánico de combustión interna y autos de deporte que vas a conocer, concediéndote que el doctor Hornet me supere –accedió el hibrido sonriendo flojamente –pero si estamos tratando con sustancias capaces de arruinar a un corredor y de quitarle del camino, yo buscaría a un McQueen tomando en cuenta quién era su padre –dijo con fastidio apenas recibiendo una mirada irritada pero discreta por parte del Daytona –todavía no termino de recrear un plano correcto de sus piezas y cuando pienso que ya lo tengo todo, les descubro algo nuevo –suspiró –así que… yo le dejaría hacerlo. De todas maneras, me quedaré a su lado para supervisar cualquier cosa

Prometió asintiendo una vez con la cabeza mientras que Mark Shelby finalmente emitió un suspiro pesado para luego, toser con fuerza ahogada provocando que el barracuda abriese los ojos con alarma y sostuviese a su mejor amigo, que intentaba cubrirse los labios con una llanta al tiempo que una sustancia negra y viscosa salía de estos

-Ni siquiera te atrevas a dejarme tú también! –chilló en pleno pánico el Atkins mientras temblaba con fuerza y el opal ampere se acercaba

-Mark…

-Estoy bien –aseguró el coche de color vino mientras que un poco más allá, el Daytona volvía a verle de reojo frunciendo el ceño –primero atiendan esto porque estamos en contra del reloj –dijo y entonces, volvió a ver todas las piezas extendidas del hornet, componiendo un gesto de dolor –ya es suficiente con verlo de esta manera a sabiendas de que justamente el niño ya le había visto muerto y además, estoy seguro de que si comenzamos a registrar el pueblo vamos a encontrarnos con que hay más coches afectados y eso solo significa, que el número de muertos va a comenzar a subir de forma alarmante… Hudson fue solo el comienzo

Gruñó el Shelby antes de volver a toser pesado, con su motor volviendo a ahogarse al tiempo que los ojos rojos de Kadoa se abrían grandemente

-A qué te refieres con que Rayo ya había visto a Hudson Hornet muerto? –su tono de voz ahora era alarmada y mientras que el Shelby miraba a aquel joven médico con algo de extrañeza y necesidad de respuestas, el Daytona en aquel cuerpo gris se acercaba a su jefe, ahora colocándose un poco de lado para pegar su cabeza de lado en la zona del motor

-Qué pasa? –cuestiono con dura firmeza el líder del grupo, no acostumbrado a aquel contacto por parte de ninguno de sus miembros; era un movimiento de demasiada confianza y el hijo de William Daytona aunque conocido, no era tan cercano

Sin embargo en un segundo el Atkins había golpeado un poco al de ojos azul oscuro, que le vió con sorpresa al ser regañado por el barracuda que ahora lucía irritado

-Calla y déjalo hacer –le ordenó, impactando tanto al Shelby como al híbrido que no se esperaban esa actitud por parte del ex corredor cuyos ojos verdes ahora se dirigieron al cuarto auto que parecía entornar aún más los ojos ante los sonidos que presentaba su líder –tienes algo?

-Eso creo –afirmó finalmente el menor para luego, ver a Kadoa que parecía curioso –tenemos que abrirlo mientras sigue carburando

-Espera… qué!? –soltó con un tono de voz irritado el rolls royce, volviendo a recibir un golpe pesado por parte del barracuda que le hundió la llanta en el capó –PAUL!

-Por esta vez, yo doy las órdenes aquí y vas a atender. No me hagas ir por Huddy al otro barrio para que te maldiga con su fantasma por siempre a menos que prefiera que te ahorre el viaje y te envíe yo mismo de una buena vez! –soltó con firmeza el barracuda para luego, darle una mirada al Daytona –explícate

-Mark en estos momentos está llevando el mismo proceso que acabó con el doctor Hornet… y que al parecer, también te está afectando –interrumpió el opal ampere, esta vez mirando con sorpresa y comprensión a su amigo más joven que asintió con seriedad compartiéndole una mirada de afirmación –y es cuando tenemos la mejor oportunidad para ver exactamente por dónde ingresa esto y por qué sistemas se mueve en orden –terminó de decir por lo bajo con los ojos más abiertos –será más fácil detener aunque sea por unos momentos las consecuencias si la vamos contraatacando pieza por pieza en lo que damos con una solución total que si la dejamos avanzar… cierto?

El Daytona volvió a asentir y Paul suspiró

-Yo tomo la decisión y la responsabilidad. Háganlo –ordenó y luego, miró al rolls royce que parecía bastante contrariado –no voy a perderte a ti también y no vamos a hacer sufrir al niño a sabiendas de que le va a romper el corazón si algo te pasa de igual manera… por no decir, que tienes que estar aquí a mi lado para recibir a Huddy cuando regrese –le sonrió con debilidad, finalmente recibiendo una sonrisa resignada por parte del Shelby que después, emitió un fuerte suspiro cansado

-Bien… bien… -accedió y muy despacio, regresó hasta el colchón del suelo y se recostó en este sabiendo lo que seguía –hagan lo que tengan que hacer. Pero de ser posible, intenten no dejarme inconsciente ya que quiero estar enterado de cualquier progreso que lleven a cabo

-No íbamos a hacerlo –replicó el Ioniq acercándose una caja de herramientas al tiempo que el Daytona intercambiaba unas pequeñas e insonoras palabras con el barracuda que ahora presentaba una expresión seria… hasta que miró de nueva cuenta a su mejor amigo, que parpadeó extrañado

-Qué? –soltó Mark con nerviosismo –qué hice ahora?

-Tú no –dijo Lucky mirándole con verdadera seriedad conforme la tensión se presentaba en el líder de la mafia –dijiste que mi hermano vió a Hudson Hornet muerto en un… cementerio? –cuestionó mientras que sin entender aquello, el Shelby asentía despacio

Vaya… cuándo había ocurrido que él se sintiese como el niño en medio de la habitación?

Tanto el chiquillo como el barracuda volvieron a intercambiar una mirada severa y entonces, el auto gris de ojos anaranjados hizo una mueca

-Necesito que me cuentes todo –dijo finalmente y entonces, avanzó hasta quedar de frente a su líder que entornó los ojos tratando de comprender aquello –sin omitir nada.

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Hola! Sorakai aquí!... ya ha pasado algún tiempo por mis ocupaciones de la vida pero no significa que me haya olvidado de estas historias, ahhh nonono (risas malévolas). De hecho he seguido escribiendo pero de repente se me han ido los dedos por otros caminos y aunque ya tengo algunos capítulos de Breathing, nunca pillaba el tiempo para subirlos como quería

Pero al menos aquí estamos ya con otro capítulo! Y espero que les guste, nos seguimos acercando al momento de que regrese Doc y vayan saliendo más cositas!

Al menos en lo personal, yo me he estado divirtiendo un montón y solo les pido paciencia si hay cosas que parecen no tener sentido. Van atadas al fic que viene después de este (y que al menos no les dejará esperando tanto porque ya tiene 18 capitulos terminados y solo esperando a ser subidos ;D) y son parte de una larga soga de cabos que se irán atándose en estas historias.

En verdad, espero que puedan ser pacientes con los detalles extraños para que se resuelvan conforme vaya avanzando la historia!

Un agradecimiento especial aquí a FunAnnieh y a Yuu que no dejan de apoyarme y motivarme a seguir escribiendo... muchas gracias a ambos por seguirme tirando porras diario!

REVIEWS!

Itz

Te agradezco muchísimo tus palabras y claro que sí te recuerdo! De hecho, suelo leer los reviews cada cierto tiempo porque me animan muchísimo en lo que hago, además, tu nick no es uno olvidable hehehe ;D. Contigo y tu review le sumo un puntito más a la larga lista de mensajes que he recibido desde que se estrenó el trailer de la película tres x'D y no me vi esa película hasta hace poco tiempo realmente así que fuera del trailer nunca tuve una comparación real... pero después de verla visto, hasta yo me volví medio conspiranoica. Así que saludos al señor de Pixar que se da paseos por aquí para la inspiración x'D, yo no me quejo pero al menos invite las palomitas y el cine, no? (pobrecito de mi Branie, como me lo dejaron JAJAJAJAJA lo bueno es que me dieron material para ser más malvada xD)

Ahora... quería decirte desde que recibí tu review... que no eres la única que piensa lo mismo de Smokey xD hay un personaje en estos fics que piensa lo mismo que tú y de hecho hasta parece que estuvieras leyendo el fic después de este porque esa escena ya tenía un rato de escrita cuando llegó tu comentario! x'D. Esperemos que te cause gracia también cuando llegue el momento de ese capítulo xD.

Dumm66

Muchísimas gracias por tu review! En serio quedo muy agradecida por tus palabras y en verdad espero que los siguientes capítulos sean de tu agrado!

Guest

Aquí capítulo nuevo! Espero que sea de tu agrado y una disculpa por tardar, he tenido asuntos en casa y en el trabajo que no me dejan actualizar tanto como antes pero que sepas que sigo escribiendo aunque sea a pedacitos! TuT

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En verdad les estoy mega super agradecida por el tiempo que me dan dejándome mensajes, en verdad mil gracias por darme de su tiempo y nuevamente, agradezco los reviews de los capítulos pasados , gracias también a Queen-Mushroom por todos sus animos y porras en DA! En serio que mil gracias por el tiempo que me regalas también y no te preocupes por lo del trabajo que estamos igual y yo misma guardo fics para animarme y releerlos después, asi que también entiendo eso TuT.

Un enorme abrazo a todo el mundo, mil gracias por leerme y en verdad espero que los siguientes capítulos sean de su agrado también!

~Sorakai no Tora