Me tardé un poco en este capítulo, pero tengo una buena noticia. Entraré a clases hasta el 21 de enero así que adelantaré todo lo que pueda para que no esperen tanto por un cap. Casi acabo la historia en mi borrador y me estoy poniendo muy sentimental.
Título: La vida marina
Capítulo: 8/27
Pareja: Bunny
Canción: Got 2 luv u de Sean Paul y Alexis Jordan
POV: Butters
Dato curioso: El nombre falso de Kenny está basado en un personaje de la serie Zoey 101, Chase.
Ahora una pequeña aclaración. Sé que es muy poco probable que haya petroleo en Sidney, pero supongamos que sí hay.
South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.
Capítulo 6: "La vida marina"
"Me tenías girando a tu alrededor"
13 de Febrero del 2012
6:03 AM — Sidney, Australia (+10 UTC)
Butters no tuvo tiempo ni de lavarse la cara, muy a penas se puso ropa. Entraba descalzo a la casa de Bebe, el lugar destinado para las reuniones de Green Peace en Sidney. Dougie había estado muy misterioso últimamente y cuando los citaron de urgencia supo que tenía que ver con el pelirrojo. Bebe lo recibió con una inmensa sonrisa, abrazándolo cordialmente.
—Pensé que Karen vendría — dijo Butters viendo a los presentes
—Dijo que intentaría escaparse de su hermano — respondió Bebe
La sala estaba llena, los cuarenta miembros de Green Peace Sidney casi no cabían en ese lugar, pero era mil veces más seguro que su edificio en el centro de la ciudad. La rubia pidió silencio, iniciando la junta.
—Todos sabemos cuál es nuestra misión. Proteger la vida de la tierra, ya sea de plantas, animales o ecosistemas. Pero últimamente nos hemos dedicado a las maravillosas criaturas que son las ballenas. Todos sabemos también, que durante el siglo XX trescientas sesenta mil ballenas azules fueron cazadas, a pesar de que en el año de 1946 se creó la Comisión Ballenera Internacional y que en el año de 1986 se dictaminó una ley que terminó con la cacería comercial, pero la cacería científica continua. Y es precisamente ésta la que utiliza Australian Petroleum, diciendo que pueden mejorar la gasolina combinándola con aceite de ballena. Si no hacemos algo, acabarán con todas y cada una de estas criaturas — hizo una pausa recibiendo la reacción de los presentes, caras y frases preocupadas, sonrisas rotas y sobre todo, el aura deprimida de Leopold, así era siempre que se tocaba el tema — pero me temo que ese no es nuestro único problema. Australian Petroleum piensa abrir una nueva plataforma. Supongo que muchos ya la han visto en el mar, parece como las otras. Pero Australian's Glory tiene mayor poder de perforación. En cambio sus planos de seguridad son tan ridículos que el desastre es inminente; si Glory penetra ese suelo tendremos el peor derrame en la historia de los derrames petroleros. Mataría toda la vida marina
Leopold miró preocupado a su amiga, su angustia era superior a la de cualquiera de Green Peace ¿Por qué? Muy fácil, la vida marina era su familia. Sus descuidados padres lo desatendían por completo así que buscó un "sustituto", admirándose de las especies del mar, que lo aceptaron como uno de los suyos. Bueno, es un decir, simplemente conviven en paz con él, esto no es fantasía, es la vida de Butters. La discusión se soltó, todos preguntándose qué hacer, aumentando el barullo. Bebe luchaba por controlarlo, sin éxito alguno, entonces el ruido de un portazo provocó el silencio. Todos ahogaron un grito, sobre todo Butters, era su amigo Dougie. Con el uniforme verde oscuro de los empleados de Australian Petroleum.
—Aquí está su respuesta — respondió Dougie — mandaremos un espía a Australian Petroleum para reunir pruebas de cualquiera de las dos acusaciones, del mal uso de las ballenas en sus experimentos o en lo mal planeada que está la plataforma Glory
Los rostros sorprendidos se volvieron en admiraciones, elogios y palabras de apoyo al pelirrojo. Aunque tenía quince años parecía mayor de edad y falsificando algunos papeles pudo convertirse en Sean, un chico que siempre había deseado trabajar en Australian Petroleum. Aunque había una persona que no compartía la euforia, ese era Leopold. Dougie se le acercó al ver su nula respuesta.
— ¿Qué opinas Butters? — preguntó el pelirrojo, riendo ligeramente
—Es demasiado bajo — respondió Leopold — es algo que ellos harían
La sonrisa en el rostro de Dougie desapareció, durante tantos años había luchado por enamorar al rubio con cada una de sus acciones y sale con algo así. Guardó sus palabras y se puso de pie, su turno estaba por iniciar. Haría lo que fuera por proteger lo que más amara Leopold, y si eso significaba hacerse un espía en una compañía petrolera, lo haría sin titubear. Aunque ahora Leopold no se diera cuenta, estaban haciendo lo correcto, ya se lo agradecería, puede incluso que con un beso.
En cuanto Dougie se fue, Leopold salió corriendo por la puerta trasera, rumbo al océano, la arena estaba fría pero eso le gustaba. Se metía entre sus dedos y le hacía cosquillas. Se sumergió en una ola y se dejó llevar por el encanto del mar una vez más. Olvidando su vida en la tierra.
El presidente de Australian Petroleum entraba a la sala de juntas. David Baker era su nombre, había citado a sus técnicos, sus socios accionistas, algunos empleados de confianza y dos chicos que no cuadraban en la escena, dos simples mensajeros y conserjes. Kevin McCormick y Bradley. El rubio y el castaño se veían confundidos ¿Qué podían hacer ellos ahí? ¿Ir por más café y repartir leche?
—Gracias por venir — inició David la junta — se que ustedes están tan preocupados como yo por las insistencias de Green Peace acerca de la mala seguridad en Australian's Glory. Esa, caballeros, es la mejor plataforma petrolera que mis técnicos han diseñado, cambiará la vida de todos los habitantes del país, pero claro, ellos no lo ven así. Esos hippies harán lo que sea para hundirnos, literalmente. Tienen a esas organizaciones internacionales de su lado, pero nosotros tenemos el poder del dinero, y de la juventud — concluyó el discurso
La gente empezó a murmurar, sabían lo del dinero ¿Pero a qué refería el presidente con "juventud"? Kevin sintió un nudo en el estómago, una sensación de vacío que solo podía indicar que algo malo se acercaba. Estaba totalmente en lo correcto, la puerta se abrió y un chico entró, con un pantalón de mezclilla, una camisa con el logo verde de Green Peace impreso y una gorra azul que cubría su cabellera rubia casi en su totalidad, excepto por algunos pequeños mechones que se escapaban rebeldes. Bradley abrió la boca, sorprendido, mientras Kevin bajaba la mirada, decepcionado. Kenneth se acercaba al presidente David. El hombre de negocios sonrió, mostrando a Kenny como si se tratara de un nuevo producto, con esa facha de hippie moderno.
—Les presento a Kenny, será nuestro espía en Green Peace. Lograremos comprobar sus planes para hundir Glory sin que ellos se den cuenta
Kenny esbozó una seductora sonrisa a los presentes, varios de ellos se perdieron en esos ojos azules y ese cabello sedoso y rubio. Su arma más poderosa era precisamente esa, juventud y carisma, rasgos muy comunes en los miembros de Green Peace, no sería difícil hacerlo pasar por uno de ellos, en vez de un empleado más en la compañía petrolera más grande de Oceanía.
—Australian's Glory estará a salvo con Kenny protegiéndola — selló David
Decir que Kevin estaba decepcionado era poco, estaba enojado, furioso, nunca volvería a ver igual a su hermano y eso lo denotaba su ceño fruncido y esos brazos cruzados. Kenny bromeó, queriendo restarle importancia al trabajo que obviamente era imprescindible. Bradley al contrario, estaba totalmente orgulloso, sabía que Kenny podía llegar algo, pero nunca pensó en esto; si cumplía su misión podría ser nombrado asistente de David. No podía negar que le tenía envidia. Aunque las palabras de Karen McCormick resonaron en su cabeza "Esa plataforma matará a toda la vida marina, con ella la pesca y con esa, la productividad comercial de Sidney"
— ¿Ser espía? No puedo creer que cayeras tan bajo — gruñó Kevin una fuera de la sala
—Oye, me están pagando muy bien — se defendió Kenneth, muy ofendido
—Eres una puta, Kenny — decretó su hermano viendo a Bradley en busca de apoyo
—Él tiene razón Kevin, le están pagando muy bien y hasta podrían ascenderlo
—Ambos son putas — dijo el chico saliendo de ahí lo antes posible, volviendo a su simple trabajo de conserje, era poco, sí; pero era lo mejor que podía tener y lo suficiente para mantener de pie a la familia, bueno, con Kenny ayudándole
Ya no contaba con su hermano para ayudarle. Tendría que hacer todo por su cuenta o aceptar ese trabajo como espía. Pero el orgullo de Kevin era mayor. Kenny soltó un largo suspiro, jamás pensó que Kevin pudiera reaccionar así, pero ya no podía echarse para atrás. Se había comprometido con David a hundir a esa organización caritativa y realmente preocupada por el medio ambiente. Entonces recordó un detalle que era muy importante, su hermana era parte de esa organización. Si le veía era capaz de traicionarle. Bradley le dio unas últimas palabras de apoyo. Cuando llegó el jefe de piso, dándole Bradley un verdadero trabajo.
—Entrenarás al nuevo ¿Entendido, Bradley? Enséñale a trapear bien
Bradley odiaba su trabajo ¿Y encima enseñarle a un novato? Él no tuvo esa suerte. Cuando entró a trabajar, estaban tan necesitados los ciudadanos que las condiciones eran terribles, todos suplicaban por un empleo y Australian Petroleum era la única compañía que podía ofrecerlo. En la puerta principal se topó con un chico pelirrojo de anteojos. Se veía demasiado joven, levantó una ceja, sin tragarse por completo que ese chico tuviera su edad. Dougie le miró a los ojos, sabiendo que debía tener cuidado con él, era más perspicaz que el resto de los empleados de Australian Petroleum.
—Es un placer conocerlo — fue cortés Dougie — Mi nombre es Sean
—Bradley — se limitó a decir el rubio — te presento a la señora escoba y el señor trapeador, cuando la escoba no hace su trabajo su esposo la golpea muy fuerte
— ¿Quién es su esposo? — inquirió Dougie, un poco asustado por el tono serio del rubio
—El jefe de piso — respondió — pero yo soy el amante y también me puedo enojar
Bradley le aventó la escoba al pelirrojo, quien la atrapó muy a penas, luego el hizo la seña de que barriera. Dougie suspiró, moviendo la escoba de un lado a otro ¿Ese era el tipo de trabajo por el que todos pelearon un tiempo? Las colillas de cigarrillo eran lo que más estaba en el piso, probablemente porque a los empleados les prohibían fumar en las plataformas y por eso lo hacían en ese edificio. En la televisión de la recepción, una mujer daba las noticias en un traje muy ajustado. Con una sonrisa falsa que desapareció al dar las cifras de las especies desaparecidas el año pasado. El corazón se le encogió al pelirrojo, suplicando porque Leopold no estuviera viendo eso, una especie de ballena dejó de existir. Bradley no le despegaba los ojos de encima, exprimió con fuerza el trapeador para luego colocarlo en el piso, trapeando lo que Dougie había barrido. Algo le daba mala espina de todo eso, cuando están a unas semanas de la inauguración Green Peace aún no hace nada para evitarlo, y ahora la llegada de un chico nuevo. "Un espía" fue lo que se le vino a la mente. Así que a esos jugarían, espía contra espía ¿Dónde había oído eso antes? No importaba. Ahora con mayor razón no le despegaría los ojos de encima a ese tal "Sean", si es que ese era su nombre.
"Tengo que amarte"
Lo habían citado en un domicilio particular, pensó que por fin conocería el gran edificio de Green Peace, eso tendrá que ser otro día. Tocó la puerta, una chica rubia le abrió, era bonita, con esos rizos debía romper corazones.
—Tú debes ser Chase — exclamó la chica — yo soy Bebe. Vamos a que conozcas al resto del equipo — dijo ella cerrando la casa — Bueno ¿Qué te hizo unirte a Green Peace? ¿La protección del medio ambiente o de un animal?
—De, pues… — tartamudeó Kenneth, no pensaron en eso — quería salvar a las…
Miró a su alrededor, tenía que decir algo creíble, los ojos de esa chica se veían dulces, pero seguramente era igual de salvaje como describían los de Australian Petroleum. Capaz de matar a quien quisiera dañar a lo que tanto protegía. Entonces una ballena aventó un chorro de agua al cielo, salpicando la superficie con la cola.
—A las ballenas — contestó Kenny con una sonrisa, nunca había visto una de cerca en realidad
El rostro de Bebe se iluminó por completo, por fin, un chico que compartía el amor hacia los cetáceos. Lo tomó de la muñeca, haciendo que apurara el paso, llevándolo a otro lugar. Kenny vio al resto de los chicos en la dirección contraria a la que iban, entonces temió lo peor. Trató de hablar, pero fue interrumpido por la animosa voz de la chica rubia, casi cayéndose al hablar.
—Quiero que conozcas a alguien, seguramente se llevarán de maravilla. Ahí está
Se detuvieron en la playa, ahí, en la arena, estaba un chico de rubios cabellos mejillas rosadas, ojos brillantes y una sonrisa mil veces más cautivadora de cualquiera de las que Kenny pudiera poner en su vida. Tanto así que McCormick quedó totalmente hipnotizado de él. Un chico en pleno contacto con la naturaleza, las ballenas se le acercaban lo más que podían para no terminar varadas en la arena. En enojo de Leopold había pasado, pero seguía bastante frustrado por las decisiones de la organización. En el fondo sabía que alguien acabaría muerto al terminar esta imaginaria y ridícula guerra contra Australian Petroleum. No reconoció al chico al lado de su amiga, poniéndose de pie.
—Butters, te presento al nuevo miembro de Green Peace, Chase
Butters POV
¿Nuevo miembro de Green Peace? ¿Desde hace cuanto tiempo no teníamos un nuevo miembro? No me parecía del todo confiable, pero Bebe lo traía de aquí para allá, presentándole a cada una de las ballenas. Él la ignoraba, sin despegar un segundo sus ojos de mí. Sus ojos azules se perdían entre su gorra azul, era como si luchara por ocultar algo ¿Qué podía ocultarnos? Mis ballenas se alejaron un poco, no era la desconfianza normal a un desconocido, era algo más profundo. Si el instinto les marcaba que se alejaran de él, tal vez yo debería hacer lo mismo. Pero eso no lo entendería Bebe, se ve tan emocionada presentándole a las ballenas. Solté un suspiro, le pondría una prueba, pero solo una, esperando no arrepentirme de eso.
— ¿Quieres conocer el fondo marino? Si sabes nadar ¿Verdad? — inquirió Bebe
—Sí — Se limitó a responder Chase, esquivando la ola que casi moja sus pies
Bebe corrió al mar, lanzándose encantada, yo miré a Chase. Bebe nunca estaban tan emocionada de ver el fondo marino ¿Acaso quería dejarme solo con él?
— ¿Primera vez? — le pregunté. Él asintió un poco nervioso — no temas, solo sígueme
Le tendí la mano, se sonrojó al menos eso creí, porque esa gorra me impidió verle bien. Se quitó los zapatos y nos zambullimos en el mar. Tenía los ojos cerrados, con miedo, quizás acababa de mudarse a la ciudad. No soportó ni diez segundos, salió a la superficie, casi ahogándose. No pude evitar reírme. Al principio me sentí mal por burlarme, pero su rostro sonriente me tranquilizó, tenía una bonita sonrisa.
—Lo siento, no sé nadar muy bien — se disculpó — y me asusta un poco
—Si abres lo ojos no te dará miedo — le contesté volviéndome a sumergir
Me imitó a los pocos segundos, abriendo lentamente los ojos. Al instante su boca se abrió, dejando ir unas burbujas, disminuyendo su aire. Pero es normal, yo hice lo mismo cuando miré por primera vez el coral. Su color anaranjado resplandecía con el sol que comenzaba a salir y unos peces salían de entre él. Una anémona dejaba ir a dos peces payaso. Yo los llamo Marlín y Nemo. Unos cangrejos caminaban por el suelo marino y unos pelícanos se zambullían a lo lejos un instante, atrapando muchos peces. Todo parecía seguro en ese lugar, pero un pez roca pasó nadando debajo de nosotros, me encargué de alejar a Chase, seguramente no sabía nada de esas criaturas. Una medusa perdida pasó frente a nosotros también. Él estiró la mano para tocarla y yo la aparté de nuevo. Vi como su cara se ponía roja, seguramente era la falta de aire. Salimos los dos a la superficie, inhalando todo el aire posible. Escuchamos la risa de Bebe, la chica ya estaba arriba de una ballena, formó un corazón con las manos. Me sonrojé al instante.
—Butters es el rey de las ballenas, Chase. Las ama como a su familia ¿Las amas igual de fuerte? — inquirió la chica. Un segundo ¿Él las ama?
— ¿Te gustan las ballenas? — le pregunté sorprendido
—S-sí — me respondió nervioso, luchando por mantenerse a flote, chapoteando como un animal lastimado. Mejor salir de ahí antes de que algún tiburón fuera a írsenos encima, creyendo que somos focas heridas
Se notaba que se sintió a salvo al pisar tierra, a pesar de decirse amante de las ballenas no le agradaba mucho su hábitat. Alcé una ceja, sin creerle mucho su historia. Pero la desconfianza se eliminó cuando una pequeña tortuga comenzó a salir de la arena, luego otra y otra. Chase se les quedó viendo menos de un segundo antes de cargarlas y acercarlas al mar.
—Es lo poco que hacía con mi hermano — me dijo — pero ¿Qué no salían de noche?
—Algunas se adelantan — respondí con una sonrisa — tendremos mucho trabajo en la noche con las demás. Vas a ayudarnos ¿Verdad?
Asintió enérgicamente, dejando ver un poco ese cariño que todo ser humano posee ante otra criatura viviente. Las plantas no cuentan porque como no se mueven. Pero esa pequeña tortuga que sostenía era diferente. Podía morir en el mar, pero la satisfacción de ayudarle es suficiente recompensa.
Fin Butters POV
—En serio no pudieron ser más obvios — dijo Bradley en el marco de la puerta
Dougie casi se atraganta con su comida, era la hora de descanso y el chico reposaba en la sala de espera para aspirantes a operadores. Todo se veía tranquilo, claro, hasta que el rubio entró diciendo eso. Tosió un poco, regresando esas galletas al camino de la garganta y no al de la nariz, tragando rápidamente. Volteó a verle como si no comprendiera lo que le había dicho. Bradley se cruzó de brazos, sentándose frente al novato. Dougie se acomodó los lentes, ofreciendo unas galletas y café a su compañero. El rubio negó, sin quitar esa cara seria.
— ¿Sean? ¿Sea? ¿Mar? Por favor, pensé que Green Peace era mejor que eso
—Pensábamos lo mismo de ustedes, Glory — respondió Dougie ofendido
— ¿No que no sabías de que hablaba? — se burló el rubio de Australian Petroleum
Dougie bufó, poniéndose de pie. Retándole a que lo dijera al presidente. En el fondo sabía que lo haría, que lo descubrirían, pero no creyó que con tanta facilidad. Bradley estaba por llamar a seguridad cuando recordó la cara de ese pelirrojo. Sí, lo había visto antes. Cuando tenía ocho años, cuando su padre estaba por subir al barco que lo llevaría a la plataforma petrolera AP-3. En ese entonces tenía un cartel y se ajustaba los lentes constantemente, mientras hablaba muy veloz sobre lo insegura que era la plataforma, lo mal diseñada que era y lo probable de que explotara tan pronto iniciaran las perforaciones. Creyó que su padre lo haría a un lado, en cambio le acarició la cabeza y se negó a subir. Diciendo que una falta en el trabajo no le afectaba. Al llegar a casa, toda Sidney sintonizaba las noticias con la explosión de la plataforma. Le salvó la vida a su padre.
—No lo haré — dijo bajando la mirada — pero ya no te deberé nada después
Dicho eso salió de ahí antes de enfrentar las obvias preguntas del pelirrojo ¿Deberle? ¿Qué le debía? Tenía que informarle a Bebe de inmediato, cerró la puerta y puso una silla como cerrojo, sacando su celular. Sabía que había cámaras pero nada le prohibía hacer una llamada.
— ¿Dougie? — respondió la chica rubia desde la sala, Kenny y Butters estaban en la cocina y se asomaron por lo preocupado del tono con el que contestó
—Me descubrieron — fue directo el pelirrojo — pero el chico dijo que no me delataría, que porque ya estábamos a mano. Este día ha sido una verdadera locura, barre aquí, trapea allá, escucha los regaños ¡Mierda! y lo peor de todo es que no he sabido absolutamente nada de nada
—Es el primer día, debes ser más perseverante — dijo Bebe sentándose
No estaba muy segura acerca de ese chico que dijo que no los delataría, pero Dougie no era idiota, si seguía ahí significaba que en parte le creía. Se rascó la cabeza un poco, dando las mismas instrucciones, ocultarse y averiguar de Glory, pronto. Kenny se quedó halado ¿También mandaron un espía? Tragó saliva, sudando frío. Butters le preguntó si estaba bien. El chico rubio se limitó a asentir. Bebe colgó y regresó a la cocina, donde preparaba algo de comer. Una deliciosa ensalada.
El celular de Kenny sonó, el rubio se excusó y fue a la sala. Era nada más y nada menos que su jefe, David. Respiró hondo antes de responder, para no denotar la confusión en su cuerpo hacia ese delicado chico de apodo Butters. Le parecía tan encantador y de verdad amaba la naturaleza, y esta sentía lo mismo por él. Kenny nunca había sentido un cariño tan puro como ese. Por eso su corazón latía rápido, no, eso no era admiración, era un afecto casi tan poderoso como el que describían en los libros de cuentos como amor verdadero. No el simple deseo sexual que sintió por muchas chicas en su vida.
—A las doce en la oficina central — dijo el presidente regresándolo a la cruda realidad. Era un espía que mataría toda la vida marina
Colgó con un nudo en el estómago, regresó a la cocina, rechazando la ensalada que Bebe preparó. Butters se le quedó viendo preocupado. Ese espíritu amable se apodero de él, un espíritu no común en los Stoch.
Butters POV
—Chase — dije un poco nervioso, ya había pasado un rato desde nuestra comida y por fin podía hacer esa invitación — ¿Quieres venir conmigo al mar?
Parpadeó unos segundos antes de aceptar mi invitación. Ahora sabía que no le agradaba mucho nadar, pero valía mucho la pena ese recorrido, llegamos a la orilla de la pala y le señalé una formación rocosa bastante alejada de la orilla, determinándola como nuestro destino. Abrió la boca y me vio asustado, diciendo que no era capaz de nadar tan lejos. Reí un poco ¿Quién hablaba de nadar? Silbé y al instante dos ballenas respiraron en la superficie, esperándonos. Chase subió asustado al lomo de la criatura, sujetándose lo mejor que podía. Entonces avanzamos, la brisa del mar golpeaba nuestros rostro, las gaviotas volaban junto nuestro, los delfines comenzaban a saltar y hacer piruetas. Quizás Bebe tenía razón, tal vez si era el rey del mar. A mi lado Chase comenzaba a desenvolverse, supuse que era por las tortugas que asomaron su caparazón por la superficie, tal vez mintió sobre las ballenas pero su amor por las veloces y protegidas criaturas era innegable.
Nos acercábamos más a las rocas y me ponía más nervioso, nadie, absolutamente nadie me había acompañado a ese lugar, ninguno de mis compañeros de Green Peace, ni Bebe ni Dougie. Chase sería el primer ser humano, aparte de mí, en entrar en contacto con mi "hermano". El ser al que le debía la vida y él me debía la suya ¿Por qué hacía esto? ¿Se trataba solo de un solidario intento de mostrar aceptación hacia un nuevo? ¿O debía hacerle caso a mis sonrojadas mejillas y acelerado latir de mi corazón? No, qué tontería, no creía en el amor a primera vista ¿Entonces cómo explicar este sentimiento? Debía ser solo una amistad más fuerte que otras. Volteé a verle una vez más, ahora reía muy fuerte, era una risa verdadera, cautivadora, real. Tal vez deberías comenzar a considerar al amor como explicación Leopold "Butters" Stoch. Ni siquiera has notado que hemos llegado a la "Roca de ballena".
Fin Butters POV
El reloj ya pasaba del mediodía y ni un rastro de ese rubio. El presidente David comenzaba a quedar como un verdadero idiota. Kevin y Bradley lo habían buscado por todos lados y ni rastro del chico. El presidente no estaba para nada contento, estaba furioso. Tenía el poder suficiente para hundir al rubio en un abrir y cerrar de ojos y nadie se preocuparía por donde estaba. Se puso de pie, dispuesto a dar la orden de desaparecerlo cuando Bradley tuvo la osadía de interrumpirlo.
—Hablé con él. Dice que los de Green Peace están en una junta urgente sobre un tema ultra secreto ¿De verdad quiere que venga de inmediato?
David apretó los puños, otro que lo hacía parecer tonto. Alegó que ya sabía esa información y que se había puesto de pie para iniciar la junta y que no había tenido tiempo de explicarles eso a ellos antes de que se fueran.
De hecho, sin Kenny, no había motivo alguno para hacer la junta. Bradley soltó un suspiro, ignorando el recuerdo de ese chico pelirrojo. Tal vez debían escuchar a Green Peace más seguido, evitó una muerte hace casi diez años y podía evitar muchas más. Tal vez la plataforma Glory podía realmente explotar como lo hizo esa otra. Sacudió su cabeza, negándose a pensar más en eso, estaba del lado de Australian Petroleum, su amigo también, nada cambiaría, un chico pelirrojo no voltearía su mundo.
Dougie continuaba barriendo la entrada ¿Para qué? Si nada los visitaba, pero no deseaba enojar ni al esposo ni al amante de sa puta escoba. Ahora piensa Dougie, si yo fuera el puto presidente ¿Dónde mierda guardaría los planos? Pues en la oficina, eso quedaba como a veinte pisos y una docena de guardias de aquí. Si deseaba reunir las pruebas tendría que llegar hasta la cima de ese imperio capitalista inconsciente de los efectos de las decisiones de un hombre rico con traje que nunca ha tenido que trabajar para ganarse algo en la vida. Tan contrario a sus empleados y sobre todo a su pobre Leopold. Ya verían de lo que eran capaces los de Green Peace.
"Porque yo no quiero pelear por eso"
Butters POV
Escuché el canto de mi hermano al verme entrar a ese lugar, me bajé en la roca central, ayudándole a Chase. El viento tumbó su gorro y por un momento pude ver su cabello rubio rebelde. Se cubrió de inmediato, con las mejillas rojas, se apenaba de su cabello ¿Por qué? Si era tan hermoso. Un chorro de agua apareció frente a nosotros y la gran ballena salió de las aguas, feliz de verme, cantando una canción que desde niño tarareo contento. Acaricié su nariz, luego notó la presencia de otro humano, asustándose. Le susurré unas palabras e hice algunos sonidos, luego me giré a ver a Chase, tendiéndole la mano. Él la tomó y yo lo dirigí a la nariz de mi ballena más especial, de mi casi hermano.
—Él es Bobby — dije un poco nervioso — solo confía en mí, lo cuido y lo protejo de esos cazadores, lo desean porque es la ballena más grande
— ¿Lo cuidas y lo proteges? — Me preguntó extrañado — ¿Cómo si fuera de…?
—Mi familia — completé su pregunta — es de mi familia, es como un hermano para mi
Pensé que me tacharía de loco, pero al contrario, sonrió más que nunca y se presentó ante Bobby, diciendo que nunca antes había visto una ballena tan grande y poderosa como él. Bobby soltó agua alegre y supe que se llevarían de maravilla. Aunque las demás ballenas le decían algo, muy asustadas. Bobby lo ignoró, dejándolo entrar a su corazón, a sí mismo hice yo. Abrí un espacio en mi corazón casi del tamaño del de Bobby, escribiendo con fuego "Chase". Ese chico rubio con esa playera de Green Peace y jeans desgastados había logrado colarse a un lugar tan privado y profundo que pensé nunca volvería a ser visitado por un humano, mucho menos quedarse. Podía decirlo finalmente, quería a ese chico, lo quería demasiado. Me senté en la orilla de la roca, viendo el agua moverse mientras mi hermano y mi amigo charlaban un rato, si alguien nos viera nos tacharía de locos. Hablándole a los cetáceos, que locura. Bueno, algunas veces las locuras son nuestra realidad, lo único que conocemos y amamos. Sentí una mano en mi hombro, Chase quiso decirme algo, pero se lo guardó. Le pedí que me lo dijera.
Fin Butters POV
— ¿Me enseñarías a nadar mejor? — preguntó Kenny con el rostro encendido
Butters esbozó una sonrisa, se puso de pie y vio la distancia entre la roca y el mar. Era perfecto para practicar un clavado. Comenzó a darle las instrucciones, pero conforme se acercaba el momento del salto, Kenny se ponía más y más nervioso. Sintiendo vértigo al ver de dónde se lanzaría. Butters rió un poco por su reacción, diciendo que le daría un ejemplo. Se puso en posición y saltó sin temor alguno, rompiendo el agua y haciendo una entrada perfecta. Digna de juegos olímpicos.
Kenny lo intentó, de verdad lo intentó, pero acabó arrojándose de una forma normal; sintiendo el impacto de sus piernas contra el agua. Butters se le acercó para ver si estaba bien, Kenny se apoyó en su hombro y volteó a verle, haciendo que sus narices se tocaran ligeramente. Se apartaron totalmente sonrojados, subiendo en silencio a la roca central.
— ¿Y por qué te dicen Butters? — preguntó Kenneth rompiendo el hielo que se formó entre ambos
—Por un dulce, mi padre me puso así cuando era niño
Butters se sonrojó un poco y se recostó en la roca, viendo el cielo y el mar ¿Qué se sentiría ser gaviota, poder ir de aquí a allá, adentrándote todo lo que quieras en el mar pudiendo regresar a tierra cuando lo desees? Kenny volvió a verle, ese rostro húmero, esas piernas blancas y ese carácter tan conmovedor. ¿A quién engañaba? Estaba muy enamorado de Leopold "Butters" Stoch. Pero, para él siempre sería Chase, a menos que le revelara la cruda verdad. De nuevo el nudo en el estómago, no saber qué hacer, sentirse en el fondo del mar, en el abismo. Con la presión a merced de toda su persona, aplastando sus pulmones, dejándolo sin aire y con deseos de morir en lugar de pasar por esa rehabilitación que sabía no lo dejaría igual ¿Qué hacer?
—Se hace tarde — dijo Butters — hay que llegar a la comida o Bebe se enojará
La rubia estaba vuelta loca en la cocina, ni siquiera con la ayuda de Karen completarían para todos los de Green Peace, tendría que mandar a unos a la mierda para que los demás comieran. McCormick reía ante el desespero de la chica que movía las manos atropelladamente, era muy difícil cocinar sin carne en el menú o algún producto animal. Se escuchó la puerta principal. Bebe se asomó y vio a Butters y a Kenny. Le gritó a Stoch que le ayudara, el pequeño rubio entró a la cocina y saludó efusivamente a Karen. Kenny se quedó helado ¿Su hermana? ¿Ahí precisamente? Cuando Bebe volteó ya no encontró a Chase, casi se había esfumado ene l aire, Butters sacó a la chica castaña de la cocina, ansioso de mostrarle al chic por el que se sentía atraído.
—Quiero presentarte a Chase, Karen, está en la… sala — dijo viendo alrededor
—Te iba a preguntar lo mismo — dijo la rubia cuando Stoch volteó a verla
Kenny se sintió culpable por no haberse despedido, pero si Karen llegaba a verlo sabría la verdad, no hacía falta ser un genio para saber que a Kenny le importaba una mierda lo que apsara con las ballenas y delfines. Aunque, dijo recordando las palabras de Leopold, tenía una cita esa noche con las pequeñas tortugas recién nacidas. Ya le inventaría alguna excusa, ahora debía regresar a Australian Petroleum. David debía estar furioso, aunque seguramente Bradley lo cubrió. Kevin ni le hablaba, pero no era tan hijo de puta como para decírselo a Karen, se haría el que no sabía ni madres. Butters salió de la casa, decepcionado al no verlo, debió haber tenido un grave problema, ojalá que regresara con bien, si algo le pasaba, él no sabía que haría. Se giró para entrar de nuevo y se topó con la perspicaz mirada de Bebe que le dijo a Karen sin descaro alguno, en un tono muy burlón.
—Bueno, tendrás que conocer al enamorado de Butters otro día
El rostro de Stoch se volvió totalmente rojo, igual a un tomate.
—No es mi enamorado — masculló Stoch empujando a la chica para entrar a la casa — solo es mi amigo — agregó con un toque de tristeza en la voz
—Por ahora — agregó Karen riendo ante el rostro apenado de su amigo
Kenny finalmente entraba al edificio de Australian Petroleum, ya no muy convencido de querer ser el espía. El presidente le miraba furioso, pidiendo un avance en su trabajo, admitió lo de una junta secreta pero dijo que no fue admitido todavía y le pidió lo más difícil de obtener para esos hombres, tiempo. David rió como si hubiera dicho un chico buenísimo. Golpeó el escritorio estremeciendo al chico, lo tomó del cuello de la camisa, para que no quedar la menor duda de lo que era capaz de hacerle.
—Espero que me estés diciendo la verdad, porque si no es así, en cuanto me de cuanta me encargaré de que nades con tus peces. Y no creas que solo tú, también tu jodida familia, pobre puta necesitada ¡Ve a trabajar!
¿Cómo se había metido en ese lío? Debió haber escuchado a su hermano cuando le dijo que era una puta, debió haber renunciad en ese preciso momento. Guardó sus manos en el bolsillo del pantalón y se topó con una tarjeta. Recordó entonces un efusivo abrazo por parte de Bebe y la sensación de ser acariciado en esa zona, debía ser su teléfono. Corrió hacia una caseta.
— ¿Diga? — fue Karen quien contestó. Kenny fingió su voz y preguntó por Butters, presentándose como Chase — ¡Butters! ¡Te habla tu pretendiente!
Leopold estaba tan emocionado que no le importó la burla de la castaña.
— ¿Chase? ¿Por qué te fuiste así? — preguntó Leopold un poco triste
—Tuve un problema, mi madre se sintió mal, pero ya está bien, no te preocupes. De verdad lamento haberme ido así. Butters, yo… ¿Aún está en pie la invitación de esta noche? — inquirió muerto de vergüenza
Leopold no tuvo ni que pensarlo, esbozó una inmensa sonrisa del tamaño del mar y, con el corazón latiendo a más no poder, las manos mojadas del sudor y con el rostro tan rojo como nunca antes lo había tenido; ni cuando le daba fiebre, le dijo a su amigo por el teléfono.
—Desde luego Chase, me encantaría salvar tortugas contigo
3:03 PM — Sidney, Australia (+10 UTC)
