Renuncia de derechos, los personajes que salgan aquí son de sus respectivos autores.

Mei caminaba hacia su casa con una sonrisa impregnada en sus labios, acababa de comprar varias piezas para comenzar a elaborar de nuevo el acelerador de partículas que llevaría a Goku de vuelta a su lugar de origen... a su hogar.

Había acudido a la tienda del padre de su amigo Ishida Hakuyaryuchinamamori, pues el hombre le rebajaba los precios a la hora de comprar.

"¿Quién diría que ese pervertido sería uno de mis grandes amigos?"-. Inquirió Mei con una sonrisa que bailaba sobre sus suaves labios con ironía.

La personalidad hiperactiva y curiosa de Mei le impidió tener muchos amigos cuando era más pequeña, y también este momento de su vida.

Hakuyaryuchinamamori se acercó a ella sin juzgarla en ningún momento por su forma de ser o por su comportamiento. Él podía ser un chico pervertido cuyo único objetivo en la vida serían tocar 'oppais' pero tenía un corazón de oro.

Sumida en sus pensamientos, Mei acabó llegando a la zona residencial en que habitaba, no tardó en divisar su casa y caminar hasta ella.

Al llegar se detuvo frente a la puerta y dio dos toquecitos, pensando que Gokū había regresado de comprar. Sin embargo, no sucedió así.

-¿Goku? ¿Estás ahí? -preguntó Mei pero la única respuesta que obtuvo fue el tenue sonido de una suave brisa que circulaba por aquella zona.

Mei soltando un suspiro sacó las llaves de su bolsillo y accedió al interior de su hermosa casa.

Mei se detuvo en el comedor y depositó en la mesa la bolsa que contenía todo el material.

Sacó de su bolsillo un aparato que mostraba un mapa. De nuevo iba a localizar a Goku, Mei no había quitado el GPS situado en su dogi.

-Ufufu si fueras mi novio te tendría entre mis manos y no podrían engañarme -río Mei viendo que Goku se dirigía al centro comercial, sí que había tardado pese al mapa que le había dado.

Mei dejó el aparato a un lado y tomó la bolsa de materiales, antes de bajar corriendo al sótano.

Más tarde.

Mei estaba sentada en su escritorio mientras analizaba los planos del antiguo acelerador de partículas.

"No entiendo, la anterior versión tenía todo en regla pero todavía no llego a entender cómo es que pudo explotar"-. Mei se masajeó la sien con un leve deje estrés.

Mei decidió hacer una réplica de la anterior versión, solo revisar algunos parámetros que impidieron su éxito en la vez pasada.

"¡Ya he vuelto Mei!"

La vida de Goku hizo eco por las paredes de aquella casa. Tan pronto como Mei le escuchó salió del sótano subiendo las escaleras de dos en dos.

-¡¿Dónde rayos estabas?! -preguntó Mei con una vena en la frente mientras que Goku retrocedía tragando saliva- he estado esperándote durante horas y tu vienes como si nada diciendo "ya he vuelto Mei" -increpó la pelirrosa, Goku hizo nota mental de no volver a enojarla en mucho tiempo.

Mei suspiró, presentía que en su cabello rosado pronto saldrían canas y en su rostro arrugas, tener a Goku como compañero de piso no era algo sumamente relajante que digamos.

-¿Qué quieres? -preguntó Mei al ver que el pelinegro trataba de decirle unas palabras.

-He encontrado trabajo -Mei iba a coger su chancla y a golpearle, parecía que Goku se había despertado con las ganas de burlarse de ella- e-es verdad, mira la tarjeta que me recibí del lugar.

Por un momento Mei decidió guardar su chancla y creerle. Tomó en sus manos aquella tarjeta, donde perfectamente se veía en el nombre de una empresa constructora y el número de teléfono del dueño, Kenshiro Ochaco.

-¿H-has conseguido un trabajo? -Mei preguntó con bastante anonadamiento, pensando que su ahora amigo Goku le estaba gastando una broma de mal gusto, aunque el pelinegro no era de esos y su sinceridad jamás podría ser puesta en duda.

-Sí Mei, el señor Kenshiro dijo que pasase mañana por la constructora con mis documentos para que se firme el contrato o algo así -mencionó el pelinegro rascándose la nuca.

-¡HAS CONSEGUIDO TRABAJO GOKU! -vociferó Mei saltando sobre el pelinegro, acción que tuvo como resultado a ambos jóvenes caídos en el suelo, estando Mei encima del pelinegro.

Mei jamás habia creído que el muchacho pudiese conseguir un trabajo. Y si lo hacía nunca se esperó que trabajase en una empresa de construcción, se había esperado que trabajase en algo más pequeño como en un Mc Donald's o como camarero en un bar.

-¡Te quiero! ¡Te quiero! -Mei empezó a besarle por toda la cara movida por la ilusión.

Si Goku colaboraba con los gastos ella podría invertir parte de su dinero en la construcción de nuevos inventos, aunque claro, debería reparar el acelerador de partículas para que Goku pudiese regresar a su hogar.

Mei estipulaba que tardaría por lo menos seis meses en hacerlo funcionar correctamente.

Por lo que el pelinegro tendría que esperar un tiempo antes de regresar a su lugar de origen, mientras tanto estaría trabajando o quizás siendo un héroe de medio tiempo.

Mei habia estado trabajando la noche anterior en el diseño del traje de Goku junto a los planos para la construcción del nuevo acelerador.

Un traje basado en los clásicos antiguos que ocultase al máximo las facciones y que roce tonalidades oscuras. Aunque con el cabello de Goku tendría difícil lo de la ocultación.

-O-oye Mei... -susurró el pelinegro y al instante la chica se dio cuenta de sus actos y acabó levantándose de un tirón, ocultando su rostro para que Goku no viese su rostro avergonzado- entonces... -dijo Goku mientras una sonrisa se esparcía por su alegre rostro.

-¡Sí! Tendrás un banquete Goku -Mei bajó sus hombros con derrota y el pelinegro saltó de alegría ante aquellas palabras- bien, tendremos que inventarte unos documentos por más ilegal que sea, de todas formas no estarás mucho tiempo en este mundo... o eso espero.

-¿Eh? -preguntó Goku rascándose la mejilla con el dedo índice, pues no entendía ninguna de las palabras proferidas por su amiga.

-Hakuyaryuchinamamori sabe donde podemos hacer un documento de pega sin estar en problemas, vístete Goku, nos vamos a la ciudad Osaka -habló Mei mientras cogía la cazadora de su perchero.

-¿Hakucucaracha? -preguntó Goku al oír el raro nombre del mejor amigo de Mei.

Goku comenzó a mirar su indumentaria formada por un dogi naranja y una camisa azul por debajo del mismo, indagando acerca de lo que Mei quería decir con "vestirse".

Una gota de sudor se formó en la cabeza de Mei, antes de que comenzara a negar lentamente con su cabeza. Lástima que había dejado lejos su chancleta porque si no ya habría golpeado a Goku.

-No me digas que no compraste ropa a pesar del dinero que te di -Goku negó nerviosamente a las palabras de Mei, quien suspiró ante eso- ¿qué hiciste después de salir de casa?

-Veamos... caminé por la calle, saludé a un pequeño perro, saludé a dos ancianas, unos sujetos comenzaron a perseguirme con bates, vi a Nejire y a su amiga Pío Pío y charlamos, luego pasé por la constructora... -comenzó a enumerar Goku antes de que Mei le cortase bruscamente.

-Un momento, un momento, ¿quién es esa tal Nejire? -preguntó Mei arqueando hostilmente una ceja y el chico tragó atemorizado ante eso.

-Un amiga que conocí ayer, mira esto -habló Goku sacando de su bolsillo el papel sobre el cual estaba inscrito el número de Nejire- me dio su número de teléfono, pero yo no tengo ninguno.

Goku no sabía porqué pero algo le decía que no enojase todavía más a Mei, si lo hacía ocurrirían cosas terribles para él.

Mei tomó aquel papel y pude leer como estaba perfectamente escrito "Neji-chan" junto a unos corazones alrededor de la palabra.

-Cuando tengas tu primera paga podrás comprarte un teléfono -Mei finalmente salió de casa refunfuñando mientras que Goku se apresuraba en seguir su paso.

Horas después.

Mei y su amigo azabache estaban esperando a Hakuya en la estación de tren para partir a la ciudad de Osaka, según Mei ahí Goku obtendría una documentación falsa que le permitiese incorporarse sin problemas a la vida laboral.

Mei tenía la certeza de que nada podría salir mal, su amigo pervertido le había comentado que la mayoría de personas acudían a aquel lugar cuando deseaban tener una identificación diferente a la suya, ya sea porque eran fugitivos o por distintos motivos. ¿Qué harían dos adolescentes hablando de un tema así?

"Hola guapo"

Tanto Mei como Goku se giraron y vieron a una mujer pelinegra con un cigarrillo colgando de su labio así como restos de maquillaje carmesí impregnados en su rostro.

Parecía que aquella mujer había estado llorando por horas a juzgar por el estado de su rostro.

-Te interesaría pasar un poco de tiempo... ¿a solas? -preguntó la mujer lascivamente mientras deslizaba los tirantes de su camisón, revelando el erótico bamboleo de su gran busto

El aliento le cantaba a alcohol, sólo había que observar sus gestos corporales para dar por hecho que la mujer estaba embriagada.

Goku sólo se rascó la nuca como de costumbre, pues no entendía a lo que se refería la señora mientras que Mei iba a reprenderla por su acto.

Cualquier chica se aprovecharía de la inocencia de Goku, había poner sobre él un cartel de "no se acerquen perras" para poder evitar que alguien disfrutase de él sin que tuviera consciencia de ello. Su inocencia era un peligro andante.

-¡BUAAAAH! -vociferó la mujer cayendo sobre sus rodillas mientras varias lágrimas de pesar se escurrían sobre sus mejillas, ensuciando todavía más lo que era un esbelto rostro.

La hostilidad de Mei desapareció por completo, convirtiéndose en pena y compasión. Se agachó a la altura de la pelinegra y apoyó su mano sobre el hombro de la mujer, sintiendo mucha empatía.

-¿Qué es lo que le *sniff* he hecho a la vida *sniff* para que me trate así? llevo toda la noche pero nadie quiere estar conmigo -habló la mujer entre llantos viendo a Mei, quien asintió a sus palabras haciendo ver que entendía su situación.

La gente que circulaba en la entrada de la estación se quedaba mirando la escena con desconcierto. Desconcierto que igualmente compartía Goku, quien escuchaba todo.

-Tengo un hijo de seis años, y necesito darle de comer por lo menos una vez al día. A mi edad no me aceptan para trabajar en ningún lado y en el único sitio donde puedo trabajar, no gano nada -mencionó la mujer ocultando su rostro entre sus manos. Aun así, las lágrimas se escurrían entre sus dedos.

Aquella mujer trabajaba como prostituta, pero debido a su edad, que ya rondaba hacia los treinta y seis, atraía a muy pocos clientes, pues la mayoría prefería a personas mucho más jóvenes con las cuales saciar su lujuria.

-Sólo quiero que mi hijo tenga un pan que llevarse a la boca, me da igual si yo no como, pero si él no lo hace ¿qué clase de madre sería? -preguntó la mujer gimoteando y Mei siguió consolándola, completamente abatida.

-Tome señora -la voz de Goku hizo que Mei y aquella mujer alzasen la vista, viendo al instante varios billetes- creo que con este dinero podrá comprarle comida a su hijo -añadió sonriendo-

Mei supo enseguida que era el dinero que le había dado a Goku para que pudiese comprarse ropa y comida para la casa. No iba a reprenderle, pues el dinero iba destinado a una buena causa. O al menos, eso es lo que quería pensar ella.

La mujer tomó los billetes con duda, pero aquella dudas se esfumaron por completo al ver la sonrisa sincera que le ofrecía Goku.

Contó que por lo menos ella y su hijo tendrían para comer dos semanas sin problemas. Claro, si hacía algún que otro sacrificio su hijo comedia por un mes entero.

-¡M-muchas gracias! ¡¡E-es usted un pan de dios... no, es usted mi salvador!! -exclamó la mujer entre lágrimas mientras abrazaba a Goku, quien no sabía que hacer en un momento así.

Mei sólo podía contener sus lágrimas. No iba a llorar un público, no permitiría que eso sucediera mientras ella viviese. Eso pensaba ella...

Finalmente, tras varios agradecimientos, la mujer se marchó a la tienda más próxima, su hijo acabaría poniéndose feliz cuando viera a su madre regresar con bolsas de comida.

No pudiendo aguantar su emoción, Mei acabó saltando nuevamente sobre Goku. Sin embargo, este abrazo era muchísimo más emotivo que el anterior, que tuvo lugar hace un par de horas.

Mei no se atrevería a negar que la historia de aquella mujer le había conmovido bastante.

Goku correspondió el abrazo, sintiendo cómo lentamente iba su pecho iba humedeciéndose por las lágrimas de Mei. El pelinegro desconocía que el mar de lágrimas apenas estaba iniciando.

Un mes después.

Un largo mes había sucedido después de aquel día lleno de emociones. Un día que culminó con Goku teniendo su documento de identidad personal así como otros que necesitaría en su travesía por aquel mundo.

La firma del contrato tuvo lugar al día siguiente. Kenshiro comprobó que Goku tenía todo en regla para trabajar y 'por suerte' así fue, así que el pelinegro quedó oficialmente contratado como un trabajador más para la empresa constructora.

Obviamente Goku tuvo dificultades para adaptarse al método de trabajo. Pero como le fascinaban las cosas nuevas, no tardó en aprender a ensamblar vigas con la ayuda de los demás trabajadores.

El ritmo de trabajo aumentó enormemente con la incorporación de Goku. Mei había provisto a la empresa de algunos robots que facilitarían algunas tareas, con lo cual ambos salían ganando: Mei ganaba promoción para sus "bebés" y la empresa ganaba mayor rendimiento.

Las dos primeras semanas fueron viento en popa, generaron abundantes ganancias al culminar la construcción de un hospital.

Goku recibió su primer salario, que era bimensual, pues a mitad de mes le pagaban una parte y cuando acababa el mes le pagaban la otra parte. Con ese salario y con el dinero que Mei recibía de sus padres, pudieron afrontar algunos gastos, y sí, Goku se compró un teléfono móvil, charlando con Nejire en algunas ocasiones

El auge de la empresa de Kenshiro Uraraka atrajo la atención de varios inversores, como el empresario Takeshi Yaoyorouzo, que acabó convirtiéndose en un accionista de la empresa.

Resultaba que Takeshi Yaoyorouzo tenía una única hija, Momo Yaoyorouzo, que enseguida hizo migas con la hija de Kenshiro, Ochako Uraraka. En cuestión de semanas ambas se hicieron amigas, teniendo un mismo objetivo: la academia UA, por lo cual se hicieron más amigas y decidieron esforzarse para lograr su propósito.

Mei de vez en cuando se unía a Uraraka y a Momo, pues pasaba la mayor parte del tiempo ocupada en construir el acelerador que llevaría a Goku de vuelta a su casa. De momento estaba consiguiendo nulos resultados pero no se iba a rendir por eso.

Goku coincidió una vez con Izuku y ambos compartieron su número de celular. Hablaban a veces, aunque la mayor parte del tiempo Izuku le enviaba fotos e imágenes de héroes a Goku, así el pelinegro comenzó a saber un poco más acerca de ellos y la labor que realizaban.

Todo parecía ir correctamente: la empresa de construcción se había realzado, Mei había hecho nuevas amigas y Goku tenía comida y diversión.

Actualmente.

Goku se encontraba sentado en un banco mientras disfrutaba de su descanso. Había trabajado bastante en la mañana y le habia llegado el turno de reposar.

El pelinegro estaba hablando por mensajería con Nejire, había veces que la peliazul se pasaba horas y horas hablándole de su día a día.

-Entonces así fue como saqué a ese gato del árbol, pero aún así me arañó por toda la cara -escribió Nejire añadiendo un emoticono de enfado y Goku lo leyó con una gota de sudor.

-Bueno, uno de mis maestros fue un gato -fue lo que escribió Goku con ingenuidad, añadiendo un emoticono sonriente.

Honestamente no entendía el significado de los demás, por accidente le envió a Nejire un emoticono de caca y la hermosa chica lo malinterpretó rotundamente.

-¿Pero qué cosas dices Goku? Eres extraño xD, tú y tu cabello son extraños -mencionó Nejire burlescamente y Goku hizo un puchero ante eso.

-¿Oye qué tiene mi cabello? Además, ¿qué significa "xD"? -preguntó el chico confusamente, todavía se habituaba a eso de escribir en celular.

Nejire desde su habitación esperaba con ansias cada palabra que escribía Goku, los primeros días Goku se pasaba minutos escribiendo una sola oración. Aún así esperaba con paciencia.

-"XD" se usa cuando algo te hace gracia... y tu cabello no tiene nada, es lindo... al igual que tú -escribió Nejire junto a un emoticono ruborizado.

-Entonces... xD -escribió Goku con algo de emoción, ignorando el halago que le había hecho Nejire.

-Me preguntaba si te apetecería quedar y eso, ya sabes... para tomar algo y charlar un rato -agregó Nejire, esperando con ansias la respuesta de Goku.

-Claro, será divertido -afirmó Goku nuevamente mandando un emoticono sonriente.

-¡Genial! ¿Te parece bien mañana por la tarde? -preguntó Nejire, el día siguiente era sábado.

-Claro, no veo ningún problema Nejire -añadió Goku- ¿entonces nos vemos mañana?

Goku envió el mensaje pero no hubo respuesta alguna por parte de Nejire. ¿Qué había pasado?

Con Nejire.

Nejire estaba en su cama abrazando fuertemente a su almohada mientras releía una y otra vez el mensaje, para ver si su mente no le estaba jugando una mala pasada.

-¡Siiiiiiiii! -exclamó la muchacha de ojos celestes saltando sobre su cama con suma ilusión- ¡Ha aceptado! ¡Ha aceptado!

-Nejire hija ¿qué te ocurre? Se te escucha desde el sótano -habló su madre asomando su cabeza por la puerta del cuarto.

-¡N-no es nada! ¡M-me apetece un helado! ¡S-sí, un helado de fresa! -exclamó Nejire con una sonrisa.

-Marchando ese helado...-susurró la mujer cerrando lentamente la puerta del cuarto, su hija era tan extraña...

"¡Tengo una cita mañana!"-. Se dijo Nejire en su mente mientras se recostaba mirando el techo, ya había empezado a contar los segundos que faltaban hasta que llegase el momento que anhelaba.

Con Goku.

Con una gota de sudor en su cabeza, Goku guardó su teléfono para utilizarlo más tarde, tocaba seguir trabajando un par de horas más.

"Hola... Goku"

La voz de Uraraka le sacó de sus pensamientos. Lentamente vio cómo la chica se sentaba a su lado con un rostro lleno de abatimiento.

Fin del capitulo.Recuerden dejar sus rewiews...