Sé que no tengo perdón. Pero simplemente no me he podido concentrar en esta historia. Lo lamento mucho, pero les traigo la continuación, no dejaré la historia a la mitad. Quiero agradecerles por sus reviews del cap pasado, de verdad me animan y me hacían sentir más culpable por no haber publicado nada.

Título: La mafia italiana

Capítulo: 5/27

Pareja: Grophe

Canción: Money honey de Lady Gaga

POV: Christophe

Dato curioso: El nombre de Dug es un derivado de la palabra Drug (Droga)

De nuevo perdón por haberme tardado tanto.

Este mensaje es para ti Gabi: No creas que me olvido de que esperas mi historia. Mi amiba Sam me lo recuerda todos los días. No me deja en paz y me dice que tengo que cumplirle a mis fans así que agradecele por regañarme tanto.

¡Ya publiqué Sam ya no tienes que regañarme!

South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo 3: "La mafia italiana"

"Así que soy su amante y señora"

12 de Febrero del 2012

9:03 PM — Roma, Italia (+1 UTC)

Gregory mordía sus uñas mientras el camión entraba a la ciudad de Roma. Incrédulo todavía ¿La Cosa Nostra y la Ndrangheta unidos en una sola mafia? Ni en sus sueños más locos llegó a imaginarlo. Aunque ese no era precisamente la peor de las noticias. El problema residía en cierto chico adicto al tabaco que trabajaba para La Costa Nostra. El chico del que ha buscado escapar desde hacía años. Dug tomó su mano, el inglés lo abrazó con fuerza, aprovechando la soledad del transporte. Una verdadera guerra se acercaba. Dug le dijo palabras de aliento y le hizo ver los acueductos desde la ventana, debía mantenerse firme si esperaba alejar al francés. Muy pocas veces el rubio había compartido alguna anécdota de su ex compañero de crimen, y cuando llegaba a hacerlo no podía evitar soltar una lágrima o enfurecerse en extremo. En palabras de Gregory. Ze Mole era mayor desastre del universo, el error de Dios, un descuido de la naturaleza. Y a Gregory le encantaban los errores. Sobre todo ese.

Christophe miraba aburrido el coliseo, no deseaba mostrar los nervios que le recorrían el alma, jamás pensó volver a ver a su amigo inglés. Cometió muchos errores en su adolescencia y el más grande de todos fue dejar ir al inglés. Ahora lo remediaría, era un nuevo inicio para todos. Mack le miraba con una ceja alzada, conocía lo bastante a "El Topo" como para saber en quien pensaba. Ese chico rubio que aparecía en la única fotografía que Christophe atesoraba realmente. A pesar de ser un mercenario frío y sin sentimientos, suspiraba enamorado al ver esa imagen. Mack miró hacia otro lado, quitándose un mechón de cabello rubio de la cara. Ze Mole volteó a verle enojado, seguro de que su compañero se contenía para no decir algún chiste o reírse de su infortuna. Incluso tuvo que intervenir en la pelea que se armó en la oficina el jefe en cuanto el pelinegro se enteró de la fusión. Tenía ganas de ahorcar a Cartman, maldito marica. La única razón por la que fusionó a las familias era para estar con ese Scott.

El punto de reunión era un viejo hotel abandonado. Christophe llevaba tres horas esperando, había fumado una cajetilla entera y Mack luchaba por quitarle todo el tabaco que podía. Entonces la puerta se a abrió, un chico pelirrojo y pecoso entró con total comodidad. Cartman bajaba las escaleras y la sonrisa que esbozó al ver a su medio hermano, era la primera que venía desde el fondo de su corazón. Se contuvieron para no abrazarse y se limitaron a un saludo de manos. Atrás del pelirrojo iba un chico rubio de ojos azules. Gregory Fields, el mejor ladrón del mundo. Junto a él un chico castaño a quien Ze Mole no le prestó atención, perdiéndose en la presencia de su ex amigo y de quien seguía perdidamente enamorado. Lo miró de pies a cabeza y fue cuando notó que el chico castaño le agarraba de la mano. Abrió los ojos de par en par, dando incluso un paso hacia atrás. Scott y Eric se fueron a la que sería la nueva sala de juntas, dejando ahí a los jóvenes. Gregory soltó un suspiro antes de por fin mirar a Ze Mole.

—No te veo desde hace mucho, Christophe — su voz era calmada pero al borde de quebrarse — te presento a Dug… mi… novio

El rostro del pelinegro se puso totalmente pálido, sintió que perdía el equilibrio y estuvo al borde del desmayo. La simple idea de imaginar a su amado Gregory con otro chico. Mack tuvo que sostenerlo para regresarlo a la realidad. Ze Mole luchó por recobrar la cordura y ocultar sus heridas.

—Sí… hace mucho — logró pronunciar — te presento a mi compañero, Mack

Un silencio incómodo se posó sobre los cuatro. Dug y Mack intercambiaron una mirada. Gregory se sentía débil, sentía que había traicionado a su mejor amigo y vaya que lo había hecho. Chris respiraba agitadamente, sin molestare ya en ocultar su desagrado. Estaba por hablar cuando escucharon la voz de Cartman que les ordenaba a los cuatro ir a la sala de juntas. Los mafiosos se dirigieron a una habitación con una gran mesa en el centro. Las cortinas cerradas, dándole mucha oscuridad y una pizarra en la pared. Cartman apoyaba sus dos manos en la mesa, con la cabeza inclinada, viendo la madera. Scott le susurraba unas últimas palabras provocando que los puños del castaño se cerraran con fuerza arañando la madera. Lo miró con ojos de muerte, haciendo que el pelirrojo se le acercara a punto de besarle. Eric se alejó, muy sonrojado, notando la presencia de los otros.

—Son demasiado lentos — bufó el gordo — siéntense, debemos avisarles de algunos cambios en el poder — esperó hasta que los cuatro mafiosos estuvieron sentados para continuar — tendremos que degradar a uno de ustedes. Christophe, fuiste mi mejor mercenario, por eso llegaste a Sttocapo… pero Gregory me parece más confiable. A partir de hoy eres un Capodecime igual que Mack, ambos rendirán cuentas a Gregory y a Dug ¿Entendido?

Ze Mole abrió la boca, asimilando la sorpresa. Pero una vez aceptado, el enojo se apoderó de su cuerpo. Se levantó de la silla de un salto, golpeando la mesa, una cosa era vez como Gregory estaba con otro y era muy diferente tener que trabajar para ese hijo de puta. Mack lo tomó del brazo, pero el pelinegro lo empujó, casi tirándolo al piso. Ahora sí que estaba encabronado.

—Soporto la estúpida fusión, cuando todos saben el verdadero motivo de ésta, soporto el hecho de tener que trabajar con completos desconocidos. Pero no permitiré esto ¡Primero me matan antes de trabajar para esos dos!

Scott sacó una pistola, apuntándole al francés directo en la frente. Si ese era el deseo del mercenario, bueno, se le cumpliría. Gregory se interpuso entre el arma y su jefe. Viéndole directamente a los ojos, conocía a Scott y sabía que no estaba dispuesto a perderlo. El rubio intentó negociar con ambos bandos.

—No es para tanto Chris, estoy seguro que aprenderás a trabajar conmigo. Piensa que es como en los viejos tiempos — dijo provocando primero el enojo del francés y luego una sorpresa. Recordando los "viejos tiempos" no pudo evitar sonreír

Soltó un bufido, resignándose. Mack se relajó, era un verdadero trabajo convivir con ese chico. Cartman se sentó, cruzándose de brazos. Esperaba una reacción más explosiva. No sé, tal vez unos disparos y quizás un puñetazo a Scott o a él. Pero se contuvo totalmente. Miró a Gregory alzando una ceja, comprendiendo todo, soltando una risotada que asustó a los presentes. Christophe se puso rojo a más no poder, ese maldito gordo se había dado cuenta de todo. Eric se limpió las lágrimas que habían salido por la risa.

—Eres un jodido sentimental christophe — rió entre dientes el gordo

—Les tenemos su primera misión — dijo Scott centrándose en los negocios. Extendió unas fotografías en la mesa, eran de una bodega a las afueras de Roma — El cargamento de la Camorra es más valioso que cuando estaba cerca de Sicilia. Quiero que me lo traigan completo ¿Entendido? Llévense los hombres que deseen, cuento contigo Gregory, si fallas…

Ternoman quitó el seguro de su arma, acariciándola ligeramente. El rubio asintió, saliendo junto con Dug. Christophe tardó un poco en reaccionar, viendo fijamente la denominada "Rata pelirroja" por parte de las demás mafias. Experto en robar y hundir a los demás. Aunque no solo sabía robar pertenencias físicas, si no también corazones. Nada más miren a Eric. Salió azotando la puerta tras de sí, demostrando que a pesar de resignarse, seguía inconforme. Mack rodó los ojos y siguió al francés, no sin antes disculparse con los jefes. Cartman soltó un suspiro, fue una grandiosa idea juntar de nuevo a ese par de maricas, les darían muchas horas de diversión.

Gregory había esperado a su nuevo subordinado. Christophe se detuvo justo delante de él, con la sangre hirviendo. Jamás le habían dado una misión que no incluyera matar o torturar a algún capo rival.

—Trae a tus diez hombres de confianza — ordenó Gregory — iremos a la media noche — el tono de voz de su ex amigo solo echó madera a la fogata

—Yo jamás te he obedecido — dijo christophe acercándose bastante molesto — y jamás te obedeceré Gregory. Yo soy el superior aquí

Gregory frunció el ceño, cansado de la infantil actitud de Ze Mole. Entonces ocurrió lo que no debía haber pasado. Dug intervino en la pelea.

—Pues aunque no quieras. Oíste a los jefes y tú ahora nos debes obedecer

Gregory no tuvo tiempo de reaccionar. Christophe ya había tirado a su novio y ambos forcejeaban en el piso. Mack y él se dieron una mirada antes de tomar cada uno un brazo del pelinegro, inmovilizándolo temporalmente. Dug quería seguir con la pelea, enojado con ese chico por fastidiarle tanto la vida a su amado rubio. Le lanzó un golpe que Ze Mole pudo esquivar a pesar del agarre de los dos rubios. Gregory se molestaba más a cada segundo, sabía que si explotaba diría cosas que no quería.

— ¡Basta Christophe! Maldito francés hijo de puta. Aunque te pese cabrón, toda mi vida le he pasado bajo tu yugo, pero eso se acabó. Así que ve por tus jodidos compañeros o te juro que te pego un tiro aquí mismo

DeLorne intentó argumentar. Mejor hubiera sido quedarse callado.

—Mierda Chris, acepta de una maldita vez la situación, quieras o no Dug vino para quedarse y tendrás que obedecerle al igual que a mí. No me creo tu enojo hacia los jefes o la autoridad, es por el hecho de que ya no somos nada más tú y yo

DeLorne quedó mudo. Le asestó un golpe directo a su orgullo y su corazón. Tragó saliva en seco y le dio la espalda al rubio, haciendo que éste se sintiera terriblemente mal. Dijo que iba a buscar a sus hombres pero en realidad intentaba que no lo vieran derramando esas débiles lágrimas. Mack le siguió sin decir nada más. Gregory apretó los puños y cerró con fuerza los ojos.

—Tal vez fui demasiado brusco — susurró Fields a su novio

—Merece la verdad — dijo el castaño abrazándole — tendrá que aceptarlo

Christophe POV

Ese hijo de puta. Ha convertido a Gregory en su esclavo, no se da cuenta de quién es el verdadero enemigo aquí. Es Dug, no yo. Justo lo que me recetó el doctor, un jodido idiota que me aparta de Gregory, una misión estúpida, otro culo que besar y encima Mack siguiéndome como perrito faldero. Necesito tranquilizarme, necesito un cigarro. Mierda, los tiene Mack.

—Dame un cigarro — le dije extendiendo mi mano. Se detuvo de golpe y miró el piso — Mack ¡Dame los putos cigarros! A menos que desees una bala en tu estúpida cabeza — finalmente extendió la cajetilla

Tomé el cigarro y lo encendí temblando de rabia. Vaya que estaba molesto ¿Cómo no iba a estarlo? Cuando veo que el chico que más amo se revuelca con un intento de hombre. Yo soy mil veces mejor que ese inepto. Mack me miraba asustado, solté el humo del cigarro y le ordené.

—No te quedes parado como pendejo, ve por los demás en vez de verme con lástima. Hay un trabajo que hacer — le dije dándole la espalda

"Y disfrutar de los regalos y los viajes a las islas"

La ciudad de Roma podía parecer romántica durante la noche, peor en los extremos de la milenaria ciudad te encuentras con lo que es la mafia. Miles de sospechosas bodegas. Gregory discutía con Dug, diciendo como robarles sin que se dieran cuenta ¿Por qué no mejor solo incendiamos todo? Cuando el debate terminó nos reunieron a su alrededor, nos explicaron a cual bodega entraríamos y que mercancía exactamente robaríamos, luego Gregory me vio.

—Vamos a robar, procura no matar a nadie, te conozco christophe

Solté un bufido y me hice el que no lo oyó, si me conocía tan bien ¿Por qué me hacía esto? Comenzamos a movernos sigilosamente por las orillas de las bodegas. Abrieron con facilidad la cortina de metal y miles de cajas aparecieron frente a nosotros. Marcadas de diferentes colores, las rojas eran las que buscábamos. Un camión nos esperaba unos 200 metros en el bosque, teníamos que transportarlos hasta ahí. Todos ayudábamos, excepto por Mack y el marica de Dug, quienes vigilaban por si alguien de la Camorra se daba cuenta de nuestra presencia. Vi como Dug le susurraba algo a mi compañero y Mack se unía a nosotros transportando. ¿Mi vida dependía de ese idiota? Traté de hablar con Gregory pero solo me ignoraba, quise acercarme a él para ayudarle a vigilar y fui detenido por Fields de inmediato. Le di una mirada de odio y continué cargando cajas. Yo no estaba hecho para este trabajo, lo mío era matar a sangre fría. Trabajitos como este eran una verdadera mierda para mí. Gregory se detuvo a mi lado, estaba exhausto y eso que solo habíamos comenzado. Reí un poco al verle y me dirigió una mirada de muerte. Los viejos tiempos, en ese entonces solo éramos Gregory y yo contra el mundo, sin nadie más que nos acompañara o interrumpiera. Solté un nostálgico suspiro antes de escuchar una voz claramente italiana, una muy poderosa y peligrosa a la vez.

—Miren nada más, los de la familia marica — al voltear me topé con la imponente mirada de Don Luigi, el jefe de La Camorra, a su lado iba su Sttocapo Trent Boyett. Un chico tan rudo como yo — creo que debemos darles la bienvenida a Roma como La Camorra acostumbra

Soltamos de inmediato las estúpidas cajas y sacamos nuestras armas ¿Cómo mierda nos tomaron por sorpresa? ¿Qué no se supone que el inútil de Dug estaba vigilando? Las balas atravesaban las cajas con facilidad por lo que no servían para nada de escudo. Busqué a Mack con la mirada, se defendía perfectamente, luego mi corazón se apretó. Vi como una bala rozaba el brazo de mi amado rubio. Le disparé al cabrón que casi mata a mi amigo, acabando con él de inmediato. Pero por más que busqué, no vi a Dug por ningún lado, maldito cobarde. Sentí un golpe en mi mejilla, ese cabrón de Trent me había dado un golpe directo. Traté de dispararle pero aventó mi arma lejos. Podía ver claramente las balas por encima de nosotros, incluso aplastamos varios casquillos al rodar por el piso. Lo golpeaba con fuerza, pero él casi me noqueaba. No por nada era el Sttocapo. Finalmente me lo quité de encima. Mack gritó mi nombre, volteé a mi derecha y vi algo que me dejó helado. Trent le apuntaba directamente a Gregory. El estúpido inglés ni cuenta se había dado, estaba ocupado disparándoles a otros sujetos. Mi cuerpo reaccionó, no porque mi mente se lo ordenara, porque claramente pensé "Ya se jodió" fue mi corazón quien movió mis piernas, eliminó por completo el miedo paralizante y me hizo gritarle fuertemente.

— ¡Cuidado Gregory! — alcancé a pronunciar antes de escuchar el disparo, sentí una presión muy fuerte en mi hombro derecho, mis oídos zumbaron al grado de que pensé quedarme sordo. Vi que Gregory gritaba "Retirada" pero no capté sonido alguno. Un calor proveniente del punto de presión se extendió por todo mi pecho hasta mi mano derecha, donde escapaba lentamente

Mi rubio amigo me hizo apoyarme en él y comenzó a gritarme cosas, caminé un poco y noté el temblor de mis piernas. Logramos salir de ahí cubiertos por mis leales hombres. Dispuestos a morir por su líder. Por el honor de la familia. Perdí el sentido del tiempo, lo siguiente que recuerdo es el húmedo pasto en mi espalda y el rostro lleno de sangre de Gregory. Finalmente el molesto zumbido en mis oídos desapareció, los gritos de Fields taladraron mi cabeza.

— ¡Chris! ¡Chris carajo! ¡Dime algo! ¡Lo que sea puta madre!

— ¡No me llames Chris, mierda! — le grité fastidiado de ese apodo

Mi insulto pareció tranquilizarle. Entonces noté la sangre que había en su rostro, me preocupé de inmediato, tocándole la mejilla.

—Gregory, estás herido — dije mostrándole mis dedos completamente rojos

—No idiota — me gritó molesto — es tu sangre, tú eres el que está herido

Me fue imposible no sonreír al ver lo mucho que aún le importaba. Fields desvió la mirada, las luces de un auto se acercaban, lo tomé de la mano y le supliqué que no se fuera. Se mordió el labio inferior sin estar muy seguro. Miró a su alrededor y luego apretó mi mano, traducción, Dug no está. Ese maldito hijo de puta, ya me encargaría de hacerlo pagar, casi nos mata a todos, estoy seguro que perdimos al menos a tres de los nuestros y yo estoy herido. Don Eric se encabronará y no permitiré que solo me regañe a mí. Me subieron a un auto y entonces perdí el conocimiento.

Fin Christophe POV

Andrew revisó su reloj de pulso, eran las dos de la mañana. Se habían propasado un poco con la fiesta de bienvenida a los novatos en el cuerpo policial de Italia. Su padre yacía en el piso al lado de una botella de cerveza. El fantástico oficial Barbrady borracho a más no poder ¿Qué no se suponía que el joven alocado era Andrew? Genial padre el que tenía. Se despidió de algunos invitados y luego trató de despertar a su padre sin mucho éxito. Logró levantarlo del piso y caminar a rastras con él rumbo al auto. Los efectos de la bebida surtían efecto pero si no manejaba él se quedarían ahí toda la noche y sabía que en cuanto su padre abriera los ojos mataría por otra cerveza. Debía llevarlo a casa, esposarlo a la cama para que no fuera a hacerse daño y luego intentar dormir un poco. Su turno sería el nocturno e iniciaría al día siguiente. Cerró la puerta del auto, escuchando los ronquidos de su padre. Rodó los ojos, buscando las llaves. No las encontró en su bolsillo ni en la guantera. Esculcó a su padre y el mismo resultado, suerte que la puerta tenía truco o de lo contrario no hubiera podido ni meter a su dormido progenitor. Salió del auto móvil, seguramente estaban por ahí tiradas en el bar. Buscó por todos lados, moviendo algunos elementos borrachos, sin encontrarlas. Salió por la puerta delantera, la poca luz de los faroles dificultaba su tarea pero las encontró. Le pareció increíble que luego de cuatro horas nadie las hubiera robado. Se agachó para recogerlas cuando escuchó la puerta del hotel abandonado abrirse. Se ocultó en las sombras de la calle, reaccionando debido a su entrenamiento policial.

— ¡Claro que es una buena idea Scott! ¡Mándalos a una puta misión de robo! Si algo le pasa a christophe te juro que te arrancaré las bolas

Reconocería ese acento americano y ese potente tono de voz en cualquier lado. Se trataba nada más y nada menos que de Eric Cartman, uno de los capos más buscados de todo el país. Pero lo que más le sorprendió fue verle al lado de otro de los más buscados. El peligroso Scott Ternoman, medio hermano del castaño pero enemigos por naturaleza. Había escuchado rumores de una fusión pero los consideró mentiras. La prueba estaba ahora frente suyo.

—Calma cerdito, solo fue un disparo al hombro, no morirá por eso y si lo hace. Que pendejos hombres tienes — rió el capo Ternoman

Cartman se giró con intenciones de darle un puñetazo a su medio hermano, pero se topó con los labios de Scott que aprisionaron los suyos con tanta facilidad que le hizo verse patético. Eric al principio forcejeó, pero se dejó llevar por el beso de su medio hermano. La fusión había sido para que los medios hermanos por fin estuvieran juntos, no por el territorio, ni por las ganancias. Era por esos dulces y delicioso besos. Andrew estaba boquiabierto, tenían la guardia baja, podría arrestarlos, pero necesitaría refuerzos. Miró el bar y descartó cualquier posible ayuda de los oficiales inconscientes en el piso. Llevó su mano a la cintura, sacando el arma que tenía desde niño, se la había robado a su padre. La consideraba el símbolo y representación de su sueño de ser oficial de policía.

— ¡Manos arriba! — gritó sin pensarlo mucho. De lo contrario no se habría atrevido a revelar su posición — policía italiana ¡Manos arriba!

Eric empujó a Scott, tenía las mejillas rojas a más no poder. Dio un paso al frente, protegiendo totalmente al pelirrojo. Le miró unos segundos antes de soltar un bufido y dejar de tomar enserio el arma que le apuntaba.

—Por un momento creí que de verdad había peligro. Estúpido policía, creí que mi mensaje les había llegad. La Ndrangheta ahora está de mi lado. Ya no hay necesidad de que los busquen y arresten — dijo dándole la espalda

— ¿Qué? — inquirió Andrew totalmente confundido

—Lo que oíste, solo sigue el trato y agrega a La Ndrangheta

¿Trato? ¿Trato con La Cosa Nostra? ¿La policía era así de corrupta? Andrew quedó tan impactado que ambos capos pudieron escapar con completa calma. El chico comenzó a temblar, negándose a aceptar las palabras del criminal. Barbrady no podía ser parte de eso, su padre no. Guardó el arma y atravesó el bar, tomando una cerveza de una de las mesas. Llegó hasta el auto, ahí seguía dormido su progenitor. Le arrojó el frío líquido. El oficial abrió los ojos de golpe, lamentándose al notar que el contenido derramado era alcohol. Seguía muy borracho y arrastraba las palabras al quejarse. Andrew fue directo.

— ¿Tenemos un trato con La Cosa Nostra? — preguntó apretando la mandíbula

El alcohol se congeló en la sangre de Barbrady. Miró a su hijo y supo que no bromeaba con su pregunta. Soltó un largo suspiro, esperaba poder ocultarle ese trato unos años para después explicarle la verdadera situación con la mafia. Lo había tomado por sorpresa, en el fondo sabía que existía el riesgo de que se enterara antes de lo planeado, pero nunca se le ocurrió que fuera el día de su fiesta de bienvenida.

— ¿Qué? ¿De qué hablas hijo? — Barbrady decidió negarlo

—No me mientas papá, acabo de ver a Don Eric en la cala. Me dijo que siguiera el trato de incluyera a otra familia ¿Cómo pueden llamarse oficiales?

—Escucha hijo, cuando eres policía debes seguir las órdenes de tu superior

— ¿De eso se trata ser policía? ¿Bajar la cabeza cual perro adiestrado?

— ¿Creías que era diferente? ¿Cumplir con la justicia y atrapar a los malos?

Barbrady no pudo evitar reír ante la ingenuidad de su hijo. Andrew le cerró la puerta en la cara. El oficial tardó un rato en distinguir que se alejaba.

— ¿A dónde carajo vas Andrew? — dijo bajando la ventanilla del vehículo

—Caminaré — gritó su hijo aventándole las llaves a su patético padre

No dejaría las cosas así. Atraparía a Eric Cartman aunque nadie lo apoyara. Bueno, eso era lo que él creía. No notó la presencia de un chico en el estacionamiento, uno que no confiaba en La Cosa Nostra y haría lo que fuera por verla caer. Dug llamó a sus contactos. Necesitaba con urgencia el celular de Andrew.

"Cuando me tocas, eso es tan delicioso"

Christophe POV

Una potente luz se coló por mis párpados, cuando intenté cubrirme de esta me dolió todo mi costado derecho desde el hombro hasta la cadera. No pudo evitar gemir de dolor, entonces sentí una mano sobre mi brazo, al voltear vi la figura iluminada de Gregory. Sonreí totalmente al verle y pude apreciar el sonrojo que se apoderó de sus mejillas. Miré a mi alrededor, estaba en una sala completamente blanca, con un aparato que monitoreaban mis latidos. Toqué mi hombre derecho y noté los vendajes.

—La bala te atravesó ¿Cómo es que no sentiste nada? — me preguntó

—Si no me interponía te hubiera matado — respondí — ¿Dónde está Mack?

—Está bien, de hecho fuiste el único herido, los demás escaparon ilesos

— ¿Contando a Dug? — le inquirí haciéndole creer que pensaba que había peleado

—Sí — Respondió él — no sé por qué no nos avisó del ataque. Pero si peleó

Alcé una ceja, sin creerle, entonces todo su afecto se volvió odio, uno muy profundo y negro hacia mí. Se levantó de la silla dispuesto a irse.

— ¿Vas de dejarme solo? ¿A este pobre herido? — le pregunté como en los viejos tiempo. Se detuvo en la puerta y suspiró resignado, volviendo conmigo

Tomé su mano sin el menor permiso. Extrañaba verle derretirse por mí, reír por mis bromas y soportar el humo de mis cigarros. Los interminables días con misiones y las noches bajo el mismo techo, en el mismo lecho. Éramos solo unos niños la última vez que nos vimos y mi vida ha sido miserable desde entonces. Pero eso no se lo diría. Tenía ese orgullo francés del que tanto me reclamaba el inglés aunque era precisamente eso lo que nos mantuvo a flote en momento difíciles y me permitió matar a nuestros enemigos.

Sus ojos azules se encontraron con los míos. Solíamos decirnos tantas cosas con una simple mirada, yo era capaz de leer cada uno de sus pensamientos, pero ahora solo veo dos nubes grises que me impiden ver más de cerca. Apretó mi mano y revisó mi herida, aún salía un poco de sangre pero se veía mejor, colocó una nueva gasa y rió ante uno de mis quejidos.

Fin Christophe POV

El corazón de Gregory estaba hecho un lío. No podía negar las mariposas que revoloteaban en su estómago al tener la mano de Christophe sobre la suya. Pero la idea de Dug apareciendo de repente, viendo esa imagen le aterraba. Quería a Dug, pero no podía apartarse de ese palpitar descontrolado de su corazón. Dijo que la distancia borraría las huellas de Ze Mole, estaba totalmente equivocado, el recuerdo de Christophe estaba presente en cada misión, en cada cigarrillo, en cada palabra en francés. Cada caricia, cada beso, cada deseo oculto. Ze Mole, estiró su mano hasta acariciar la suave mejilla inglesa. Gregory se puso totalmente rojo.

—Gregory — empezó el francés con un nudo en la garganta — ¿Recuerdas los días en los que paseábamos por la campiña italiana? ¿Las muchas noches bajo el cielo estrellado? Solo nosotros dos, compañero. Desde esos días he querido decirte algo importante — hizo una pausa para ver el rostro intrigado de su mejora migo — desde entonces he deseado decirte lo mucho que te amo

La boca de Gregory se abrió de la sorpresa. Soltó de inmediato la mano del francés. Aunque en el fondo siempre quiso escuchar eso, de golpe recordó los motivos por los que huyó de él. La razón por la cual el lazo de amistad se rompió sin más remedio. Apretó con fuerza los puños, dándole una mirada asqueada a su compañero mafioso, sintió de nuevo esa traición, ese dolor irreparable. Negó con la cabeza una y otra vez.

—Estoy con Dug, Christophe. Tú y yo nunca seremos absolutamente nada, tal vez ni siquiera amigos — concluyó saliendo de la habitación

Christophe quedó atónito, jamás en su vida pensó escuchar esas palabras salir de la boca de Gregory. Quiso lanzar un puñetazo pero sabía que eso solo lastimaría más su brazo, entonces plan B; un cigarro. Buscó en el buró y no encontró nada, soltó un bufido e intentó levantarse. La herida sangró un poco por el esfuerzo pero Christophe logró caminar un poco, tenía una cajetilla de emergencia en su habitación, no debía quedar muy lejos de ahí.

Andrew caminaba cerca del Coliseo que a esas horas todavía seguía muy iluminado. Hacía más frío de lo que esperaba y no traía ni una miserable chaqueta. Veía como el vaho salía de su boca, todavía intentando asimilar la inmensa red de corrupción de los que se decían los mejores policías de Europa. Por eso no había tantos escándalos ni problemas con la mafia. Todo estaba fríamente calculado. Su celular sonó, rompiendo el silencio que usaba para meditar sus problemas.

— ¿Diga? — contestó no muy seguro. A esas horas nadie debía llamarle

— ¿Andrew Barbrady? — preguntó una voz distorsionada. El policía tuvo miedo

—Sí ¿Por qué? — preguntó esperando una amenaza o la noticia de un secuestro

—Escuché que desea atrapar a Don Eric. Yo puedo ayudarle — dijo dándole esperanzas al policía — soy parte de La Ndrangheta y no me agrada esa fusión. Estoy dispuesto a traicionarlo porque nunca lo consideré mi líder

Christophe casi llegaba a su habitación, aunque solo había entrado a aventar sus cosas antes de irse a la misión. Pero al pasar por una puerta escuchó una extraña frase, una que tenía la palabra "traición". Pegó el oído a la pared, reconociendo entonces la inconfundible voz de ese hijo de puta. De ese maldito que no les avisó del ataque de La Camorra. Era Dug.

—Soy tu única posibilidad para atrapar a Eric Cartman ¿Aceptas o no mi ayuda? — preguntó más desesperado el castaño, podían descubrirle

— ¿Qué quieres a cambio? — Dijo Andrew — algo debes querer además de ver caer a Eric

—Eres demasiado listo para ser un Barbrady, quiero que maten a cierto chico, un mercenario, el favorito de Cartman. Christophe DeLorne

El francés contuvo un grito, ese maldito cabrón. Sabía que no debía confiar en él. Contuvo las ganas de entrar y golpearle y siguió oyendo.

—Trato hecho — dijo Andrew sin pensarlo de nuevo. Estaba tan desesperado por ver caer a la mafia y los corruptos oficiales que estaba dispuesto a cumplir cualquier condición a cambio — pero quiero que me prometas no hacerle ningún daño a mi padre y yo te dejaré libre ¿Está bien?

—Trato hecho — respondió Dug con malicia. Sabía que Gregory podía salir lastimado. Pero saben algo. Eso le importaba un carajo, solo era el novio del rubio para conseguir un buen puesto y un buen dinero. Ese chico Christophe lo sospechaba y lo mejor era sacarlo de una vez del camino

A penas colgó el teléfono la puerta se abrió de golpe, mostrando a un enojado Topo del otro lado del umbral. Dug se hizo el desentendido, preguntado inocentemente que era lo que necesitaba. Christophe se acercó a él con dificultad debido a la herida. Poniendo una de sus manos en el hombro del castaño, siguiéndole el juego de no entender nada. Bajó la cabeza haciendo que Dug bajara totalmente la guardia. Entonces le asestó un golpe en la mejilla con la mano derecha, provocando que su herida volviera a sangrar, manchando aún más la gasa que la cubría. Dug casi se cae.

—Maldito hijo de puta ¡Traidor! — gritó Christophe antes de gemir de dolor

—Solo te haces daño Christophe, de nada te servirá golpearme

—Solo espera a que todos se enteren de lo que en realidad eres, maldito

— ¿Quién te creerá? Gregory te odia, soy el consentido de Scott y Eric cede a cualquier petición del pelirrojo. Solo quedarás como un loco celoso ante todos. Y de todas maneras cumpliré mi propósito

El francés quedo mudo ante tales palabras, cada una de ellas era verdad, tenía la soga al cuello. No podía decir anda sin quedar como un loco. Entonces sintió la punzada de dolor provocada por el golpe, doblándose de dolor. Dug lo pateó en el hombro haciendo que gritara. Mack pasaba por ahí cuando escuchó el grito. Entró sin tocar y se topó con la imagen de christophe en el suelo, Dug se agachó, fingiendo estar preocupado, ayudándole a levantarse. El rubio se acercó bastante preocupado ¿Qué no se supone que Ze Mole debía descansar?

—Christophe ¿Qué haces de pie? — preguntó Mack ayudándole

Gregory buscaba desde hacía un buen rato a su novio. Dejó el pasillo e la habitación de Christophe al final mientras buscada, escuchó un grito y vio como Mack entraba a una habitación. En cuanto escuchó que quien gritó fue Chris se acercó preocupado, aunque ya en la puerta se arrepintió de haber ido. Mole alzó la cabeza y vio al inglés, era su oportunidad, Mack le creería, incluso podía serle de ayuda para convencer a Gregory. Reunió todas sus fuerzas y se atrevió a hablar.

—Dug nos va a traicionar Gregory. Hizo un trato con la policía, va a traicionar a La Cosa Nostra — logró articular en medio de los impulsos dolorosos

El rostro del rubio se llenó de ira, se acercó al francés y lo empujó sin importarle las heridas que le causaría. Christophe vio a la perfección la sonrisa en el rostro de Dug y la intriga en el rostro de Mack.

—Eres una mierda Christophe, te rechacé ¡Acéptalo de una vez!

—No miento Gregory — casi gimió el chico, más no por el dolor de su brazo, si no por la herida que se había creado en su corazón por la frialdad de quien siempre consideró su amigo — no quiero que te pase anda malo

Fields apretó los puños, tomó la mano de Dug y lo encaminó a la puerta, deteniéndose en el marco. Besándolo para herir aún más al mercenario. Algo se rompió en el chico, pero no culpó al rubio, todo era culpa de su maldita droga. Dug era el culpable de todo.

—Aún así te amo Gregory — gritó el francés — y pronto serás mío

Mack estaba boquiabierto. Sonrió segundos después. Lo sabía. Dug intentó golpearle, fue detenido por su novio. Gregory vio directamente esos ojos verdes, idénticos a dos esmeraldas. Dos joyas que se negaban a apartarse de los zafiros ojos del inglés. Se acercó a él, tomándolo del cuello. Recordando la mayor decepción de su vida, recordando el instante en que perdió toda confianza al francés.

—Te odio Christophe DeLorne, con cada fibra de mi ser

6:20 AM — Roma, Italia (+1 UTC)