Los personajes son de S. M., la trama es de mi autoría.

Una mujer sin corazón

de la saga La vida de ellas

XIII Sobre cómo lidiar con el deseo es más difícil de lo que parece

Angielizz (Anbeth Coro)

Dedicado a: Terewee, Vane, Miop y Noriitha

Me había tomado tres días tomar la decisión, nunca había sido de huir y guardarme mis comentarios para mí misma. Así que pensé que si Peter estaba asustado por Edward y lo que podría opinar tendría que superarlo, porque estaba segura que lo superaríamos juntos. Era optimista.

Toqué a la puerta de su casa, me había maquillado y arreglado el cabello por veinte minutos, estaba hermosa y presentable hasta para conseguir la mano del príncipe de Inglaterra, optimista y con alta autoestima. Pero la persona que abrió fue Diana, la madre de Peter.

—¿Alice? ¿Qué te trae por aquí, linda? —Diana me había visto crecer y aunque era la amiga de mi madre siempre pensé que era un poco estirada y conservadora, aunque mientras miraba su vestido manchado con gotas de pintura no podía evitar pensar que lo suyo era verdaderamente el arte por muy estirada que pudiera parecerme.

—¿Está Peter? —pregunté sonriente y casual, cuando esta era la primera vez que me plantaba aquí preguntando por Peter sin Edward acompañándome.

—¿Peter? ¿No te lo dijo? Regresó a la universidad, sus clases inician la siguiente semana y quería adelantar unos cursos.

—Oh… no, no lo mencionó —Oh. Se había ido y sin despedirse. Pensé entonces que le enviaría un mensaje, a lo mejor había extraviado mi número y eso explicaba porque no se puso en contacto antes. Pero Diana no había terminado con las malas noticias:

—Aquí entre nosotras, creo que tiene novia.

Sonreí un poco pensando que se refería a mí, mis mejillas comenzaron a adquirir calor.

—Oh… novia, ¿eh? No, tampoco lo mencionó.

Apenas me pregunté si ella sospechaba de mí cuando continuó hablando:

—Sí, una chica de la universidad, creo que es francesa está ahí de intercambio —me estaba ahogando o al menos así se sentía. Mi sonrisa estaba muerta por completo.

—Definitivamente no lo mencionó.

—¿De verdad? No para de hablar de ella.

Sentí como si estrujara mi corazón y me lo arrancara del cuerpo, tal vez si hubiera hecho eso no se sentiría tan mal.

—¿Quieres pasar? Estaba por servir el té, acabo de terminar de pintar una obra nueva.

—Gracias, Diana. Será otro día.

El siguiente viernes decido que no repetiré, por mucho que me haya gustado. Estoy segura que una primera vez jamás podrá ser superada por una segunda vez, y quiero mantener intacta la mejor noche de sexo de mi vida.

Así que el siguiente viernes voy al bar de siempre. Pero ahí ya está la persona a la que estoy esquivando, junto con James. Genial.

Mi tiempo de escapar se va al caño cuando James mira hacia mí y sonríe en grande antes de ponerse a levantar sus brazos y hacerme señas para que me acerque a su mesa. Camino despacio, hasta que Jasper mira hacia mí y entonces no sólo camino insegura sino lidiando con las ganas de lanzarme a sus brazos.

—Llegas justo a tiempo, estaba apostando con Jasper —oh no, esto era algo que nosotros tres solíamos hacer "te apuesto a que no puedes conseguir un número, un baile, un pase a su habitación con, y señalábamos a cualquier persona del bar".

Me siento frente a ellos en la silla desocupada, tanto Jasper como yo nos evitamos la mirada mutuamente.

—Mañana tengo una reunión, sólo vengo por un trago rápido —miento, lo último que necesito es que Jasper elija para mí al siguiente tipo con el cual follar. O al revés. Levanto la mano y se acerca un mesero, le pido un shot del tequila de siempre, soy cliente frecuente.

—Esto es rápido, Alice —dice James sin aceptar replicas—. Me hizo enviarle un trago al hombre de cabello rosado que está a cinco mesas detrás de nosotros.

Busco al hombre del que habla, un joven de cabellos rosados que no deja de mirar a nuestra mesa, me río. Bien jugado.

—Esta noche puedes tener suerte —le guiño el ojo a James, el mesero regresa con mi bebida y de un trago termino con ella.

—Muy graciosa, ya que ustedes no están saliendo, pensé que podrías elegir a quien enviarle un trago de parte de Jasper.

¿Así que le dijo que no estamos saliendo, eh? Bien. Jasper mira a James con enojo, pero James no anduvo de lengua larga ¿no?

Miro a mi alrededor buscando algo difícil.

—La pelirroja de la barra.

—Viene con el tipo tatuado —dice Jasper mirándome con diversión entendiendo lo que estoy haciendo.

—¿De verdad? —finjo un tono inocente— parece su hermano.

Aun así, Jasper levanta su mano, se acerca el mesero y le indica que quiere que le entregue una cerveza a la mujer pelirroja. Me mira con una ceja levantada que dice que no va a perder ninguno de mis retos. Me encojo de hombros. Cuando el mesero se aleja con la orden, James saca un billete de un dólar y lo entrega a Jasper.

—Ojala valga la pena la paliza —dice James dándole unos golpecitos en la espalda—. Si me disculpan, iré tras esa dama.

Mientras James se aleja dejando unos billetes sobre la mesa para pagar sus tragos, el hombre tatuado al lado de la pelirroja camina hacia Jasper con una cerveza en mano y una mirada de odio.

—¡Maldito cabrón de… —antes de que Jasper pueda voltear su rostro ante el borracho gritón yo me pongo de pie y sin pensar mucho en mis acciones enredo mis dedos en el cabello rubio y rebelde de él para atraerlo a mi y besarlo.

La mano de Jasper va a mi espalda pegándome a su cuerpo. Su lengua pide permiso y se lo concedo, casi olvidaba lo buen besador que él es.

Casi.

Apenas han pasado cinco días.

Su aliento choca contra el mío, huele a whisky y yo a tequila, pero bajo esos artificiales aromas todavía puedo percibir su olor. Enreda sus dedos en mi cabello corto y aunque lucho contra el impulso una especie de gemido bajo sale de mi garganta. Siento su sonrisa antes de una pequeña mordida en mi labio inferior, sigue, por favor, sigue.

Su mano en mi espalda me acerca aun más a él, ahora estoy parada entre sus piernas mientras él sigue sentado en la silla alta, lo que me da mayor movilidad, porque puedo retroceder unos milímetros y jugar con él justo como él había estado haciendo hace unas noches conmigo en la cama.

Nuestros labios se encuentran y se separan como si jugaramos con ellos a repelernos y atraparnos, su mano va de mi nuca a mi mejilla sosteniéndome contra él y me repito que es por esto que me gusta la manera en la que besa, porque lo hace como si tuviera tiempo, todo el tiempo y no como si yo pudiera saltar al otro extremo de la habitación en cualquier momento.

Con Jasper no parece tratarse de cuánto puede tomar de mí, sino de cómo hacerlo para llevarnos al límite. Incluso cuando es sólo un beso muy caliente en medio de un bar. Me aferro a él de su cuello y espalda mientras mis uñas se encuentran con su piel y estoy segura que si me lo pide en ese momento lo dejaré follarme en un cubículo del baño o donde él quiera hacerlo.

Pero sus intenciones parecen limitarse a besarme porque su mano se queda firme en mi espalda y la otra en mi mejilla acercándome a él. Mi mano enredada en su cabello lo invita a quedarse cerca mientras mi mano pasa sobre la barba de un par de días de su mejilla.

Nos devoramos mutuamente como si no hubiera nadie alrededor, mis pensamientos van rápido sobre el hombre que iba a golpear a Jasper y que es la razón de este beso, pero vuelvo pronto a Jasper y la manera en que su mano ahora está en mi espalda bajo mi blusa. El calor de su piel contra la mía me enciende como dinamita. Mientras me aprieta contra él puedo sentir la dureza de su erección y me doy cuenta que no soy la única que se está dejando llevar. A la mierda mis apuestas yo…

—Olvidé mi bebida —la voz de James nos interrumpe, me separo dándole una mirada envenenada y sonríe sin aparentar remordimiento.

—¿No ibas a perseguir a una pobre desamparada? —pregunta Jasper sin mirarlo, completamente atento a mí. Le levanto una ceja a James queriendo evitar la mirada de Jasper.

—¿Te rechazó? —bromeo dando un paso hacia atrás, Jasper suelta mi cintura y me deja retroceder otro paso.

—¿Por qué iba a rechazarme? —me encojo de hombros sin que nada divertido se me ocurra.

Jasper deja de mirarme para mostrarle su dedo meñique a James y bajarlo y subirlo repetidas veces, me río incluso a pesar de la mala mirada que James me lanza.

Por suerte, James será todo lo idiota que le gusta aparentar, pero sabe ser un caballero también, así que no replica nada como "Preguntale a Alice por el tamaño de mi pene" ni nada que insinúe que estuvimos juntos alguna vez. Al contrario, pasa su brazo por detrás de los hombros de Jasper y replica con diversión.

—Te he dicho que no mires mientras orino, Jasper.

—No vuelvo a hacerlo.

Por eso me gustan los amigos de Edward, sabe elegirlos… excepto a ese otro. Aunque eso no fue culpa de Edward, sino del destino que hizo de Peter nuestro vecino y a nuestros padres grandes amigos. Miro a Jasper fugazmente mientras está riendo con James. ¿De verdad quiero volver a entrar a esa cueva peligrosa que son los romances? No. No quiero. No importa cuántos años lleve conociendo a Jasper, es claro que mi detector de idiotas está defectuoso y no voy a andar ciegamente tras otro hombre. No ahora, nunca.

—Me voy, señoritas, deséenme suerte.

Y se aleja con esas simples palabras.

—Te he besado solo porque el hermano de la pelirroja venía por ti —le digo con prisas a Jasper cuando una sonrisa comienza a tirar de sus labios, levanta las cejas sin dejar de sonreír—, de nada.

—Que amable de tu parte. ¿Por qué no admites que te gustaría repetir?

Me encojo de hombros mientras niego varias veces con mi cabeza, no, nunca más voy a volver a estar ahí.

—¿Repetir dices? No, cariño, yo no repito, ya te lo dije. Sólo vine por un trago, no sabía que estarías aquí.

—¿No sabías que estaría en el bar al que siempre vengo?

—Este es mi bar favorito, soy amiga del bar tender. Tal vez un día me case con él.

—¿Larry no es gay? —la sonrisa de Jasper se sostiene.

—¿Y? —levanto una ceja provocándolo a debatir mi lógica absurda.

Se encoje de hombros como si le diera lo mismo y yo le sonrío como si también me diera igual.

—Bien, aunque me gustó besarte de nuevo, mañana tengo trabajo. ¿Te quedarás aquí o te acompaño a tu camioneta?

Quería largarme a mi confortable apartamento con mis dos pequeñas mascotas, pero en su lugar tuve que mentir.

—Acabo de llegar. Tal vez pesco algo hoy.

Jasper miró alrededor y hace una mueca de desagrado con su nariz, pero no insiste con argumentos sobre lo bueno que es en la cama y que nunca encontraré a nadie mejor que él, mucho menos en este bar.

—Suerte con eso.

Deja unos billetes sobre la mesa antes de irse sin añadir más. Maldito hombre perfecto de mierda. Levanto la mirada de los billetes y a unas mesas de distancia me encuentro a James riendo con una mujer de facciones asiáticas, sus ojos se elevan hacia mí y con su pulgar e índice hace una L, como anciano, llamándome perdedora.

Le saco el dedo medio.

Un minuto después se acerca un hombre, posiblemente de la edad de Jasper, con barba de dos días y acento extranjero, realmente guapo, el tipo de hombres a los que yo le diría que sí y comenzaría a mover mis fichas para acordar ir a su casa o a la mía. Pero en lugar de darle mi nombre como me pide, me levanto de mi lugar y camino hacia la puerta de salida.

Maldito idiota, ¿había terminado con mi lívido para siempre acaso? Salgo del bar enojada caminando en la puta maldita fría noche de mierda. Tan fría como mis ganas de coger.


¿Qué te ha parecido este capítulo? De que hay chispas entre ellos, las hay. Pero Alice también tiene sus propios conflictos internos que superar antes de confiar en él.

Déjame saber que te ha parecido.

Notita: Hace unos días di positivo a Covid, entonces es probable que las actualizaciones para UNA DAMA DE BURDEL se atrasen una semana más, de esta historia ya tenía los capítulos corregidos y listos así que si ven mayor actualización en esta obra no es que abandone la otra, solo ya tenía listo los primeros caps de la historia. Y mis sintomas andan con nula creatividad así que no he podido terminar el capítulo que sigue de Una dama de burdel, tenedme paciencia

Este es el segundo libro de la saga La vida de ellas. La primera parte puedes encontrarla en mi perfil: Una dama de burdel.

Cada libro cuenta la historia de sus diferentes personajes femeninos, así que son independientes entre sí.

No olvides dejar tu comentario y seguir esta historia.