Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. Yo solo me divierto un poco con los personajes. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. La historia es de mi total autoría.
.
.
.
POV Isabella
Espié brevemente por la ventana de la limosina.
Bueno, eso sí que era mucha gente.
Volví a acomodarme en mi asiento, froté mis manos con nerviosismo. Solo es una alfombra roja, Bella, ya has estado en varias de estas antes.
— ¿Estas nerviosa? — escuché la voz de Meliorn a mi lado. Al final, la decisión más sensata había sido él, esto le daría la oportunidad de conocer a más personas (además de salir en televisión). Se veía bastante atractivo con su traje clásico de tres piezas. — No puedes estar nerviosa. ¿Dónde me dejaría eso esta noche? — añadió sonriendo con algo de precaución. Me reí.
— Siempre me pongo nerviosa, relájate. Todo saldrá bien. — para uno de nosotros, añadí en mi mente.
El vestido, ciertamente no era la pieza más cómoda que haya usado jamás, pero había estado tan convencida y decidida de desafiar las órdenes de Carlisle que no había pensado más allá de aquello.
El vestido era… bueno, no tapaba gran cosa.
Por supuesto que cubría cada centímetro de mi piel, pero ese era el punto, era totalmente transparente. Votando por algo más recatado me había puesto un conjunto de ropa interior debajo, de esta forma, la imagen no era tan escandalosa ni reveladora, pero probablemente las personas tendrían algo que decir de mi atuendo de hoy.
Viendo la discreta señal de los miembros del staff fuera del auto, tomé parte de la tela entre mis manos para no pisarla al salir.
— Saldré primero. — dijo Meliorn apresuradamente. — Te daré unos segundos extra.
Fiel a su palabra, bajó antes que yo, pude ver los flashes volando por sobre él, intentando captar quién más estaba en el auto. Se quedó de pie frente a la puerta, haciéndola de barrera contra fotografías indeseadas. Le agradecí infinitamente.
Tuve que moverme incómodamente para asegurarme de que el vestido se sostuviera de mi cuerpo de forma correcta, Meliorn dejó que me apoyara en su hombro y que lo usara como escudo hasta que estuve lista.
— Gracias. — suspiré cerca de él, antes de tomar el brazo que me ofrecía con una sonrisa.
Nuestros pasos fueron lentos y precisos, intentado mirar a todas aquellas cámaras frente a nosotros. Tuve que sostenerme más firmemente de Meliorn cuando las luces me marearon ligeramente y trastabillé bajo el peso del vestido.
Sintiendo mi cambio, mi acompañante me rodeó la cintura con el brazo, logrando que me estabilizara mejor. Ambos sonreímos ante las cámaras.
— ¡Isabella! — escuché gritar a una reportera al margen de la alfombra, los saltitos que daba me hicieron enfocar mi atención en ella. Ok, solo un par de preguntas. — Hola, soy de Seattle Magazine. ¿Quién te visitó para la alfombra de hoy?
Bueno, esa es sencilla.
— Alice Brandon. — dije con una sonrisa, di una breve vuelta sobre mí misma para que se pudiera apreciar todo el vestido desde diferentes ángulos.
— ¡Ese es un vestido muy bonito! — alabó la chica, hablando contra su micrófono de mano. — ¿Es tu nueva diseñadora? Nunca había escuchado de ella.
— Bueno, más le vale que lo sea, porque no pienso dejarla ir. — ambas reímos ante el superficial comentario. Estas entrevistas nunca eran las más brillantes del mundo.
— Ese vestido es perfecto para tus planes de esta noche. — le fruncí el ceño aun sonriendo. ¿Cómo? — Seguramente te iras a casa con un par de hombres esta noche, ¿cierto? — explicó como si tuviera todo el sentido del mundo. — A nadie le cabe duda porqué Carlisle Cullen decidió contratarte.
¿Contratarme? Como si fuera una prostituta para la noche.
— Yo solo vengo a hacer mi trabajo, querida. Tal vez tú también deberías hacer el tuyo. — dije mordazmente antes de jalar a Meliorn por el brazo y seguir caminando.
Bueno, claro que la gente iba a especular, pero… en medio de la alfombra, no menos.
— ¡Isabella! ¡Quien es tu acompañante? — escuché que alguien gritó entre el mar de luces. Unas cuantas preguntas más fueron lanzadas y decidimos acercarnos un poco más.
Expliqué alegremente quién era Meliorn y lo que estaría haciendo aquella noche para el público, vi algunas cabezas asentir satisfechas ante mis respuestas bien elaboradas.
A medida que seguimos avanzando, el gentío se hizo menos espeso, pues la seguridad era más intensa a medida que nos acercábamos a la entrada del recinto.
Noté una cabellera cobriza a unos metros de nosotros.
Edward me sonrió ampliamente cuando nos acercamos. Aunque mi expresión decayó un poco cuando vi que llevaba a Tanya del brazo. Por supuesto que vendrían juntos, son la pareja dorada.
— Bella. — me saludó cuando estuvimos a la misma altura. Me dio un delicado beso en la mejilla. — Parece que hoy no defraudas a nadie. — añadió señalando mi vestimenta.
— ¿Qué puedo decir? Vivo para el espectáculo. — dije con una sonrisa cuando escuché su risa. — Edward te presento a Meliorn Welth, será nuestro saxofonista esta noche.
Ambos se dieron un apretón de manos.
— Soy admirador de su trabajo. — comentó Meliorn con una gran sonrisa.
— Estoy seguro de que será un gran show. — respondió Edward devolviendo el gesto amablemente.
— ¡Isa! ¿Sabes que Jacob Black estará presente esta noche? ¿Cantarás algunas de las canciones que le escribiste? — escuché que un reportero me preguntó entre gritos. Los cuatro volvimos la cabeza, intentando ubicar a la persona que seguía lanzando preguntas. — ¿Planeas ganártelo de regreso esta noche? Puede que tengas suerte.
Apreté los dientes. Justo frente a Edward, perfecto.
— Bueno, no se puede escapar del pasado. — escuché a Tanya murmurar.
— No quisiera avergonzarlo. No creo que sepa qué hacer conmigo. — respondí con desagrado al entrevistador. Las personas que estaban a su alrededor hicieron un ruido de reconocimiento ante mi respuesta y comenzaron a vitorear. — Vamos. — apresuré a Meliorn. — Nos vemos dentro. — me despedí rápidamente de la pareja a nuestro lado.
.
.
.
— ¿Qué es esto? — escuché una grave voz detrás de mí.
Meliorn se había excusado para ir al baño hacía unos instantes, por lo que me encontraba sola en el vestíbulo, esperando por él.
Me sobresalté al darme la vuelta y encontrar a Carlisle Cullen frente a mí.
— No sé a qué te refieres. — dije intentando evadir el enfrentamiento.
— Dejé instrucciones muy claras de lo que debías usar. — dijo mordazmente recorriéndome de arriba bajo con la mirada. Un escalofrío me recorrió.
Estaba vestido de forma bastante clásica, un smoking negro ónix bastante impactante. Lo aburrido del color contrastaba con la excelencia que se notaba en la calidad de la tela, profesionalmente confeccionado, por supuesto. Su rubio cabello había sido cuidadosamente acomodado. La viva imagen de la pulcritud y la elegancia.
— Bueno, no siempre se puede tener todo, ¿o sí? — respondí burlonamente. Las aletas de su nariz se ensancharon y casi no registré el movimiento cuando me tomó duramente del brazo.
— Creo que ya va siendo hora que sepas quién pone las reglas aquí, Isabella. — siseó muy cerca de mi rostro.
— ¿Todo bien? — escuché la voz de Meliorn detrás de mí. Marcaje perfecto.
Carlisle se separó de mí, alisando las arrugas imaginarias de su manga. Repasó a Meliorn con algo de rudeza y desagrado, pero no comentó nada más. Se dio la vuelta y comenzó a alejarse de nosotros.
.
.
.
La primera parte del evento había sido más o menos lo mismo, igualmente de incómodo. No había sido capaz de comer nada más que unos pocos bocados de crema de langosta. Los nervios me tenían al límite.
Y mi trasero se congelaba en este vestido de mierda.
Agradecí infinitamente cuando una persona del staff se acercó a nuestra mesa para anunciar que debía prepararme, miré sorprendida cuando Edward se puso en pie al mismo tiempo que yo.
— Suerte. — me dijo moviendo suavemente mi silla hacia atrás, para poner salir sin problemas.
Me sonrojé.
Sin decir nada más, caminé alejándome de los demás con Meliorn caminando a mis espaldas.
Entré al camerino para cambiarme de ropa. Podía escuchar a mis bailarines hablar al otro lado de la puerta, algunos charlaban con Meliorn quien seguramente estaba ocupado armando y probando el sax.
Algunas de las chicas me abordaron justo cuando salí del camerino, ajustando la parte de arriba del conjunto.
— ¿Qué sucede? — Pregunté cuando vi los rostros preocupados de las chicas. Por favor, que no sea nada grave. No podría soportar que algo saliera mal justamente hoy.
— Se lastimó el tobillo ayer. — dijo una chica rubia señalando a otra chica mientras se ajustaba el traje.
Miré a la chica en cuestión, no parecía como que algo estuviera mal, excepto por los zapatos deportivos que estaba usando (en lugar de los tacones que habíamos acordado durante los ensayos).
— ¿No puedes bailar? ¿Absolutamente? ¿Te revisó un médico? — cuestioné más nerviosa que al principio. Vi a la chica tragar saliva.
— El médico dijo que no era la gran cosa. — comenzó a decir ella. — Pero, tengo prohibido usar tacones durante algunas semanas. — mi mente comenzó a trabajar rápidamente en una solución.
— Y, ¿podrías hacerlo sin zapatos? — algunas de las chicas me miraron como si me hubiera salido un tercer ojo en la frente. Se encogió de hombros.
— Bueno, sí. No debería haber ningún problema con eso. — eso era todo lo que necesitaba escuchar.
— Perfecto, entonces. — me incliné rápidamente, desatando la pequeña hebilla de mis tacones. — Todas, rápido, fuera tacones. Entramos en dos minutos. — ordené sin mirarlas.
— ¿Es una broma? ¿Cómo podríamos bailar descalzas? — cuestionó la rubia molesta que recordaba de los ensayos.
— No es una broma, la que no esté en ese escenario en dos minutos, puede irse despidiendo de su contrato. — no estaba en ninguna posición de hacer era clase de amenaza… pero ellas no tenían por qué saberlo.
.
.
.
Las primeras notas del saxofón sonaron con soltura. Podía sentir el silencio cosquillear contra mis brazos, al igual que el aire acondicionado. El lugar estaba helado.
La adrenalina se disparó por mi sistema cuando Meliorn se movió unos pasos para poder quedar a la vista de todos. Los murmullos parecían subir un poco con cada momento que pasaba.
La textura del suelo del escenario contra las plantas de mis pies fue chocante, había tenido que cortar unos cuantos agujeros a las medias para poder tener un mejor agarre y no salir volando ante la primera vuelta.
Tragué saliva y tomé aire. Me sujeté a la silla y comencé con la primera estrofa, alzando una de mis manos. Tuve que cambiar de posición para poder respirar mejor, cantar sentada nunca había sido una de mis más grandes habilidades.
Me sostuve con las manos, elevando mi trasero del asiento. Sentí la tensión en mis hombros cuando controlé – a penas – el temblor de mi voz por el esfuerzo.
Cuando fue momento de rodear la silla, el cambio de altura se me antojó extraño, por lo que mis pies dudaron un poco, la sensación de la suela de los tacones faltantes también logró que tambaleara un poco.
Si jugamos con fuego nos quemamos los dos.
¿Por qué se me ocurrió poner un split justo en esta parte? Algunas veces, mi mente era un misterio incluso para mí. La siguiente nota salió temblorosa por tener que tensar mi estómago y evitar caer al suelo, la próxima a esa salió mucho mejor, pero con menos aire.
Respiraciones pausadas y profundas.
La siguiente parte fue más de lo mismo, tuve la ligera sensación de que mi cuerpo pudo haber necesitado unos minutos más de calentamiento. Bueno, será para la próxima.
Los tacones no fueron tan indispensables como creí en un principio, no noté que alguna chica tuviera problemas para mantenerse erguida y bailando. Claro que, ellas eran profesionales.
Sentí un par de veces cómo el condensador se movía de más contra mi cara, ¿se caería en algún momento? Esperaba que no. Fueron solo unos momentos en los que tuve que sostenerlo contra mis labios para que el sonido no fuera recibido de forma extraña y saliera distorsionado en los altavoces.
Perdí el aliento unos instantes cuando, formando una figura, las chicas me inclinaban sobre una silla. Cuando la silla se deslizó demasiado hacia atrás, mi primer instinto fue cerrar mis brazos y prepararme para el golpe. Afortunadamente, las chicas fueron capaces de sostener mi peso entre todas.
Cuando estuve erguida de nuevo, solo pude atisbar a ver el rostro de la rubia molesta, quien tensaba la mandíbula ante el esfuerzo de sostener la silla conmigo encima. Fue la única señal de incomodidad que se registró, pues cuando estuve "a salvo" se levantó fluidamente y esperó a que siguiera su movimiento para llevarse la silla.
Cuando estuve en la siguiente posición, no había podido recuperar el aliento del todo, pero logré llegar hasta el siguiente puente de la canción para recuperarme.
Los coros de la chica eran espectaculares. No había mucho por sobrepasar mi voz, pero eran un acompañamiento armonioso y elegante debajo de mi voz.
Finalmente, alcancé las ultimas notas de la canción y pude respirar con normalidad, dejando que Meliorn adornara los últimos momentos.
Sonreí enormemente cuando vi que muchas personas se ponían de pie para aplaudir. Aunque Carlisle nunca lo admitiera en voz alta, muchas personas de su agencia eran fans de mi música, debió haber sido un golpe bajo para él cuando no firme el contrato a la primera.
— ¿Están listos para empezar la fiesta? — pregunté con entusiasmo, mi sonrisa se ensanchó cuando le siguieron un coro de gritos en respuesta. — ¡No puedo escucharlos! — reí tontamente cuando los gritos subieron considerablemente. Por un momento creí que mis oídos comenzarían a zumbar, me encantaba. — Cullen Entertainment, ¡esta noche van a temblar!
Casi no fui capaz de escuchar las primeras notas de la canción debido al ruido que nos rodeaba, de no haber sido por los bailarines que salieron de os lados hasta la orilla del escenario, no lo habría dicho.
Dos de los bailarines me esperaron para que pudiera sentarme sobre sus hombros, me sostuve de sus manos extendidas y comencé a cantar cuando empezaron a moverse a mi alrededor.
Yo tengo siete y no cinco sentidos. Catorce vidas, no muchos amigos. Y no, no guardo rencor.
Dejaron que resbalara rápidamente para caer ágilmente hasta el suelo, la sensación fue extraña ya que no tenía zapatos.
Los demás bailarines me rodearon, observándome como si fuera la cosa más interesante del mundo, empujé a algunos de ellos y di sonreí con socarronería cuando algunos pasaban sus manos por mi cuerpo.
Si quiero, lo tengo, y más si es prohibido. Cuando lo obtengo, si quiero lo olvido. Soy tu mejor rumor.
Jugué con mi cabello y miré hacia la mesa de Carlisle. Él se veía… bueno, no parecía querer pasarla bien.
Me preparé para bailar el coro de la canción.
Soy caprichosa. Si yo quiero, te enamoras. Te domino con mis besos, yo decido cerca o lejos.
Uno de los bailarines me tomó en brazos y dimos vueltas por el largo pasillo que se había improvisado entre las mesas de invitados. Aproveché aquellos pocos segundos para poder recuperar el aliento, le apreté el hombro en señal de que podía dejarme ir ahora.
Justo donde debía estar.
Caminé unos pasos para alcanzar la mesa de los Vulturi. Y, ante mí, estaban los tres hermanos mirándome fijamente. Algunos en la mesa tenían sonrisas alegres mientras se mecían con la música. Pero, no ellos.
Yo de hombres tengo colecciones.
Me pasee altaneramente detrás de ellos, casi rodeando la mesa por completo.
Que terminan siempre en mal de amores.
Hice un puchero cuando me incliné detrás de Aro y Cayo Vulturi, dejando que mi trasero sobresaliera hacia atrás, en dirección a la mesa de Carlisle. Puse una mano en la espalda de cada hermano, sintiendo cómo se tensaban debajo de mi toque. Volví sonreír.
Yo no tengo precio, no te pongas necio. I'm not sorry.
Centré mi atención en el último y mayor de los hermanos. Marco. Francamente, durante nuestro breve encuentro, había sido el más agradable de los tres. Aunque eso no podía detenerme ahora.
Di una ligera mirada hacia atrás, solo para asegurarme de que los demás bailarines estuvieran en sus posiciones y haciendo su trabajo. Tomé aire antes de la siguiente estrofa.
Le di un par de caricias a los hombros de Marco, como si estuviera dándole un masaje para después tomar su coleta con mi puño y obligarlo a alzar la cabeza, mirándome.
No soy de regalos, ni de flores. Yo pongo las reglas e instrucciones. No hay que ser tan genio, solo eres mi premio. I'm so sorry.
Entonces, moví mi vista.
Jacob Black.
Aunque no estaba en los planes, la oportunidad era demasiado buena para dejarla pasar. Mejor aún, Jane Vulturi estaba sentada justo a su lado, lanzándome dagas con los ojos.
Y si quiero más, busco más.
Caminé rápidamente hasta donde Jacob se sentaba. Su postura rígida casi pone a reír, pero en su lugar, me sujeté el condensador más firmemente. Me incliné hacia abajo y quedé casi sentada sobre la mesa, a un lado de Jacob.
Hago lo que quiero porque puedo y ya.
Pasé un dedo por su mejilla, empujándola seguidamente para que su rostro callera hacia un lado. Le sonreí cuando siguió mi movimiento con fluidez. Desordené su cabello con burla antes de ponerme en pie.
Te quejas de mí, pero sigues aquí.
Varios gritos de emoción sonaron por el evento. Sonreí.
Estuve vagando momentáneamente por entre las mesas, jugueteando un poco con un par de presentadoras de televisión que se habían mostrado muy entusiasmadas al acerarme a su mesa. Bailé unos momentos con ellas antes de que uno de los bailarines se acercara a mí y me tomara de la mano, conduciéndome hasta el siguiente destino.
Todos rodeamos la mesa donde Carlisle Cullen estaba sentado. Su mirada de advertencia no dejaba lugar a dudas. El hombre estaba molesto. Su ceño se frunció cuando los chicos retiraron las copas y algunas piezas de vajilla que aún se encontraban sobre la mesa, no queríamos ningún accidente.
Canté las siguientes notas antes de subir a la mesa y ponerme a bailar. Di un par de vueltas, pasando mis manos por mi cuerpo y, sosteniendo mi cabello hacia arriba, pausé mis movimientos y comencé a bajar lentamente.
La posición acuclillada hizo que me temblara la respiración, pero mi voz sonó firme.
No te voy a negar, me gustó la vista, no me vienes mal. Baby, yo no busco amor. But maybe I want more.
Sonreí coquetamente y le di un guiño a Edward, quien ahora estaba casi frente a mí, sentado nerviosamente. Sus ojos desorbitados parecieron cómicos cuando llegué a su altura.
Colocando las palmas de mis manos contra la mesa, impulsé mi cuerpo para que mis piernas se movieran rápidamente. Con ayuda de uno de los bailarines, pude aterrizar fluidamente sobre el regazo de Carlisle, a horcajadas sobre él.
Oye, nene, no te me adelantes.
Rodee su cuello con mis brazos, meciendo mis caderas hacia adelante. Su colonia golpeó mis sentidos, y la textura que sentí cuando entró entre mis labios me hizo jadear un poco ante la falta de oxígeno.
Si te quedas conmigo, no es pa' que te cases.
Sonreí ante la furia y tensión que emanaba Carlisle. Entorné los ojos y repasé su espalda con mis manos, acercando mi rostro al suyo. Me levanté sobre mis pies, dejándole entre mis piernas.
Yo cambio de presa cada día.
Tomé su barbilla con fuerza y le obligué a levantar el rostro, para que lograra verme desde su posición.
Baby, ya volví a la cacería.
De nuevo, con ayuda de uno de los bailarines, pude salir del regazo de Carlisle.
Lo tomé por la corbata – muy linda, por cierto – y jalé de ella hasta que él miró en mi dirección de nuevo. Volví a ocupar mi lugar en su regazo y, sosteniéndome de sus rodillas, reboté un par de veces sobre él, haciendo una imitación bastante buena de lo que haría si lo estuviera montando frente a todos.
Sentí su fuerte agarre contra mi cintura, probablemente intentando que me detuviera de una buena vez, pero me puse en pie antes de que lo lograra.
Soy caprichosa. Yo pongo lugar y hora. Ve y yo te llevo al cielo. No prometo nada serio.
Me di la vuelta para sonreírle y dejar un casto beso en la comisura de sus labios. Sentí como volvió a intentar tomarme del brazo, pero giré mi cuerpo para caminar hasta donde los demás bailarines me estaban esperando.
Algunos de ellos estaban sobre sus manos y rodillas, esperando a que subiera, así que los pasé como si se tratara de escalones. Tomé asiento sobre los hombros de otro par de ellos y me relajé con las ultimas notas.
La ultima figura era mía, frente a todas aquellas personas, sentada en un trono hecho de personas.
.
.
.
¡No puedo creerlo! Jajajaja la verdad es que lo escribí todo en una sola noche, no puedo creer que lo hice jajaja ya tenemos show! ¿Qué les pareció? Por favor, no se limiten con los comentarios jajaja
Carlisle es malvado, ¿a que si? En realidad no es que pase mucho en este capítulo, pero creo que es más para mi que para ustedes ajajajajja
Recuerden que dejaré las imágenes y los videos en nuestro lindo grupo de Facebook 'Twilight Oyer The Moon', y no olviden dejar un lindo comentario, ¿de acuerdo?
¡Nos leemos pronto!
