CAP 1
"Ojos en blanco"
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ADVERTENCIAS: Todas las que se te ocurran. Yaoi, incest, non-con, OCxCanon, etc... bajo advertencia no hay engaño. Yo solo comparto este fic por si a alguien le interesa y lo hago como hobby, como mis 5 minutos milky way y sin ningún interés de escribirlo diferente, meterme a pleitos polémicos innecesarios o de tener Beta y aunque hay mención a ciertas cositas culturales me he tomado unas pocas libertades en favor de la historia. Si tienes un comentario bonito o un review agradable te lo voy a agradecer de corazón por el tiempo que me regales en ello.
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Una nueva noche de estrés y largas horas hasta el amanecer era lo que le esperaban de ahí en delante si es que todo iba bien.
Mirabel se levantó y se talló los ojos antes de encaminarse al exterior de su habitación para poder llegar a la fuente de agua que adornaba uno de los muros y de ahí asomarse por una de las ventanas del segundo piso hasta ver el amanecer, tratando de recuperar un poco la calma y si tenía suerte, quizá dormir aunque fuera una hora más; avanzó a pasos lentos y pesados por el pasillo escuchando a todos durmiendo en sus habitaciones… quizá con la excepción de Camilo al que últimamente notaba que también se levantaba muy temprano para desaparecer en alguna parte del primer piso.
Bueno, no era como que se sintiese tan enérgica a esas horas de la madrugada como para cuestionarle el estar despierto también así que volvió a su rutina de los últimos meses.
Mojarse un poco el rostro para refrescarse y entonces, acercar una silla acojinada hasta la ventana y quedarse ahí recargada hasta el amanecer.
Todavía podía sentir su corazón algo acelerado y frunció el ceño mientras que se decía que debía de calmarse… pero con un ligero dejo de temor sus ojos se desviaban casi con discreción en dirección de una de las salidas del pueblo hacia la selva, más específicamente, aquella que estaba a pocos metros de su casa y que era una de las pocas zonas en el valle de Encanto que estaba fuera de los límites para ir ni siquiera a dar un vistazo; no necesitaban preguntar el porqué, desde un inicio la abuela contaba historias acerca de las criaturas que se escondían en aquellas sombras a las que ni siquiera la luz de pleno mediodía podía tocar y lo peligroso que era para cualquiera adentrarse siquiera un pie en esa dirección.
"No es una zona para que cualquier persona pueda pasearse un domingo soleado, ni siquiera los Madrigal con sus dones" le había contado su tío Bruno uno de los primeros días en que hubiese salido de la casa finalmente en su compañía para irse acostumbrando al exterior mientras parecía ver aquella oscuridad al fondo de los árboles casi con aprehensión "no hay… nada bueno en ese sitio y sé que eres curiosa, pero esta vez te pido que no lo hagas, por el cariño que nos tenemos. Podrías?" casi le había suplicado y le había sido difícil no verle a los ojos cuando este se notaba preocupado por aquello "yo… se requiere de un poder muy grande para enfrentar lo que hay ahí y nadie podría pasar a solas por ese lugar sin perderse para siempre. Hay quienes lo han intentado y jamás han regresado, se vuelven parte de las sombras, entiendes?... yo no quiero que te pase eso así que… no lo hagas".
La verdad era que no necesitaba pedírselo, un fuerte escalofrío la recorría cada que siquiera miraba aquella zona como si algo en el fondo de su mente quisiera asomar, como si tuviese una imagen de lo terrible que se ocultaba en ese sitio. Pero qué era?
Volvió a frotarse los ojos esta vez con las palmas de las manos mientras apoyaba los codos en el filo de la ventana.
La sensación le recordaba en mucho a la que había estado teniendo en aquellos sueños que habían comenzado a partir de la reconstrucción de Casita y lo que al inicio ella solía llamar "Reparación Familiar" aunque no era del todo cierto; no era como que las cosas hubiesen vuelto completamente a la normalidad, bueno, la abuela se comportaba un poco mejor que antes y ahora tenían a su tío Bruno de regreso pero… si, tal parecía que mucho de la rutina del pasado se hubiese vuelto a instalar, con la abuela dirigiendo la casa y la familia ahora hablando del compromiso de Dolores con Mariano lo que traería a muchos nuevos niños Madrigal y con ello, la expansión de las personas con dones para ayudar al pueblo.
La abuela ahora intentaba disimular su entusiasmo con la idea y podía ver que se esmeraba en que ya no se notase tanto su entusiasmo por el hecho de tener nuevos protectores para su idílico paraíso pero…
Había cosas que parecían no cambiar en mucho.
Quizá era por eso que había comenzado con las pesadillas. Esas pesadillas en las que el pueblo parecía perseguir a su tío Bruno como si estuviesen a punto de quemarlo en una especie de pira mientras este corría en dirección de la oscuridad de la selva prohibida y se perdía en esta; ella intentaba seguirle, llamándole por su nombre mientras que la mariposa amarilla revoloteaba delante suyo como si quisiera guiarla por entre el peligro al que se estaba exponiendo pero aún así, las voces en la oscuridad iban llamando más y más su nombre, con tanta fuerza que sentía que pronto ensordecería.
La mariposa desaparecía. Podía ver a su tío al fondo de todo, parado entre las sombras y lo que parecía ser una noche cerrada por debajo de los árboles y las plantas que lo rodeaban todo; se desvanecía en el negro de la profundidad de aquel territorio y lo llamaba con fuerza para entonces, ver brillar por entre aquello, gigantescos y luminosos un par de ojos de forma almendrada en un brillante color blanco que iluminaba el negro que le envolvía…
Y entonces… una voz sisseante detrás suyo diciendo que ella le pertenecía…
Algo que la tomaba y la envolvía, con largas garras de intensa negrura…
Y era cuando abría sus ojos aterrada, apenas percibiendo como si justo en ese instante una mano la tomase para tirar de ella hacia la realidad del despertar, encontrándose la chica en su cama y sudando como si hubiese corrido a toda velocidad hasta su habitación…
La cabeza comenzaba a palpitarle...
Emitió un gruñido fuerte y apoyó esta entre sus brazos esperando que el fresco de la mañana ayudase un poco a despejar su malestar de aquellos momentos.
Qué molestia.
-Otra vez no puedes dormir?
Bruno se inclinaba un poco observando de lado a su sobrina que pareció dejar escapar un nuevo gruñido y apenas le devolvió la mirada con un ojo que se asomaba desde sus brazos cruzados, con las gafas ladeadas casi a punto de caerse; el hombre se rió un poco con nerviosismo antes de observar el exterior y sonreír un poco más al percibir las luces rosadas que se iban pintando sobre las nubes conforme el sol se acercaba cada vez más al horizonte. Muy despacio unos cuántos sonidos en conjunto con la campana de la iglesia iban cruzando el fresco aire matinal anunciando que ya el pueblo comenzaba a despertar y los párpados de aquel varón descendieron muy apenas, casi nostálgico.
-Cuando era niño me gustaba subir hasta la cima del gualanday que está al borde del pueblo para ver cómo todos se levantaban y comenzaban a trabajar -empezó a contar y se apoyó a un lado de su sobrina que se acomodó mejor para observarlo en silencio -muchas veces llegaba el aroma del pan fresco -Bruno cerró los ojos sonriendo un poco más -me encantaba eso. Claro que luego… mamá nos llamaba y luego me regañaba por haber estado fuera de la casa y llegar tarde para ayudar a las demás personas… -lentamente sus gestos cambiaron de unos alegres a otros mucho más nerviosos y comenzó a frotarse rápidamente uno de sus brazos a lo que Mirabel se enderezó preocupada -pero… al menos por esos momentos solía ser bastante feliz… -musitó en un tono de voz bajo y suave, bajando los párpados como si algo le doliese hasta lo más profundo
-Esos parecen ser unos recuerdos maravillosos para un amanecer -trató de decir la chica sonriendo levemente para animar a su tío que le devolvió el gesto lánguidamente -pero yo creí que no te gustaban las alturas…
-Ah no!... no me gustan realmente! -respondió el hombre abriendo mucho los ojos y ahora un poco más tieso pasando a frotarse las manos repetidamente mientras su sobrina intentaba pensar en qué podía hacer para calmarlo de vuelta -pero… tenía un amigo que me ayudaba a subir y se me olvidaba que estaba tan alto. Básicamente -confesó el hombre y luego pareció algo asustado de recordar aquello cerrando los ojos y negando con la cabeza -no importa de todas maneras. Yo… ya deberíamos de bajar, mi madre no va a tardar en llamarnos a todos para… si, eso…
Pareció titubear y tartamudear enderezándose de nueva cuenta para emprender la retirada pero su sobrina repentinamente pareció pillar algo en medio de todo aquel intento de ánimos que agradecía.
-Espera, espera, espera… -Mirabel parpadeó varias veces y sonrió un poco más observando con interés a su tío -tú… tenías un amigo? Alguien del pueblo? -la sonrisa de la chica creció mientras olvidaba por unos momentos aquello que la preocupaba sin notar como el hombre parecía repentinamente asustado, como si se hubiera dado cuenta de que había hablado de más -la tia Pepa había dicho que no solías acercarte a los demás por el asunto con tu don…
-Era un amigo imaginario pero igual cuenta como amigo! pero eso no es lo importante y realmente, deberíamos de bajar de una vez -dijo el adulto acomodándose el poncho sobre el cuerpo para comenzar a encaminarse hacia el pasillo y las escaleras conforme la chica le veía un poco en shock y entonces, alzó una mano con algo de nerviosismo más en un impulso que por realmente querer decirlo en aquellos momentos
A decir verdad… su tío Bruno desde que se conociesen había sido el único en siempre estar para ella y apoyarla. Sus padres hacían lo que podían pero entendía que a veces su abuela era un poco más impositiva sobre su madre y aunque su papá también trataba de acercarse a ella fallaba estrepitosamente al elegir la mejor manera de hablar con ella; pero su tío Bruno… incluso antes de ella saberlo había tratado de cuidarla y ella misma había sentido ese vínculo que le hacía confiar plenamente en él.
Excéntrico y con todo lo que conllevaban las palabras del pueblo y su familia, no le importaba.
La desesperación que sentía en las noches… quizá igual que la última vez él podría ayudarla a saber cómo arreglar aquello? Poder volver a encontrar la calma? Encontrar la forma de poder volver a dormir decentemente antes de volverle loca por la falta de sueño?
-He estado soñando contigo y alguien más -dijo de pronto, sorprendida incluso de haberlo expresado en voz alta y abriendo mucho los ojos por su propio atrevimiento mientras que su tío se detenía abruptamente con expresión de espanto -lo siento, lo siento! -trató de justificarse la chica extendiendo un poco los brazos como si con ello pudiese detener el gesto ahora extremadamente preocupado del adulto -es solo que he estado teniendo este sueño donde te veo caminar hacia ese lugar… y parece que hay alguien al fondo a donde vas pero todo es tan… aterrador y tan oscuro y tengo tanto miedo de que te pase algo… o que me pase algo… -negó un par de veces con la cabeza cerrando los ojos y se apretó los brazos esta vez recibiendo una mirada seria pero no molesta por parte del adulto que extrañamente, parecía más atento de lo normal y con un ligero brillo en la mirada similar al que solía aparecer mientras tenía sus visiones pero infinitamente más tenue
-Sigue -pidió el hombre con un tono bajo pero con un timbre más amable para con la menor, acercándose un poco mientras le colocaba una mano en un hombro; quizá no era precisamente el mejor para animar a las personas pero era evidente que su sobrina lo necesitaba de nuevo -cuéntame un poco más…
Mirabel alzó levemente la mirada con algo de pena y cansancio antes de volver a hablar, aún abrazándose a sí misma.
-No sé que está pasando tío Bruno -gimió un poco la chica con preocupación -pensé que todo estaría bien una vez que se arreglara todo esto pero ahora siento que algo sigue estando mal conmigo -confesó en voz alta aquello que la presionaba en su pecho y que temía decir incluso para sí misma -como si algo me faltase, es como si algo quisiera arrastrarme desde la zona prohibida y cada noche, sueño con lo mismo, el pueblo persiguiéndote hasta la zona prohibida mientras intento seguirte porque tengo miedo de que vuelvas a desaparecer… -se ruborizó un poco con los ojos húmedos y su tío enterneció un poco la mirada, agachándose un poco para estar a su nivel
-Aquí estoy -dijo despacio, mientras algo se estrujaba dentro suyo. Su sobrina en verdad le recordaba tanto a él mismo! Y recordaba todas las veces en que había necesitado de escuchar aquello. Y aunque en su momento él había tenido a alguien que hiciera aquello ahora se daba cuenta lo mucho que le había faltado a la pequeña hija de su hermana; quizá no sabía muy bien cómo hacer aquello pero ahora quería intentarlo. Mirabel había hecho algo muy grande por él y ahora quería regresárselo porque… bueno, realmente nunca había podido hacer nada bueno por nadie o eso sentía -y luego qué sucede?
La chica se secó un poco la nariz con el dorso de la mano antes de volver a hablar.
-Bueno… entonces… -el gesto de la joven cambió a uno más pensativo como si quisiera traer con mayor claridad los recuerdos de lo que veía cada noche -te veo al final del camino, sencillamente de pie en medio de la nada… o eso parece hasta que me doy cuenta de que es la noche… estás en medio de la noche…
-De la noche… -muy apenas los ojos del hombre se abrieron un poco más conforme un ligero temblor parecía recorrerlo -te refieres a que era de noche en la selva o…?
-No… es algo más extraño -dijo Mirabel frunciendo el ceño con gesto de confusión antes de cerrar los ojos para traer de mejor manera esos recuerdos -mas bien parece… una especie de bruma… no lo sé, es como una nube?... pero no es una nube porque puedes ver el cielo de la noche con todas sus estrellas, es demasiado raro!... es algo que está a tu alrededor, te rodea y entonces esos ojos blancos…
Las orbes del mayor se abrieron de golpe y retrocedió cubriéndose la boca con una mano como si hubiese estado a punto de gritar, perdiendo el color tan de golpe que parecía que había estado a unos pocos segundos de desmayarse lo que había espantado a la chica; Mirabel lo había vuelto a ver al sentir como la dejaba de golpe y ahora las expresiones que daba el menor de los trillizos eran de tanto pánico, tanto dolor y tantas emociones que esta empezaba a alarmarse. Oh, por favor, esperaba que no fuera a decirle que ahora ella también podía tener visiones del futuro o si?
-Tío Bruno…? -llamó la chica pero este retrocedió un poco más y la miró de arriba abajo como si fuese la primera vez que la viese -tío Bruno! -volvió a llamarlo con un timbre levemente más elevado y angustiado haciendo que el aludido diese un pequeño respingo y que esta vez la voz de Luisa se escuchase desde el piso de abajo, viéndose a la mujer alzando la cabeza desde donde se encontraba recién en la base de las escaleras evidentemente comenzando a dirigirse hacia el desayunador.
-Todo bien allá arriba?
-Sí! -exclamó Mirabel intentando recomponerse mientras su hermana mayor parecía encogerse de hombros y ya se saludaba con los otros familiares que habían empezado a despertar y a reunirse; la chica de las gafas volvió a ver suplicante a su tío que parecía demasiado perdido en sus pensamientos como para atender a nada más -es… algo malo?
-NO! -esta vez gritó Bruno asustando a su sobrina antes de ser él quien extendiese los brazos como si tratase de detener algo -no, no, no es… yo, lo siento Mirabel, es que… -el hombre de cabello negro observó por unos segundos a la joven que tenía delante y que parecía demasiado sorprendida por su reacción a lo que este terminó por emitir un suspiro profundo para luego emitir un gemido como si quisiera recobrar el control de sus emociones; cerró los ojos un momento antes de volver a verla -mira… hay… cosas en la familia. Cosas que ya se arreglaron y eso es genial, es fantástico, mamá se está esforzando, en verdad que me doy cuenta de que intenta hacerlo todos los días…
Mirabel carraspeó un poco comenzando a ver cómo su tío parecía perderse en sus pensamientos y por unos instantes le pareció que se asustaba de algo pero esperaba que con aquel sonido pudiese traerlo de nuevo al presente; el varón Madrigal parpadeó de nuevo y sacudió la cabeza antes de volver a hablar con mayor claridad.
-El caso es que todo esto ha sido muy reciente y hay situaciones de la familia que no se han terminado por resolver. Situaciones… que aún son muy dolorosas o molestas para algunos miembros de la familia y en especial para tu abuela, así que… si pudieras no contarle a nadie más sobre esto, al menos yo te lo agradecería mucho -pidió el hombre de poncho verde apretándose las manos mientras su sobrina le observaba con confundida y hasta algo triste por no obtener alguna solución a su pedido; esta bajó la mirada y pareció un poco deprimida lo que hizo que su tío se rascase la nuca
-No sabía… que había algo respecto a los sueños que también era problema nuestro… me refiero… de la familia… -dijo por lo bajo la joven de cabello rizado y se apretó los parpados con los puños cerrados -estas pesadillas entonces son algo relacionado a otro problema con nosotros? -pareció bastante frustrada y agotada ante la mirada triste del mayor -otra vez estoy en medio de algo malo? -inquirió en un tono que casi indicaba que no estaba demasiado dispuesta a escuchar la respuesta -voy a seguir teniendo esas pesadillas cada noche hasta que esa mano vuelva a despertarme y me quede con esa sensación de no querer volver a dormir nunca más?
Esta vez la chica no percibió la expresión sorprendida de su tío quien después de unos segundos suavizó la mirada en un dejo nostálgico.
-Así que sientes que alguien te despierta?
Mirabel asintió muy despacio y finalmente Bruno tomó aire profundo antes de ver hacia un lado.
-Entonces la siguiente ves que me veas correr hacia la selva en tus sueños, deberías de decirle a esa nube… noche?... -el adulto sonrió casi con diversión maliciosa sorprendiendo a su sobrina que abrió mucho los ojos -que estás cansada y que quieres dejar de soñar esas cosas
-Ah sí? -Mirabel alzó una ceja casi con desconfianza ante la expresión misteriosa y aún levemente sonriente de su tío que repentinamente parecía un poco más animado -y porqué piensas que me haría caso el sueño… o lo que sea? -dijo observándole mientras se cruzaba de brazos casi en un tono acusador -qué es lo que sabes?
-Siempre en estas tierras se ha dicho que a veces… hay… espíritus misteriosos que rondan los sueños de las personas y que dependiendo de lo que sea, pueden ser benignos o malignos dependiendo de la persona y del alma que tenga -comentó el hombre encogiéndose de hombros antes de rascar con un dedo la cabeza de una de sus ratas que se había asomado por encima de su hombro con expresión soñolienta -no creo que vayas a tener muchos problemas en realidad puesto que eres una buena chica -su sobrina esta vez dejó ver el esbozo de una sonrisa -y si le dices que lo pides de mi parte, será aún más sencillo…
-Tio Bruno… tú… -había comenzado a decir Mirabel pero entonces ambos dieron un gran salto al escucharse la voz de Alma Madrigal, tan severa e irritada como siempre que alguien de la familia se salía del ritmo normal del día
-Pero qué están haciendo ustedes dos ahí?... se van a perder el desayuno y tenemos mucho trabajo por hacer el día de hoy! -exclamó la mujer acomodándose su chal sobre los brazos mientras Bruno parecía encogerse un poco para luego moverse rápido en dirección de las escaleras contrarias ante la mirada de su madre que luego, observó a su nieta que hizo una pequeña mueca -Mirabel -esta vez la anciana suavizó un poco el tono de voz como si repentinamente se hubiese percatado de que había vuelto a mostrarse más dura de lo que debería -podrías ayudar de nuevo a tu tío Bruno con sus deberes?... estaba pensando que quizá tú podrías hacer la interpretación de lo que ve y modificar un poco esa costumbre suya de percibir siempre lo malo del futuro. Me encanta tenerlo de regreso pero… -inspiró profundo y alzó la mirada -en el pueblo están bastante nerviosos así que…
-No se diga más! -los ojos de su nieta brillaron y la mujer mayor de edad sonrió con mayor calma colocándose una mano en el pecho
-Te lo agradezco, querida -la menor se mostró aún más entusiasta con aquello y su abuela volvió a acomodarse las ropas y las manos por delante del cuerpo -ahora… mejor que vayamos a prepararnos. Pero puedo preguntar por qué luces tan agotada? -esta vez la mujer pareció preocupada por las evidentes ojeras de la joven que comenzó a reírse con algo de nerviosismo mientras se frotaba un brazo
-Tuve… tenía ganas de ver el nuevo día y creo que me levanté más temprano de lo usual -mintió Mirabel esperando sonar convincente y aquello pareció ser suficiente para su abuela que asintió y le hizo señas para que se acercase y poderla guiar a su lado, esta vez platicándole acerca de unos planes que tenían para colocar un par de plantíos cerca de la casa y que quizá la chica podría hacer algunas sugerencias
Esta trató de seguir el hilo de la conversación, sonriendo y respondiendo pero aún con su mente agotada regresando a la conversación que había tenido con su tío aquella mañana y preguntándose qué era ahora aquello que le estaba escondiendo su tío y si era posible que su familia tuviera todavía secretos más profundos que pudiesen afectarlos a todos; ella se estaba esforzando en verdad para que las cosas mejorasen pero… en verdad todavía había tantas cosas que ahora con la renovación de los lazos familiares, tenían que comenzar a brotar como la hierba entre las grietas?
Y mientras aquellos pensamientos la inundaban, no se daba cuenta que desde el otro lado del pasillo la mirada de su primo Camilo la seguía con gesto serio, como si estuviese teniendo que tomar una decisión muy grande.
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