Esta es una historia basada en los personajes del anime y manga Naruto y Naruto Shippuden. El resto es producto de mi imaginación. Espero les guste!
SakuHina (Oneshot)
Por Sofía Morrison
-Ya no llores, Sakura. – dijo Hinata, mientras abrazaba a la chica, acariciando su rosado cabello.
-No quiero, es que… - Sakura intentaba hablar, pero su voz se cortaba con el llanto. Sus ojos color jade estaban irritados y sentía que ya no tenia más lágrimas por derramar. – Nunca pensé que esto pasaría. No lo entiendo. – dijo y se abrazó más a Hinata.
Hinata la entendía, más de lo que quisiera. Ellas dos eran las más afectadas. Un tiempo después de la guerra, Naruto y Sasuke anunciaron que estaban juntos como pareja, le pesara a quien fuera. Las reacciones fueron polarizantes, ya que mucha gente dijo que era obvio mientras que para gente como Sakura y Hinata, el anuncio fue un balde de agua fría. Hinata suspiró. Ella había aprendido a vivir sabiendo que Naruto jamás le correspondería y, ahora que entendía el motivo, se sentía un poco mejor. Aun así, lloró muchas noches sintiéndose egoísta por querer estar a su lado. Miró a Sakura. Ella lo estaba pasando peor.
Desde la noticia, mucha gente se había acercado a la ninja médico buscando conocer la historia de ese amor. En la aldea de la hoja no había habido una pareja de ese estilo tan pública, pero nadie se atrevería a estar en contra de los dos hombres más fuertes del mundo, héroes de la cuarta guerra ninja. Sakura había dicho hasta el cansancio que ella no tenia idea, que quizás el estar tan enamorada de Sasuke la había cegado. Se dio cuenta que en realidad no lo conocía y eso le dolía mucho. Intentó hacer memoria una y otra vez, buscando entre sus recuerdos algún momento que denotara ese amor, pero todo parecía y no una señal. Ya no sabía qué había sido camaradería y qué amor.
Cuando el chisme se calmó un poco, Sakura se aisló más y más. Se enfocó en su trabajo en el hospital y el tener amistades fue algo secundario. Ino seguía visitándola, pero las misiones evitaban que Sakura lograra abrirse con alguien. Agradecía que Naruto y Sasuke se fueran después de anunciar su secreto, ya que no hubiera sabido cómo comportarse con ellos. Escribió muchos y muchos borradores de cartas para Sasuke que siempre terminaron en el fuego. Claro que quería alegrarse por él, y por Naruto, pero todavía no llegaba a esa etapa. Seguía con un duelo agobiante.
Hinata, por otro lado, lloró a escondidas, sin que mucha gente le prestara atención. Se sentía mal por ver a Sakura sufrir lo mismo que ella, pero con mucha más gente alrededor, no para apoyarla, sino para sacarle información. Así como Sakura se enfocó en su trabajo, Hinata se enfocó en sus misiones, en ayudar a Hanabi y en vigilar a Sakura a la distancia. La pelirrosa siempre había sido la fuerte y ahora le tocaba a ella serlo. Decidió seguir el ejemplo de Naruto y esforzarse por ser feliz de saber que él era feliz.
Un día, Hinata vio que Sakura empezaba a descuidar su alimentación, y fue entonces que se presentó en su hogar, con una canasta de comida preparada por ella.
…
-Tranquila, te entiendo. Tienes razón, llora todo lo que quieras. – le dijo Hinata. Le dolía ver a su amiga en tal estado y sobretodo sabiendo que no podía consolarla. ¿Cómo se consuela si uno sufre lo mismo que el otro?
-Gracias, Hinata. Yo sé… lo que tú sientes por Naruto… Solo contigo puedo desahogarme, porque sé que sufrimos lo mismo.
-Para nuestra mala fortuna.
-Me siento tan tonta. Tú te ves muy fresca y tranquila, y yo me desmoroné en cuanto te vi. – dijo Sakura, intentando secar su rostro.
-Yo he llorado ya lo mío. Pero creí que necesitabas una amiga. La gente sobrelleva estas cosas de forma diferente.
-Tienes razón. Lo sé. Sé que debería estar tranquila, y superar esto. Sé que debería estar feliz por ellos, es solo que…
-Lo sé. No tienes que decírmelo.
-Aun recuerdo ese día. Naruto dijo que quería decirme algo antes, pero lo ignoré todo el día. Ahora sé que quería que yo lo supiera antes que todos. No sé si hubiera sido mejor o peor.
-Supongo que no tiene importancia ya.
-Cuando los vi de la mano… cuando escuché decir pareja… sentí que iba a desmayarme. – dijo Sakura, con una pequeña risa. – Fue tan surreal. Algo que solo pasaría en mis pesadillas.
-Yo me desmayé. Kiba me contó lo que sucedió después porque cuando reaccioné, Naruto y Sasuke ya se habían ido. – dijo Hinata. Sonrió como Sakura, no sabia si de amargura o de la ironía.
-Qué bueno que se fueron.
-A mí también me da gusto. No sé si verlos juntos me hubiera hecho sentir peor.
-Pero… no creo que tarden en volver. Ya van a ser casi tres meses. Me pregunto dónde estarán.
-No se fueron realmente. Los he visto con el Byakugan… apenas imperceptible, pero sí. Han estado viajando, pero sin alejarse mucho, supongo por si alguna amenaza llegara a la aldea.
-Sí, eso imaginé.
-¿No has hablado con ellos desde eso? – preguntó Hinata. Ella había evitado a propósito todos los chismes referentes a ellos.
-No… he querido escribirle a Sasuke… pero nunca envío nada. A Naruto no sabría qué decirle, quisiera decirle que estoy feliz por él, pero…
-Entiendo.
Sakura suspiró. Agradecía que Hinata se hubiera enamorado de su amigo, porque el sentirse acompañada en su dolor, le daba un poco de consuelo. Empezó a comer los platillos preparados por Hinata, entre ellos unos Onigiris con la cara de Sakura.
-¡Soy yo! ¡Qué increíble! – dijo Sakura, sonriendo. - ¡Estoy idéntica! – dijo dando un bocado. – Y además, delicioso.
Hinata sonrió sonrojada.
-Me alegra que te gustaran. Oh, ya es tarde. Creo que debería irme, mañana tienes trabajo.
-Es cierto, te acompaño a tu casa.
-No, no te preocupes, Sakura Chan. Yo puedo ir sola. – dijo Hinata, tomando la canasta con las cosas.
-Nada de peros. Iré contigo, no me quedaría tranquila de otra forma. – dijo Sakura, arreglando su banda ninja y acomodando la comida en su habitación.
-Hace mucho no caminaba con alguien así. – dijo Sakura, mientras paseaban por Konoha.
-Supongo que es tu trabajo. Yo sigo teniendo misiones, aunque ya son mucho más tranquilas.
-Las extraño, pero el hospital me distrae mucho más. Aunque no estaría mal seguir entrenando. Podríamos entrar juntas… si quieres.
-Oh no, sé que tienes mucho trabajo. – dijo Hinata, apenada.
-Sí, pero me hará bien. Me gustaría, creo que seríamos una buena pareja. – dijo Sakura sonriendo. De pronto, pensando en que Naruto y Sasuke ahora eran pareja, se sonrojó. – Vaya, no me refería a eso. – se rió, más sonrojada cada momento.
-Lo sé. – dijo Hinata, cubriendo su sonrojo con su largo cabello. Observó a Sakura de reojo, no recordaba que fuera tan alta o tan… atractiva. Se sonrojó más.
Sakura se aclaró la garganta, buscando olvidar lo recién sucedido.
-Entonces, ¿puedes mañana? Acabo mi turno a eso de las 7. Si no tienes misión o algo así.
-Claro. Llevaré más bocados para ambas. Podemos entrenar en el distrito Hyuga, si quieres. – propuso Hinata.
-De acuerdo. Entonces… supongo que te veré mañana. – dijo Sakura, sacudiéndose la cabeza con su mano, mientras se despedía en la puerta de la casa de los Hyuga.
-Hasta mañana, Sakura Chan. – se despidió Hinata, con una de sus sonrisas características.
Sakura se quedó inmóvil ahí hasta que se cerró la puerta, preguntándose por qué se había sentido nerviosa con Hinata. Ella era una compañera como cualquier otra, como Ino, sin embargo nunca se había sentido así. Se sacudió la cabeza de nuevo y empezó a caminar a su casa, pateando un par de piedras y pensando en que la joven Hyuga le había alegrado la noche.
-Regresaste temprano. – dijo la matriarca de los Haruno al ver llegar a Sakura.
-Solo fui a acompañarla. Buenas noches.
-Es una muchacha muy guapa. – dijo su padre. Sakura sonrió.
-Sí… Un momento, no porque Naruto y Sasuke estén juntos significa que yo… - empezó pero su madre la interrumpió.
-Solo queremos que seas feliz. No me importaría emparentar con los Hyuga. – le dijo con un guiño. Sakura giró los ojos y se fue a su habitación.
Siguió comiendo sus onigiris, pensando en que Naruto era un tonto por haber dejado ir a alguien como Hinata.
Hinata se encontraba con su hermana Hanabi, cepillándole el cabello.
-¿Cómo esta Sakura? – dijo Hanabi.
-¿Cómo sabes que fui con ella?
-Te observé al llegar sin querer. Se veían bien… juntas. – Hinata se sonrojó y le dio un pequeño golpe en la cabeza con el cepillo.
-¿De qué hablas? Somos amigas solamente. Ella necesitaba apoyo.
-Tú también lo necesitas. Me tienes a mí, no lo olvides. – dijo Hanabi, abrazando a su hermana.
-Gracias. – dijo Hinata. Su hermana sabía bien qué decir para encontentarla.
…
-Descanso, descanso. – pidió Sakura. Definitivamente necesitaba más tiempo para volver a entrenar intenso.
-Toma, te sentirás mejor si comes esto. – Hinata le ofreció una pastilla de comida. Ella también estaba cansada, pero comía un poco más que la pelirrosa.
-Ahora veo que no estoy comiendo como debería.
-Vaya, me da gusto que lo aceptes. Come y seguiremos entrenando. – dijo Hinata. Se sentía muy contenta de entrenar con alguien ahí, recordando a Neji.
Las jóvenes siguieron entrenando los días siguientes que, poco a poco, se volvieron semanas. A veces, Sakura esperaba a Hinata en la entrada cuando volvía de una misión y Hinata frecuentaba el hospital solo para ver a Sakura, llevándole comida. Las familias de ambas se acostumbraron a ver a la otra en sus hogares casi diario y se alegraban de ver a las chicas salir poco a poco de la depresión en la que estaban. Hiashi le agradecía mentalmente a la joven Haruno porque Hinata había mejorado bastante en sus entrenamientos y en el control de chakra desde que entrenaban juntas. Incluso había invitado a Sakura a cenar algunas noches con ellos. Hinata amaba esas cenas, pues le encantaba que Sakura platicara sobre sus historias en el hospital, mientras la miraba con admiración.
Por el otro lado, los Haruno también le tenían un gran cariño a Hinata. La joven se los había ganado con su gran sazón y las atenciones y cuidados hacia Sakura. Hinata siempre estaba al pendiente por si Sakura se sentía mal o muy cansada por su trabajo, preparando sus platillos favoritos.
…
-¡Hinata! ¿Qué haces aquí? ¿Pasó algo? – preguntó Sakura al abrir la puerta de su hogar.
Sus padres habían salido a una segunda luna de miel ahora que veían a su hija mejor, así que Sakura estaba sola. Eran las 3 de la mañana.
Hinata se veía preocupada y algo cansada.
-Tengo que hablar contigo.
-Claro, pasa.
Hinata entró y se sentó en la sala de la joven. Suspiró, tomando valor, sujetando sus rodillas con sus manos.
-Naruto y Sasuke ya vienen. – Sakura abrió los ojos de sorpresa. Se sentó a su lado.
-¿Qué? ¿Cómo lo sabes? – le preguntó.
-Los he visto con el Byakugan, a veces se acercaban y volvían a irse, supongo que comprobando que todo estuviera bien con la aldea. Pero esta noche, seguían avanzando sin irse. Estaban en la entrada cuando dejé de verlos y vine hacia acá.
-¿Puedes ver dónde están ahora? – le preguntó Sakura, pensando que quizás se habían vuelto a ir. Hinata activó el Byakugan.
-Están en el distrito de los Uchiha. Parece que están dormidos. – dijo y miró hacia otro lado.
Sakura suspiró. Unas lágrimas querían salir, sin saber exactamente por qué, cuando miró a Hinata.
-No llores, Hinata. – le dijo, abrazándola. La Hyuga lloraba y temblaba como una hoja.
-No sé por qué me siento así, tan nerviosa, no puedo dejar de temblar. – dijo llorando en su hombro.
Sakura la entendía y la abrazó más fuerte.
-Te entiendo. Hace mucho tiempo no los vemos, pero no pasará nada malo. Yo estoy contigo. – le susurró al oído, apartando el largo cabello oscuro. Tenía miedo de invadir la intimidad de la joven, pero supuso que, por la ocasión, lo permitiría.
-No sé qué haría sin ti… no sabes cómo me has ayudado. – le confesó Hinata entrecortado por el llanto.
-Siempre estaré contigo. No permitiré que te pase nada. – dijo Sakura, abrazándola cada vez más fuerte. Su corazón crecía, sintiendo una enorme necesidad de Hinata, de cuidarla y protegerla, mataría con un puñetazo a quien la lastimara. – Te lo prometo. – dijo y le besó la mejilla.
Hinata se quedó en shock con el beso. Se sonrojó de pies a cabeza y se cubrió la cara con las manos. Sakura se dio cuenta de su atrevimiento y se separó de ella.
-Perdóname. Yo… no sé qué pasó. Fue… - dijo Sakura, dándole la espalda a Hinata. Se regañó por ser tan idiota y haber hecho sentir incomoda a Hinata. – No sé qué fue. Lo siento.
-Sakura, yo… - empezó a hablar Hinata, pero se cayó. No sabía exactamente qué decirle y su sonrojo no se había ido por completo. Intentó actuar normal. – No fue nada, es solo que nos tenemos mucho cariño.
Sakura sonrió.
-Sí, eso es. Aun así, lo siento.
-Ven, siéntate conmigo. – le pidió Hinata, sonriendo.
Su rostro seguía ardiendo, pero ya estaba un poco menos nerviosa, por lo menos ya no se desmayaría. Sakura le sonrió y le hizo caso, sentándose a su lado. Hinata tomó su mano, entrelazándola.
-Sakura Chan… yo…
Sakura interrumpió a Hinata. Miró los ojos color lila y, por un segundo, toda su mente se aclaró. Se preguntó en si se veía siendo pareja de alguien y Hinata fue quien apareció en su cerebro. Se había enamorado de ella. En el calor de su revelación, decidió darle un beso a Hinata de nuevo, pero esta vez en los labios. Hinata se quedó inmóvil, sin reaccionar, hasta que, sin romper el beso, abrazó a Sakura.
-Estoy enamorada de ti. – le confesó Sakura al terminar el beso, sin dejar de abrazar a Hinata por la cintura.
-Yo también estoy enamorada de ti. – le dijo Hinata, sin poder mirarla a los ojos por el nerviosismo, pero sin soltar su abrazo.
-No sé cómo pasó, en qué momento… solo sé que eres lo mejor que me ha pasado. No quiero separarme de ti, no quiero dejarte sola nunca.
-Yo… tampoco quiero separarme de ti. Quiero que… estemos juntas. – dijo Hinata sonriendo. Volvieron a besarse, mientras seguían confesándose su amor.
…
Despertaron juntas, luego de una larga noche de palabras de amor y besos inocentes. Ambas sabían que se amaban y querían tener algo formal, como Naruto y Sasuke, antes de pasar al siguiente nivel.
-Buenos días, novia. – dijo Sakura, provocando que Hinata se escondiera debajo de las cobijas.
-Buenos días, Sakura Chan.
-¿Cómo que Sakura Chan? ¿Qué hay de "novia"? – le dijo Sakura regañándola entre broma.
-Digo… buenos días… novia. – dijo Hinata, aun escondida.
-Eso esta mejor. – dijo Sakura, con una enorme sonrisa en su rostro.
…
-¡Sakura chan, Hinata chan! – exclamó Naruto, alzando las cejas y abriendo los ojos con gran sorpresa. - ¿Cómo supieron que estábamos aquí? – preguntó sonrojado. Miró hacia dentro del departamento donde estaba, buscando a Sasuke.
-Primero que nada, tengo algo para ti. – dijo Sakura, golpéandolo en la cabeza, mientras Naruto ponía cara de dolor y hacia una mueca.
-¡Oye! Eso no era necesario. – dijo él, aun apenado. Hinata rio un poco con la escena.
-Los encontramos con el Byakugan. Perdón por espiarlos, pero yo les traigo algo. – dijo Hinata, mientras mostraba la canasta que tenía en los brazos. Naruto sonrió.
-Pasen, pasen. Déjenme llamar a Sasuke. ¡Sasuke! ¡Sakura chan y Hinata chan vinieron! ¡Sal! – gritó el rubio. Sasuke llegó tan serio como siempre y se sentaron todos en la sala de la que fue la casa de Sasuke, se encontraban en el distrito de los Uchiha.
-Sakura chan… Lamento mucho que… yo quería decirte antes pero… - empezó a disculparse Naruto.
-Lo sé, no te preocupes. Lo entiendo. – lo cortó Sakura. – Sasuke yo…
-Lo sé. Lamento si… lo que pasó te lastimó de alguna forma. Nosotros no… no lo planeamos así. – dijo Sasuke, manteniendo su inexpresividad.
-Gracias, Sasuke. Eso significa mucho para mí. – dijo Sakura, sonriendo al saber que su primer amor estaba finalmente con alguien que lo haría muy feliz. Sintió como Hinata le tomaba la mano. – Nosotras… tenemos algo que queremos compartir con ustedes.
-Sakura chan y yo… somos pareja. – dijo Hinata, sonriendo mientras miraba a Sakura y le ponía un mechón de cabello detrás de la oreja.
-¡Wow! ¿En serio? ¡Ustedes! ¡Qué sorpresa! – dijo Naruto, poniéndose de pie y sin borrar su gran sonrisa. - ¡Me da mucho gusto! Sakura chan, más te vale portarte bien con Hinata, eres demasiado brusca para ella.
-¡Oye! Dilo de nuevo y te volveré a golpear. – dijo Sakura amenazando con su puño.
Sasuke se levantó de su lugar, para estrechar la mano de Hinata en un apretón. Esto de expresarse le costaba trabajo.
-Felicidades. Tendrás que tener mucha paciencia, pero seguro valdrá la pena. – dijo Sasuke, mirando a Hinata. Sakura lo abrazó, sabía que la quería, solo de una forma diferente.
Naruto abrazó a Hinata, mientras ella mentalmente se despedía de ese amor que había sido tan importante para ella.
-Naruto kun… yo… gracias por haber sido mi primer amor. – confesó la Hyuga, dándole la mano a Sakura. – Me da mucha felicidad verte con Sasuke kun, sé que serán muy felices juntos. – dijo, secándose un par de lágrimas. – Pero bueno, espero les guste el pastel que les hice. Qué gusto que estén de vuelta.
-Gracias, Hinata chan. – dijo Naruto. – Hoy iremos con Kakashi para empezar a retomar nuestras responsabilidades en la aldea, pero mañana podemos ir a comer ramen los cuatro para celebrar.
-Ahí estaremos. – dijo Sakura, alzando el dedo índice para despedirse de la pareja. Sakura tomó la mano de Hinata y salieron, viendo a Naruto y Sasuke juntos, casi abrazados, felices.
-Ahora, viene lo difícil. – dijo Hinata. – Decirle a mi padre.
-No te preocupes. – dijo Sakura sonriendo y señalando su frente. – Con el sello activado, no importa qué reacción tenga. – dijo confiada.
Hinata la vio y sonrió, apoyándose en su hombro. Sabían que les esperaban muchos retos y dificultades en su relación tan poco convencional, pero con el apoyo de Naruto y Sasuke, y ellas juntas, saldrían adelante con esa relación.
-Te amo, novia.
-Yo te amo más, novia.
Fin…
No puedo creer que me animara a escribir esta historia. Es mi primer fic de Naruto, así que ténganme paciencia. Sé que esta pareja no es para todos, pero en este mundo de fanfics, hay para todos los gustos asi que aquí esta. Díganme qué les pareció y gracias por leer!
