CAPÍTULO 7
Esa noche, justo después de mi escena con Fujino, comenzó a llover y por la madrugada la lluvia se convirtió en nieve, así que por la mañana cuando cruzamos el prado junto a Nao, Kikukawa y Suzushiro, todo estaba cubierto por un manto blanco.
Creí que Fujino me mandaría al demonio al igual que yo lo hiciera el día anterior, pero para mi sorpresa, volvió a ser la misma perra que fue siempre, y una calma superficial me lleno, aunque estaba segura de que después, a su manera agresivamente diplomática, me mandaría.
-Le agradecemos mucho su hospitalidad Kuga-han.
Mis padres nos acompañaron al muelle para tomar el ferri y hasta ese punto todo fue normal hasta que zarpamos y fuera de la vista de mis padres comenzó a ignorarme olímpicamente, incluso en el camino de regreso a Sapporo y en el avión de vuelta a Tokio. Mis planes claramente se estaban frustrando y a este paso probablemente rompería el trato.
Suzushiro tenía la misma actitud renuente conmigo así que estaba segura de que aún no le había contado lo sucedido, pues de ser así, estoy segura que me golpearía en vez de solo lanzarme frases de reproche.
-La veré mañana en la oficina Kuga-Han – Se despidió al fin en el aeropuerto de Tokio y me alivio saber que aún conservaba mi trabajo – Puntual.
Remarco la última palabra con una mirada asesina que nunca me había dirigido.
-¿Que rayos le hiciste a Fujino?
Me pregunto Nao mientras íbamos en el taxi rumbo a casa.
-No quiero hablar de eso ahora.
Por primera vez no me apetecía hablar sobre cómo le había roto el corazón a una mujer y mucho menos burlarme de ellos como siempre lo hacía con Nao.
-Debió ser muy grave como para que de un día para otro volviera a ser la misma perra de siempre.
Si, definitivamente fue grave, la chica me puso sus sentimientos en bandeja de plata y yo le confirme que soy una mujeriega que solo las usa para tener sexo y luego las bota.
-Ya habías tenido un gran avance, la tenías en las manos y de pronto nada. Perdiste la oportunidad Kuga, seguramente solo quiere que te presentes mañana para poder mandarte al diablo como se debe, humillándote frente a todos los empleados.
Sí, eso es lo más probable. No conteste a ninguna de sus preguntas, solo me limite a ver por la ventana y despedirme cuando llegamos a nuestro destino.
-Duerme bien porque mañana en la oficina seguro que Fujino se pondrá peor que antes.
Y así fue, la mujer apareció tan puntual como siempre y para su sorpresa yo la alcance justo cuando entraba en el elevador.
Por Kami, no puedo creer que perdí la oportunidad de comerme a esta mujer, que idiota soy. Todo iba tan bien ¿Por qué tenía que ponerse así de dramática? ¿Acaso no era más fácil dejarse llevar, pasar una noche de sexo seguro y alocado y seguir nuestras vidas? Aunque también fue mi culpa, por preguntar sobre esa jodida mujer, ¿Qué carajos me importaba a mí la vida de Fujino?
-Buenos días, Kuga-han.
-Bu-buenos días.
Carajo, esa mirada me hace temblar, incluso parece más fría que antes, si eso es posible. Simplemente nos quedamos calladas, mientras mi incomodidad no hacía más que aumentar y esta mujer parecía tan fresca como una lechuga, al igual que en todo el camino de regreso de casa, solo me ignoro.
El elevador se abrió en nuestro piso, pero ella no hizo ademan por salir.
-Es nuestro piso- por si no te has dado cuenta.
-Tengo un asunto que arreglar en el último piso. Mientras tanto quiero que pongas en orden los pendientes, para arreglarlos en cuanto termine mi reunión.
Solo asentí y le di la espalda.
Por primera vez obedecí sus indicaciones al pie de la letra, pase las siguientes dos horas poniendo en orden los papeles que debían firmarse, los nuevos pedidos que debían confirmarse y los proyectos que debían aprobarse.
Durante ese tiempo Fujino no volvió, la reunión se estaba prolongando más de lo normal.
Finalmente llego mi hora de almuerzo y al ver cumplidas las órdenes de mi jefa salí por algo para comer. Me encontré Nao en la entrada del edificio. Ella volvió a interrogarme sobre lo sucedido con Fujino, e igual que el día anterior la ignore como me fue posible.
Afortunadamente el tiempo de almuerzo termino y cuando volví a la oficina la castaña de mis pesadillas estaba de regreso revisando los papeles que ahora estaban ordenados en su escritorio.
Sin mediar palabra me dispuse a ocupar mi lugar detrás de mi escritorio para terminar con el orden del día.
-Kuga-han – me llamo tan estoica como siempre – Hay algo que debemos discutir.
Señalo la silla frente a su escritorio y obedecí. ¿Desde cuándo soy tan obediente? A si, desde que su mirada asesina se multiplico a la enésima potencia.
-Primero quiero…- parecía buscar la palabra correcta para expresarse – Disculparme, por mi conducta la otra noche, fue inapropiada y fuera de contexto debido a que nuestra relación se limita a un negocio. Mezcle mis sentimientos y eso es algo imperdonable.
-Sobre eso, yo…
-No tienes que decir más – que bien porque no tengo ni idea de lo que iba a decir, no sé ni porque comencé a hablar – segundo. Después de pensarlo profundamente y debido a ese inapropiado desplante de mi parte he decidido terminar con nuestro acuerdo, ya que he mezclado sentimientos.
¿Qué?
-Sin embargo eso no significa que haya olvidado mi parte del trato, ya que soy yo quien termina el negocio me veo en la obligación de cumplir mi parte.
Me tendió una carpeta de papeles, al abrirlos me di cuenta que se trataba de la aprobación para el desarrollo de mi proyecto.
-A partir de mañana te trasladaras al área de ingeniería, tendrás una reunión con el resto de tu equipo.
-Oh yo…- ¿Sera posible que me explique todo de nuevo? – Así que ¿Ya no trabajare más contigo?
-Sigues trabajando para mi obviamente, pero ya no como mi asistente.
-¿Qué hay de las condiciones para dirigir la compañía?
-Después de exponer ante los inversionistas, Kikukawa-sachou y mi padre, las razones por las que no necesito estar casada para desempeñar adecuadamente mi cargo, lo valiosa que soy para el funcionamiento de la empresa y sobre todo los motivos por los que estoy segura de que Haruka nos dejaría en bancarrota, accedieron a librarme de tal condición.
-Me alegro por ti…por usted…
-Ya que todo se ha arreglado, puedes tomarte el resto del día, debes descansar para el trabajo que te espera de ahora en adelante.
Solo asentí y di media vuelta, esa habitación estaba asfixiándome.
-Cachorro, ¿A dónde carajos vas?
Cuando me di cuenta ya estaba en recepción, casi cruzando la puerta y pasando al lado de Nao quien como siempre coqueteaba con la recepcionista.
No le preste atención hasta que pasando la puerta me tomo por el brazo.
-¿Estas bien? ¿A dónde vas?
-Ya termino.
-¿De qué hablas? Apenas pasa del medio día.
-¿Quieres ir a tomar algo? Yo invito.
-¿No te parece que es demasiado temprano?
-¿Y qué? - ¿Desde cuándo te importa que sea temprano mujer?
Al final accedió, sabía que no le importaría dejar su puesto si pensaba que yo estaba dejando el mio. Nos dirigimos a uno de los bares de ambiente de Shibuya que sabíamos estarían abiertos a esa hora. Ya había algo de gente y la música sonaba.
-Bien, ya dime que pasa.
Ya le di el primer sorbo a mi trago, me siento más tranquila y creo que ya asimile lo que ha pasado, así que creo que sí, puedo hablar de ello.
-Fujino rompió nuestro acuerdo.
-¿Qué? Sabía que la muy perra se tramaba algo, seguramente por eso te mando a la jodida.
-Seguro que si- es mejor que piense eso por ahora.
-Pero que maldita, seguramente lo hizo para no financiar tu proyecto, solo estaba jugando contigo.
-En realidad lo del proyecto sigue en pie, ya es un hecho.
-Cachorro explica bien las cosas, si me explicas en partes voy a estar maldiciendo en vano y aunque me agrada no me gusta gastar saliva.
-Rompió el trato pero dijo que a razón de que lo rompía se veía obligada a cumplir su parte, así que el proyecto ya fue presentado y aceptado, mañana comienzo a trabajar en el área de ingeniería.
-¿Y la mala noticia es…?
-Ninguna, es solo eso.
-Con un carajo cachorro. No me molesta que me sacaras del trabajo para beber pero creí por tu expresión que se trataba de algo más preocupante, que te había dejado en la calle, o que se yo.
-Entonces, tómalo como una celebración- trate de sonreír pero no tengo idea si lo logre.
-Di lo que quieras, pero por tu expresión no parece que estés en absoluto contenta por esto.
-Estoy feliz- ¿En serio?
-Nooo, no cachorro.
-¿Ahora qué?
-No me digas que sientes algo por Fujino.
-Bien, no lo digo entonces.
-¿Entonces sí?
-¿Si qué?
-Sientes algo por Fujino.
-¿Afirmas o preguntas?
-Deja de evadir y contesta.
-No evado, no entiendo.
-¿Estas enamorada de Fujino sí o no?
-No
-¿La quieres?
-No
-¿Te gusta?
-No
-¿Quieres acostarte con ella?
-Eso…
-Lo sabía, ahora es eso lo que te molesta, que no pudiste llevártela a la cama.
-Me molesta la situación. Si era capaz de arreglar las cosas con su padre sin mi ayuda, entonces ¿Por qué montó todo este teatro? ¿Por qué me metió en su juego?
-No te engañes cachorro, estabas tan complacida de que te eligiera, te divertías tanto que ahora te molesta que te mandara tan fácil al traste. Pero velo por el lado bueno, al menos ya tienes tu proyecto, ella su empresa y todos somos felices.
Ella tenía razón, ya no valía la pena seguirse preocupando si ya tenía lo que quería desde el principio.
Al día siguiente, mientras trabajaba en mi nuevo puesto en el área de ingeniería en Fujino & Suzushiro Corp. Comenzó a correr la noticia del compromiso en matrimonio de Shizuru Fujino con una tal Tomoe Marguerite.
Jamás había escuchado de esa mujer, supuestamente se trataba de una mujer millonaria, miembro de la familia de los adinerados Marguerite, dueños de una industria farmacéutica.
Me di cuenta que Fujino me había mentido, no arreglo los problemas con su padre sin el tema del compromiso, solo cambio a la prometida, cambio a su presa. El fallo en el plan original era yo y lo arreglo.
En cuanto termine mis labores en el área de ingeniería me dirigí a hablar con Fujino, no sabía que le diría, no sabía ni que motivaba mis pasos, pero debía verla, debía reclamarle lo que fuera.
-Kuga, no puedes pasar.
Akane me detiene en cuanto intento entrar en la oficina de Fujino.
-Está en una reunión importante.
No contesto nada y abro la puerta, estoy segura de que es su oficina no hay reunión que no pueda interrumpir, las reuniones verdaderamente importantes son en la oficina de su padre y él nunca viene a los pisos inferiores. Pero al entrar…
-Ara, Tomo-chan dice cosas muy incomodas para estar en la oficina.
-Shizuru onee-sama es muy dedicada en su trabajo…
Una chica estaba sentada en el escritorio de Fujino, frente a ella, ligeramente inclinada, con las piernas cruzadas y dándome la espalda, por lo cual solo pude ver una melena dispareja de un horrible color verdoso. Tenía la mano en la mejilla de Fujino, cosa que la otra parecía disfrutar hasta que dirigió la vista a la intrusa que acababa de entrar en la habitación… yo.
-Kuga.
Dijo sin poder ocultar su sorpresa.
-Necesito discutir un par de asuntos con usted, Fujino-Buchou.
Usé el tono más sereno y respetuoso que me fue posible.
-Estoy ocupada.
-Eso puedo verlo, me lo han dicho, pero estoy segura que le interesara lo que debo decirle- insistí- en privado, definitivamente.
Me observo unos segundos y después se dirigió a su…cosa sobre el escritorio.
-Tomoe-chan, déjanos solas, por favor, es un asunto de la empresa.
-Si es de la empresa no veo porque no puedo estar presente.
Espeto la mujer con recelo, observándome de pies a cabeza.
-Los asuntos de la empresa debo atenderlos en privado, Tomoe-chan, sé que lo entenderás- le dijo de forma dulce y acariciando su brazo.
La chica volvió a dirigirme una mirada despectiva.
-Está bien, Shizuru onee-sama, la esperare afuera.
Salió de la oficina, no sin antes dirigirme una mirada asesina, por robarle el tiempo con su "onee-sama". Que mujer tan enferma.
-¿Qué sucede Kuga? ¿No estas satisfecha con el desarrollo de tu proyecto?
-¿Esa es mi reemplazo?
Pregunte indignada. Ok, no se me da, ni tengo derecho a reclamar, pero por Kami que no permitiré que una niña idiota como esa se convierta en mi reemplazo.
-Ella es mi prometida Kuga, no es un reemplazo.
-Me dijiste que habías arreglado las cosas con tu padre y que no hacía falta comprometerte.
-Ese es un asunto que no cabe en tu incumbencia y te recuerdo que no somos iguales y siendo tu superior debes tratarme con respeto.
-Es de mi incumbencia cuando me ha mentido, Fujino-Buchou.
-¿Qué es lo que quieres de mi Kuga? Te di tu proyecto ¿Eso es lo que buscabas no?
-De saber que esta era tu solución no hubiera dejado que rompieras el trato conmigo- ¿A dónde quieres llegar con esto Kuga? Piensa algo bueno porque no vas por buen camino- ¿No te das cuenta que a los ojos de los demás pareces una cualquiera cambiando de prometidas como de calzones?
¡Auch! Una bofetada bien dada a media mejilla, sí, eso me merezco por decir idioteces.
-No te permito que me hables así y te exijo que no vuelvas a pararte en mi oficina o me veré obligada a sacarte de la empresa.
¿Qué más podía hacer o decir? Salí de la oficina con la mano en la mejilla y esquivando las miradas curiosas que me dirigía el resto de los empleados y la idiota pelos disparejos quienes de seguro escucharon todos nuestros gritos.
No Hay mucho que pueda decir de este capítulo, sé que es corto, después de tanto tiempo de no publicar estarán inconformes, pero es el preámbulo para lo que viene, espero lo disfruten.
