Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. Yo solo me divierto un poco con los personajes. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. La historia es de mi total autoría.
.
.
.
POV Isabella
El primer día de ensayo llegó más rápido de lo esperado.
Mi día comenzó con una larga visita a mi cuarto de ejercicio. Empezando por unos minutos en la banda para trotar, seguido por mis estiramientos usuales, y finalmente una corta sesión de yoga frente al ventanal de mi sala de estar.
Era esencial para mi mantener una rutina constante entrenamiento, pues las jornadas de viaje, soundcheck y shows podría dejarme tremendamente agotada.
Aunque no fuera cien por ciento estricta con mis rutinas, no podía imaginarme a una persona normal intentando seguir el ritmo que exigía mi vida.
Después de la ducha, tomé un desayuno ligero antes de colocarme una chaqueta sobre el conjunto deportivo, me eché mi mochila al hombro y salir al frío exterior de la mañana.
Cuando alcancé la acera noté que la camioneta de Jasper ya estaba frente a mi edificio. Suspiré.
El viaje fue bastante incómodo, Jasper parecía seguir enfadado conmigo. Lo dejé estar. No estaba de humor para un enfrentamiento tan temprano.
Tomé algunas fotos de las manos de Jasper sobre el volante, a él nunca le importaba. Tomé varias para después escoger la que más me gustara.
La recorté un poco, me agradaba que el ángulo de la luz impidiera ver el paisaje fuera de la ventana.
"Hoy se trabaja temprano, ¿ya tuvieron su primera taza de café? Por favor, deséenle un buen día a Jazz."
Añadí algunos emojis extras a la leyenda de la foto antes de publicarla en IG. Aproveché para revisar las notificaciones, algunas personas me habían seguido.
¿Edward Masen? ¿Tanya Denali? ¿Qué rayos?
— ¿Sabías que Edward y Tanya empezaron a seguirme en Instagram? Creo que algunos más, pero no estoy segura. — rompí el silencio, cuestionando a Jasper.
Asintió.
— Carlisle dio la orden poco después de que firmaste el contrato. — comentó monótonamente.
Rodé los ojos. Por supuesto que Carlisle había dado una orden. Era su actividad favorita, al parecer.
El resto del viaje no fue muy diferente, sobre todo de parte de Jasper, quien se había dedicado a responderme sólo con monosílabos. Suspiré.
— ¿Vendrás después del ensayo? — pregunté tomando mi pequeña mochila, tomando la manija de la puerta.
— Tengo asuntos que atender. — respondió secamente.
Reí.
— Tus asuntos son mis asuntos, Jazz. — dije con una sonrisa de lado. Jasper resopló desde su asiento, sin mirarme.
— No todo gira en torno a ti, Isabella. — respondió mordazmente.
Me tensé en mi lugar. No sabía de dónde provenía este comportamiento, pero no era muy propio de Jasper comportarse de esa forma.
Por supuesto que sus palabras me herían. Al igual que yo, Jasper parecía estar más sensible desde que todo este asunto del contrato empezó a verse más sólido frente a nosotros. Jasper siempre había sido el primero en presionarme y animarme hacia este paso.
Sin querer hacer más grande el problema entre nosotros (cualquiera que fuera), sostuve con mayor fuerza mi mochila y salí del coche. Escuché brevemente a Jasper decir mi nombre, pero caminé más rápido hasta el recinto en el que iba a ser la gran fiesta.
Tenía un show que crear, no dejes que Jasper arruine tu día, me dije a mi misma mientras era identificada por las personas de seguridad.
Había personas trabajando por todos lados, cambiando cosas en el techo, colgando candelabros, llevando y trayendo mesas, sillas, altos pedestales decorativos. Todo pintaba para ser la fiesta del año (y estaba segura que era exactamente esa la intención de Carlisle desde el principio).
Había unas pocas personas sentadas en el escenario y debajo de este, todos con ropa deportiva o, lo suficientemente cómoda como para moverse libremente. Había un par de chicos detrás de algunos instrumentos musicales. Un rubio alto, con el cabello corto estaba perdiendo el tiempo detrás del teclado, se reía de algo que le había dicho el castaño desde detrás de la batería, y finalmente, uno más bien regordete movía algunos acordes del bajo que colgaba entre sus brazos.
¿Eso era todo? ¿Un puñado de gente y un trío? Ciertamente, no era a esto a lo que me refería. Pero tendrá que ser suficiente.
Acercándome, más nerviosa ahora, hablé lo suficientemente alto.
— ¡Hola, chicos! Gracias por venir con tan poca anticipación. — hablé amistosamente, no necesitaba a toda esta gente como mi enemiga en este momento. — Espero que Carlisle les haya explicado el por qué están todos aquí. Así que, no perdamos tiempo y armemos un gran show.
Algunos se pusieron en pie con más actitud que otros. Ya había lidiado con bailarines antes, solo se necesitaba un poco de mano firme para que todo saliera bien.
— Necesitamos calentar primero. — habló una de las chicas.
¿Qué?
— ¿Calentar? — pregunté extrañada.
— Si, ya sabes. Estirar los músculos, es lo que se debe hacer antes de bailar. — dijo como si fuera obvio, como si yo no tuviera ni idea. Era bastante bonita a mi parecer. Su cuerpo era largo y estilizado, mucho más alta que yo, aunque su cuerpo carecía de curvas y era más bien delgado, se apreciaban los tonificados músculos debajo de su ajustada ropa deportiva.
— Y, si ya sabían que estarían aquí para bailar, ¿por qué no han calentado? —repliqué, ahora enfadada. — ¿Qué acaso no son profesionales? Deberían saber que, si se les llama, no es para perder el tiempo. Cuando trabajen conmigo, espero que vengan totalmente preparados para trabajar.
La chica abrió los ojos, sorprendida de mi mordaz comentario. Miré al grupo, algunos se veían considerablemente avergonzados por su falta de profesionalismo, otros tantos aún me escaneaban de arriba abajo, como si aún no se creyeran que yo estuviera a cargo.
— Apresúrense a calentar. — dije finalmente después de un largo silencio. — Y espero que mañana todos vengan preparados, tengo más asuntos de los qué ocuparme, no necesito que me hagan perder el tiempo.
Ok, quizá estaba desquitándome un poco con ellos, todo era culpa de Jasper.
Me moví hasta los músicos, dejando a los chicos calentar sin mi mirada de reproche. Ya habíamos empezado lo suficientemente mal.
— Hola, tocaremos dos canciones la noche de la fiesta, espero podamos adaptarnos y aprender rápido el ritmo. — les expliqué neutralmente, les di las hojas de acordes para que supieran de qué forma tocar. Normalmente, mi experiencia con los músicos había sido buena, eran más bien personas solitarias que necesitaban de su espacio para trabajar con tranquilidad. No muy diferentes a mí misma. — ¿Sería posible que conocieran a algún saxofonista? — me miraron con extrañeza.
— Me temo que no. — respondió el pianista mientras colocaba la hoja en el lugar de las partituras, haciendo gestos con las manos como si estuviera tocando lo que estaba frente a él.
Los otros dos negaron con la cabeza.
De acuerdo, eso podría ser un problema. Froté mi frente un par de veces, de acuerdo, podría resolver esto, solo necesitaba dos minutos para pensar.
Miré a los bailarines, todos se encontraban ahora en el suelo, estirando diferentes partes de su cuerpo. Bien, casi terminaban.
Nueve chicas y casi la misma cantidad de chicos, podría hacer funcionar esto. Solo necesitábamos algo de imaginación.
Sorpresivamente, el chico castaño de la batería parecía conocer bastante bien las canciones, casi no necesitó ver las partituras que le había dado.
Caminé hasta el pianista, mirando con atención el teclado frente a él, bien, parecía tener los suficientes accesorios como para hacer funcionar las canciones. Estuve un buen rato explicándole cómo usar las funciones del teclado y los momentos indicados en los que debían ser activados. Luego, pasé con el chico más bajo para ayudarle a acoplar el instrumento a los otros dos.
Cuando estuve satisfecha de los avances, los dejé ensayar un poco más antes de acercarme al micrófono del teclado para hablar.
— Bailarines, empezamos en dos. — no fue necesario hablar muy fuerte, pues mi voz resonó en los altos parlantes, rebotando en cada rincón del salón. — Por favor, alguien de sonido podría traerme un micrófono de diadema. Gracias.
Los bailarines se acercaron hasta donde estaba, todos lucían brillantes con una ligera capa de sudor cubriendo sus rostros.
— Chicas, ¿alguna de ustedes sabe cantar? — una de ellas alzó la mano, una pelirroja alta se adelantó un par de pasos. Su complexión no era la típica que se esperaba de una bailarina profesional, era difícil encontrar a agencias que contrataran bailarines con diferentes tipos de cuerpo. Para mi sorpresa, me encontré a mí misma altamente complacida por esto. — ¿Hace cuánto cantas? — pregunté rápidamente.
— Desde los diez años. — respondió. Por la mirada de las demás bailarinas, podía entender por qué se veía tan nerviosa de ser el centro de atención.
— Bien. Escuchemos algo. — para mi sorpresa, era bastante buena, sin duda esta era la razón por la que Carlisle la había mantenido en la agencia todo este tiempo. — Perfecto, harás mis coros.
Me di la vuelta.
— ¿No bailaré con las demás? — quiso saber, la preocupación se había extendido por su rostro. ¿Había tenido problemas por algo así antes?
— No, te necesito en las voces por esta ocasión. ¿Hay algún problema? — inquirí acercándome al baterista.
— Su contrato dice que solo puede bailar, al menos hasta que haya resuelto su muy pesado problema. — dijo la chica que antes había sido grosera conmigo. Las demás rieron.
¿Es que todos en esta agencia estaban obsesionados con los contratos?
— Yo me ocuparé de Carlisle. Ahora, te necesito como mi voz de apoyo. — dije vagamente, lo último que necesitaba era seguir perdiendo el tiempo en dramas inútiles.
La atraje por el brazo suavemente para que se reuniera con el baterista. Puesto que él ya sabía las canciones, era más fácil que le explicara su papel en cada melodía. Interviniendo un poco, le aseguré que siguiera la letra al pie de la letra, sin importar las partes que yo cantara o dejara de cantar, eso me daría más libertad para ajustarme a los tiempos que tenía. No tendría oportunidad de hacer muchos arreglos ni playback, necesitaría un par de semanas para lograr hacer todo aquello.
Señalé a dos chicos corpulentos que estaban sentados a orillas del escenario.
— Ustedes, traigan algunas sillas del almacén, por favor. Las más ligeras que encuentren. — ordené quedamente, afortunadamente, siguieron mis instrucciones.
Y así comenzó un incansable ir y venir por el escenario, en algún punto del ensayo, mi garganta comenzó a arder debido a que nadie de sonido había sido capaz de darme un micrófono de diadema (este era extremadamente necesario, pues así podría bailar junto con las chicas a la vez que llevaba el conteo y el ritmo de los pasos que debían seguir).
Había trabajado un par de momentos con los chicos, pero serían necesarios hasta la siguiente canción. Quería que todo quedara bien con esta, y aun debía resolver el asunto del saxofonista.
Me encontraba jadeando por aire mientras hacía un split en el suelo, sosteniéndome con fuerza del asiento de la silla. Mis brazos temblaban mientras tarareaba el ritmo de la canción, dando vuelta a mi cabeza para asegurarme de que las chicas estuvieran siguiendo mis movimientos. Noté que los chicos de la música se ponían de pie y miraban sorprendidos a algo detrás de mí. Notándolo algunas chicas también se pusieron de pie.
Haciendo un movimiento rápido, cerré las piernas quedando acuclillada. Me puse en pie intentando recuperar el aliento, el sudor corría libremente por mi rostro y los muslos me ardieron cunado por fin se estiraron.
Con ustedes, damas y caballeros, Carlisle Cullen.
Impecable, como siempre, venía vestido con un traje azul claro (obviamente súper costoso), una de sus manos en el bolsillo de su pantalón. Miraba alrededor del salón como si no hubiera reparado en nuestra presencia.
Sí, claro. Solo va a distraerlos a todos.
— Continúen con lo que tenemos hasta ahora. — caminé un par de pasos, haciendo una mueca por el esfuerzo, bajé del escenario de un salto. — Comenzaremos con la siguiente canción. — una mujer de cabello castaños se acercó a mí, la había visto aparecer algunos segundos después con Carlisle, tal vez sería su asistente.
En sus manos traía un iPad y una agenda grande, un manos libres discreto colgaba de su oreja, y su traje sastre decía mucho de su posición y de su sentido de la moda.
Llegó hasta mi altura.
— Soy Esme Platt, asistente de Carlisle. — se presentó cordialmente. — Traigo los diseños para los bailarines. — me tendió su iPad, tocándolo rápidamente con el lápiz especial.
Miré los diseños.
Eran bastantes simples, monos completos en tono azul bastante perturbador. Tomé el lápiz de su mano.
— Preferiría que sea rojo. — comenté vagamente, comencé a rayar el diseño. — Sin las mangas, y me gustaría que el corte de la cadera sea más alto, con las piernas descubiertas. — sentí una mano tomándome suavemente del cuello. Cerré los ojos.
Incluso los músicos habían dejado de tocar.
— ¿No crees que es muy revelador? — susurró Carlisle detrás de mí.
— No. — dije lo más tranquila que fui capaz. Tan casualmente como pude, moví mi cabeza para estirar mi cuello. Carlisle no soltó su agarre.
— ¿Qué hay de tu vestuario? — preguntó seriamente Carlisle, ahora a mi lado.
— Yo me encargo de eso. — le resté importancia. — No he dicho que ya terminamos, ¿o sí? — exclamé para todos los demás. Rápidamente volvieron a lo que estaban haciendo antes, la música se reanudó de nuevo.
Carlisle rió a mi lado.
— Jasper dijo que habían discutido esta mañana. — comentó.
Maldito traidor.
Tome aire.
— ¿Qué necesitas, Carlisle? — le pregunté alejándome de él, caminando unos metros lejos de toda la gente. No necesitaba habladurías durante el ensayo.
Me siguió, permaneciendo en silencio. Continuaba mirando a la estancia a nuestro alrededor, como si estuviera pensando algo muy detenidamente.
— Sabes que necesito hacer esta clase de recorridos. — dijo vagamente.
— Ah, entonces, ¿serás mi niñera hoy? — dije mordazmente. Carlisle estrechó los ojos.
Nuestro duelo de miradas comenzó.
Sonreí mientras una idea se formaba en mi mente.
Con una de mis manos, recorrí el amplio pecho de Carlisle, la suavidad de la tela del traje me sorprendió. Miré a Carlisle por debajo de las pestañas, su expresión de sospecha por fin se había relajado, ahora solo me miraba. Expectante.
— ¿Todo ha estado bien por aquí? — murmuró hacia mí, no hacía falta que hablara más fuerte, pues estábamos muy cerca.
— He tenido que jalar la correa un par de veces. — murmuré de la misma forma, subí mis manos ahora por sus hombros, como si fuera a rodear su cuello. Sonreí cuando sentí su cambio de respiración. — Aunque, no me vendría mal tener un micrófono de diadema para poder trabajar mejor. — fingí acomodar su cabello y limpiar una imperfección de su inmaculado traje.
Sin dejar de mirarme, Carlisle hizo una señal y Esme se acercó hasta nosotros.
— Dile a los de sonido que traigan un condensador. — Esme asintió y, antes de que se fuera, Carlisle añadió: — Y, asegúrate de que sepan que están a disposición de Isabella.
Sonreí complacida.
Me separé discretamente cuando el rubio hizo amago de mover mi cabello detrás de la oreja.
— ¿Por qué no mejor… eres un amor y me dices dónde estarás sentado? — ronroneé en su dirección, moviéndome unos centímetros para tomar su brazo y recargar mi peso en él.
— Y, ¿para qué querrías saber eso? — dijo con desconfianza. Hombre listo.
— Solo quiero saber si seré capaz de echarte un vistazo durante el evento. — dije con falsa inocencia, no tenía sentido seguir fingiendo si ya sabía que tramaba algo.
— No quiero dramas, Isabella. — exclamó con seriedad. Sus amplios y poderosos hombros invadieron mi campo de visión y deseé poder pasar mis manos por ellos.
— Qué extraño… — susurré haciendo que inclinara el rostro en mi dirección para escucharme mejor. — creí que amabas los dramas. — el olor de su costosa colonia me rodeó mareándome un poco. Era exquisita.
Me acerqué un poco más cuando inclinó aún más la cabeza, para después alejarme sonriendo, mirando sus labios ahora entre abiertos solté una risita.
Apretó la mandíbula, sin despegar su vista de mí, levantó una mano e hizo una seña a cualquier dirección, rápidamente un hombre con aspecto cansado corrió hacia nosotros, dispuesto a escuchar las ordenes de Carlisle.
— Preparen mi mesa. — ordenó rudamente.
Antes de que cualquiera me diera cuenta, casi una docena de personas nos habían rodeado, manipulando la mesa y las sillas que se encontraban a unos metros de nosotros.
Cuando todo estuvo despejado, tuve una buena visión de lo que sería en unos días el resto del salón. La cubierta oscura de la mesa hacía que la vajilla y los cubiertos claros contrastaran elegantemente entre ellos. Los asientos igualmente oscuros habían sido decorados con un simple asiento afelpado en la base.
Simple, elegante.
Incluso se habían tomado la molestia de agregar las tarjetas que indicaban los asientos de cada persona.
Me acerqué para leer aquellas tarjetas. Era obvio que Edward y Tanya se sentarían en la mesa de Carlisle, eran su posesión más preciada. Pero… ¿yo? ¿En la mesa junto a toda esa gente?
— Me sorprendes Carlisle. — comenté, intentando verme indiferente, tomé la tarjeta que contenía mi nombre, justo entre Carlisle y Edward Masen. — No sabía que me considerabas tan especial…
Carlisle me pasó el brazo por la cintura, tuve que mirar hacia atrás de reojo para asegurarme de que nadie nos estuviera viendo. Por supuesto, teníamos la atención de todos.
— Eres mi nuevo juguete, Isabella. — me habló al oído. — Y, los juguetes nuevos, van sobre la repisa, donde todos puedan verlos. — Un escalofrío me recorrió la espalda. Tomé aire. — No quiero sorpresas, Isabella. Todo debe ser perfecto y tú no arruinarás mis planes.
Y con esas últimas palabras se fue tan rápido como vino.
.
.
.
El siguiente día de ensayo había sido más de los mismo. Jasper había ido por mí, el camino había sido incómodo y silencioso. Probablemente, ninguno de los dos sabía como actuar en presencia del otro. Di gracias cuando pude bajar del coche.
Las chicas habían sido igual de perras, afortunadamente todo se había tranquilizado en cuanto las había puesto a trabajar. Les había pedido que llevaran zapatillas altas aquel día, pues debían acostumbrarse a bailar con aquella altura y peso extra.
Curiosamente, fue más fácil trabajar con los bailarines.
Habían entendido rápidamente las figuras que quería que hicieran y, su seguridad con los pasos hizo que mi comodidad relajara mis movimientos, dándoles la oportunidad de hacer cosas más difíciles.
Decidí darles veinte minutos de descanso esta vez, el equivalente al esfuerzo que había visto en ellos ese día. Sus rostros agotados me miraron con agradecimiento cuando hice el anuncio.
Sin embargo, para mí, aún quedaba un problema más por atender.
Miré el contacto en mi celular, hacía un par de años que me lo habían dado por primera vez y nunca lo había usado realmente.
— ¿Hola? — respondió una voz profunda al otro lado de la línea. Me armé de valor.
— Hola, ¿Merlion? — pregunté, no muy segura de sí seguiría siendo su número telefónico. Vagué un poco por el salón, admirando las pocas mesas que ya estaban armadas, listas para la ocasión.
— ¿Quién habla? — preguntó curiosamente. Como si no creyera que alguien se hubiera atrevido a hablarle.
— Soy Isabella Swan. — escuché un jadeo del otro lado y un golpe sordo. — Escuche, hace un par de años me diste tu número. ¿Aún eres saxofonista?
La línea se escuchó con algo de interferencia por unos minutos y, temí que estuviera a punto de cortar la llamada.
— ¡Si! — exclamó, ahora con mucho entusiasmo. — Por supuesto que sigo tocando el sax, solo… bueno, no creí que hubieras conservado mi número.
Solté una risita.
— Bueno, nunca sabes cuándo puedes necesitar un favor. — respondí mientras toqueteaba los cubiertos de la mesa más cercana a mí. — Y, justo ahora, necesito desesperadamente un saxofonista para mi show de los Cullen E. Awards. — levanté una de las tarjetitas para poder leer claramente lo que decía. "Jacob Black". Bueno, mierda. Eso era interesante. — ¿Estás interesado?
A partir de ese momento, la conversación fue fluida y algo dispersa gracias al entusiasmo de Merlion.
Afortunadamente, él solo quería de un poco de exposición en las redes sociales y durante la presentación, simplemente había pedido presentarle a algunas personas de la fiesta para poder dar a conocer su nombre en las grandes ligas. Me parecía un precio justo.
Al final de aquella tarde, el show estaba tomando la suficiente forma para que pudiera relajarme un poco más, empezando a desear que el día llegara pronto.
Afortunadamente, aquel día de ensayo había terminado sin ningún contratiempo, por lo que había despachado a todos un poco antes para poder cumplir mi siguiente misión.
Tecleando rápidamente, envié un mensaje a Jasper.
Iré a un lugar antes de ir a casa. No es necesario que vengas. B.
La pronta respuesta de Jasper no se hizo esperar.
¿A dónde irás?
Guardé el teléfono sin ganas de discutir en ese momento. Uno de los bailarines se ofreció a darme un aventón cuando les conté a algunos de ellos hacia donde iba. Le agradecí profundamente.
Durante el camino, la conversación fue cortés y amable, lo cual fue un cambio agradable en mi experiencia con personas desconocidas.
Le volví a agradecer cuando bajé y le deseé buenas noches antes de cerrar la puerta.
Miré mi celular para asegurarme de que era la hora correcta, el sol se estaba metiendo, por lo que me quité las gafas oscuras para no verme ridícula en medio de la calle.
Vi su silueta antes de asegurarme de que realmente fuera él.
Garrett se detuvo a unos pasos de mí, de su hombro colgaba una mochila de aspecto pesado. No sé si fue cosa mía, pero juro que vi sus hombros caer unos centímetros.
— ¿Bella? — cuestionó cuando se fijó con más atención en mi rostro.
— Sorpresa. — comenté algo insegura. ¿Por qué de repente me sentía tan insegura? ¡Solo es Garrett!
— ¿Necesitas algo? — preguntó confundido. — Mi agenda está llena hoy, no creo poder recorrer algo para…
— No vengo a eso. — le interrumpí sintiéndome francamente ofendida. — En realidad, quería… — ok… ¿cómo demonios digo esto? — ¿Quieres ir a los Cullen E. Awards conmigo?
El silencio que se extendió luego de eso fue… ensordecedor.
— ¿Por qué? — preguntó solamente.
— Porque… — tomé aire con dificultad. — necesito algún aliado conmigo… yo… — carraspeé intentando deshacer el nudo de mi garganta. — necesito un amigo.
Garrett me miró, de verdad me miró, yo no pude hacer otra cosa más que quédame sumamente quieta, intentando aprobar cualquier examen al que estuviera siendo sometida en aquel momento.
Garrett suspiró.
— Lo siento, Isa. — dijo lastimosamente con expresión compungida.
— ¿Es por la gala? Podemos conseguirte un traje, no tienes que preocuparte por absolutamente nada. —comencé a decir con desesperación.
— No. — me calló. — No se trata de la ropa ni nada yo… — miró algún punto sobre mi cabeza. — Necesito tiempo para… poder estar a tu alrededor… sé… sé que no significa lo mismo para ti. — finalizó con dificultad.
Toda la situación cayó sobre mi como un balde de agua helada. Un ligero temblor comenzó en mis manos, las froté intentando entrar en calor.
— Garrett…
— Por favor, no vengas más. No quiero tener problemas con Irina.
Y, allí, dejándome con la palabra en la boca, entró al Spa.
.
.
.
El tercer día pasó con mucha pesadez, mucha dificultad para mí. Las palabras de Garrett del día anterior seguían dando vueltas por mi cabeza.
Por supuesto que él no aceptaría. Prácticamente lo había estado usando todo este tiempo. Pero, desde el principio entendimos que lo nuestro nunca podría llegar a funcionar, solo supuse que él se sobrepondría a todo, justo como yo había intentado hacerlo con tanto ahínco.
Suspiré.
La única cosa buena que había pasado aquel día fue la aparición de Meliorn, gracias a él, todo el número tenía sentido ahora. Pude ensayar con todos de una sola vez, y, después de hacerlo un par de veces más, supe que estábamos listos.
Todos se enterarían de quién era Isabella Swan.
.
.
.
¡Hoy ando con todo! Por favor, díganme qué les parece este capítulo… solo me tomó seis meses terminarlo, no es la gran cosa jajajajaja Pero, ya hablando en serio, me gusta cómo va quedando todo, casi estoy a punto de terminar toda la planeación de la historia.
Sobre todo porque acabo de empezar una nueva historia y tengo las traducciones, estoy prácticamente trabajando en todo al mismo tiempo, por lo que los caps tendrían que salir casi al mismo tiempo jajajaja
Espero que esta vez no necesite otros seis meses para el próximo capítulo jajaja pondré todo mi esfuerzo.
No se olviden de dejar un lindo comentario y pasarse por nuestro lindo grupo de Facebook 'Twilight Over The Moon', allí dejaré las imágenes del capítulo y todo.
¡Nos leemos pronto!
