Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. Yo solo me divierto un poco con los personajes. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. La historia es de mi total autoría.
.
.
.
Entramos al establecimiento de la reconocida marca de alitas y cerveza, de la cual soy una gran fan.
- ¡Bienvenidos! ¿Mesa para cuatro? – preguntó la jovencita en la entrada de la recepción.
- Si, una mesa discreta, por favor. – dijo Jasper con expresión seria. Siempre haciéndose el interesante.
- Por supuesto, síganme por favor. – murmuró la chiquilla algo intimidada.
Caminamos detrás de la chica, Jasper iba enfrente mío, y Seth a mi lado. Miré un poco atrás, encontrándome a Edward hablando por teléfono en voz baja.
Sentí un pinchazo de curiosidad por saber, mi lado de fanática ganaba algunas veces. No olvidemos que es Edward Masen el que está aquí mismo, mi amor platónico de toda la vida… sé profesional, me dije. Sacudí un poco la cabeza.
Llegamos a la mesa y Seth apartó una silla, haciéndome señas para que me sentara. Sonreí un poco, haciéndole caso.
Jasper y Edward se sentaron frente mío y Seth ocupó el lugar a mi lado.
La chica nos tendió una carta a cada uno y con un comentario debajo de su aliento se fue.
- ¿Deberíamos pedir algo para todos? –preguntó Seth dándome un ligero codazo, haciéndome reír.
- Yo solo quiero algo con BBQ, por favor. –suspiré cansada.
¿Cuándo tendré oportunidad de dormir un día completo sin que necesite andar yendo y viniendo a todas partes?, recosté un cabeza en el hombro de Seth, sintiéndolo hacer lo mismo.
- ¿Has estado bien, cariño? Te noto algo cansada, sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad? –me habló Seth en un susurro.
Alcé un poco la vista para mirar a Seth, quien me la regresaba con los instintos fraternales brillando en sus ojos. Suspiré.
Discretamente alcé la vista para cerciorarme que nadie nos veía. Jasper hablaba por teléfono, como siempre. Edward, por otro lado, no nos quitaba la vista de encima.
No era una mirada penetrante ni grosera, solo parecía curioso. Le di una leve sonrisa, el color empezó a subir por sus mejillas mientras se escondía detrás del menú.
- Estaré bien, Seth. Sabes que nada ha sido lo mismo. –susurré.
Él no respondió. Sabía de lo que hablaba.
Nada había sido igual desde que oficialmente terminé mi relación con él, el amor de mi vida y mi primer amor, hace 3 años.
Jacob Black.
Nuestra relación no había sido ciertamente un arcoíris lleno de flores y muchos colores, pero en ese momento ambos estábamos necesitados de algo, y sea lo que fuese… lo encontramos en el otro.
Hasta que encontró una mejor oferta.
.
.
.
FLASHBACK
Bajé de mi auto, estaba totalmente cansada. Todo el día metida en el set de grabación… amo mi trabajo, amo mi trabajo, amo mi trabajo…
Aun así, me sentía feliz, pensar en poder dormir entre los brazos de Jake esta noche ponía una sonrisa boba en mi cara.
Me aseguré de ponerle seguro al coche y caminé hacia el complejo de apartamentos en el que vivía mi guapísimo novio. Entré al elevador sintiendo la anticipación recorrer mis venas.
Buscando distraídamente las llaves en mi bolso, me tambalee un poco hacia la puerta de su apartamento.
Metí la llave y entré, encendiendo las luces. Dejé mi bolso en la barra de la cocina, pensando en sí debería preparar la cena esta vez o pedir algo rápido. Ayer cocinó él, debería hacer lo mismo, pensé sacando algunas verduras del frigorífico planeando en hacerlas con un poco de mantequilla.
Empecé a cortar algunas verduras en cubos pequeños cuando un sonido me hizo detenerme en alerta. ¿Alguien se habrá metido a la casa? ¿Qué tal y es una fan loca que viene a robarse algo? ¿Debería llamar a la policía? Todo esto será un escándalo, Jake odia que invadan su privacidad. Es muy reservado incluso con sus compañeros de trabajo…
Tomé el satén que iba a usar para preparar la cena. Y así, con mi arma en alto caminé por el apartamento, revisando habitación por habitación. Hasta que abrí su habitación. Nuestra habitación.
Mis brazos cayeron laxos a mis costados y el sartén se deslizó de mi mano estrellándose escandalosamente en el suelo.
¿Esto es siquiera real?
El amor de mi vida levantó la cabeza, viéndome horrorizado. De un salto salió de la cama, nuestra cama, mostrando su cuerpo desnudo. Me miraba con gran arrepentimiento en los ojos.
Miré hacia la cama y de forma lenta la acompañante me miró. Y me sonrió.
Jane Vulturi, perra hija de puta.
Me di la vuelta sin creer aun lo que acababa de ver. Dos años… infiernos, dos putos años luchando para sacar esta relación y ahora… Un nudo empezó a crecer en mi garganta, sentí las lágrimas aglomerarse en mis ojos, deslizándose por mi cara sin que pudiera hacer nada para detenerlas.
Escuché los pasos rápidos de Jacob yendo tras de mí.
- Isa, por favor… -suplicó. Me detuve.
- No vuelvas a llamarme así en tu miserable vida. –lo miré, sintiendo mi mente nublarse por la indignación –¿Por favor? ¿Por favor qué? ¿Por favor olvida que me viste follando con la puta de Vulturi? – me acerqué a él, quien aterrorizado retrocedió un par de pasos.
- Te amo… - susurró. Mi mano se impactó en su mejilla antes de que pudiera agregar algo más.
- ¿Sabes que es lo peor? – lo señalé con un dedo en alto – Que lo sé. – jadeé sin aliento. Que esto sea una pesadilla, por favor, que esto sea una pesadilla.
- No puedo quedarme con Cullen. – se acercó un par de pasos, tomando mis hombros. – Ella no significa nada, y tú lo sabes.
Nos quedamos en silencio unos segundos hasta que los sollozos empezaron a salir descontroladamente de mi boca. Por más que intentaba detenerlos las imágenes de Jacob en la cama con Jane se repetían una y otra vez en mi cabeza.
Alejé a Jacob de un golpe, después de ese vinieron muchos más, sin poder detenerme empecé a golpear su pecho con toda la furia que sentía, y él se quedó inmóvil, recibiendo cada golpe en silencio.
De un momento a otro me tomó en sus brazos, rodeándome. Yo me aferré a él con lo último que quedaba de mi corazón, deseando quedarme ahí por el resto de mi vida.
- Por favor perdóname… - murmuró contra mi cabello.
- Te amo, Jacob Black… - sollocé en su pecho. Tomó mi rostro entre sus manos, sonriéndome tristemente. – Pero dejas que tu carrera pase por encima de todo… incluso de aquello que dices amar… - su sonrisa se fue apagando. – Yo nunca seré capaz de perdonar algo así.
Tomé sus manos y lo alejé de mí. Me di la vuelta y tomé mi bolso, caminando a la puerta. Volteé una última vez, su imagen derrotada y miserable estaría en mi memoria los siguientes tres años de mi vida. Y posiblemente toda la eternidad.
- Te deseo todo el éxito del mundo, de verdad espero que esto haya valido la pena.
Y salí para nunca volver.
FIN DE FLASHBACK
.
.
.
Regresé al presenté cuando sentí mis ojos humedecerse. Seth me sostenía por los hombros con un poco más de presión, haciéndome saber que estaba ahí conmigo. Ya no valía la pena recordar.
- D… disculpa… -una voz tímida se escuchó detrás de nosotros, seguida por unos ligeros toques en mi hombro.
Seth y yo alzamos la cabeza, para encontrar a una chica algo menuda, con el cabello color azabache un poco por debajo de los hombros. Era linda, sin embargo, su evidente personalidad introvertida la hacía un poco difícil de notar. Traía un par de pantalones, los cuales le quedaban bastante bien, sin embargo, lo que llamaba más la atención era la gran sudadera que cubría la mayor parte de su cuerpo, haciéndola parecer diminuta entre el mar de tela.
- ¿Si? – pregunté suavemente al ver con más evidencia su nerviosismo, sentí a Seth y a Edward tensarse a mi alrededor, pero yo solo me moví un poco para poder estar de frente a la chica.
- Yo… yo… Tu eres… - la chica miró a todos lados, como si se sintiera en peligro.
- Entiendo, ¿qué te parece si te sientas un momento? – le di un empujón a Seth en el brazo, quien inmediatamente se estiró para jalar una silla de la mesa de al lado.
La chica se sentó sin quitarme la vista de encima. Me parecía ligeramente familiar, así que seguramente nos habíamos encontrado en alguna firma de autógrafos o algo así.
Esperé unos segundos, viéndola ordenar sus pensamientos.
Escuché un taconeo acelerado, dirigiéndose a nuestra mesa.
- ¿Están listos para ordenar? – la mesera vio a la chica sentada cerca mío y abrió mucho los ojos. – Dios mío, cuanto lo siento. Creí haberme asegurado de que la mesa fuera discreta. – Intentó tomar el brazo de la chica, quien me miró asustada.
- Está bien, ella está con nosotros, ¿no es así…?
- Angela… - me susurró la chica, mientras me daba una pequeña sonrisa cómplice.
- Angie está con nosotros. – Sentencié, mirando fijamente a la mesera.
- Uhm… de acuerdo, me disculpo. – dijo la mesera. Fijé mi vista en Angela, oyendo de fondo la voz de Jasper, seguramente ordenando nuestra comida.
- Entonces… - miré a Angela con una con una sonrisa tierna, viéndola sonrojarse. - ¿dónde te he visto? – pregunté de forma juguetona. - ¿Chicago? ¿Nueva York? ¿Londres? – pregunté graciosamente.
- Todas las anteriores… - dijo ella bajando la cabeza y enrojeciendo más, de ser posible.
- ¿Y a mí? ¿No me conoces? – dijo Seth intentando lucir indignado.
Angela rio bajito, bajando la mirada.
- Me gustó el video que grabaron juntos… esa coreografía es muy buena. Muy sexy… - no pensé que fuera posible que Angela se sonrojara más todavía.
De repente su atención pasó de nosotros dos a la persona frente a mí. Edward lucía un poco nervioso, como un chiquillo que lo ha sido atrapado en una travesura.
- Entonces, ¿es cierto? – preguntó Angela volviendo su vista a mí.
- ¿Qué cosa? – me hice la tonta.
- ¿Firmarás con Cullen E.? – por su rostro pasaron muchas emociones; miedo, esperanza, indignación y sobre todo expectativa.
Comprendo esos sentimientos, yo misma los había experimentado no hace mucho.
Suspiré.
- No lo sé, Angie… - dije sinceramente. – Sé que es una gran oportunidad, pero no puedo olvidar mis raíces ni las personas que me han apoyado todo este tiempo… - murmuré con el corazón en la mano.
Angela se puso muy recta y de pronto su cara fue firmeza pura. Me miró a los ojos y dijo solemnemente:
- Bella… - me tomó de las manos – En nombre de todas las personas que te hemos seguido a lo largo de tu carrera… quiero pedirte que sigas tus sueños, tu felicidad será la nuestra y tu éxito lo sentiremos como nuestro… siempre habrá alguien apoyándote.
El silencio se extendió por la mesa, ni siquiera me di cuenta en qué momento había empezado a llorar.
- Yo… no… - tartamudeé – no sé qué decirte, Angie. – la miré – de verdad necesitaba escuchar eso… - con ternura acaricié su mejilla.
Se acercó a mí y me dio un rápido abrazo.
- Es cierto, eres la mejor y serás un éxito en todo lo que te propongas. – me sonrió – Pero bueno, en realidad yo solo venía a darte algo. – metió la mano en el bolsillo de la gran sudadera que la cubría. – lo traje desde mi hogar, Mississipi. Cuando me enteré que regresabas a casa supe que debía traerlo, así que le pedí a mi hermano que me acompañara y aquí estoy ahora. – me tendió un pequeño peluche de koala.
Yo amo los koalas.
Y fue ahí donde me golpeó la realidad.
- ¿Recorriste todo el camino de Mississipi hasta Seattle solo para darme esto? – mi voz subió una octava por la impresión.
- Valer la pena, Bella. – sin decir nada más se puso en pie y caminó fue del restaurante.
Rodeé el pequeño Koala con mis brazos, sentía la expresión de shock que cruzaba mi rostro, pero pronto fue reemplazado por una sonrisa llena de emoción.
Por esta clase de cosas no pierdo la fe en lo que hago.
- Eso fue bastante tierno. – escuché la voz de Edward hablarme quedo. Le sonreí.
- Soy muy afortunada de tener el apoyo de mis fans. – acaricié la cabeza del koala como si fuera mi objeto más preciado. Aunque de alguna forma, ahora lo era.
- Creo que ellos te siguen porque notan que eres auténtica. Hasta yo he notado la pasión que tienes por tu carrera, y te lo dice alguien que te conoce desde hace 3 horas. – dijo graciosamente.
Lo miré fijamente sin saber cómo reaccionar. La escena con Angela y el comentario de Edward me abrumaron de sobremanera.
Le sonreí enormemente, soltando una pequeña risa. Él me sonrió de vuelta, un poco sonrojado.
.
.
.
- Y este es el videoclip del que siempre comentan en los programas de chismes… así fue como empezaron los rumores de que nosotros salíamos. – Seth llevaba unos 40 min explicándole a Edward cómo los medios llegaron a la conclusión de que éramos pareja.
Si bien la canción no es tan reveladora, el video ciertamente lo es. Seth y yo habíamos trabajado duro para que quedara perfecto.
Pasamos horas ensayando, repitiendo una y otra vez cientos de movimientos que en ese entonces no era capaz de hacer. Sin embargo, Seth era un excelente profesor y un aún más excelente coreógrafo.
Edward veía la pantalla del celular de Seth con los ojos como platos. No tenía a Edward como alguien conservador, si bien nuestra diferencia de edad era considerable creí que él sería un poco más… ¿Carpe Diem? Después de todo era el actor del momento, todas morían por él y todos lo querían en sus películas. Que fuera tímido era lo más raro del mundo.
- Te ves… - Edward me miró, como si me viera por primera vez. – Sexy. – Me dio una sonrisa torcida que hizo que mojara mis bragas en el acto.
- Cuando quieras te enseño la coreo. – le dije con una sonrisa traviesa.
Sus ojos brillaron con algo que no supe decir qué era.
Pero quería que me volviera a sonreís de esa forma.
.
.
.
¡Hola, hola! Cuánto tiempo, ¿no? Me atoré un poco con la historia pero a partir de aquí todo debe fluir un poco más deprisa.
En fin, ¿qué les está pareciendo la historia? Aquí vimos un poco más de interacción entre nuestros personajes, Angela me pareció super tierna, y tal parece que la imagen que Edward tenía empezará a cambien. ¿quieren un POV Edward?
Estuve pensando mucho en el rumbo que tenga nuestra historia… pero aun así quiero escuchar sus comentarios sobre la marcha… saben que me encanta.
Por cierto, la última escena me inspiré en el video de Lo Hecho Está Hecho de Shakira, me encanta la coreo y desde la primera vez que la vi el chavo me recordó a Seth jajajaja por si quieren pasar a echarle un ojito, ya saben, para ir entendiendo la historia.
En fin, no olviden dejar sus comentarios, saben que amo saber de ustedes.
¡Nos leemos pronto!
