Los personajes no me pertenecen.
Advertencias: Lenguaje soez, violencia. Algo cliché, personajes OoC.
Prohibido el plagio, solo está escrito en FanFiction por mí: clafer97. Si ven mi historia regada por otro lado, favor de comunicarme.
Aclaración: todo está narrado desde el punto de vista de Blossom.
¡Disfruten la lectura!
I Remember it All too Well.
Corría por las calles de la ciudad de Saltadilla mientras lograba esquivar a los ciudadanos que se encontraban transitando y se aferraba a su vaso de café cuidando que no se le cayera como si su vida dependiera de ello y no cargara con otras bolsas en sus brazos que de igual manera debía proteger. Ese día se le había hecho tarde para llegar a su trabajo gracias a que cierta alarma no había sonado, pero todo era culpa suya por no haberse fijado que marcaba "p.m." en lugar de "a.m." y por ese motivo había perdido el autobús. Qué estúpida.
Se detuvo en la esquina de una avenida debido al color rojo que marcaba el semáforo indicándole que aún no debía cruzar y soltó un pequeño bufido mientras se acomodaba sus gafas en espera para comenzar a caminar. Pasaron unos cuantos segundos y cuando este cambio a luz verde se apresuró de nueva cuenta para ir corriendo, ya solo faltaban 2 calles para llegar a su destino. Con dificultad logró alzar su brazo izquierdo donde tenía su reloj de manecillas y en este marcaban las 8:05 a.m. Vaya que su jefa la iba a matar, y sumándole su gran carácter… con este ya eran 3 retardos al mes y se reprochaba a ella misma por ello. No sabía en qué momento se había convertido en una irresponsable a pesar de su buen historial académico durante la mayoría de su vida. Vaya que la vida adulta era un total asco.
Ingresó rápidamente por aquella puerta de cristal y observo que no se encontraban ninguno de sus jefes alrededor, por lo cual fue una muy buena oportunidad para irse a su lugar sigilosamente. Tomo el ascensor, presionando el botón a su piso correspondiente y cuando llego, camino lentamente hasta llegar a su escritorio y sentarse en silencio, soltó un suspiro de alivio así que tomo su termo de café entre sus manos para poder darle un sorbo y comenzar su trabajo.
—Llegas tarde de nueva cuenta, mocosa. — dijo alguien detrás suyo haciendo que esta se exaltara, provocando que el café cayera al suelo. Volteó algo apenada y un poco molesta por su bebida, ya que había cuidado todo el trayecto que no sufriera algún daño y al último fue en vano, detrás suyo se encontraba su jefa.
—Lo siento srita. Bianca. —sus mejillas se tornaron de color rosa mientras agachaba su cabeza con timidez y ella solo la miraba con odio. Yo sabía que sus malos tratos no eran personales, simplemente se cargaba un carácter complicado, como antes había mencionado, con todos los que trabajábamos ahí y más si no cumplíamos las reglas.
La señorita Bianca era esposa de uno de los empresarios más importantes de la ciudad de Saltadilla, la cual era una de las encargadas de una de las más famosas revistas en la ciudad, era delgada, alta, pelinegra y un poco déspota, y lo peor de todo es que yo era su asistente, otro motivo más por la cual me exigiera tanto.
—Chiquilla irresponsable, no por haber sido una heroína en tu pasado vayas por la vida haciendo lo que quieres. — y ahí vamos otra vez, otro regaño restregándole su pasado y aunque fuera una buena justificación porque gracias a sus hermanas y a ella, la ciudad se había liberado de muchos crimines, tanto así, que los villanos habían desaparecido por completo, una de las razones por las cuales nosotras ya no hacíamos tal trabajo.
Tomé mi cabello en señal de nerviosismo.
—No volverá a pasar señorita Bianca. — le dije. La pelinegra la miro con soberbia mientras torcía su boca.
—No te lo podremos pasar por alto, Blossom. — terminando de decir eso se volteó para dirigirse a su oficina. Volvió a suspirar, estaba consciente de que definitivamente no se lo pasarían por alto, pero esperaría hasta que llegara su castigo, no se mortificaría en vano, lo peor que le podrían decir es que asistieran también los fines de semana por algún tiempo. No le importo, mejor se enfocaría en las soluciones y no en los problemas, ese era su lema de vida desde que empezó a comportarse como una simple humana normal. Empecé a trabajar encendiendo mi computadora para realizar todos mis pendientes de ese día, como todos los días.
Si se preguntan por qué seguía con el empleo y no renunciaba es porque estaba en deuda con su señor esposo, con el cual hace mucho tiempo hice un trato gracias a que él había sido el único que me había dado una oportunidad, ocultando el gran accidente que ocurrió hace 3 años…Aun lo recuerdo como si hubiera sido ayer y ardía en mi pecho.
Transcurriendo un par de horas desde que llegue y opte por tomarme un pequeño respiro, así que tome mi celular para husmear un rato en Facebook y ver unos cuanto memes, bajaba la pantalla de inicio viendo fotos que publicaban unos amigos, la foto de perfil que había cambiado Bubbles, a la cual le di "me encanta", wow, en verdad era hermosa mi hermana rubia, a veces la envidiaba y más por su cuerpo torneado que se cargaba. En cuanto a Buttercup la vi compartiendo cosas de deportes, las cuales también le daba like y seguí deslizando hasta que una nota publicitaria llamo mi atención. Mis ojos se abrieron sorprendidos en lo que estaba leyendo.
Líder de los RowdyRuff Boys es aprisionado en la cárcel de Saltadilla.
Un leve escalofrío recorrió mi espalda, hace mucho tiempo que no sabía nada de ellos, tenía conocimiento que seguían haciendo fechorías pero muy leves en las cuales solo trataban de sobrevivir, así que no era motivo suficiente para emplear sus súper poderes, cosa que agradecía de sobremanera. Aunque esa nota la había dejado impactada, escogió cerrar rápidamente la aplicación, en verdad no quería enterarse de nada y si lo habían aprisionado pues que mal por él, ya no quería saber nada que tuviera que ver con su pasado de súper heroína. Me puse de nueva cuenta a trabajar en mis reportes para despejarme un rato.
—Vaya, como te encanta hacer enojar a Bianca. — una voz me saco de mis pensamientos, trayéndome de nueva cuenta al presente y me sobresalté un poco, dirigí mi mirada al frente y pude darme cuenta como se estaba acercando Robín, su amiga castaña de la infancia. La mire con desaprobación ante lo que me había dicho, odiaba que me echaran mis errores en cara. Hace poco habían coincidido en el trabajo debido a mi recomendación cuando se abrió la vacante, pensé que sería buena idea tener alguien cerca de mí pero había olvidado lo sarcástica que se había vuelto y en veces se arrepentía. Ella se encargaba del área de marketing mientras yo de "auxiliar de tonta", por lo cual agradecía que no coordináramos todo el tiempo en el apartamento donde nos encontrábamos pero siempre atinaba una oportunidad para ir con ella a hablar.
— ¿Cómo es que te diste cuenta?— pregunté alzando la ceja.
—Desde que salió de tu oficina se la ha pasado quejándote de ti. — solté un suspiro algo exasperado.
—No lo hago a propósito, Robín. Es solo que últimamente he estado muy distraída. —dije mientras recargaba su mejilla en la mano sobre su escritorio.
—Últimamente, desde que dejaste de ser súper heroína. — alzó una ceja algo expectante y yo solo me quede en silencio
—Vamos, no me digas que no fuiste la más afectada de tus hermanas en cuanto a eso. — Si era verdad, pero no quería reconocerlo, no aceptaba el hecho de que eso fuera mi talón de Aquiles, quiero decir, era buena en muchas otras cosas, no tenía que ser eso su debilidad, por lo cual siempre aprovechaba a negar ese tremendo hecho, además de otras cosas.
—No lo soy, y si me disculpas, tengo trabajo que hacer. — eso se había escuchado bastante grosero de mi parte pero su amiga sabía que eso la fastidiaba, por lo cual no se molestó en haber recibido esa contestación. Robín solo se alzó de hombros restándole importancia.
—Muy bien, te dejaré continuar con tu trabajo, señorita Blossom. — dijo sarcásticamente, comenzó a caminar en dirección hacia su oficina y antes de perderse por la puerta me dijo:
—Oh, se me olvidaba, te hablan en la oficina de la señorita Bianca, te tienen muy malas noticias. — y cerró la puerta tras de sí. Rodé mis ojos con fastidio, ese día sería bastante pesado.
Me puse de pie de mi asiento y me dirigí a la oficina de mi jefa como me había avisado, me acomode mi falda negra antes de entrar a la oficina ya que habían muchos idiotas que normalizaban el acoso en el trabajo, a veces le daban ganas de mandarlos a volar con un golpe, pero no sería lo correcto, o quién sabe. Salí de mi oficina y camine directamente con mi jefa.
Toque suavemente la puerta para saber si podía entrar o no y dentro escuche como una voz me decía: entre.
Hice caso e ingrese inmediatamente, lo primero que pude ver fue a mi jefe con su esposa y otra persona que no lograba identificar quien era. Se encontraban en su pequeña salita, el esposo de mi jefa, el señor Morebrock me sonrió y me hizo una seña con su mano dando a entender que tomara asiento. Sonreí de vuelta e hice caso a su invitación.
—Oh, con que ella es Blossom. — decía muy animado el señor que desconocía que se encontraba a un lado de mí. Sonreí por cortesía.
—Sé que ella hará muy buen trabajo. — lo miré confundida, no sabía de lo que estaban hablando así que me anime a preguntar.
— ¿Hacer qué, perdón?—dije tímidamente.
—Oh lo siento, Bloss. Él es mi buen amigo, el director Hawk de Fundación: Una segunda oportunidad. – vaya, esperaba fuera algo que tuviera que ver con animales.
—Estamos hablando acerca de hacer labores altruistas para conseguir una buena publicidad y darnos a conocer en más partes del mundo.— eso sonaba bastante extraño, sabía que la empresa trataba de publicidad al ser una revista, ¿era posible ser aún más reconocida?
— ¿Y se puede saber que tendría que ver con esto?— pregunte algo confundida.
—Nos dimos la tarea de escoger a varios empleados en los que a cada uno le daremos diferentes tareas, como hacer labor social en la higiene de la ciudad, rescatar animales callejeros, etc.— esperaba le asignaran eso de los animalitos.
— ¿En qué les podría ser de ayuda?—dije más animadamente. Los dos señores guardaron silencio y se revolvieron algo incomodos, eso no me dio buena espina.
—Bueno... Verás. — empezó el señor Morebrocks.
—Harás labor social en la prisión de Saltadilla en la cual te darás la tarea de hacerle compañía a diferentes presos.— dijo con desdén mi jefa, mi cara se puso en blanco ante este comentario.
— ¿Qué...?— dije aun impactada. Bianca me miraba satisfecha, sabiendo que eso no me agradaba, lo estaba tomando como parte de su venganza, yo lo sé.
—No lo tomes a mal Blossom, al ser tu una PowerPuff Girl, confiamos en que este tipo de labor social iría más acorde a ti. — continuo mi jefe. Yo lo mire con suplica, esperando que eso fuera una broma, el muy bien sabía que ya no usaba mis poderes y que, lo peor de todo, no me podía negar ante su favor.
Parpadee tratando de volver en sí.
—También te acompañaría tu amiga… ¿Cómo se llama la chica castaña?— se puso a pensar y trono sus dedos cuando la recordó. — ¡Robín! Ustedes dos serán las encargadas. — Eso no me animaba en absoluto y más al recordar que en la prisión se encontraba el líder de los Rowdys.
—Señor, con todo respeto, pero no me podrían obligar a…— comencé mi replica pero me interrumpieron.
—Hawk, serían tan amable de dejarnos hablar por privado. — comento mi jefe.
—Claro que sí, los espero en recepción para su respuesta.— sonrió y salió rápidamente de la oficina.
—No lo tomes como un castigo. — comenzó Bianca. Claro que era un castigo, mandarme a la fosa del león con los criminales a los que en el pasado les había pateado el trasero, obviamente. Maldición. –Es una gran oportunidad para nosotros como empresa. — Mi paciencia ya se estaba agotando, preferiría renunciar antes de hacer eso.
—Lo siento señorita Bianca, esto es algo a lo que me tengo que ne...— comencé pero no termine gracias a que ella me había interrumpido.
—No creas que no se la razón por la cual ya no ejerces tus súper poderes. — la miré extrañada, creo que era bastante obvio por lo cual ya no éramos heroínas mis hermanas y yo. Así que le conteste con toda la seguridad del mundo.
—Los crímenes bajaron considerablemente gracias a que los villanos desaparecieron después de la última vez que peleamos con ellos. Es por esa razón, — mis palabras sonaron firmes pero sabía que por dentro estaba que me cagaba de nervios.
—Oh sí, claro que los hicieron desaparecer, pero acaso no recuerdas al pequeño Mitch…— y mi cara se congelo por un instante, no contaba con que más personas supieran ese secreto, no debía saberlo nadie, además del señor Morebrocks... Mi cuerpo comenzó a temblar.
—Cariño, basta. — dijo su esposo tratando de calmarla.
—Si no quieres que nadie más se entere, debes cumplir con tu parte de lo que te estoy mandando. — continuo de manera déspota.
Agache mi cabeza con derrota, no le quedaba de otra más que cumplir.
—Podrás renunciar cuando cumplas esta tarea. — dijo determinante mi jefe. Bianca lo miro algo confundida por lo que acababa de decir pero no lo contradijo. Ella pudiera ser una arpía pero siempre le había sido leal a su esposo con sus decisiones. Mis ojos brillaron de esperanza, hace mucho tiempo habíamos hecho un trato en el cual consistía que iba a trabajar en su empresa por tiempo indefinido, acatando todas las ordenes que le dijeran a cambio de no decir ni una sola palabra. Ya estaba harta de ese empleo, hace mucho tiempo ya quería renunciar pero no tenía la oportunidad de retirare gracias a la manipulación disfrazada de inocencia por su jefe.
—Pero…— comencé algo intranquila.
—No te preocupes, todo bien. — y volvió a sonreír.
Suspire.
— ¿Cuándo comienzo?—pregunte vencida.
—La próxima semana, cariño. — me respondió la pelinegra, disfrutando de mi resignación.
— ¿Y cuánto tiempo tendría que hacer esto?— trate de calmarme ya que no ganaba nada si me resistía, era mejor hacerlo.
—Durante 6 meses. — eso era bastante tiempo.
—Bien. Si me disculpan, me retiro. — dije cortésmente antes de salir por completo de la oficina. Al salir grite internamente, no sabía que es lo que tramaban y eso la mantenía muy impaciente. Fui al baño a lavarme la cara, necesitaba unas vacaciones después de todo esto.
Las siguientes horas fueron un martirio para mí, solo quería regresar a casa. Me frote mis sienes esperando que con eso fuera suficiente para calmar mis nervios y en eso sentí como la vibración de mi celular capto mi atención. Lo tome entre mis manos y vi que era un mensaje de Bubbles.
Ven a cenar esta noche, haremos cortes de carne.
Lo pensé por un momento, pero decidí aceptar la invitación, ya tenía un mes que no visitaba a mis hermanas por lo cual esa era la oportunidad para hacerlo.
Claro que sí.
Conteste y guarde el aparato. Hace 3 años me había salido de casa de mi familia justo 5 meses después de que ocurriera el accidente, quería ser una persona independiente, ya que a mis 25 años necesitaba de su propia privacidad. Al principio fue duro haberse despegado de su familia pero fue necesario hacerlo.
Espere dos horas más antes de que dieran las 3:30 p.m. para salir de su trabajo y dirigirse a su apartamento. Tomaría un baño relajante antes de partir con Bubbles y Buttercup.
Tomé el autobús y me puse mis audífonos para poder escuchar a gusto la música del Spotify, aproveche que me había sentado al lado de la ventana para ir contemplando el paisaje y vi como pasaban diferente edificios delante de mí, y empecé a recordar mi vida como superhéroe, la mayoría de las partes de la ciudad ya las había visitado gracias a las batallas que desempañábamos así que las conocía todas, desde que luchaban con diferentes monstros y criminales. Cerré un poco mis ojos para buscar paz.
Al llegar a mi destino, abrí la puerta y me recibió con mucho entusiasmo mi perrita Maya, alzándose de patas y moviendo su cola de alegría.
—Oww yo también te extrañe. — dije mientras la acariciaba, fui a la cocina a servirle una taza de croquetas y al dárselas en su plato no dudo en devorarlas al instante, yo aproveche este momento para ir a la regadera y darme un buen baño, llegue a mi habitación y comencé a desnudarme en el camino. Al llegar, cerré la puerta y abrí el grifo del agua caliente, me adentré y comencé a tallar suavemente mi cuerpo mientras pasaba el jabón sobre mis brazos, unos brazos con heridas en horizontal que me había hecho hace tiempo y que se habían convertido en cicatrices aun dolían. Cerré los ojos y termine con lo que estaba haciendo para cambiarme y emprender rumbo con mis hermanas.
—00—
Oprimí el timbre de aquella casa blanca de dos pisos, esperando a que me abrieran, jugué un poco con mis pies y no pasaron ni 3 minutos cuando Bubbles me había abierto la puerta.
— ¡Bienvenida Blossy!— canturreo con euforia. Nos abrazamos para saludarnos al tiempo que entraba por la puerta principal. Me deshice de mi abrigo para colgarlo en el perchero.
—Vaya, hasta que te dignas a llegar— dijo Buttecrup mientras se asomaba por el vano que daba a la cocina.
—Gracias, también estoy feliz de verte. — le conteste sarcásticamente. Solo me había retrasado media hora, no era mucho.
Bubbles rio y nos sentamos juntas en el sillón.
—Que sorpresa que Buttercup cocine, ¿Qué paso?— dije intrigada
—Lo que pasa es que por la tarde hicimos una apuesta, si aceptabas venir ella cocinaba y si no venias yo lo hacía. – alce una ceja bastante curiosa.
— ¿Y por qué apostaste que no vendría?— le grite a mi hermana pelinegra.
—No lo sé, tal vez sea porque hace mucho tiempo te volviste muy reservada y casi no nos haces caso así que escogí lo más lógico. — decía mientras acomodaba la cazuela de la comida sobre la mesa. Guarde silencio meditando eso, tal vez tenía razón. Me reprendí mentalmente por esto.
—Vamos, hay que cenar. — dijo mi hermana rubia mientras me jalaba de mi brazo. Me levante para seguirla y cuando llegamos a la mesa nos sentamos dispuestas a comer.
— ¿Dónde está el profesor?— dije antes de llevarme un bocado de carne a mi boca.
—Esta tarde le llamaron para que reemplazara a un maestro de la universidad de Saltadilla, por lo que salió de emergencia. — comentaba Bubbles.
—Oh ya veo...— dije.
—Sí, que mala suerte de que el día que dignas a visitarnos él tuvo que salir— exclamó Buttercup.
— ¿Y cómo les ha ido?— pregunte para distraeros un poco.
—Muy bien, en mi trabajo me dieron un ascenso así que estoy al frente en el diseño de la nueva línea de ropa otoño/invierno, además de que he sido seleccionada para participar en un concurso de gimnasia en la ciudad. — decía alegremente Bubbles. Sonreí con satisfacción al ver que mi pequeña hermana rubia estaba triunfado en la vida.
—Me alegra escuchar eso. ¿Y tú Buttercup?— pregunté.
—Pues no hay mucho que contar, la empresa de construcción le ha ido muy bien y yo estoy como supervisora de un edificio nuevo en la ciudad, además de que el equipo de futbol ya está en semifinales.— decía Buttercup al tiempo que masticaba. Nunca se le iba a quitar esa mañana pero no le tome importancia, la verdad es que ella era feliz si sus hermanas lo eran.
— ¿Y cómo te ha ido en el trabajo a ti? ¿Aún sigues con la bruja de tu jefa?— Bubbles me observaba interesada mientras yo le daba un gran sorbo a mi limonada. No estaba segura si contarles o no lo que había pasado hoy, ya que era recibir muchas preguntas por parte de ellas, aunque… suponía que no era tan malo después de todo, sirve que podría escuchar palabras de consuelo.
—Me asignaron hacer labores sociales en la prisión de Saltadilla, así que tendré que ir. — dije soltando un gran suspiro.
— ¡Qué! ¿Cómo es posible que te dieran esa tarea a ti? ¿No puedes simplemente renunciar?— grito mi hermana Buttercup al saber la difícil actividad que me había asignado mi jefa
—No puedo. — corte sin dar más explicaciones.
—Blossy. — Bubbles estiro su mano para acariciar la mía en señal de consuelo.
—Y yo no puedo entender el por qué no puedes. Desde que dejamos de ser súper heroínas te volviste muy cerrada y lo peor de todo es que nunca nos has contado nada al respecto, y luego ese estúpido trabajo que ni te pagan bien y ni te respetan. — Buttercup se escuchaba molesta pero no sabía que contestar al respecto.
Baje mi cabeza con tristeza, no quería hablar más.
—vamos Buttercup cálmate, debemos apoyar lo que decida hacer o no hacer nuestra hermana. — decía Bubbles mientras trataba de tranquilizar a la pelinegra.
—Bueno, ¿de perdido esta vez usaras tus poderes si algo llega a salir mal?— me revolví algo incomoda a la pregunta, Me había prometido no volver a usarlos y el hecho de que ya no hubiera villanos, o eso quería creer yo, me ayudaba a darme consuelo. Si, extrañaba volar o hacer su vida más sencilla pero no era merecedora por ello.
Buttercup me seguía mirando esperando una respuesta y al no oír nada de mi boca solo resoplo.
—Bah, como sea. Si te metes en problema llámanos, sabes que nosotras si los usamos. — dijo por fin antes de volver a engullir su comida. Agradecí internamente que diéramos por terminada aquella platica y seguíamos comiendo. El tiempo transcurrió y las tres volvimos a hablar animadamente de sus salidas, sus amistades, etc. Hasta que dieron las 12:00 de la noche, por lo que ya era tiempo de irme.
—Puedes quedarte aquí si quieres, tu cuarto sigue intacto y el profesor se alegraría de verte por la mañana. — Bubbles me acompañaba a la puerta por lo cual se le había hecho fácil sugerirme esa propuesta. No me consideraba a gusto, ya hace mucho que se había sentido muy aparte de ellos, así que se negó ante esto.
—No te preocupes, estoy bien. Mañana hablo con el profesor. — dije, ella alzo los hombros ante esto y solo nos dimos un abrazo antes de irme.
—La siguiente semana volveremos a cenar, para que te organices y puedas volver a acompañarnos. — dijo algo sonriente.
—Aquí estaré. — me di media vuelta y me fui de ahí, no estaba tranquila pero se sentía un poco más en paz que antes. Me subí al coche que había pedido por uber esperando llegar a mi casa y en el camino reflexione lo que le había dicho su hermana verde de los poderes, tal vez algún día tendría que decirles la verdad, pero no estaba preparada para aquello, tomo sus brazos y se envolvió a ella misma buscando un consuelo que nunca llego.
—00—
Toc toc toc
Tocaba la puerta de mi jefa en espera a que me abriera para hacerle unas cuantas preguntas, toda la noche había estado ansiosa por pensar en la tarea que le habían asignado pero no tenía conocimiento de los detalles, por ejemplo los días, las horas, con quien iría a estar, etc. Ya era viernes y solo le habían dicho: "la próxima semana" pero, ¿cuál día de la semana?
Bianca abrió y me miro con reproche.
—Oh eres tú. — juraba que a veces quería golpearla.
— ¿Qué es lo que quieres?—pregunto y se adentró a su oficina invitándome a que repitiera su acción. Ingrese cerrando la puerta tras de mí.
—Quería saber más detalles acerca de mi labor social. — dije mientras me sentaba frente a ella.
—Muy bien, irás los martes y jueves saliendo del trabajo y los sábados por las mañanas. — Dijo rápidamente y yo me horrorice, eso era mucho tiempo. —Ya tú sabes cuánto tiempo quieres estar pero el mínimo entre semana es de dos horas. — finalizo mientras leía un documento de una carpeta que tenía en su escritorio.
—Ah y tienes que reunir firmas de la secretaria de cada día que asistas para llevar un control y saber que no nos estas mintiendo. — eso ya había sido el colmó, desconfiar de ella. Estaba harta de ese trato e intente no hacer una mueca de desazón, no le quería dar el gusto, así que se resignó porque no tenía más opción. No quiso discutir más así que solo agradeció y salió rápidamente de ahí.
— ¡Hey Blosom! Escuche que tenemos que hacer unas cosas. — decía mi amiga Robín que se había acercado a mí. Esperen, es cierto, Robín estaría ahí, mis ojos brillaron, por lo menos no estaría sola.
—Sí, acabo de preguntar el horario. — dije algo más sosegada.
—Sí, que idiotez que sean tantos días, yo esperaba a que fuera uno solo, al menos los fines de semana.— pensé en eso y tenía razón, no entendía porque había sido tanto tiempo lo que les habían asignado, pero trato de no darle más vueltas al asunto.
— ¿Te parece si nos vamos juntas?— voltee a verla y asentí con una sonrisa, por lo menos también ella podría moverme en su automóvil y no andaría a pie.
—Me parce perfecto. — dije y me alejé de ella para volver a mi oficina.
Cuando llegue me desplome en la silla giratoria, no podía ponerse peor el asunto. Tome mi celular para tener un momento de ocio y mientras veía mis notificaciones, pude darme cuenta que una vez más había salido la nota publicitaria del líder de los Rowdys, solo que esta vez era una fotografía de él. Odiaba que le aparecieran esas cosas en su feed como si le interesaran… Siguió deslizando pero la curiosidad me gano. Regrese hacia arriba y pique la pantalla para verla aún más grande y pude observar como el pelirrojo lucia diferente. Ya tenía más de 5 años que no habían vuelto a saber nada de los Rowdys e inclusive se podría decir que su apariencia evoluciono. Su mandíbula era marcada y a través de la ropa se podía ver su cuerpo bien formado sin llegar a la exageración. Su cabello seguía largo, un poco más debajo de los hombros atado a una coleta y sus cejas más pobladas junto con aquellos ojos rojos más fríos y distantes de lo que recordaba. Vaya, los años ayudaron en su físico, pero era una lástima que era un criminal. Ignoraba la causa de estar en prisión, no le importaba, solo sabía que era una persona peligrosa y solo rogaba al cielo que no fuera a convivir con él en sus tareas altruistas. Cerré la aplicación y suspire con pesar. Ya le urgía ver a Dexter esa tarde.
Cuando salió de su trabajo se encamino a otro edificio el cual quedaba a 5 calles, así que no le importaba caminar. Tome mi bolso y fui dispuesta a ver a aquel chico de lentes con cabellos naranjas al igual que yo, el viernes era su parte favorita de la semana gracias a él.
Cuando llego entre a la recepción.
—Buenas tardes. — me saludo cordialmente la secretaria.
—Hola buena tarde, vengo a consulta, soy Blossom Utonio…— esta tecleo rápidamente en su computadora y me sonrió.
—Oh si claro. Ya está el doctor esperándote en su consultorio. — dijo amablemente.
—Gracias. — conteste con una sonrisa.
Me acerque al elevador oprimiendo el botón del nivel "3" en el cual se encontraba él. Camine por un largo pasillo y cuando llegue a su puerta, toque sutilmente. No tardaron mucho en atender y cuando me abrió, sentí unas manos agarrando mi cintura para introducirme rápidamente a aquella área y antes de decir algo unos labios se habían apoderado de los míos. No dije nada y solo cerré mis ojos dejándome llevar por el momento. Duramos así un par de segundos antes de comenzar a hablar.
—Esto no es nada ético. — Dije entre suspiros cada vez que nos separábamos a tomar aire. —
—Claro que no, ¿desde cuándo es ético que tu psicólogo tenga deseo sobre ti?— me contesto al momento de separarse un poco de mí. Sonreí y lo empuje suavemente de su pecho.
—Más vale que me des consulta. — dije algo divertida.
—Claro que lo hare, bombón. — contesto mientras me daba un pico y se dirigía a su silla detrás del escritorio. Se sentó y comenzó a escribir unas cuantas cosas mientras que yo tomaba asiente frente a él.
—En fin, cuéntame que es lo que pasa, ¿hace cuánto no atentas contra tu vida?— aunque la pregunta había sonado sarcástica yo sabía que él lo decía en serio, me había ayudado mucho en mis recaídas, ya que llegué a tomar drogas e inclusive mis heridas en los brazos, pero desde que llegue a él todos esos malos hábitos se habían hecho menos constantes, rodeé los ojos pensando en cual había sido mi última vez.
—creo que fue hace dos meses. — dije con simpleza
—Vaya, ya hemos progresado. — decía mientras tecleaba en su computadora mi historial. Lo observe y no pude resistirme a acercarme a él, así que me levante del asiento y me fui acercando poco a poco a el de manera atrevida, la verdad es que era una total mentira en ese momento el hecho de que quería la consulta, desde hace tiempo me había enamorado él, y él de mí y lo poco que podían verse trataba de aprovecharlo.
Lo abrace por detrás e inhale del olor de su perfume, embriagándome con él y una idea me volvió a cruzar por la mente como cada viernes que se veían.
— ¿Cuándo será el día que te pueda tener para mí?— dije con la voz queda. Este se revolvió un poco incómodo ante eso.
—Sabes que es complicado Blossom. — me dijo mientras acariciaba mi brazo.
—Esto no es justo. — dije algo molesta.
—Aun no puedo dejarla…— dijo y me tensé, así que me aleje rompiendo aquel abrazo.
—Claro, eso llevas diciéndome desde hace 5 meses y aun no la dejas. — reclamé cruzándome de brazos, era difícil aceptarlo pero yo era el cuerno de la relación amorosa de Dexter.
—Mis hijos aún están pequeños, deberías de comprenderme. — bufe con molestia.
—Siempre sacas excusas, no sé por qué sigo creyendo en ti aun cuando me das migajas de amor. — dije con reproche y este se levantó rápidamente de su silla para ir conmigo y tomarme por detrás de la cintura.
—Vamos, confía en mí. Más pronto de lo que crees estaremos juntos. — mi cerebro estaba abnegado a creerle pero mi corazón no. Por más que sabía que estaba mal, no quería dejarlo. Baje la mirada con tristeza. Me giró para quedar frente a frente y tomo mi mentón para obligarme a verlo a los ojos.
—Sabes que te amo, ¿no es así?— dijo mientras hacia una cara de puchero, yo solo hice una mueca de duda pero antes de que pudiera decir algo aprisiono mis labios dándonos un profundo beso, sus manos se deslizaban por mi ropa, quitando cada prenda poco a poco y yo a él hasta estar completamente desnudos, provocando que aquel momento terminará en un acto sexual, llevándose la hora que me correspondía de consulta. Cuando acabamos nos empezamos a vestir y sentí un gran vacío en mi pecho.
—Sé que te aprovechas de mi vulnerabilidad. — Empecé y esto saco de onda al chico. — Pero un día decidiré abandonarte. — no estaba segura de lo que estaba diciendo porque las palabras salían de mi boca por si misma pero no me arrepentía de hacerlo, él solo rio por lo bajo como si acabara de contar un chiste y cuando termine de vestirme abrí la puerta dispuesta a salir.
—Grábate bien que solo eres mía. — gire mi cabeza para verlo y él tenía una sonrisa arrogante de oreja a oreja. –Nos vemos la próxima semana en tu sesión. — dijo mientras cerraba los ojos y me despedía con la mano. Cerré la puerta ignorando aquello y me dispuse a irme a mi casa, tome al autobús y en el trayecto iba soltando unas cuantas lágrimas, no podía creer lo bajo que había llegado a caer metiéndome con alguien que estaba casado y lo peor de todo es que lo amaba, aunque supiera que tal vez nunca dejaría a Princesa. Toda mi vida iba de mal a peor.
Hola, que tal. Gracias por haber llegado hasta aquí, espero hayas disfrutado la lectura, quiero confesar que estoy apuntando a lo grande con esta historia ya que ha sido un inversión de tiempo bastante grande.
Estaba escribiendo un fanfic llamado: Leave before you love me* Pero me arrepentí ya que:
1.- Originalmente iba a ser un One-Shot pero no pude concluirlo porque aun mi idea era bastante dispersa, y hablaba muy en general así que lo daré por cancelado, pero no se preocupen, este fic está llevando una trama similar o incluso mejor en cuanto a los problemas de los protagonistas así que no se pierden de mucho.
2.- Casi la mayoría de fics de los chicos tratan acerca de la escuela y ¡qué diablos! Soy una adulta y quiero escribir sobre lo injusta que es la vida después de los 20 años. Lo siento si los decepciono. Pero quería que fueran más grandes de edad así como yop.
Para ser sincera me estoy sintiendo satisfecha con lo que llevo escrito, y no me da tanto cringe así que supongo que voy bien y espero los atrape así como me está atrapando a mí, ya que se me ocurren cosas diferentes a medida que escribo y de cierta manera me da miedo que eso vaya modificando la trama, espero que no.
Por favor comenten un rewiew diciéndome que les pareció, o alguna crítica constructiva, dependiendo de los comentarios iré actualizando, y rueguen a quien ustedes quieran para continuar con esta historia ya que soy bastante desesperada y suelo aburrirme con facilidad, lo siento. Y como dice una escritora de por aquí: *Soy como Campanita y necesito atención para vivir*. De antemano gracias. Saludos y que estén bien
PD: Disculpen si algunas cosas no les encuentran sentido, estoy hablando desde mi poca o nula experiencia de ciertas cosas, espero me entiendan.
PD2: Me ENCANTA el drama, espero se haya notado jajaj por lo cual esta historia será muy muy dramática, o al menos eso quiero lograr.
