Hola al mundo! Muchas gracias por seguir leyendome. He sufrido mucho para teclear este capítulo y no estoy segura si pueda publicar el próximo sábado. Vuelve a ser semana de exámenes y casi no tengo acceso a la computadora.
Tengo que decir que la canción que aparece en el capítulo, la que escribió Tweek, yo la inventé y la verdad, la considero muy mala. Pero espero que les guste, di lo mejor de mí. Además lo importante de ésta es la letra y no tanto la melodía. Si supiera cantar o tocar algun instrumento que no sea la flauta les hubiera mostrado como suena la canción. Pero creo que mi talento musical es nulo.
¡De nuevo mil gracias por sus reviews!
Título: El carnaval más grande
Capítulo: 4/27
Pareja: Creek
Canción: DJ got us fallin' in love again de Usher
POV: Tweek
Dato curioso: La escena del rescate de Tweek está basada en la película "El guardaespaldas"
South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.
Capítulo 2: "El carnaval más grande"
"Me siento como un zombi regresando a la vida"
12 de Febrero del 2012
5:03 PM — Río de Janeiro, Brasil (-3 UTC)
El avión aterrizaba y la sacudida fue suficiente para despertar al rubio. Tweek soltó un pequeño grito y se talló los ojos, se asomó por la ventana del avión y no vio nada de nieve. De hecho, se topó con un sol brillante y una oleada de calor abrasador. Escuchó la voz de su manager, Tony, a lo lejos. Algo andaba muy mal ¿Qué no iban a Rusia para unos conciertos? Tony se apareció delante de él, con ese traje color negro que lo hacía verse muy formal a todas horas, ese cabello pelirrojo era aplacado a la perfección con bastante gel. Colgó el celular y le dedicó una sonrisa a su cliente. Tweek se cruzó de brazos, intentando controlar su tic para verse más serio.
—Tweek, mi estrella — empezó Tony — te presento la ciudad más alegre de todo Brasil, Río de Janeiro ¿Y sabes qué es lo mejor de todo? En esta parte del mundo estamos en pleno verano. Adiós al frío Nueva York
— ¿Y Rusia? ¡Gah! — inquirió el rubio alzando una ceja, muy enojado
— ¿No te lo había dicho? Hubo cambio de planes, los organizadores del carnaval me ofrecieron más dinero que esos raros rusos. No creí que te enojara
Tweek rodó los ojos. No continuó con la conversación, Tony siempre hacía lo mismo, se guiaba por el dinero y nunca lo tomaba en cuenta, excepto cuando debían hacer una renovación al contrato, esos días lo trataba como rey. Se resignó al sentir el cálido viento carioca. Nunca pensó visitar Brasil y menos en época del carnaval. El carnaval es una celebración que tiene lugar cuarenta días antes de pascua. El miércoles de Ceniza. Solo había visto los desfiles en televisión y sinceramente el festejo parecía todo menos algo religioso. Le pareció raro no ver a Paul, trató de preguntarle a Tony, pero el chico ya estaba cerrando otro trato, algo de los Juegos olímpicos de Londres. Cuando logró llamar su atención solo recibió un fastidiado "Su avión se retrasó". Genial, justo lo que necesitaba, su único amigo entre los casi cien músicos y tendría que esperarlo unas horas más. Al entrar al aeropuerto vio como Tony ponía esa sonrisa de revista, muy falsa pero perfecta para cerrar toda clase de tratos con elegancia. Sus clientes estaban ahí. Dos chicos se pusieron de pie. Ambos parecían americanos, aunque en el segundo se veían unos rasgos asiáticos. Saludaron alegres a Tony y luego a Tweek, siendo presentados por el manager.
—Tweek, ellos son los organizadores del carnaval de este año; Kevin Stoley y Jason — Tweek los miró un rato y el silencio se volvió bastante incómodo, el rubio nunca iniciaba una conversación, por algo era Tony quien les buscaba empleo — ¿Por qué no nos cuentan un poco del carnaval?
—Bueno — Empezó Kevin — el desfile que se ve todos los años es en realidad un concurso, una competencia entre las escuelas de samba. Al final siempre se nombra una escuela ganadora y deseamos que el señor Tweak cante en la ceremonia de premiación, sería la forma perfecta para dar por terminado el carnaval de este año, incluso podría ser juez
Tweek abrió los ojos a más no poder y comenzó a temblar. Tony se apresuró a deslindarlo de esa responsabilidad, era demasiada presión y no era bueno para su imagen que todos notaran el delicado estado mental que tenía. El manager cambió por completo el tema, alagando la ciudad, aunque solo la veía desde el vidrio del aeropuerto. Tweek soltó un suspiro, sin duda sería una larga noche y no podría escaparse de los compromisos sociales que exigía su profesión. Pero si él solo deseaba cantar. Le daba igual todo lo demás, la fama, la fortuna, las mujeres. Miró a los organizadores, sin duda eran muy jóvenes. No dudaba que tuvieran mucha responsabilidad en sus hombros, tendrían que darle al mundo entero el mejor carnaval del siglo o de lo contrario serían conocidos como los que arruinaron el carnaval. Sintió nervios solo de pensarlo, tenía que ayudarlos ¿Qué mejor que la actuación del cantante del momento? Aprovechar que él es el cantante del momento. Conociendo la industria en cualquier segundo bajaría de la cima. Y Tony se encontraría otra estrella a quien lanzar de regreso al cielo.
— ¿Estás seguro de que puedo estar aquí? — preguntó Craig a su nuevo amigo
—Claro — respondió Paul con una sonrisa — si no nos hubiéramos retrasado serías el guardaespaldas de Tweek desde hace una hora. Maldito mal clima
El avión que transportaba a todo el equipo musical arribaba finalmente al aeropuerto de Río. El cambio de clima era notorio, el verano les saludaba y era casi imposible pensar que esa mañana estaban rodeados de nieve. Paul miró confundido el destino, creyó que se dirigían a Rusia. Rodó los ojos, ese Tony solo los manipula. Paul y Craig fueron los primeros en bajar de ese avión. Tony los esperaba sonriente, pero esa mueca de felicidad desapareció en el instante en que vio al pelinegro. Clavando de inmediato su mirada en Paul. El castaño se dio cuenta del reto que enfrentaba, detuvo a una chica que iba pasando, para su suerte era Nelly, una de las pocas mujeres que acompañaba a los músicos, una virtuosa pianista. Muy amiga de Paul.
—Nelly, te presento a Craig, cuídalo un rato, ya regreso — se excusó el castaño
La chica no tuvo tiempo de objetar algo. El castaño ya había tocado suelo de Brasil y saludaba a un muy molesto Tony. Soltó un suspiro y acompañó al extraño hasta la puerta del aeropuerto. Lo barrió de pies a cabeza. Muy joven, muy normal, muy rudo para ser un músico, tenía más facha de…
—Así que tu nombre es Craig ¿Cómo conociste a Paul? — inquirió ella finalmente
—Lo salvé de unos asaltantes esta mañana — contestó Tucker con su voz nasal
Justo lo que la chica suponía. Muchos otros como Craig se habían acercado a Tony para pedir exactamente lo mismo, pero todos eran rechazados, el pelirrojo creía que eran una pérdida de dinero y/o un intento de seducir a su cantante para luego robarle absolutamente todo, incluso las ganas de cantar. Nelly soltó un largo suspiro, buscó a Tweek con la mirada, pero no lo encontró. El rubio estaba hablando con Jason y Kevin. Tampoco era como si hablara mucho, solo mataba el tiempo o, como a Tony le gustaba decir "Establecía lazos con negocios rentables".
—Al menos habla con él — bramó Paul ante la necedad del manager
Tony soltó un bufido. Sabía que Paul no renunciaría tan rápido y esta vez de verdad parecía que le importaba. Le dio la espalda y se dirigió al lugar donde estaba el desconocido. El castaño sonrió y siguió a su jefe con la esperanza todavía viva. Craig vio como el chico de traje se dirigía hacia él con el rostro enojado y la mandíbula apretada. Se relajó un poco, de nada le servía ponerse a la ofensiva con alguien que ya viene enojado. Si deseaba molestarlo bastaba con mostrarse tranquilo. Y vaya que tenía ganas de molestar a alguien. Tony se detuvo justo enfrente de Craig, mirándolo de pies a cabeza, sin una sombra de vergüenza.
— ¿Así que buscas trabajo? Si quieres robar a los famosos deberías de aprender a desactivar cámaras — masculló el manager con sarcasmo
—Lo sé — respondió Tucker — pero que mejor manera de aprender a desactivarlas que aprendiendo a colocarlas ¿No cree?
El rostro de Tony se volvió rojo de la ira, casi rivalizando con su cabello, Paul cerró los ojos y bajó la mirada. Tomó al manager de la muñeca y lo alejó de Craig al instante. Se notaba que el pelinegro era bravo pero no pensó que sería tan grosero. Aunque en realidad solo demostró tener algo que ninguno de ellos tenía. Determinación de hacer lo que quisiera, no se rendiría ante Tony ni ante nadie. Lograron entrar a otra sala antes de que el de traje empujara al músico provocando su caída. Tony deseaba golpear algo, lo que fuera; la pared, una planta, Paul. Nunca nadie había sido capaz de hablarle así ¿Quién carajo se creía ese muerto de hambre? ¡Él mandaba ahí, no ese estúpido desconocido! Paul abrazó su pierna e impidió que el pelirrojo regresara a partirle la cara a Craig. Tony forcejeó, tratando de avanzar, pero solo logró caer al piso, intentó alejar a Paul, pero en medio del forcejeo se dio cuenta de lo cerca que ambos estaban. Logrando ver a la perfección ese par de ojos color oro, tan brillantes como el sol brasileño. Paul también se sorprendió, nunca había visto directamente a Tony a los ojos, estos siempre se encontraban cubiertos por unas gafas oscuras. Se dio cuenta de que eran de un color azul muy pálido, como las aguas de un río transparente en la montaña. El rubor se apoderó de los pómulos de ambos chicos. El corazón del músico palpitaba con fuerza y no disminuía su agarre al manager. Tony no se apartó, al contrario, se acercó todavía más a su compañero de trabajo, sabiendo muy en el fondo lo que busca. Y lo habría conseguido de no ser por ese niño.
— ¡No veas hijo! — gritó una mujer cubriéndole los ojos a su hijo pequeño
Tony apartó de un golpe al músico, así como esa mujer, cualquiera periodista podría haberlos visto en una situación tan comprometedora como esa. Paul soltó un bufido, al menos el pelirrojo se veía más tranquilo que hacía unos segundos.
—No puedo aceptarlo — declaró Tony — me da muy mala espina. Muchos guardaespaldas solo buscan dinero e incluso dañar al cliente por pura maldad
—No, algunos no. Recuerdas ese caso, donde el guardaespaldas era un delincuente. Él se reivindicó. Tu mismo lo conociste ¿O ya no te acuerdas?
Tony frunció el ceño. No perdería, tenía orgullo masculino y lo mantendría hasta el final, además, primero cedía en eso y luego en otro asunto, hasta finalmente perder absolutamente todo el control. Negó fervientemente al tiempo que se levantaba. Paul soltó un suspiro derrotado. Lo único que le quedaba era tratar de negociar para convertir a Craig en su guardaespaldas o mínimo como otro de los cargadores del equipo. Le había prometido un empleo y hasta lo llevó a Brasil, no podía salirle con que siempre no se hizo. Estaba por hablar pero Tony le cerró la coba con un grito de "No". Conocía a la perfección al músico, fue la primera persona que contrató para Tweek y sabía que no desistiría. Así que salió de esa sala antes de iniciar un nuevo debate. Saldría de ahí, encararía a ese grosero y le diría que regresara de donde fuera que hubiera llegado. Pero no esperaba encontrarse con esa escena. Paul no estaba intentando convencerlo, estaba distrayéndolo.
"¿No te he visto antes? Creo recordar esos ojos"
Tweek POV
Le sonreía lo mejor que podía a esos desconocidos, pero mi tic nervioso se imponía, seguramente se preguntaba "¿Cómo mierda logra cantar frente a todo el mundo si no puede ni iniciar una simple conversación?" busqué una excusa con premura, argumentando que iba a buscar a Tony. En parte era cierto, ya se había tardado demasiado en regresar. Creí que solo iba a recibir el avión. Ojalá Paul ya estuviera en tierra, me urgía tener a alguien conocido cerca. Salía de la sala de espera por donde habíamos entrado. Reconocí de inmediato a Nelly, era de las pocas chicas con las que tenía un contacto diferente a empujones, estirones y súplicas por mi autógrafo. Entonces noté la presencia de alguien más. Traía una chaqueta azul, no era del país. Un gorro peruano del mismo color y unos pantalones de mezclilla. Me le quedé viendo fijamente hasta que volteó también. Sus ojos también eran azules, pero muy oscuros, casi negros. Su expresión de era de desdén pero en cuanto me vio se suavizó hasta convertirse en el inicio de una sonrisa y el intento de ocultar la sorpresa. Un fan. Pensé de inmediato, pero no se acercó corriendo. Sentía un nudo en la garganta, había algo en esos orbes que me parecía familiar, como si lo hubiera visto hacía años. No. Yo no conocía a nadie importante en mi niñez. Excepto claro por ese chico. Sacudí un poco la cabeza, sorprendiéndome el rubor que se apoderó de mis mejillas. Ese chico no cambiaba su expresión de sorpresa, de consuelo, como si me hubiera estado buscando y finalmente me encontrara. No me importaba a qué se dedicaba o qué hacía en ese lugar. No dejaría que se fuera. Di un paso adelante casi al mismo tiempo que él, su rostro se iluminó cuando vio que le buscaba y yo no pude evitar sonreír. Mi corazón latió sin que yo entendiera por qué, si ni su nombre sabía. Extendía mi mano y me encontré con la suya. Era tibia mientras la mía seguía fría por los vestigios de Nueva York. Mi corazón se reconfortó. Un segundo ¿Y si se trataba de un asesino experto en provocarle esa sensación a sus víctimas? ¡Demasiada presión!
Escuché pasos al principio lejanos, acercándose cada vez más. Hasta oír la voz de Tony bastante enfurecida y a la vez decidida.
—No tenemos… — su oración se vio cortada por la sorpresa, vio fijamente mi mano antes de terminar — trabajo para un guardaespaldas
Entonces todo tuvo sentido en mi cabeza, ese chico no era un fan, no era alguien que se topó conmigo fortuitamente. Buscaba un empleo, uno al que Tony nunca había cedido. Apretó con fuerza mi mano, para responder fastidiado.
—No vengo a pedirle trabajo a usted — luego volteó a verme — señor Tweak. Vine a pedirle ser su guardaespaldas. Acabo de graduarme pero era el mejor de mi clase. Le aseguro que su vida estará a salvo si me contrata
—Estoy de aval — gritó Paul limpiándose la ropa — me defendió en Nueva York
Aún sin haber tenido la recomendación de mi amigo lo habría aceptado de inmediato. Logré controlar mi cuerpo y separé mi mano del extraño. Le pedí su nombre. Craig Tucker. Eso debía ser una coincidencia. El Craig Tucker que yo conocí murió hace años. Y solo lo vi de lejos en una ocasión. Olvidé el nombre y me concentré en él. Tenía mi edad seguramente, alto, fuerte y capaz de enfrentarse a Tony. Mejor imagen no podría haber. Nelly me miraba perspicazmente, alzando una ceja y entrelazando sus manos en el aire, soltando una risita. Me sonrojé de nuevo y mi tic se descontroló. Mi manager quiso alejar a Craig, pero lo empujé. Estaba cansado de ese control en mi vida, sería libre de una u otra manera y eso lo podía lograr ahora mismo. Aspiré hondo, sin importarme las repercusiones.
—Estás c-contratado ¡Gah! E-empiezas de i-inmediato ¡Gah!
Tony abrió los ojos de par en par, comenzando a maldecir. No se contuvo hasta que los organizadores regresaron. Volviendo a su típica imagen falsa. Paul lo interrumpió presentándose y presentando al nuevo guardaespaldas. Si las miradas mataran Tony me habría matado a mí, a Craig y a Paul en ese preciso instante, para deleite de la pervertida de Nelly.
Fin Tweek POV
—Los llevaremos al lugar donde será el concierto — dijo Jason al salir del aeropuerto, llamando de inmediato a un taxi. Nelly se negó a ir, diciendo que si no organizaba a los cargadores nada llegaría al hotel
Los cuatro chicos subieron al auto junto con Jason. El camino era bastante largo y podían ver las maravillas de esa hermosa ciudad, sobre todo el bello atardecer que, mezclado con el mar lo hacía irresistible. Tweek casi sacaba toda la cabeza de la ventana, la vida se respiraba en cada rincón de la ciudad y de sus habitantes. Todos poseían un ritmo inigualable, se notaba en cada paso que daban, eso no se aprendía en una escuela, eso corre en tu sangre y es imposible de negar o transferir. Craig lo hizo volver a sentarse, si algún fan lo reconocía se podría armar un verdadero alboroto. Ya era tarde, un grupo de chicas comenzó a llamar a gritos a sus amigas, la noticia acababa de salir del horno, Tweek Tweak estaba en la ciudad.
El sambódromo era gigantesco, en el centro de este habían puesto un escenario, el carnaval no iniciaba hasta dentro de una semana pero no se podían permitir ni un error. Tweek subió y vio las enormes gradas, cientos, no; miles de almas. Cerró los ojos y respiró profundo una y otra vez. Craig le miraba fijamente mientras Tony seguía alagando a Kevin y Jason. Paul soltó un bostezo. Vio al pelinegro con curiosidad. Tal vez no conocía a muchos guardaespaldas, pero esa mirada no era solo de protección por obligación, era algo más profundo. El rubio giró su cabeza a la derecha y luego hacia la izquierda, apretando las manos como si sostuviera un micrófono. Abrió los ojos y comenzó a cantar, muy despacio, una de sus canciones. La mayoría de sus letras eran suyas, aunque Tony las componía y descomponía a su antojo. Pero esa en especial le tenía afecto. Era totalmente suya. Su manager la consideró tan insignificante que no supondría un sencillo, pero se vendió casi igual que sus éxitos. Era una melodía tranquilizadora, una letra sencilla, una historia de dos niños, pero sin un verdadero final. Todo acaba cuando se despiden una tarde al salir de la escuela.
"Era una vez
En un lugar
Que no voy a olvidar
Conté hasta diez
...
Corrí tras de ti
El timbre sonó
Mi corazón cantó
Feliz te sonreí
...
Tu mano acercaste
Tu ayuda acepté
Me puse de pie
Y me susurraste
...
Nos vemos mañana
Te fuiste a la derecha
Por esa calle estrecha
Rumbo al fin de semana"
Aunque nadie lo supiera esa historia era real y cuando Tweek trataba de recordar lo que ocurría después le daba un terrible dolor de cabeza y luego pesadillas durante dos o tres semanas. Con el tiempo desistió, dando por terminada la canción ahí.
—Oye Tweek — Tony interrumpió la perfecta voz del rubio — vamos a dar un paseo por la ciudad. Dicen que Río es más hermosa en la noche
Tweak dio un paso atrás, no le agradaba la idea de andar en un país desconocido caminando por la noche. Lo único que deseaba era regresar al hotel y dormir unas horas. Bajó la mirada resignado. Craig notó esa tristeza. Detuvo al rubio en el final de las escaleras que permitían el acceso al escenario.
—Usted es la estrella, no él. No tiene por qué hacer algo que no desea señor Tweak
El rubio miró extrañado a Craig, nunca nadie, ni Paul, se había molestado en darle palabras de aliento o tratar de convencerlo de hacer su voluntad.
—Dime Tweek ¡Gah! — susurró el rubio caminando hacia su manager
Prometiéndose a sí mismo que esa sería la última vez que obedecería. No era un perro para que Tony le tronara los dedos y recompensara con croquetas. Fueron al mejor restaurante de toda la ciudad, además del más caro. El sol ya se había puesto y la oscuridad se abría paso a cada segundo. Aunque no era lo único que se acercaba inminentemente hacia ellos. Jason, Kevin y Tony bromeaban como si fueran viejos amigos mientras Paul por fin podía tener una plática normal con Tweek. Hasta que Craig salió al tema, Paul lo miró unos instantes, más alejado de ellos, viendo hacia todos lados. Le habían dado un arma y pronto tendría su propio comunicador. Contrataría a todo un equipo de seguridad. En verdad era sorprendente como el rubio había sido capaz de llegar tan lejos sin más protección que la seguridad local en cada uno de sus conciertos. El músico dejó su tenedor en la mesa y vio a su amigo a los ojos. Temblaba como siempre pero algo en sus ojos era diferente, el pequeño remolino que se notaba en su iris había desaparecido. Sonrió, Craig le daba tranquilidad. Pero no era del tipo que todos pensaban, no solo era la confianza de estar protegido, era como si su corazón por fin se hubiera calmado. Como si hubiera recuperado la pieza que el faltaba y le hacía acelerase en exceso. Tony se levantó de la mesa, excusándose con que iba al baño. Pasó por la columna donde estaba recargado Craig, se fijó en que nadie lo viera y se atrevió a decirle todas sus verdades a ese maldito. Craig volteó a verle, prediciendo lo que estaba por suceder. Lo supo por el ceño fruncido del chico.
—Yo no confío en ti, y aunque Tweek te defienda, en el instante en que yo pueda probar tus verdaderas intenciones te mandaré directo a prisión. No sabrás ni que fue lo que ocurrió — casi escupió las palabras el manager
Craig le dedicó una sonrisa, desconcertando aún más al pelirrojo.
—Cuando cumpla lo que vine a hacer dejaré de ser su guardaespaldas
Dicho eso se encaminó hacia otra columna, dejando aún más enfadado al chico. Tony apretó los puños con fuerza, con ganas de golpear la pared, pero se controló debido a la presencia de otras celebridades e incluso de reporteros privilegiados. ¿Lo que vino a hacer? ¿A qué se refería? ¿Robar? ¿Seducir? ¿Acabar con la carrera de Tweek? Por primera vez en su vida se sintió realmente impotente, su única esperanza era convencer a Paul, si lo lograba entonces Tweek acabaría dándole la razón. Pero solo había una manera de poner de su lado al músico. Tragó saliva y sus mejillas se tiñeron de rojo. Su corazón se apretó y negó con la cabeza, no jugaría con los sentimientos de alguien más, eso era bajo hasta para él. Miró al músico unos segundos. Paul sintió la mirada y alzó la vista, Tony se sonrojó más y casi corrió al baño. ¿Cómo es que ese chico siempre lograba ponerlo tan nervioso? Tweek miraba a todos lados, el lujo del restaurante se respiraba en el aire. Las columnas decoradas con minuciosos tallados, los meseros con ropa muy fina, candelabros y luces hechas de oro. Mujeres ataviadas de joyas y hombres que se jactaban de ser caballeros. Lo único que no cuadraba en ese mundo era la silenciosa sombra de Craig, un chico demasiado común para ese lugar. Ni siquiera el mismo rubio podía decir lo mismo. Amoldaba a la perfección, había sido hecho en el mismo molde. Movía de un lado a otro del plato los guisantes, ya sin apetito.
Entonces miró su vaso de agua y notó algo que pensaba solo ocurría en las películas. El líquido se movía ligeramente, salpicando un poco en la superficie, un grito se escuchó a lo lejos, luego se volvieron más y más. Una multitud apareció en la puerta del restaurante, una multitud que rápidamente se abrió paso por la recepción. Hablaban en portugués, pero se podía distinguir el inconfundible tono de fans enloquecidas. En cuanto lo vieron, el nombre de Tweek fue repetido una y otra vez. Kevin y Jason se pusieron de pie, estirando a Paul, el músico trató de alcanzar a Tweek, pero una chica se le adelantó, apresando el brazo de su ídolo. Tony salía del baño y quedó paralizado al ver la multitud, la sangre se le fue a los talones, vio a lo lejos a Paul y los organizadores, pero sin Tweek. Craig reaccionó más rápido que cualquiera de los miembros de la seguridad del restaurante. Se abrió paso entre la multitud con una facilidad impactante, como si solo hiciera a un lado la hierba alta. Localizó a Tweek y de un estirón hizo que su fanática lo soltara. El rubio vio esos ojos azul oscuro y supo que estaba a salvo. Se aferró a Craig y dejó que este lo cargara. Logrando entrar ambos a la bodega hasta el fondo del establecimiento, cerrando tras de sí. Tony por fin pudo moverse, siguiéndolos con la sangre hirviendo. Tweek se soltó poco a poco, temblando como nunca, jamás le había pasado algo así, casi moría asfixiado. De no ser por Craig. Su tic se había vuelto loco y no lograba articular ni una sola palabra, Tucker se limitó a abrazarle, sintiendo como los espasmos musculares disminuían cada segundo.
—No te creas Kevin Costner — dijo Tony abriendo la puerta de la bodega
—Di lo que quieras, pero Whitney está a salvo — contestó Tucker
Tony ya no pudo objetar nada. Ahora estaban amarrado a ese chico de por vida.
"El DJ nos hizo enamorarnos otra vez"
El deseo de Tweek se cumplió a la mitad, por fin estaba en el hotel, pero habría una fiesta en el último piso y debían asistir. Terminaba de colocarse su traje negro, intentando aplacar su cabello, desde luego falló. Esos mechones rubios no se movieron ni un centímetro si es que no se alborotaron más. Se recostó un instante en la cama, pensando en lo que le había ocurrido en el restaurante, le debía la vida a Craig y se sentía raro por eso. Como si se negara a tener un lazo de esa magnitud. Pero por otro lado no podía evitar sonreír al recordar su heroico rescate. Miró la mesa donde estaba la televisión, ahí estaba su libreta roja. Se levantó y la tomó del mueble, hojeándola rápidamente, ahí escribía todas sus canciones o apuntaba buenas ideas. Entonces llegó al manuscrito de esa canción. Esas cuatro estrofas, si pudiera recordar lo que ocurría después, le daría el final merecido. Cerró los ojos y lo intentó una vez más, recordó que iba a casa, pero no llegó. Vio un auto blanco detenerse frente a él. Vio el rostro de su padre y su madre. La migraña se apoderó de su cabeza y tuvo que cubrirse la boca para no gritar, apagando de inmediato la luz. Falló de nuevo y eso significaba otra cosa. Pesadillas. La puerta se abrió, vio unas sombras que supuso serían Paul y Nelly. Se acercaron y le ayudaron a sentarse. Entonces escuchó la inconfundible voz enojada de Nelly, tan aguda en esos momentos que le dañó sus oídos.
—Tweek, pensé que ya habías desistido, el doctor te dijo que por salud no volvieras a intentar recordar. Podrías morir ¿Sabes? — dijo asustándolo
—No es para tanto Nelly — exclamó Paul — debemos ir a la fiesta Tweek
El dolor desapareció lentamente, el rubio asintió y logró ponerse de pie. Tony los mataría si no iban, estaba hastiado de tantas "rebeliones".
—Tampoco es para que te sientas el héroe — dijo Tony viendo como Craig se colocaba sus lentes oscuros y un transmisor conectado a un nuevo equipo de seguridad. Cuatro brasileños contratados hacía unas cuantas horas
Su traje negro le daba un aspecto elegante y poderoso a la vez. Aunque Craig dudaba seriamente que algo llegara a pasar. Tony miró su reloj, moviendo el pie de arriba abajo en el suelo. En realidad Tucker estaba arreglado desde hacía diez minutos, pero le divertía molestar a Tony. El último piso de ese elegante hotel estaba arreglado para la ocasión. Jason recibía a los invitados, que iban desde antiguos organizadores, deportistas, artistas e incluso el presidente municipal. Kevin hablaba con algunos artistas locales cuando vio entrar al más importante. Tweek se veía casi igual, seguramente por ese cabello rebelde hasta la muerte. Nelly saludaba a todos efusivamente, su vestido brillaba con las luces artificiales. Los guardaespaldas estaban en las orillas o algunos infiltrados en el centro, pero por más que el rubio buscó, no logró ver a Craig. Toda la ciudad resplandecía por las grandes ventanas del lugar, era una vista que pocas personas llegarán a apreciar. El cantante logró ver el iluminado Cristo Redentor en lo alto de esa montaña, vigilando la ciudad y más lejos, el puente Río-Nilenoi; junto al mar. Solo pudo disfrutar ese efímero instante, antes de iniciar su rutina perfectamente ensayada. Saludar, agradecer y alagar. El ambiente se volvía asfixiante, idéntico al vivido en esa multitud alocada. E incluso peor. Necesitaba aire, con mucha urgencia. Vio entonces una ventana de cristal abierta hacia el balcón. La atravesó con miedo a ser detenido por Tony. Respiró finalmente y se dio cuenta. No estaba solo.
Tony se alejaba de la muchedumbre y perdía esa sonrisa. Paul rió un poco, llamando su atención, los ojos del pelirrojo le reclamaron, haciendo que la risa aumentara. El músico se acercó, por eso él prefería el anonimato.
— ¿No te diviertes? — Bromeó el castaño — estás en tu elemento
—Perdona si no me río de tu chiste — bufó Tony soltándose la corbata, dándose cuenta que ese era su oportunidad para hablar con el chico — ¿Has visto a Tweek? Lo perdí luego de saludar a ese grupo musical
—Tal vez está con Craig — dijo Paul, primero sonriendo, pero cuando vio la mueca de desagrado que hizo el pelirrojo la sonrisa desapareció de su cara y fue sustituida por un rostro enojado. Tony se dio cuenta de su error, tratando de explicarse — No digas nada, ya me ha quedado muy en claro, todo es obvio. Aún no lo aceptas Tony y dudo que lo hagas
El castaño le dio la espalda a su jefe y se alejó caminando muy veloz hacia un largo pasillo. Al final del cual se encontraban los baños, necesitaba un lugar donde tranquilizarse. Tony lo siguió, deteniéndolo a mitad de camino. Por suerte nadie podía verles directamente, no era buena idea armar un escándalo en una fiesta cuando eres el invitado.
—Paul no quise decir eso — dijo Tony sorprendiéndose a sí mismo por estar preocupado por la imagen que Paul tuviera de él. Tony sabía que era algo más que un modelo de comercial o un anuncio publicitario
Era una persona y estaba locamente enamorado de su compañero músico.
De un impulso besó los labios del castaño. Paul abrió los ojos de par en par pero no pasó mucho antes de corresponderle totalmente, entrelazando sus manos en la nuca de su jefe. Buscaba ese beso desde hacía varios meses. Nelly se dirigía al baño cuando se topó con esa escena. Esbozó una enorme sonrisa y regresó por su camino.
Al mirar a su derecha se topó con su guardaespaldas. Craig fumaba tranquilamente, cuando vio a Tweek apagó el cigarro de inmediato.
—Sabía que no le gustaban las fiestas — comentó Tucker tratando de romper el hielo entre su cliente y él — Hay demasiada gente ¿Verdad?
—D-Demasiada ¡Gah! — Comentó Tweek con su tic nervioso — n-no me a-agrada ¡Gah! M-Me prestan m-mucha a-atención ¡Gah!
—Eres la estrella de la noche — dijo Craig recargándose en el barandal
Tweek miró la ciudad de nuevo. Esas luces, eso era él, una luz que al llegar el día se extinguiría. Bajó la mirada y se sintió miserable. Entonces sintió la mano de Craig sobre la suya, alzó la vista de inmediato.
Tweek POV
—T-Tú solo me c-cuidas por e-eso ¡Gah! P-Porque s-soy la e-estrella
—No — Se apresuró a responder mi guardaespaldas, asustándome bastante por el tono tan serio con el que habló. Luego miró la ciudad, como buscando las palabras adecuadas para explicarme — Por supuesto que no es por eso
Apreté su mano y le hizo verme. Sentí el impulso de abrazarle, y así fue. Solo estaba agradeciéndole por haber salvado mi vida de esas maniáticas. Mi corazón comenzó a latir con fuerza, pintando mi rostro de rojo. Alcé un poco la vista y vi la sombra del rubor en mi guardaespaldas. Cerré con fuerza los ojos y me dediqué a abrazarle. Sus brazos se cerraron en mi cuerpo que, a comparación de él, era minúsculo. Sus manos acariciaron mi espalda, dándome una tranquilidad tan real que mis temblores desaparecieron. Deseé con todas mis fuerzas congelarme en ese instante. Con sus brazos estrujándome, su aliento en mi cabeza y su corazón en mi oído. Entre abrí los ojos y vi por la ventana la gente en la fiesta como si nada pasara. Como si de verdad fueran amigos o de verdad si quisieran. La duda volvió a mi cabeza ¿Por qué motivo un chico que no es mi fan o adora mi trabajo quisiera trabajar de guardaespaldas conmigo precisamente?
— ¿Entonces? ¡Gah! ¿Por qué m-me cuidas? — inquirí separándome
Noté como un nudo se formaba en su garganta, desvió la mirada y soltó mi mano. Abrió la boca en varias ocasiones pero no salió ni una sola palabra. Me vio a los ojos, como suplicándome olvidar el tema, pero yo me impuse. Si quería un lazo más cercano tenía que saberlo, tarde o temprano y era mil veces mejor saberlo de sus palabras que de algún chisme o publicación de una revista.
—No me recuerdas ¿Verdad? — dijo casi susurrando, las palabras se perdieron en el viento veraniego de Río. Pero mis oídos lograron captarlas antes de su huida
Sentí un dolor punzante en mi sien izquierda, algo que no había sentido nunca. Su imagen se distorsionó, el dolor opacó todo contacto con la realidad. De nuevo tuve que cubrirme la boca para no gritar. Sentí que Craig me sujetaba. El suelo se movió bajo mis pies y el dolor de cabeza se volvió insoportable. Las luces del hotel y las miles de Río se convirtieron en martillos y talados, atacando sin piedad alguna mi cráneo. Finalmente me desmayé del dolor. Tuve un sueño en ese lapso, mi canción, soñé que volvía a vivirla, solo que no logré ver el rostro de mi "mejor amigo".
Fin Tweek POV
Paul no pudo evitar gemir durante el beso, el oxígeno casi se acababa. Pero no fue eso lo que los separó. Una mujer gritó a lo lejos. Tony se separó de su amado, entonces escucharon "Es Tweek". Ambos corrieron para encontrarse con su amigo en el piso desmayado. Nelly llamaba a una ambulancia, Craig se veía asustado. Ni los asaltantes ni las chicas enloquecidas lo habían asustado tanto. Tony se puso histérico, empujando a Craig, culpándolo de lo ocurrido. Entonces Tweek reaccionó.
— ¿Estás seguro de que no quieres que te vea un doctor? — Preguntó Paul una vez que regresaron al rubio a su habitación — Nos asustaste Tweek
—E-Estoy b-bien ¡Gah! S-Solo necesito d-descansar un p-poco
Craig no se había atrevido a entrar. Se culpaba de lo ocurrido. Tal vez forzó demasiado la mente del rubio. Poco a poco comenzaría a recordar, estaba bien y era lo importante, tendría que dejar de presionarlo tanto.
—Tony — Empezó el músico — sobre lo que pasó en la fiesta, yo…
—No pasó nada — dijo Tony quitando al chico de su camino fríamente
Nelly volteó a ver a Paul y luego a Tweek. Justo cuando todo parecía ordenarse. Si deseaba que todo regresara a la normalidad tendría que interferir. Tweek veía el techo de su habitación. Sabía que no debía presionarse pero la duda lo envolvía ¿Recordar? ¿Qué debía recordar? Vio una sombra en el marco de la puerta. Craig entró dudoso a la habitación.
—Q-Quédate ¡Gah! Hazme c-compañía — pidió el rubio nervioso
2:20 AM — Río de Janeiro, Brasil (-3 UTC)
