Los personajes no me pertenecen.
Advertencias: Lenguaje soez, violencia. Algo cliché, personajes OoC.
Prohibido el plagio, solo está escrito en FanFiction por mí: clafer97. Si ven mi historia regada por otro lado, favor de comunicarme.
Aclaración: todo está narrado desde el punto de vista de Blossom.
¡Disfruten la lectura!
I Cry About It Later.
El fin de semana pasaba con naturalidad, aproveche para hacer diversos pendientes en mi apartamento para no pensar en lo que me esperaba en los próximos 6 meses de mi vida. Fui al mercado, visite la ciudad, di un paseo por el parque acompañada de mi pequeña Maya, incluso había quedado con el Profesor para ir a tomar un café, ya que necesitaba verlo después de tanto tiempo.
— ¿Estas segura de querer hacerlo?— preguntó algo ansioso. Decidí darle mi propia versión de los hechos de la tarea que me asignaron en el trabajo ya que conocía tan bien a sus hermanas que probablemente le habían echado de su cosecha llegando a exagerar, tipo de: vas a bañar a los presos durante tu visita*. Así que me asegure de contarle lo que en verdad era para no preocuparlo.
—No lo estoy pero es algo que voy a hacer. No es necesario que se preocupe por mí. — sonreí para tratar de calmarlo.
—Sabes que tienes el apoyo de muchas personas que te quieren, no te juzgaríamos si renunciaras…— dijo tratando de darme apoyo pero yo sabía que no podía hacer eso.
—Lo sé, pero el señor Morebrock me prometió que me daría un ascenso después de esto. —"mentí", que diablos me quedaría ahí, obviamente iba a renunciar pero no lo confesaría ahorita, no quería hacerlo más grande de lo que ya era esta situación. Ya con el tiempo se los diría a su familia.
—Bueno, confió en ti en que no pasara nada, recuerda que no eres una simple humana. Eres más especial que eso. — dijo tratando de darme palabras de apoyo y mejor opte por cambiar el tema, odiaba ser el centro de atención.
— ¿Y qué me cuenta de mis hermanas? ¿Alguna novedad? –pregunte curiosa, a veces el Profesor me contaba chismes que ellas mismas no se atrevían a contarme.
—Pues, no mucho. En realidad me he percatado que van varios días en los que Buttercup llega algo tarde a casa y Bubbles se la pasa reproduciendo canciones de amor en su habitación. — no cabía duda, aquellas dos estaban saliendo con alguien y no me lo habían mencionado, malditas.
—Castigue a Buttecrup, — dije metiéndole cizaña. — no debería llegar tarde estando en su casa. –El profesor tomo su mentón pensativo ante aquella sugerencia.
—Puede que lo haga, pero recuerda que ya no son unas niñas, hija.— dijo divertido y es que era cierto, ya habíamos crecido y amaba la libertad que él les había otorgado desde sus 18 años para equivocarse y corregirse con lo que fuera.
—Deben hacer su propia vida y mientras tenga la oportunidad de tenerlas bajo mi techo lo haré con todo gusto. Así como el día que tú quieras regresar, serás bienvenida. — Había olvidado que aun existían personas así como él profesor, me conmoví ante sus palabras y quise empezar a llorar, extrañaba aquella época en la que solo me preocupaba por patearle el trasero a los monstros y regresar a dormir a casa junto a mis hermanas, pero esos tiempos ya se hacían bastante lejanos. Mi tutor se percató de mi estado de ánimo y acerco su silla a la mía para abrazarme.
—Yo también te extraño. — dijo y de mis ojos comenzaron a chorrear lágrimas, extrañaba mi vida de antes.
—00—
Martes por la mañana.
Toda la jornada de trabajo se la había pasado ansiosa ya que ese mismo día sería el primer día cumpliendo la tarea asignada y era inevitable que su mente divagara tanto. Se había hecho la idea de hacer oídos sordos y cerrarse para lo que le fuera a esperar en ese lugar. Su jefe junto con Bianca estaban conscientes de mi situación de los poderes por lo cual sabían que no los usaría y eso había sido un juego sucio de parte de los dos, así que no sabía que es lo que iría a pasar en aquella prisión.
Cuando acabamos el turno de trabajo, Robín y yo nos dirigimos al sitio que nos habían encomendado, la cárcel estaba a media hora pero a causa de mis nervios habían parecido solo como si hubieran pasado 5 minutos. Llegamos y nos estacionamos algo lejos ya que no se nos permitía entrar al estacionamiento privado. Me baje del coche muy nerviosa por lo que estaba a punto de hacer.
Robín me tomo del hombro y volteo a verme algo preocupada.
—Vamos Blossom, podremos con esto. — intente devolverle la sonrisa pero fue algo inútil.
Mis piernas temblaban con cada paso que daba, no estaba segura de poder hacer eso, pero no tenía más opción, odiaba a Bianca y a su esposo con todo mi ser por lo que le estaban ordenando hacer, hubiera preferido renunciar a estar en esa situación pero ya no podía dar marcha atrás.
Frente a ella se encontraba la prisión de Saltadilla, un lugar enorme y muy tétrico para su gusto, inhale aire para calmar un poco mis nervios y armarme de valor a lo que estaba a punto de hacer. El viento era frío por lo cual me calaba en mis huesos a pesar de haberse puesto un abrigo encima de su menudo cuerpo. Seguí caminando para ingresar a aquel lugar. Los guardias de seguridad me voltearon a ver un poco confundidos por nuestra presencia pero nos dejaron entrar sin problemas. Ingresamos a la recepción en la que estaba atendiendo una mujer como de unos 37 años, me aproxime a ella para pedir información acerca de la ocupación que me habían encomendado.
—Buena tarde, disculpa…— antes de que pudiera acabar ella me observo con una ceja alzada interrumpiéndome.
—No son horarios de visita. — me corto mientras volvía a escribir cosas en su computador.
—No es eso, la señorita Bianca nos mandó…—
—Oh, así que vienen de parte de ella. Disculpa la molestia. Si me había avisado que vendrían aquí saliendo del trabajo. Qué tonta soy. — se apresuró a cambiar de actitud. Bianca sí que tenía poder sobre los demás.
—Ven aquí Moy, lleva a las señoritas al área común. Ella serán las encargadas de apoyarnos — dijo mientras el de seguridad acataba las órdenes. Nos encaminaron a un área donde había diferentes celdas y muchos presos tras las rejas.
—Su tarea aquí será la de apoyarnos a tener todo en orden en el lugar, ya que muchos aún son difíciles de tratar pero conociendo que eres una PowerPuff girl, no habría tanto problema. — dijo el guardia con simpleza el cual nos encaminaba mostrándonos el área y nosotras solo atinamos a reír un poco nerviosas, ya que las dos sabíamos que yo no estaba dispuesta a usar mis poderes.
—Si bueno… más vale que de todas formas un guardia este con nosotros. — dijo como sugerencia mi amiga castaña. El señor lo ignoro y continúo hablando.
—Mientras estén tras las rejas no hay ningún problema, su trabajo es el de pasar la bandeja de comida por debajo de los barrotes o preguntar si alguna cosa básica les hace falta, ya con el tiempo les iremos diciendo si nos podrían apoyar con la limpieza de la explanada o cocinar los alimentos, pero eso ya dependerá. Por lo pronto necesitamos que los alimenten y barran el polvo que se fue acumulando en el pasillo. — decía el guardia mientras se alejaba de nosotras y nos dejaba con otro compañero suyo que solo vigilaba.
—Hola, mi nombre es Bruce. — dijo este y nosotras solo alcanzamos a saludarlos de igual manera.
—El área de cocina se encuentra por el ala este y los utensilios de limpieza aquí mismo en el cuarto al final del pasillo —señalaba con el dedo. —Pueden empezar cuando quieran. — dijo mientras entrelazaba sus dos manos al frente, continuando con su trabajo de vigilancia.
—Gracias. — contesto Robín y volteo a verme.
— ¿Qué te parece si tu barres en lo que yo voy por la comida?— sugirió. No me pareció mala idea, por lo cual termine aceptando. Salió de allí y yo me quede a buscar la escoba para empezar a barrer. Me quite el abrigo y solo me quede con unos pantalones azules a la cintura con mi blusa blanca de manga larga. Cuando encontré la herramienta comencé a barrer a principio de aquel pasillo.
—Oye, ¿ella es Blossom?—escuché un murmullo a lo lejos. Esto no me daba buena pinta.
—Claro que si es ella, ve sus ojos y su cabellera larga, se puso bien buena. — continuaba otra persona y así empezaron a escucharse más y más murmullos que comenzaban a azotar en mis oídos, se escuchaban chiflidos, palabras obscenas y cuanta cosa más al grado que se sentía como si una parvada de cuervos la comenzaran a rodear dejándola sin escapatoria, lancé la escoba ante la presión que sentí y corrí para buscar a Robín, dentro de mi desesperación termine chocando con alguien, provocando que cayera de sentón. Cerré los ojos ante el fuerte golpe y al abrirlos vi como un escolta me tendía la mano.
— ¿Eres imbécil o qué? ¿Acaso no la viste?— regañaba el guardia a la persona que escoltaba.
— ¿Qué no viste que ella fue la que corrió hacia mí?— contesto una voz varonil que se encontraba detrás del escolta. Tome la mano del policía para levantarme y pude apreciar de quien provenía aquella voz. Mis ojos se abrieron con sorpresa y me sentí como si el corazón se detuviera. Frente a mí se encontraba nada más y nada menos: Brick Him, el líder de los RowdyRuff Boys. Sus ojos rojos eran fríos y distantes y pude observar cómo me escaneaba con su mirada. Me estremecí ante tal acto, el odio era mutuo pero él tenía ventaja sobre ello.
—Como sea, tu siempre serás el culpable, pequeño bribón. — seguía gritando aquel guardia gordo mientras lo empujaba por detrás y este solo gruñía con fastidio.
Se me quedo viendo con rabia por aquello que acababa de provocar y no pude evitar sentirme apenada.
—Vamos, camina idiota. — decía mientras emprendían su caminar hacia su celda, supongo.
—Deberías tener más cuidado, estúpida. — me dijo mientras cruzaba a un lado mío. Me quede helada y no supe que decir.
—Una disculpa señorita, nos encargaremos que ya no le dé más molestias. — me decía otro guardia mientras lo iban escoltando, a pesar de haber sido yo la de la culpa. Qué pesado. Vi cómo se iban alejando hasta perderse en el pasillo, al parecer el chico lo tenían aprisionado en las ultimas celdas.
Era extraño, me puse a pensar que él era un Rowdy y podría salir de ahí sin ningún problema usando sus poderes pero no lo hacía. ¿Por qué? Me quede perdida ante mis pensamientos hasta que llego Robín por detrás de mí.
—Blossom, ¿qué sucede?— la volteé a ver y vi como tenía dos bandejas de comida en cada brazo, apenas había vuelto a la realidad recordando todo aquello que paso con los criminales y en eso unas cuantas lágrimas comenzaron a salir de mi rostro y solloce.
—No sé si pueda hacer esto Robín. — dije algo sobresaltada.
Robín desocupo sus manos dejando las bandejas en una mesa cercana ahí y me abrazo acariciando mi cabeza.
—Vamos, tienes que ser fuerte. Esto pronto pasara. — decía como consuelo.
Sorbía mis mocos y traté de tranquilizarme, si iba a estar ahí tenía que aprender a lidiar con ese tipo de comentarios o peor, así que debía ponerse una armadura contra las palabras punzocortantes de los presos. Me tranquilice un poco, tratando de relajarme y cuando lo pude conseguir Robín hablo de nueva cuenta.
—Ayúdame a dejar las bandejas, la cocina no esta tan lejos así que podríamos llevarnos uno a uno, hay más personas que también nos van a ayudar. — volteé a verla y me limpie unas cuantas lágrimas, asintiendo con mi cabeza aceptando la oferta. Me separe de ella y comencé a ir por los platos mientras me trataba de hacer a la idea de ignorar todos esos malos y grotescos comentarios que me decían. Esto no iba a ser nada fácil pero lo lograría.
Pasaron un par de minutos y ya casi habíamos acabado con la tarea, Robín opto por mejor terminar la labor de barrer y yo continúe repartiendo los alimentos.
Al dejar la comida para deslizarla debajo de la celda pude sentir como una mano agarraba la mía y se aferraba a ella, me asuste y solo alcance a gritar quedamente debido a la impresión.
—Pero mira que belleza nos está dejando la comida, ¿no quisieras también complacerme chupándomela?— decía un viejo bastante horrible que tenía su cabello largo y las uñas mugrosas.
— ¡Suéltame!— grité con miedo mientras trataba de quitar su agarre, jalaba hacia atrás para tener éxito pero se había sujeto con bastante fuerza.
—No forcejes tanto. — seguía hablando mientras acercaba mi mano a no sé dónde de su cuerpo. Me aterrorice ante aquella acción.
—Mira nada más, una PowerPuff Girl cobarde— expresó alguien al lado de la celda. — Antes me caías mejor. — dijo una voz cargada de sarcasmo. El viejo detuvo su acción y pareció meditar aquellas palabras que había escuchado cayendo en cuenta de lo que acababa de decir el chico de al lado. Tal vez el hecho de que me nombrara como una súper poderosa lo hizo reaccionar.
—Más vale que la sueltes, idiota. — dijo bastante amenazante... El anciano aflojo un poco su agarre así que aproveche para jalar fuertemente mi brazo y poder liberarme, cuando lo hice examine mi mano y vi cómo se me habían hecho unos pequeños moretones. De entre las sombras de la celda contigua había aparecido de nueva cuenta Brick.
Yo me le quede viendo sin saber que decir o que hacer.
—Gracias— musite por lo bajo, sobando mi mano.
—No me las des. —Hizo una pausa y solo lo mire con confusión. — Odio ver cuando unos simples humanos se creen superiores, ¿qué no tienes la suficiente fuerza para haberte liberado? Qué patética. — escupió aquellas palabras con resentimiento y me calaron en lo más hondo de mi ser, la ira me comenzó a arder por dentro. Odiaba sentirme pisoteada y más que fuera ese tipo.
— ¿Y tú no tienes la suficiente fuerza para salir de aquí?—le reté con furia de manera sarcástica. Éste solo me miro con aburrimiento.
—No te confundas, saldré de aquí más rápido de lo que crees. —
—Ni lo sueñes o sino…—
— ¿O sino que? ¿Usaras tus poderes? Oh, espera. Por lo visto no lo harás. — cortó dejándome muda. Gruñí con enojo, ese idiota no sabía lo que estaba diciendo, así como todos los que me juzgaban sin razón.
— ¡Escucha idiota! No creas que por no usar mis poderes no me defenderé ante ti. — exclamé enojada.
— ¿Así como lo acabas de hacer con ese viejo rabo verde?— alzo su ceja y me di cuenta que tenía razón.
—Lo sabía. No creo que dures tanto en este lugar, recuerda que nadie está para protegerte, debilucha. — finalizo antes de volver a adentrarse en su celda perdiéndose en la oscuridad.
Me quede pasmada sobre mis pies y decidí que lo mejor era retirarse de ahí, mis piernas comenzaron a caminar y cuando estaba alejándome una voz se escuchó a lo lejos
—Me falta mi comida, señorita Utonio. — gritó socarronamente.
Hice caso omiso a su comentario, solo quería alejarse de ahí rápidamente, apenas y completaba la hora así que con eso basto para salir al exterior sin siquiera hablarle a Robín, simplemente dejo que sus pies la guiaran lo más lejos que podía de ese lugar. Tomo su abrigo y abrió la puerta para salir, esperaría en la camioneta de su amiga sin esperarla, ya pronto ella se daría cuenta. Quería huir lejos de ahí, y terminar con ese día.
Mis pasos eran veloces por lo cual llegue rápidamente al vehículo y saque de mi cartera un cigarro junto con el encendedor para prenderlo, comencé a fumar dando grandes bocanadas de humo, necesitaba calmarse y eso era lo único que le serviría en ese momento.
Solo quería irse a casa a dormir.
—00—
Al día siguiente se sintió un poco más tranquila, necesitaba dormir y es lo que hizo el día anterior al llegar a su apartamento después de su experiencia en la prisión.
Ese día había acordado cenar con sus hermanas, así que eso era la motivación del día, no podía esperar a que se acabara la jornada.
–Blossom te habla la señorita Bianca— me dijo una compañera de trabajo que se había asomado a mi oficina.
—Voy. — dije y me levante rápidamente. ¿Qué querrá esa señora ahora?
Me dirigí a su oficina y toque, como de costumbre.
—Pasa. — contesto. Abrí la puerta e ingrese a la oficina.
— ¿Hay algo que se le ofrezca, señorita Bianca?— esta me miro con fastidio.
—Nos informaron acerca del show que montaste ayer. No debes llamar tanto la atención, no seas estúpida. —
—Pero es que…— intentaba defenderme pero me interrumpió
—Nada Blossom. Habrá momentos en los que tengan que tomar reporte con evidencia fotográfica y de video y obviamente esto no es nada beneficioso para nosotros. Aprende a controlarte. — ¿era en serio lo que estaba diciendo? ¿Acaso no sabía que en las prisiones había puro barbaján que hablaba puras idioteces? Además ¿Cómo que iban a tomar video?
— ¿Disculpe, como video?— dije confundida.
—Sí, hemos decidido que habrá un documental así que prepárate para estar siempre en tu mejor disposición, ¿entendido?— esto ya me estaba sacando de quicio, cuando pensaba que no se podía poner peor, si lo terminaba siendo.
—Escuche señorita Bianca, ¡estoy harta de esto! No puedo seguir con algo que me afecta mi estabilidad emocional por un chantaje sin sentido. — me miro con la ceja alzada prepotentemente.
— ¿Quisieras acompañar a las presas de la cárcel, acaso?—abrí mi boca con asombro, nunca antes me había manipulado ella con esa información. Ahora podría confirmar el hecho de que el señor Morebrocks le había dicho mi secreto antes de la propuesta.
—Oh bueno… tal vez decirles a tus hermanas, al profesor, a la ciudad. — dijo. — Yo no estuve ahí pero mi esposo me conto todo, es una lástima lo joven que era. – decía, no quise seguir continuando con la plática por lo que termine cediendo.
—Está bien. Lo haré. —
—00—
Después de aquella conversación estaba en duda si visitar a mis hermanas o no pero al final termine decidiendo que iría a verlas, necesitaba en estos momentos sentirse acompañada aunque fuera por un rato.
Cuando llegué a la casa pude escuchar por fuera como reían, me acerque a la puerta para tocar y cuando lo hice inmediatamente salió el Profesor a recibirme.
— ¡Qué bueno que ya llegaste! Estábamos hablando de ti. — vaya, se sentía ansiosa por saber qué es lo que tanta risa les daba.
— ¡Blossom!—exclamaron con alegría mis hermana.
—Hey. — salude felizmente alzando la mano pero esto no era suficiente para Bubbles que se había puesto rápidamente de pie para darme un gran abrazo, así que le correspondí.
—Vamos pasa. — entré y me senté en la mesa junto con ellos.
— ¿De qué tanto se reía que tenía que ver conmigo?— pregunte algo intrigada mientras me servía la comida que estaba sobre la madera.
—Ohh. Estábamos acordándonos cuando te cortamos el pelo y te quedaste pelona. — Buttecrup soltó de nueva cuenta una carcajada, la mire, a mí no me causaba nada de gracia. Bubbles soltó una risa más disimulada y el profesor solo sonreía.
—Eso no me da risa. Tarde como medio año en que volviera a crecerme igual. — dije con reproche mientras seguían riendo.
—No se compara a cuando te enamoraste de Ace. — contrataque.
— ¡Ni que lo digas! ¡La peor etapa de Buttercup!— apoyo mi hermana Bubbles.
—Tú no te quedas atrás de cuando intentaste ser mala y te vestiste como Mojo Jojo. — las mejillas de Bubbles ardieron de vergüenza.
— ¡Claro qu—que no!— reímos más fuerte ante este comentario.
—Igual le siguen gustando los criminales a Buttercup. — dijo Bubbles como si nada mientras comía la pasta que estaba en su plato.
— ¡Bubbles!—regañó la pelinegra.
— ¿Qué significa eso?— pregunte mientras la miraba interrogante.
—Por favor, hermana. Hay que decirle. No podemos tener este secreto para siempre. — alce una ceja, no sabía de lo que estaban hablando pero estaba muy impaciente por saber de quien se trataba.
— ¿Qué rayos están haciendo de sus vidas que no me quieren contar?— oila, la que ocultaba mil secretos.
El Profesor se mantenía callando, disfrutando de manera apacible aquella plática, yo sabía que lo único que le daba satisfacción y alegría en ese momento era ver como estábamos reunidos una vez más.
—Bueno… —comenzó Buttercup— ¿Recuerda a los RowdyRuff Boys?— mis ojos se abrieron con asombro sin entender a qué iba eso.
—Sí, Buttercup. — dije cortante.
—Pues…—
—Ha estado saliendo con Butch— finalizo Bubbles por ella.
— ¡Pero que…!— estaba a punto de empezar una discusión, ¿Cómo era posible eso?
— ¡Bubbles!— regaño mi hermana pelinegra.
—No te enojes hermanita. — decía la rubia tratando de calmarme.
—La última vez que nos vimos no me dijo nada de eso. — dije regañando al Profesor y solo vi como una gota de sudor caía de su sien.
—Lo siento, amor. No quería ser yo quien te diera la noticia. — dijo algo apenado mientras bebía de su refresco.
— ¿Pero, que no son criminales…?— dije un poco confundida.
—Al principio también nos había tomado por sorpresa pero después de unas cuantas visitas en casa, vimos que aquel criminal que conocíamos quedo en el pasado. — continuo Bubbles. Aun seguí sin creer todo eso.
—No te quedas atrás, rubia. También he visto como conviven Boomer y tu cuando lo trae. — bramo Buttercup con los brazos cruzados.
— ¡Qué! ¡¿También Boomer!?—dije algo exaltada.
—Aun no hace lo suficiente por mí como para hacerle caso. — contesto Bubbles alzando sus hombros despreocupada y yo las veía con la boca abierta.
—Pero y Brick…—
—Sí, nosotras también preguntamos por ese asunto con su hermano, pero hace tiempo que se separaron de él. — contesto Buttercup, eso sí que era extraño.
—Hablando de… ¿No te has encontrado con él en prisión? ¿Ya fue tu primer día, no es así?— pregunto de manera ansiosa Bubbles.
—Ah… sí. — desvié la mirada tratando de ocultar mis nervios.
— ¿Y…?— no estaba segura de lo que querían saber.
— ¿Y qué?— pregunte de vuelta.
— ¿Cómo que qué? ¿Cómo te fue, tonta? ¿No tuviste que usar tus súper poderes?— dijo impaciente Buttercup. No quería preocuparlos y decirles que me había ido de la mierda así que opte por decir lo más sano.
—Sí, me fue bien. No tuve que usarlos, me tienen en un área alejada de los prisioneros. — mentí, pero era necesario.
— ¿Y desde cuando están en relación?— pregunte desviando de nueva cuenta el tema.
Buttecrup se revolvió incomoda.
—Hace un mes. — completo Bubbles con una sonrisa.
— ¡Bubbles, basta!—reprendió Buttercup. Solo reímos y continuamos la noche normal platicando de los recuerdos de su infancia y otros tantos temas más, paso el tiempo hasta que se hizo tarde y me tuve que despedir de nueva cuenta.
—Ojalá que para la próxima me puedas presentar a tu nuevo novio. — le dije a chica pelinegra.
—Si, como sea. — contesto avergonzada con un rubor en sus mejillas.
—Espero que podamos verte otra vez así de pronto Blossom. — decía el profesor, Burbuja me abrazo como despedida antes de partir de mi viejo hogar. La verdad es que se sentía bien pasar tiempo de calidad con su familia.
—00—
El despertador sonó ruidosamente provocando que me despertara. Abrí mis ojos adormilados para apagarla y vi la fecha, hoy tocaba ir de nueva cuenta a la prisión. Bostece y estire mis brazos aun acostada, contemple el techo como si fuera lo más interesante en esa habitación para poder despabilarme y talle un poco mis ojos.
Me puse a pensar en Brick y lo que había pasado el día anterior… ¿Por qué si sus hermanos estaban libres, él se encontraba en prisión? Además, ¿con qué fin seguiría ahí pudiendo escapar? Son cosas que no se explicaba pero no estaba dispuesta a quebrase la cabeza por eso. La había defendido sí, pero también se había comportado como un idiota. Tal vez podría intentar acercarse para… ¿ser amiga de él? Tal vez para sacarle información, ¿no? Sacudió con fuerza su cabeza, no estaba en las circunstancias como sus hermanas debido a los hechos en los que se encontraba, así que alejo toda posibilidad de la cabeza. Se puso de pie dispuesta a arreglarse y se ducho, cuando salió del baño escogió su ropa de ese día que consistía en un pantalón a los tobillos con un suéter tejido oversize. Ató su largo cabello en una coleta alta mientras acomodaba su flequillo y se pintaba los labios de un color nude. Listo.
Cuando estuvo preparada volteo a verse en el espejo, no se consideraba fea pero tampoco atractiva, tal vez es por eso mismo que no había tenido novio más que un hombre casado. Qué gracioso. Suspire con pesar antes de salir al mundo exterior.
Ese día la rutina fue la misma, termine con mi horario laboral para después ir directo a la prisión.
— ¿Qué tarea nos asignaran ahora?— preguntaba muy animada Robín. A l parecer a ella no le había desagradado pasar tiempo ahí, y conociendo como era ya hasta amiga de los presos podía llegar a ser. Era como una mezcla de Buttercup con Bubbles.
—Lo mismo que antier, ya con el tiempo les iremos asignando más tareas diferentes. — contesto el guardia Moy.
—Claro que sí. — así que nos encamino al área de la vez pasada dejándonos ahí.
—Y bien Blossom, ¿qué quieres hacer hoy?— pregunto dándome la opción de elegir.
—Barreré. — Dije convencida. — Esos idiotas no van a poder sobre mí. — Robín me sonrió.
—Muy bien, me encargare de ir por las bandejas. — dijo mientras se alejaba y me deseaba suerte.
Esta vez traía unos audífonos por lo cual decidió colocárselos y sobrellevar la situación ignorando cualquier comentario que me pudieran hacer. De igual manera evite hacer ningún contacto visual por nada del mundo. Fui limpiando poco a poco aquel espacio hasta que me percate que estaba inmediato donde se encontraba el líder de los Rowdy, me tensé un poco pero decidí seguir adelante con mi tarea.
Pasaba por delante de diferentes celdas hasta que me toco estar delante de la suya. Evite mirarlo pero de vez en cuando daba una ojeada dentro de la celda. Este se encontraba acostado en su cama, con una mano sosteniendo un libro y la otra la usaba como descanso para su cabeza. Quise averiguar que estaba leyendo ya que me intrigaban sus gustos, sabía que era mi contraparte y era intrigante saber lo que le llamaba la atención así que a causa de mi curiosidad me tarde en barrer más de lo que debía estar. Seguía soltando miradas de reojo hasta que pude percatarme de que este me devolvía la mirada con una mueca de extrañez en su rostro. Vi que movió sus labios pero no lo escuchaba por la música de los audífonos por lo que opte por quitarme uno para así oírlo mejor.
—Disculpa, ¿dijiste algo?—pregunté amablemente pero por dentro estaba que quería que me tragara la tierra. Este me observaba con ningún tipo de emoción.
—Qué si se te perdió algo, pequeña idiota. — dijo con aburrimiento, mis mejillas se sonrosaron, que estúpida había sido.
—No. — dije sin más mientras me alejaba. No continuamos con la conversación así que me retire rápidamente de ahí, gracias al cielo ya había acabado y en el camino me había encontrado con Robín.
— ¿Cómo te fue, chica?—preguntó.
—Mejor que la vez pasada. — dije algo emocionada.
—Así se hace. — me felicito, me pude dar cuenta como aún tenía una platillo de comida en su mano por lo que deduje que aún no terminaba.
—Disculpe señorita Robín, ¿podría ayudarnos con algo en la cocina?— se acercó un empleado a pedirle ayuda por lo que está accedió y me paso la bandeja a mis manos.
—Lleva esta bandeja a la celda del idiota pelirrojo. Terminamos esto y nos vamos. — no podía creer que el universo se alineara para mandarla por los caminos más peligrosos de la vida. No me negué así que me acerque a dejarle eso para poder irme en paz. Camine unos cuantos metros y cuando llegue pude darme cuenta que este dormitaba con el libro sobre sus ojos, al parecer estaba descansando. Deje la comida lo más silenciosamente que pude para no despertarlo.
— ¿Tu otra vez? Qué linda, tratando de no despertarme— me asuste ante su comentario, y volteé a verlo, no espera que me sintiera cerca.
Lo observe y vi como este tenía aun su libro sobre su rostro por lo cual fruncí el ceño un poco confundida.
—No es necesario escuchar un ruido. — dijo.
—Si, tal vez los súper poderes ayudan. — contesté con simpleza.
—De hecho no. — corto, alce una ceja expectante mirándolo nuevamente antes de irme.
—Tu olor es fuerte, odio lo dulce y es inevitable que el aroma penetre el lugar. No es necesario agudizar los sentidos para darse cuenta— completaba antes de quitarse por completo el libro de su rostro para poder verme. Nuestras miradas chocaron por un par de segundos y me sentí ansiosa, gire mi cabeza rápidamente para romper ese leve choque de miradas.
—Ya veo. — susurré.
—Como sea, gracias por la comida, debilucha. — dijo mientras se ponía de pie para agarrar lo que había dejado. Una interrogante paso por mi cabeza, recordó el día anterior en que sus hermanas le habían dicho que salían con sus hermanos, por lo que quiso aventurarse a preguntar el por qué estaba ahí él.
—Oye…. — dije en lo que volteaba a verlo, agarre los barrotes con mis dos manos, acercándome mi cara a la celda. Era peligroso estar así, pero no le tomo importancia. Este me miro captando su atención.
— ¿Por qué estás aquí mientras tus hermanos….?—
— ¿Son libres?— completo por mí.
—Si. — afirme.
—Es una historia bastante larga y no debe importante, si me disculpas, quiero comer en paz. — dijo antes de iniciar a engullir su comida— Oh, y ahorita que andas muy acomedida, para la próxima ocasión podrías traerme una revista H.— dijo burlonamente y los compañeros al lado de las celdas soltaron unas pequeñas risas, provocando que me pusiera furiosa.
Osh, ese idiota. Fruncí el ceño con lo que acababa de decir.
—Eres un idiota. —
Hola, hasta aquí el capítulo 2, y espero estarlo haciendo bien. Creo que después de este cap comienza a subir de dificultad pero espero ir pasando los obstáculos jajaja A partir de aquí habrán más momentos entre los pelirrojos y espero estarlos desarrollando bien, ya que en verdad espero que este fic no pase de 10 capítulos a como lo tengo pensado en mi cabeza :,) Pero ya veremos, si por algún motivo se nota que me faltan partes inconclusas o más desarrollo favor de avisarme, ya que tengo muchas ideas en mi mente y me da miedo no poder aterrizarlas. Quise subir rápido el capítulo ya que no quiero que se me vaya la inspiración e ir aprovechando que ya tengo un capitulo concluido antes de subir el siguiente. En fin muchas gracias. Saludos.
