Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. Yo solo me divierto un poco con los personajes. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. La historia es de mi total autoría.
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ISABELLA POV
- No, señor Pony… el señor Conejo no hablaba en serio acerca de su receta de pastelitos. – acaricié casi compulsivamente la crin del hermoso pony azul que tenía en frente. – A mí me parecen deliciosos… – susurré con complicidad, acercándome a su peluda oreja.
Me desperté de golpe, con el corazón latiéndome a mil kilómetros por hora. De nuevo ese odioso sueño con animales. Si hay algo que me da pavor en este mundo… son los caballos… pero sobre todo los ponys. ¿Son caballos del tamaño de un perro? Bien se puede ver la maldad que poseen en esos grandes y tenebrosos ojos de caballo, que tienen.
El sonido del teléfono interrumpió el hilo de mis bizarros pensamientos. Eso debió haber sido lo que me despertó, pensé mientras empujaba las mantas a un lado para poder pararme de la cama. Caminé unos cuantos pasos hacia mi tocador, donde descansaba, en su base, mi pequeño teléfono inalámbrico.
- ¿Si? – hablé de forma distante, había olvidado revisar el número para saber quién llamaba.
- ¿Bells? Habla Charlie. – Escuché la siempre cálida voz de Charlie al otro lado de la línea.
Mi historia con Charlie es muy larga, es un productor musical bastante reconocido en América, y desde que empezó, al igual que yo, deseó seguir una línea de trabajo más independiente. Fue así como lo conocí cuando aún tenía 14 años.
FLASHBACK
- Tienes un gran talento en tus manos, pequeña. – la mirada del señor Charlie era cálida. Como la de un padre orgulloso mirando a su hijo. – Entiendo que algunas compañías no estén de acuerdo con nuestra forma de trabajar… para ellas todo es blanco o negro. Estas contra ellas o a su favor. Y por ser, nuestros puntos de vista, tan parecidos, nos daremos una oportunidad. ¿Qué te parece?
Charlie extendió el brazo, tomando mi mano por encima del gran escritorio de roble, el cual ocupaba todo el espacio de su pequeño despacho en su pequeño estudio de grabación.
Está pasando. Voy a firmar mi primer contrato.
- ¡No se arrepentirá, señor! ¡Se lo juro! – exclamé incapaz de contener la emoción. Sacudiendo su mano frenéticamente.
- Llámame Charlie, pequeña. – Se rió un poco. – Justo ahora te presentaré a alguien especial, con quien seguramente pasarás la mayor parte de tu tiempo.
Como si estuviera todo sincronizado unos golpes llamaron a la puerta. Charlie se puso de pie con una sonrisa y se apresuró a abrir la puerta. Mis nervios subieron algunos grados cuando escuché la estridente risa de Charlie mientras saludaba a quien fuera que estuviera en la puerta.
Dio un par de pasos hacia atrás y la persona extraña entró totalmente al despacho.
Esa fue la primera vez que vi a Jasper Hale.
FIN DEL FLASHBACK
- ¡Charlie! ¿Cómo estas? ¿Todo bien? ¿Cómo está Sue? – Mi voz subió una octava sin querer.
Escuché a Charlie reírse por lo bajo.
- Tranquila, pequeña. Tómalo con calma. Yo estoy bien, Sue está perfectamente. Jasper me avisó que recién terminaste tu gira y que acabas de llegar. Solo hablaba para saber de ti. – Su voz siempre ha tenido ese tono conciliador y con ese efecto tranquilizante que tanto me gustaba.
Sonreí enormemente. Sue era la esposa de Charlie, llevaban casados más de 30 años y eran como mis padres. Siempre recordaré con mucho cariño todas las veces que nos invitaban a Jasper y a mí a almorzar o a cenar.
Reí un poco mientras salía de mi habitación, aun con el teléfono pegado a mi oreja.
- Tal parece que Jasper tiene mucho tiempo libre últimamente… - dije, tirando una carcajada después de escuchar el pequeño gruñido de Charlie.
- Él sabe que me preocupo por ti, Bells. Y ya que parece que no vas a hablarme en un largo tiempo… - se hizo la víctima.
- Tranquilo, viejo. Llegué ayer… ¡cielos! Jasper y tu parecen no querer darme un respiro desde que bajé de ese avión.
- ¡Oh! ¿Entonces ya te dijo?
Me detuve frente al desayunador de la cocina, colocando una mano en él, sintiendo el frío mármol en mi palma. Entrecerré los ojos frunciendo el ceño, como si él pudiera ver mi expresión.
- Entonces, ¿tu sabías? – inquirí, ligeramente ofendida. El silencio al otro lado de la línea solo confirmaba mis sospechas. – Y, ¿estuviste de acuerdo? – Más silencio.
Un suspiro se oyó del otro lado.
Resignada, caminé al interior de la cocina, colocando el teléfono en otra base, presionando un botón para activar el altavoz.
- Sabes que me encanta lo que tenemos, cariño… pero…
- Pero quieres deshacerte de mí. – dije enfadada mientras sacaba un poco de leche del frigorífico.
- Nunca, jamás en la vida vuelvas a decir algo así, Isabella. – me encogí un poco ante el tono de su voz. – Sabes que eres como una hija para mí y para Sue. Gracias a ti fui capaz de solventar nuestra vida.
- Lo sé, lo siento… - susurré mortificada.
Pasaron unos segundos de silencio, los que aproveché para tomar un tazón de la alacena y llenarlo con cereal.
- Sé que los cambios son difíciles, cariño… pero, piensa que esto puede ser una aventura más… Ellos de verdad deben estar interesados si es que se tomaron las molestias de diseñar un contrato tan breve exclusivo para ti… piensa que podrías usar eso a tu favor. – su tono era conciliador.
Aunque legalmente, lo único que me ataba a Charlie eran pequeños contratos que duraban lo mismo que mis giras o mis promociones, Charlie era lo más cercano que tenía a un jefe. Nunca lo habíamos mencionado, pero el sentimiento siempre estaba ahí. Con una única ventaja de que yo podía tener la última palabra.
- Entonces, ¿me estás diciendo que acepte?
- Te estoy pidiendo que lo consideres. Ve a la reunión, habla con Cullen, lleguen a acuerdos, ya eres una adulta, sabes a lo que te enfrentas. Todos estos años he tenido la oportunidad de ver lo inteligente que eres para las negociaciones… sé que sabrás manejar a un pez gordo como Carlisle Cullen.
Ok, ahora está intentando adularme para que acepte. Me reí un poco y escuché a Charlie hacer lo mismo. Más del pasillo junto a la cocina, escuché la puerta principal abrirse y cerrarse enseguida. No me moleste en levantarme, pues el único con llave, además de mí, era Jasper.
- Bien… iré… - mascullé rodando los ojos. Jasper me dirigió una sonrisa sabionda.
Lo miré fijamente fastidiada, mientras él caminaba a mi alacena tomando un vaso de cristal, pasando al frigorífico para servirse un poco de agua mineral. Se sentó a mi lado con aire triunfante, dándole un sorbo a su bebida.
- Te lo agradezco mucho, Bells. Ya verás que no es nada del otro mundo… solo un contrato como cualquier otro… Debo irme cariño, pero promete que llamarás cuando salgas de la reunión.
- Lo prometo, Charlie… cuídate. – dije regresando a mi tono afectuoso.
- Siempre, pequeña. – Y cortó la línea.
Durante unos minutos todo permaneció en silencio, solo resaltaba el sonido que producía al comer mi cereal.
- Entonces… ¿qué te pondrás? – cuestionó Jasper con una pequeña sonrisa.
- Iré en tanga y pezoneras… - le dije levantándome a dejar mi tazón al fregadero.
Detrás de mí solo escuché la carcajada encantada de Jasper.
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Edward POV
Con pereza empiezo a abrir los ojos. Por un momento dejo que mi cerebro desorientado se ubique, retiro la almohada que seguramente puse sobre mi cabeza en algún momento de la noche. Escucho cómo cae al suelo.
Muy lentamente giro la cabeza hacia un lado, me duele el cuello, también los hombros. Veo la hora en el reloj sobre mi mesita de noche, 7:00 am, dejo caer la cabeza pesadamente, mientras rápidamente hago una lista mental de las cosas que debo hacer hoy.
¿Sesión de fotos? No, esa la tuve la semana pasada. ¿Firma de autógrafos? Hasta el próximo mes, en el estreno de la película. ¿Ir a la peluquería? Fui ayer. ¿Algún evento? Aún es muy pronto en esta época del año. ¿Modelaje? Hasta ahora no me han avisado de alguna oferta. ¿Entrega de escrito? Mi libro se estrenó hace un año, no hemos confirmado una segunda parte u otro libro.
Entonces, ¿por qué sentía que algo se me olvidaba?
Como saliendo de un letargo, mi mente me empezó a bombardear con imágenes de lo sucedido ayer… Tanya y Mike en nuestra cama. Mi puño estrellándose en la cara de Mike. Tanya llorando mientras yo le gritaba en la cara. El sonido del portazo que marcó el final de nuestra relación de cuatro años.
Rodé en la cama, llevando mi muñeca a mi frente. Entonces todo fue real, no fue una pesadilla. Mi mente quedó en blanco, incapaz de creer que todo en mi vida se había arruinado.
Entonces, recordé lo que faltaba en mi lista.
Hoy le pediría a Tanya que se casara conmigo.
Me froté la cara, frustrado. ¿Tenía que pasar esto precisamente un día antes de una fecha tan importante? Obligué a mi cuerpo a levantarse de la cama, quedando sentado en la orilla, sintiendo el reconfortante tacto de la alfombra en la planta de los pies.
Y, ¿qué pasa con Jessica? ¿Se habría enterado ya? Después de todo, dejé bastante magullado a Mike anoche… Con un suspiro estiré mis brazos hacia arriba, intentando aliviar la tensión acumulada en mis hombros y mi cuello.
¿Qué se hace en estos casos? Debería hablar con Carlisle…
Decidiéndome, me levanto de la cama y camino al baño con el fin de prepararme para ir al edificio de Cullen E. y poder hablar con Carlisle.
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Eran casi las nueve de la mañana y yo ya estaba entrando por la puerta principal del edificio de Cullen E. Lancé un saludo a Heidi, nuestra recepcionista, sin fijarme en ella realmente. Me detuve frente al elevador, que permanecía cerrado, cuando noté que a mi lado había un chico rubio, un poco más joven que yo, revisando su teléfono con aire despreocupado. Lo que más llamó mi atención fue el contraste entre su ropa de apariencia costosa con su cabello rubio alborotado y su postura desgarbada. Nunca lo había visto en el edificio. ¿O sí?
- ¿Eres… Jasper… algo? – la pregunta salió de mis labios antes de que pudiera detenerla. Maldecí internamente.
El chico levantó la vista de su teléfono, mostrándome unos ojos grises astutos, llenos de inteligencia. Extendió una mano hacia mí.
- Jasper Hale, un gusto… de nuevo – me dedicó una sonrisa algo burlona, pero sin llegar a ser grosero.
- ¿Ya nos habían presentado? – cuestioné, sacudiendo su mano, intentando hacer memoria.
- No precisamente, pero hemos coincidido una o dos veces en algún evento. - ¿trabaja en la agencia? Estoy seguro de que nos hubiéramos visto con más frecuencia de ser así.
Las puertas de elevador se abrieron. El chico, Jasper, me hizo señas para que entrara primero. Una vez ambos dentro, las puertas se cerraron. Jasper oprimió en número del último piso del edificio. Justo a donde me dirigía. De repente mi cerebro hizo el clic.
- ¡Lo recuerdo! Eres algo de… Isabella Swan, ¿cierto? ¿La cantante? – un par de veces la vi en alguna premier o en una que otra alfombra roja e incluso en premiaciones. Ella era muy atractiva, el tipo de mujer que cualquier hombre querría.
- En efecto… - soltó una pequeña risa creída.
No era un secreto que la gran cantante Isabella Swan era algo así como un escándalo andante. Todos los medios la seguían a todos lados con la esperanza de poder sacar una nueva exclusiva. Sin embargo, lo que propiciaba más interés en los medios de comunicación, era la filosofía de trabajo de Isabella. Las revistas y periódicos estallaron cuando se anunció que no firmaría contrato con Vulturi A. M. C. ni con Cullen E. quedando a la deriva como artista independiente. Algo muy peligroso en este medio tan exigente.
No tenía ningún interés en tener esa clase de compañía y arriesgarme a ser visto en algún lugar con esa clase de gente, atrayendo esa clase de publicidad, arruinaría la imagen que me llevó tantos años construir.
- Eres… ¿su novio? – dije, queriendo obtener más información. Él lanzó una carcajada al aire.
- Me han llamado de muchas formas… - Las puertas de ascensor se abrieron y el salió rápidamente, aun riéndose en voz alta.
Lo perdí de vista en cuanto salió. Entonces, ¿era este Jasper Hale el nuevo novio de Isabella Swan, la "Chica Escándalo"? ¿Qué haría aquí?
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Llevaba unos minutos sentado frente a Carlisle, quien durante ese tiempo estaba hablando por teléfono. Ocasionalmente tecleaba algo en su moderno computador; al entrar al despacho solo me había hecho un ademan con la mano para que me sentara.
Después de lo que pareció poco tiempo, Carlisle colgó el teléfono, tecleando algunas veces más al fin me dirigió la mirada.
- Que bueno que viniste hoy… - abrió un cajón de debajo del escritorio, sacando algunos papeles. – Me dijeron que atacaste a Michael Newton, ¿es cierto?
La ira me invadió conforme un escalofrío me recorría la columna. Las noticias viajan muy rápido.
- Algo hay de eso… – susurré. Hablar con Carlisle siempre me hacía sentir un poco más tímido de lo normal. Él era un hombre poderoso y nunca tenía reparo en ocultarlo o en aparentar humildad.
- Entiendo, gracias por tu honestidad. – Abrió una carpeta color azul. – Tendrás 30 días de inactividad sin derecho a salario… – decretó con frialdad mientras tomaba un lapicero y garabateaba en las hojas. – Conseguiré a alguien que te reemplace en la película que tenías programada para la próxima semana…
- ¿Qué? – Exclamé, en algo parecido a un grito. Carlisle levantó la vista de los documentos.
- No puedes atacar a tus colegas de trabajo sin esperar alguna consecuencia, Edward. Sabes que somos especialmente puntuales en esos asuntos.
- ¡Por el amor de Dios, Carlisle! ¡Lo encontré a él y a Tanya follando en mi cama! ¿Se puede ser más desvergonzado? Venir a culparme cuando son ellos los que merecen atenerse a las consecuencias. – Me puse en pie de un salto, lanzando ademanes con los brazos, despotricando contra el aire.
Carlisle cerró los ojos soltando un suspiro, apoyó los codos en el escritorio de madera, juntando los puños sobre sus labios, en gesto pensativo.
- Edward, sabes que te considero como un hijo para mí. Entiendo y me duele esto que me estas contando, no tenía idea de que había pasado una situación tan desafortunada como esta. – dijo tranquilo. Alivio recorrió mi cuerpo. Al menos no perderé tiempo valioso en mis proyectos. – Sin embargo, espero que entiendas que como tu jefe y cabeza de esta compañía no puedo permitir que esta clase de comportamientos sean pasado por alto. Comprendo que sintieras que Michael merecía ese golpe. Pero debiste detenerte a pensar que él comparte tu profesión, ustedes viven de su imagen. Newton está a la mitad de un film que se estrenará dentro de poco, ¿qué haremos entonces? Tendremos que retrasar las grabaciones, a la espera de una valoración médica, nos costará millones. Y, ¿echar a Tanya de tu casa? ¿Sabes cómo se verá eso en los titulares cuando todos se enteren? Son la pareja de la década Edward. Necesito que entiendas las repercusiones que todo esto tendrá en algún momento.
No podía creer lo que estaba escuchando. Bien me quiere como a un hijo, pero no está dispuesto a perder prestigio de su valiosa empresa. Sabía que, en los negocios, Carlisle era despiadado, pero nunca había experimentado de primera mano qué tan duro podía ser.
Tomé un respiro, intentando no romperle la nariz en el acto.
- Carlisle, llevo casi 20 años trabajando en esta empresa… nunca he causado problemas y mis trabajos han sido brillantemente profesionales y alabados. Necesito que me apoyes en esto. ¿De verdad me consideras tu hijo? Porque justo ahora me siento traicionado.
Carlisle pareció meditar mi discurso improvisado. Pasaron algunos largos segundos en los que ninguno de los dos dijimos nada.
- De acuerdo, Edward. Esto es lo que haremos. – Tomó los documentos de antes y los rompió en varios pedazos. Se quedó un momento mirándome a los ojos. – Podrás seguir con tus actividades agendadas… – Lancé un suspiro por lo bajo, sintiendo a mis hombros relajarse. – Pero necesito que, al menos para ciertos eventos, aparezcas con Tanya. – Abrí la boca para protestar. – Solo para ciertos eventos, no te estoy pidiendo que sigan viviendo juntos. Necesito que Tanya sea capaz de terminar las promociones de la nueva serie en la que está trabajando. Cuando llegue el momento, sabremos cómo solucionar su asunto. Me encargaré de Newton. Pero necesito que trabajes conmigo. ¿Tenemos un trato?
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¡Wow, wow! Ha pasado tiempo, ¿cierto? Pero ya les traigo el tercer cap de mi nueva historia(: Espero que les guste, ya mismo me pondré a trabajar en el 4, así no tendrán que esperar tanto.
Mil gracias por la paciencia y por seguir de cerca las adaptaciones que estoy publicando. No olviden pasarse por El Principe Oscuro y dejar su comentario.
¡Bonito inicio de semana!
Déjenme leer sus opiniones.
¡Nos leemos pronto!
