CAP 3
"Oscuridad en la luz"
.
.
.
Mirabel en aquellos momentos se encontraba acomodando unos cuántos alimentos en la canasta que llevaría aquel día a ese picnic con su mamá, uno que le había sugerido a raíz de lo acontecido durante el día anterior al hablar con Camilo y que se había visto reforzado al ver a su tío Bruno salir de su habitación en la torre más alta para irse a ocultar apretándose el cuerpo por debajo del poncho mientras evitaba ver a nadie más, trastabillando y a duras penas poniendo atención a las voces animadas del resto de la familia que conversaban sobre la cena de aquella noche.
La joven le había visto desaparecer por detrás de su retrato e incluso había percibido como lo aseguraba para que ni siquiera ella pudiese entrar a buscarlo pero a decir verdad, no había querido seguirlo al verle de aquella forma al tiempo que había sentido una fuerte opresión en el pecho.
Sus manos se cerraron un poco sobre la tapa de la canasta que llevarían con ellas hasta el sitio elegido para que Dolores no las escuchase y volteó la cabeza solo lo suficiente para ver la espalda de su madre que ahora tarareaba, emocionada y feliz por el día que tenían delante.
Mirabel bajó un poco sus párpados, pensativa mientras recordaba el resto de la conversación que había tenido con Camilo el día anterior en aquella habitación oculta:
::::::::::::::::::::::::::::FLASHBACK::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
-Estás bromeando
La chica de gafas había sonreído por inercia, casi con la esperanza de que su primo le dijese en ese instante que en efecto se trataba de alguna especie de chiste para hacerla reír a pesar de que no tenía ni una pizca de gracia pero Camilo se había vuelto a recargar en el muro detrás suyo con los brazos cruzados y una expresión neutra y casi de aburrimiento que le indicaron a la Madrigal que en efecto, el chico delante suyo no podía estar hablando mucho más en serio; se pasó los dedos sobre los párpados y por debajo de las gafas intentando darle un razonamiento a lo que decía quien tenía delante pero este negó con la cabeza.
-No lo intentes, solo vas a frustrarte -advirtió el chico de piel morena mientras que su prima terminaba por sentarse en el suelo delante suyo, demasiado impactada para volver a hablar -mira… hay… algunas cosas de la familia que quizá no sepas porque…
-Vaya novedad -Mirabel gruñó rodando los ojos a lo que Camilo alzó la mirada
-Porque eres una chica y a los chicos hay algunas cosas que este sitio nos ha movido de forma un poco diferente -por un instante la joven pudo ver como un fuerte rubor aparecía sobre las mejillas de su primo que desvió la mirada e hizo una mueca de auténtica incredulidad
-Por favor Camilo, no me estarás diciendo que…
Mirabel casi se echa a reír cuando percibió como las mejillas ya rojizas del chico se encendían con aún mayor fuerza y cambiaba sus gestos hasta ese momento apáticos por unos que se mostraban profundamente ofendidos y casi dolidos, encogiendo la cabeza un poco entre los hombros
-Si no es algo que te sucede a ti o que no lo has vivido no lo puedes saber, verdad? -soltó de golpe el chico sorprendiendo a su prima que de golpe se dio cuenta de lo que acababa de hacer -ya es suficientemente pesado el tener que esconder esto de los demás para que no se burlen pero no esperaba que tú entre todas las personas…!
-Lo siento Camilo! -soltó tan rápido como pudo la chica y se levantó para ir hasta donde estaba el otro que se replegó un poco más fuerte contra el muro como si fuese a atacarlo y con un gesto tan dolido que pudo darse cuenta de que había hecho lo mismo que solía recibir en el pasado -en verdad lo lamento -musitó con sinceridad mientras bajaba su tono de voz y buscaba los ojos del otro que muy despacio, comenzó a relajar su defensa -tienes razón. No he vivido ni pasado por esto ni sé si los dones de ustedes les han dejado algún efecto secundario y eso no me da derecho a dudar de lo que me cuentas en confianza. Me perdonas?
Lentamente y aún con un brillo levemente dolido, el chico asintió a lo que la joven le abrazó en contra suyo recibiendo una respuesta con el mismo gesto por parte de su primo.
-Te necesito, sabes? -pudo escuchar Mirabel desde su hombro y su gesto se suavizó sintiéndose aún más culpable -jamás… había sentido la confianza de decirle esto a nadie y pensé… creí que tú…
-Puedes confiar en mí y te juro, que nunca en la vida se lo diré a nadie, porque te quiero y lo sabes -respondió Mirabel con cariño mirando a su primo que nuevamente se veía avergonzado y que ya se había soltado de ella volviendo a cruzar sus brazos pero la chica mantenía una de sus manos en su hombro para tratar de transmitirle fortaleza -no debí decir eso y debí de darme cuenta de que si me lo estabas diciendo es porque era la verdad y porque te asusta…
-Es bastante aterrador cuando eres un niño pequeño y repentinamente te das cuenta de que hay partes de tu cuerpo que no son precisamente normales y que no es como que vengan y se vayan con cada transformación -se encogió de hombros un poco y los ojos de su prima se abrieron de golpe por el susto clavando su mirada en el chico delante suyo que continuaba viéndose bastante avergonzado al tiempo que su prima iba bajando la mirada
-Entonces… tú tienes…?
-Tampoco es algo tan exagerado! -se espantó de golpe el otro abriendo los ojos tanto como los de su prima mientras nuevamente su rostro se volvía de un color rojo intenso y Mirabel saltaba con fuerza y se alteraba tanto como quien tenía delante
-Lo siento, lo siento! A cómo lo estabas diciendo pensé qué…!
-Lo sé, lo sé. Así estaba sonando -suspiró el moreno y se pasó una mano por el cabello mirando en otra dirección mientras que su prima le veía un poco de lado y con preocupación, volviendo a ser cuidadosa con su tono de voz
-Entonces, cómo te diste cuenta de que…? bueno… -preguntó con suavidad a lo que el chico dejó escapar un fuerte suspiro
-Estuve… teniendo algunos problemas y algo no se sentía bien dentro mío... entre los dolores y los calambres -frunció el ceño mientras Mirabel se ruborizaba fuerte -y después de un tiempo de bromas de mi papá y de que mi mamá y mi hermana pensaran que las estaba queriendo imitar, bueno, hice unas cuantas preguntas aquí y allá y sencillamente sumé dos más dos -cerró los ojos y se colocó las manos sobre los párpados como si se hubiera sentido desesperado ante la mirada algo triste de la chica que no sabía como consolarle en aquellos momentos
-No sabía que los dones podían… bueno… me refiero, tú cambias de forma pero nunca me imaginé que sería algo tan completo…
-Creo que tiene mas bien algo que ver con los deseos de la abuela -respondió el chico separando un poco sus manos de sus ojos mientras veía por el resquicio que dejaban en dirección de las pequeñas piedras titilantes en el techo -tú sabes que lo que mas deseaba… y aún desea la abuela de alguna manera es que la familia crezca para que sigan llegando los dones con el fin de proteger al pueblo. Cuando sucedió lo de Casita hace un par de meses y tú y la abuela nos explicaron las cosas pude entender un poco el porqué de que quiera estas cosas -bajó un poco los párpados sin apartar las manos a como las había dejado -pero… de todas maneras…
-No es justo -terminó de decir Mirabel con la voz apenas audible -pero eso no explica…
-Casita podrá tener su propia personalidad pero de alguna manera se alimenta de los deseos más fuertes de la abuela así que creo que de alguna forma, al momento de darnos nuestros dones Casita añadió aquello que hiciera que los varones no fuéramos unos inútiles para el cometido -el tono de autodesprecio que brotó hizo parpadear a su prima
-No son inútiles…
-Si no damos más Madrigal, tengo la impresión de que la abuela podría creerlo -Camilo se giró para dirigirse a la escalinata ante la mirada afectada de la menor antes de sentarse a la altura del segundo escalón y abrazarse una pierna con los ojos clavados en el reflejo del suelo negro -supongo que de alguna manera nuestras personalidades no son precisamente las más atractivas para una chica o no le parecíamos de confianza como para poder casarnos… -dijo de repente apoyándose en una mano mientras ahora veía distraídamente uno de los muros -a él no le importa como yo sea… -musitó de repente pensativo para sí mismo y con la mirada perdida en algún punto lejano
Mirabel permaneció en silencio por algunos momentos frotándose las manos mientras le daba vueltas a ello en la cabeza.
No quería admitirlo pero Camilo tenía razón. Mucho de lo que habían estado viviendo y mucho de sus dones tenían que ver con lo que su abuela deseaba desde su perspectiva y desde lo que consideraba que serviría para proteger a las personas del pueblo de los peligros que los habían llevado hasta ese punto; pero el pensar que su tío Bruno podría haber… Mirabel sacudió un poco la cabeza y se dirigió a sentar a un lado de Camilo que parecía continuar pensativo con la mirada esta vez en dirección de aquella puerta dorada.
-Pero sigue sin hacer mucho sentido para mi el que el tío Bruno tuviera… o pudiera… bueno, tú sabes -dijo la chica acomodándose la larga falda al sentarse antes de abrazarse las piernas por debajo al tiempo que veía a su primo que no se había inmutado -nadie se le acerca, nuestras madres siempre dijeron que él no era del tipo sociable… y fuera de los enfermos del pueblo… -Mirabel había entornado los ojos peligrosamente a lo que Camilo esta vez reaccionó con sorpresa
-Qué?
-NADA! nada! -saltó la chica moviendo una mano para quitarle importancia mientras que el otro tan solo la observaba inquisidor -en todo caso… no crees que habría alguien en el pueblo que tendría a un chico parecido al tío Bruno o que se habría emocionado de verlo cuando desapareció? -preguntó mirando con una sonrisa pequeña a su primo -o el mismo tío Bruno no estaría ya buscando reunirse con su… propio hijo o hija? -Mirabel movió las manos con el ademán ondulante que estaba haciendo y Camilo acomodó de lado su rostro aún apoyado en su mano cerrada, tan solo observando a su prima -es solo que no tiene sentido…
-Quizá no tiene sentido porque nunca te habíamos hablado de esto -dijo el chico despacio, casi como si lo estuviese sugiriendo mientras su prima emitía un quejido
-Seguro que si le preguntara al tío Bruno se incomodaría o se molestaría o empezaría a buscar la manera de alejarse y ocultarse como cuando le conté lo de mis pesadillas -gimió la chica a lo que los ojos de su primo brillaron un poco
-De hecho creo que quizá tus sueños puedan estar conectados con todo esto, sabes? -comentó Camilo ante la sorpresa de Maribel
-Mis… sueños?
-Recuerdas hace un tiempo, cuando comenzaste a preguntar del tío Bruno a todo el mundo y te conté que él era capaz de ver en tus sueños para luego utilizarlos en tu contra? -inquirió este a lo que la chica de gafas asintió despacio -no te lo decía a la ligera o con intenciones extras acerca del tío Bruno… bueno, quizá con la intención de que fueras precavida… pero todos hicimos lo mismo! -trató de justificarse al ver como su prima componía un gesto reprensivo cruzándose de brazos, bajando los párpados a la mitad de sus ojos y alzando una ceja -en todo caso, eso era algo que los adultos decían todo el tiempo en el pueblo y créeme cuando te digo que son muchos años de oírlos hablar en susurros acerca de eso…
-Pero el tío Bruno no puede hacer esas cosas -se rió Mirabel levemente antes de componer un gesto de sorpresa -o si?
-No… creo que más bien conocía a alguien que podía hacerlo y que por eso solían relacionar los poderes de ambos como si fueran uno solo -explicó el chico de cabello rizado a lo que su prima abrió mucho más los ojos
-Pero los Madrigal… los dones de Casita…
-No lo sé, solo te digo lo que escuché de los mayores cuando pensaban que no había nadie y muy probablemente Dolores también lo sepa pero ya conoces a mi hermana, si no es algo que le interese no va a poner atención en realidad -Camilo negó un par de veces con la cabeza antes de volver a hablar mirando a su prima -la gente mayor y que conocía a nuestros padres desde pequeños todavía dicen que el tío Bruno solía ir por el pueblo de maneras muy misteriosas y que siempre el diablo iba a su sombra -musitó un poco bajo, casi como si alguien pudiese escucharlo
-El diablo?
-Eso es lo que dicen -repitió Camilo encogiéndose de hombros -sobre todo ahora que el tío ha regresado con la familia, los he oído comentar que temen que nuevamente el tío Bruno y el diablo puedan entrar en sus sueños como lo hacían en el pasado para descubrir sus secretos más profundos y castigarlos con todos los males que su futuro pueda traerles -contó -sin embargo…
-Sin embargo…
-Estoy seguro de que el supuesto diablo era una persona, supongo que la única que se atrevía a andar por el pueblo con el tío Bruno y ese alguien tenía nombre -dijo y Maribel le observó con la sorpresa pintada en el rostro
-El amigo del tío Bruno…
-Cómo?
-El tío Bruno me contó que tenía un amigo y luego intentó corregirse pero creo que fue algo que se le escapó -dijo Maribel con seriedad mirando a Camilo que parecía estarle poniendo gran atención -dijo que su amigo solía llevarlo al pueblo en las mañanas y que bueno, eso lo hacía feliz -se encogió de hombros y Camilo bajó la mirada colocándose un dedo en los labios, pensativo -sería él? Qué le pasó?
-No lo sé, probablemente lo corrieron del pueblo o algo así -Mirabel compuso un gesto irritado mientras su primo volvía a hablar -porque solo una vez escuché a alguien del pueblo hace un mes comentarle a la abuela que comenzaban a temer un poco por la presencia del tío Bruno y que con ello volviese el que estaba a su lado y la abuela enfureció -Camilo sonrió con algo de diversión ante la mirada sorprendida de su prima -la verdad es que la hemos visto furiosa muchas veces pero nunca como para persignarse tantas veces y luego ordenarles callar y que cualquier asunto sobre el tío Bruno y Thiago debía de ser enterrado para siempre -señaló Camilo alzando ambas cejas
-Thiago?
-Si. Supongo que ese era el nombre del supuesto diablo que mencionaban pero lo que sea que haya pasado realmente debió de haber sido muy malo si pone a la abuela de esa manera y si el tío Bruno no quiere hablar de eso -dijo para luego, componer un gesto aún más serio -por cierto, lo que mencionaste acerca de los "enfermos" del pueblo…
-Ya te dije que no fue nada! -soltó la chica tratando de cambiar el tema pero Camilo volvió a negar con la cabeza
-No, escúchame -pidió a su prima que parpadeó -resulta que sé a lo que te refieres. Dolores está muy asustada por lo poco que ha escuchado y no es para menos, la verdad es que aparte de las historias del diablo entre los dos hemos oído a muchos de los más mayores hablando acerca de cosas muy desagradables… aún peor, cosas que al tío Bruno le hacían de niño y que estoy seguro de que o la abuela no tiene ni idea o se quiere negar a creer, ya sabes que la abuela piensa que todos en el pueblo son unos santos de su devoción
El chico hizo una mueca ante la mirada de Mirabel que ahora parecía en shock
-Entonces… me estás diciendo que al tío Bruno… oh, por todos los cielos! -la chica gimió y se cubrió los ojos algo abrumada con aquello
-La verdad es que no lo culpo por ser tan inseguro y esconderse siempre que pueda. Y tengo la impresión de que ahora que está de regreso algunas de las personas que lo molestaron en el pasado están volviendo a hacerlo junto con algunos nuevos del pueblo… sinceramente ha sido algo bastante desagradable de escuchar y de ver pero no es algo que le puedas decir tan tranquilamente a la abuela sobre todo en estos meses que se ha estado haciendo a la idea de que debe de tener cuidado para que no volvamos a perder nuestro hogar
Suspiró el chico cansino antes de que la voz preocupada de Mirabel se dejase escuchar
-A ti…? -de golpe la chica se ruborizó pero el chico sonrió con gesto de desagrado y algo de prepotencia
-Que si me han llegado a hacer alguna insinuación a escondidas o si me han pedido los borrachos que si puedo tomar la forma de alguna mujer para "ayudarlos" según ellos mientras me hacen componer gestos y poses obscenas? -inquirió esta vez con un dejo de diversión provocando que su prima volviese a cubrirse los ojos con vergüenza -no te preocupes. A diferencia del tío Bruno soy bueno para correr y para pelear por mi vida y las pocas veces que han logrado someterme…
Mirabel le miró con espantó pero Camilo movió sus manos para calmarla
-Dolores ha conseguido escucharme y Luisa ha llegado a ayudar. Fuera de unos cuantos morados y el tener que pedirte a ti el que me arreglases la ropa rota en el proceso, no ha pasado de ahí -aseguró mientras que la otra ahora le dirigía un gesto molesto
-Podrías haberme dicho la verdad desde un inicio…
-Y me hubieras creído realmente? -inquirió el muchacho sin dejar de sonreír lo que relajó a la chica -y a decir verdad, tampoco es algo que uno quisiera estarle diciendo a todos. Probablemente ya me hubieran herido por mi propio orgullo de no ser porque Dolores fue rápida y entre ella y Luisa lo han mantenido en silencio pero si hubiera sido por cuenta mía, nadie se hubiera enterado jamás…
Ambos habían vuelto a hacer silencio y entonces, Camilo volvió a componer un gesto serio
-Y es lo mismo para el tío Bruno -dijo mientras su prima asentía despacio aún pensando en todo aquello y todo lo que seguía descubriéndose de poco en poco y que había estado enterrado detrás de los muros de un hogar que pretendía ser perfecto tanto como el pueblo y que de poco en poco, iba mostrando la suciedad y las manchas por debajo de la pintura de colores -estoy seguro de que ha escondido por tanto tiempo esto que nuevamente lo está haciendo y pretende enfrentarse a todo él solo. Y si… alguna vez él tuvo… algo con alguien más… no creo que nos lo vaya a decir pero quizá la persona con la que tuvo relación lo haga. Y tal vez, no lo sé, pueda ser de ayuda tanto para él como para ti con tus pesadillas
Dijo y alzó la mirada para ver a la joven de gafas que inspiró profundo
-Crees que podrías hacerlo, Mirabel?
-Lo intentaré -dijo con algo de nerviosismo ante de alzar la mirada -pero cómo?... es casi como la primera vez… cómo puedes encontrar algo o a alguien de quien nadie está dispuesto a hablar?
-Igual que la primera vez también -sonrió un poco Camilo -eres buena para que las personas confíen en ti. Entonces, podrías buscar a alguien en quien incluso tú confíes lo suficiente para que te cuente algo y que no vaya diciéndolo por ahí… o que Dolores no se entere tan fácil que vuelva a provocar lo de aquella ridícula cena…
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::FIN FLASHBACK::::::::::::::::::::::::::::::::::
-Estás lista, cariño?
-Sí! -exclamó Mirabel dando un salto al escuchar la voz de su madre tan cerca y que la miraba primero entusiasta y ahora con algo de preocupación
-Estás bien, Mirabel?
-Sí, sí -suspiró la chica forzándose a controlar sus emociones para luego, voltearse sonriendo hacia su madre -es solo que estoy nerviosa por este día… es emocionante!
-Si, yo también estoy feliz… nunca me pides que hagamos algo así juntas -sonrió su madre para luego, tocarle la frente con la palma de la mano -pero de todas maneras estás algo pálida hija, no preferirías…?
-No!... mejor vámonos antes de que se haga tarde y haya alguna excusa para que no puedas venir -pidió juntando las manos a lo que su madre le sonrió entre resignada y divertida por la actitud de su hija -te prometo que estoy bien…
-Si tú lo dices -Julieta suspiró profundo y se colgó una de las canastas en el brazo al tiempo que su hija hacia lo propio con la segunda -en ese caso… qué esperamos?... vayamos a disfrutar un rato juntas! -la mujer se rió entusiasta apretando las manos de la menor de sus hijas que le devolvió el gesto antes de que ambas salieran de la cálida casita hacia el exterior
Bruno desde la parte alta del hogar las observó a ambas alejarse y entonces, cerró los ojos apretando los labios entre sus propias manos entrelazadas.
Lamentaba demasiado no poder disfrutar de algo así.
Pero era lo mejor.
Era lo mejor para quienes no estaba ahí para verlo de esa manera.
.
.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::TBC::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
