Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. Yo solo me divierto un poco con los personajes. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. La historia es de mi total autoría.

.

.

.

POV ISABELLA

- ¡Mierda! No… pares… - gemí al sentir a Garrett introducir un tercer dedo de manera ruda.

Aún seguía acostada boca bajo en la cómoda camilla de masaje, solo que ahora me encontraba con el trasero al aire apoyada en mis rodillas mientras Garrett hacía maravillas en mi coño. Hace aproximadamente diez minutos el relajante masaje con aceite de lavanda había pasado a algo más interesante.

Cuando conocí a Garrett por primera vez – en un atestado club en el centro de Seattle – la química había saltado desde el primer momento, nos enrollamos un poco y al día siguiente me invitó a salir. El mejor almuerzo que he tenido en mucho tiempo, su amena charla y sus constantes bromas me hicieron caer rendida, salimos durante un par de meses, sin embargo, pronto nos dimos cuenta que mi estilo de vida no nos hacía fácil el tener una relación sólida. Decidimos que lo más sano era dejarlo como estaba.

Aunque eso no nos detenía de disfrutar encuentros casuales algunas veces.

Lo sentí sacar abruptamente sus dedos, haciéndome lanzar un sollozo lastimero.

- Tengo otra cita en diez minutos, preciosa. – me dijo jadeante.

Estuve a punto de lanzar un montón de palabrotas hacia su persona cuando sentí su cálida y habilidosa lengua recorrer todo mi sexo. Dios mío, no le permitas detenerse.

- Pues más te vale darte prisa… - susurré sin aliento, sintiendo su lengua juguetear con mi clítoris, trazando círculos a su alrededor. Con mis manos me aferré a la orilla de la camilla casi mareada por el placer, quejidos ocasionales salían de mis labios. Bendita sea esa lengua. Incliné las caderas hacia atrás con un insistente movimiento, sintiendo mis jugos mezclados con su saliva, derramarse lentamente por mis muslos. – Garrett… por favor… – supliqué sintiendo mis ojos humedecerse a causa las sensaciones.

Bruscamente me tomó de las caderas acercándome a él, instándome a bajar de la camilla. Tropecé un poco por la rapidez del movimiento.

Tomó mis hombros con sus grandes manos, pegando mi espalda a su pecho ahora desnudo. Estrelló su erección con mi trasero, aún dentro de la prisión de sus pantalones. Llevé mi mano hacia atrás, metiéndola sin dudar en sus pantalones, tomando su miembro sin vacilación, dándole un suave apretón. Lo sentí jadear en mi oído.

- Sin juegos, linda, ¿sí? – Sacando de un tirón mi mano, deslizando la última prenda hacia abajo.

Me incliné hacia delante para que le fuera más fácil. Sentí su mano dirigirse a mi muslo y empujarlo un poco; mi rodilla terminó apoyada en la camilla, dejándome totalmente expuesta ante él. Mi respiración se aceleró hasta convertirse en un tortuoso jadeo. La punta de su miembro empezó a recorrer mi sexo de arriba abajo, moví mis caderas para sentir un poco más de aquella deliciosa fricción. De repente se detuvo, posicionándose en mi entrada.

Lentamente empezó su intromisión, estirando mi interior de forma exquisita lo que me hizo cerrar los ojos y lanzar un sollozo muy alto. Lograba sentir cada centímetro de su longitud adentrándose de manera tortuosa.

Se quedó quieto unos segundos cuando al fin logró adentrarse completamente en mí. Retrocedió unos centímetros aún dentro de mí y sin esperarlo empujó con fuerza, empezando un vaivén casi frenético. Un largo y tembloroso gemido salió de mis labios apretados.

La mano de Garrett tomó mi cabello, enredándolo y sujetándolo de manera tensa, forzándome a arquear mi espalda. El punzante dolor combinado con el intenso placer resultaba en una mezcla adictiva que pronto me tuvo gritando incoherencias.

- Más… Garrett… Rápido… - gemía sin control, queriendo alargar esta tortura cuanto se pudiera, pero al mismo tiempo deseando llegar al punto máximo cuanto antes.

Su mano libre me sujetó el hombro, acelerando sus estocadas. Los sonidos de nuestras pieles sudorosas chocando llenaron la habitación.

- Estoy cerca… - jadeó casi sin aliento, inclinándose hacia mí, haciendo las penetraciones más profundas. Yo también me estaba acercando.

- Un poco más… - susurré, también empezando a rotar mis caderas para hacer nuestros movimientos más profundos.

Soltó mi cabello dejándolo caer a un lado. Su mano se dirigió a mi sexo, le dio pequeños pellizcos a mi clítoris de forma insistente.

Y eso fue todo lo que necesité.

Con un profundo grito me dejé arrastrar por el devastador orgasmo que me embargó. En el momento en que mis paredes se ajustaron más sobre su miembro por los espasmos, sentí a Garrett dejarse ir en mi interior con un gemido agónico, todo su semen llenándome.

La habitación quedó en silencio, Garrett no dejaba de moverse, ambos disfrutamos de los últimos resquicios del orgasmo que acabábamos de tener. Se inclinó un poco y dejo un beso al centro de mi espalda, ocasionándome un escalofrío.

Al final nos quedamos quietos durante algunas respiraciones, intentando recobrar el aliento. De forma lenta, Garrett retiró su miembro de mi interior, casi de mala gana.

Me ayudó a enderezarme y voltearme hacia él, recargándome en la camilla. Mis piernas temblaban y sentía ligeras gotas de sudor rodar con mi columna y perlar mi frente. Alcé la vista y nos miramos a los ojos. Los suyos brillaban satisfechos y un poco somnolientos. Se acercó y dejó un tierno beso en mis labios, tomándose su tiempo, probándome. Suspiré.

- No hagas esperar la clientela… - susurré cerca de sus labios al notar cambiar el brillo de sus ojos a algo más que no quise pensar.

De su boca salió una pequeña risilla debajo del aliento. Suspirando con aspecto frustrado.

- Muchas felicidades por su disco, señorita Swan. – dijo de forma sarcástica.

Hice una pequeña mueca, separándome de él para caminar hacia el vestidor con la intención de vestirme y marcharme cuanto antes. Al pasar junto al perchero tomé mi bolsa, buscando mi celular con la intención de enviarle un mensaje a Jasper.

Quiero comida italiana, ya sabes dónde.

Terminé aquí. Te espero.

Besos, B.

.

.

.

POV EDWARD

La habitación entera era un desastre; ropa, sábanas y cojines esparcidos por toda la estancia. En el centro se encontraba nuestra cama, la cual estaba cubierta por las sábanas sobrevivientes, escondiendo de manera muy pobre a los obviamente dos individuos debajo de ellas.

- ¿Tanya? – Los movimientos y los ruidos cesaron abruptamente. La usualmente preciosa cabellera rubia de Tanya saltó a la vista. Su rostro reflejaba el mismo terror que yo estaba sintiendo.

¿Esto era siquiera real? ¿La mujer con la que compartí hermosos momentos durante casi cuatro años de verdad me estaba haciendo esto? En mi mente, un estado de sopor empezó a invadirme.

A su lado, la cabeza de su acompañante salió de entre las sábanas. Vaya.

- ¿Michael? – Por el amor de dios, ¿se podía ser más canalla? Acabo de ver a su esposa hace solo unos minutos.

- Ca- Cariño… llegaste pronto… - Tanya se levantó apresuradamente de la cama, intentando cubrir su desnudez, fallando en el intento. – No… no es lo que parece…

- ¿En serio? ¿No lo es? ¿Entonces qué es esto? – En cuanto encontré mi voz ya no hubo nada que pudiera detener mi diarrea verbal. – No puedo creer que a unos días de nuestro aniversario… y tu – viendo cómo Mike intentaba escapar, poniéndose apresuradamente sus pantalones. – Acabo de terminar de trabajar con tu esposa, ¿lo olvidaste? Eres un hombre casado por el amor de Dios… eras mi amigo… - mi voz se iba perdiendo lentamente.

- Cariño, déjame…

- Largo. – la interrumpí.

- ¿Qué? – gritó, incrédula.

- ¡Largo! ¡Los quiero a ambos fuera mi de casa en este instante! – grité fuera de mis casillas.

- ¡No puedes hacerme esto, Edward! ¡Por el amor de Dios, esto no significó nada! – caminó hacia mi apresurada.

- ¿No puedo Yo hacerte esto…? – inquirí en shock.

De forma rápida caminé hacia el closet, abriéndolo de par en par. Por un momento lo miré, recordando el día en el que decidimos compartir este pequeño espacio. Los planes que hicimos mientras nos preparábamos para compartir una vida juntos.

Pero eso se acabó.

Con la furia a flor de piel lancé toda su ropa fuera del closet. Fuera de mi vida.

- ¡Quiero que se larguen! ¡No quiero volver a verlos por el resto de mi vida! ¡Cómo pudieron hacer algo así! – los miré y Michael intentaba abrazar a Tanya, quien lloraba desconsolada.

Esa fue la gota que derramó el vaso.

Casi corrí hacia Mike, levantando y estrellando mi puño en su perfecta nariz de imbécil, sintiéndola ceder ante el choque. Mike lanzó un alarido sujetándose la cara con ambas manos. Tanya también empezó a gritar, pero no le hice el mayor caso.

- Iré a darme una ducha… cuando regrese, no quiero ver a ninguno de los dos – miré a Tanya – y más te vale llevarte todas tus cosas o terminarán en un basurero, ¿entendiste? – sin esperar mayor respuesta me di la vuelta entrando al baño de la recámara.

Algunas lágrimas salieron de mis ojos a pesar de que intentaba detenerlas.

Ella es el amor de mi vida, había aprovechado cada momento juntos para recordárselo. ¿Cómo había podido hacer algo así? Cada obsequio, cada viaje, cada una de las palabras dichas durante estos casi cuatro años habían significado nada para ella.

Sabía que una relación en este medio no era fácil, ambos teníamos que interactuar con personas de toda clase y si algún papel demandaba algo más que solo actuación en un set, se respetaba. Ambos vivíamos de eso, lo entendíamos. Se supone que éramos la pareja perfecta. Nunca vi en sus ojos algo más que no fuera amor. O ¿habían sido mis propios sentimientos lo que vi en sus ojos? ¿Era tan buena actriz que no había notado nada? ¿Desde cuándo pasa esto? ¿Quién más lo sabe?

A lo lejos, pude escuchar el sonido de la puerta principal cerrarse de un golpe.

Con todo esto en la mente abrí el grifo del agua, esperando que esto alejara los horribles pensamientos que atormentaban mi ser. No funcionó.

.

.

.

POV ISABELLA

Entramos en el poco concurrido restaurante de comida italiana "Dolce Vita". La mano de Jasper reposaba relajadamente en mi espalda, guiándome hacia nuestra mesa de siempre.

Al llegar, tomó el respaldo de una silla, abriendo un pequeño espacio para que yo me pudiera sentar.

- Gracias – le dije en forma queda, sentándome despacio. Aún podía sentir los fluidos de Garrett en mi interior deslizándose hacia fuera, humedeciendo mis pantys. Me removí un poco en mi asiento.

Jasper se sentó frente a mí. Rápidamente llegó un mesero de apariencia joven, quien dejó nuestros menús frente a nosotros, no sin antes mirarme un poco de reojo, seguramente al reconocerme.

- ¿Qué tal estuvo el masaje? – preguntó inocentemente abriendo el menú.

- Estuvo bien, ya sabes, lo de siempre. – No quise agregar nada más, temiendo que mi sonrojo me traicionara. Me asaltaron pequeños flashes de la cara de decepción de Garrett al salir de la habitación de masajes. No era ningún secreto que siempre que podía saca a colación el tema de tener una relación.

Pero yo no pensaba pasar por lo mismo dos veces.

Me encanta el ambiente que se respira en este lugar, las luces tenues dan la sensación de que todo el tiempo es de noche y es muy fácil olvidarse del paso del tiempo mientras se está aquí.

Regresé mi vista a la mesa, sintiendo la mirada de Jasper en mi rostro. Lo miré aburrida.

- No quiero ser repetitivo… pero de verdad pienso que deberías al menos ir a la audición. El elenco es muy variado y sería muy bueno para tu currículum si participaras. – Dijo un poco cohibido.

Que suerte que ese masaje fue muy bueno.

Solo quiero comer una lasaña vegetariana y tener una charla agradable con mi querido amigo Jasper. El mesero llegó a mi rescate para tomarnos la orden, yo pedí mi esperado pato de comida mientras él pedía unos raviolis salteados con salsa de tomate y especias.

Tomé una larga inspiración.

- ¿De cuál estamos hablando? – tomé la botella de agua que ya estaba en la mesa desde antes que llegáramos. No me atrevía a mirar a Jasper.

- No creo que eso sea impor… - tartamudeó un poco.

- ¿De cuál, Jasper? – Finalmente lo miré.

Después de unos segundos desvió la vista, obviamente incómodo.

- Cullen Entretaiment… - Susurró.

Bueno, pudo ser peor, pensé.

Cientos de imágenes pasaron por mi mente, aquel complicado año no se borrará tan fácil. Todas aquellas juntas, traslados innecesarios ¿Creían que podían poseerlo todo? Entiendo que el monopolio es importante, capitalismo y todo eso…

Solo me siento afortunada de que no fuera Vulturi A. M. C., esos tres sí que daban miedo. Cullen E. es un poco más… ¿familiar? Lo más familiar que puede ser una empresa multidisciplinaria con miles de millones en la bolsa.

FALSHBACK

¿Hacía mucho frío aquí o eran solo mis nervios? Froto mis manos entre si para poder entrar en calor un poco más rápido, mi blusa turquesa con manga tres cuartos es muy ligera, pues el día se veía caluroso antes de salir, no tenía ni idea que cruzando la puerta sería transportada al Polo Norte.

- Relájate – se instó Jasper, rodeándome los hombros con su brazo. – No es nada definitivo, solo vamos a oír su propuesta. – me dio una sonrisa genuina y yo suspiré.

- Yo quiero hacer mi propia música, Jasper. ¿Nadie lo entiende? ¡Seré esclavizada en un lugar como este! – me quejé sin importarme que alguien me escuchara.

Había observado a las personas pasar desde que habíamos entrado por la puerta principal, nos habíamos metido en el elevador y atravesado los interminables pasillos para al fin llegar a la oficina de Carlisle Cullen, el magnate de negocios, dueño y fundador de Cullen Entretainment.

Yo no encajo en este lugar. Todos usando trajes caro y ropa de diseñador que seguramente habrá costado unos cuantos cientos de billetes. Los trabajadores pulcramente peinados, impecables en sus atuendos. Los artistas por otro lado parecían tener que cumplir con un nivel de extravagancia lo suficientemente alto para la persona promedio.

He leído cientos de contratos a lo largo de mi carrera y ninguno se veía tan controlador como lo es el de Cullen E. No había oportunidad de vacaciones por el tiempo que el director así lo quisiera, prestaciones casi nulas, lo único que me pareció bastante tentador fue ese 60% de ganancias que me correspondería si yo decido firmar. Sim embargo, el pensar que las renovaciones de contratos son cada 8 años me hace reevaluarme todo. ¿Y si me tratan muy mal? ¿Y si no me dejan escribir mi música? No aguantaría ocho años de martirio solo por no querer repercusiones fiscales. Es algo que ni Jasper ni yo nos podemos permitir por ahora.

Oí a Jasper suspirar y murmurar algo bajo su aliento mientras me frotaba la espalda en círculos intentando relajarme. Miré el gigante reloj dorado de la pared, 8 minutos tarde, si hay algo que odio es que me hagan esperar.

Camine hacia el pequeño mostrador que estaba frente a nosotros, viendo a la joven chica que tecleaba eficientemente en el teclado del ordenador. Como todo el mundo aquí llevaba un vestido azul marino bastante profesional – y bastante caro seguramente – lo que me permitía ver un poco del inicio de sus senos desde mi posición.

- Disculpe, ¿Cree que Carlisle Cullen pueda vernos ahora? – pregunté intentando no parecer tan ruda, al final la chica no era la del problema. Ella me volteó a ver en cuanto hablé.

- Esta en una junta que se alargó unos minutos extras, pero me parece que ya salió. Permítame intentar comunicarme por teléfono y ya le aviso. – me respondió en tono amable con una sonrisa. Ella sabe cómo hacer su trabajo. Tal vez debería despedir a Jasper y contratarla. Una pequeña sonrisa empezó a extenderse por mi rostro ante el pensamiento.

Apoyé un codo en el mostrador, dándole a entender a la chica que no me movería de ahí. Ella al ver esto tomó el teléfono y marcó unos cuantos numero para después empezar a hablar con alguien al otro lado de la línea.

A mi derecha escuché el elevador abrirse y unas pisadas confiadas resonaron en el silencioso living del piso. Automáticamente mi mirada viajó a aquella dirección y mis ojos no creían lo que veían.

Edward Masen.

Ok, tal vez haya tenido un ligero enamoramiento con él cuando estaba en la universidad, pero por Dios, el tipo está como quiere – como quiero –. Tal vez haya obligado a mi mejor amiga a ver todas sus películas miles de veces conmigo. Tal vez nunca me perdía ninguna entrevista o programa en el que él apareciera.

Bueno la verdad es que estaba enloquecida por este hombre desde que tuve conciencia de que los chicos podían hacer maravillas con la herramienta entre sus piernas.

No entres en pánico, Bells. Si todo sale como esperamos él podría ser un compañero más de trabajo. No estamos buscando romance, estas aquí porque amas cantar y estas personas solo quieren encasillarte en un género y una imagen.

Edward llegó a mi lado, dirigiéndome solo una mirada carente de emoción. Entonces se volteó hacia la chica, ¿cómo era que se llamaba?

- Necesito ver a Carlisle. – Su voz fue suave, pero aún se podía escuchar un deje de apremio en ella. Dios creo que acabo de mojar mis bragas solo escuchando su voz.

- Bienvenido al club. – dejé escapar sin pensarlo. Me di un golpe mental, ¡eso no puede ser lo primero que él escuche de tus labios, tonta!

Ahora sí que me estaba viendo directamente. Sus ojos me escanearon de arriba abajo por lo menos tres veces.

- No deberías estar aquí. – dijo de golpe.

Mi menté se quedó en blanco unos microsegundos.

- ¿Disculpa? – dije un poco demasiado bajo.

- Los fans solo pueden estar en el primer piso. Esta es área prohibida. – me volvió a mirar de arriba abajo. Se volteó hacia la recepcionista quien acababa de colgar el teléfono. – ¿Quién la dejó entrar? Deberías llamar a seguridad.

La chica lo miró confundida, luego me miró a mí, compartimos un vistazo de desconcierto.

A mi izquierda una puerta se abrió dejando ver a Carlisle Cullen quien tenía una sonrisa en el rostro. Abrió los brazos de forma exagerada.

- ¡Isabella! – exclamó demasiado alto.

- Es Bella… - murmuré, aunque no creo que me haya escuchado.

- ¡Edward! Que sorpresa verte por aquí, creí que tenías filmación. ¿Ya conociste a Isabella? Será nuestra nueva adquisición, somos muy afortunados que accediera a reunirse conmigo. - ¿Qué Carlisle no dejaba de parlotear nunca?

Edward volvió a mirarme, levantó sus cejas haciendo que luciera sorprendido, dejaba entrever un poco de arrepentimiento en su mirar.

- Yo… Amm… - tartamudeó.

- No importa, ¿empezamos? Aún no está nada decidido, así que no te tomes tantas molestias. – dije un poco enfadada.

- ¡Por supuesto! Entremos. – exclamó alegre.

FLASHBACK

Si algo aprendí ese día fue:

No importa cuán sonriente pueda verse Carlisle Cullen, no tiene límites a la hora de conseguir lo que quiere.

Edward Masen es un patán.

Al final de ese día, no accedí a las condiciones que Carlisle y sus abogados habían impuesto por lo que estuvieron meses mirando con lupa cada material que sacaba al mercado, era evaluado y clasificado y si no pasaba alguna prueba, elaboraban un documento de queja en el que se me exigía borrar dicho material. La mayoría de las veces el material era liberado por falta de pruebas, pero eso no evitaba las pérdidas de dinero por el retraso de música o de productos. Solo me hacían perder mi tiempo.

- Tal vez no recuerdas la última vez que nos reunimos con Cullen, ni los meses siguientes a eso. ¿Debería refrescarte la memoria? – le reprendía a Jasper, enojada por el recuerdo que me había obligado a evocar.

- Ellos han cambiado. El abogado de Carlisle me envió una copia del contrato, solo será por dos años que es lo que dura la grabación de la película. Comentó que todo material que sacaras en ese tiempo pertenecería a Cullen E. pero solo es cosa que no saques ninguna canción. Acabas de llegar de una gira, piensa esto como unas vacaciones, tendrás dos años para reunir tu nuevo material y trabajarlo con tranquilidad y al finalizar el plazo, podrás sacar un disco nuevo, ¡y las ganancias serían inmensas! – Su sonrisa de victoria no podía ser más grande en su pálido y larguirucho rostro.

Ya recordé por qué había contratado a Jasper en primer lugar.

.

.

.

Ufff! Ufff! Ufff!

¡Recién salido del horno! ¡Escríbanme sus comentarios! ¿Qué opinan? ¿Vamos bien? ¡Ya apareció Carlisle! Y pudimos conocer un poco más acerca de la relación de Bella con Garrett y sobre todo cómo conoció a nuestro Eddie. ¿Qué piensan? ¡Déjenme saber en los comentarios! De verdad muchas gracias a los que se toman el tiempo de escribir.

Aunque sea un gracias me anima a continuar escribiendo.

Algunas me preguntaron en los comentarios y en el grupo de Facebook acerca de cada cuánto actualizo… bueno la verdad es que con esta historia no habrá un día fijo… ya que es original y aún hay algunas cosas que no me quedan claro acerca de los personajes y el rumbo de la historia… pero si tienen alguna sugerencia me encantaría leerla.

¡Nos leemos pronto!