AVISO: Hubo un cambio en el estilo narrativo de la historia, luego editaré el capítulo anterior para que coincidan.


Si estoy aquí, Eso significa que… ¿Morí? –pensó angustiada, mientras la preocupación comenzaba a adueñarse de su mente y rostro–. ¡No puede ser! Mi Casa, Mi gato, Mi colección ¡Mis Mangas! ¡¿Qué voy a hacer?!

"¿Qué sucede Suno? ¿Te sientes mal?"

"¿Eh?" –exclamó la pelirroja, sorprendida ante la repentina pregunta del saiyajin, quien la estaba observando con curiosidad–.

"No has comido nada y estabas suspirando y haciendo caras raras."

"No te pre…preocupes, no es nada, es que hoy amanecí sin mucha hambre" –respondió de forma algo titubeante, para luego dar un gran sorbo a la taza de chocolate caliente que estaba frente a ella–. "Delicioso".

Que tierno es Goku, es tan lindo …lástima del futuro que le espera junto a Milk –pensó mientras con una sonrisa en su rostro, observaba al pequeño saiyajin hablarle sobre la importancia de los alimentos para poco después llenarse la boca con varios de estos, cosa que acrecentó la sonrisa de "Suno" y aumentó los sentimientos de ternura y lástima que se arremolinaban en su pecho, volviendo su sonrisa levemente amarga–. Siempre pensé que él hacia mejor pareja con Bulma o Suno, espera un segundo… ¡Yo soy Suno! –pensó alarmada, comenzando a ahogarse con la comida por su "impresionante hallazgo", posteriormente haciendo uso de esa mala experiencia como excusa por su cara de desánimo ante la idea de tener a Goku de cónyuge, al considerarlo un esposo terrible y un padre aun peor–.

"¡Ya se!" –Exclamó alegremente la pequeña Suno sin darse cuenta, con una sonrisa radiante adornando su rostro, mientras de golpe, se puso de pie sobre la silla de madera en la que estaba, llamando la atención de todos los presentes–. ¡Haré que Goku se quede con Bulma y todos felices! …Además así yo me quedo con Vegeta, no cabe duda de que soy un genio. – Pensó emocionada y satisfecha con su plan, pero una vez hubo notado la posición en la que se encontraba, con las mejillas ardiendo en un rojo brillante, tomó asiento en silencio–. "¿Quieres más comida Goku?"

"Si por favor."

Tengo que tener más cuidado –pensó Suno preocupada luego de dar un pesado suspiro, antes de comenzar a servirle comida al pequeño saiyajin, quien observaba los alimentos con ojos brillantes, siendo contemplado detenidamente por la pelirroja sin que él lo notara, mientras ésta, poco a poco comenzara a perderse nuevamente en sus cavilaciones–. Ahora que lo pienso, el protagonista de "Reencarnando como Yamcha" tenía razón, esto es como un anime híper realista, pero ahora no es momento de estar fijándome en esas cosas, tengo que pensar que hacer de ahora en adelante. Si mal no recuerdo, Suno casi no sale de su aldea a excepción de ese relleno en la saga del rey Piccolo, solo muere cuando todo el mundo muere, eso ya es ganancia…supongo, pero por otro lado… ¡Ay no! ¡Suno pasa toda su solterona y aburrida vida en su fría y aburrida aldea! ¡No puede ser! ¡Así no podré conocer a Vegeta! ¡Tengo que hacer algo!

"¿Eh? ¿Suno?" –cuestionó de forma dubitativa el androide de cabeza rectangular, haciendo que la pequeña saliera de su ensoñación–.

"¿Qué sucede Octavio?" –respondió ella con una sonrisa gentil, para luego alarmarse al notar la excesiva cantidad de comida que había puesto en el plato del pequeño saiyajin por haber seguido sirviéndole sin darse cuenta mientras divagaba, apenándose y sonrojándose levemente por su descuido –. "Lo siento Goku."

"¿Que? ¿Por qué?"

"No, por nada" – respondió la pelirroja de forma cansina luego de un suspiro pesado, al notar la cara de confusión del pelinegro–. Por supuesto, para Goku no hay tal cosa como "demasiada comida" – pensó algo desanimada, antes de volver a su lugar y concentrar su mente en lo que realmente le concernía–. Tengo que prestar más atención a lo que hago, pero eso es lo de menos ahora, debo pensar. Tiene que haber una forma de cambiar mi miserable destino, si el protagonista de "Reencarnado como Yamcha" pudo hacerlo con ese fracasado, yo con más razón. Pero ¿Cómo? Mmm…Si mi memoria no me falla, luego de que Goku se deshiciera de la Patrulla Roja en la aldea de Suno, va a Corporación Cápsula y luego con el maestro Roshi, si lo acompaño tal vez pueda conseguir que Roshi me entrene, así me será más fácil acercarme al grupo de Goku, y posteriormente a Vegeta, pero debo pedirlo y preguntarlo de modo que no sea muy obvio y que aun parezca la dulce Suno, al menos por el momento.

La pelirroja siguió pensando detenidamente, mientras los demás presentes se observaban entre sí angustiados, por la cara de seriedad y preocupación de la pequeña. Todos a excepción de Goku, quien alegremente continuó devorando la comida extra que hace un momento le había sido servida.

"Suno, hija ¿Te sientes bien?" –preguntó finalmente el hombre de bigote y cabellera negra–.

"Si papá no te preocupes" –respondió con algo de nerviosismo al momento en que la voz de su padre la sacó de sus cavilaciones y se encontró con todas esas miradas inquisidoras, para segundos después sentir la mano de su madre sobre su frente–.

"No tienes fiebre."

"Ya les dije que no es nada, en serio, no se preocupen" –dijo forzando una sonrisa y algo apenada por la atención indeseada que estaba recibiendo, para luego tomar uno de los platos vacíos que se encontraban frente a ella, y extenderlo tímidamente delante de su madre–. "Más por favor."

Esto esta delicioso. La mamá de Suno es una excelente cocinera, le pediré que me enseñe. Después de todo, si voy a ser la esposa de Vegeta tengo que aprender a cocinar y a mí se me quema hasta el agua –pensó alegremente una vez el ambiente se hubo relajado, mientras siguió saboreando cada bocado que daba, antes de continuar con lo planeado–. "Goku ¿A dónde dijiste que ibas luego de aquí?"

"A ver a mi amiga Bulma, ella…" –respondió el saiyajin, sin haber notado como la pelirroja quien se encontraba absorta en sus pensamientos, solo pretendió oírle mientras él continúo hablándole sobre su misión –.

Perfecto, así no se verá tan sospechoso si yo… –pensó, segura de lo decidido y con la determinación llenando su ser, para luego, abruptamente colocar ambas manos de golpe sobre la mesa, sorprendiendo a todos– "¿Puedo ir contigo?"

Esto no pudo haber salido peor –pensó con pesadumbre sujeta a la espalda de Goku, mientras ella y el pequeño saiyajin sobrevolaron el firmamento, luego dio un suspiro pesado, rememorando los acontecimientos pasados momentos atrás–.

"Por favor mamá, es lo mínimo que puedo hacer luego de todo lo que Goku hizo por nosotros" –dijo la pelirroja, con un fuego y seguridad nunca antes vistos desbordando en su mirada, conmoviendo a casi todos los presentes y finalmente, convenciendo a sus padres–.

¡Muy bien, lo conseguí! –pensó alegremente, satisfecha con su logro, antes de que fuese sacada de sus cavilaciones por la voz del saiyajin, quien era completamente ajeno a la algarabía mental de la pequeña–.

"Oye Suno ¿Y mi almuerzo?"

Es verdad, la noche anterior Suno le prometió a Goku prepararle un gran almuerzo para su viaje, pero yo no sé cocinar, ¿Ahora qué hago? ¡Ya sé! La mamá de Suno sabe, le pediré ayuda –caviló con nerviosismo al principio, pero sintiéndose aliviada conforme se acercaba a una aparente solución–.

"Goku, siento mucho lo de tu almuerzo" –dijo apenada, mientras rememoraba lo ocurrido en la cocina momentos atrás–. Aun no puedo creer que estropeé todo lo que intenté preparar ¡Hasta la fruta! Poco más y quemo las bebidas, menos mal que mi nueva madre se las arregló para salvarlo…y que me creyó eso de que estaba nerviosa por lo ocurrido con la patrulla roja y por lo del viaje.

"No te preocupes, aun se puede comer ¿Vez?" –comentó con alegría mientras daba un gran bocado a una pierna de pollo que había sacado de su bento–.

"Muchas gracias Goku, que gentil eres" –respondió conmovida mientras su determinación respecto a su actuar aumentó. –En verdad Goku es alguien muy dulce, con mayor razón debo salvarlo de la horrible vida marital que le espera con Milk como esposa, pero, aun no puedo creer que no me haya podido subir a la nube voladora, ¡Y delante de todos! Fue tan humillante. –Pensó decidida, cambiando su expresión por una más amarga y aferrándose aún más fuerte al saiyajin, conforme se acercaba el recuerdo de cuando intentó subirse a la nube voladora–.

"Vamos, Sube" –dijo el pelinegro, confiando en que su nueva acompañante podría subir al objeto mágico–.

"¿Eh?… ¡Sí!" –Respondió ella dubitativa al principio, pero luego de una breve pausa, torno sus palabras seguras y asintió con vigorosidad, antes de hacer un intento por subir a la nube voladora del mismo modo que Krilin lo hizo y del mismo modo que él lo hizo antaño, cayó estrepitosamente–.

Menos mal que me creyeron eso de que era por culpa del "rencor" que sentía a la patrulla roja y por todo lo que hicieron, es curioso, creo que ya perdí la cuenta de cuantas veces los he usado como excusa, nunca pensé que estaría agradecida con ellos, pero, aun así, ¡¿Qué persona del mundo moderno puede subirse a la nube voladora?! ¡Ninguna! Si ni Bulma ni Krilin pudieron ¡Yo menos! –pensó indignada, siendo sustituida esta emoción poco después por el nerviosismo y miedo que se hubo apropiado nuevamente de su cuerpo haciendo que su agarre en el pelinegro sufriera un incremento–. Aunque sería mucho más fácil lograr mi plan si volar no me diera nauseas, solo espero haber superado mi miedo a las alturas cuando intente aprender.

"No te sujetes tan fuerte."

"Lo siento" –dijo apenada al instante de haber notado como estrangulaba a Goku, luego, avergonzada, aflojó su agarre y una vez más volvió a sus cavilaciones–. Por ahora lo mejor será que piense en algún plan de contingencia en caso de que el maestro Roshi no me acepte, ¿Cómo fue que hizo Krilin? Ah sí…las revistas – pensó esto último con algo de fastidio antes de continuar reflexionando. – Tal vez pueda hacer lo mismo en caso de que no quiera entrenarme, digo, si a Krilin le funcionó, y Bulma tampoco es que se quedara atrás con todo lo que ha hecho, supongo que para los estándares del mundo de Dragon Ball estará bien. Menos mal que Suno tenía algo de dinero ahorrado, si tengo suerte y me sobra algo compraré una libreta y anotaré todo lo que recuerde sobre… ¡Espera un segundo! Si yo sola llego y le ofrezco las revistas a ese viejo verde se vería muy extraño, además quedaría como una pervertida, que probablemente lo sea dado lo ocurrido con la nube voladora, pero, ¿La dulce Suno? Tengo que hacer que parezca que Goku me dio la idea. – pensó una última vez con determinación, y prontamente continuó con su plan–. "¿Goku?"

"¿Qué pasa?"

"¿Cómo fue que te volviste tan fuerte?"

"Fue gracias a mi abuelito, él…" –respondió ingenuamente el saiyajin sin darse cuenta que su interlocutora, al conocer de antemano la respuesta, solo pretendió escucharlo mientras celebraba mentalmente el estar llevando la conversación a donde quiso–.

Bien, sigue así.

"Tu abuelito debió ser un hombre increíblemente fuerte" –dijo la pelirroja mientras fingió admiración y sorpresa para disimuladamente instar a seguir hablando al pelinegro–.

"Sí, él…" –continuó el saiyajin, conmoviendo a Suno al ver el gran cariño con el que Goku habló de su abuelo, llegando al punto en que se cuestionó sus acciones varias veces durante la conversación, incluso estando tentada a sugerirle algún método para revivirlo, pero descartó esa idea rápidamente al recordar todos los acontecimientos que estaban por venir, luego hizo una breve pausa, recuperó la compostura y continuó su plan–.

"Dime, ¿Tuviste otros maestros además de tu abuelito?"

"Sí, ahora estoy entrenando con el maestro Roshi, él es un viejito muy fuerte, aunque un poco raro, él…" –respondió con naturalidad, sin haberse percatado de cómo el entusiasmo e impaciencia de la pelirroja se acrecentó –.

"¿Y entrenas tu solo con el maestro Roshi?"

"No, mi amigo Krilin y yo…"

Ya casi –pensó vehementemente y con la desesperación prácticamente habiéndose apoderado de su ser al ver casi realizado su plan y olvidándose momentáneamente del temor y las náuseas debido a su entusiasmo. – "¡Vaya! Ambos deben ser muy fuertes para que el maestro Roshi aceptara entrenarlos solo con verlos."

"Bueno, el maestro Roshi nos puso una prueba antes de aceptar entrenarnos, además como Krilin no podía subirse a la nube voladora al principio no quería entrenarlo, pero cambio de opinión luego de que él le diera unas revistas y…"

¡Bingo! –caviló Suno alegremente celebrando su éxito, luego sacando el mayor provecho a su viaje, continuó la conversación haciendo que Goku le dé la mayor cantidad de información posible sobre el maestro Roshi, la prueba y las revistas, fingiendo indignación en las partes que supuso lo ameritaban y finalizó la conversación expresando su deseo por conocerlo–.

"¡Tierra! Al fin" –exclamó la pelirroja con alivio y apunto de desfallecer, cuando finalmente hubieron tocado el suelo de ciudad capital luego del largo viaje–.

"Oye ¿Estas bien?" –preguntó el saiyajin algo preocupado al ver la condición de su acompañante, quien en ese momento se encontraba vomitando en una esquina. –

"Sí, no te preocupes" –respondió con dificultad y desgano en un intento por no alarmar al pelinegro, mientras hizo esfuerzos sobrehumanos por mantener lo que quedaba de su desayuno dentro de su estómago, cosa que terminó en fracaso–.

"De acuerdo" –contestó el saiyajin de forma dubitativa, después, aun algo aturdido por la sobrecarga sensorial, observó el nuevo lugar con más detenimiento–. ¡Qué lugar tan escandaloso!

"Si ¿Verdad?" –comentó tiempo después una vez hubo vaciado su estómago, mientras sonrió cansinamente y unas marcadas ojeras adornaban sus ojos cerrados, para al momento en que finalmente los abrió buscando a su acompañante, se hubo topado con la nada–.

"¿Goku? ¡¿Goku?! ¿Dónde estás?"