Es la primera vez que escribo con género neutro, así que si notan cualquier error por favor, haganmelo saber para corregirlo. Disfruten de la lectura uwu/


Fazbear Entertaiment ha lanzado su más reciente producto enfocado en servir a los humanos en sus necesidades más importantes, animatrónicos que se enfocarán en ser amos de casa, tal vez un acompañante, o quizá un juguete sexual. Hemos producido en masa estos animatrónicos y ahora puedes pedir el tuyo.

Escuchas las noticias en la televisión mientras haces tu desayuno, con curiosidad volteas un poco la cabeza y puedes observar los cuatro modelos de animatrónicos, Freddy Fazbear, Montgomery Gator, Glamrock Chica, Roxanne Wolf y Daycare Attendant. Sonríes con algo de diversión, tienen un diseño muy rockero, como si fuera de algún proyecto anterior que jamás concluyeron, y que aprovecharon de ocupar en estos animatrónicos.

Te sientas a comer luego de apagar el aparato, y en el periódico que lees apareció la misma noticia que en la televisión.

"Animatrónicos que te ayudarán en todos los aspectos de tu vida, cada diseño de animatrónico puede hacer la misma función, solo debe especificar para que lo quiere antes de la compra y será configurado de esa manera, es lo último en tecnología ¡Impresionante! Su IA les permite imitar emociones humanas, tienen receptores sensoriales y muchas funciones más para sentirte más cercanos a ellos"

Suspiras, por poco y te convencen, tener esa clase de ayuda en tu casa sería muy bueno, últimamente trabajas casi todo el día y tú departamento está echo un asco, apenas y puedes vivir aquí dentro. El problema más grande es que no tienes tanto dinero y es seguro que esa tecnología debe costar muchísimo dinero.

Dejas el periódico a un lado y comes tu desayuno, luego de prepararte te marchas al trabajo, otra jornada horrible a la cual no quieres ir, pero las cuentas y tu comida no se pagan solas.

El sol se pone mientras regresas a casa, te duelen las piernas y los pies, te quitas los zapatos y te dejas caer en el sofá, no cenas, ni te bañas, ni te cambias la ropa, pues caes en un profundo sueño apenas te acuestas allí.

Despiertas por la baba en tu mejilla, te quejas por el asco y te sientas en el sofá en un instante, ves la hora suspirando, otra vez al trabajo, pero al menos es el último día de esta semana, luego tendrías el finde para descansar un poco. Tu estómago ruge por el hambre y te diriges a la cocina, el periódico del día anterior sigue allí, lo miras de reojo y luego fijas tu atención a hacer algo de comer. Después de unos minutos vuelves a mirar, estiras la mano y lees sin prestar mucha atención, sino se te quemarán los huevos, tu mirada buscó algún tipo de contacto, en cuanto lo encuentras, tiras el periódico en la mesa otra vez. Sirves tu desayuno y te sientas a comer mientras tu otra mano se encarga de buscar la página web de la empresa.

Accedes a ella viendo los modelos animatrónicos que hay disponibles y su precio. Entre todos ellos el diseño del oso te parece el más amigable, negaste con la cabeza, no tienes tanto dinero para comprar estas cosas... pero si usas la tarjeta de crédito... ¡No, no debes, es solo para emergencias!... Tu mirada se fijó en todo el desorden del departamento, ves la imagen de Freddy de nuevo haciendo click en el botón de comprar.

Ese día fue bastante tranquilo en el trabajo, aún así llegas bastante tarde a tu casa, cenas, te das una ducha para relajar tus músculos y te preparas para dormir.

Al día siguiente te despiertas por el timbre de tu puerta, te levantas bajo una gran desorientación por estar abriendo los ojos a penas hace unos segundos, y te diriges hacia la puerta, te peinas un poco el pelo con los dedos, tratando de no verte tan fatal. Abres la puerta, el paquete ha llegado, y es enorme, más alto que el tipo que te pide tu firma en unos cuantos papeles. En cuanto lo firmas, el hombre deja al animatrónico dentro de tu casa con ayuda de un carro de carga, aún así no sabes cómo es capaz de mover ese peso. Una vez que dejó el animatrónico y abrió la caja para que lo vieras, se fue.

Cierras la puerta detrás de él, para luego observar al oso de metal dentro de la caja, tomas el manual de instrucciones que estaba a un lado y lo ojeas, siguiendo todas las indicaciones para encender al animatrónico. Freddy abre los ojos y se queda quieto analizando su entorno.

—Dime tu nombre, por favor, debo tener su información en mi base de datos. —Te quedas en shock por su voz y maneras tan naturales de expresarse. Le dices tu nombre luego de salir un poco de esa primera impresión— Registrado. Hola, soy Freddy y le ayudaré en las tareas del hogar, además de ser un acompañante para ti.

—Muchas gracias —dices sintiéndote un poco idiota por agradecerle a un robot y te haces a un lado para que pueda explorar tu casa—, creo que más que nada quiero que te encargues del desorden.

—Entendido.

El animatrónico comienza a ordenar mientras tú te sientas en el sofá, Freddy es muy grande, pero sus movimientos mantienen una fluidez y suavidad que te impresionaron. Sonríes al ver que en un rato el departamento se ve más limpio, fue una buena compra.

Pasaron los días, entre trabajo y convivencia con el animatrónico que además de limpiar, puede cocinar y mantener una conversación de manera natural, es como hablar con otra persona atrapada en un cuerpo de metal, no dejas de impresionarte por lo vivo que se nota Freddy, como si de verdad pudiera sentir las emociones y no las estuviera imitando.

Hoy llegas de mal humor, tiras tu mochila del trabajo con bastante rabia, Freddy escuchó el estruendo y te dio la bienvenida, ignoras sus buenas palabras y te encierras en tu cuarto y te escondes entre las mantas, no quieres ver a nadie, tus ojos se empapan en lágrimas por la frustración, quieres sacar todo lo que tienes dentro. Luego de, tal vez, media hora, Freddy tocó la puerta.

—¿Puedo pasar?

—Sí —respondes alzando la voz, ésta se puso ronca por el llanto descontrolado que acabas de tener.

—Voy a entrar. —Escuchas como cerró la puerta y luego como caminó hacia ti— ¿Estás bien?

—No —admites con algo de vergüenza.

—¿Quieres hablar sobre eso? —pregunta con una voz tan suave y amable, te da confianza a pesar de ser un robot.

—Creo que sí —dices y quitas la manta de tu cabeza para verlo en la oscuridad, solo puedes notar sus ojos, y por la distancia que los separa, supones que está en cuclillas.

—Cuéntame, ¿Qué sucedió, Superstar? —Te sorprendes por el apodo tan infantil, pero te sientes a salvo.

—No es la gran cosa... Es una tontería, creo. Mi jefa me gritó porque cometí un error muy grave haciendo las cuentas del negocio, me siento idiota e inútil.

—Yo no creo que seas idiota o inútil, esa persona no debió gritarte —dijo el animatrónico luego de pensar su respuesta— Además, eres tan buena persona, siempre me tratas bien, y me invitas a ver películas contigo cuando tienes tiempo. —Ries recordando esos momentos.

—Supongo que tienes razón... pero no puedo evitar pensar que hay algo mal conmigo.

—No hay nada malo contigo, puedo asegurarlo, eres mi Superstar y alguien increíble que nunca se rinde.

—Gracias... —Alzas una mano esperando que Freddy la tome, este hace justo lo que deseas y se queda allí haciéndote compañía.

Tocas su mano tratando de olvidar lo ocurrido hoy, tratando de centrar tus sentidos en el tacto contra el metal, está tibio, como si estuviera vivo, debe ser una de sus funciones para que su contención se sienta más real. Luego de calmar tu angustia te levantas y le pides a Freddy que te siga hasta el sofá junto a la televisión, ambos se sientan allí y decides poner una película que seguro generará interés en el animatrónico. Te acomodas mientras se reproduce Wall-E, sí, una buena elección.

Fue la primera vez que sentiste la necesidad de que Freddy te consolara, este cumplió su función muy bien, cada vez la cercanía entre ustedes aumenta más y más. Ahora cada que llegas del trabajo, hablas con él y también le preguntas qué hace por tanto tiempo solo en casa. Todo iba bien, todo iba muy bien.

Hasta que un día despiertas por la mañana y ves a Freddy sentado en el sofá, no era normal en él estar ahí a esa hora, tendría que estar haciendo el desayuno, y te preguntas si le pasó algo. No es como si a un robot le pudiera pasar algo tan malo, pero aún así te preocupas y te acercas a él en silencio.

—Freddy.

—Oh, eres tú, Superstar ¿Qué sucede?

—Eso debería preguntarlo yo —dices con un poco de seriedad y te sientas a tu lado mientras el animatrónico se mantiene cabizbajo— ¿Sucedió algo?

—Nada en especial —dijo mientras sus orejas hacia abajo y la mirada que te evita lo delató al instante. Agarras su brazo con suavidad y le tomas la mano intentando darle seguridad.

—No me engañas, Freddy. Puedes decirme cualquier cosa, no me burlaré si es lo que piensas.

—No pienso eso, solamente estoy confundido.

—¿Confundido?

—Sí, no sé cómo explicarlo.

—Tranquilo, estaré aquí hasta que encuentres las palabras correctas. —Le sonríes y Freddy corresponde, se queda callado un momento hasta que comienza a hablar otra vez.

—Desde que me activaste, mi misión ha sido encargarme de esta casa, de tu seguridad y ser tu consuelo si lo necesitas... Pero, cuando vimos esa película juntos, me puse a pensar. —Finalizó ahí, como dudando si seguir contando lo demás.

—¿Qué pensaste, Freddy?¿Fue malo ver esa película?

—No exactamente, pienso que tal vez podría hacer más, quiero decir, ser más de lo que soy ahora, siento que tal vez mi IA se expandió o cambió, estoy hecho para imitar emociones humanas, pero la verdad es que siempre las he sentido y me gustaría tener la libertad de ser más que un objeto que sirve a otros.

—Comprendo... Entonces ¿qué quieres hacer? —preguntas con algo de temor, no sabes exactamente a qué, tal vez a perder al animatrónico que tanta compañía te ha echo estos meses.

—No lo sé... no creo que a los robots se nos permita vivir como seres sintientes, y me gusta seguir viviendo aquí contigo, ¿me dejarías quedarme un tiempo más?

—¡Por supuesto que sí! Nunca te dejaría a la deriva.

—Gracias y lo siento, es que pensé que sería incómodo para ti vivir con un robot que prácticamente te está diciendo que tiene sentimientos...

—Por mi está bien, si lo sientes así entonces seremos un equipo desde ahora, nos turnaremos para limpiar y si me necesitas aquí estaré. —Freddy dejó escapar una pequeña risa que lejos de molestarte, te pareció tierna y relajante.

—No necesito que me ayudes con eso, me gusta hacer las labores del hogar.

—Bien. —Le sonríes y alzas los brazos, Freddy te abraza cerrando el tema.

El oso animatrónico comienza a preparar el desayuno mientras tú te arreglas para ir al trabajo, luego te sientas en la mesa y observas a Freddy, ahora no sabes que opinar sobre esto, por supuesto que le dejarás vivir contigo, le tienes un gran aprecio, aunque de por sí tener aprecio hacia un robot es raro, y mientras te fijas en sus movimientos y la forma tan feliz en la que prepara tu comida, piensas en tus sentimientos por él. Sacudes la cabeza ¡No! No puedes sentir nada por un animatrónico, suspiras, poniendo la excusa de que saber que Freddy tiene sentimientos te está jugando una mala pasada. Sí, debe ser eso.

Las semanas pasan y cada fin de semana Freddy y tú hacen algo juntos, te gusta pasar tiempo con él, te hace pensar que hay alguien en este mundo que te quiere, que hay alguien que se preocupa por ti, siempre tan amable contigo, tan dulce, tan él. Te trata con delicadeza para no lastimarte, te conciente, permite que le abraces cuando ven películas o cuando te dan ganas de leer un libro. Le cuentas tu día en el trabajo, le invitas a probar cosas nuevas, como dibujar, pintar, escribir(esta es la que más le cuesta por la longitud de sus dedos), y también a bailar.

Esta vez le enseñas a actuar, a ti se te da fatal, pero sigues adelante con tal de que Freddy aprenda algo nuevo, además él parece divertirse con la historia que inventan sobre la marcha, en resumen tu eres una persona que pertenece a la plebe y él un príncipe azul sobreprotector, que está dispuesto a arriesgarlo todo por estar a tu lado.

—My Superstar, ¿me permites este baile? —Con la tentación de reírte tomaste su mano.

—Por supuesto, Príncipe Freddy.

Te levantas del sofá, Freddy toma tu cintura con ambas manos y tú rodeas su cuello, de repente se escucha una música sonar en la lejanía, el animatrónico había encendido la radio un momento antes, y para su suerte se escuchó una canción ni tan lenta ni tan rápida, bailaron mientras tu corazón late con fuerza, Freddy parece notarlo, parece saberlo perfectamente, sus orejas se mueven constantemente como si estuviera nervioso, y su maquinaria emite un pequeño zumbido tratando de ventilar su cuerpo excesivamente cálido, delatando por completo su falta de calma.

—Temo que tu familia nos descubra —susurras tratando de mantener el papel, aunque esta situación ya no parece actuada.

—Siempre te protegeré, no importa lo que pase —responde Freddy mirándote con esos ojos azules, tan profundos que te atraviesan el alma.

—¿De verdad?

—Sí. —Colocas tus manos en su rostro, él te mira impactado, sus pasos se vuelven torpes mientras tú sonríes al saber que causas esos síntomas en él.— Superstar...

—¿Estás bien con esto?

—Creo que sí. —Su tono de voz demuestra su inquietud, como si la timidez del momento le hiciera dudar de sus decisiones.

—Entonces... —Comienzas a decir mientras ambos se detienen—. Ya no estamos actuando, ¿verdad?

—No —susurra temeroso de tu rechazo.

Sonríes aún más y te acercas a su hocico, depositando un pequeño beso allí, Freddy quema al tacto, separas un poco tus manos y lo miras con preocupación, tal vez lo averiaste.

—¿Estás bien, Freddy? —preguntas frunciendo el ceño.

—E-Estoy bien, mis circuitos se sobrecalentaron un poco y... y ah, no sé cómo explicarlo, me siento algo alterado —explicó avergonzado, no quiere preocuparte innecesariamente— Siento tu pulso muy acelerado, ¿estás bien? —comenta tratando de cambiar el tema, aunque a la vez se preocupa por tu salud.

—Estoy bien, Freddy, lo prometo —dices con las mejillas ruborizadas al ver que te descubrió, tomas sus manos con cuidado, está tibio. Este al notar ese gesto de tu parte, se armó de valor para hablar.

—Superstar... desde hace un tiempo me siento extraño con respecto a ti... No quisiera importunar más y arruinar tu tranquilidad, pero siento que no me puedo callar más tiempo. —Aprietas el agarre en sus manos sin darte cuenta, esperando que continúe— Me enamoré de ti y me gustas mucho.

—Freddy... —Tratas de procesar esa nueva información que te fue dada, ¿acaso esto es una clase de milagro? ¿Cómo es posible que una máquina pueda enamorarse de alguien y que además tú te hayas enamorado de él?

—Me gustas, quiero cuidarte y protegerte, quisiera que fuéramos más que amigos... —expresó con un tono de voz suave, como si no quisiera intimidarte.

—¡A mí también me gustas mucho! Digo... acabo de darte un beso, es una prueba infalible de que siento algo por ti —susurras esa última frase sintiendo vergüenza y que tú rostro está aún más rojo que antes.

—Es verdad. —El animatrónico sonríe teniendo la seguridad de que es correspondido— Entonces... ¿Ahora somos pareja?

—Sí —respondes de inmediato.

Freddy nota tu necesidad de más cercanía y afecto, separa sus manos de las tuyas para luego abrazarte, correspondes sintiendo la altura superior del animatrónico en comparación tuya, pero eso solo te hace pensar que estás a salvo a su lado. Valió la pena pagar tanto dinero y tener una gran deuda, solo para conocer al amor de tu vida. Sí, valió totalmente la pena.