Los personajes son de S. M., la trama es de mi autoría.

Una mujer sin corazón

de la saga La vida de ellas

IV Sobre cómo don perfecto podía ser perfectamente puntual

Angielizz (Anbeth Coro)

Agradecimientos a: Adriu, Sandy56, Terewee, Wenday14, Rosichiita, Cinti77, Noriitha


Honestamente pensé que Jasper iba a retractarse. Habíamos acordado salir el siguiente fin de semana después de nuestra apuesta y no recibí ningún mensaje o llamada de su parte a lo largo de la semana hasta que el viernes me atreví a enviarle un mensaje a su celular.

¿Te retiras de la apuesta?

Su respuesta fue inmediata.

Sólo sigo las reglas del juego, nada de acosarte con llamadas ni mensajes.

Sonreí acostada en la cama y envíe un mensaje nuevo.

Veremos si puedes hacerlo después de dormir conmigo.

Su respuesta esta vez tardó casi un minuto en llegar.

Alice, Alice, Alice. No sabes en qué te estás metiendo, pero finjamos que tienes una oportunidad de huir.

Suspiré y me levanté de la cama dispuesta a continuar con mi viernes por la noche. Un nuevo mensaje llegó y alcancé el celular de la cama.

¿Tienes planes para hoy?

Esta vez fui yo quien se tomó su tiempo en responder.

¿Listo para usar tu tarjeta de primera cita?

Llamada entrante.

—¿Hola?

—¿Estás en tu apartamento?

Jasper había sido amigo de Edward por demasiados años, así que él sabía dónde vivía, Jasper me había ayudado incluso a subir a mi piso unos muebles cuando me mudé aquí.

—Sigo aquí.

—¿Qué llevas puesto? —sonreí, sabía que no se refería a una descripción detallada para una sexollamada, pero si podía jugar con el bien portado de Jasper, lo haría.

Miré mi ropa unos jeans oscuros y una blusa escotada rosada. No serviría.

—Veamos, un vestido corto, casi se ve el trasero, no lo suficiente, ¿te digo que hay debajo? Tengo ropa de encaje, no hay nada que pueda quedar a la imaginación. ¿Quieres que siga?

—Sigue —su voz sonó ronca.

—Mis pezones están tan duros que se ven por debajo de la tela del vestido, ups. ¿Te dije que esta noche no uso brasier? Y hace mucho frío. Debe ser porque es diciembre ¿te gustaría calentarme?

—Eres una pequeña bruja.

—Lo soy. ¿Quieres castigarme?

Suspiró contra la bocina.

—Debería hacerlo, pero en su lugar voy a llevarte a cenar.

—¿De verdad quieres tres citas? Jasper, podrías tenerme esta noche. Me pondría bocabajo si así me quieres, amarrada a la cama si me lo pides o quizá usando mi boca en tu… —me detiene con su voz.

—No te apresures, Alice. Sé cómo voy a ponerte y lo que haré con tu sucia boca, pero no esta noche.

Su promesa envía descargas de placer a mi cuerpo, sacudo mi cabeza. Sólo es porque jamás lo había escuchado hablarme así, me excita esta nueva faceta de Jasper, pero posiblemente sólo sea una pose para seducirme.

—De acuerdo, ¿qué quieres hacer hoy?

—Hay un restaurante al que me gustaría invitarte. Pero vas vestida para un club. ¿Podrías vestirte para algo más elegante?

—No te gusta mi vestido que muestra mi trasero.

—Seguro que va a gustarme, pero lo dejarémos para otra ocasión. Llego en veinte minutos.

—¿Veinte minutos? Jasper ni siquiera sé que ropa voy a ponerme, necesito más tiempo.

—Veinte minutos.

Una hora más tarde estaba bajando a la recepción del edificio para recibir a mi cita de la noche. Lo cierto es que mis habilidades de maquillaje, peinado y etiqueta consiguieron hacerme estar lista hace media hora pero no iba a permitir que creyera que me había arreglado en tiempo record por él.

Cuando salí al exterior lo encontré recargado contra su viejo nissan rojo. Esa cosa había pertenecido a su padre incluso, y al parecer era un ritual familiar pasar un carro feo y descompuesto de padre a hijo.

Sin embargo, el hijo lucía muy bien esta noche. Jasper estaba recargado contra la puerta del copiloto con una camisa azul oscuro y unos pantalones de vestir negros. Una media sonrisa apareció en su rostro en cuanto me vio salir y tuve que respirar lento para recordarme que yo ya había salido antes con Jasper.

—Estás hermosa.

Sonreí.

—Gracias por notarlo —dije batiendo mis pestañas y acercándome a él antes de que pudiera acercarme para hacer mi movida de fingir dejar un beso en su mejilla demasiado cerca de sus labios él ya se había movido para abrirme la puerta y hacerme entrar.

—¿Lista para nuestra primera cita?

—Estoy lista para todo.

Esperaba que captara que si se rendía con la tontería de las tres citas podríamos tener sexo esta misma noche, y por el modo en que sonrío con diversión asumí que lo entendió pero que decidía pasar de mi propuesta. Tan maniático del control y la perfección como de costumbre.

¿Qué esperaba conseguir en estas tres citas? No había nada que no conociera de Jasper, llevaba más de diez años conociéndolo por ser amigo de Edward y durante todo este tiempo jamás había pensando en él más allá del guapo amigo de mi hermano mayor.

Así que cualquiera que fuera su intención con estas tres citas sólo tendría como resultado gastar en cenas antes de llevarme a su casa para una exclusiva y única sesión de sexo sin posibilidad a repetición. No había trucos bajo la manga aquí, sólo tiempo desperdiciado que podría ser usado en satisfacernos sexualmente.

¿O no?


Este es el segundo libro de la saga La vida de ellas. La primera parte puedes encontrarla en mi perfil: Una dama de burdel.

Cada libro cuenta la historia de sus diferentes personajes femeninos, así que son independientes entre sí.

¿Tomatazos? No olvides dejar tu comentario y seguir esta historia.