FUJINO-BUCHOU
CAPITULO 4
Me muevo en la cama con ausentes pretensiones de levantarme y vienen a mi mente las imágenes del mal sueño que he tenido. Me comprometía ficticiamente con Kuga para poder reclamar la co-gerencia de la empresa, situación que esta idiota aprovechaba para chantajearme con su proyecto, cosa que acepte ya que me pareció un costo razonable.
Entonces con motivo del aniversario de sus padres, hacíamos planes para viajar a Sapporo, a lo que también se colaban Haruka y Suzushiro-han. Ahí nos dábamos cuenta de una parte escondida de la vida de Kuga.
Había una fiesta de bienvenida para la familia y de pronto el caos. Yo me ponía un poco ebria pero la borracha de Kuga anunciaba nuestro "compromiso" a toda su familia en medio de su aturdimiento. Definitivamente más que sueño pareció una pesadilla.
Después el sueño cambiaba, entre imágenes borrosas veía a Kuga sobre mí, tocando mi rostro y luego besándome… un beso intenso, húmedo… ¡Por Dios! ¿Qué hago yo soñando estas cosas?
¡Carajo! De seguro ya es tarde, tendré que romper mi record de puntualidad por primera vez en 3 años.
Retiro el edredón y la luz me taladra sin miramientos la cabeza. Esto es extraño, no recuerdo que en mi habitación entrara tanta luz. ¡Un momento! Esta no es mi habitación, no es mi cama, ¿Dónde demonios estoy? ¿Qué rayos es esto?
-No creí que despertaras tan temprano.
-¡Kuga!- ¿Qué carajos? No me digan que no fue un sueño- ¿Qué estás haciendo en mi habitación?
-¿Tu habitación? – Como me molesta que se burle de esa forma en mi cara – Hasta donde recuerdo estás en mi casa.
No me retes Kuga que soy capaz de propinarte una bofetada si sigues burlándote de mí de esta forma. Creo que con mi mirada asesina ha sido suficiente, por fin borro esa odiosa sonrisa de su rostro, pero aun necesito una explicación.
-¿Por qué estás en ESTA habitación y en ESTA cama?
-Estamos comprometidas, es lo más lógico que durmamos en la misma habitación y en la misma cama.
Dice las cosas tan naturalmente, y con esa sonrisa sínica, como la odio, además ¿Cómo fue que entró aquí sin que me diera cuenta?
-¿Cómo termine aquí?- Pregunto para mí misma y refiriéndome a la situación, mientras me vuelvo a tirar en la cama y llevo mis manos a mi cara. Este escenario es por demás bochornoso, y la cara lujuriosa de Kuga no ayuda en nada.
-Fue tu decisión elegirme para tu jueguito.
-Sí y ahora veo el grave error que cometí al elegir a una niña inmadura atrapada en el cuerpo de una mujer – Debí saber que esto era una pésima idea. – ¿En qué momento se te ocurrió decirle a toda tu familia sobre nuestro negocio?
-En el momento en que a ti se te ocurrió hacer tregua con mi madre para fastidiarme.
-Solo debías seguir el juego de las amigas.
-No te preocupes, en cuanto termine toda esta farsa familiar nos iremos de aquí y no pasara a mayores, seguiremos con el plan.
Su voz se volvió seria de repente y la parte de "farsa familiar" llamo mi atención, recordé entonces la historia de Yuuki-han y supe que se refería a los problemas con su padre. Vino a mi mente también la forma en la que su madre me vio cuando Kuga anuncio nuestro compromiso, incluso las miradas que dirigía a Yuuki, casi podría jurar que había odio asesino en ella. Aquí hay algo más que no me han dicho.
-¿Qué problema tiene tu madre con Yuuki? – Carajo, debo seguir borracha porque ha sido una idiotez preguntar así nada más.
Su semblante tembló un momento, he tocado un punto débil en esta mujer.
-Arréglate, te veo abajo en 20 minutos– Sale de la cama y después de la habitación, sin volver la vista ni decir más, solo cierra la puerta tras de sí.
Hasta este punto me doy cuenta de que mi cabeza está al borde de estallar, la cerveza de los Kuga hace estragos en mí. Recuerdo ahora a Kuga-han llegando a nuestra mesa con vasos de su cerveza especial súper espesa y juro para mis adentros no volver a probarla.
El reloj de mi Smartphone muestra las 7:40 de la mañana, en serio es temprano pero la charla matutina con Natsuki me ha quitado el sueño a pesar de que creo haberme acostado apenas hace 4 horas. Me pongo de pie y con poco ánimo me meto en el baño esperando que una ducha fría me reanime.
Me visto con unos jeans ajustados, una blusa de cuello de tortuga color crema, un abrigo camel y mis converse favoritos.
Unos minutos después estoy bajando las escaleras encontrándome a Natsuki en la cocina bebiendo café. Me observa de pies a cabeza sin ningún recato y luego se sonríe. Parece que mi atuendo casual le es más atractivo a la vista y por alguna razón no me siento molesta.
-Toma, te hará sentir mejor- Me tiende una pastilla y un vaso de agua sobre la barra de la cocina – Es ibuprofeno, no planeo drogarte – Explica ante mi mirada de desconfianza.
-¿Dónde están las demás?
-Tus perros guardianes siguen dormidos, igual que Nao- anuncia sin darle mucha importancia y bebiendo el último sorbo de café. – Vamos.
Camina en dirección a la salida y toma su chaqueta del perchero. Antes de que pueda preguntar a donde nos dirigíamos cruza la puerta de entrada y hasta mi posición alcanzo a sentir el frio del exterior, que bueno que voy abrigada.
Salgo tras ella, esperando que no planee que estemos a la intemperie por mucho tiempo.
Comienza a caminar en dirección a una de las bodegas y yo no tengo más remedio que seguirla en medio del frio.
-¿A dónde se supone que vamos? Y ¿Por qué no quieres que venga el resto?
Sospechoso el asunto.
-Relájate Fujino, no pienso violarte ni nada por el estilo.
-No me sorprendería – Murmuro por lo bajo y de inmediato ella suelta una de esas carcajadas que me hacen rabiar.
-No te jactes así mujer, eso es muy penoso.
-Después de lo de ayer no puedo tener ni un ápice de confianza en ti.
-¿Lo de ayer?
Parece congelarse unos segundos pero sin volver la vista.
-Tu falta de respeto a mi espacio personal y mi autoridad mientras me mostrabas la habitación.
Eso sí que me molesto.
-Oh, eso.
Soy yo o parece aliviada.
-¿Qué más podría ser? – No me digas que… el sueño…
-Apresúrate si no quieres sufrir de hipotermia aquí afuera.
Me grita cuando ya se encuentra abriendo las puertas de una de las bodegas. Al abrirse ambas puertas y dejar filtrarse la luz del día, alcanzo a distinguir varias motocicletas y algunos autos cubiertos por plástico. Por lo que pude observar, capte un par de viejos deportivos, incluso unos Rolls Royce. Soy una mujer involucrada en la mecánica, es obvio que debo tener conocimientos sobre vehículos.
Al fin Kuga aparece de entre las sombras dirigiendo una motocicleta al exterior.
Una ducati, de las mejores motocicletas, color azul.
-Toma- me extiende un casco mientras sube al vehículo y se coloca el suyo.
-¿Qué tan seguro es subir a una moto que tu conduces?- Dude.
-Hago esto desde que tenía 5 años.
No me convence totalmente pero finalmente me pongo el casco, subo en la parte trasera y la sujeto por la cintura.
-Sujétame bien- Toma mis manos y me hace abrazarla fuertemente rodeando todo su abdomen.
-Me parece que Kuga piensa más en su satisfacción personal que en mi seguridad.
-No te hagas ilusiones, es solo que si algo te pasa no conseguiré llevar a cabo mi proyecto.
Sonrío ligeramente y agradezco estar tan bien sujeta cuando arranca la motocicleta, en poco tiempo vamos a gran velocidad por la carretera y a pesar de mis dudas al principio, me doy cuenta de la pericia con la que Kuga conduce la motocicleta y simplemente me relajo.
Salimos de la carretera flaqueada por campos a una autopista a orillas del mar, donde a lo lejos se puede observar los tonos naranjas rojizos y amarillos del amaneces combinados con el azul del océano. Esta mujer sí que sabe impresionar, es todo un estuche de monerías. Si no fuera porque conozco sus antecedentes estoy segura que ya estaría a sus pies.
En poco tiempo (y no porque estuviera cerca, sino porque Natsuki conduce como alma que lleva el diablo) arribamos a lo que parece una pista de vuelo. Hay hangares alrededor y una torre, pero todo se ve vacío.
-Hey Kuga.
Un hombre se acerca corriendo desde la torre de control y abraza de una forma muy efusiva a Kuga, puedo ver en su cara que a ella le incomoda ese abrazo y lo termina en cuanto se lo puede quitar de encima.
-Takeda.
-Milagro que apareces por aquí mujer, te creí muerta.
-No exageres, si cada semana llamo para saber sobre el proyecto.
-No es lo mismo que llames a que pases de vez en cuando.
-¿Qué tal va el proyecto?
-Bastante bien, Yamada y Sakomizu están haciendo los últimos ajustes.
Comienzan una amena plática pasándome por alto de forma monumental, en ocasiones el joven llamado Takeda me dirige miradas curiosas, como preguntándose quién carajos soy, pero luego se le pasa y sigue dirigiendo su mirada idiota hacia Kuga. Hay momentos en los que estoy segura comenzara a babear. Este hombre no me agrada, no lo quiero cerca de mi prometida… ¿Qué?
Hasta que comienzan a caminar en dirección al hangar más cercano es cuando me doy cuenta de lo inapropiado de mis pensamientos y Kuga vuelve a percatarse de mi presencia y sus modales.
-Oh, ella es Shizuru Fujino, mi jefa.
-Y su prometida.
Agrego a la presentación, contestando con una inclinación de cabeza al saludo de Takeda y me sorprenden mis propias palabras, pero mi asombro es ocultable en comparación con la cara de Kuga, sus ojos casi salen de sus orbitas, y Takeda, cuya mandíbula está a punto de yacer en el suelo.
-Eh?...Oh, bueno yo… Kuga… Fe Felicidades.
Contrario a lo que esperaba, la sorpresa en el rostro de Kuga desaparece rápido para dar paso a una sonrisa.
-Gracias, Takeda.
El joven parece muy decepcionado y yo también al ver que mi intento por molestarla fue en vano. Antes de continuar hablando y mientras se encaminan en dirección al hangar más cercano Kuga me dirige otra sonrisa burlona.
Nuevamente estábamos rodeadas de vehículos, pero esta vez me llamo más la atención un avión al centro del hangar, que por sus colores e insignias puedo ver que se trata de una vieja aeronave de la segunda guerra mundial.
Veo que Kuga habla con otros dos hombres sobre los arreglos de la nave y me acerco a observarla mejor. Parece bien cuidada a pesar del tiempo y se ve que le han hecho varias reconstrucciones en las alas y el tren de aterrizaje.
-Hey Fujino ¿Vienes o qué?
Me grita desde la puerta del avión, interrumpiendo mis pensamientos. No puedo más que avanzar y seguirla hasta la puerta del copiloto.
-Ponte esto y abrocha tu cinturón.
Dice mientras me colocaba unos auriculares y el cinturón de seguridad, ya instalada dentro de la cabina del armatoste.
-¿Estás segura de que sabes lo que haces?
Dudo observando ahora como se pone el cinturón y se acomoda en el lugar del piloto. No me da mucha confianza realmente.
-No te preocupes.
Aprieta algunos botones y la maquina enciende con un rugido, al principio estridente que se dispersa hasta dejar casi un ronroneo.
-Kruger 1 a Torre, permiso para despegar.
Escucho en los auriculares.
-Aquí Torre, Kruger 1. Tiene permiso para despegar.
-¿Cómo está el trafico Takeda?
-Casi nulo Kuga, hoy no es día de fumigación, puedes volar sin contratiempos.
La nave avanza algunos metros, sale del hangar a gran velocidad y casi de inmediato estamos en el aire.
Admito que ahora mismo tengo miedo, estoy que no encuentro a que más aferrarme. He estado en aviones mucho más grandes que este, he viajado grandes distancias, pero jamás como copiloto y mucho menos con una persona a la que no le confiaría ni un juguete.
-Sé lo que hago.
Dice Natsuki como adivinando mis pensamientos, aunque no es muy difícil dada la cara de horror que sé que tengo.
-¿Has hecho esto antes?
-Muchas veces- se ríe de buena gana- ¿Crees que me atrevería a hacer esto si no tuviera el conocimiento? No estoy loca y no tengo ganas de morir aun.
-Contigo nunca se sabe.
Me quejo pero soy consciente de que comienzo a relajarme y ella solo sonríe aun con la vista fija en el frente.
Observo como dejamos atrás las propiedades de los Kuga y sobrevolamos como en círculos la isla de Fuuka.
-Fabuloso ¿No crees?
Su rostro está iluminado, con una expresión de felicidad que jamás le había visto, una expresión que me contagia. Es entonces que me relajo completamente, me percato del paisaje que nos rodea. Desde esta altura son distinguibles la isla y el mar en su total esplendor, así como las islas aledañas a Fuuka.
Sin saber me invade una extraña sensación de libertad y emoción, mi estómago se contrae y mi miedo se esfuma.
-¿Por qué no quisiste traer a las chicas?
Pregunto observando que hay suficiente espacio para el resto.
-A Mai le aterran las alturas, situación que creo también padece Suzushiro, recuerdo que casi besa el suelo cuando bajamos del avión en Sapporo – Nos burlamos al recordar eso – En cuanto a Kikukawa parece que no da un paso si no es para seguir a su prometida.
-¿Qué hay de Yuuki?
-A ella no la soporto, me la imagino molestándome y no quiero ser culpable de asesinato ya que la arrojaría por la ventanilla.
-¿Y por qué yo?
Su entrecejo se frunce claramente molesta.
-Deja de hacer preguntas tontas Fujino, solo disfruta el paisaje.
-Ara, así que esta es una de las técnicas de conquista de Natsuki.
El implacable semblante de Kuga falsea por un momento y sus mejillas se tornan de un vivo escarlata, de no ser porque fue una fracción de segundo juraría que la aeronave viro unos grados.
-¿Por qué clase de persona me tomas Fujino? – estallo al fin. – Deja de creer que todo lo hago para llevarte a la cama.
Estaba a punto de seguir con mis juegos pero la voz de unos momentos atrás volvió a escucharse por los auriculares.
-Kruger 1, aquí torre ¿Planea aterrizar o solo dará vueltas?
-Voy a aterrizar.
Sin más aviso la nave se fue casi en picada haciendo que me aferrara al asiento. Definitivamente se estaba vengando por lo de hace unos momentos, pero no le daría el gusto de quejarme así que trate de relajarme y esperar que no planeara hacerla de kamikaze.
Finalmente aterrizamos, no tan suavemente como me hubiera gustado pero al menos no nos estrellamos contra el piso.
-Si ensuciaste el asiento tú lo tendrás que limpiar- se burló fingiendo seriedad pero la carcajada que se moría por soltar empezó a escapar primero por sus ojos.
-Eres una salvaje- reproche y finalmente se carcajeo en mi cara y a mis expensas.
Bajo del armatoste y la copie, ansiando tocar tierra. No era que el paseo no me gustara pero aquella última demostración no fue de mi total agrado, ya quería bajar de esa cosa y no volver a subir en ella con Kuga de piloto.
-Parece que todo está perfecto, han hecho un buen trabajo.
Apremia al resto del equipo cuando bajamos del avión.
-Teníamos que esforzarnos después de que superar las negativas de tu padre por vendérnoslo.
-No puedo creer que planeara deshacerse de él, después de todo lo que representa para la familia.
-¿Y como van las cosas entre ustedes? Después de las condiciones en las que te fuiste no creímos que volvieras por esta tierra abandonada.
El rostro de Kuga vuelve a ensombrecer después de ese comentario hecho por el hombre mayor de peinado afro y gafas de media luna.
-Solo vine de paso, creí que las cosas serían diferentes…
-Sí que lo son, vas a casarte.
Comenta el otro hombre y ambas volteamos la mirada en dirección al joven Takeda quien se sonroja y ríe nervioso.
-No me dijeron que era un secreto.
Kuga ríe también y sorprendentemente me toma de la mano.
-Cierto, es diferente.
Dice observándome a los ojos y me siento extraña, como si viera más allá de mi misma, pero su penetrante mirada no me molesta y sin querer mis mejillas se sonrojan y me contagio de su sonrisa que parece tan tierna y sincera en ese momento, como nunca me había sonreído nadie antes… excepto…
-Debemos irnos.
Se despide del resto y aun tomándome la mano me dirige lentamente hasta donde se encuentra la moto, sin decir una palabra, solo con el suave tacto que no quiero que termine y el reconfortante silencio que no me atrevo a romper.
Regresamos a la casa y como esperaba, el resto ya nos espera.
-¿Dónde demonios estabas?
La primera en gritarme es Haruka, o más bien la única, puesto que Kikukawa se mantiene tras ella como siempre sin decir palabra y Yuuki solo nos ve divertida.
-Relájate, solo fuimos a dar un paseo.
-¿Qué me relaje? ¿Qué ME RELAJE? Vine aquí a cuidarte y te desapareces de la nada, te portas como una inexplicable…
-Irresponsable, Haruka-chan.
-¡Lo que sea! No estas siendo tú, Fujino. Primero te pones borracha y haces idioteces y ahora te desapareces con esta… ¡Esta delincuente!
-Creo que tu perro guardián está exagerando.
Se burla Natsuki aun a mi lado.
-Esto mismo hiciste en aquella ocasión, lo mismo paso con la criminal y no voy a permitir que te vuelva a pasar lo mismo, Fujino.
Oh no, no la menciones, no estoy de humos para escuchar sobre lo que hice o no en aquel entonces.
-¡No quiero que vuelvas a perderte de mí vista y menos sola con esta delincuente!
-¡Suficiente! Ya es suficiente Haruka, no quiero que compares las situaciones, Kuga no tiene nada en común con ella, esto es solo un negocio y todas deben entenderlo.
Me retire a mi habitación, aunque no sin antes observar el rostro de Natsuki quien se veía ¿Decepcionada? Y ¿Por qué yo también me siento así? Decir que solo es un negocio ya no parece real.
No sé qué decir, simplemente una disculpa por la tardanza y espero que no les decepcione al capítulo después de la espera. Ojala les guste, Ja Nee!
