CAP 2
"La Puerta de las Estrellas"
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Nota de Autor.- Lo olvidé en el cap 1, aquí se reciclarán algunas ideas desechadas de la película original... es demasiado material aprovechable! bwahahaha. Listo, prosigo xD
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Mirabel estiró los brazos hacia arriba antes de dejar escapar un gemido con gesto cansino, tallándose los ojos por un par de momentos antes de finalmente ingresar en la sombra fresca de Casita que agitó sus tejas a modo de saludo.
La chica movió un poco los dedos en respuesta sin apenas ver por donde iba antes de dejarse caer en la primera silla que se acercó.
A decir verdad, nunca se había imaginado que el ayudar a su tío Bruno fuera a ser tan difícil al menos, en la parte de adaptarse de nuevo a la vida entre los del pueblo; aunque nunca, jamás en toda su vida dentro de aquel sitio se habría imaginado que sentiría unos destellos de desagrado e irritación por sus vecinos al grado de que en algún punto su tío tuviera que intervenir para que la Madrigal no golpease a uno de los agricultores que había terminado su consulta hacia el hombre de cabello rizado con un gesto desdeñoso.
No se había percatado en qué momento su sangre había hervido por aquel gesto pero al sentir la mano del mayor tomándole del brazo el impulso se desvaneció que no la irritación que aún percibía por aquello.
Era demasiado injusto!
Su tío Bruno se estaba esforzando por ayudar. Ella también. El pueblo no podía hacer lo mismo?
Y además estaba el primo de Mariano…
Los del pueblo no se querían acercar demasiado y solo unos pocos se obligaban a darle una oportunidad de nueva cuenta a las visiones de su tío quizá por la deuda que aún sentían que tenían con su abuela pero entonces, estaban Mariano y Vicencio que prácticamente estaban asistiendo cada día a ver si surgía algo nuevo junto con otro grupo de hombres de edades aproximadas y al menos, por las miradas que percibía su sentimiento de molestia solo se incrementaba. Mariano parecía auténticamente querer ayudar aunque su primo mayor… hacía que le dieran escalofríos. Al parecer los hombres de la familia Guzmán estaban hechos con el mismo corte aunque era evidente que el segundo era mucho mayor, más en la edad de su tío Bruno que cada que aparecían parecía tensarse de golpe y dar por terminado el día.
Al inicio le había querido preguntar al respecto dado que las crisis que le daban en cuanto podían alejarse parecían exacerbarse al grado que le hacían ocultarse nuevamente detrás de las paredes de Casita pero apenas pasados unos días… y se había percatado de que no podía culparlo.
Literalmente y aunque conocía a todos los del pueblo no podía decir que les había observado actuar de aquella manera anteriormente.
Ya bastante malo era poder denotar el desprecio que sentían los habitantes de aquella pequeña comunidad por el menor de los trillizos que hacía el mayor de sus esfuerzos por encajar de una mejor manera como para ahora ser capaz de notar ese tipo de miradas que le dirigían al vidente, que solía apretarse las telas sobre el cuerpo para inmediatamente retirarse del lugar; y lo peor era darse cuenta de que aquellos que iban rodeando a su futuro cuñado y a su primo iban aumentando de poco en poco.
Incluso le pareció alguna vez que los habían estado siguiendo pero al voltear no había visto a nadie.
"Todo está bien" le había dicho su tío Bruno con los ojos cerrados y una sonrisa que evidenciaba por completo aquella mentira, especialmente al ver el temblor de sus manos.
Y no era como que ella fuese tonta o tan inocente como para no saber o imaginarse qué estaban pensando aquellos degenerados sobre aquel hombre al que ella adoraba tanto que quería protegerlo de cualquier cosa; quizá los adultos no se habían percatado pero las habilidades auditivas de Dolores habían llevado a todos los primos a terminar aprendiendo más temprano que tarde acerca de los dramas que se escondían a puertas cerradas en cada una de las casitas que conformaban el valle de Encanto… y cómo era que la población iba creciendo de poco en poco. Entre todos habían prometido jamás mencionarle nada a los mayores acerca de lo que sabían o no y estos parecían no tener demasiada prisa por enseñarles acerca de la biología humana así que no les iban a presionar.
Sin embargo…
Había también otras cuestiones entre lo que se hacía o no en el pueblo que les habían sorprendido pero que increíblemente, entre todos habían jurado callar.
Quizá nunca se había hablado en voz alta pero estaba segura de que todos en la familia eran conscientes de que incluso en un sitio como Encanto había oscuridad y corazones retorcidos que se escondían tras una expresión afable.
Se colocó un brazo sobre el rostro mientras que se permitía descansar de aquel día con la mirada algo perdida en el techo que se vislumbraba por el resquicio que le permitía su posición; su tío Bruno se había ido a ocultar durante unas cuantas horas en su santuario de arena probablemente tratando de hacer un poco de meditación o algo parecido mientras el resto de la familia seguía en sus labores y el sonido de un insecto en la lejanía en conjunto con la tibieza de la tarde comenzaban a adormilarla.
Pero no quería… no deseaba dormir… no podía…
Nuevamente estaba siguiendo a su tío Bruno por los alrededores de la casa mientras este parecía huir del pueblo pero esta vez había algo diferente; no veía a sus perseguidores pero podía sentirlos cerca y al mismo tiempo creía escuchar que su tío estaba sollozando lo que hizo que su corazón se acelerara dolorido. No quería que su tío sufriera, no quería que sintiera miedo pero su tono era… diferente. Más agudo quizá? Trató de apretar el paso notando que nuevamente parecía dirigirse hacia el sendero prohibido pero en lugar de ello dio vuelta en uno de los bordes de Casita donde las sombras se proyectaban durante esa noche y una tercer sombra parecía estar de pie, recibiendo al Madrigal que se dejaba tomar mientras continuaba temblando y decía algo que ella no conseguía entender…
La figura más alta había alzado una mirada de ojos completamente blancos y que brillaban en la negrura de la nada…
Su corazón se iba a partir en miles de pedazos tan solo por el dolor que sentía de escuchar a su tío Bruno llorando de aquella manera…
Abrió los ojos de golpe como si alguien hubiese susurrado su nombre cerca de su oreja y con el corazón aún acelerado por el susto, se acomodó las gafas y se enderezó para observar los alrededores al tiempo que intentaba apartar las imágenes que aún tenía frescas y grabadas en sus ojos; debajo de uno de los arcos de la casa que sostenían parte del segundo piso, su primo Camilo la observaba con un gesto serio y bastante extraño, a varios metros de ella pero al mismo tiempo como si hubiera querido que lo viese.
Se talló los párpados unos segundos.
-Camilo, pero qué…?
Su primo se llevó un dedo a los labios apenas la observó abrir la boca y le dirigió una mirada significativa en dirección del segundo piso lo que hizo que la chica comprendiera al instante lo que le quería decir el chico: quería evitar que Dolores los escuchara, cualquiera que fuese la conversación que este quisiera llevar a cabo con ella. Se levantó despacio dando una veloz mirada hacia atrás como si su prima fuese a aparecer de repente ingresando por la puerta y asustándoles pero al no ocurrir nada, Maribel avanzó a paso rápido por detrás de su primo que parecía solo asegurarse de que ella pudiese verlo antes de meterse en lo más profundo de Casita, hacia la zona de bodega donde casi nadie nunca iba puesto que cualquier alimento u objeto que necesitasen generalmente Casita lo llevaba arrastrando hacia ellos.
Aquella parte le hacía pensar directamente en esos huecos por donde su tío Bruno solía colarse ya que las ventanas eran muchísimo más pequeñas y en los haces de luz apenas se percibía el polvo que flotaba en el ambiente; era casi como ingresar en otro universo, otro hogar muy lejos del valle de Encanto donde la vida fuese completamente distinta. Por unos instantes incluso se olvidó de que había estado siguiendo a Camilo hasta que este pareció asomarse desde la parte de atrás de un grupo de cajas de madera que se elevaban hasta el techo y que cubrían casi toda una sección del muro.
"Camilo, ya dime qué estamos haciendo aquí!" soltó la Madrigal solo moviendo los labios y las manos pero el chico pareció entornar un poco más los ojos antes de hacerle una seña para que lo siguiese por detrás de aquellas cajas lo que hizo que Mirabel rodase los ojos; ahora bien que Camilo estaba loco y a veces hacía unas travesuras bastante rebuscadas, lo quería, de eso no había duda, habían compartido habitación durante largo tiempo pero de todas maneras había momentos en los que no lo entendía en lo absoluto.
Algo desesperada porque sabía que su abuela les reñiría si no les veía a la hora del almuerzo, resopló con molestia para luego darle la vuelta a aquella pila de objetos bastante dispuesta quizá a golpear un poco al chico hasta que le dijese el porqué de tanto misterio… cuando pudo ver que era aquello que quería mostrarle y tanto sus ojos como su boca se abrieron grandemente; en el muro y escondida detrás de aquellos objetos se encontraba lo que parecía ser un dintel curvo y que cambiaba de material, de aquel que conformaba a Casita a uno de roca ondulada y suave que iba descendiendo por unas escaleras de roca gris suavizada e iluminada por unas extrañas luces celestes que parecían brotar de unos cristales incrustados en los muros por los cuáles descendían ligeras hebras de agua, como pequeñas cascadas que se perdían en algunas grietas a los lados de la escalinata a nivel de piso.
Mirabel aún demasiado impactada por aquello y sin pensar en nada más que en aquello que observaba, con los reflejos celestinos sobre sus gafas comenzó a descender sosteniéndose con una mano del húmedo y suave muro hasta que pudo ver a mitad de camino a su primo que la esperaba con un gesto un poco más relajado.
-Ya podemos hablar -indicó el chico con un tono suave pero aún serio sin que el gesto de impacto se apartase de la joven que seguía mirando embobada los alrededores -los muros cavernosos de este sitio producen un eco muy bajo pero que se repite a lo largo de este sitio así que Dolores no puede escuchar nada más que el agua pero siempre la confunde con la que corre por las cañerías de Casita -el chico se encogió de hombros y finalmente Mirabel tuvo la fuerza suficiente para articular palabra
-Pero qué… es este sitio?
-Al parecer, otro espacio de Casita que no se ha podido activar en años -respondió su primo mirando los alrededores con gesto pensativo sin que la sorpresa de la chica fuese menor -es tan irregular que hubo ocasiones en las que pensé que me lo estaba imaginando pero… ya ves que no es así…
-Porqué nadie lo ha descubierto antes? -cuestionó con un tono agudo e impresionado la chica de cabello rizado antes de volver a ver a su primo que seguía de pie, varios escalones por debajo de ella -porqué no se lo dijiste a nadie, Camilo?
-Porque nadie nunca me ha tomado en serio -respondió el aludido con ligereza mientras cerraba los ojos y se encogía de hombros, sorprendiendo a la otra que nunca le había escuchado emplear aquella voz indiferente, revelando que realmente aquello le podía y mucho -mi poder no es la gran cosa en realidad y lo mejor que siempre he podido hacer es intentar animar a las personas pero eso al mismo tiempo hace que nadie le de importancia a cualquier cosa que tenga que decir sin creer de buenas a primeras que estoy mintiendo o jugando de algo… tú sabes lo que es eso Mirabel -dijo finalmente mirando a su prima que pareció sorprenderse por aquellas palabras; Camilo se aferró un brazo y miró en otra dirección algo ruborizado -a ti nadie te creía muchas cosas o confiaban en ti por… por eso…
Mirabel cerró los ojos por un segundo y asintió.
Siempre había creído que la falta de su don había sido una de las torturas silenciosas más pesadas que había tenido que sobrellevar para no arruinar nada y apenas y hacía poco se había percatado de lo difícil que también era para todos el tener que pasar a cumplir unas expectativas para las que muchas veces no estaban ni medianamente preparados; y la verdad era, que nadie le había prestado atención a los sentimientos de Camilo puesto que este competía en tanto entusiasmo con ella misma que se había olvidado de ver a través del chico y que seguramente también, debía de sentir el peso de no estar a la altura de sus hermanos o primas mayores.
-Lamento haberte dejado solo -dijo con sinceridad la chica y el gesto de su primo se suavizó un poco antes de hacerle una seña para que comenzase a bajar a su lado -entonces… este sitio…?
-Aparece tan solo una vez al año, cada año durante un mes completo -explicó su primo sin dejar de avanzar y de verla mientras que Mirabel continuaba contemplando los muros y el techo de aquella escalinata y que se le figuraba terriblemente familiar -siempre en Noviembre… no estoy seguro pero comienzo a creer que este sitio tiene más tiempo que tu o yo…
-Estás diciéndome que este sitio… tan solo se esfuma después de treinta días como si nada? -Mirabel parecía muy extrañada por aquello mientras el joven moreno asentía una vez -pero por qué pasaría algo como eso? Porqué Casita tendría una habitación como esta sin que nadie sepa de su existencia?
-Creo que es por eso -dijo el chico mientras finalmente llegaban al final de la larga escalera y señalaba hacia delante, con Mirabel alzando la mirada y ahogando un grito de sorpresa.
Habían llegado hasta una habitación redonda, de al menos ocho metros de diámetro y cuyo suelo parecía ser de una especie de espejo negro en el cuál se reflejaban todas las pequeñas piedras titilantes y celestes que los rodeaban desde los muros y el techo de manera que aquel sitio podría pasar perfectamente por una réplica del cielo nocturno sobre sus cabezas cualquier día; incluso ahora podía distinguir constelaciones perfectamente ordenadas sobre las cabezas de ambos y que refulgían como si la vida misma emanase de su luz.
Pero no había sido nada de aquel magnífico santuario lo que le había provocado el susto de su vida.
No.
Era la puerta de un brillo dorado suave y sin ninguna marca que se ubicaba en el muro del otro lado del final de la escalinata, en el centro exacto y contrario a ellos; Mirabel se llevó los dedos de la mano derecha cerca de la boca ligeramente doblados antes de sentirse capaz de articular palabra alguna ante la mirada del chico que observaba aquello sin apenas gesto alguno.
-Eso… eso es…?
-Sí. Así es -confirmó Camilo y entonces Mirabel se acercó despacio para verla más de cerca -no se comporta de forma normal, te das cuenta?... no debería de emitir luz y sin embargo lo hace aunque no como lo haría en un día de ceremonia -explicó el chico mientras que la chica acercaba despacio una mano para luego retirarla como si se hubiese quemado -adelante, puedes tocarla, no va a pasar nada, yo mismo ya la revisé.
-Pero… esto… -Mirabel sacudió la cabeza finalmente tocando la superficie de madera pulida y de color dorado cuya luz se movía en suaves oleadas sin inmutarse de su toque -no tiene sentido…
-Lo sé, verdad? -Camilo se recargó entonces en el muro de aquella habitación y se cruzó de brazos emitiendo un gemido cansado -no tiene sentido. Por un instante pensé que sería tu puerta… sí, tuve un pequeño momento en el que creí que quizá, esta era la que te correspondería -sonrió casi con gesto de culpa pero su prima le sonrió de vuelta para calmarlo y dejarle saber que no lo había tomado personal -pero entonces me dí cuenta de que si fuera así, no tendría por qué desaparecer, por el contrario, tendría que estar en un sitio donde tú misma la vieses… sé que Casita esconde sus propios secretos, pero esto?
El chico frunció levemente el sueño antes de rechistar
-Estoy seguro de que ni los túneles del tío Bruno bajan hasta este lugar…
-Puede ser… pero… -Mirabel se mordió el labio inferior colocándose el puño cerca de este mientras trataba de pensar con claridad -significa que alguna de nuestras madres está embarazada?
-No habría aparecido la puerta sino hasta después -aclaró Camilo a lo que la chica pareció bufar molesta consigo misma -como te dije, creo que esta ha estado aquí desde mucho antes aunque no se si desde que Casita apareció. Al menos, esto definitivamente no estaba cuando reconstruimos este sitio lo que significa que la magia lo hizo aparecer… pero yo ya había descubierto esta habitación desde los tres años lo que significa que con todo y las renovaciones, la magia sigue creando este sitio una y otra vez siempre en el mismo mes y por el mismo período de tiempo sin variar en todos estos años -Camilo junto las yemas de sus dedos índices y los colocó delante de su nariz con expresión seria ante la mirada de su prima
-Entonces… esta puerta… -Mirabel se había vuelto hacia su primo antes de girar la cabeza para volver a ver aquel brillo dorado -está esperando a alguien?
-Y no a cualquier alguien -Camilo entornó un poco más los ojos -he traído a algunos chicos del pueblo con los ojos vendados diciéndoles que era un juego de reconocimiento y les hice tocar la puerta creyendo que quizá, habría algo especial que convirtiera a alguien externo a la familia en parte de nosotros pero al final me di cuenta de que no era así -el chico de cabello rizado suspiró profundo y cerró los ojos a lo que la joven delante suyo sintió como si su estómago diese un pequeño vuelco
Su boca se secó por unos instantes dándole vueltas en la cabeza a aquello sin verle ningún sentido de la lógica. Primero sus sueños… y ahora aquella puerta?
Se hizo el pelo hacia atrás intentando encontrar una manera de llevar aquella conversación a la familia sin sonar como una demente ya que si Camilo había intentado ponerles sobre aviso pero si la puerta y aquel sitio se esfumaban cada cierto tiempo, bueno…
-Nada de esto tiene sentido -gimió finalmente la Madrigal cubriéndose los ojos con los puños ante la mirada inexpresiva de su primo
-Y si te dijera… que comienzo a sospechar que quizá sea justamente eso? -inquirió Camilo lo que hizo que Mirabel le viese como si se hubiese vuelto loco
-Qué?
-Precisamente eso -replicó con paciencia el chico de cabello rizado -no tiene sentido porque lo único que lo tendría sería justamente algo que no tendría por qué tenerlo -repitió lo que hizo que su prima le viese aún con mayor confusión
-Esto es lo más raro y enredado que me has dicho en quince años de vida sumado a lo de tu amigo imaginario que te visita en las noches en tus sueños "princesa" -soltó la joven de gafas a lo que su primo rodó los ojos
-Ya te dije que no es un amigo imaginario… -resopló Camilo mientras los párpados de su prima descendían hasta la mitad de sus ojos y se cruzaba de brazos
-Como digas…
-En todo caso! -interrumpió el chico alzando un poco ambas manos, casi desesperado mientras alzaba la mirada -si te digo que sospecho que nos falta alguien de la familia? -dijo con un tono un poco más insistente a lo que Mirabel alzaba una ceja
-Explícate
-Falta uno de nosotros -repitió Camilo intentando ser paciente ante la teoría que tenía en su cabeza -primero está la abuela, luego sus tres hijos… y luego nosotros, los hijos de sus hijas -enumeró con los dedos el chico moreno mientras su prima asentía -pero de los tres hijos de la abuela, solo a uno no se le conoce que haya tenido hijos a pesar de que ese siempre fue el deseo más fuerte de ella para que nuestros poderes siguieran esparciéndose para proteger a la gente del pueblo
Dijo el chico y de poco en poco los ojos de su prima comenzaron a abrirse más y más
-No estarás diciendo que…
Camilo volvió a componer su gesto serio pero este parecía más intenso que antes
-Y si… esta puerta es para algún hijo o hija del tío Bruno?
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