El corazón late rápido.

Tiempo y sueños.

¿Cómo ser paciente?

¿Cómo puedo esperar cuando tengo miedo de los segundos?

Pero viéndote sólo ahí caminar.

Todas mis dudas de repente desaparecieron de alguna manera.

Un paso más cerca.

He envejecido cada día.

Esperando por ti.

No tengas miedo.

Yo te he extrañado.

Por un año en un segundo.

Seré paciente por mil más.

El tiempo se detiene.

Mi reloj no se mueve.

No te puedo detener.

Te veo marchar...

Bien, seré paciente.

No dejaré que nada me quite

Un segundo más en frente de mí.

Cada respiración...

Cada hora que pasa...

Un segundo más cerca.

He contado cada día esperando por ti.

No tengas miedo.

Yo te he extrañado.

Por un año en un segundo.

Te esperaré por mil más.

Y durante todo este tiempo creí que te podía encontrar.

La espera ha traído mis segundos a mí.

Te amaré por unos mil segundos.

Te amaré por mil horas más.

Un segundo más cerca.

Un minuto más cerca.

He llorado cada día esperando por ti.

Linda, no tengas miedo.

Yo te he. . . amado.

Por un año en un segundo.

Te amaré por otros miles de segundos más.

La espera me dijo que te podía encontrar.

El tiempo ha traído mis segundos a mí.

Te amare por unos mil segundos.

Te amaré por mil horas más.

Luna dejó de cantar mientras deslizaba sus dedos por las cuerdas de su guitarra. Ni los gritos de sus fanáticos pudieron sacar a la cantante de su mar de pensamientos. Sam posó su mano en uno de los hombros de Luna para que esta pudiera percatarse de sus seguidores y así, con una sonrisa, alzó su mano despidiéndose del escenario.

Ambas chicas caminaron bajando los escalones del escenario por la parte trasera. Un auto negro las estaba esperando, ya habían terminado su última función de la noche, Sam ofreció ir a un bar antes que la noche terminara para ellas.

Luna colocó su hacha en el asiento trasero del auto al ver que habían llegado al sitio que Sam recomendó. Sam estaba al teléfono así que Luna aprovechó para bajar del auto e ir hacia dentro del bar llamado The Baxter Inn, uno de los mejores del mundo ubicado en Sidney.

Ya adentro, Luna se dispuso a servirse algo de alcohol que había en el mostrador, el Barman le pasó una copa de Snake Venom, un tragó algo fuerte pero que su estado de ánimo lograba controlar.

"Estoy muy lejos de casa... Y de ti." habló Luna mientras meneaba su copa. Sólo llevaba un mes en Sidney pero parecía como si hubiera estado más de un año aquí.

Como Luna lo expresó en su última canción, su noción del tiempo estaba estropeado desde hace algunos años. Ya para ella un día lo sentía como una semana y los meses como si fueran años... a pesar de querer aceptar que su hermano aún no muestra señales de volver a casa, Luna partió en su gira por Australia y Europa.

"¿Comenzando sin mí, eh?" dijo Sam llamando la atención de Luna.

"Mañana debemos viajar otra vez, necesito descansar lo más que pueda". Luna se sirvió otra copa de Snake Venom, Sam llamó al Barman.

"Oye," se dirigió a Luna. "¿quieres parar por un tiempo?" preguntó a un lado de ella, esta dejó su copa a un lado.

"Tranquila, puedo aguantar el alcohol." respondió ella.

"Mmm, lo sé, pero, no me estaba refiriendo al alcohol". Sam alzó una de sus cejas. Luna la miró confusa.

El trago de Sam llegó, pidió una botella mediana de vino rosa y se sirvió un poco.

"Chica, no sé si tu calendario está mal o tú simplemente no quieres recordarlo." mencionó Sam.

"Ok, me estás perdiendo". Luna se detuvo de seguir tomando por un momento.

Un suspiro hizo que el alcohol fuera lo menos importante en esta conversación.

"Escucha, acabo de cancelar el vuelo de mañana".

"¿¡Eh, porqué!?"

"De todas formas el viaje de mañana solo es para una entrevista, nada del otro mundo. El punto es que; mañana nos quedaremos en un hotel por aquí cerca sin hacer absolutamente nada más que sólo descansar". Sam sacó su celular y mostró el lugar donde iban a dormir y a pasar el resto del día.

"¿Por qué haces todo esto? Un día para descansar suena bien, ¿pero haber cancelado el vuelo? Podíamos haber descansado en algún hotel cuando llegáramos a Florencia".

"Entonces estaríamos un poco lejos de Míchigan, hay que llegar antes de tres días". Las palabras de Sam confundieron aún más a Luna.

"Espera... ¿Míchigan? No me digas que tu plan es que volvamos a Royal Woods". Sam sonrío mientras tomaba un poco de su vino.

"Luna, ahora mismo, cuánto tiempo crees que ha pasado." preguntó Sam mientras buscaba algo en su celular.

Luna ladeó su cabeza. "Eh... no lo sé..."

"Deberías concentrarte un poco más Luna... ¡aquí está!" exclamó Sam al conseguir algo en su celular. Inmediatamente se lo mostró a Luna.

"¡Ya han pasado ocho años, Luna!". En la pantalla del móvil, Luna pudo visualizar a un chico alto sentado en el techo de lo que parecía ser un automóvil gris.

Luna no pudo parpadear al ver el rostro del chico, tan dulce y sereno con una sonrisa muy estimulante. Miraba hacia la izquierda de la cámara a la vez que sus manos se juntaban delante de él. El texto encima de la publicación decía nada más que: "Muy pronto en casa". Luna tomó el móvil de las manos de Sam para poder apreciar mejor la foto. No había duda, era Lincoln, era su hermano Lincoln.

"¿Cuándo es qué-?". Luna fue interrumpida por Sam.

"La subió a Instagram no hace mucho, y sabes, también quede pasmada como tú. Si miramos bien, su anterior publicación fue cuando se estaba despidiendo de ustedes diez y de sus padres." Sam tomó su celular de vuelta y pasó a la anterior publicación. "Es como si hiciera un salto en el tiempo". Sam observó al niño de once años, y pasaba rápidamente para compararlo con el joven de aproximadamente diecinueve años.

Luna se levantó despavorida e indignada con ella misma por dejar pasar algo tan importante como esto. Tantas canciones con su sentimiento de querer volver a su hermano, ¿y esto es lo que le importa ahora? Con algo de irritación, tomó su copa y terminó de beber su contenido de un solo trago.

"¿Adónde vas?". Luna dejó el dinero en el mostrador y salió del bar. Sam se llevó la botella vino con ella.

El chófer encendió el auto. "¿Sucedió algo?". Preguntó el chófer al ver a Luna subirse en los asientos de atrás, no había pasado ni media hora desde su llegada al bar, y el chófer estaba acostumbrado a que su estancia esperando a ambas chicas en el auto era de aproximadamente cuatro horas. Luna se acomodó dentro del auto.

"¡Esperen!". Sam se aproximó a donde estaba el auto y entró al auto a un lado de Luna. "¿Estás enojada por qué no te lo dije antes, lo de Lincoln?" Sam estaba un poco nerviosa, ella ya sabía de la noticia de Lincoln pero quería tomarse su tiempo para darle la noticia a Luna si esta parecía no percatarse.

"No del todo." dijo ella. "Estoy más enojada conmigo misma en estos momentos por no estar al tanto de algo tan importante..." El auto se estableció en la autopista.

Sam miró hacia adelante. "¿Al hotel?" Luna respondió positivamente.

"Quiero llegar y dormir para que el tiempo fluya más rápido." aclaró Luna con sus ansias de volver a ver a su hermano menor.

Sam sonrío de lado. "Es mejor pasar esta noche con total tranquilidad." pensó al ver como Luna abrazaba su hacha.

El auto negro se perdió entre las luces de los locales y demás vehículos.

"Serán dos con noventa y nueve." dijo el encargado de la gasolinera.

Lincoln sacó su cartera y pagó el precio pedido. Salió por la puerta principal respirando el aire nocturno de la carretera solitaria por la que transitaba con su coche.

Subió a su auto mientras bebía un poco de la Coca Cola que había comprado. Con un sorbo de satisfacción miró el horizonte de su destino.

"Qué tal, ¿ocho años, no? Me hacían falta, son las únicas personas con las que puedo desahogarme... oh bueno, en realidad no sé si ustedes sean humanos o no, ¿pero saben qué? Eso es lo que menos importa ahora". Lincoln encendió su auto. "Ahora sí, creo que deberíamos ponernos al día". Siguió en línea recta por la carretera.

"Lo primero debería ser el por qué tengo este auto. Fue un regalo por así decirlo de un proyecto que hice con ayuda de Rousan..." Lincoln bajó la velocidad. "Me imagino que también se deben de preguntar sobre qué pasó con Rousan, ¿no? Mmm."

La academia Bills tiene como tradición darles a sus alumnos, al momento de terminar sus estudios universitarios, una oportunidad de trabajar en grandes empresas. Más de lo que uno puede pensar, Lincoln fue a un viaje a Japón, un lugar donde la definición de lo que se puede comer es muy amplia, fue una experiencia enriquecedora para Lincoln gracias a su cultura.

El albino se sentía realmente agradecido por todo lo que la Academia Bills a hecho por él y sus compañeros. Rox fue como su acompañante.

"¿Es aquí?" preguntó Lincoln a Rox.

"Según las indicaciones, este es el lugar." señaló Rousan al local Owariya.

Localizado entre las estaciones de Asakusa y Tawara se encuentra el restaurante de soba Owariya. Este lugar es sumamente famoso entre la población local. Aunque el soba es el platillo más popular, el tempura y el udon no se quedan atrás.

Lincoln y Rousan entraron por la puerta café, pudieron observar la simplicidad del lugar pero que a la vez mantenía una tradición de años y costumbres.

"¡Oh, hasta que llegan!" exclamó un señor de unos treinta y algo de años.

"¡Omar! ¿Desde cuándo estabas aquí?" preguntó Rox.

"Mucho antes que ustedes, eso se los puedo asegurar." sonrío. "Y tú debes ser Lincoln," le extendió la mano, "mucho gusto, Omar Brown". Lincoln correspondió el saludo y se presentó.

"Li-Lincoln Loud".

"Creo que les tomó de cuatro a seis minutos caminando desde la Estación Asakusa para llegar aquí." comentó Omar.

Rox sonrío caminando a un lado de Omar haciendo que Lincoln se sintiera algo incómodo y molesto.

"Bueno Lincoln, como ya sabes, ninguno de ustedes dos sabe algo de japonés pero no se preocupen, mi trabajo es hacer de traductor para los turistas. Sin embargo, en esta ocasión, como soy un conocido del padre de Rousan, él especialmente me pidió el favor de acompañar a la señorita y a usted en el transcurso de su visita". La sonrisa de Omar contagió a Rousan molestando a Lincoln.

Ya en una mesa de madera con forma rectangular, estaban Omar y Rousan conversando mientras que Lincoln buscaba al supuesto maestro que lo había citado para este día.

"¿Usted es el alumno Lincoln Loud de la Academia Bills?" preguntó un señor de una avanzada edad pero que se veía muy humilde y respetuoso, una persona que imponía admiración con sólo presentarse.

Lincoln se giró a ver, el hombre tenía el pelo gris pero seguro se debía a su edad. El joven se inclinó haciendo una reverencia.

"No hace falta tantos modales, ni tú ni yo somos de aquí, así que dejemos las formalidades a un lado. Mi nombre es Robert Hill, un crítico y culinario profesional." se presentó el hombre. "¿Vienes acompañado?". Lincoln asintió. Señaló a su compañera Rousan y a Omar que seguían teniendo una charla entre ellos.

Robert observó a Lincoln para después cambiar de lugar. "Ven, hay que ir a la cocina de este lugar." pidió él.

"¿Y él es tu compañero de habitación?" Preguntó Omar.

"Podríamos decir que sí, llevamos siete años desde que nos conocimos y creo que cuando terminemos nuestros estudios ya no nos volveremos a ver..." dijo mientras miraba a Lincoln. El albino sintió una mirada detrás de él y volteó por instinto solo para ver como Rousan seguía mirando fijamente a Omar.

"¿Pasa algo?". Robert llamó la atención del joven.

"Oh... no es nada".

"Mm. Muy bien, retomando la plática. ¿Por qué prefieres la gastronomía ante otras carreras? No hay muchos jóvenes como tú que gusten de esto, la mayoría prefiere asistir a programas de cocina y probar su suerte y en el peor de los casos, dejar tus sueños como chef, acabados".

"Bueno... realmente no lo sé con certeza. Simplemente pensé en mi familia y como todos nos reuníamos a hablar y a reír mientras comíamos las increíbles recetas de nuestro padre..." Robert lo observó y pidió que el chef del lugar viniera.

"Lincoln, te presentó a Yukari Akuma, ella es la que prepara la comida de este lugar junto a sus cocineros". Lincoln al igual que Yukari hizo una reverencia. "No te preocupes, Yukari entiende perfectamente el inglés".

"¿En serio?"

"Sí, como cocinera profesional fue muy importante para mí comprender y adaptarme al gusto de diferentes culturas".

"¡Eso es impresionante!" elogió Lincoln.

"En fin. Yukari, ¿podrías decirle a Lincoln por qué decidiste abrir Owariya?" pidió Robert mientras sacaba una libreta del bolsillo de su chaqueta.

"¿Segura que fue buena idea decirle que en realidad eres una chica? Pudiste haber tirado toda tu mentira el primer día de clases señorita Rousan." comentó Omar.

"La parte que en verdad interesa es que él lo sabe y después de siete años nada a pasado, ¿acaso eso no da la confianza suficiente, Omar?"

"Ok, siete años de silencio muestra el compromiso que hubo, pero... ¿no crees que estos últimos años solo son producto de su promesa de no decirle a nadie sobre tu secreto?"

"No~." Rousan comenzó a pensar. "¿Tú crees que eso es así?" preguntó Rose.

Omar levantó los hombros. "Solo es mi punto de vista, puede que sea verdad o no. Eso depende de ustedes". Rousan miró nuevamente en dirección a Lincoln, hablaba con una mujer mucho más mayor que él pero no más que el hombre que redactada en su libreta a un lado de ellos.

"¿Te preocupa que las cosas sean así?"

"Eso sería lo más normal..." Omar se acercó un poco más a Rose.

"Cambiando de tema." Omar sacó su teléfono móvil. "Tu Padre aún no te ha visto desde que entraste a la academia Bills." comentó Omar.

"¿Quieres enviar una foto?"

"En esta época ya no se usan cartas o retratos." sonrío mientras colocaba la cámara del móvil en modo frontal. "La verdad me cuesta acostumbrarme un poco a la nueva era". Le dio el móvil a Rousan para que ella tomara la foto.

Ambos le obsequiaron una sonrisa a la cámara. Omar se puso detrás de Rousan mientras que ella se acomodada en su pecho. Lincoln, de reojo, los miraba con recelo.

"Oye, Rousan." llamó su atención. "Acerca de lo que discutimos con tu familia, ¿ya lo has pensado?" preguntó Omar dejando a Rousan muda.

"Eso sería todo, fue un placer compartir estos minutos con ustedes." agradeció Yukari con una reverencia como es costumbre.

Lincoln posó sus codos en la mesa. "Robert, ¿cierto? Sé que mi decisión no es muy normal para, según usted, los jóvenes de hoy día. Siendo algo sincero, yo pensé en ser algo cercano a los cómics o al dibujo en sí, claro que lo que ahora estoy estudiando y estoy a punto de terminar, es totalmente diferente a mi primera meta".

"A todos les pasa, chico".

"Lo sé, pero es que ella nació para esto. ¿Abrió este lugar y al año ya era una de los más populares local-mente hablando? Según usted, está labor busca satisfacer tus conocimientos culinarios y todo eso." Lincoln paró por un momento.

"Ese sería el punto de vista económico y social, ¿cuál sería el suyo?" preguntó Robert. "Sabe, joven. No todo debe ser como la sociedad quiere que sea".

"Crear algo que junte a todos en un solo lugar para probar y compartir con los demás, tal vez sea esa la imagen que tengo".

"¿Y esa imagen, de dónde la sacó?"

Lincoln se detuvo para pensar muy bien qué fue lo que hizo que él decidiera esto, a pesar de que era un camino diferente del que él quería. Lincoln buscó en qué dejar descansar su vista, al instante en el que vio el rostro de Rousan no pudo imaginarse otra cosa que no sea el rostro de sus hermanas.

"Mi familia." mencionó Lincoln.

"¿Cómo dice?"

"Todos ellos... mi papá y mamá, cada una de mis hermanas, las conversaciones que teníamos, las burlas que nos hacían reír, las derrotas que nos hacían llorar, los logros que celebramos... todo ello... todo eso de lo que me estoy perdiendo, ¡lo quiero recuperar!". Robert sonrío. "Que importa si lo más importante para un cocinero, chef o culinario sea la experiencia o las ganancias o el reconocimiento. Lo más importante para mí es el tiempo que estoy perdiendo y que debo recuperar de algún modo, eso es lo que me mostró la comida de mis padres, que siempre habrá un momento para estar juntos en familia ¡eso es lo que le mostraré a todos!".

Unos fuertes aplausos llamaron la atención de Omar y Rousan, era aquel señor, que eufórico, abrazó a Lincoln como si fuera su hijo.

"Lincoln, su interpretación es muy, como decirlo, sentimental, pero sabe qué, al diablo todo, hagamos algo". Robert miró ambos lados "¿Qué tal una hacer competencia justo ahora? Yo haré un pedido a Yukari para que te deje usar la cocina a tu gusto y, aparte le pediré que me haga uno de sus mejores platos, si quieres puedes pedirle a tu acompañante que te ayude, creo que es muy importante para ti al ver cómo has estado actuando todo este tiempo".

Lincoln se quedó estoico. "¿Una competencia, ahora, aquí?". Robert asintió. Rousan se había acercado por las señales que le había hecho Robert.

"¿Quieres ayudar a tu amigo, señorita?"

"¿Yo?" preguntó confundida.

"Es a usted a quien llame, ¿no?". Rousan miró a Lincoln, este trató de sonreír pero no pudo.

"Bueno, está decidido." resaltó Robert llamando a Yukari.

Luego de veinte minutos, Yukari comenzó a preparar su mejor platillo a Robert Hill a la vez que Lincoln intentó identificar cada condimento, vegetal y herramientas que había en la cocina. Rousan le pasó un cuchillo junto con un delantal blanco.

"¿Alguna idea?" preguntó Rousan alterando a Lincoln quien solo podía visualizar el rostro de sus hermanas en Rousan.

"¿Tendrán alguna clase de harina?". Rousan alzó una ceja.

El tiempo de cocina entre Yukari, Lincoln y Rousan pasó con tranquilidad. Robert le parecía muy profesional la actitud de Yukari a la hora de preparar un platillo para uno de sus clientes mientras que Lincoln deslumbra con un sonrisa, sin modales o etiquetas a la hora de preparar la comida, era como un aficionado, pero más allá de lo que cualquier otro pudiera pensar, Robert sabía que este chico no sólo es apariencia nada más, eso le quedó claro el momento en el que dio su opinión y no se dejó llevar por la de los demás, incluso si estaba delante de un profesional, su postura no cambio.

Yukari fue la primera en terminar, de inmediato de sirvió a Robert su udon, el culinario no perdió más el tiempo y lo probó. Luego de terminar, Lincoln se aproximó con una bandeja con once panqueques, Robert y Omar lo miraron extrañado.

Al momento de probar, Robert abrió los ojos con sorpresa y con antelación corto un trozo de cada panqueque. Si lo que él creía es cierto, cada uno tenía un sabor distinto. Y así era, cada sabor que añadió Lincoln representaba el recuerdo de sus hermanas, unos con un sabor dulce representando a sus hermanas menores y otros con toques delicados de amargura que eran acompañados con miel, pero a pesar de eso, Robert encontró nostalgia en ello. Su carrera hizo que probará cada cosa existente en el mundo y supo que a pesar de haber probado la misma comida, su diferencia era abrumadora, podía identificar cada sentimiento de Lincoln pero también encontró el sentimiento de su compañera Rousan que apenas se había percatado que vestía como un chico.

Lincoln era nostalgia, felicidad, tristeza y soledad, en cambio Rousan solo dejaba ver confusión.

Robert se levantó y le extendió ambas manos empuñando cada una. "¿Cuál eliges?" dijo Robert.

Lincoln se detuvo cuando el semáforo iluminó en rojo.

"Adivinen que había en las dos elecciones." pidió Lincoln al lector.

"En ese momento quede un poco confundido con lo que pidió Robert, y en vez de explicarme siguió insistiendo y no tuve más opción que pedirle a Rousan que lo hiciera por mí". El semáforo cambió a verde. "¡Y sorpresa! Eran las llaves de este coche... no la culpo, es un lindo auto. ¿Y por qué Robert me dio esto? A él no le gustan los autos deportivos, es mas de camionetas".

Para el intrigado que se pregunte qué es lo que había en la otra mano de Robert, solo era una tarjeta de admisión, que servía como una ayuda para conseguir trabajo como asistente de Robert. Claramente le preguntó a Lincoln si quería cambiar de premio, pero no se lo pensó mucho, ya sabía que eso podía tenerlo muy lejos de casa a tan sólo meses de terminar su carrera.

"Según Robert: la comida que está preparada con sentimientos, le da un toque de sabor único, pero como él me lo explicó, fue amor lo que yo sentía en ese momento de preparar los panqueques... amo a mis hermanas, pero eso me hacía sentir extraño". Lincoln siguió conduciendo.

"Ahora, más de uno habrá pensado que me gustaba Rousan, y les puedo decir que están en lo correcto, me gustaba. Solamente... ya no quiero pensar más en ella, de un momento a otro me dijo que tenía que volver, que iban a cumplir una promesa de hace años y otras bobadas que no quise escuchar... no quería estar enojado, pero al escuchar el nombre de Omar en todo esto sentí una sensación de derrota y preferí echarme para atrás con mis sentimientos. Aunque fuera poco, me di cuenta que sucedía algo..." Lincoln bajó la velocidad para suspirar con frustración.

"Solo quiero ver a mi familia y tranquilizar todo estos sentimientos confusos que tengo y que me carcome".

Fueron casi ocho años con los que Lincoln vi vio, compartió, río y lloró con Rox, o con su nombre verdadero Rousan. Al principio se sentía la amistad florecer, pero un chico y una chica no siempre serán amigos por el resto de sus vidas, algo más debía pasar. Por parte de Lincoln cada acción de Rox cautivaba su atención con total facilidad que incluso él comenzaba a negar este sentimiento.

A varios kilómetros de distancia, una familia numerosa comenzaba a preparar las decoraciones para Navidad, una festividad de alegría y más con la noticia de que por fin Lincoln vendrá a casa.

"¡Leni, dónde están las tarjetas de Navidad!" gritó Luan desde la sala.

"¡Ya casi termino!" respondió ella dándole el último toque a la carta que parecía ser destinada para su hermano.

Leni bajó con las cartas en mano, se las dio a su Madre Rita para que esta las colocara sobresaliendo entre el árbol de Navidad. Las cartas fueron escritas al azar, nadie decidió por él mismo a quien quería escribirle, porque obviamente todos querían escribirle algo a Lincoln. Lori intervino en esa cuestión y opinó que hicieran una lotería entre todos y así hacer más divertido esto. La familia se puso de acuerdo con esa idea, después de haber hecho la lotería; a Lori le tocó escribir una para Luna, aunque Lori pensada que iba a pasar el resto de la festividad fuera por sus giras, el señor Lynn recibió la llamada de su hija Luna notificando que le prepararán su habitación que iba a volver a casa muy pronto. Como Luna no llegaba, su carta todavía no era puesta en el árbol. Leni escribió una carta muy corta para Lynn, decía lo que cualquier familiar le diría a otro pero con muchas decoraciones y accesorios en la carta como brillos y de más. Por descarte, Lily tenía la opción de escribir una carta a cualquiera que quería ya que Lincoln no estaba presente, y eso significaba que si alguien le dedicaba una carta navideña a él, cabía la posibilidad de que una hermana o uno de los dos padres quedara sin un presente.

"Espero te guste hija." dio unas cuántas palmadas a su espalda.

"De seguro lloraste al escribirla, ¿no es así?" jugó Luan con su padre Lynn.

Lily escribió tres cartas, una para su papá, otra para su mamá, y la otra fue para su hermano mayor. A Luna le tocó Lana y Lana le tocó Lisa, pero eso no evitó que Lola y Lana se escribieran una carta para cada una de ellas como gemelas, el tiempo las había cambiado, de actitud, porque de apariencia son como dos gotas de agua en un rocío. Lisa, dejando de lado la apatía por las muestras de afecto, accedió a participar. Lynn le tocó hacer una para su padre y Rita para su hija Lucy.

"No me quiero quedar sin la mía." comentó Lana al saber que Luna aún no llegaba para escribir su carta.

"Deberás conformarte con la mía por ahora, hermana." dijo su gemela Lola que usaba un gorro de Navidad incluso faltando más de una semana para que sea Navidad.

"¿Alguien sabe dónde deje mi bolso?" preguntó Lori.

"¿Aún sigues pendiente del trabajo?"

"No del todo Lucy, pero sí, estoy haciendo lo posible para tener más de una semana de descanso en estas fechas." explicó Lori.

"Y pensar que estoy laburando en la misma empresa que tú, hermana." mencionó Luan a un lado de su Padre.

"Sí, pero en sectores totalmente diferentes, Luan. Yo informó, tú entretienes." sonrío Lori cruzando los brazos.

"A mi me parecen que ambos son igual de importantes".

"¿Y el salario?" insinuó Lori.

"¡Está bien, está bien! No me hagas caer tan bajo". Las demás hermanas comenzaron a reír.

"Ya terminé". Lisa mostró su carta entregándosela a Leni para que la terminara de decorar y por último ponerla en el árbol con el resto.

"Espero que pueda entender." bromeó Lori.

"Di mi mejor esfuerzo, ya depende de tu comprensión textual". Lori se enojó un poco por lo que Lisa dijo.

Lucy, su carta fue algo extensa pero que se mantenía al margen de lo normal. ¿A quién va dirigida la carta de Lucy? A su hermana Lily.

"Pero creo que tú deberías estar agradecida conmigo, ya que mi carta es la única que te tocó." mencionó con superioridad. Lola solo giró los ojos dejando su gemela sola con sus comentarios.

Luan, sintiendo la envidia del resto de sus hermanas, escribió la carta destinada para Lincoln. Lola escribió la de Leni, si fuera poco, Lola sería la única que no tuviera un presente, pero gracias a Lana es que tiene uno.

"¿Cuánto falta para llegar al aeropuerto?" preguntó Luna.

"Como media hora, o eso creo".

Luna suspiró con desesperación. "Sabía que no era buena idea pedir un vuelo en la tarde".

"No te pongas así, Luna. ¿Qué tal si terminas de escribir esa carta? Ven, dame tus maletas, las tendré por ti." se ofreció Sam.

"Al menos servirá para pasar el tiempo, también podre terminar la carta con antelación". Luna obedeció a Sam y le dio las maletas.

Mientras tanto, Lincoln había llegado al Estado de Míchigan. El joven decidió descansar en un motel por dos días, ya que lo que debía hacer era buscar instrucciones de cómo llegar a su hogar. Lincoln nunca tuvo la oportunidad de conocer el Estado en el que vive, al menos podía ubicarse por ciertas rutas en las que pasaba su familia de paseo.

El tiempo pasó, y Luna como Sam ya había llegado a Royal Woods. Los antiguos compañeros de banda de Luna y Sam fueron los que esperaron por ellas en el aeropuerto y llevaron a ambas hasta la casa Loud.

Rita y Sr Lynn recibieron a Luna y a Sam con los brazos abiertos, dejando de lado el hecho que las dos chicas han estado construyendo un futuro muy brillante en la música.

"¡Hola familia!" gritó Luna desde la entrada.

"Lamento las molestias." dijo Sam con algo de vergüenza después de tanto tiempo de no ver a las hermanas de Luna.

"Qué bueno que llegaste, así ahora estamos completos para la foto de Navidad." habló Leni olvidando que Lincoln aún no ha llegado.

El comentario de Leni confundió a Luna haciéndola pensar que su hermano menor ya estaba en casa, no obstante, Lori fue quien le dio la noticia de que Lincoln todavía no llegaba. Luna se tuvo que calmar, sus ánimos cambiaron de un momento a otro.

Luna se terminó de reincorporarse a la casa Loud, en su habitación que compartía con Luan hasta el día en el que decidió volverse una estrella de la música.

"Oigan, ¿alguien más sabe cómo se ve Lincoln?" añadió Luna a la conversación que apenas iniciaba entre los integrantes de la casa y Sam.

Las hermanas de Luna la miraron con reproche. "¿Acaso tú sabes cómo se ve él ahora?" preguntó Leni. Luna sonrío como si fuera ganado algo.

"Muéstrales." pidió Luna a Sam.

Sam mostró la foto donde aparecía Lincoln. Los presentes se sorprendieron al verla. Le preguntaron de donde la había sacado y Sam les respondió que el mismo Lincoln fue quien la publicó en su perfil de Instagram. En ese momento las hermanas se miraron extrañados, ¿desde cuándo Lincoln poseía una cuenta en Instagram? Algunas de las hermanas como Lynn, Leni y Lori tenían, además, eran amigas en esa red social pero desconocían la existencia de Lincoln ahí. Lucy le pidió a Sam que les mostrará otras publicaciones de Lincoln, solo eran quince en total, desde Lily hasta Lori, Rita y Lynn Sr aparecían junto al albino realizando una que otra actividad. Ninguna hermana recordó haberse tomado una foto con Lincoln excepto Leni, Cómo su cerebro comenzó a dar vueltas y vueltas, se acordó que ella fue quien le creo la cuenta a su querido hermano. Por algo el nombre de usuario era Linky_L.

Tenía una foto con Lily dormida en sus brazos. Con Lisa cuando un experimento dejo chamuscado todo su cabello y el de él. Junto a Lola y Lana haciendo que eran princesa, caballero y dragón. En el club de lectura y poesía donde Lucy participó con sus tétricos poemas. Lynn se le puso la cara roja cuando vio que la foto que tenía con su hermano fue cuando practicaban lucha libre en mallas. Tal vez la más graciosa era la de Luan y Lincoln cubiertos de crema batida y la más melancólica era ver a toda la banda de Luna tocar junto a su hermano, Sam se sintió algo triste por haber no estar tocando con sus amigos, aunque ellos les mencionaron de camino hacia acá que eso ya no importaba, cada quien tomó su decisión en la vida y por eso están donde están parados ahora. Al llegar a la foto de Leni, esta tenía una etiqueta para mayores de dieciséis, Leni vestía un bikini verde junto a Lincoln con su pantalón naranja, era un día de playa. A Lori le saltó la curiosidad por saber cómo aparecía ella, y se sintió satisfecha al ver que solo eran ella y él en el sofá viendo las antiguas novelas de romance que a Lori le encantaban.

"Es cierto... ¡Lincoln tiene Instagram!" mencionó Lynn al tomarse la tarea de colaborar por ella misma si era cierto que Lincoln subió esas fotos.

"¿Por qué no nos lo habrá dicho antes?" dudó Lola.

"Tal vez... bueno, en realidad es una buena pregunta." comentó Lisa. Lana se quedó pasmada al ver como Lisa le daba la razón a su gemela.

"Tendremos que preguntarle cuando vuelva." aseguró Lynn.

"Ya que estamos con este tema. Sam, ¿desde cuándo sigues a Lincoln? Como puedo ver lo tienes como usuario favorito". La cara de Sam se tornó roja como un tómate por la pregunta de Lori.

Sam se quedó en silencio. Lori la miró fijamente para después decir: "Perdón, creo que te hice una pregunta muy íntima".

Aunque Lori haya dejado pasar este hecho, la verdad es que los demás no estaban satisfechos con el silencio de Sam, ellas querían saber pero no podían insistir más. Por su parte, Lynn Jr tomó este caso, vio que los seguidores de Lincoln eran bastantes, según la plataforma tenía tres mil seguidores y en entre tantos desconocidos podrían estar los amigos de Lincoln de Royal Woods y los nuevos que hizo en la Academia Bills. A pesar de tener pocas publicaciones su historial de actividad era muy amplio.

"Dios, se me olvidó lo frío que es esta temporada". Lincoln se abrazó. "Espero que Leni me pueda hacer un abrigo de mi talla, el que me hizo hace ocho años de seguro ya no me queda". Lincoln sacó su celular al momento en que este vibró. Una notificación. "¿Alguien le gusto mi foto? ¿LyLynn01? Espera, ¿¡Lynn!?".

Mientras Lincoln se encontraba recostado en su auto revisando su celular, una persona lo observaba desde detrás de un árbol. Aquella persona salió de su escondite pero su estatura evitaba que Lincoln lo pudiera ver y más si tenía la mirada puesta en la pantalla de su móvil. El albino se giró para seguir con su camino pero chocó con alguien haciendo que este inmediatamente pidiera disculpas por no prestar atención. Lincoln miró a ambos lados al no ver a nadie hasta que una voz familiar llamó si atención.

"Aquí abajo menso." insultó la chica de piel morena. Lincoln se la quedó viendo por unos segundos.

"Acaso tengo algo en la cara, torpe." su tono era provocador.

"¿Ronnie Anne?" preguntó Lincoln dando un paso hacia atrás.

"Quién más, seguro el tiempo te hizo olvidar la chica que fue tu primera novia". Ronnie se cruzó de brazos.

"Y sigues siendo la primera, aún no tengo otra pareja". El comentario de Lincoln provocó que el temperamento de la Latina se calmara un poco.

"Oh. Je... con que es así." dijo algo tímida jugando con su mechón.

Ronnie se cortó el cabello dejando un estilo muy juvenil a su aspecto. Usa una minifalda negra con un suéter blanco y una chaqueta amarrada en su cintura.

"Creo que deberíamos empezar otra vez." habló Ronnie.

"¿Eh?".

Con un suspiro tranquilizador, Ronnie le dedicó una hermosa sonrisa a Lincoln. "¡Es genial volver a verte, copó de nieve!". Lincoln se sonrojó un poco.

"G-Gracias". La sonrisa de Ronnie tenía a Lincoln hipnotizado.

"¿Estás de visita o...?"

Lincoln reaccionó. "Uh, perdón, estaba algo distraído. No estoy de visita". Ronnie se sintió un poco mal, en seguida pensó que Lincoln debía volver en cualquier momento pero todas esas dudas se fueron de inmediato. "Terminé mis estudios, entonces vengo a vivir con mi familia nuevamente".

"¡Eso significa que-".

"Me quedaré en Royal Woods desde ahora, sí, estás en lo correcto." afirmó Lincoln.

Ronnie intentó ocultar su felicidad ante tal noticia. Lincoln miró el cielo para después preguntarle a Ronnie qué es lo que estaba haciendo antes de toparse con él. Ella le explicó que venía del trabajo, eso dejó pensante a Lincoln.

"Ahora mismo venía a tomar un taxi".

"Qué te parece si te llevo." Lincoln le mostró las llaves del auto alardeando.

"¿En serio? ¡Muchas gracias! No sabes los problemas que me estás ahorrando." explicó ella. "Con está vestimenta soy presa para cualquiera".

"Dudo que se te puedan acercar, tus golpes le darán pesadillas al que intente tocarte". Ronnie río entre dientes muy sereno.

Lincoln le abrió la puerta del asiento de acompañante. "Que caballero".

"Es lo menos que puedo hacer por una bella mujer". Ronnie giró su rostro para que el albino no viera sus mejillas arder.

"¿Lugar?". Lincoln encendió el auto.

"Yo seré tu GPS." sonrío ella.

Luego de una media hora y una recarga de gasolina, llegaron a su destino, bueno, el de Ronnie. La chica Latina invitó a pasar a Lincoln a su apartamento, pero este se negó cortésmente ya tenía otro destino al cual llegar. Ronnie pensó obviamente en las hermanas del albino. No insistió más y se despidió.

"Casi lo olvido, ¡feliz Navidad, torpe! Ya sé que todavía no es tiempo pero no sé si te pueda ver en ese día". Lincoln sonrío por lo considerada que se había vuelto su ex novia. De pasar a una bravucona a una bravucona con sentimientos, Lincoln le causó gracia ese pensamiento y a las vez miedo si alguna vez se lo dice a ella.

Veintitrés de Diciembre por la noche y Lincoln pudo visualizar la casa Loud desde la distancia. Luces en los árboles, las columnas parecían un caramelo rojo y blanco. Vanzilla no estaba afuera del garaje, así Lincoln pudo estacionar su auto al frente del garaje.

"Si no fuera por Ronnie Anne, no hubiera podido ubicar mi propia casa". Lincoln bajó del auto para mirar si celular.

Once y cincuenta, los Loud se encontraban haciendo las últimas preparaciones en la mesa de la cocina colocando un mantel blanco y unas cuantas servilletas con formas de un gorro de Navidad. Por otro lado, Leni estaba haciendo un campo minado de muérdagos por toda la casa, en especial, en el cuarto de Lincoln.

La puerta sonó y la primera en ir a atender fue Lily que se mantenía aún despierta para poder ayudar a su familia. Con Bun-Bun en mano, Lily abrió la puerta para ver quién era, luego de estar alzando la mirada para poder ver el rostro de aquel alto sujeto, Lily perdió todo su cansancio y se abalanzó sobre él gritando el nombre de su hermano mayor. Esto provocó que todos en la casa aparecieran como Lucy de la nada. Unas querían llorar otras pegarlo contra su pecho y no soltarlo, pero todos pensaron en una sola cosa.

"¡Feliz Navidad, Lincoln!". Y se abalanzaron todos sobre él, incluyendo Rita y Lisa dejando aún Padre preocupado de que puedan lastimar a su hijo.

"Estoy de vuelta." dijo Lincoln con felicidad en su rostro.