Le dolía la cabeza como nunca antes, su intuición no había parado de molestarlo desde que se levantó esa mañana.
En verdad confiaba un montón en su intuición pero había momentos en que lo abrumaban de sobremanera y no lo dejaban reaccionar bien. Sus movimientos se volvían lentos y no lograba pensar con claridad.
Y este es uno de esos momentos.
Ya había roto como tres platos y ni contar todas las veces que tropezó con el aire, esto le estaba empezando a recordar a su yo más joven antes de que llegará Reborn.
Usualmente cuando esto pasaba podía confiar en que Hayato se hiciera cargo de las cosas y sus otros guardianes lo cuidarán hasta que recuperará el control de si mismo. Pero ahora no tenía a Reborn ni a sus amigos para que lo cuidarán, por lo tanto tenía que arreglarse las por si mismo.
Muy lentamente se movió por la cocina haciendo todo lo posible por no tropezar y romper más platos, tendría que hacer todo lo posible por que este negocio funcionará y conseguir mucho dinero para reponer todo lo roto.
En verdad esperaba que este café funcionará, con este día ya iban a ser cuatro días desde que abrió. Por el momento había ido mucha gente y los días que siguieron también, pero hoy no es su mejor día y lo mejor sería cerrar hasta que recuperará sus sentidos, pero no sería profesional cerrar en su cuarto día.
Tenía unas ganas inmensas de llorar, pero no podía hacer nada al respecto.
La mañana la paso terrible, por accidente ya había chocado con tres mesas y siete clientes. Había derramado un pedido sobre el cliente y se le quemo la mayoría de los postres y bocadillos que había preparado. Siguió así hasta la tarde, que para su alivio el local se fue vaciando hasta que no quedo nadie, si no venía nadie hasta la hora del cierre sería un milagro, pero no tenía muchas esperanzas, es Vongola después de todo las desgracias vienen por si solas.
Y tal como lo predijo, a unas tres horas de cerrar. Toda la Décima generación apareció por la puerta del local con Reborn en la cabeza de su estudiante. Como son muchos tuvieron que tomar cuatro mesas, por qué diablos tenía que pasarle estas cosas.
Respiró lo más hondo que pudo y tratando de no parecer un idiota se dirigió a atender a sus clientes.
-Buenas tardes, bienvenidos al Café Cielo. Mí nombre es Tsunayoshi y yo los estaré atendiendo - le entregó el menú, dos por cada mesa pero lo pensó un mejor y entregó cuatro por mesa, si ellos se parecían mucho a sus guardianes y familia, esa es sin duda la mejor estrategia para que no se comenzará una batalla campal ahí mismo por el menú - por favor escojan lo que le más les guste - se dirigió hacia Hibari, que sin duda fue obligado a ir y los miraba a todos con unas inmensas ganas de matar - si gusta le puedo apartar una mesa para usted de este lado junto a la ventana - apunto hasta la otra punta del local, completamente lejos del resto de la décima generación y en donde sin duda estaría en paz. Además de que los gritos de los chicos nosé escucharían tanto desde ese lugar.
Hibari se le quedó mirando por un momento analizandolo, hizo todo lo posible por no temblar bajo su mirada , pero al final Hibari aceptó. Lo guió hasta la otra punta del local y le dejó un menú para que escogiera lo que quisiera - volveré después para tomar su pedido.
-hm - se sorprendió de que Hibari le contestará siquiera. Pero lo desconectó de inmediato para ir a ver a los demás. Con una libreta y lapicera en mano se acercó para tomar sus pedidos.
-Hola, ¿ya han decidido que van a querer?
-¡Lambo-sama quiere la tarta de uva!
-yo quiero un pedazo de torta de limón - dijo Yamamoto con una enorme sonrisa
-Tts malteada de frutilla y una torta de naranja - Gokudera dio su orden sin siquiera mirarlo.
-Torta de chocolate AL EXTREMO - Sasawada tan entusiasta como siempre.
-Nosotras tres queremos lo mismo - dijo Kyoko refiriéndose a ella, Haru y Nagi.
-Kukuku una tarta de piña y jugó de naranja - ni siquiera levantó la mirada para ver a Mokuro.
Por último se dirigió a Reborn, que desde que entró no había apartado la mirada de el.
-Que le gustaría ordenar - se mantuvo firme y sin vacilaciones frente a su ex-tutor, no podía permitirse mostrar nada frente a él, años de entrenamiento le permitieron poder enfrentarse a su tutor pero eso no significaba que fuera a subestimarlo.
-Un exprés amargo - ya con todos los pedidos anotados se dirigió a la mesa de Hibari.
No pregunto que iba a tomar y simplemente tomo el menú, donde tenía marcado lo que Hibari quería. Con todo hecho volvió a la cocina. Ya estando a salvo en su guarida, se permitió soltar todo el aire que había acumulado, se relajó lo suficiente como para empezar a preparar los pedidos.
-Muy bien Tsuna tú puedes hacer esto, solo mantente en calma y lo lograrás - para cuándo tuvo todos los pedidos hechos y entregados volvió a la cocina y se felicitó así mismo por no haber hecho el tonto frente a su familia y en especial Reborn.
Su intuición seguía estando muy inquieta, pero no fue hasta que había atendido a los chicos que no se dio cuenta, de que su intuición se había calmado y gracias a eso fue capaz de hacer todo perfectamente.
Ya habían pasado dos horas y faltaba solo una hora más para que cerrará. Se acercó a la mesa de los chicos para avisar.
-Disculpen, vengo a avisarles que en una hora más el café cierra.
-¡Ya es tan tarde! - exclamó Kyoko sorprendída al mirar la hora en su reloj.
-Si, ya son las siete, el café cierra a las ocho
-Hahi yo quería quedarme hasta más tarde - Haru se puso a hacer pucheros y a quejarse del horario de cierre.
-Lo lamento pero ese es el horario de cierre, además ya es muy tarde y es peligroso andar hasta más tarde por Las calles si andas solo - le dedicó una sonrisa, la verdad es que no tenía ningún problema con que el café se cerrará hasta mucho más tarde, ya estaba acostumbrado a permanecer hasta altas horas de la noche despierto gracias al papeleo pero ahora quería aprovechar esas horas para entrenar y buscar información.
Justo en el momento en que Reborn iba a hablar, su intuición se puso alerta como esa mañana.
Antes de que si quiera fuera conciente ya se estaba moviendo, volcó las mesas frente a el, utilizándolas como escudo para sus amigos. Mientras él se dirigió a Hibari utilizando sus llamas para llegar más rápido y se puso frente a él como escudo. Dos bombas fueron lanzadas al interior del café, justo en la dirección de su familia.
Las mesas sirvieron para detener el impacto de la explosión e utilizó sus llamas para detener y manejar la bomba que iba hacía el e Hibari. Todo sucedió tan rápido que no pensó en las consecuencias de utilizar sus llamas frente a ellos, para cuándo el polvo se había disipado aún continuaba con las llamas encendidas y alerta, miraba hacia todas las direcciones.
Su intuición lo estaba matando.
Apretó ambas manos sobre su cabeza esperando que eso aunque sea disminuyera un poco el dolor. Estaba incluso peor que esa mañana. Ya podía sentir como los efectos de su intuición le estaban afectando.
Apartó las manos de su cabeza al sentirlas calientes.
Su vista estaba empezando a volverse borrosa, sentía como sus pulmones se contraían y no permitían que el aire entrará.
Sus llamas se estaban volviendo calientes muy calientes, y sin sus guantes sus manos ahora deben de estar en carne viva. No podía enfocarse en nada y tampoco lograba escuchar algo pero sabía a la perfección que algo estaba sucediendo a su alrededor.
Intentó enfocar su vista para ver a su familia, pero no logro ver nada, se sentía mareado y si le sumas la falta de aire, esto no iba a terminar bien para el.
Le habían advertido que no utilizará sus llamas sino tenía con que mantenerlas bajo control, como también tenía un límite de cuánto podía utilizar y sin duda ya estaba sobrepasando su límite.
Sus pulmones le estaban ardiendo ante la falta de aire, inconcientemente llevo ambas manos hacia su pecho como si eso lo ayudará a volver a respirar pero unas manos lo detuvieron. Apenas pudo sentir como sostenían sus brazos para evitar que se tocará, sabía que aún estaba expulsando llamas y si se tocaba se estaría lastimando más de lo que ya debe de estar.
Pero aún así ya estaba desesperado por aire, se movió y sacudió con la intención de apartar a quien lo estuviera sujetando. Pero este no cedió por lo contrario lo sujeto con mucha más fuerza, ya se estaba desesperando.
Quería decirle, que quién sea que lo sujetaba que lo soltará, pero las palabras no salían no podía.
Sintió como unas llamas le recorrían los brazos, llamas de la Nube, conocía estas llamas. Por un momento pudo sentir como el aire volvía a él pero no era suficiente, necesitaba más, no supo porque pero dejo que sus llamas salieran con mayor fuerza. Las llamas de la Nube se fortalecieron en sus brazos y expandieron hacía sus manos. De seguro quería detenerlo hacer que dejara de expulsar más llamas, pero eso sería inútil, el solo no podría pararlo.
Como si fuera escuchado otras llamas se unieron a las de la Nube.
Lluvia, Rayo, Soles, Nieblas, Tormenta y Cielo.
Reconoció cada una de ellas menos la del Cielo, por alguna razón se sintió furioso al sentir las del Cielo junto con las de su familia. No quería esas llamas, no las quería sentir.
Estaba perdiendo de sobremanera el control de si mismo, lo sabía pero esas llamas lo estaban volviendo loco, no deseaba que esas llamas se juntarán con las de su familia.
Dejo que más llamas del Cielo salieran, no dejaría que esas llamas predominarán por las suyas, haría que sus llamas ardieran y crecieran con tanta intensidad que opacaria a las otras hasta no sentirlas.
Pudo sentir como las otras llamas iban desapareciendo, su poder es mayor comparado con las del otro, podía dominarlo en segundos.
A pesar de eso sintió como las otras llamas aumentaron en poder, no lo iba a dejar, no lo haría. Aumento su poder, esto le traería grandes consecuencias a su cuerpo, pero no le importaba, solo quería que esas llamas desaparecieran por completo. Así que no paro, no pararía hasta que ya no las sintiera.
En unos segundos las otras llamas del Cielo desaparecieron por completo, el había ganado. Lo hizo desaparecer, con orgullo dejo que las llamas de sus amigos lo envolvieran y poco a poco se fue calmando, el aire había vuelto a sus pulmones y sus llamas se iban apagando. Con la poca conciencia y fuerzas que le quedaban, mantuvo sus llamas bajó control hasta que desaparecieron por completo.
A penas sus llamas se apagaron cayó inconciente.
Reborn observó todo con gran preocupación, esas llamas son poderosas muy poderosas.
Ni siquiera su alumno sería capaz de hacer algo contra esas llamas.
-Ryohei sana sus heridas antes de que empeoren - el mencionado no lo cuestionó e hizo lo que se le pidió.
-¡Reborn! ¡Qué fue eso!
-No grites Dame-Hiro, Eso fue un poderoso usuario de las llamas del Cielo. - se dirigió al guardián de la lluvia - Yamamoto puedes cargarlo mientras Ryohei lo atiende
-¿He?... ¡Si! - pero antes de que Yamamoto pudiera tomarlo en sus brazos, Hibari se le adelanto - ¿Hibari que...?
- yo lo llevaré bebé
-Como quieras, Ryohei sigue sanando sus heridas y Yamamoto mantente a su lado, has que se mantenga en calma con tus llamas
-Si
-¿Reborn y ahora?
-Vamos a casa
