EPÍLOGO

─Señor Inquisidor─ llama una mujer de cabellos canos ─, nos llega una señal, solicitan respuesta.

El hombre en armadura de poder asiente desde su trono de mando.

─Bendito sea el Emperador, esperábamos su llegada, no debe recibir los diezmos, están infestados con genestealers─ proclama la voz.

─Soy el Inquisidor Bertrán Deimos del Ordo Xenos, identifíquese.

─Soy el Coronel Vladimir Kuchenko, Investigador del Adeptus Arbites, nos hemos atrincherado en el Palacio de Justicia, al mando de la Mariscal Khana.

─Me impresionan, han resistido bien, pronto estaremos a rango para empezar un bombardeo orbital─ responde con voz firme.

─Por la gracia del trono dorado, me alegra escuchar eso, seguiremos resistiendo, el Emperador nos protege.

─El Emperador nos protege─ expresa Deimos.

La comunicación se corta, Bertrán se pone de pie, camina hacia los enormes ventanales delanteros de su crucero de batalla, ahí ve a Alala y sus tres lunas.

─El informe del Magos Bakunin resultó ser verdadero, el sistema está infestado─ se devuelve hacia sus oficiales ─¿Este mundo es de importancia capital para el funcionamiento del sector?

─No señor.

─Muy bien, marquen las coordenadas del mundo para una recolonización a futuro; preparen los torpedos ciclónicos, deben dispararlos a Nika en las coordenadas que nos proporcionó la advertencia del Magos, dejaremos que la colisión predicha por los astromecánicos se encarguen de purgar este mundo, entonces podremos enfocarnos en buscar a los anteriores diezmos y asegurarnos de que estén libres de corrupción.

─Preparando coordenadas.

Varias naves de menor tamaño se aproximan hacia el crucero ─Señor, piden asilo.

Deimos sin dudar ordena ─Disparen las baterías láser y lanzas de energía, que no quede ni una sola.

El espacio se llenó de destellos luminosos y estallidos masivos que en silencio engullen todo lo que se ha empapado con el promethium de las naves que arde incluso en el vacío.

─Que quede en el registro: Yo Bertrán Deimos, Inquisidor del Ordo Xenos, bajo las circunstancias apremiantes que se han registrado, decreto exterminatus sobre el mundo Imperial de Alala y sus satélites, he aquí que condeno a la muerte a miles de millones de almas. Que la justicia se imponga equilibrada, el Emperador nos protege.