Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. Yo solo me divierto un poco con los personajes. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. La historia es de mi total autoría.
N/A: Gracias a Nadeshiko Himuro por ayudarme con este capítulo!
.
.
.
POV Isabella
"YA VOLVÍ A LA CACERÍA"
Esas fueron las palabras de la cantante Isabella Swan la noche de ayer durante su presentación en los Cullen E. Awards. Una de las colaboraciones más esperadas en la industria dio mucho de qué hablar desde el día uno, pues los fanáticos de la cantante se mostraron preocupados, en las redes sociales.
Al parecer, muchas personas tenían la esperanza de ver una imagen más madura y recatada de la cantante. Se sabe que Cullen E. es conocida por mantener una imagen neutral y buena de sus artistas.
¿Podrá Carlisle Cullen domar a la extravagante cantante? ¡Ya tuvimos una probada de lo que le espera al magnate los próximos dos años!
Si Carlisle no estaba lo suficientemente enfadado, seguramente las noticias harán el trabajo. Pensé mientras le daba un trago a mi taza de café.
Me acomodé mejor en mi lugar en el sofá de la sala de estar, el día había estado bastante frío, por lo que me había resignado a quedarme en casa envuelta en mis mantas.
El cansancio físico no tenía nada que ver con mi agotamiento emocional, Jasper había pasado a visitar muy temprano por la mañana, despotricando acerca de la imagen, las responsabilidades y un sinfín más de comentarios que estaba cansada de escuchar. Todo nos había explotado en la cara, ninguno de nosotros parecía tener la capacidad de entender lo que estaba pasando a nuestro alrededor.
La discusión no había terminado nada bien.
.
.
.
Flashback
Estaba llenando el contenedor de agua de mi máquina de café, necesitaba urgentemente una dosis de cafeína antes de hacer cualquier cosa.
Escuché a puerta de entrada ser abierta con brusquedad. Solo una persona podría entrar de esa forma.
— ¡Una jodida stripper! — fue lo primero que exclamó Jasper tan pronto como me vio en la cocina.
— ¿De qué estás hablando? — dije fastidiada y soñolienta. Puse el contenedor dentro de la máquina de café, y comencé a buscar los granos que siempre estaban en mi alacena.
— ¡Así es como todos te están llamando! — continuó muy enfadado. Dejó caer una revista en el desayunador, en la portada había una foto, bastante sugerente, de Carlisle y mía. Había sido en el momento en que había saltado directo a su regazo. — ¡No puedo creer que te pusieras en ridículo de esta manera!
Tomé con furia el contenedor con los granos, solté un puñado de ellos en el triturador de granos.
— ¡No sé qué tiene de diferente de las otras presentaciones que he hecho! — exclamé en voz alta, intentando hacerme escuchar sobre el sonido de la trituradora. — No sé qué es lo que esperaban, actúan como si todos estos años hubiera estado cantando en el coro de una iglesia. — continué cuando apagué el electrodoméstico, vacié los granos recién molidos en el filtro de la máquina de café. — ¡Mi música, mis bailes, mi ropa! ¡Siempre ha sido de esta manera!
— Las cosas han cambiado, Isabella. Sabes que todos van a esperar cosas diferentes de ti. — replicó Jasper cuando comenzó a escucharse el agua caer.
— No, Jasper. — hablé dándole la espalda. — No lo sé, y probablemente tu tampoco lo sepas, ya que resultó que mis problemas ya no son asunto tuyo. — exclamé ácidamente.
— Isabella…
— ¿Dónde estuviste anoche? — le interrumpí, por fin viéndolo a la cara. Se veía demacrado – mucho – como si no hubiese dormido en días.
Me miró con duda.
— Yo no… — se detuvo, parecía como si no tuviera idea de cómo continuar. Tomé aire.
— Casi tengo que ir sola, ¿sabes? — comencé de nuevo. — ¿Quieres hablar de ridículos? ¿Por qué no mejor hablamos de lo estúpida que me vi respondiendo preguntas del imbécil de Jacob Black? — mis ojos se humedecieron a causa del enfado. — ¿Sabes cómo se pudo haber evitado eso? — mi respiración se aceleró, Jasper bajó la vista, sacudiendo la cabeza lentamente. — Con un puto agente que hace su trabajo como corresponde y está en donde debe estar, ¡así se resuelven esas cosas! Si hubiera tenido a mi agente conmigo, no hubiera tenido que soportar las amenazas de Carlisle Cullen en el primer momento en que estuve sola.
— ¿Carlisle te amenazó? — inquirió con el ceño fruncido, mirándome fijamente.
— "Creo que ya va siendo hora que sepas quién pone las reglas aquí, Isabella." Textualmente. — exclamé.
— No supe nada de eso. — murmuró, su expresión se llenó de arrepentimiento. — Nadie me dijo nada.
— Nadie tendría por qué. Si hubieras estado haciendo tu trabajo… — me detuve antes de que algo verdaderamente hiriente saliera de mi boca. Bufé. — ¿Dónde estuviste anoche?
Caminé hacia él, cuando llegué a su altura, solo el desayunador se interponía entre nosotros. Miré fijamente a Jasper y, este pareció no poder aguantar mi mirada, pues desvió la vista hacia la sala de estar.
— Estuve ocupado con el trabajo. — masculló entre dientes sin mirarme.
— Yo soy tu trabajo. — exclamé con ira. Sentí como la sangre subió por mi rostro. — Fuera de tu vida personal, yo soy tu prioridad. No sé si lo recuerdas, Jasper, pero eres mi agente. Se supone que debes estar al pendiente de cada cosa que hago y que no hago, de las cosas que tengo que hacer en el futuro y las cosas que estoy haciendo en el presente.
— Ya te dije que…
— ¿Qué? ¿Qué mis problemas no son asunto tuyo? — me burlé. Jasper frunció el ceño. — Bueno, mierda… ¡sorpresa! Mis problemas si son asunto tuyo. Lo son desde el día en que le rogaste a Charlie Swan por ser mi agente, desde el momento en que hiciste el primer trato para un concierto, para una gira. — mi enfado creció cuando sentí las lágrimas calentar mis mejillas. Odiaba llorar.
— Isabella… — Jasper alzó las manos, pero yo ya me encontraba fuera de mí.
— No sé qué creas que has estado haciendo todos estos años, pero te aseguro, que lo que me ocurra es asunto tuyo. Y yo no voy a…
— ¡Déjame hablar de una puta vez! — gritó en mi cara, alzando las manos con exasperación. Puse las manos en mis caderas, esperando su respuesta. — Si, Isabella, yo estoy a cargo de ti. Discúlpame si en algún momento necesito tiempo para mí. — exclamó con sarcasmo, yo entrecerré los ojos. — Tengo asuntos igualmente importantes en mi vida, y ¿adivina qué? Sin esos contratos, sin esos tratos, sin esas giras, sin esos conciertos, no estarías parada donde estas. — apoyó las palmas de sus manos sobre el desayunador. — Que no se te olvide de dónde vino todo esto.
Solté una carcajada.
— Ahórrate todo el discurso de "eres quien eres gracias a mi", "sin mí no eres nada". — salí de la cocina y rodeé el desayunador, encarándolo frente a frente. — Lo último que necesito es otro imbécil diciéndome las cosas que le debo por ser quien soy. ¿Crees que te va a funcionar? ¿Ya olvidaste todas las veces que cientos de hombres me dijeron lo poca cosa que soy? ¿Lo agradecida que debería estar?
— No estoy hablando de eso, no cambies mis palabras. — gruñó en mi cara.
— ¡Pero, por supuesto que lo estás diciendo! — grité colérica. — ¿Qué quieres Jasper? ¿También vas a pedir entrar en mi cama por ser tan buen patrocinador? Ya tienes un jodido sueldo. ¿Quieres que te de las gracias y una palmadita en la espalda por hacer tu trabajo también?
— ¡Solo quiero un puto respiro! — gritó de regreso. Tomó mis brazos y yo abrí los ojos por el agarre tan apretado. — Solo necesito un maldito segundo para respirar. No, no eres el centro de mi universo ahora, ¿quieres una jodida disculpa? Pues no la vas a tener. Tengo cosas que son más importantes ahora. No necesito tu jodido dinero ni tu reconocimiento por mi trabajo…
— Pues, a la mierda. — dije seriamente, zafándome de su agarre con brusquedad.
— ¿Qué estás diciendo, Isabella? — siseó Jasper.
— Que tú no me necesitas y yo no te necesito. — comencé a hacer cientos de ademanes con las manos. — Puedes irte a la mierda en lo que a mí respecta.
— Bella… — dijo en voz baja, más serio que enfadado, esta vez.
— Fuera de mi casa. — susurré sin aliento. Nunca creí que llegara a ver el día en que… Jasper siempre había sido…
— Bella, por favor… — rogó Jasper con los ojos nublados.
— Largo de mi casa. — sollocé quebradamente.
Sin decir una palabra más, le di la espalda y caminé hasta mi sala de estar, abrí la puerta de la pequeña terraza en mi balcón y miré vacíamente hacia la ciudad bajo mis pies.
Fin del Flashback
.
.
.
Así que, desde aquel momento, me había dedicado a beber café y mirar al vacío. Bueno, eso antes de que me pareciera buena idea buscar lo que el internet estaba diciendo de mí.
Suspiré.
De alguna forma, no lograba encontrar dentro de mí ningún sentimiento de culpa o del arrepentimiento que hubiera esperado. Supongo que, realmente había acabado todo.
Una extrañeza me invadió, el vacío y la expectativa acerca de lo que sería de mí y mi carrera a partir de ese momento. Sin embargo, mis palabras habían sido ciertas, Jasper no era indispensable, podría encontrar a otro agente muy fácilmente (sobre todo siendo quien era), pero si era franca conmigo misma… en la vida de Jasper, yo tampoco era indispensable, bien podría encontrar a una mejor cantante, mejor artista que yo.
Su vida podría ser mucho más sencilla si lograba encontrar a alguien que no tuviera tantos reparos en las comodidades, si no fuera tan escandalosa, tan necesitada de llamar la atención. Finalmente, todos deseábamos atención, ¿no? Esa era la meta final.
Me dejé caer de costado sobre el sofá, envolví mejor la manta a mi alrededor y volví a soltar un suspiro. Pensé en los dos años que tenía por delante, el rostro de Carlisle Cullen apareció en mi mente.
Mi celular sonó dentro del mar de tela que me rodeaba, dio algunos timbrazos más antes de que pudiera encontrarlo.
Charlie. Perfecto.
— Hola, Charlie. — dije con tono de voz vago. No pensaba disimular acerca de un asunto que probablemente ya sabía.
— ¿Quieres explicarme por qué Jasper me llama a media mañana? — la normalmente paciente voz de Charlie sonó agitada. — ¿Murmurando cosas entre dientes acerca de nuevos contratos y reemplazos?
— Bueno… — comencé, insegura de cómo explicarle nuestro último encuentro. — Puede que yo hiciera algo así como… despedirlo… — murmuré, dándome por vencida.
— ¿Despe…? — escuché a Charlie tomar aire. — ¿Qué sucedió?
Procedí a contarle exactamente lo que sucedió, conforme iba avanzando en la historia, decidí no guardarme absolutamente. Sin importar que yo quedara mal, o que Jasper se viera como el culpable.
Charlie suspiró.
— No quería que las cosas se dieran así. — murmuró con pesar, podía escuchar su cansancio.
— Estoy segura que, nadie quería que terminara así. — comenté mirando al vacío. — Pero, se dio de esta manera, ya no podemos cambiarlo.
— No lo entiendes, Bella. — me interrumpió Charlie, fruncí el ceño.
— ¿A qué te refieres? — quise saber.
— No pensé en decirlo de esta forma. — comenzó apenado. — Planeaba llamarte en algún momento de esta semana para que lo supieras por mí.
Me levanté como un resorte del sofá.
— Me estás asustando, Charlie. ¿Qué sucede? — exigí saber. Un momento de silencio se escuchó del otro lado de la línea. Apreté los labios.
— Bella… — murmuró Charlie algo agitado. Me preparé para cualquier cosa que estuviera por decirme. — Voy a cerrar la disquera.
Mi mente se quedó en blanco. Me tomó un par de intentos volver a encontrar mi voz.
— ¿Qué?
— El negocio no va bien, Bells. — comentó vagamente. — He intentado sacarlo a flote en varias ocasiones, sin importar que las ganancias cubran a penas lo mínimo, pero esta vez es demasiado.
Fruncí el ceño.
— Charlie, sé que solo soy una persona. — comenté confundida. ¿El negocio iba mal? ¿Y por qué parecía que era la última en enterarme? — Pero, mis ingresos son bastante altos.
— Sé que lo son, dulzura. — respondió Charlie amorosamente, mi pecho se apretó. — Pero una disquera no funciona con un solo artista. La industria ya no es lo que era antes, simplemente, no podemos seguir el ritmo.
— ¿Por qué no me dijiste antes? — exclamé. — Charlie, pude haberte prestado dinero, pudimos haber hecho más proyectos, conseguir patrocinadores…
— Y, ¿por cuánto tiempo crees que eso sería suficiente, cariño? — me interrumpió de nuevo, cerré la boca. — No es nada sencillo mantener una empresa.
La duda comenzó a florecer dentro de mí.
— ¿Qué sucederá conmigo ahora? — dije quedamente.
— Estarás bien por un tiempo, cariño. — dijo con su característico tono paciente. — Estás en Cullen E. ahora. Estoy seguro de que encontrarás un agente pronto y, cuando menos te lo esperes, estarás haciendo giras mundiales de nuevo. A demás, sabes que Sue y yo siempre estaremos para ti.
Genial, estaba llorando de nuevo.
— ¿Jasper lo sabía? — jadeé.
— Bells…
— ¿Lo sabía, Charlie? — exigí saber. El silencio fue mi única respuesta. No necesitaba mucho más. — Él trabaja para ti, Charlie. Y, aun así, él me dijo… — sollocé. — Yo le dije que…
Tuve que alejarme del teléfono, con una de mis manos cubrí mis labios para que Charlie no pudiera escucharme.
Cuando logré recuperar el aliento, acerqué el celular.
— Todos estamos algo perdidos en este momento. — me habló Charlie amorosamente. — Pensemos que este cambio nos hará bien. Concéntrate en tu próxima película, Bells. Estoy seguro que será un éxito. — guardé silencio. Charlie volvió a suspirar. — Escucha, cariño, dejaré que pienses sobre esto, te llamaré en unos días.
La línea se cortó.
Tragué saliva.
Mi celular volvió a sonar. Lo miré, esperando que fuera Charlie de nuevo, o incluso Jasper. Pero, era un número desconocido. Respondí, solo por hacer algo.
— ¿Isabella? Necesito que vengas a mi oficina en una hora. Tengo algunas cosas que discutir contigo.
Y así, tan rápido como había contestado, Carlisle Cullen cortó la llamada.
Simplemente perfecto.
.
.
.
¡Oigan! No sé qué está sucediendo con esta historia jajaja 2022 anda con todo! Bastante drama en un capítulo, no? El capítulo era más largo, si soy sincera, pero me pareció un buen final, dramático y contundente. Así que lo terminaremos hasta aquí.
No se les olvide dejar un lindo comentario y pasarse por nuestro grupo de Facebook 'Twilight Over The Moon'. Allí subo las imágenes y canciones que aparecen en esta hermosa historia.
¡Nos leemos pronto!
