Crinean caminó por las polvorientas calles de Kesh, cubriéndose con la capucha mientras su mano derecha se aferraba al cuadrante guardado en su bolsillo, no fue interrumpido cuando llegó a una especie de plazuela, donde estaba una gran nave de transporte.
Los mécanicos keshiri trabajaban en ella, humanoides de piel purpura y cabello negro. El gran templo de la Tribu no debería estar lejos, entonces reanudó el paso.

El templo era una edificio circular, con una gran cúpula que era visible a larga distancia, habían torretas en ambos lados de las gigantescas escaleras, donde el muun subió con mucha paciencia.
Se encontró con muchos Sith, que subían y bajaban, nadie le prestó atención cuando caminó por el gran salón de mármol y subió por las escaleras de caracol que estaban en el interior. Cuando más se acercaba al salón del concejo, escuchaba voces.
Se colocó en el umbral, había dos Sables Sith, uno de ellos hablaba mientras el que estaba en el sillón era el Gran Señor Darish Vol.
—Alguien está aquí—exclamó el Sable Sith que estaba callado, entonces ambos se giraron y Crinean avanzó con paso firme por el camino mientras se bajaba la capucha.
—Es el mayordomo de Moonstone—exclamó el Sable Sith alzando las cejas, él era Gavar Khai, un amigo cercano de la mujer.
—¿Traes un mensaje de Moonstone?—exclamó Darish con su cara de disgusto—Esa Maestra Sith no es bienvenida aquí. No nos importa lo que tenga que decir.
—¿Está en problemas? ¿Sus seguidores no le fueron de ayuda en su plan de infiltrarse en la Alianza?—preguntó el otro Sable Sith.
—Es un objeto que uno de sus seguidores encontró en Ziost—exclamó Crinean sacando el cuadrante y se lo mostró. Darish Vol se sorprendió al igual que los dos Sith—Es el Cuadrante, ella tenía la sensación que usted lo encontraría interesante.
—El Cuadrante—exclamó Darish moviendo la mano, el objeto saltó de la mano del muun y voló a la mano extendida del Gran Señor—Este artefacto nos facilitará la búsqueda de la entidad. Y al fin podremos liberarla de su prisión.
—Si me permite hablar, mi Señor ¿Este artefacto también nos ayudará a encontrar el Monolito de Mortis?
Para comprobarlo, el Gran Señor activó el Cuadrante, mostrandole el mapa galactico y el camino que lo llevaría al agujero negro donde estaban las Fauces. Se mostró decepcionado.
—No nos llevará allí.
—Mi señora mencionó que son dos cuadrantes.
—Tal vez en Las Fauces esté el otro par faltante—exclamó Gavar—Si los mecánicos terminasen de arreglar el Presagio, iremos ahí y buscaremos no sólo a la Portadora, también el cuadrante faltante.
—Y después, aniquilaremos a los Jedi—exclamó Darish Vol sonriendo con malicia mientras miraba el mapa—Empezando con la Maestra Jedi, Rey Skywalker.


Sus cadenas se aflojaron, las rejas se resquebrajaron. Entonces la mujer agitó sus muñecas y las cadenas terminaron por hacerse polvo. El plan, aunque percibía que el Sith perdió la guerra, terminó funcionando a pesar de todo.
La vieja estación se veía tan destartalada y sucia, oxidada y vacía; solo empujó la reja, quien cayó al suelo, levantando polvo.
La mujer, de piel perlada y cabello rubio como el oro, avanzó descalza por el polvoriento suelo hasta detenerse en una ventana, donde observó las incontables estrellas de la galaxia. Al fin era libre, todo gracias a las constantes guerras civiles y la invasión de los grysk. Se alimentaba del Caos, el caos la volvía fuerte.
Sonrió, porque ahora nadie la detendría, ahora que Los Uno llevaban mucho tiempo muertos, no estarían allí para encerrarla de nuevo.
Se giró cuando sintió a alguien a su espalda, un hombre de mediana edad estaba de pie, aterrado. Entonces la mujer ladeó la cabeza, sus ojos azules se volvían más pequeños hasta formarse dos puntos luminosos, su boca se ensanchó hasta los lóbulos de las orejas, mostrando numerosos dientes afilados, sus brazos se convirtieron en tentáculos largos.
El hombre cayó de rodillas, la risa de la entidad le heló la sangre, los vellos de su piel se erizaron y un gran escalofrío recorrió su cuerpo.
Y ella solo desapareció en un gran resplandor dorado.
La Portadora del Caos se ha liberado de sus cadenas.


Y llegamos al final de la historia, muchas gracias por seguir y comentar, espero que les haya gustado. Realmente no puedo creer que haya escrito 31 capítulos, realmente esta es mi historia más larga que he escrito.
Ahora se viene otra amenaza para la galaxia ¿Rey se dará a cuenta a tiempo? , ya lo veremos en la siguiente historia: Destino de los Jedi.
Hasta que nos leamos nuevamente, que tengan un buena semana.

Saludos.