Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. Yo solo me divierto un poco con los personajes. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. La historia es de mi total autoría.

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POV Isabella

¿Desde cuándo el techo es de ese color? Yo siempre había querido un techo de color azul para mi habitación… ¿debería llamar a alguien para cambiar el color?

El reloj marcaba exactamente las ocho de la mañana y no había forma de que pudiera dormir de nuevo. Mi noche había pasado sin mayor complicación, me había despertado un par de veces, pero podría haber sido peor.

Para este punto, me mantenía en la cama solo especulando en lo que tendría de desayuno. Me di la vuelta para quedar boca abajo, cerré los ojos ante la satisfacción de sentir la parte fría de las sábanas. Enterré mi rostro en la esponjosa almohada, suspirando.

Unos ruidos sonaron en la puerta de entrada. Jasper. Entonces, llegó a mi mente el sonido de mi celular sonando la noche anterior. Me apresuro para tomar el aparato y desconectarlo del cable para cargar.

*Mensaje nuevo* Desbloqueo el pequeño aparato para leer el mensaje que se leía en las notificaciones.

Llego mañana a las 8 a. m. Llevaré a alguien, procura estar lista. J.

Oh, genial. Bueno, mierda.

La puerta de la habitación se abrió lentamente y una figura pequeña entró silenciosamente. Bajé le celular para voltear completamente en esa dirección. Una cabeza estaba asomada, así como la mitad del cuerpo desconocido, no pude apreciar con detalle las facciones de la imagen a causa de la oscuridad.

Segundos después, la puerta se abrió totalmente y la luz me cegó por uso momentos al ser encendidas sin aviso previo.

— Te dije que estuvieras lista. — Sonó la voz dura de Jasper. Probablemente seguía enfadado conmigo por el día anterior.

Gruñí fastidiada y algo avergonzada por quien fuera que haya venido junto con el horrible rubio que empezaba su incansable sermón acerca de la responsabilidad. Frotándome los ojos terminé levantándome de la cama, sentándome en la orilla de esta, estirando mis brazos sin darle más importancia a las visitas desconocidas.

— Estuve ocupada con mi almuerzo de esta semana*. — dije de broma a Jasper.

La chica (hasta ahora descubrí que es una chica) me miró con los ojos abiertos, sorprendida de mis palabras. Miré a Jasper rodar los ojos, bueno, ya sabemos que las personas suelen tomar en serio las bromas que hago.

Estoy en mi jodida casa, voy a decir lo que jodidos quiera.

— Ella es Alice. — presentó finalmente él. — Carlisle habló conmigo anoche, Alice es nueva en el departamento de diseño y está a cargo de tu vestimenta para el CE Awards dentro de unos días… — me miró significativamente. — y para el resto de los siguientes dos años.

La información penetró mi cerebro y me tomó unos buenos intentos en descifrar su significado. ¿Una asesora de imagen? ¿Tenía yo 10 años acaso? ¿Era una adolescente descarriada? Aunque, pensándolo mejor… para Carlisle yo no debía ser mejor que una adolescente intrépida.

Supongo que a esto se refería cuando dijo casi al final de la junta "mejorar tu imagen un poco". Listillo.

— Hola, Alice. — comenté con una sonrisa. Si estaríamos juntas durante estos dos años, era mejor empezar de buena forma. — Mi closet está por allá, tal vez puedas hacerte una idea de cómo es mi estilo.

Alice pareció saltar de la emoción ante mis palabras. Dando pequeños saltitos, fue hasta la simple puerta a un lado del baño, donde tenía mi guarda ropa perfectamente organizado.

— Carlisle me advirtió que debías llevar vestido largo. — empezó de nuevo Jasper. — Dijo que te vio en los Globos de Oro, está algo preocupado de que tengas la intención de vestir de forma parecida.

— Así es. — se escuchó la voz de Alice desde dentro del closet. — Tengo órdenes de mandarte a esa fiesta con un vestido de gala, 'completamente cubierta' fueron las palabras de Carlisle. — creí escuchar un bufido de su parte. — Es algo anticuado, si me preguntas. No le encuentro sentido a su petición.

Reí divertida. Me acerqué a la puerta para ver a Alice revolver un poco la sección de vestidos, todos cortos y con adornos algo extravagantes. Aprovechando la distracción de la recién llegada, me giré hacia Jasper.

— Quiero llamar a los chicos para el show de CE Awards. — dije seriamente. Era una cosa importante, salir frente a todas esas personas juzgonas y nuevas para mí. Necesitaba a mi familia conmigo.

Jasper me miró pensativo, dando vueltas a su celular entre sus dedos. Asintió ligeramente, empezó a teclear rápidamente.

— Creo que podría arreglar algo. — me respondió ausentemente.

— Si me lo preguntas, amé el vestido que usaste en los Globos de Oro. — se escuchó la voz de Alice, aun desde mi closet. — Fue una lástima que no ganaras álbum del año, yo te lo hubiera dado a ti sin dudarlo.

Reí restándole importancia.

— Probablemente es una prueba o algo así. — hablé ligeramente. Me volví para entrar al baño y poder cepillar mi cabello. — He escuchado que asiste prensa exclusiva para las notas publicitarias. Todos deben estar esperando que alguien pueda domar a la 'chica escandalo'. — comenté desinteresadamente antes de meter el cepillo de dientes dentro de mi boca para, bueno… cepillar mis dientes.

Vi a Jasper fruncir el ceño y anotar algo en su – inseparable – ipad. Seguramente tomando notar para hacer un berrinche después. ¿No se había imaginado eso desde el principio? Creí que ese era todo el punto de firmar el contrato, mi vida podía ser bastante intensa, y a Jasper le haría bien un respiro de tener que vigilarme las 24 horas del día.

No me lo tomo personal.

— Creo que ya tengo una idea. — sonrió Alice saliendo.

— Genial. ¿Quieres discutirlo durante el desayuno? — comenté con una sonrisa astuta. Una idea empezaba a formarse en mi mente. — Yo también tengo algunas ideas.

Jasper me dirigió una mirada grave, después de tantos años juntos lograba detectar las malas ideas en cuando las pensaba.

— Isabella… — me advirtió. — Carlisle dijo…

— Y eso haremos. — le tranquilicé atándome el cabello. Le hice una señal a Alice para que me siguiera hasta la cocina. — Cada centímetro de este lindo cuerpo estará cubierto por tela… — sonreí. Jasper entrecerró los ojos.

Alice me miró de forma extraña y enganchó su brazo con el mío. Parecía satisfecha del breve intercambio entre Jasper y yo.

Por supuesto que llevaría un vestido de gala, por supuesto que estaría completamente cubierta, ¡no quedará centímetro de piel sin cubrir! Sonreí alegremente, sintiéndome mejor conmigo misma y con el hecho de que hubieran interrumpido mi momento de relajación.

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El desayuno había resultado bastante agradable, Alice era una conversadora innata y parecía como que siempre tenía algo que decir. Jasper y yo habíamos estado atentos escuchando sus ideas, e incluso habíamos logrado hacer algunos bosquejos de lo que quería.

Cuando la comida se terminó y los trastos fueron debidamente acomodados, Jasper anunció su retirada para 'encargarse de asuntos importantes', dejándonos solas a Alice y a mí. Seguramente me seguía evitando. Le daría su espacio.

Antes de atravesar la puerta, hizo un movimiento de cabeza en mi dirección. Instándome a seguirle. Me disculpé un momento con Alice y me puse en pie.

— Carlisle dijo que lo iba a pensar. — masculló en voz baja, no queriendo que Alice escuchara. — Dice que tendrás una respuesta pronto.

Bufé.

— No tengo tiempo para un 'pronto'. — me quejé mirando a Jasper de forma intensa. — La fiesta es en tres días. ¿Sabes cuánto tardaré armando todo?

Jasper rodó los ojos. Mi desagrado aumentó.

— Sé lo que significa. Sé lo que debes hacer. — casi ladró en mi cara. — He estado todo el tiempo contigo, ¿lo olvidas? — sin una palabra más, dejándome con la boca abierta, se alejó por el pasillo hasta el ascensor.

Tres días. Debía armar un show completo en tres días. No podía esperar hasta que Carlisle pensara que era buen momento. Necesitaba una respuesta. Pronto.

Suspiré, intentando deshacerme de la sensación de fatiga que de pronto inundó mi cuerpo. Con un último vistazo, regresé al interior de mi apartamento.

Con este momento a solas, aproveché para hacerle modificaciones de último momento al vestido que usaría. Alice solo rió e hizo como si no se diera cuenta de cómo garabateaba sobre el dibujo. Cuando comentó que pasaría por Cullen E. le pedí un aventón. Necesitaba hablar con Carlisle.

— Entonces… — empezó a decir Alice de la nada en medio de nuestro viaje a la empresa. — ¿Debería incluir los cambios que no hiciste en mi diseño?

No me estaba dedicando ningún tipo de mirada, se mantenía pendiente del camino. Pero, la expresión divertida y astuta estaba claramente dirigida a mí.

Le seguí el juego.

— Yo creo… — dije tentativamente. — Que el resultado final del diseño es perfecto para la ocasión… — yo no me abstuve de mirarla largamente. — Creo que le dará a todos una lección…

Soltando una carcajada, Alice no agregó nada más por el resto el camino.

Si, nos llevaríamos bien.

Así que, aquí me encontraba ahora, pasando por el lobby, esperando poder tener audiencia con el rey en cuestión. Sonreí burlonamente para mí misma ante ese pensamiento.

Las puertas del elevador se abrieron inmediatamente después de que oprimiera el botón para llamar, lo que me hizo chocar contra un alto cuerpo.

Hablando del rey de roma.

— ¡Ah! ¡Isabella! — Carlisle me sonrió cálidamente. — No esperaba verte hasta la fiesta. ¿Sucede algo?

A pesar de verse tan cómodo y amigable, me tomó del brazo y me llevó con él de camino a la salida.

— En realidad, quería hablar de la presentación de la fiesta… — dije confundida. ¿Íbamos a algún lugar?

— ¡Bien! Ven conmigo, hablemos de camino. — la recepcionista ya le esperaba con su varias carpetas de documentos y unas llaves. Carlisle le agradeció, tomó lo que le extendía y siguió caminando sin soltar mi brazo.

— ¿A dónde vamos exactamente? — inquirí cuando abrió la puerta del copiloto. Me deslicé dentro del auto, el olor a cuero me envolvió, complaciendo mis sentidos.

Esto podría catalogarse como salida de negocios, ¿no? Debería avisar a Jasper, siempre estamos peleando por cosas como esta. Apresuradamente teclee un mensaje rápido, dejándole saber a Jasper en dónde y con quién me encontraba. Era Carlisle, no creo que Jasper se oponga a que vea a mi Jefe.

— Quiero darme una vuelta por la producción de 'Hasta el último hombre*'. — comentó Carlisle cuando estuvo instalado detrás del volante. Creí que tendría chofer o algo parecido. Me miró. — Es bueno aparecer de vez en cuando. — me guiñó el ojo. — Todos se sienten escuchados y atendidos y esas cosas.

Hasta el último hombre… ¿no era esa la película en la que estaba Edward? Un escalofrío de anticipación recorrió mi cuerpo. Era una oportunidad única el poder ver el set de una de las películas más intensas de la temporada (o eso decían los programas de chismes), sobre todo, poder ver a Edward en su elemento. No creía estar a su altura… pero, seguramente sería toda una inspiración verle.

— Saldrá en unos meses, ¿no? — comenté vagamente mientras salíamos del estacionamiento y suavemente nos integrábamos al tráfico. — Todos deben estar frenéticos.

En realidad, no tenía mucho interés en saber acerca de las grabaciones o la película. Simplemente no soportaba la idea de estar encerrada en un espacio tan pequeño con Carlisle, y menos en silencio.

— Saben lo que hacen. — su atención estaba más enfocada en esquivar coches que entablar conversación realmente. — Es bueno que hayas venido. Billy también dirigirá tu película. — me miró de reojo. — Te lo presentaré.

Asentí. Me resigné a dejar que nos rodeara nada más que el amortiguado escándalo del caos citadino. Había algo tranquilizador en grandes masas de personas juntas. Quizá porque me recordaban a la sensación de estar en un concierto.

Pasaron los minutos y por fin entramos a lo que parecía un conjunto residencial. De no haber sido por todas las casas rodantes, creería que esto era un barrio bastante exclusivo. En realidad, era parte del set.

— Entonces, ¿necesitabas hablar conmigo? — dijo Carlisle cuando nos encontramos detrás de su auto al bajar. Varias personas corrieron hacia nosotros al notar la presencia del Jefe.

— Necesito transportar a mi equipo y mis bailarines. — comenté distraídamente. Había mucha actividad a esta hora, ¿siempre era así? — Necesito tener lista la presentación lo más pronto posible.

Carlisle me miró de reojo mientras firmaba documentos que le extendían varias personas. Entregó las carpetas que la recepcionista le había dado a una chica con una diadema manos libres colgada en la oreja. Parecía ser la asistente del director.

— Avisa a Billy que estoy aquí. — ordenó con voz suave y me guió hasta el interior del set. Parecía como si estuviera dentro de una de esas películas de científicos en las que llenaban una zona con tiendas blancas y redondas para hacer sus experimentos al aire libre. Aunque dentro… era como estar en una zona de guerra. Literalmente. — ¿Equipo? ¿Bailarines? ¿De qué hablas?

No tuve tiempo de responder, pues un hombre mayor se acercó a nosotros. Su ropa era bastante informal a comparación con la de Carlisle, pero su expresión te impedía hacer ningún comentario fuera de lugar. Era como un padre vigilando a su hijo pequeño en medio de una muy colorida fiesta.

— Carlisle, no sabía que vendrías hoy. — saludó el hombre con voz rasposa. — Todos están en su hora de comida. Tal vez quieras ir a saludarlos.

Como notando mi presencia por primera vez, Billy me dirigió una mirada evaluadora, como si pesara mi valía simplemente por mi apariencia. Su ceño se frunció.

— Billy, ella es Isabella Swan. — nos presentó Carlisle con una sonrisa. — Estará bajo tu dirección en la nueva película.

Extendí mi brazo para estrechar su mano, pero él no se movió.

— Charlie habla mucho de ti. — dice pensativamente.

— ¿Conoce a Charlie? — pregunté, ¿cuáles eran las probabilidades?

Billy asintió.

— Estudiamos producción juntos. — metió sus manos en los bolsillos de su pantalón. Su expresión no me decía mucho, pero el nuevo brillo amable de sus ojos hizo que me relajara solo un poco. — Es bastante bueno en lo que hace.

Una sonrisa se extendió por mi rostro al escuchar sus palabras. Claro que Charlie era bueno. Siempre lo ha sido.

— Isa, ¿por qué no vas a ver a los chicos? — intervino Carlisle antes de que pudiera decir cualquier cosa.

— Carlisle, pero qué sucede con… — levantó una mano para que no continuara.

Me empujó suavemente por la espalda hacia la dirección correcta.

— Hablaremos de eso cuando regresemos. — dijo seriamente. Rodando los ojos hice lo que me pidió.

Caminé sin rumbo fijo durante unos momentos, apreciando el trabajo de escenografía que habían hecho para esta película. Todo era tan detallado, desde las pequeñas casas en ruinas del fondo, hasta los agujeros de explosiones que había en el suelo.

Me detuve cuando, de un costado de la tienda me llegó el sonido de conversaciones. Billy había comentado que era hora de la comida, así que supongo que era obvio que todos estuvieran reunidos para comer en algún lugar del enorme set de grabación.

No había tantas personas como hubiera esperado. Aunque las grandes producciones no siempre necesitaban a todo su personal todo el tiempo… aun así parecían muy pocas.

Los murmullos se extendieron cuando me acerqué a las mesas que estaban acomodadas juntas en medio del espacio abierto. Suspiré con fastidio.

No conocía a nadie. Esto parece el primer día de secundaria.

Entonces, una cabellera cobriza llamó mi atención. Caminé con más confianza hacia esa mesa en particular, agradeciendo que hubiera una silla libre cerca.

Más nerviosa de lo que podía imaginar, tomé la silla libre de la mesa continua y me senté, sin esperar ninguna invitación.

— Nos volvemos a encontrar. — comenté como si fuera lo más normal del mundo.

Miré de reojo hacia la dirección en donde había dejado a Carlisle, esperando en vano verlo aparecer. Por supuesto que nada pasó. Y, por primera vez, me fijé en las demás personas que ocupaban la mesa.

Una chica de cabello castaño claro había dejado de comer su ensalada, ahora interesada en mirarme. Había otra chica pelirroja que comía un plato de pasta, con lentes de montura gruesa y un chaleco negro de plástico.

— ¿Isabella? — escuché la suave voz de Edward desde mi derecha. Descansé la barbilla sobre la palma de mi mano, inclinándome hacia él.

— Sorpresa, sorpresa. — dije burlonamente. Esto es justo como en la secundaria, si quieres que te respeten tienes que imponer desde el principio. — Supongo que mi plan de acosarte discretamente no está funcionando... — deja de hablar, por el amor de dios. — viendo que terminé sentada a tu lado.

Las dos chicas junto a nosotros me miraron con el ceño fruncido, mientras Edward resoplaba con diversión. Comió otro bocado de su ensalada.

¿Cuánta suerte puedes tener? ¿Podría ser una coincidencia que todos los buenos genes decidieran concentrarse en una sola persona? El constante y fuerte movimiento de su mandíbula al masticar me decía que algunas personas solo tenían mucha suerte.

— Soy Jessica Stanley. — se presentó la chica frente a mí, tendiéndome una mano. Salté un poco ante la interrupción de mis dispersos pensamientos y, sin querer ser grosera, le sonreí sacudiendo su mano ligeramente.

— Isabella Swan. — comenté sonriendo ligeramente

— Sabemos quién eres. — respondió la chica a su lado. Por su expresión, no lo decía de forma grosera. No era una novedad que supieran quién soy.

— ¿Qué haces aquí? — llamó de nuevo mi atención Edward.

Tomando mi tiempo, robé una hoja de lechuga, la enrollé con mis dedos y le di una perezosa mordida. En realidad, no tenía hambre, pero necesitaba hacer algo con mis manos.

— Daddy Carlisle me trajo. — alcé las cejas divertida. Su mirada bajó hasta el movimiento de mis labios, empañándose ligeramente. Sonreí cómplice. Él se aclaró la garganta.

— ¿Por qué? — preguntó vagamente, volviendo la atención a su comida.

Me encogí de hombros.

— Puedes preguntarle cuando lo veas.

El silencio se extendió sobre la mesa, dejando a las tres personas frente a mí reflexionando sobre sus platos de comida.

— ¿Estás con Carlisle? — preguntó de forma grave la chica sin nombre de repente.

— Maggie. — llamó Edward, en advertencia. Sonreí.

— Esa es una pregunta graciosa. — dije sin querer explicar nada en realidad. Estiré la mano hasta el plato de Edward, este se movió y lo empujó en mi dirección. Esta vez, tomé dos tomates cherry*. — En este preciso momento no… — me metí uno de los tomates a la boca. — justo ahora estoy con Edward. — lo miré batiendo las pestañas exageradamente en su dirección.

Sentí una patada debajo de la mesa. Me reí entre dientes.

Edward se removió en su asiento, mirando de reojo a nuestras (ahora) indeseadas acompañantes.

¿No era esto lindo? Pareciera que Edward comparte si sentido del humor, algo que no es frecuente para una súper estrella como él. Hasta ese momento, Edward resultaba ser algo diferente a lo que hubiera pensado; a pesar de no poder convivir tan seguido (algo que probablemente cambiaría cuando empezáramos los días de rodaje), podía vernos siendo amigos.

Tal vez, algo más que amigos

Edward me devolvió la mirada, una mueca de diversión bailaba entre sus labios mientas pinchaba otro tomate con el tenedor y lo extendía en mi dirección. Volví a sonreír, tomando la fruta.

¿Era esto a lo que se referían los libros cuando mencionaban que el mundo a su alrededor desaparecía? Pareciera que todo a nuestro alrededor quedó en silencio mientras nos veíamos a los ojos. Fácilmente podría tomarse como una señal.

Parpadeó interrumpiendo nuestra conexión, devolviéndome de golpe al mundo real.

En realidad, si se había extendido el silencio en el comedor.

Miré a las mesas que nos rodeaban, y todos parecían prestar atención a algún punto detrás de mí.

Carlisle Cullen había llevado su imponente presencia hasta el comedor, intentando convivir con los simples mortales. Qué humilde, pensé sarcásticamente. Seguía hablando con Billy, aparentemente sin notar las miradas de todas las personas.

Rodé los ojos y me volví hasta la mesa.

Aunque no tenía ningún plan para el día, había sido muy grosero trayéndome aquí sin avisarme. Claro, había tenido oportunidad de ver a Edward, pero aun así…

Salté en mi asiento cuando unas fuertes manos me tomaron por los hombros, empujándome ligeramente hacia abajo. Pasé saliva con algo de dificultad sin querer verme intimidada por el CEO más importante del jodido mundo.

— Me alegra que decidieras socializar, querida. — dijo suavemente Carlisle, dándole un apretón extra a mis hombros antes de soltarme. — Edward, me dijo Billy que están a unos días de finalizar la grabación. — Rodé los ojos y controlé el impulso de alejarme cuando Carlisle tomó un mechón de mi cabello, poniéndolo en su lugar. — Espero que Isabella no haya causado problemas, ya la conoces.

— Aún no. — respondí de la nada. ¿Iba a hablar como si yo no estuviera allí? Grosero. — Pero ya tendremos tiempo de conocernos… — me giré hacia Carlisle, notando su mirada de hierro sobre mí. — querido. — le sonreí dulcemente.

Carlisle suspiró dramáticamente.

— Tengo cosas que hacer en la empresa. — comentó vagamente, jalando ligeramente mi cabello. Me reí.

Por última vez, esquivé la mano de Edward para robar un trozo de queso de su plato. Me miró divertido, pero la tensión de su cuerpo era palpable. Mmm… palpar…

Rodé los ojos en su dirección e hice un guiño.

— No vemos, guapo. — dije alto para que Carlisle escuchara. — Daddy Carlisle y yo tenemos una charla pendiente. — le di otro guiño cuando vi preocupación en sus hermosos ojos verdes.

Edward se puso de pie casi a la par que yo. Todo un caballero. Sentí la mano de Carlisle sujetar mi brazo justo arriba del codo. Edward, al ver el movimiento, se detuvo. Hombres. Levanté la vista, Carlisle miraba a Edward con el ceño fruncido, parecían estar teniendo una conversación silenciosa. Una conversación muy tensa.

Sin querer alargar la incómoda situación, dejé que mi cuerpo se aplastara contra el costado de Carlisle, empujándolo lejos de la mesa. Edward me miró y yo le dirigí una sonrisa de disculpa.

Dejándose guiar por mí, Carlisle rió entre dientes antes de rodear mis hombros con un brazo, colocando su mano en mi pecho, por encima de mis senos.

— Tenía la idea de que te alejabas de los dramas, no que los creabas. — mascullé manteniendo mi sonrisa arrogante, a sabiendas que aún éramos el centro de atención. Él no dijo nada, caminamos en silencio hasta que llegamos al estacionamiento.

— Las historias venden, Isabella. — dijo sonriente, abriendo la puerta del auto para que entrara. — Soy un hombre de negocios. — suspiró antes de cerrar la puerta y rodeando el auto para meterse en él.

Mantuve mi boca cerrada hasta que salimos a la carretera.

— ¿Cuándo son los CE Awards? — cuestioné de la nada.

Carlisle activó la direccional.

— En tres días. — dijo simplemente. Mi respiración se atascó por unos segundos. ¿Qué acaba de decir?

— ¿Y cuándo penaban decirme? — exclamé enojada. — No puedo armar una presentación en tan poco tiempo, Carlisle. Necesito trasladar a mis bailarines.

Carlisle tarareó para callarme, no despegó su atención del camino, lo que me daba oportunidad de fulminarlo con la mirada.

— Trabaja con los nuestros, estoy más que dispuesto a ofrecer a nuestro departamento de baile para que trabaje contigo.

Dimos la vuelta en una calle y Cullen E. quedó a la vista. Carlisle nos condujo frente al imponente edificio, donde un valet nos esperaba listo para llevarse el coche. Un grupo de fotógrafos siempre se mantenía atentos a las puertas principales, al parecer tenían horario establecido, pues no habían estado allí cuando Alice y yo llegamos más temprano.

Respiré profundamente.

— Carlisle, no los conozco. — debía dejar en claro que lo decía en serio. — No me conocen. No conocen mi música, ni mi forma de trabajar. — como si no me escuchara, se bajó del auto y lo rodeó, abriendo mi puerta. — Necesito a mi gente conmigo. — casi supliqué cuando me puse en pie a su lado.

Por un segundo, los flases de las cámaras me segaron, Carlisle caminó un par de pasos haciendo que me tambaleara. Siempre olvido los lentes oscuros.

Al notar mi vacilación, Carlisle me rodeó la cintura, conduciéndome de forma dominante a través de los fotógrafos. Al ver esto, más flashes parpadearon en mi cara, y muchas preguntas fueron exclamadas al mismo tiempo, haciendo que todo se volviera una masa de luces y voces sin sentido.

— ¿Quién no te conoce, Isabella? — susurró Carlisle junto a mi oído cuando estábamos a unos cuantos metros de la puerta. Mi salvación. — Eres la cantante más reconocida en este momento. — se burló apretando mi cintura. — Todos saben quién eres.

Todo esto no olía nada bien.

Sonreí ampliamente, deteniendo mis pasos. Carlisle volvió la cabeza en mi dirección, cuestionándome con la mirada.

Me separé de su abrazo, los flashes de las cámaras aún sobre nosotros. Tomé el fino saco por las solapas, haciendo que Carlisle se inclinara hacia mí. Nuestros rostros se acercaron hasta que nuestras mejillas se tocaron.

— Si quieres una buena historia… — susurré en su oído. Con una de ms manos rodeé su cuello, usando su rostro como escudo para que no pudieran ver mi expresión de enojo. — vas a tener que darme un aumento de sueldo. — dejé un beso en la comisura de su boca, escuchando las exclamaciones de las personas a nuestro alrededor. — Me pagas por actuar, querido.

Por un segundo nuestras miradas conectaron. Sus ojos llameaban con la furia contenida y tan bien disimulada a lo largo de los años, le sonreí casi amorosamente antes de entrar al edificio y dejarlo de pie en medio de los camarógrafos.

El contraste silencioso del interior hizo que mis oídos zumbaran ligeramente. Todo esto era un caos.

Escuché los pasos rápidos de Carlisle detrás de mí un segundo después.

— Trabaja con lo que tienes, Isabella. Esta es tu nueva gente. — exclamó con seriedad. Por supuesto que, el gran Carlisle Cullen nunca perdía los estribos. — No pienso gastar mi dinero y mi tiempo en tonterías.

Y sin agregar más, caminó hasta los elevadores.

Siempre teniendo la última palabra.

Caminé igualmente enfadada detrás de él.

— Carlisle, debes ser razonable con esto. Tres días son nada… — sabía cuándo dejar de tirar de la cuerda. Cuando no me miró, supe que debía poner algo de mi parte. — Al menos déjame ensayar en el lugar. — Carlisle llamó al elevador con el panel pegado a la pared. — Escoge a tus mejores bailarines, déjame trabajar en las instalaciones para saber a qué me estoy enfrentando.

Los siguientes segundos, su mirada pareció cambiar de furiosa a contemplativa. Estaba dispuesto a negociar.

El discreto timbre anunció la llegada del elevador, y las puertas se abrieron.

Estaba sopesando la posibilidad de entrar al elevador con él y seguirlo hasta que me diera una respuesta, cuando dijo:

— Bien. Se reunirán contigo mañana a las ocho en el foro.

Las puertas se cerraron.

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*No sé si ustedes conozcan la frase jaja pero al menos, en la zona donde vivo, es común que les llamen "almuerzos" o "lunch" a las parejas breves de una persona. Es una forma de referirse a los encuentros casuales de una noche "mira lo que me estoy almorzando", es una connotación sexual jaja

*Hasta el último hombre es una película real jaja si no la han visto… pues deberían verla jaja es bastante dramática y triste, pero inspira mucho. No es de mis favoritas, pero si se da la casualidad que me la encuentro, siempre disfruto verla.

*Los tomates Cherry son esos tomates en miniatura, como del tamaño de cerezas jaja no sé cómo se les llame en otros países.

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Una persona votó para que el capítulo se subiera hoy! Y para mí, eso es suficiente! jajaja

Francamente, no creí que el capítulo durara tanto jaja en mi hojita de planeación, eran unas poquitas cosas xD pero los personajes terminan haciendo lo que quieren jaja

Amo los finales dramáticos XD les dije que todo estaba fluyendo un poco mejor.

No se olviden de dejar un lindo comentario y pasarse por nuestro dramático grupo de Facebook 'Twilight Over The Moon'.

¡Nos leemos pronto!