Hola a todos, estoy muy contenta por todos los reviews que me han dado y de verdad me hace sentir culpable por casi no haber escrito. Maldita escuela y sus trabajos y exámenes. Pero ya me voy a poner a corriente. Pero ya no las aburriré con mi vida, vayamos al cap.

Título: El lugar donde el sol nunca aparece

Capítulo: 3/27

Pareja: Clyen

Canción: Marry de night de Lady Gaga

POV: Clyde

Dato curioso: El nombre de Dolly está basado en el personaje del libro "Lolita". Uno de los apodos de Dolores es Dolly. Y como las siglas de la historia (H.H.) hacen referencia al protagonista de este libro decidí usar ese nombre.

South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo 1: "El lugar donde el sol nunca aparece"

"Me voy a casar con la noche"

12 de Febrero del 2012

11:03 AM — Denali, Alaska, EUA (-9 UTC)

Clyde Donovan había vivido muchos inviernos, pero ninguno le llegaba los talones a ese. Un frío que se te cuela a través de capas y capas de ropa y piel. Te penetra hasta los huesos y se niega a irse. Súmale una eterna oscuridad y sólo luces artificiales muy débiles en esa estación de autobuses. Se suponía que ahí se encontraría con uno de sus nuevos compañeros de trabajo. Fue el único chico que se bajó en esa estación y la única persona que le esperaba era un sujeto de piel muy morena y unos ojos negros acostumbrados bastante a la oscuridad invernal. Se levantó de su asiento y a pesar de que era más que obvio al ser las dos almas vivientes ahí, preguntó.

— ¿Clyde? — su voz era melodiosa y firme, su postura perfecta y se notaba el ejercicio que hacía cuidando los bosques del parque

—Sí — Respondió lo más alegre que pudo, pero el frío hizo que su voz sonara débil y cansada — supongo que debes ser Token Black

—Así es novato — confirmó el afroamericano — sígueme, es un largo camino hasta la cabaña ¿Esa mochila es todo tu equipaje?

Clyde asintió al tiempo que tocaba los tirantes de una mochila amarilla chillante, casi podía brillar en la oscuridad. Al salir de la estación subieron a un Jeep. Token no mentía con lo del viaje, tardaron un buen rato en siquiera entrar al parque nacional. Los animales hacían notar su presencia con ruidos que podían provocarle escalofríos a cualquiera. La luz de la luna se colaba ligeramente por las hojas de los árboles pero no lo suficiente como para acabar con la penumbra. Finalmente llegaron y una serie de iluminadas cabañas. Como una aldea perdida en el bosque. La central de guardabosques, así la denominaban popularmente.

—Llegas en mala época — comentó Token al aparcar el auto — lo único bueno es que sabremos de inmediato si tienes madera para este trabajo

—Ya no le temo a la noche — respondió Clyde bajándose del Jeep

Entraron a una pequeña cabaña, la chimenea estaba encendida y dos figuras descansaban a cada lado de ella. Cuando voltearon Clyde se sorprendió por su parecido, sin duda eran gemelos. Una chica de cabello muy negro y una sonrisa demasiado alegre para ser real. El chico era su versión masculina. Se levantaron y saludaron alegres a Token, ignorando momentáneamente al nuevo. Donovan bajó la mirada, abrazando su mochila, tratando de controlar unas pequeñas lágrimas que se formaron de improviso en sus ojos, culpó al humo de la chimenea.

—Rebeca, Denzel, él es Clyde Donovan, nuestro nuevo compañero

—Un placer — comentó el chico dándole la mano al castaño

—Clyde — suspiró Rebeca con los ojos brillantes y un sonrojo muy repentino. Se acercó dudosa y finalmente le dedicó una coqueta sonrisa

— ¿Qué te trae a Denali? — Inquirió Denzel tratando de formar un lazo de amistad entre los cuatro — no es común que alguien desee vivir en Alaska

—No encontraba empleo en Seattle — inició escuetamente — yo nací allí así que estoy acostumbrado al frío. Y por decirlo de algún modo, este era un trabajo seguro. No habría mucha competencia por el puesto

Rebeca entrecerró los ojos, disfrutando cada palabra del chico. Dejando más que en claro su gusto por Donovan. Token lo notó y rodó los ojos. Conociéndola no tardaría en volverse una acosadora igual que su hermano. Denzel notó algo extraño en la explicación del novato, pero lo dejó a un lado. Token interrumpió la siguiente pregunta que Thompson intentó formular, alegando que Clyde debía conocer La Central. Lo acercó a una ventana y limpiando el vidrio le señaló dos cabañas, el comedor, la de comunicaciones. Del otro lado estaban tres cabañas. Algunos guardabosques tenían que vivir en ellas ¿Algunos? De hecho solo Token ocupaba una y claro, ahora Clyde también. No todos eran tan afortunados como los Thompson y tener un auto propio y una gran casa en Denali. Además de tener la paciencia de trasladarse todos los días. El lugar donde estaban era la llamada cabaña "de recreación" una construcción de cinco por cinco metros con una miserable chimenea y unos sillones demasiado viejos. Clyde se quedó viendo un tiempo el campo helado. Ligeros copos de nieve volvían a turbar el ambiente.

—Te llevaré a tu cabaña para que te instales. Pero a la una debes ir al comedor, a las dos daremos una ronda por el lago Wonder

Clyde asintió volviendo a colocarse su mochila. Token comenzó a sentir curiosidad acerca del contenido de esa bolsa. Atravesaron el campo rápidamente, hundiéndose debido a la capa de nieve que había caído con inmensa velocidad. Una vez que salieron la chica Thompson soltó un largo suspiro, riendo y sonrojándose.

—Lo acabas de conocer — le reclamó su hermano mayor por tan solo unos minutos — no creo que debas enamorarte tan rápido

—Cállate marica — bramó la chica — yo nunca te he reclamado

Denzel guardó silencio. Era cierto, a Rebeca nunca le había molestado el hecho de que su hermano estuviera enamorado de Black. La cabaña solo tenía un escritorio, un buró y una pequeña cama. Pero eso no le molestó para nada a Donovan. Incluso sentía sueño a pesar de ser medio día. Token le miró unos instantes, mientras el castaño dejaba su mochila, esperaba verle desempacar algo, pero no. Se quedó ahí parado, viendo por la ventana trasera de la construcción. Token finalmente suspiró y continuó con sus ya muy monótonas y mecánicas instrucciones.

—Tu uniforme está en el armario, junto con una chaqueta nueva

Clyde le dio débilmente las gracias antes de escuchar la puerta cerrarse y quedarse completamente solo en esa habitación.

Token movía de un lado a otro la comida en su plato. Tenía hambre pero una sensación de asco prevalecía en su estómago. Cuando vio los preocupados ojos de Denzel clavarse sobre él se apresuró a comer, no deseaba darle pie para pláticas llenas de guiños y caricias indirectas. Los gemelos acababan de sentarse cuando la puerta del comedor se abrió, Clyde entró limpiándose los copos de nieve. El uniforme que le proporcionaron le sentaba a la perfección y sus mejillas estaban rojas debido al calor que le proporcionaba la abrigadora chaqueta. Se acercó a la barra donde el cocinero le pasó una charola con un plato de estofado. En cuanto las miradas de él y el chef se cruzaron una duda surgió entre ambos.

—Mucho gusto — se presentó el castaño — soy Clyde Donovan

—Soy Justin — dijo el chico viéndole como si tratara de reconocerlo, seguro de que no era la primera vez que se veían — te esperábamos

El castaño solo pudo sonreírle antes de sentarse en la mesa con los demás guardabosques. Hasta que decidió iniciar una conversación.

—Denali ¿Es un lugar tranquilo? Quiero decir ¿No hay mucho crimen?

Denzel y Rebeca se miraron intrigados unos segundos. No era una pregunta muy normal si se trataba de un chico de una ciudad tan grande, que seguramente estaba plagada de crimen. Obviamente Denali sería mil veces más tranquila que Seattle. Decidieron dejar la pregunta como un desesperado intento de socializar. Respondieron con una sonrisa.

—Pues, hay robos, pero nada grave como un asesinato — respondió primero Rebeca, secundada por su hermano de inmediato

Token terminó de comer y vio a Denzel unos segundos, luego el todavía lleno plato de Donovan. Bufó molesto antes de decir.

—Denzel, ayúdame a preparar el auto y las mochilas

El pelinegro se emocionó. Adoraba estar a solas con Token.

"El amor es una nueva mezcla de demonios negros"

Token salió del comedor, diciéndole a Rebeca y Clyde que acabaran de comer lo más pronto que pudieran y los alcanzaran afuera. Denzel salió detrás de él con los ojos brillantes y emocionados. La chica soltó un suspiro, dándose cuenta de que estaba sola con Donovan. Se levantó de su asiento para posicionarse al lado del castaño, rosando su brazo por "accidente" la coquetería corría por sus venas, su madre había sido señorita Alaska cuando joven y no dudaba de su belleza. Clyde se estremeció ligeramente ante lo que creyó fue su imaginación. Rebeca le dio otro sorbo a su estofado, esperando que el castaño volteara a verle y así fue. Capturando su mirada en el preciso instante, provocando que el chico se sonrojara, pensando que Rebeca se enojaría demasiado.

—Pensé que al venir de tan lejos traerías más equipaje que solo esa mochila ¿Sobrevivirás solo con eso? — inquirió la chica pícaramente

—Tengo todo lo que necesito ahí — respondió Clyde tratando de salirse de la conversación. Hablaría de todo menos de eso, bueno, casi todo

— ¿No te has sentido solo Clyde? ¿No extrañas la compañía femenina?

Por suerte Donovan ya había terminado su plato, se puso de pie y dejó la bandeja de nuevo en la barra, siendo esta recogida por Justin que el dedicó una última mirada curiosa. Rebeca se levantó al tiempo que el castaño pasaba a su lado, rosando ahora su hombro. Justin alzó una ceja, haciendo que la chica le giñara un ojo y le mandara un beso. Así se llevaba con ella, no había nada de amor detrás de esos actos cariñosos, pero era más que obvio el interés de la chica por el guardabosque novato. No era para menos, joven, interesante, misterioso, serio y responsable. Todo un partido para cualquier mujer. Solo que había un pequeñísimo detalle que impediría todo.

—Se enamorará de Token — susurró Justin comenzando a lavar el plato del nuevo — solo que aún no se han dado cuenta

El frío viento no tuvo ningún efecto en la curtida piel de Token, en cambio Denzel tiritó un poco y se cubrió el rostro con la bufanda en lo que se acostumbraba. Fueron a un pequeño cuarto al lado del comedor, ese era el almacén, cargaron comida, lámparas y desde luego, sus armas. Los cazadores habían estado rondando y no podían permitirse ninguna pérdida.

—Ese chico te agradó — comentó Denzel sacando las lámparas del almacén

— ¿Qué quieres decir? — Inquirió un poco molesto Token, ese chico le daba una tremenda responsabilidad y una mala espina — ¿En qué sentido?

—Pensé que no eras de esos Token — bromeó Denzel tomando por "accidente" su mano mientras acomodaban las cosas en la parte trasera del Jeep

— ¡No lo soy! — gritó Token con las mejillas rojas sin distinguir si era del enojo o de la vergüenza. Tanto por la mirada de Denzel como por el recuerdo del chico Donovan. Tan tranquilo y misterioso a la vez, no negaba que era muy atractivo. Pero él debía concentrarse en su trabajo, no en Clyde

Subió al Jeep muy molesto, azotando la puerta detrás de él. Denzel soltó un suspiro y subió al asiento trasero del auto. Token apoyó su cabeza en el volante ¿Por qué no podía apartar de su cabeza el recuerdo del novato bajando del autobús, asustado, confundido y solo con esa pequeña mochila? Seguramente no tenía ni un cambio de ropa. Piensa Token ¿Cómo es que alguien atravesaría Canadá para llegar a Alaska solo con una pequeña mochila? La puerta del comedor se abrió y el causante de tanta confusión se estremeció ante el aire frío, colocándose la gorra de su chaqueta, cerrándola casi por completo. Token no pudo evitar sonreír ante esa imagen, hasta que lo tuvo al lado. Esos ojos castaños se encontraron con los de Token, provocando una chispa que fue inadvertida por los gemelos que peleaban por una tontería en el asiento trasero. Ese pequeño instante en lo que arrancaron fue más largo para ellos que para cualquier otra persona en la tierra. Hasta que la chillante voz de Rebeca los hizo regresar a la realidad y Token arrancó el Jeep para iniciar la ronda.

Clyde POV

Cuando nos adentramos al profundo bosque no podía ni ver mi mano en la oscuridad, entonces varias luces se encendieron desde la parte de arriba del Jeep, dándonos una vista privilegiada. Una que solo poseen los animales nocturnos. Vi conejos con largas orejas y de pelaje blanco, ciervos con inmensas astas, cervatillos con sus madres. El rugido de un oso a lo lejos. Token aminoró la marcha y me señaló un bulto de tierra a mi lado. De inmediato supe que se trataba de una madriguera.

—El rugido que escuchaste era de su madre — comentó Token, pero mi cara de duda le hizo explicarme más — algunos animales despiertan antes de su hibernación, como las marmotas y al parecer este año la primavera se adelantará un poco. La osa debe de buscar un poco de alimento para sus oseznos o para ella misma. Aunque Dolly siempre ha ido extraña. La encontramos de osezno hace unos años y siempre se negaba a hibernar

— ¿Le pusieron nombre? — inquirí un poco sorprendido. Token hablaba de ese animal con un cariño propio de un humano hacia otro humano

—Token le puso nombre — comentó Rebeca — no quería dejarla ir cuando creció

—Es de las pocas criaturas a las que Token les demuestra afecto — continuó Denzel

Token soltó un bufido. Había algo que ambos compartíamos, para ser un guardabosques hay que quedarse completamente solos, dejar todo lazo de afecto fuera del bosque. Le miré fijamente, una mirada decidida y centrada en el camino, una expresión de desdén hacia la vida o hacia su trabajo. Finalmente llegamos a un claro bastante amplio donde aparcamos. Los gemelos casi saltaron de sus asientos y Token me lanzó una mirada antes de que ambos bajáramos del Jeep. Denzel había ido a la parte trasera y sacaba dos lámparas muy potentes, le lanzó una a Token y su hermana le arrebató la otra.

—Clyde, tu vendrás conmigo — me dijo Token — será tu primera ronda por el bosque

—Suerte novato — dijo Denzel caminando hacia el oeste

Rebeca me guiñó el ojo y me mandó un beso antes de seguir a su hermano en esa dirección. No pude evitar estremecerme. Esa chica comenzaba a ser muy irritante. Al voltear a ver a Token noté el rastro de una risa.

—No es divertido — comenté haciéndome el enojado — comienza a asustarme

Empezamos a caminar por el bosque, me era difícil ver con una luz tan tenue y casi me tropiezo en una ocasión, de no ser por Token, que me sostuvo en el último segundo. Nuestras miradas se encontraron de nueva cuenta. Ese color negro era diferente al de la oscuridad que nos envolvía. Era más brillante, más acogedor. Como si se tratara de un destello de casa. Me aparté de inmediato, con las mejillas encendidas ¿Por qué me sonrojaba de esta manera? Cielos, hasta parecía una chica enamorada. Miré de nuevo a Token y supe que la mitad de esa comparación era verdad. Y hasta que no me crecieran un par de pechos, significaba que yo estoy… no.

— ¿Tú por qué estás trabajando aquí? — pregunté tratando de dejar de pensar en esas cosas. No me hacía mucho bien pensar demasiado

—Nací en la ciudad de Kenai — dijo Token y por su tono supe que yo era la primera persona a quien le contaba su vida — mi familia era la más adinerada del lugar, pero a mí nunca me interesaron sus negocios. Me perdía casi todo el día en el bosque cercano. Entonces un día me dijeron que se buscaban un nuevo guardabosque en Denali, yo tenía quince años y casi creo que me arrastraron al taxi. Pero está bien, en el fondo yo sabía que llevaban años pensando en cómo deshacerse de mí para buscar un verdadero heredero. Tal vez hasta tenga un hermano, no he hablado con ellos desde ese día. Cuando lo intento entra el buzón de voz

Quedé mudo ante semejante historia. Me detuve en seco y Token volteó a verme. No pude evitar soltar una lágrima que limpié rápidamente con mi guante. Sentí su mano en mi hombro y le miré de nuevo a los ojos, comenzando a temblar ligeramente, sintiendo unas mariposas revolotear sin piedad alguna en mi estómago, seguro era el estofado que acababa de comer. ¿Entonces por qué me sonrojaba de nuevo?

—Ven, ya casi llegamos a nuestro destino — me dijo con voz dulce, como tratando de restarle importancia a su confesión. Yo solo pude obedecerle.

Fin Clyde POV

—La próxima vez yo iré con Token — dijo Denzel avanzando con mucha dificultad por el bosque. Rebeca en cambio iba caminando casi con los ojos cerrados, atrapada por ese encanto del primer amor — ¿Me oyes?

—Primero convence a Token hermano, qué daría yo por ser la niñera de Clyde

—Me parece que a Token le gusta el novato — compartió Denzel su preocupación

Rebeca frenó en seco y se paró delante de su hermano gemelo, tenía el ceño fruncido, las manos en la cintura y una gran rabia en sus pupilas.

—Primero me muero yo antes de dejárselo — masculló empujando a Denzel

El chico trastrabilló un poco y se cayó, aterrizando en una roca llena de húmedo musgo. Apretó los puños y contuvo las ganas de lanzarle un golpe a su hermana. Él traía la luz pero eso no detuvo a Rebeca. Casi parecía un gato, con esos ojos que ven en la oscuridad y protegen lo que ya marcaron como suyo. Denzel no se consideraba a él mismo un gato. Era más su antítesis, un leal perro que es capaz de morder la mano que sea con tal de defender a su amo. O a quien desea que sea su amo. Alumbraban a varios animales y buscaban huellas de otras personas que podrían adentrarse, algo andaba mal y Rebeca no necesitaba ver las huellas de una bota para notarlo en el ambiente. Pero cuando Denzel dio con los restos de una fogata e innumerables huellas supieron el peligro que corrían. El chico se llevó una mano a la cintura, buscando su radio. Recordando entonces que lo había dejado en la parte trasera del Jeep. Tomó a su hermana de la muñeca y comenzaron a correr, si estaban en lo correcto Token y Clyde no tardarían en darse cuenta de la presencia de un numeroso y peligroso grupo de cazadores furtivos.

Clyde POV

—Aquí es — Exclamó Token dejando la lámpara en un suelo lleno de pequeñas piedras

Miré a los lados pero a pesar de que mis ojos se habían acostumbrado a la poca luz, no tenía ni idea de lo que había a mi alrededor. Token lo notó, tomó mi muñeca y me hizo agacharme, mi mano sintió entonces un objeto muy frío, lo toqué varias veces hasta comprenderlo. Era hielo, era el lago Wonder. Me alcé de golpe y me tallé los ojos, ajustando mi visión. Sabía que tantos años así le daban a Token una magnifica vista, pero yo necesité tomar la lámpara y acercarme a la orilla antes de hacer una exclamación de sorpresa y pasar de nuevo la palma por la superficie congelada. Escuché la risa de Token y vi su rostro ligeramente iluminado. Me sonrojé un poco y me senté en las piedras que estaban casi tan frías como el hielo. Nunca había visto una tarde tan oscura. Sonreí un poco, ese era mi hogar, la eterna oscuridad de Alaska. La noche de la que nunca debí haber salido.

—Estás muy callado — comentó mi acompañante sentándose a mi lado

— ¿Cómo sabes que no soy así siempre? — pregunté sin saber si sentirme ofendido o no

—Lo siento, los últimos novatos fueron los gemelos y no se callaban ni un segundo

Hacía mucho que no reía, pero ese comentario sacó de mis labios una alegría que pensé no volvería a vivir. Me cubrí la boca muy avergonzado de mi risa y cuando quise regresar la mano al suelo me topé con la de Token. La risa desapareció y fue sustituida por un sonrojo inmenso. Pedí a Dios que Black no lo notara. Pero entonces sentí presión en mi mano. Volteé a verle un poco sorprendido. Creí ver un sonrojo, pero lo descarté de inmediato. Vi como la boca de Token se abría intentando decirme algo, pero ninguna palabra salió, solo apretó más mi mano. Entrecerré los ojos ¿Cómo me podía sentir así al lado de alguien que conocí hacía apenas tres horas?

"Voy a ir a la barra pero no voy a llorar más"

Entonces un rugido de un oso y el tronar de un arma de fuego rompieron la quietud de la tarde. Token se paró de golpe y pude ver a la perfección como el miedo se apoderaba de sus ojos. Dolly. Fue lo único que alcancé a pensar antes de que Black me tomara de mi muñeca y me hiciera seguirle en una desesperada carrera hacia el lugar del disparo. Entonces yo también sentí miedo, mi primer día de guardabosque y me enfrentaría a una banda de cazadores furtivos. Nos detuvimos detrás de una roca y Token apagó la lámpara, sacando unos binoculares. Noté unas sombras forcejear y cuando estaba a punto de preguntar, el aparato se posó en mi visión. Pude ver perfectamente entonces. Eran casi diez, una osa rugía y lanzaba zarpazos a sus atacantes ¿Por qué no la han matado? Sus oseznos.

—Quieren que los lleve a donde están sus crías — comentó Token en voz baja — pero Dolly no es tan tonta. No se moverá de ahí, si no actuamos van a…

Su voz se quebró, de verdad quería a esa osa. Dejé los binoculares a un lado y llevé mi mano a mi cintura, al principio me asusté al ver un arma de fuego, pero ahora debía ser valiente. Hay cosas que dan más miedo. Toqué el hombro de Token y le dije que estaba bajo sus órdenes. Me miró agradecido y se llevó la mano a la cintura también, creí que haría lo mismo que yo, pero sacó un radio portátil. Solo había visto unos de juguete cuando era niño, pero en el parque nacional de Denali eran tan indispensables como un mapa o una botella con agua.

—Denzel — dijo en susurro — Denzel ¿Me copias Thompson?

Fin Clyde POV

Los gemelos tropezaron en el último tramo, entonces se escuchó la voz distorsionada de Token a través del radiotransmisor. Cuando Denzel quiso levantarse su pierna le dolió en extremo, seguramente se había lastimado. Rebeca se quedó un rato ahí en el suelo, no era tan resistente como un hombre. El chico abrió la parte trasera del Jeep de inmediato.

—Te copio Token — casi gimió de dolor el gemelo — ¿Dónde estás?

—Escúchame Denzel, estoy a cincuenta metros del centro del lago, hay un grupo de cazadores atacando a Dolly, cambio

Rebeca se puso finalmente de pie y encendió el Jeep. Denzel saltó a la parte de atrás, cerrando muy a penas antes de que su hermana pisara el acelerador y luego encendiera las poderosas luces.

—Vamos para allá, cambio — declaró Thompson con determinación

Token dejó a un lado el radio y vio las plateadas figuras que rodeaban a su amada osa. Otro disparo, Token casi sale corriendo a su rescate, de no ser por la mano de Clyde que lo detuvo justo a tiempo. Ellos eran mayoría, no podían arriesgarse estando solo ellos dos. Black le tenía especial afecto a ese animal por un motivo que algunos considerarían demasiado extraño o ridículo para tomarse en cuenta. Pero por algo las almas se encuentran en el mundo. Token fue capaz de encontrar a una osezno rechazada por su madre. Así como él fue rechazado por sus progenitores.

—Somos iguales — susurró Black — ella me protegió durante mucho tiempo en el verano pasado. Casi me muero por culpa de un venado. Ella me salvó — luego volvió a ver las figuras — le regresaré el favor

—No se moverá — gritó uno de los cazadores — matémosla de una vez

Uno de ellos dio un paso adelante, con la escopeta entre sus manos. La más moderna y letal de todo el país. Apuntó directamente al corazón del animal. Dolly no se movió, sabía que sus oseznos tenían oportunidad de sobrevivir, que Token los cuidaría. Se escuchó un balazo, pero no venía de la escopeta. Un guardabosque salía detrás de una roca con su arma todavía con humo, el disparo fue certero, dando casi en las manos del cazador; haciendo que soltara el arma. Clyde no tuvo tiempo de detenerlo, aunque se alegró de no haberlo hecho, de lo contrario hubiera sido muy tarde para Dolly. Pero ahora era Token quien corría peligro. Todos los cazadores le apuntaron de forma automática aunque ninguno disparó, no deseaban tener el cargo de asesino además de cazador ilegal.

—Déjenla en paz — ordenó Black a pesar de ser minoría

— ¿O si no qué? — bramó el cazador a quien Token le quitó su arma

Se escuchó el ruido de las llantas al frenar. Una luz cegadora los reveló por primera vez. Otros dos guardabosques iban en ese Jeep. Sacaron sus armas rápidamente y también les apuntaron. Denzel tomó el megáfono que también guardaban ahí e intentó negociar con ellos.

—Quietos o disparamos, no tienen escapatoria — sonó por el altavoz

Clyde no le quitaba la vista de encima al líder de los cazadores. Vio como sacaba otra arma de su brazo derecho y se volteaba en dirección a Dolly. No tuvo tiempo de pensar dos veces, sus músculos le hicieron hacer algo que había jurado nunca haría. Disparó su arma y asestó en el brazo izquierdo del sujeto quien soltó un grito de dolor. Denzel y Rebeca dispararon al piso. Varios cazadores soltaron las armas y subieron a su vehículo, perdiéndose en la noche y abandonando a su jefe herido. Token volteó a ver a Clyde, quien soltaba el arma muy asustado. El hombre soltó otro grito y Donovan rompió en llanto. Entonces sintió un abrazo, Black lo abrazaba con fuerza, susurrándole palabras de agradecimiento. Rebeca y Denzel arrestaron al sujeto. Lo llevarían a Denali de inmediato, tanto para que le atendieran el brazo como para meterlo a las celdas de una vez. Más pruebas no podrían tener y no era un delito del que pudiera salir pagando una suma alta de dinero.

—Todo está bien Clyde — susurraba todavía Token al novato

—Casi lo mato — repetía Donovan una y otra vez — casi lo mato

Dolly rugió de nuevo. Ambos voltearon a verle, la osa inclinó la cabeza antes de regresar y perderse corriendo en el espeso bosque de coníferas. Token derramó unas lágrimas. La vio demasiado cerca. Le ayudó al novato a ponerse de pie y los dos regresaron al campamento caminando. Fue un camino largo pero le permitió a Clyde tranquilizarse lo suficiente.

—Fuiste un héroe — le dijo Token una vez que lo dejó en su cabaña

—Estoy orgulloso de ustedes — decía el jefe de guardabosques por el radio de la cabaña de recreación — han demostrado lo que es ser un guardabosques del Parque Nacional. Aunque se les escaparon la mayoría han capturado el más importante, Danny "El sangre fría" Manson. Ha liderado los más poderosos grupos y ha provocado la extinción de dos especies

—Todo fue gracias a Clyde — aduló Rebeca dándole un abrazo

Donovan trató de quitársela, pero no se separaron hasta que la chica decidió terminar el contacto. El jefe les dio otra felicitación y finalmente se despidió, diciendo que los visitaría un día de estos. Llevaba diciendo eso desde que Token entró de guardabosque. Denzel no dejaba de ver a su afroamericano compañero con ojos bastante enojados. Esos abracitos con Clyde en el bosque no le agradaban para nada, de hecho, le hervían la sangre. Token encontró su mirada y le respondió con una mueca. A pesar de dejar en claro muchas veces que él no era de esos Thompson no se rendiría hasta que fuera totalmente suyo. Con Clyde o sin él. Rebeca se sentó al lado del fuego soltando un largo suspiro, sobándose los pies. Su hermano ya había sido atendido, una rama le cortó un pedazo de pierna pero con unos puntos estaría bien. Así que Rebeca manejaría el Jeep de ahora en adelante y a ella no le agradaba para nada la idea.

—Está anocheciendo — bromeó Denzel — demos irnos a casa hermanita

La chica le dedicó una mirada muy enojada pero de igual manera se puso de pie. Sonriéndole por última vez a Clyde antes de salir y encender el auto. Denzel se despidió de Token y acompañó a su hermana. Pronto el ruido del motor se alejó hasta desaparecer. Clyde hizo a un lado su rostro alegre y un triste mohín ocupó su lugar. Le dio una triste mirada al fuego y finamente se sentó a ver como las brazas saltaban de la hoguera. Token se sentó a su lado y por un rato estuvieron así, viendo arder el fuego. Mientras la nieve continuaba cayendo ahí afuera. Clyde comenzó a cabecear al poco rato. Bostezando una y otra vez, pero negándose a abandonar la cabaña.

— ¿El trabajo era lo que esperabas? — inquirió Token para que el castaño no se durmiera

—Para nada — bostezó Donovan — solo acerté en el hecho de que todo estaría en completa oscuridad. Lo demás lo imaginé, pero no le di el peso real

Token soltó un largo suspiro, se le quedó viendo al adormecido chico, sus ojos casi estaban cerrados y su cabeza descansaba en la palma de su mano. Los bostezos se hacían incontrolables. Entonces cerró por completo esos orbes castaños, durmiendo unos minutos antes de que Token lo sacudiera. Alzó la cabeza y se topó con el rostro de Black a escasos centímetros del suyo. Su rostro se volvió rojo brillante, casi podía sentir el aliento ajeno golpear su boca y nariz. Su mirada estaba fija en los negros ojos del afroamericano. Había algo en ellos que le tranquilizaba en extremo. Sin darse cuenta tomó la mano de Black y entrelazó sus dedos, desconcertando un poco al veterano guardabosque. Sus narices se tocaron ligeramente.

—Clyde — Suspiró Token perdido en el chico, en su aroma, su mirada, su cabello caoba, sus ligeros espasmos de miedo y vergüenza

Justin salía de su cabaña frotándose las manos, había olvidado por completo que debía hablar con Token. Las provisiones se acababan y seguramente los Thompson podían conseguir más en menos tiempo que al pedírselas al jefe. Pero nunca se jacto de llevarse bien con los gemelos, ese era trabajo del chico negro. Abrió la puerta de la cabaña de recreación sin imaginarse la clase de escena que podría estar ocurriendo ahí dentro. A pesar de predecirlo y en cierto modo esperarlo no pudo evitar que su boca se abriera totalmente y su rostro se encendiera. Desvió la mirada de inmediato, Token se apartó de un salto, esquivando la mirada de Clyde. Cuando el castaño se dio cuenta de la presencia del chef también se alejó ¿Qué carajo creían que estaban haciendo? Eran compañeros. Nada más.

—Quisiera hablar contigo Token — comenzó Justin tartamudeando

En cuanto Clyde cerró la puerta de su cabaña el rojo volvió a su rostro. Se cubrió la cara con las manos y negó una y otra vez con la cabeza. Eso no había pasado, todo se lo había imaginado con su retorcida y cansada mente. Su mente. No siempre fue así, había una época en la que todo era color rosa.

—Hablaré con ellos, pasado mañana tendrás los alimentos — cerró Token la conversación con Justin. Sin verle todavía directamente a los ojos

Justin asintió con la cabeza, dispuesto a irse. Se detuvo en la puerta, indeciso sobre si hablar o no. Pero antes de decidirlo las palabras ya salían de su boca como un pájaro que escapa de su jaula a la libertad.

—Me alegra que aprecies a alguien más que a Dolly. Clyde también te quiere mucho— dijo y luego salió rápidamente de ahí, avergonzado

Token volvió a sonrojarse, aventando la mesa con ira. Él no podía ser de esos. Aunque Justin no lo dijera así de seco sabía que con "aprecio" se refería a algo más que una cercana amistad con el chico de Seattle.

Entonces un grito interrumpió la quietud de la noche. La adrenalina corrió por su cuerpo y en un instante ya se encontraba en la puerta de la cabaña de Clyde. La abrió sin tocar. El castaño se removía nervioso y asustado en la cama. Gritó una vez más y fue cuando Token lo despertó. El miedo se había apoderado de los ojos castaños del chico.

—Fue… — jadeó Clyde todavía temblando — fue sólo un sueño…

Abrazó a Token por inercia, necesitaba a alguien cerca. Por más que dijera que no le temía al espectro nocturno, las pesadillas le mostraban la verdad de su corazón. Miró su mochila de reojo, brillaba en la oscuridad. Sintió las lágrimas acumularse en sus ojos y hundió la cabeza en el pecho de su nuevo amigo. Token se quedó ahí hasta que Clyde estuvo lo suficientemente controlado para volver a dormir. El afroamericano estaba por salir cuando Clyde lo detuvo, le dijo unas palabras que no debía decir si acababa de conocerlo en la mañana.

—Te quiero mucho Token — agradeció Donovan al guardabosque

8:20 PM — Denali, Alaska, EUA (-9 UTC)