El hotel es de cinco estrellas, Byakuran lo guió hasta el último piso donde reside Aria, en el camino noto que el lugar se encuentra repleto de guardias de la familia Gesso.

-Po aquí Tsu-kun - se adentró a la habitación con Byakuran al frente.

-Bien venido Tsunayoshi-kun

-Un placer volverte a ver Aria-san - Aria lo saludo con una hermosa sonrisa, solo se encuentran ellos tres en la habitación. Se sentó en la mesa donde Aria se encuentra bebiendo té y Byakunran ya tomó un lugar al lado de Aria con sus malvaviscos, esto le resultó bastante familiar pero en vez de Aria se imaginó a Uni, a la pequeña Uni sentada ahí bebiendo té, charlando y riendo todos juntos.

-Puedo decir por tu expresión que estás imaginando a alguien más en mi lugar - el comentario de Aria lo sacó de sus pensamientos, avergonzado por verse descubierto le sonrió apenado.

-Lo siento, me imagine a Uni de mi mundo.

-Está bien puedo entenderlo, Uni será una hermosa niña en el futuro - Aria sonrió con nostalgia y melancolía, debe ser difícil ver a tu hija crecer a través de las visiones y no poder ser capaz de verla crecer personalmente.

-¡Si, Si. Uni será una gran Cielo! - Byakuran exclamó alegre, balanceándose sobre su asiento de izquierda a derecha.

-Estoy de acuerdo - hablaron durante horas, su portada es sencilla y limpia, le gusto. Ahora por el momento durante los próximos dos días permanecerá en el hotel hasta que el café esté listo para ser reabierto. Como no tenía nada mejor que hacer para ocupar el tiempo, pasó el primer día durmiendo y el segundo salió a caminar por los alrededores, Byakuran le advirtió que tuviera cuidado de no ser visto por otras familias mafiosas. Si ven que está relacionado con Millofiore y Gesso querrán secuestrar para utilizarlo como moneda de cambio o por información.

Aún si pudieran llevarlo, jamás obtendrían información de él.

Le tomó algo de refuerzo poder llegar a la plaza pero una vez ahí se sentó en una de las bancas, se relajó lo suficiente para disfrutar del aire libre pero no lo suficiente como para no notar que lo están vigilando. Se dio cuenta que uno de los hombres de Byakuran lo siguió, no miro pero supo que se quedó a una distancia segura.

Byakuran no podía confiar lo suficiente en el como para dejarlo ir solo. La plaza tampoco se encuentra tan lejos del hotel como para no estar seguro. Suspiro derrotado, no le quedaba más que aceptarlo. Se apoyó contra el banco y miro el cielo, vio las nubes pasar con pereza y sin ningún patrón, sonrió, Hibari es tan igual... su sonrisa recayó.

Había sido un día como este cuando perdió a su familia, fue el principio y uno a uno se fueron yendo hasta que solo quedó él...

Se agarró la cabeza con la esperanza de mitigar un poco el dolor, su intuición lo está matando, pero sabía que algo sumamente peligroso está por suceder. Hizo aún lado las mantas y salto de la cama con rapidez, no hay tiempo que perder, corrió hacia la puerta a gritos.

-¡HAYATO, TAKESHI, KYOYA, MOKURO, RYOHEI, LAMBO, NAGI! - golpeó la puerta detrás de el, corrió por el pasillo y uno a uno sus guardianes fueron saliendo con sus armas en mano, no dejo de correr y no miro atrás para saber que lo están siguiendo. Aún por las escaleras grito a todo pulmón - ¡Todo el mundo prepárense... - ni siquiera logró terminar, una fuerte explosión sacudió toda la mansión, se giró mareado, apenas pudo sostenerse de la barandilla a tiempo.

-¡Qué mierda! - escuchó la queja de Hayato. No se inmuto por sus malas palabras pero se abstuvo de regañarlo, por esta vez está de acuerdo con él. No tuvieron tiempo a organizarse, la mansión se vio invadida en tan solo segundos por todos los lados.

Después fue cuestión de tiempo y fuerza, Vongola no cayo tan fácilmente como los enemigos habían esperado, pero aún así el resultado no fue lo que Vongola había esperado.

Las nubes se dispersaron, el cielo se volvió inmenso, el sol resplandece con todo su resplandor. El parque se encuentra bastante movido, pudo oír sin ver las risas de los niños, los padres y las conversaciones, hoy es un día magnifico para salir y disfrutar del aire libre. Lástima que ya no sea capaz de disfrutar este tipo de días, ya no los volverá a ver de la misma manera en que solía hacerlo.

-Tal vez no fue una buena idea salir... - murmuro, suspiro, estuvo por levantarse cuando algo cayó sobre su cabeza y reboto para luego caer sobre sus pies - ¿he? - frunció el ceño, estiro la mano para agarrar el objeto, cuando lo tuvo lo miro confundido. En su mano sostiene un peluche de un pajarito bastante familiar, Hirbit fue lo que se le paso por la mente al ver el peluche en su mano - ¿Cómo llegó esto aquí? - confundido miro en busca del dueño del objeto, pero nadie parecía estar buscando algo. Se paró, miro hacia todos lados con el peluche en la mano, todo parecía relativamente normal, fijo su vista sobre el objeto, tuvo un presentimiento de que si no se desase de este peluche lo pagaría caro después, se estremeció de pensar que su intuición ni siquiera viera el peligro como si fuera algo normal. mano,

Se decidió finalmente por dejar el peluche en el banco y retirarse antes de que algo pase.

Lo dejo y se dió la vuelta para volver al hotel, justo en el preciso momento en que dejó el peluche, su intuición lo obligó a moverse, a esquivar la patada que iba dirigida a su cabeza. A duras penas lo logro, sin ver supo quién es su atacante.

-¡Reborn! - se quejó. El Hitman le sonrió sin ningún cuidado, se extremecio.

-Es bueno saber que me recuerdas Tsunayoshi

-¿Qué quieres? - fue directo al grano, de paso se masajeó la zona afectada. Reborn le sonrió, se congeló con la mano en la cabeza, esa sonrisa le es muy familiar y supo al instante que pronto algo malo le va a suceder y todo a expensas de Reborn - ¿Reborn?...

-Estoy aquí para felicitarte, Sawada Tsunayoshi.

-¿Qué?¿Felicitarme?

-Si... - Reborn le sonrió, esta vez su intuición le advirtió de la amenaza, antes de que Reborn pudiera decir algo se dio la vuelta y corrió, demasiado tarde para darse cuenta de que ya está rodeado, apenas se dio la vuelta vio a Dino con su látigo, sus ojos se encontraron.

-Tsuna... - Dijo su nombre con asombro, sus ojos bien abiertos como si no pudiera creer lo que ve, como si estuviera viendo un fantasma de una persona querida. Tsuna no le dió tiempo a Dino a hacer nada, con rapidez y agilidad lo rodea. Los hombres de Byakuran ya se iban acercando a su ubicación para protegerlo, corrió hacía ellos, a su espalda pudo escuchar a Reborn regañar a Dino. Solo por un segundo se dio la vuelta, en ese segundo vió como Dino ignoró a Reborn a favor de mirarlo, sus ojos una vez más se encontraron, vió algo que no pudo identificar e igualmente no tuvo tiempo para detenerse y averiguar qué es. Los hombres de Byakuran lo escoltaron de vuelta, diablos que Byakuran no va a estar contento con él, cuando literalmente le dijo que tuviera cuidado. Pero cómo iba a saber que Reborn lo buscaría y Dino también.

Suspiró, por lo menos zafo de está por los pelos. Reborn no haría nada si no quería involucrar a Vongola en un enfrentamiento con Millefiore. Y Nono no estaría para nada contento en involucrar a la familia en esto si se puede evitar, pero entonces Reborn usara la excusa de ser un Arcobaleno para acercarse, dejando aún lado su asociación con Vongola.

Byakuran no va a estar contento pero lo apoyará si es necesario.

Todo parecía estar complicándose de la nada, pero con su suerte es de esperarse, es mucho pedir tener algo de paz sin que luego le siga el caos.

Con su suerte de Dame no habían pasado ni una semana cuando se vio acorralado por Reborn, por suerte está solo, no sabía que hubiera hecho si los chicos hubieran estado con él.

-A que debo el placer - saludo con una suave sonrisa e hizo lo posible por no estremecerse ante la mirada de Reborn, el cual busca alguna falla en él, la cual no va a encontrar, su Reborn lo mataría si siquiera llega a dejar algo al descubierto.

-Únete a Vongola - fue directo al punto, Tsuna tuvo que hacer todo lo que estuvo en su poder por no gritar de desesperación y mantener sus expresiones en perfecta calma. A veces Reborn lo vuelve loco con sus puntos pero esto es pasarse, reclutar a un miembro de otra familia la cuál es contraría a esta y encima no es un aliado, es lo mismo que pedir ir a la guerra.

Reborn está loco y si sigue así, Tsuna no tardará en perder la cabeza.