El cielo se tiño de negro, las nubes lo cubrían por completo sin dejar que un solo rayo de luz pasará. Los rayos fuertes retumbaban avisando de la proximidad de una horrible tormenta.

La lluvia caía a montones bañando y limpiando todo a su paso ...

Hacer...

Todo menos la sangre de cientos de personas muertas esparcidas por un gran terreno lleno de árboles.

Una gran matanza se había llevado a cabo sin dejar a ni un solo sobreviviente o eso se suponía. Un solo hombre había logrado sobrevivir pero al costó de la vida de sus amigos y aliados que dieron su vida para que el viviera.

Y eso era algo que él no podía aceptar, no podía aceptar haber perdido a su famiglia y quienes provocaron toda esa matanza salieran inmunes, así que se prometió así mismo que acabaría con todos ellos. El mismo día en que Vongola fue destruido ellos caerían.

-Si mi Familia a de desaparecer la vuestra también - encontrar a los culpables de tal matanza fue sencillo, capturarlos y eliminarlos aún más.

Lo que no fue fácil fue encontrar al líder de la Famiglia enemiga, que como la rata que es sabía muy bien como esconderse y sacrificar a los suyos para protegerse a sí mismo.

Pero ni uno solo lograría escapar de el, y su jefe tampoco lo haría.
No se rindió en su búsqueda.

Observó cómo su familia se reía y celebraba con una gran felicidad el cumpleaños de su ex-tutor espartano.

Sonrió complacido al verlos a todos felices, pudo ver a Kyoya en uno de los rincones de la habitación teniendo una pelea de miradas con Mokuro, ambos sosteniendo fuertemente sus armas, esperando la oportunidad perfecta para matarse entre si.

A Gokudera discutiendo la falta de respeto por parte de Takeshi a su queridísimo Décimo. Pero la pelea solo consistía de un solo lado por parte de Hayato y del otro con Takeshi riéndose despreocupada mente.

Lambo se encuentra peleando con Ipin por unos dulces de Uva y otras golosinas, mientras que Fuuta les decía a Ipin y Lambo que tenían que compartir los dulces y hacia lo posible para que la

pelea entre ambos no se pusiera peor.

Cerca de la mesa de las golosinas se encuentran platicando Kyoko, Haru, Hana con Nagi sobre una nueva tienda de Café que abrió hace tres días y planeaban ir a ver el lugar después de la escuela al parecer.

Cerca de la ventana vio a Ryohei hablando extremadamente con Dino y sus subordinados, los cuales se tapaban los oídos con ambas manos cada vez que Ryohei daba un Extremo subido de tono.

Vio a Reborn junto a Bianchi y a ... su nuevo estudiante Zuyuki Hiro, candidato a Vongola Décimo.

No podía creer que ese chico fuera a convertirse en el nuevo jefe de Vongola una vez que Nono vaya a jubilarse y como si fuera poco el debía entrenarlo junto con sus guardianes. El chico tiene mucho potencial eso no podía negarlo, lo único malo sería tener que ver y pasar tiempo con los que en otra vida fueron sus mejores amigos, su Famiglia.

Cerró los ojos con fuerza, dejando salir todas sus frustraciones en un largo suspiro.
Dio una última mirada a su familia (por más de que fueron otras personas siguen siendo su familia) antes de desaparecer en medio de la oscuridad como le había obligado a hacer Reborn unas mil veces antes de que lo hiciera perfecto sin ni una falta.

Sonrió ante ese recuerdo y muchos otros con los que pasó con su tutor y amigos, aún podía recordar la sonrisa sádica de Reborn cada vez que lo veía cometer un error y con León listo para castigarlo. Ese día por más que quiso no pudo escapar de Reborn y todos sus amigos intentaron ayudarlo pero solo terminaron incluidos en el "entrenamiento".

No pudo dormir en días a causa de las pesadillas a causa del entrenamiento y estaba cien por ciento seguro que sus amigos tampoco.
Después de ese día nunca más volvieron a intentar escapar de Reborn.

Desapareció en medió de la oscuridad sin mirar atrás, debería irse a descansar su intuición ya le estaba advirtiendo que su mañana sería muy movida y no tenía duda de que Reborn tiene algo que ver.

Estaba tan concentrado en lo que pasaría el día siguiente por la mañana que no noto como un bebé de traje negro lo vió irse.

Reborn espero hasta que el desconocido se hubiera ido por completo, para luego llamar la atención de todos los presentes en esa habitación. Y que mejor manera de hacerlo que golpeando a su Dame alumno en la cabeza.

-¡Reborn porque hiciste eso!

-Cállate Baka-Hiro, ahora todos apresten atención.

Las charlas se detuvieron al igual que las peleas, de inmediato el silencio se apoderó de la habitación y todos esperaron a que Reborn dijera algo.

-Al parecer tenemos a alguien que nos observa. Y no es alguien a que tengamos que subestimar.

-¿Cómo sabes que nos están observando? - pregunto Yamamoto, ya no estaba sonriendo y su rostro no demostraba absolutamente nada.

-No lo sentí hasta hace un par de segundos de que se fuera, es muy buena ocultando su presencia y llamas. Lo que demuestra lo bueno que es, como para que no lo hubiera sentido antes.

-¿Y que hacemos Reborn? - está vez quién pregunto fue Kyoko.

-Manténganse en grupos de tres o más y sin importar que no se separen. No vayan a lugares desolados, sin van a ir por ahí vayan a lugares que estén habitados por un gran número de personas. Y eso va para ti Hibari, no me interesa si no te gusta las multitudes no puedes andar solo y menos por la noche - un gruñido de insatisfacción vino de la alondra, Reborn no le tomo mucha importancia por qué sabía que a Hibari no le convenía desafiarlo y aceptaría sus reglas por más molestas que fueran para el perfecto - Dame-Hiro no te alejes de tus guardianes, permanezcan juntos. Mientras tanto yo me encargaré del extraño. Ahora continúen con la fiesta.

Todos obedecieron y volvieron a hacer lo que estaban haciendo antes de que Reborn los llamara.
Reborn se hizo a un lado e hizo un par de llamadas antes de volver a unirse a la fiesta.