Renuncia de derechos, los personajes que salgan aquí son de sus respectivos autores.
"..."
Inko estaba asombrada ante lo que tenía frente a sus ojos esmeralda, sin duda aquello exorbitante.
La mujer tuvo la idea de invitar al muchacho que se hizo amigo de su único hijo, Izuku, hace unos siete meses, ella por un lado agradecía que Izuku tuviera otras amistades aparte de Katsuki, el chico explosivo no se ajustaba a la definición exacta de "mejor amigo", ni siquiera un poco.
Desde que era pequeño Izuku no tuvo ningún amigo, el hecho de que no tuviera particularidad condicionó en gran manera su vida, tanto social como personal, hasta que llegó Goku y decidió ofrecerle su amistad sinceramente y sin pedir nada a cambio de ello. Un buen chico sin duda.
Gracias a que Izuku pudo hacerse amigo de Goku el peliverde habia conocido otras personas como Momo, Uraraka y Mei, que podrían decirse amigas de él desde hacían varios meses atrás.
Inko las conocía a todas ellas de las fotos que se hicieron con Izuku el día de la cena en la casa de Ochako, la mujer no sabía porqué su Izuku se sonrojaba sobremanera al mencionar el nombre de Uraraka, su hijo estaba guardando un secreto.
Así que decidió invitar una comida en su casa a Goku, el muchacho pelinegro que en gran manera ha abierto un mundo nuevo para Izuku y de igual manera Goku había cambiado mucho la vida de Uraraka y su familia así como el día a día de Mei.
-¡¡Eshto eshtá muy delicioshosho quiero otro plato másh por favor sheñora Midorisha!! -gritó Goku con la boca medio llena mientras señalaba un plato vacío, otros veinte platos de acumulaban en la mesa y parecía que aquello se iba extender.
Cuando Goku salió del trabajo el día anterior Izuku le envió un mensaje diciendo que su madre quería que él viniese a comer, el pelinegro aceptó con gusto pero lamentablemente Mei no pudo acudir porque tenía una importante reunión.
Siete meses habían transcurrido desde su llegada a aquel mundo por un accidente, desde ese entonces el pelinegro ha conocido a varias personas y se ha adaptado con normalidad, gracias a Mei, quien le trajo a aquel mundo.
Los días con Mei eran de los más divertidos, ambos desayunaban juntos mientras charlaban, luego Mei se quedaba en su taller mientras que Goku iba al trabajo y al regresar comían y veían películas o Mei seguía en su taller mientras Goku le hacía compañía charlando durante horas.
Cuando la constructora en que trabajaba Goku terminó de remodelar la sucursal bancaria que se les encargó, recibieron una enorme remuneración, un dinero que duplicaba al del presupuesto que dispusieron para la obra en un momento previo.
Kenshiro repartió el dinero entre sus trabajadores y Goku como correspondía, recibió su parte. Con ese dinero ganado contribuyó para los gastos de la casa además de poder comprarse sus propias ropas, más que nada por obligación de Mei pues él prefería mil veces su dogi anaranjado.
Unos días los pasaba con Uraraka practicando su particularidad, la muchacha pelicastaña era quien decidió entrenar y estaba evolucionando favorablemente además de haber encontrado una enorme motivación para convertirse en heroína.
Goku siguió actuando como un vigilante, actuaba en cosas simples como robos, atracos, secuestros, incendios... mientras mucha más gente tenía la curiosidad de saber quién se escondía tras aquella máscara oscura.
"Cielo negro" "Espiral oscuro" "Héroe de travesía" o "Ángel de sombras" fueron algunos de los apodos que recibía Goku en los medios televisivos y en la calle. Mei le dijo que siempre actuará con discreción evitando exponerse demasiado.
En estos meses tuvo encuentros con varios héroes de la categoría de Ryukyu, Miss Joke, Death Arms o incluso Mountain Lady, varias veces se encontró con ellos y varias veces les retó a un combate que los héroes no pudieron ganar contra él en ninguna ocasión.
Esto sólo sembró incertidumbre en todos ellos, colaboraban con la policía pero ninguno daba con la identidad del famoso enmascarado, tal y como aparecía cuando le necesitaban así desaparecía misteriosamente, al menos agradecían que aquel vigilante de travesía "estuviera de su parte".
Por otro lado todavía no podía regresar a su mundo, pues Mei no había hallado la manera de hacerlo aún. El pelinegro no se preocupaba demasiado por ello ya que se divertía bastante en aquel mundo además aguardaba unos meses para el examen de UA, ahí podría enfrentarse a personas poderosas y que le diesen buena pelea.
Pensó en su encuentro con Mirio, Tamaki y Nejire, a los cuales conoció en pleno atraco en un banco. Si ellos tres venían de UA no se quería imaginar al resto de alumnos que poseía aquella escuela.
Nejire también llevaba todo este tiempo de vacaciones junto a su familia, desde la noche en que ambos salieron hablaban por teléfono y por videollamadas aunque era Nejire quien acaparaba todas las conversación con su enérgica actitud.
Al parecer ella y su familia estaban en una isla situada al este del archipiélago japonés disfrutando de la playa y todo lo que aquello conllevaba, Goku recordó con una gota de sudor la foto que Nejire le envió pescando un salmón que le dio un golpe en la cara con su aleta.
"..."
Inko y su hijo Izuku se miraron con una gota de sudor ante el apetito voraz de su visitante, ¿acaso tenía un enorme agujero negro en el estómago?
"Hice bien al hacer la compra este fin de semana"- Inko suspiró mentalmente mientras que sonreía cariñosamente al ver a Goku y se iba a la cocina.
Izuku apenas había comido el plato de Katsudon que estaba frente a él, algo venía siendo muy raro pues a estas alturas ya debería haber comido dos platos, el muchacho estuvo bastante concentrado en descifrar el misterio que guardaba el enorme apetito de Goku, quería elaborar una hipótesis.
"Tal vez su particularidad esté relacionada con ese apetito"- indagó Izuku con una mano en su barbilla recordando lo que le dijo Goku acerca de su Quirk, algo relacionado con la proyección de energía, que le daba varias habilidades.
Izuku estuvo apunto de preguntarle a su amigo pero se detuvo al ver que su madre regresaba con más platos, todos ellos ciertamente iban para su amigo Goku, quien sonrió ante aquello.
-¿Todavía no has terminado? ¿Esto es bastante extraño... acaso estás enfermo o te sientes mal? -le preguntó Inko a su hijo al ver que casi no había probado bocado de su preciado katsudon.
-¡Estoy de maravilla! -Izuku aseveró comenzando a devorar aquel katsudon como si se tratase de una máquina, sabía que si le daba otra respuesta a su madre Inko ésta insistiría en que fuese a un hospital para que le hicieran unos análisis a ver su tenía anemia falciforme o algo parecido.
-¡Qué buena pinta tiene esto jajaja! -exclamó Goku con estrellas en los ojos al ver los platos de bentō y ohagis que le había traído la madre de su amigo, un banquete así es lo que le hacía falta.
-Espero que te guste Goku-san -Inko comentó aquello juntando sus manos y el pelinegro dio un asentimiento enseñando enérgicamente su pulgar, sin duda él era el mejor amigo que Izuku se pudiese haber encontrado nunca.
Más tarde.
Todos terminaron de comer siendo Goku el más satisfecho de entre los tres. Estaba sentado en el comedor con una mano posada en su estómago.
Goku vio cómo Inko y su hijo recogían la mesa y no supo porqué pero un instinto se apoderó de él y se levantó también para ayudarles a ellos.
-No tienes porqué hacerlo Goku-san, eres nuestro invitado ya nos encargaremos de ello -se expresó Inko con una sonrisa, ¿es que Goku no podía ser más amable, además de gracioso y carismático?
Goku no supo qué contestar ante aquello, vio que estaba sosteniendo unos platos así que lo más coherente que haría era dejarlos en la cocina.
Inko le indicó dónde estaba el lugar y ambos caminaron hasta la cocina, donde Goku depositó los platos para que pudieran ser lavados.
-Me alegra que Izuku tenga un amigo tan bueno como tú Goku-san... antes de conocerte casi no tenía amigos -habló Inko suspirando tristemente.
-¿Por qué? -preguntó Goku con curiosidad, se le hacía difícil encontrar un motivo por el cual Izuku no tuviera muchos amigos como él los tenía.
-No quiero decírtelo porque quizás te alejes de él... pero Izuku nunca tuvo una particularidad, de pequeño se enteró de que su mayor sueño nunca podría cumplirse y aunque no se rindió, varios se burlaban de él -los ojos de Inko se cristalizaron, recordando el día en que su pequeño Izuku de tan solo cuatro años recibió aquella noticia.
Goku abrió sus ojos ante aquello, pues eso quería decir que Izuku no tenía poderes como él o como Uraraka, Nejire o Momo. El pelinegro no era tan inteligente como Bulma o Mei pero ahora entendía porqué Izuku nunca quería entrenar con él cada vez que se lo proponía mientras hablaban.
-Ahora te alejarás de él... ¿verdad? -preguntó Inko con ojos llorosos, todos se alejaban de su hijo sólo porque no tenía un Quirk y era diferente.
-Nunca haría eso señora Midoriya... -Inko abrió sus ojos ante las palabras del pelinegro- aunque Izuku no tenga poderes sigue él siendo mi amigo y si está en problemas él siempre podrá contar conmigo porque le ayudaré... no voy a dejar de ser su amigo por no tener un Quirk, además de que ustedes me han invitado a comer así que no sería buena forma de pagarlo -añadió mientras se rascaba la nuca sonriendo nerviosamente-
Inko no pudo contenerse más y saltó sobre el chico abrazándole fuertemente. ¿En serio existía mejor persona que el chico que tenía enfrente?
-¡M-muchas gracias Goku-san! ¿Por qué los demás chicos no pueden ser como tú? ¡¿Por qué simplemente apartan a mi Izuku si ni siquiera se dignan en conocerle?! -demandó Inko soltando aquello que se habia estado acumulando en su corazón desde que Izuku recibió la noticia.
Como era de esperar, Goku no supo cómo reaccionar ante lo que estaba sucediendo ante sus ojos y sobretodo por las lágrimas que estaba derramando Inko. Realmente Goku no entendía el motivo por el que los demás chicos no se hacían amigos de Izuku con lo buena persona que era él.
Tampoco podía entender lo que debía sentir Inko al tener un hijo incapaz de socializar con ninguna persona por su falta de singularidad ni tampoco podía entender lo que debía sentir Izuku al no ser capaz de tener un amigo como él los tenía.
Nunca tuvo problemas para hacer amigos. Es más, desde que conoció a Bulma no había parado de conocer a más personas, y muchas de esas personas no tenían poderes como por ejemplo Bulma, Uppa, Suno o Launch y muchas más.
El pelinegro sonrió mentalmente recordando las aventuras que disfrutó estos años, recordó cuando él y Krilin fueron en busca de Launch a petición exclusiva del anciano maestro Roshi.
Recordó también cuando tuvo que atravesar las puertas del infierno para rescatar a una princesa que había sido secuestrada por un demonio, sin duda disfrutó de una buena pelea y en esa época también liberó a un pueblo de las garras de dos malvados que disponían de un frasco que podía encerrar a cualquier persona con solo pronunciar su nombre. Claro, él también fue encerrado pero logró salir y darle la vuelta a la situación.
Eran muchos los recuerdos que tenía de su mundo, pero en éste también había creado bellos recuerdos que guardaría en su memoria.
-Izuku siempre quiso ser un gran héroe como su ídolo, pero no creo que el pueda cumplir su sueño... -mencionó Inko dudosa y rápidamente negó el azabache ante aquellas palabras.
-Yo le ayudaré -habló Goku mientras que la mujer peliverde abría sus ojos al oír tales palabras- haré que Izuku sea un gran héroe, he entrenado desde que era un niño y podría ayudarle con eso...
Goku pretendía ayudar a su amigo con sus entrenamientos. Además, en los meses que llevaba en aquel mundo no pudo ejercitar sus músculos de la manera que deseaba hacerlo.
-Realmente no se qué decir Goku-san... Izuku podría lastimarse o peor... -bisbiseó Inko con la mirada perdida en el suelo mientras seguía con mascullando- está bien... confío en ti Goku-san.
-¡Genial! -Goku exclamó haciendo un gesto de victoria ante la aprobación de Inko- ¡Entonces iré a hablar con Izuku, me estoy mueriendo de ganas por empezar a entrenar con él! -añadió entusiasmado por la simple idea de entrenar-
Inko sonrió felizmente viendo al amigo de su hijo, no solo se había comprometido a ayudarle en todo momento sino que además le estaba apoyando con su sueño de ser un gran héroe.
"Gracias de veras... Kami-sama"- Inko sólo pudo agradecerle a Dios por tal bendición, su sonrisa se ensanchó al ver cómo Goku caminaba hacia la habitación de Izuku. Entonces, se puso a lavar los platos, tarareando alegremente una melodía.
-¡E-espera Goku-san! -Inko interrumpió su canto cuando algo le vino a la mente como un destello de luz. ¿Cómo había podido olvidarse de aquello?
-¿Qué ocurre? -preguntó el pelinegro con curiosidad mientras Inko se llevaba un dedo a la barbilla, adoptando una actitud pensativa.
-¿Sabes por qué se sonroja Izuku cada vez que menciono a Uraraka-san? ¿Acaso ha sucedido algo entre ellos? -preguntó Inko dado flote a su curiosidad, por fin podría saber qué ocurría.
Goku se rascó la nuca intentando recordar algo sucedido entre Uraraka y el peliverde Izuku...
-Pues ellos unieron sus labios en algo que Mei llamó beso cuando estuvimos cenando en casa de Uraraka -respondió Goku rascándose la mejilla derecha con el dedo índice de la mano derecha.
-¡¿Di-dices que Izu-Izuku ya ha te-tenido su primer be-beso?! -preguntó Inko con los ojos muy abiertos, su precioso bebé había salido del nido y se había hecho un hombre. ¿Cómo pudo perdérselo? Es más, ¿cómo se lo ocultó Izuku?
-Emm... ¿se encuentra usted bien señora Midoriya? -preguntó Goku al ver que Inko seguía sin reaccionar después de un par de segundos.
Goku vio con una gota de sudor cómo Inko se desmayaba mientras un fantasmita salía por su boca, ¿acaso había dicho algo malo?
-Mi bebé... beso... hombre... -murmuraba Inko bailando entre la inconsciencia mientras pájaros y varias estrellas giraban a su alrededor.
Habitación.
Izuku estaba sentado en su escritorio, dentro de unos minutos partiría a entrenar con su maestro Toshinori. Otro día de limpiar la playa empezaba.
Estos meses ejercitándose había adquirido más masa muscular, pero según Toshinori necesitaba tener mejor físico si quería ser capaz de controlar el O.F.A, así que no le quedaba de otra que seguir.
Su físico no tenía comparación con el de Goku, quien era mucho más alto y con una constitución sin duda muchísimo más atlética que la suya.
Goku le comentó que llevaba entrenando desde que era pequeño, así que no era de extrañar que tuviese tal cuerpo y fuese así de fuerte.
Por otro lado hacía tiempo que no sabía nada de Katsuki, incluso su madre no acababa de hablar con Mitsuki desde hacía al menos seis meses.
"Hey Izuku, sé que no tienes particularidad pero eso me da igual. Seguiremos siendo amigos y voy a ayudarte a ser más fuerte te lo aseguro"
Izuku se sobresaltó al escuchar la voz de su amigo detrás de él, concretamente desde su cama. ¿Cuándo había entrado en el cuarto? Lo más importante, ¿cómo sabía él que no tenía particularidad? ¿acaso se lo dijo su madre?
-Goku-san... -Izuku bajó la cabeza, estos meses le había ocultado la verdad a su amigo, soslayando cada vez que le preguntaba si deseaba entrenar con él- Sí, no tengo particularidad pero... dentro de unos meses tendré una, cada día entreno para ser más fuerte y así poder ser apto para recibir la particularidad de Al... mi maestro.
-¡Es increíble! ¿Quién es tu maestro y qué tipo de entrenamientos haces? -preguntó Goku con curiosidad y el peliverde sonrió ante eso, Goku era su amigo y merecía saber toda la verdad.
-Todos los días mi maestro me obliga a limpiar los restos que hay en una playa cercana, desde lavadoras hasta enormes neveras... ¡incluso él se suele sentar encima de ellas para hacer más peso! -exclamó Izuku recordando los entrenamientos de hace un mes.
Goku sonrió al escucharle, no tenía punto de comparación mover una nevera con mover una roca de cientos de kilogramos como lo hicieron él y Krilin cuando fueron entrenados por Roshi, o subir una montaña de kilómetros de altura o atravesar nadando extensos ríos pero al menos Izuku se estaba esforzando en entrenar.
-Entonces vamos a conocer a tu maestro, seguro que es una persona fuerte... si es así me gustaría combatir contra él -mencionó Goku y varias gotas de sudor cayeron en la cabeza del peliverde.
-¡¡Es una locura Goku-san!! ¡Mi maestro es el héroe número uno de Japón así que no podrías hacerle un rasguño! -exclamó Izuku, intentando hacer que Goku olvidase la idea... pero causó el efecto contrario al sonar más emocionante.
Goku recordó al poderoso hombre que conoció en su primer día en aquel mundo, aquel rubio que generó un poderoso viento que movió hasta las nubes. Sí, sin duda era aquel hombre...
-¡Tengo ganas de luchar contra ese héroe! ¡Quiero saber si realmente es tan fuerte...! -exclamó Goku con los ojos convertidos en un par de estrellas.
Izuku bajó sus hombros con derrota sabiendo que no podría quitarle la idea a su amigo.
"¡Izuku! ¡¿Cómo es eso de que has besado a una chica jovencito?! ¡Baja ahora mismo y explícame!"
Izuku se derrumbó sobre su asiento al oír la voz de su madre, su rostro tenía un cartel que decía al parecer "mátenme y entiérrenme por favor".
Tiempo después.
Playa.
"¡Jajaja Goku-shonen! No deberías tomarme tan a la ligera, tienes un gran espíritu y una voluntad inquebrantable, pelear contra mí es precipitado"
Toshinori Yagi pronunció aquello con gracia, en sus años jamás pensó que un muchacho le pediría tan ansiosamente combatir contra él.
Toshironi estaba en su forma esquelética, la cuenca de sus ojos eran sumamente oscura pero en lo más profundo se veía un destello azul.
Izuku le había contado que Goku era su amigo desde hacía unos meses y que le había dicho que su maestro era el héroe número uno además de que pronto le heredaría su particularidad, mas no entró en ningún detalle acerca del O.F.A.
Toshironi recordaba que aquel chico era quien detuvo al villano de lodo hace unos meses y quien detuvo un atraco en un banco, desconocía que Goku era el vigilante que habia estado en el punto de mira de los héroes y la sociedad en los últimos tiempos además de sociedades secretas.
Toshinori seguía sin entender cómo sus compañeros héroes fueron vencidos con relativa facilidad, el héroe Death Arms apenas tuvo tiempo de descifrar el patrón de pelea del vigilante, nunca había visto un estilo así.
Mountain Lady no era buena con las habilidades de cuerpo a cuerpo, su particularidad le permitía agrandarse más tenía la desventaja de hacerse más lenta y tener más puntos ciegos. Según ella el vigilante tenía buen cuerpo y a pesar de no ver su rostro le parecía algo lindo.
Ryukyu podía convertirse en dragón, pero usar su singularidad en un espacio reducido causaría un enorme desastre así que prefirió evitar la pelea dejando escapar al vigilante oscuro.
Miss Joke realmente no pudo hacer nada, contra el vigilante, al igual que Mirko, quien murmuraba que se vengaría de ese chico cual había osado burlarse de ella, aunque realmente fue un buen combate y pasó un buen momento peleando.
Cinco héroes profesionales que no pudieron dar caza a un héroe ilegal junto con la policía, Endeavor sólo podía reírse altaneramente al escuchar aquello diciendo que ese "vigilante de pacotilla no duraría ni un minuto contra él".
-Entonces tendré que hacerle una demostración para que vea mi poder -habló Goku sonriendo con desafío y Toshironi se cruzó de brazos ante eso.
Izuku también le comentó que Goku pretendía ayudarle con su entrenamiento, pero antes de eso All Might tendría que saber sus habilidades.
FLUSH.
Goku género una poderosa ráfaga de aire desde las palmas de su mano levantando una gran ola de catorce metros en el mar, Toshinori retrocedió varios metros mientras que Izuku se sujetó a lo que pudo para no salir volando del lugar.
"¿Q-quién es este muchacho?"- pensó el héroe rubio más que sorprendido, si aquello fue una muestra no quería pensar de lo que era capaz Goku. Había hecho mal al subestimarle.
"¡Goku-san es realmente increíble!"- exclamó Izuku no dándose cuenta de que aquel viento le había empujado hasta un váter desechado, hasta quedarse atascado en él-" ¡Maldicióooooooon!"
-Eso fue una pequeña parte de mi poder -espetó Goku sonriendo- ahora bien, ¿luchará contra mí? Quiero saber si es tan poderoso como dicen... All Might -añadió observando al símbolo de la Paz-
Con Mei.
Mei caminaba por los pasillos de un rascacielos, hace unos minutos que terminó la reunión entre los accionistas de la empresa, la chica vestía una camisa blanca junto a una falda oscura y tenía el cabello atado en una cola además de unos lentes que portaba como adorno en su bello rostro.
Mei no era accionista más trabajaba para la empresa suministrando equipos de apoyo como mini robots. Al ser menor de edad su padre era su representante legal, ella había completado sus estudios de secundaria así que podría trabajar a cambio de una remuneración, no solo Goku traia dinero a casa sino que trabajaba en la misma empresa creando equipos de apoyo, en cambio trabajaba en ocasiones y no diariamente como Goku, pero aun así disfrutaba haciendo aquello.
El dinero que ganaba Goku era ingresado en la cuenta que habían creado sus padres para ella debido a que el pelinegro no tenía una cuenta bancaria y no estaba en sus planes tener una.
Sus padres tampoco sabían que vivía con Goku, se llevarían una sorpresa al saber que su hija vivía con un peculiar ser de otra dimensión.
En este tiempo Mei todavía no pudo arreglar el acelerador de partículas, quedaban tres meses para el comienzo del curso de héroes en U.A, sólo tenia tres meses para hacerlo o si no Goku se quedaría en ese mundo, convirtiéndose así en un héroe. Mei no podía imaginarse un día de su vida sin Goku, pero sería egoísta de su parte pues le había traído por culpa de un accidente suyo.
"Son las cuatro... supongo que Goku debería haber terminado"- indagó Mei viendo la hora en su celular, Goku le había comentado que la madre de Izuku le invitó a comer pero ella no pudo ir.
Mei sonrió internamente recordando el momento en que Izuku tuvo su primer beso con Uraraka y viceversa, disfrutó sobremanera aquel momento.
Mei alzó su vista viendo a un hombre de ojos azules y cabello castaño sentado en un asiento de aquel pasillo junto a una hermosa adolescente rubia de ojos azules ocultados tras unas lentes.
-¡Doctor Shield! ¡Melissa! -Mei corrió hacia los mencionados, quienes se levantaron al observar su figura- ¡Hace mucho tiempo que no los veo!
-Hola Hatsume-san, es bueno verte después de tanto tiempo, ¿Cómo está tu padre? -preguntó David con una sonrisa cordial en su rostro.
David Shield era un importante científico que colaboraba con los héroes fabricando objetos de apoyo, él era la mayor inspiración de Mei además de ser un importante amigo de su padre, quien era un ingeniero de telecomunicaciones.
Melissa y Mei era buenas amigas más allá de la relación que mantenían sus padres, ambas tenían un talento innato para la ciencia y adoraban pasar tiempo creando diferentes objetos y aparatos.
Mei pudo haber estudiado en la misma academia que Melissa pero prefirió quedarse en Japón, su sueño era graduarse en el curso de apoyo de UA.
-Se encuentra bien, actualmente está en un viaje de negocios -respondió Mei mirando con ilusión a su amiga rubia, tenía muchas cosas que decirle.
-Oh, estoy aquí por una razón similar, tengo una convención en Tokio que durará un par de días y Melissa decidió acompañarme ya que está de vacaciones, ¿verdad hija? -preguntó el de ojos azules girándose hacia su hermosa hija Melissa.
-Sí Tou-san... -Melissa igualmente tenía muchas cosas que contarle a su amiga Mei claro pero no en presencia de su padre, quien sonrió al darse cuenta de que ambas adolescentes tenían mucho que decirse la una a la otra. Él solo estorbaría.
-Se nota que tienen mucho que contarse, ¿Qué te parece si pasas con Mei el tiempo que dure la convención? Claro, si eso no te supone molestia alguna ¿no? -comentó David viendo a la pelirrosa, quien negó enérgicamente ante aquella pregunta.
-¡Nos vemos Tou-san cuídate! -Melissa le tomó la mano a su amiga y se alejó corriendo de aquel pasillo mientras su padre se ajustaba los lentes.
"Ah... jóvenes"- pensó David ignorando que su viejo amigo Toshinori estaba en algún lugar peleando contra el futuro amigo de su hija.
-Vayamos a casa, hay alguien que me gustaría que conozcas Melissa-san -espetó Mei con una sonrisa- él es mi mayor descubrimiento.
-¿En serio? Me muero de ganas por saber de qué se trata -Melissa habló con una radiante sonrisa preguntándose acerca del descubrimiento de su amiga. Así, ambas comenzaron a conversar.
….. Fin del capítulo …..
