Gokú salió de su casa totalmente triste y con el corazón destrozado, preguntándose cómo pudo haber salido todo tan mal. ¿Cómo fue que comprar un simple regalo para la mujer a la que le había declarado su amor y viceversa terminase en una verdadera catarata de problemas?

Gokú fue a pasar la noche en la banca de un parque (el mismo parque donde se topó con N°18 la primera vez), ya que no quería ni podía estar en su casa por obvias razones. Pero no pudo dormir un segundo. Simplemente no podía dejar de pensar en el que hecho de que la mujer que amaba no quería saber nada más con él. Y lo peor de todo es que él no tenía la culpa de nada.

A la mañana siguiente el Saiyajin con insomnio y en un estado lamentable volaba sin rumbo aparente y no tenía idea sobre qué hacer. De algo estaba seguro Gokú: que si quería arreglar ésta situación, no podría hacerlo solo.

Entonces recurrió a la única persona capaz de ayudarla en un problema como éste: Bulma.

En la Corporación Cápsula

-Bulma: "¡Gokú! ¿Cómo ha salido la cita con 18?", le preguntó de manera animada la científica del cabello azul a Gokú. Pero la exaltación de Bulma se redujo al ver las ojeras y tristeza tan notorias en la cara del Saiyajin. "Gokú, ¿estás bien? ¿Qué pasó?", preguntó mientras lo invitaba a pasar a Gokú a su casa.

Ni bien entraron, Bulma buscó una taza de té y unas galletas de chocolate para Gokú, quién increíblemente apenas sí las tocó cuando en otras ocasiones las hacía desaparecer en un segundo, lo cual sorprendió de sobremanera a la científica.

Entonces Bulma comprendió que si ni siquiera la comida podía animar a un Saiyajin, evidentemente la situación era grave.

Fue entonces cuando Gokú junto fuerzas para contarle a Bulma lo sucedido.

-Bulma: "Así que eso fue lo que pasó. Vaya, éstos Saiyajines…", dijo suspirando.

-Gokú: "Bulma, yo…realmente no sé qué hacer. No pude dormir en toda la noche y no sé qué más puedo hacer para arreglar las cosas con 18. Siempre que trato de demostrarle lo que siento, alguien llega y lo arruina todo. Y ahora con esto del collar, ella ya no quiere ni hablarme", dijo casi desesperado.

-Bulma: "Bueno, para empezar Gokú tienes que tranquilizarte. No llegarás a ningún lado actuando así"

-Gokú: "¡¿Y ENTONCES QUÉ PUEDO HACER?!"

-Bulma: "Mmm…", dijo empezando a pensar en algo.

Mansión de Gokú

-Yugan: "Señorita 18, alguien vino a buscarla", dijo abriendo la puerta de la habitación de la androide.

-N°18: "¿Y quién demonios es?", preguntó 18 con los ojos hinchados después de tanto llorar.

-Yugan: "Dice llamarse Krilin, señorita. Dijo que quería hablar con su esposa"

-N°18: "¡¿KRILIN?! ¡MALDITA SEA! ¡DILE QUE NO ESTOY!"

-Krilin: "Jaja…ya veo que no tienes muchas ganas de hablar", dijo de manera sarcástica recostándose en la puerta.

-Yugan: "Disculpe, señor. No sé cómo hizo para entrar aquí. Pero me veré en la penosa necesidad de sacarlo de éste lugar", advirtió con un tono firme.

-N°18: "Déjanos solos, Yugan", dijo del otro lado de la puerta.

-Yugan: "Se-señorita, pero…"

-N°18: "Escuchaste bien. Déjanos solos"

-Yugan: "De acuerdo, señorita. Con su permiso", dijo retirándose.

-N°18: "¿Qué demonios viniste a hacer aquí?"

-Krilin: "Sólo vine a ver a mi familia. Ya veo que vives una vida de lujos. Evidentemente ese idiota de Gokú finalmente dejó de ser un imbécil y empezó a hacer las cosas bien"

-N°18: "¡No se te ocurra volver a hablar así de Gokú! Además tú ya no tienes familia. Marron ya no te reconocerá como tu hija"

-Krilin: "Jaja sigues teniendo el mismo carácter fuerte de siempre. Eso es lo que siempre me ha gustado de ti", dijo mientras tomaba la mano de 18.

-N°18: "¡NO ME VUELVAS A TOCAR, IDIOTA!", respondió soltando una cachetada.

-Krilin: "¡MALDITA PERRA!", gritó antes de lanzarle un puñetazo en la boca a 18 que la hizo sangrar. "¡ERES UNA DESGRACIADA! ¡TÚ SOLO ERES MÍA Y DE NADIE MÁS!", gritó mientras forcejeaba con la androide y trataba de besarla.

-N°18: "¡YA SUÉLTAME, MALDITO IDIOTA!", gritó dándole un cabezazo que hizo retroceder a Krilin.

-Krilin: "Maldita hija de…", intentó decir pero no pudo terminar la frase ya que alguien lo golpeó por un costado que lo estampó contra una de las paredes. Era Gokú.

-Gokú: "¿Qué es lo que viniste a hacer aquí, desgraciado? ¡NADIE LE HABLA ASI A 18!", gritó antes de darle otro golpe a Krilin y un rodillazo en el abdomen, el cual lo hizo salir de la habitación. "¡JAMÁS TE ATREVAS A VOLVER A ÉSTA CASA! ¡¿ENTENDISTE?!", decía mientras sujeta a Krilin del cuello de su camisa.

-Krilin: "Son unos malditos traidores. Los odio", dijo después de soltarse del agarre de Gokú. "¡ESTO NO SE VA A QUEDAR ASÍ GOKÚ! ¡¿ME ESCUCHASTE?!", replicó.

-Gokú: "Yugan, hazme el favor de mostrarle la salida a éste idiota", dijo con un semblante serio a lo que Yugan simplemente accedió. "Y por favor tráeme un botiquín", agregó el Saiyajin entrando de vuelta a la habitación de 18. "¿Te encuentras bien?", preguntó a la androide.

-N°18: "Si, creo…creo que sí", respondió mientras se tocaba su labio sangrante.

-Gokú: "Perdóname. Perdón por no llegar antes. Y perdóname también por todo lo que pasó", decía mirando a los ojos de 18.

-N°18: "Tranquilo, estoy bien", dijo para calmar al Saiyajin.

Ella sin darse cuenta comenzó a formar una sonrisa en su bello aunque golpeado rostro. A ella le gustaba ver cómo Gokú se preocupaba por ella, a pesar de seguir enojada con él.

Fuera de la mansión de Gokú

-Krilin: "¡Maldito Gokú!", gritaba mientras se sostenía el abdomen. "¡Ouch! ¡Me duele mucho!"

-Caulifla: "¡Oye tú!", gritó llamando la atención de Krilin.

-Krilin: "¡¿Qué es lo que quieres?!", respondió todavía quejándose del dolor

-Caulifla: "¿Qué relación tienes con esa rubia?", preguntó cruzándose de brazos

-Krilin: "Eso a ti qué te importa", respondió alejándose.

-Caulifla: "¿Estás dispuesto a regresar con esa rubia, sin importar qué?", preguntó la Saiyajin.

-Krilin: "¿A qué te refieres?", preguntó después de frenarse.

-Caulifla: "Bah que idiota…", se quejó susurrando. "Me refiero a que podríamos separar a esos dos. Pero para hacerlo, necesito de tu ayuda"

-Krilin: "Te escucho"

Mansión de Gokú

Mientras tanto, en la habitación de N°18 se escuchaban algunos gritos dolor y quejidos…

-N°18: "¡Au! ¿Qué no puedes hacerlo más despacio? ¡Au!", se quejaba la androide.

-Gokú: "Jeje lo siento. Estoy más acostumbrado a que sanen mis heridas en lugar de sanar heridas de otros", se excusó. "Pero tranquila, ya casi termino. No te muevas", le pedía a 18 mientras le colocaba una gasa en el labio. "Diablos, ese imbécil te rompió el labio…Listo. Ya acabé", confirmó el Saiyajin. "¿Cómo te sientes?"

-N°18: "Me duele menos, creo", dijo sobándose la mejilla. "Gracias…por curarme".

-Gokú: "Jaja no hay problema. Creo que es lo menos que podía hacer", dijo antes de girar su vista a la caja de los aretes que le había comprado a 18 tirada en el piso y sin abrir. "Veo que aún no te pones los aretes que te regalé".

-N°18: "Gokú", dijo llamando su atención. "Quiero que me digas la verdad, por favor. Sólo la verdad. Ya no resisto seguir así. No aguanto un día más", pidió la androide terriblemente apenada. "¿Es cierto lo que me dijiste anoche?".

-Gokú: "¿Te refieres a lo del collar y Caulifla?"

-N°18: "Si. Me refiero a eso".

-Gokú: "Sí, 18. Todo lo que te dije es cierto. Ese collar era para ti. Incluso recuerdo muy bien que la señora a quien se lo compré me dijo que era para poder hacer crecer el amor de una persona y que se volvería más fuerte e imparable. Y que no podía dejar que nadie más que esa persona especial debía usarlo. Es por eso que lo compré para ti".

La cara de N°18 dibujó una sonrisa al escuchar la tierna razón por la que Gokú compró ese collar para ella. Pero aun así, todavía tenía ciertos reparos sobre lo ocurrido.

-N°18: "¿Entonces no hay nada entre tú y Caulifla?", preguntó algo apenada.

-Gokú: "No, no hay nada. Caulifla es solamente una alumna. No me cae tan mal. Pero puede llegar a ser bastante grosera y arrogante. Cuando me quitó el collar realmente fue difícil. Y así es más difícil poder enseñarle a sacar provecho de su poder", respondió suspirando. "Oye 18, ¿Por qué te enojaste conmigo anoche?", preguntó el Saiyajin.

-N°18: "No…No lo sé. Supongo que solamente sentí celos. Es que a esa estúpida niña se le cae la baba sólo con verte. ¿Qué no te has dado cuenta todavía?", dijo levantándose de la cama para ver por la ventana.

-Gokú: "Pues…la verdad que no, Jaja. Pero si te molesta yo hablaré con ella", dijo mientras ponía sus manos en los hombros de la androide por detrás. "Entonces, ¿me perdonas?".

-N°18: "Sólo eres un tonto…", dijo riendo levemente y volteando a ver al Saiyajin. "Pero eres MI tonto", agregó mientras empezaba a acercarse a él.

Así como ya les había pasado antes, sus respiraciones eran cada vez más fuertes y profundas. Sus labios pedían unirse otra vez. Ya no podían estar más tiempo sin poder sentir el alma del otro. Necesitaban estar juntos. Toda la lujuria y la pasión ya no podían contenerse. Poco a poco, sus labios continuaban acercándose.

-Yugan: "Señor, perdón por interrumpirlo, pero su amiga Bulma está en el teléfono", dijo interrumpiendo EL momento nuevamente.

N°18 y Gokú pensaban "Tenías que venir a interrumpir en el mejor momento".

-Gokú: "S-Sí, Yugan. Gracias. Ya voy", dijo sonrojado mientras salía de la habitación. "Oye 18, ¿No quisieras ir a visitar a N°17 mañana? Sé que no has visto a tu hermano en mucho tiempo y sé que lo aprecias mucho".

-N°18: "Me parece bien", respondió sonriéndole a Gokú. Éste le devolvió la sonrisa y salió de la habitación.

A la mañana siguiente, Gokú, N°18 y Marron se prepararon para ir a visitar a N°17 a la isla en la que él vivía y trabajaba como guardabosques. Los tres después de desayunar, emprendieron vuelo para ir a visitar al androide.

Al llegar a la isla, N°17 se sorprendió de ver a su hermana y mucho más cuando la vio al lado del Saiyajin.

-N°17: "Vaya. Por fin vienes a visitarme, hermana".

-N°18: "No creas que fue mi idea, tonto", le dijo a su hermano sonriéndole mientras lo abrazaba. "¿Cómo has estado?".

-N°17: "Bien, haciendo lo de siempre. Defendiendo la isla, protegiendo animales, derrotando criminales. La verdad que no me quejo", dijo mientras notaba que su hermana no estaba ni con su hija ni con Krilin. "Por cierto, ¿Dónde dejaste a tu hija y al enano?".

Las palabras de N°17 disgustaron un poco a su hermana. Pero a lo lejos, se empezó a escuchar una voz muy familiar.

-Gokú: "Jaja perdón por el retraso, 18. Pero me quedé con Marón jugando en la selva. Ah hola N°17", saludó el Saiyajin al androide.

-N°17: "¿Gokú? ¿Qué haces tú aquí?", preguntó con mucha curiosidad.

-Gokú: "Pues…vinimos a visitarte Jaja", respondió con una sonrisa y rascándose la nuca.

-N°18: "Ya sé lo que te estarás preguntando. Será mejor explicarte todo adentro", dijo un poco nerviosa mientras ambos hermanos junto con Gokú y Marron pasaban a la casa de N°17.

"¡Wow!", fue lo único que pudo salir de la boca de N°17 al escuchar toda la historia. No lo podía creer. Su hermana se había enamorado del Saiyajin a quien inicialmente se le había ordenado matar. Una tremenda ironía. Realmente la noticia le cayó como un balde de agua fría.

A pesar de que no le molestaba la idea de que su hermana anduviera con Gokú, sí le causaba cierta incomodidad hablar del tema.

-Gokú: "Por cierto 17, ¿Cómo te fue junto con tu familia en el crucero que te regaló Bulma?".

-N°17: "¿Qué?", dijo distraído. "Ah, sí…Bien Gokú. He podido llevar de paseo a toda mi familia. Le agradezco mucho a tu amiga Bulma por ello", dijo el androide antes de que sonase una alarma. "¡Maldición!".

-N°18: "¿Qué pasa?".

-N°17: "Unos bastardos tratan de entrar a la isla por el lado Norte. Tendré que ir. No se muevan de aquí, vuelvo en un momento", dijo antes de salir volando a toda velocidad.

-Gokú: "Vaya. Sí que está bastante ocupado", dijo antes de que sonase su celular y viera que era Kuzae. "18, es Kuzae, el del trabajo. Espera un momento", le dijo el Saiyajin a la androide mientras contestaba.

Mansión de Gokú

Unos pequeños golpeteos se escucharon en la ventana de la habitación de Caulifla. Al parecer, era un hombre que vestía una gabardina negra.

-Caulifla: "¿Conseguiste lo que te pedí?", preguntó luego de abrir la ventana.

-Krilin: "Si, toma", le dijo mientras le daba una bolsa. "Es un alucinógeno, el más fuerte que existe en todo el Planeta Tierra".

-Caulifla: "¡Wow, debe sentirse exquisito!", dijo felizmente la Saiyajin. "¿Y lo demás también lo conseguiste?".

-Krilin: "Si. No sé para qué quieres tantas drogas. Con ese alucinógeno debería ser más que suficiente", dijo mientras entraba a la habitación.

-Caulifla: "Eres un tonto. No entiendes lo que tenemos aquí en nuestras manos".

-Krilin: "Si tú lo dices… ¿Cuál es el plan?".

-Caulifla: "Para empezar necesitamos que Gokú aspire toda esta porquería. Él empezará a sentirse muy raro y muy excitado. Y ahí es donde entro yo. Con mis hormonas de Saiyajin y Gokú con tanta droga encima, podré sacarle todo lo que quiera. Cuando por fin logre coger con él, tú llamarás a 18 y le dirás que venga a su cuarto. Ella nos verá y después ya no querrá saber nada más con Gokú. Es ahí cuando tú te harás cargo, ¿de acuerdo?".

-Krilin: "¿Estás segura de que funcionará?", preguntó algo preocupado.

-Caulifla: "Claro que sí. Ya lo he hecho antes para robar dinero. Ya te puedes largar. Tengo que pensar cómo haré para darle ésta cosa".

-Krilin: "Está bien…", dijo saltando de la ventana de la habitación.

Mientras que Krilin y Caulifla armaban su terrible plan para separar a Gokú y N°18, ellos por su parte se encontraban en la isla que custodiaba N°17 jugando y disfrutando del atardecer. Marron y Gokú se la pasaban jugando en la Nube Voladora mientras volaban sobre el mar.

-N°17: "Vaya, jamás pensé que te vería con ese tonto".

-N°18: "¡Oye, no le vuelvas a hablar así! ¡¿De acuerdo?!", respondió bastante seria.

-N°17: "Es broma, jaja. Parece que quiere mucho a Marron. Creo que será un buen esposo para ti", dijo el androide haciendo sonrojar a su hermana.

-N°18: "¡YA CÁLLATE, TONTO!", gritó bastante sonrojada.

-Gokú: "¡VAMOS, VENGAN!", gritó saltando de la Nube Voladora. "¡VEN, 18!", dijo tomando a la androide del brazo y subiéndola a sus hombros.

N°17 sólo se limitó a mirar de manera muy pensativa cómo Gokú y su hermana se divertían junto con Marron.

"Creo que mi hermana finalmente pudo encontrar la paz que tanto anhelaba. Gokú, por favor hazla feliz", pensaba N°17 mientras los veía a Gokú y N°18 juntos.

-N°18: "Bueno, creo que ya nos vamos hermano", dijo mientras iba a abrazar a N°17. "Nos vemos otro día".

-N°17: "Siempre serán bienvenidos aquí", dijo con una leve sonrisa.

-Gokú. "¡ADIÓS N°17! ¡CUÍDATE MUCHO!", gritó desde la Nube Voladora.

-N°17: "Atrévete a hacerle algo a mi hermana y lo lamentarás, Gokú", le advirtió al Saiyajin con un semblante serio.

-Gokú: "Seguro Jaja", rió Gokú rascándose la nuca. "Nos veremos pronto", dijo antes de irse junto con 18.

Mansión de Gokú

"¡Por fin lo tengo!", exclamó Caulifla mientras alzaba una bolsa con una especie de droga. "Ahora sólo me falta dársela al viejo. Pronto serás mío Gokú. No importa lo que tenga que hacer o arriesgar. Tú serás mío y de nadie más Jajaja", rió Caulifla de manera maniática.

Pero lo que no sabía era que alguien la escuchaba del otro lado de la habitación.

-Yugan: "¡No puede ser! Tengo que avisarle al Señor Gokú lo antes posible", dijo mientras buscaba su celular para llamarlo. "Dios, ¿dónde dejé mi celular?".

-Caulifla: "¿Buscabas esto?", dijo mientras sostenía el celular de Yugan enfrente de él.

-Yugan: "Señorita, por favor. Le pido que me regrese mi celular", dijo con una mirada que casi pedía clemencia.

-Caulifla: "¿Y si no lo hago? ¿Qué vas a hacer?", preguntó poniéndose seria. "Ya sé que escuchaste todo lo que dije. Sentía tu presencia desde hace largo rato. Es una lástima, Yugan. Realmente me caías muy bien. Pero no puedo dejar que arruines todo mi trabajo", dijo Caulifla antes de encajarle un certero golpe a Yugan, atravesando su pecho. "Ni tú ni nadie me detendrá".

-Yugan: "¿Cree…que ya ganó? El bien…siempre triunfa sobre…el mal", dijo agonizante y con las fuerzas que le quedaban. "Tarde…o temprano…se sabrá la verdad", dijo antes de caer al suelo inconsciente.

-Caulifla: "¡YA MUÉRETE, ANCIANO BASTARDO!", dijo cargando una esfera de Ki