Hola a todas mis lectoras y lectores. Les traigo, por fin, un nuevo cap de esta historia. Tengo una buena y una mala noticia. La buena es que me curé (Gracias por sus buenos deseos) y la mala que mañana inicio mis cursos de invierno por lo que no tendré mucho tiempo para escribir.
También tengo dos noticias. Recuperé mi inspiración y casi termino de escribir Husos Horarios en mi cuaderno, voy en el capítulo 18. Es un buen avance porque llevo escribiendo esta historia desde Julio. Y otro noticia que puede que no consideren importante pero quería decirles también que ya pasó mi cumpleaños y quería que supieran cuando fue (el 5 de noviembre) no es para que se sientan mal por no felicitarme porque no lo había dicho hasta ahora, es solo para que conozcan un poco más de mí.
Título: Las pirámides de Egipto
Capítulo: 6/27
Pareja: Style
Canción: Teenage dream de Katy Perry
POV: Stan
Dato curioso: El personaje de Ricky está basado en Brandon de la película "Los muchachos no lloran"
Lamento haberme tardado tanto pero a penas estaba acostumbrándome a las vacaciones y estas ya acabaron.
South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.
Capítulo 4: "Las pirámides de Egipto"
"Tú me haces sentir como si viviera un sueño adolescente"
12 de Febrero del 2012
10:03 PM — El Cairo, Egipto (+2 UTC)
Las tumbas de los faraones eran designadas por letras y números. Ramsés I descansaba en KV16 y Sethy I en KV17. Pero nadie pensó encontrar una tumba en medio de éstas. Stanley recordaba a la perfección el día que descubrió ese pequeño hoyo meses atrás. Deseaba el crédito y la autoridad en el equipo, pero Shelly y Ricky se apoderaron de ella inmediatamente. Así que tuvo que conformarse con la simple tarea de ser un miembro más del equipo. Jamás pensó volver a oír de los Broflovski, los daba por muertos a todos. Le causó desagrado la idea de doblegarse ante el último sobreviviente de sangre (no adoptivo) de ese linaje de arqueólogos, seguramente era un creído. Pero de nuevo, la exploración de la tumba KV66 no estaba en sus manos. Shelly entró a su tienda, tirándolo de la silla. Los trabajos serían de noche, eran órdenes directas del Broflovski. La chica le dio una patada antes de que Stan lograra levantarse. El chico gimió de dolor, exigiendo una razón para tanto maltrato. Shelly rechinó los dientes señalando una mascada rosa en el suelo. Stan tragó saliva. Tomó la mascada y se la puso.
—Basta marica — bufó Shelly — ya sé que Sparky está aquí. Debería acabar contigo de una maldita vez, mojón desobediente. Pero él ha llegado
Stan se quitó la mascada rosa que Sparky recogió del suelo, poniéndosela. El pelinegro salió de inmediato de la tienda, curioso ante lo que podría ver como su nuevo jefe. Un chico pelirrojo y pecoso bajaba del Jeep. Con su sombrero verde y un collar de una estrella judía. Era justo como se lo había imaginado, solo quizás un poco más alto de lo que en realidad era. Ricky le palmeó la espalda, era un chico realmente interesante, con 28 años y enamorado perdidamente de Shelly. A los ojos de los demás eso era muy romántico y esperaban la noticia oficial para hacer una fiesta. Aunque Stan siempre sintió raro, Ricky no se veía muy varonil que digamos ¿Haría feliz a Shelly?
—Chicos, les presento a Kyle Broflovski — dijo Ricky con su típica y aguda voz
La primera impresión de Stan sobre ese chico no ayudó a la mala imagen que Marsh tenía de él. Los Broflovski no eran la única familia arqueóloga ¿Por qué entonces solo los mencionaban a ellos y nadie conocía a los Marsh? Kyle aspiró el aire nocturno del valle de los reyes, habían pasado años desde la última vez que había puesto un pie en la desértica zona. Se acercó sin que nadie le guiara al hoyo acordonado, la única entrada visible a la tumba. Se puso de cuclillas y vio en su interior, el brillo de algunos objetos metálicos que reflejaban la plateada luz de la luna. Se irguió entonces.
—Hace meses que descubrieron la tumba ¿Y a penas van en esto? — inquirió el judío
Las reacciones fueron distintas en cada quien, los arqueólogos se sintieron mal por su lentitud, Ricky y Shelly se preguntaron si había una forma más veloz de excavar, pero Marsh se vio consumido por la ira ¿Quién se creía el judío?
—Eso es porque esperábamos a su majestad Broflovski — estalló el pelinegro
Kyle se giró de inmediato, bastante ofendido. Culpó al equipo y no a su retraso del deplorable estado del lugar. Marsh tuvo que apretar los puños y meterlos a las bolsas de su chaqueta para no golpearle, si había algo que odiara en ese mundo era que menospreciaran su trabajo. La discusión aumentaba de tono, con comentarios sarcásticos que comenzaban a rayar en los insultos directos. Ricky miraba boquiabierto a Stan, incapaz de creer lo que su compañero hacía. Kyle era la mejor adquisición de todo el equipo y Stan podría estar a punto de mandarlo todo al infierno.
— ¡Basta los dos! — Gritó Shelly perdiendo la paciencia — discúlpate Stan antes de que te patee tan fuerte que no podrás sentarte de nuevo
El pelinegro cerró la boca de inmediato, negándose a humillarse de esa manera. Esperaba que Broflovski continuara con los insultos, en cambio no fue así.
—Lo siento — se disculpó Kyle — perdemos fuerzas discutiendo esto en vez de iniciar de una vez con el trabajo ¿Pueden mostrarme lo que saben hasta ahora?
Stan quedó aún más estupefacto que antes. Viendo fijamente al pelirrojo, su hermana tuvo que gritarle cuatro veces que se pusiera a trabajar antes que el chico reaccionara. Su unió a la recapitulación de Ricky. Bajo las estrellas era más difícil ver el pequeño plano que mostraba los límites de las otras tumbas y lo que ellos creían eran las dimensiones de KV66. Kyle escuchaba con mucha atención y tomaba notas de cada palabra en una pequeña libreta. Stan miraba cada uno de sus movimientos más intrigado que nunca. Por la frenética escritura, el grado de extremo de atención, pero sobre todo el desesperado intento de evitar cualquier contacto físico o visual directo con cualquier persona incluyéndolo. Una vez terminada la rápida explicación. Kyle hizo unas cuentas, decepcionándose un poco ¿Cómo podía saber que tanto deberían de haber avanzado? No dijo nada y volvió al hoyo, revisando las dimensiones.
— ¿De verdad es un genio experto? — le preguntó Stan a Ricky, no muy convencido
Ricky estaba por contestar, pero se detuvo cuando Kyle olisqueó un poco la tierra. Sin duda era raro, pero si lograba ser la mitad de bueno que sus padres dentro de unos días llegarían al fondo de esa tumba. Kyle se puso de pie dando una última vista a su alrededor, las dos tumbas contiguas lucían abandonadas ahora que las habían explorado totalmente. Se rascó un poco la cabeza y luego volteó a ver a sus compañeros, estaba por hablar, pero un nudo se formó en su garganta y le fue imposible continuar. Miró hacia otro lado e intentó recuperar su voz. Stan se le acercó, un poco preocupado por la interrupción.
—Esa tumba — empezó antes de que su voz se cortara. Muy pronto todos comprendieron la razón por la que esto pasaba — la encontraron mis padres antes de morir — Luego el silencio reinó el lugar, con una que otra exclamación de asombro y comprensión — ellos ya tenían un plan para entrar. Revisé la entrada y sigue en las mismas condiciones que hace 10 años. Lo podemos usar
Un silencio sepulcral inundó el lugar. Hasta que la persona menos esperada lo rompió.
—Bueno ¿Empezamos de inmediato? — preguntó Stanley Marsh sorprendiendo a todos
En menos de un segundo pasaron de odiarse a ignorarse a sentir curiosidad hasta finalmente aceptarse. El equipo estaba sorprendido, incluso Broflovski lo estaba. Pero al ver el sonrojo en las mejillas del judío la intriga llenó a todos. Este sería el mejor chisme de todos los tiempos. El plan de los Broflovski era más sencillo de lo que todos creerían. Suponía que habría una entrada unos pasos más abajo, pero para lograr entrar deberías colocar un soporte en el camino del pozo a la entrada, de lo contrario esta se vendría abajo y las reliquias desaparecerían por completo. Se realizaron las mediciones y se plantearon la clase de materiales que utilizarían, porque era un espacio muy reducido y necesitaban sostener grandes cantidades de tierra. Kyle y Stan entraban en discusión muy seguido, llegando por fin a un consenso sobre lo que harían. Shelly se acercó a Ricky y le susurró unas palabras al oído.
—Tres días y se hacen pareja. Pronto Stan le robará su mascada a Sparky
Ricky rió ante el comentario de la chica, sonrojándose al notar lo cerca que estaba de la mujer de sus sueños. Casi podía rozar sus labios cuando su mente tomó el control y volvió a la discusión sobre el hoyo. Shelly soltó un bufido, era como todos los chicos, pero no podía evitar estar perdidamente enamorada.
—Supongo que eso es suficiente — dijo Kyle revisando de nuevo el grosor de la tierra — si seguimos manipulándola se caerá. Si quieren pueden irse a sus casas, solo me quedaré un rato a tomar unas fotografías
Ricky y los demás miembros del equipo esbozaron unas sonrisas, estaban exhaustos por ser su primera noche en vela. El chico le dijo a Kyle que le esperaría pero Stan se ofreció a llevarlo a casa. Shelly alzó una ceja y regresó a su campamento donde Sparky corría libremente. Shelly le acarició la cabeza, viendo la mascada que en poco tiempo usaría Stanley. Ricky aceptó la idea y también volvió, quejándose de algo en su pecho. Se encerró en su tienda un rato, poco a poco todos se fueron, dejando completamente solos a los dos arqueólogos más jóvenes.
— ¿Qué te hizo cambiar de opinión sobre mi? — Pregunto Kyle — mi trágica historia familiar sobre esta tumba ¿O fue tanta la lástima que te di?
—Me di cuenta de tu pasión, eso es todo — soltó Marsh recogiendo sus herramientas. Kyle le clavó los ojos, sin saber cómo tomar dicho comentario. Stan lo notó y aclaró — no todos los arqueólogos tienen tanta pasión hacia su empleo. Hay algunos que no desean ni tocar la tierra por miedo a ensuciarse
Kyle sonrió ante ese comentario, nunca nadie había alagado de esa manera su talento. Vio de reojo a Marsh recoger los utensilios hasta que recordó que se había quedado a tomar fotografías. Cuando por fin sentía una pequeña chispa de afecto hacia su nuevo compañero miró el horizonte, recordando que al salir el sol no podría sentirse así. Tragó en seco, intentando eliminar ese nudo en su garganta. Entonces estornudó, cubriéndose rápidamente la nariz con la mano. Paralizándose de miedo, miró su mano y solo vio unas gotas de saliva, respiró aliviado y notó que Stan le extendía un pañuelo, lo aceptó sonrojándose más y sonó su nariz, el residuo obviamente, salió lleno de tierra. Stan cerró la maleta y se volteó para ver como Kyle tomaba la última imagen con ese flash cegador.
—Creo que es todo — dijo Kyle guardando la cámara — al menos por hoy
—Vamos, el auto no está muy lejos de aquí — dijo Marsh ayudándolo a pararse de esa incómoda postura en cuclillas. Quedando un segundo demasiado cerca del rostro de Broflovski. Se apartó de inmediato — Sígueme Kyle
Marsh encaminó a Kyle al lugar done aparcaban los Jeeps, pero le pareció raro ver encendida todavía la luz de la tienda de Ricky. Soltó un bufido, el chico solía dejar todo encendido y colocado algunas veces, Stan tuvo que acomodarlo todo en su tienda y bajarla varias veces. Le pidió a Kyle ayuda para acomodar el desastre de Ricky. El pelirrojo aceptó gustoso ante la idea de hacer algo que le recordaba su niñez entre la arena del desierto y la tela de las tiendas de campaña. Entraron sin tener la menor idea de lo que encontrarían ahí dentro ¿Quién podría haberlo imaginado?
Unas vendas yacían en una silla plegable. Ricky se cubría con su camisa lo más rápido que podía, pero no lo suficiente para ocultar lo inevitable. Sus ojos estaban repletos de miedo y luchaba por no soltar la camisa de los temblores que le asaltaban. Kyle estaba sorprendido, porque acababa de conocerlo y aún no tenía una imagen tan fuerte de él. Pero Stan, con años de conocerle, de ser amigo de su padre, casi crecer junto a él. Decir que estaba sorprendido era poco, estaba impactado, se sentía traicionado. Entonces entendió, todo tuvo sentido. Esa voz aguda, esa poca masculinidad, porqué nunca se desabrochó la camisa a pesar de que el sol de El Cairo caía como plomo sobre ellos. Comprendió en un solo segundo.
—Stan — suplicó "Ricky" conteniendo las lágrimas — Stan, puedo explicar…
El grito que ahogó Marsh cortó las palabras. El miedo se apoderó de su cuerpo. Recordó a Shelly ¿Su hermana se había enamorado de…? La simple idea le hizo temblar y revolvérsele el estómago. Ella tan ingenua, cayendo en las garras de ese encantador caballero y femenino "chico".
— ¿Quién mierda eres realmente? — masculló Marsh decepcionado
Los ojos de "Ricky" se curvearon en un gesto triste, suspirando, buscando las palabras correctas para explicar la maraña de ideas que debía haber en la cabeza de Stan, aunque todas apuntaban a una sola y obvia conclusión. Pegó más la camisa a sus pechos. Dejando ver su pequeña cintura y esos diminutos hombros, mucho más chicos que esa cadera amplia. De pronto toda la virilidad de ese rostro se esfumó, dejando ver una dulzura inusitada.
—Soy… Victoria. Mi verdadero nombre es Vicky — dijo con esa feminidad imposible de ocultar ahora. Qué más daba. Se había descubierto el secreto
Antes de poder decir algo más Stan tomó la muñeca de Kyle y lo sacó de ahí, casi arrojándolo en el Jeep. Lo encendió y condujo como loco por las dunas rumbo a las luces de la ciudad. Ya bastante alejados rompió en llanto. No sabía exactamente por qué. Si por su hermana que se decepcionaría o si por él porque el habían mentido o si por la pobre de Vicky por ser descubierta.
"Mi corazón se detiene cuando tú me miras"
Stan bebía el contenido del vaso de un solo trago, quería olvidarlo todo lo visto minutos antes en esa tienda de campaña. Cuando iba a darle un trago al segundo vaso el pelirrojo se interpuso, mirándole con reproche. Marsh dejó el vaso en la mesa, eso no solucionaría nada, solo le daría unas pocas horas de alivio.
Stan POV
—No me molesta eso, sabes — empecé sin saber bien lo que quería decir — lo de, que sea una chica. Es más, tal vez ni siquiera se trata del hecho de que me traicionó durante todos estos años. Es porque, jamás pensé decirlo, me preocupa Shelly
Kyle miró el vaso que había dejado en la mesa y le dio un pequeño sorbo, mostrando su desagrado, no acostumbraba beber. Vio entonces el líquido durante un rato, como meditando su respuesta o tal vez de verdad interesado en el licor.
— ¿Por qué te preocupa tanto? ¿Temes que su corazón se rompa? — inquirió
Asentí con lentitud, acomodando poco a poco mis razones, aunque era más difícil con el efecto del licor en mi sangre. Él se apoyó en la barra, soltó un bostezo tan largo que me pareció duró siglos. Luego me hizo una pregunta inesperada ¿Shelly ama con toda su alma a Ricky? Pensé unos minutos, primero cinco, luego diez, casi cumpliéndose los quince pude dar con la respuesta. No es fácil interpretar los sentimientos afectivos de Shelly, sobre todo porque están ocultos tras una máscara de desinterés que a veces parece fundida en su cara. Pero esos sonrojos y suspiros durante sueños me parecían prueba suficiente. Había tenido novios, pero ninguno la hizo actuar así. Solo Ricky. Le contesté que sí, que estaba seguro que lo amaba con todo su ser.
—Entonces no tendrá problema — respondió Kyle dando otro sorbo — mientras estén enamorados ¿Qué más da el sexo que tengan? Sí, seguramente se enojará al enterarse, pero regresará. Su corazón la regresará a los brazos de Vicky
Quedé boquiabierto por sus palabras, hablaba de Shelly con una seguridad fascinante.
— ¿Experiencia propia? — bromeé haciendo que escupiera el trago
Me fue imposible no reír ante su sonrojo y sus rápidos no. Entonces noté algo, a la luz de esas lámparas de colores, de la música que comenzaba a subir el volumen, un brillo diferente en sus ojos; unos rasgos finos y atractivos. Unos, seguramente, exquisitos labios rosas. Me sorprendía a mi mismo al pensar así, pero esa sin duda era la menor de mis sorpresas esa noche. Le quité el vaso y di otro trago, sin dejar de verle. Broflovski desvió la mirada muy avergonzado mientras yo me preguntaba qué sentía. Dos horas antes pensaba que era un creído y suplicaba no tener que verle. Ahora contenía las ganas de tomar su mano y pedirle bailar conmigo. Mi celular sonó, entonces ese nombre me regresó a la realidad. Era Wendy. Era mi novia. Apagué el celular, Kyle me dijo que no le molestaba que contestara. Pero yo no quería, prefería seguir perdido en esos ojos esmeraldas brillantes. Me atraían como un verdadero imán. Entonces agradecí a Dios por mandármelo. Comprendí el motivo por el que encontré esa tumba y yo no fui designado. Ni en sueños habría pedido ayuda de un Broflovski, nunca lo hubieran contratado. Kyle se notaba más nervioso por alguna razón, trató de levantarse de la barra y casi tira el vaso; detuve el recipiente en la orilla, tocando su mano porque él también había reaccionado por reflejo. Apreté su mano con fuerza.
—Stan — Susurró mi nombre con nerviosismo, entonces yo sentí que perdía el control por completo, solo veía esos perfectos labios suplicando por un beso
En cuanto me vio a los ojos todos mis pensamientos pasaron a él, se sonrojó tanto que su cabello se vio opaco al lado de su rostro. Pero no se alejó, al contrario, apretó más mi mano. Quizás iba demasiado rápido. Es decir, acababa de conocerle. Pero la tentación de unir mis labios con los suyos era demasiada. Entonces el cantinero golpeó la mesa con un vaso. Nos miraba con los brazos cruzados, de inmediato supe que lo hizo a propósito, o nos absteníamos o nos largábamos. Le pagué el trago y luego le propuse a Kyle.
— ¿Tienes donde dormir? — Kyle negó con la cabeza — Puedes quedarte en mi casa
—Tengo un hermano Stan — me dijo rechazando mi invitación
—Lo sé — Dije rápidamente — no será molestia Kyle, insisto, no hay mejor lugar
Desvió la mirada y meditó un poco. Tomé su mano y volví a tratar de convencerle. Finalmente aceptó, apartando mi mano igual o más sonrojado que antes. Se alejó unos pasos diciendo que debía llamar a Ike. Lo vi alejarse y no pude evitar pensar en Wendy. Durante muchos años creí estar perdidamente flechado de ella; pero en el instante en que nos hicimos pareja toda la magia se esfumó, dejando ver la controladora y egocéntrica chica que en realidad era. Miré el vaso todavía lleno de licor, el cantinero me seguía con la mirada y me vi obligado a gritarle que ya me iba, haciendo que la demás gente volteara a verme y susurrara un poco. Genial, justo lo que me hacía falta. Entonces Kyle regresó, diciendo que Ike llegaría a la casa por su cuenta si le daba la dirección, así lo hice, para luego subirnos al jeep llegando pronto a un edificio de departamento, en el tercer piso se encontraba mi hogar, era vivir ahí o compartir la casa con mis padres y Shelly. Sparky me esperaba en la puerta, Shelly seguramente lo había llevado hasta ahí, por más que se enoje conmigo por llevarlo siempre me lo regresa.
En cuanto Sparky vio a Kyle comenzó a gruñir y el pelo de su lomo se erizó como si fuera un gato. Ladró una y otra vez, como si de verdad fuera un perro macho. Lo regañé pero continuó, incluso lanzó una mordida al judío. Le arranqué la mascada y la arrojé al cuarto de lavado, Sparky corrió a recuperarla y cerré la puerta ¿Qué demonios traía ese perro?
—Lo siento, nunca se había portado así con nadie — dije cuando regresé con él
Los ojos de Kyle estaban cristalinos, supuse que Sparky de verdad le asustó. Puse una mano en su hombro y lo dirigí a la sala.
—Ve un rato la televisión, iré a preparar el cuarto de huéspedes
—Stan — Me detuvo antes de salir de la sala — ¿Por qué haces esto?
—Porque me importas — fui sincero. No pensé que eso aumentaría su llanto
—Gracias — susurró dejándome ir a preparar la habitación
Fin Stan POV
Solo tenía 13 años, ni en sueños lograría entrar a un bar sin identificación en Estados Unidos. Pero ahí en El Cairo era muy sencillo. Su hermano le había ordenado permanecer en la recepción del hotel hasta que volviera, pero Ike nunca le obedecía. Caminó por las calles africanas un rato hasta dar con ese bar de mala muerte. Al entrar nadie le pidió identificación, muy a penas y voltearon a verle. A su alrededor vio caras triste, gente que deseaba olvidarse de su realidad unas horas. Entonces vio a un chico que no cuadraba con el resto de los presentes. Iba vestido completamente de negro, sentado en una mesa olvidada, se veía de su edad. Se acercó curioso al desconocido.
Georgie no era de El Cairo, sus amigos tampoco. Su clase iba a realizar un viaje de estudios y el tomó otro avión junto con los otros tres góticos. Llevaban ahí una semana y las noticias de su desaparición circulaban por toda América. Odiaba eso, odiaba ser apreciado por unos estúpidos conformistas. Los problemas de dinero empezaban y una pelea entre Henrietta y los otros góticos se había salido de control. Georgie se fue de ahí, no necesitaba más mierda en su vida. Miraba la mesa, intentando ignorar la música que resonaba en el bar cuando un chico se sentó frente a él. Alzó la cabeza y se topó con unos ojos negros y una sonrisa inmensa. Era un chico con facha de canadiense, demasiado alegre. El gótico le miró enojado, sacando una navaja, dispuesto a herirle si era necesario.
—Hola — Saludó Ike alegremente — mi nombre es Ike Broflovski, un placer conocerte
Georgie alzó una ceja, ese chico o era demasiado idiota o demasiado marica.
— ¿No vas a decirme tu nombre? — preguntó el canadiense acercándosele
— ¿Por qué debería? Estúpido conformista — respondió Georgie, cansado
—Menos mal — comentó Ike — pensé que no entendías mi idioma, aquí hablan demasiado raro ¿No te parece? Desde que te vi supe que eras americano
Había algo en ese canadiense que confundió a Georgie, tal vez era ese acento del norte que no podía ocultar a pesar de haber vivido toda su vida en Colorado o tal vez se trataba de esos ojos negros. Pero cedió ante él, al menos esa noche.
—Me llamo Georgie — contestó el gótico vencido ante esa magnífica sonrisa
El canadiense se alegró al escucharlo decir su nombre. Dejando a un lado la posición defensiva. Georgie lo vio de pies a cabeza, una camisa roja con tenis del mismo color, un pantalón de mezclilla y una ligera chaqueta de color carmín. Sabía que hacía frío pero no era para tanto. Entonces analizó su nombre "Broflovski" ¿Dónde lo había escuchado antes? Lo recordó
— ¿Broflovski? ¿Eres un sobreviviente de los arqueólogos Broflovski?
Georgie no quería oírse sorprendido, pero le fue imposible. Las historias de muerte alrededor de ese linaje no se limitaban a El Cairo. Los góticos tomaban esa familia como ejemplo de personas conformistas castigadas. Ike se sentó recto en la silla, eliminando su cercanía, su actitud cambió totalmente, desconcertando al gótico. Soltó un suspiro y asintió. Era uno de los Broflovski. Al ver al chico así, Georgie sintió algo raro, algo que nació en la boca del estómago ¿Culpa? Quiso disculparse, pero se detuvo, regañándose por seguir sus sentimientos. Ike sacudió la cabeza, como apartando los fantasmas de su pasado, se inició una plática diferente, logrando que Georgie le contestara con monosílabos o pequeñas frases. Llegando incluso a que esbozara una sonrisa. Entonces su teléfono sonó, era su hermano, que oportuno era. Se excusó y se alejó para hablar.
— ¿Ya terminaste de trabajar, hermano? — preguntó el chico fingiendo despertarse
—Sí Ike yo… ¿Por qué se escucha música? — preguntó Kyle sospechando algo
—Hay una boda en el salón del hotel, apenas he logrado dormir —mintió Ike
—Ya veo — comentó Kyle sin creerle una palabra — ya no tenemos que quedarnos en el hotel, un compañero de la excavación nos ofreció su casa, pasaremos por ti
—Dame la dirección hermano, yo puedo llegar solo — dijo el canadiense
Después de un momento de silencio su hermano respondió.
—Anota la dirección Ike
El canadiense buscó una pluma y anotó en una servilleta la dirección. No tenía ni idea de cómo llegar pero no quería que su hermano se diera cuenta de que no estaban en el hotel por eso dijo que él llegaría solo a la casa. Colgó y regresó a la mesa.
—Georgie ¿Sabes llegar a esta dirección? — preguntó el canadiense
Georgie asintió, quedaba cerca de la casa abandonada donde se quedaba con sus amigos. Así que luego de escapar de la pelea ahora se encontraba caminando con un chico conformista a las dos de la mañana. Ike continuaba su plática, aunque Georgie contestaba menos por miedo a ser descubierto por alguno de sus compañeros góticos. Finalmente llegaron al departamento Marsh.
—Me tenías preocupado hermano — dijo Kyle abrazándolo al abrir la puerta
—Suéltame Kyle — se sonrojó el chico por la presencia de Georgie — Kyle, por Moisés
El pelirrojo soltó a su hermano, viendo al chico claramente gótico. Exigió una explicación, escuchando luego una historia de amistad en la recepción del hotel, historia que Georgie no desmintió. Kyle bufó y entró de nuevo al departamento.
—No eres tan dulce como parecías — dijo Georgie sorprendido por la mentira
—Ni tu tan frío como aparentas — regresó Ike antes de hacer algo que dejó pasmado al otro chico. Lo tomó de la cintura y le plantó un beso en los labios, después de unos segundos lo soltó y desapareció por la puerta del apartamento
"Antes de conocerte yo estaba bien"
Wendy Testaburger no era el tipo de chicas a quienes les molesta que sus novios no les contesten una llamada, pero treinta era otra historia. Lo buscó en el lugar más cercano a donde estaba, el bar. Entró muy molesta, casi corriendo a la barra. El cantinero le dio una mirada y siguió secando un vaso.
—No me mientas, sé que estuvo aquí — dijo la pelinegra furiosa — di algo carajo
—Te molestarás — contestó el cantinero dejando el vaso seco y tomando otro húmedo
Wendy le miró aún más irritada. Preguntando si se trataba de otro chica.
—Ya quisieras — contesto el cantinero — era otro chico, estaban a punto de besarse
Enojo era poco para describir la sensación que atravesó a Wendy, no era traición ni engaño, era odio puro al maldito chico que había sido capaz de tratar de robarle a su Stanley. Tomó al cantinero del cuello, haciendo que soltara el vaso y éste se rompiera en mil pedazos al estrellarse en el suelo.
— ¿Quién era? ¿Dónde está? Vas a decirme todo lo que sabes — dijo ella
El cantinero nunca la había visto así. Soltó toda la conversación entre ellos.
Stan POV
Ike resultó ser muy agradable, más maduro de lo que esperaba. Le cedí a Kyle mi habitación y a Ike la habitación extra. Yo dormiría en el sofá, luego de discutir un buen rato Kyle aceptó el arreglo. Su hermano no me quitaba la vista de encima, alzando una ceja, curioso. Me sonrojé al darme cuenta ¿Tan obvias eran mis intenciones? Nos quedamos un rato viendo televisión y cenamos algo. Cuando el reloj dio las cinco decidimos ir a dormir, estábamos exhaustos. Tocaron a la puerta con insistencia, me pareció extraño, quizás era el portero.
Me equivoqué totalmente, era la persona que menos deseaba ver en ese momento.
—Hola Stan — canturreó Wendy controlándose para no partirme la cara — Podrías explicarme tranquilamente ¡¿Por qué mierda estabas con un chico en el bar?!
Kyle escuchó el grito, asomándose por el pasillo. Wendy lo vio con ojos de muerte y tuve que sujetarla para que no se lanzara a Kyle. Comenzó a insultarle, decía cosas terribles, vi como los ojos de Broflovski se asustaban y recibían todo el impacto de sus palabras. Traté de cubrirle la boca pero intentó morderme. Si no hacía algo los vecinos llamarían a la policía y la homosexualidad no era muy bien vista que digamos en ese país. Ike intentó que su hermano entrara al cuarto, pero él no se movía. Me cansé de tanto insulto y le respondí.
— ¡Basta Wendy! Me has hecho muchas escenas como esta ¡Ya estoy harto! Solo eres una chica insegura que teme perder a la única persona que es capaz de soportarle. Al principio era por amor, luego por lástima y al final por costumbre. Pero me cansé. Te dejo Wendy, haz con tu vida lo que te dé la puta gana; porque eso es lo que haré yo con la mía — dicho eso intenté echarla de la casa. Pero ella se sujetó al marco y me miró directo a los ojos
— ¿Tú? ¿Terminarme? ¡Esto no se quedará así Stan! ¡No permitiré que me dejes!
Dicho eso cerró la puerta en mi cara, como si me echara a mí. Me giré para toparme con un asustado Kyle. Hice lo único que pude, le abracé.
—Lo siento — se disculpo conmigo, conteniendo las lágrimas. Yo le vía a los ojos
—Gracias Kyle — dije desconcertándolo — gracias por librarme de ella
Fin Stan POV
Wendy salió hecha una verdadera fiera. Caminó al principio sin rumbo y luego con un destino totalmente fijo. Tocó la puerta de la casa muchas veces, hasta que un chico rubio abrió bastante molesto. Ella lo empujó y entró a la casa a la fuerza, adentrándose en la sala cruzando los brazos.
—Necesito tu ayuda — masculló ella — tengo que desaparecer a alguien
Gary bufó, intentando levantarle de la sala. Ella lo empujó, plantándose en el sillón. No se iría hasta recibir su ayuda. Acabaría con ese chico Broflovski, costara lo que costara. Harrison se sentó frente a ella. Muy pocas veces la había hecho cambiar de parecer ye esta vez no sería la excepción. Suspiró resignado, no era la primera vez que hacía trabajos sucios como ese. La mayoría de los desaparecidos de El Cairo eran por su culpa. Algunas veces lo hacía porque le estorbaban, otras porque lo contrataban.
— ¿Y qué ganaría yo? — Dijo levantando una ceja — no creo que tengas dinero
—Pero sí información — dijo ella esbozando una sonrisa — información que podría interesarte. No sé algo como ¿La ubicación de Bradley?
Gary abrió los ojos de par en par. Asimilando la recompensa que podría recibir. Wendy era una chica de palabra y no era buena idea engañar a alguien como él. Le extendió una libreta. Ella sonrió anotando todos los datos de la víctima, de ese maldito Kyle Broflovski, lamentaría el día en que conoció a Stanley.
Vicky entraba a su casa. Las lágrimas corrían por sus mejillas. Conocía a Stan y sabía que no la delataría y que, a pesar de decir que odiaba a Shelly y que no le importaba lo que le pasara, no quería ser él quien le dijera la verdad sobre su adorado pretendiente. Su contestadora parpadeaba, presionó el botón y se topó con la voz de la reina de Roma. Detuvo la grabación y se preparó para lo que fuera a decirle. Tanto bueno como malo que podría ser.
—Hola Ricky, soy yo Shelly. Eh, pues. Has olvidado tu cuaderno de apuntes en mi Jeep, no lo noté hasta que llegué a casa. Mañana te lo regreso, quería avisarte para que no lo buscaras. Bueno, creo que eso es todo, adiós
Vicky soltó otro sollozo, su corazón comenzaba a romperse. Conocía a Shelly y sabía que no tenía esperanza alguna de gustarle. En cuanto se enterara que era una chica todo ese amor se convertiría ya fuera en rabia o en una inmensa repulsión.
Kyle no podía dormir, la cama era cómoda y nunca había tenido problemas para dormir en el día, era solamente esa sensación terrible de culpa. Unas horas le había tomado voltear de cabeza la vida de Stan. Sabía que no debía involucrarse, que apenas el sol saliera el riesgo de sangrado se multiplicaba. En la noche podía ser el amigo más leal, pero al salir el sol tendría que ignorar a ese chico pelinegro. Alejarse incluso de su hermano. El corazón se le encogió y derramó una silenciosa lágrima que bajó por su mejilla, dejando un húmedo rastro.
— ¿Estás llorando? — escuchó una voz en el marco de la puerta. Se irguió de inmediato para toparse con el rostro preocupado de Marsh — no debes sentirte mal
— ¿Cómo no? — preguntó el judío hablándole como si fueran amigos de toda la vida
Stan esbozó una sonrisa, se acercó a la cama, sentándose en la orilla. Viendo por primera vez esos descontrolados rizos pelirrojos que ocultaba bajo su sombrero verde. Le parecía adorable que se preocupara así por él, pero no deseaba verlo llorar.
—Ella te quiere, y mucho — susurró Kyle con una opresión distinta, como ¿Celos?
—Pero yo no la quiero — respondió Marsh quitándole un mechón rojo de la cara, haciendo que el chico se sonrojara como en el bar. Apartó la mano de Marsh de inmediato
Era precisamente por eso que Wendy había reaccionado así. Esos celos irracionales no lo eran del todo. Pero la idea de una infidelidad era ridícula, Kyle no era de esos, Stan tampoco ¿Entonces por qué veía sus labios como hipnotizado? Abrió la boca para decirle que se alejara, que nada bueno saldría de ese lazo de amistad, que debían alejarse ahora. Por el bien de todos. Pero no pudo. Lo había conocido en el valle de los reyes con las pirámides de Egipto como testigas. En el lugar donde se había hundido para no volver a la superficie. No, eso era precisamente lo que buscaba, regresar a la superficie y poder vivir una vida normal, con Stanley Marsh. Si él podía ayudarle sería bienvenido.
Le sonrió, fue una sonrisa sincera que pedía ayuda. Marsh tomó su mano.
— ¿Me ayudarás a descubrir esa tumba? — dijo Kyle apretando la mano del chico
—Lo juro — dijo Marsh extendiendo su meñique izquierdo — Lo juro Kyle Broflovski — entrelazó ambos meñiques, cerrando así un trato que podría catalogarse infantil, pero lo más preciado para ellos. Un trato típico entre mejores amigos
Kyle se hizo a un lado para que Marsh pudiera sentarse mejor. Ninguno de los dos tenía sueño así que comenzaron a charlar de cosas triviales, colores favoritos, series favoritas. Acerca de la relación de Stanley con Shelly él se limitó a bufar. Recordando y diciéndole a Kyle las miles de veces que su hermana adorada lo había tratado peor que la basura ganándose una risa de Kyle. Entonces escucharon un grito en el cuarto de al lado.
— ¡Déjenme dormir carajo! — gritó Ike lanzando un zapato a la pared
Ambos contuvieron las ganas de gritarle que se callara y luego reír con más fuerza. Entonces Marsh decidió hacer una pregunta que había aplazado.
— ¿Qué hay de tu familia? Digo ¿Cómo eran tus padres? ¿Eran buenos contigo?
—Eran grandiosos — pudo decir Kyle antes de que su voz se quebrara por un sollozo
Marsh se sintió culpable de inmediato. Retirando la pregunta. Se había equivocado y en grande eso podría arruinar lo poco que había avanzado en su lazo de amistad. Intentó ponerse de pie pero la mano del judío se había cerrado con fuerza en su muñeca. Esperó de todo, un golpe, un grito de que no fuera entrometido, una mirada de furia. Pero no encontró nada de eso, el cabello cobrizo de Kyle le cubría el rostro y no podía distinguir cual era la emoción que le dominaba. Vio que el pelirrojo volteaba la cabeza hacia el reloj, el cual casi daba las siete de la mañana. Se mordió el labio inferior. Stan notó que el agarre disminuía e intentó fugarse. Entonces ocurrió, en un segundo. Kyle se le acercó y le dio un rápido beso en la mejilla.
—Buenos días Stan — dijo antes de soltarle y cubrirse con la sábanas, el sol comenzaba a salir y debía mantenerse alejado de quien amaba
7:03 AM — El Cairo, Egipto (+2 UTC)
