N/A: este capítulo se retrasó por problemas personales. Por suerte, finalmente pude terminar esto!
Brick: disfrútenlo!
Capítulo 20
Tan cerca y tan lejos
-¿Hablas en serio? ¿Ésta es tu idea de un escondite?
Yin, Ganju y Hanataro se habían turnado para cargar con el conejo herido e inconsciente las últimas horas, de camino al escondite señalado por el médico. Por la expresión de Ganju, quien compartió una sonrisa de complicidad con el joven shinigami, conocía bien este lugar.
-¿Qué tiene de malo? ¡Es un buen lugar para esconderse! –exclamó Ganju, mirando el lugar con cariño.
-¿Qué tiene de malo? ¡Es un trozo de alcantarilla! Y aquí estaba pensando que los muertos no iban al baño. ¡Qué asco!
-Eh, técnicamente es una salida de emergencia, pero está en desuso. Pero bueno, supongo que el último arquitecto del Seireikei, si es que hubo alguno, no estaba particularmente interesado en que este lugar se utilizara a menudo.
Hanataro señaló el lugar con una mano, algo nervioso, dándole la razón a ambos acompañantes. Después de todo, incluso Yin tenía que admitir la derrota. Se estaban escondiendo, por supuesto, y cualquier sitio era una buena idea, aunque le diera dolor de estómago.
-Yo más bien diría que planeaba que se usara como alcantarilla, y algún idiota lo convirtió en su "salida de emergencia" –Yin se cubrió la nariz, indignada.
-Bueno, estuvimos en este mismo lugar después de la batalla de Ichigo con Kenpachi. ¿por qué no? –Ganju le restó importancia, agitando una mano despreocupadamente.
Yin tuvo cuidado de bajar su presión espiritual todo lo posible, pero eso no evitó que les lanzara a ambos bribones una mirada de furia.
-¡Bueno, vamos allá! –Hanataro se rió nerviosamente, antes de extraer su Zampakutou.
-¡Hey, hey! –Yin saltó, y su mirada furiosa se convirtió en una de alarma-. ¿Qué estás haciendo?
-¿Curando a tu hermano? Eso intento, al menos.
-¿Con esa cosa? –señaló la pequeña pero efectiva Zampakutou, para nada convencida.
-Eh, sí. Ésta es mi Zampakutou, Hisagomaru.
-Yin, por favor, deja a Hanataro hacer su trabajo.
-Eso me recuerda que debería revisarlos a ambos –dijo el shinigami rápidamente, intentando desviar la atención de su Zampakutou-. A menos que no hayan sufrido ninguna herida en el camino.
Yin negó con la cabeza. Aunque su última pelea con aquella chica pelinegra, la famosa Rukia Kuchiki, que los había humillado la primera vez, había dejado su saldo de pequeños cortes, sin embargo, prefirió curarse a sí misma, considerando que no eran heridas importantes.
Mientras Hanataro trabajaba, Ganju aprovechó para recordar los viejos tiempos.
-¡Fue casi tan genial como la primera vez! ¡deberías haberlo visto! ¡TU hermano era como Ichigo, luchando contra ese capitán con todas sus energías!
Yin, mientras tanto, intentaba no pensar demasiado en todo el asunto. Escuchaba a medias el relato de Ganju, con su cabeza puesta en otra parte, más particularmente en sus amigos, ahora en garras del enemigo.
Mientras tanto, cierto trío se hallaba en la oficina del capitán del Décimo Escuadrón, Toshiro Hitsugaya.
-Déjenme ver si entendí bien esto –estaba diciendo el capitán, sentado en su escritorio, con una mirada de hastío-: ¿Quieren que desmovilice a mi escuadrón frente a un montón de ryoka de raza e intenciones desconocidas, responsables de la derrota de varias patrullas del Seireikei?
-Eh, ¿sí? –Orihime lo miró con ojos suplicantes.
-¿Los mismos ryoka que envalentonaron al Escuadrón 7? ¿Y al Escuadrón 11? ¿Y al Escuadrón 13?
-¿Qué? -los tres humanos quedaron boquiabiertos al unísono, con sus mandíbulas casi hasta el suelo.
-¿NO se enteraron? –Toshiro suspiró, antes de explicar-: dos de sus nuevos amigos se hicieron cargo de varios oficiales del Escuadrón 7 en las cercanías del Muken. También escuché que no tuvieron demasiados problemas para derrotar a Yumichika Ayasegawa, Ikaku Madarame, al teniente Abarai, a la teniente Kuchiki y al mismísimo capitán Zaraki. Pero el capitán Kuchiki acaba de enviarme una mariposa infernal que confirma la información que ustedes mismos me acaban de contar. Dios, ya tenemos una crisis, no necesitamos más.
-¡Vamos, capitán! ¿Por qué no se relaja un poco? ¡Orihime trajo a nuestros amigos aquí! ¿Cuál es el gran problema?
Rangiku no paraba de parlotear emocionada, poniéndose al día con Orihime sobre las últimas noticias de la sociedad de almas. Para la teniente, era como si acabara de llegar la navidad.
Nada más lejos de ese sentimiento para su capitán, como era evidente para todos los que lo veían.
-¿Cuál es el gran problema, Rangiku? ¿Acaso ya olvidaste la montaña de problemas en la que estamos por la desaparición de Kurosaki?
-¿Qué? ¡No! ¿Cómo se le ocurre?
-¿Y por qué el Capitán Comandante en persona no podía informarme esto? ¿Es que una reunión de capitanes era mucho pedir?
-Eh, bueno... –comenzó Orihime, pero fue cortada por Chad, que decidió responder en su lugar.
-Está ahora mismo en la Central 46, apelando el caso de Yuki Minamoto.
-¿Y cómo podrías saber eso, Chad? Que yo sepa, ustedes y los asuntos de Kyoraku no se mezclan.
-Él nos lo dijo, ¿ésa es una buena explicación para ti? –Uryu lo atajó, cruzándose de brazos.
-Ya, está bien –Toshiro decidió ablandarse por una vez, levantando sus manos en son de paz-. Pero ¿qué se supone que haga? ¿Saben cuántos escuadrones están implicados en la cacería de los últimos ryoka?
-Todos, es de suponer –el grandullón del trío respondió por ellos.
-Exacto. Bueno, al menos hay cuatro que no. El Primer Escuadrón, me imagino que ya le debe haber dado sus órdenes Kyoraku mismo. El Escuadrón 2, están en medio de la búsqueda de pistas para encontrar el paradero de Ichigo. EL Escuadrón 4, simplemente se encargan de atender a los heridos, pero quién sabe si no estarán custodiando a los que mis colegas ya han capturado. Finalmente, el Escuadrón 12, esos locos siguen enfrascados en sus raros experimentos, y no tengo ninguna gana de saber de qué se trata nada de eso. Incluso a mí me costará desmovilizar a mi escuadrón sin una buena explicación. Bueno, Byakuya mandará a Renji para que haga su trabajo, pero no somos el Escuadrón 6, y el Escuadrón 11 está actualmente en pie de guerra para vengar a su amado capitán, siendo seguido de cerca por los demás escuadrones movilizados. Entonces, ¿qué debo hacer?
-Tú eres el capitán, encuentra el modo –le increpó el quincy, chocando miradas con el joven capitán.
-¡Oh! ¡Genial! –Toshiro se bajó de su escritorio, desparramando varios montones de papeles en el proceso, mientras empezaba a caminar por la habitación-. Supongo que, como yo soy el capitán de mi división, pretendes que aparezca entre mis oficiales y les diga: "¡hola, hola! ¡Pueden dejar de patrullar, ya terminamos por hoy! ¡Todo fue una simple broma! ¡Quien quiera volver a holgazanear o a dormir, puede hacerlo! ¡Yo volveré a mi oficina y me quedaré mirando el paisaje como un idiota! ¡Que tengan un buen día!".
La tensión aumentó por segundos entre los humanos y los shinigamis. Rangiku, habiéndose callado, miró a su capitán con una expresión compungida, indecisa entre defender a sus amigos humanos o a su capitán.
-¡Oh, qué buena idea! ¡Capitán, usted es un genio! –Rangiku se levantó de repente, sonriéndoles a todos y explicándose, ya que había captado su atención en segundos-: ¡Simplemente les diremos que todo fue un simulacro!
-Eso podría funcionar –el alivio en los rostros de todos se hinchó como un globo, pero Toshiro se encargó de reventarlo en seguida-, si no fuera porque una pared entera del Seireikei acaba de estallar en pedazos, algo que ya es de público conocimiento en todo el Seireikei, y que hay al menos un capitán y un teniente gravemente heridos y fuera de combate. Incluso si consiguiera convencer a mis tropas de que desistieran, no puedo prometer que consiga nada parecido con los demás escuadrones. En especial con el 11, ya que Ikaku y Yumichika no están en condiciones de hablar en nuestra defensa.
-Espera, antes nombraste a Rukia, ¿verdad? ¿Está ella bien?
-Sí, Orihime, hasta donde me enteré, tanto Renji como Rukia están bien, ambos siguen en la enfermería, pero, al parecer, Rukia fue la que sufrió una paliza más dura. Si las cosas se resuelven, quiero conocer a estos conejos, parecen interesantes. Alguien que pueda vencer tan fácilmente a la teniente Kuchiki, incluso sin su Bankai, tiene que ser realmente poderoso.
-Eso, o Rukia se confió en extremo. Bueno, no importa, ¿verdad? ¡Porque todo este malentendido pronto se resolverá!
-No estaría tan seguro, Rangiku. Vamos, será mejor que hagamos correr la voz tan rápido como podamos. Byakuya y Renji sólo pueden hacer mucho.
-Ya sabes, podría ayudarte. Después de todo, soy sanadora.
-No te ofendas, pero esto es completamente diferente de curar un cuerpo físico con magia, o lo que sea que uses en tu mundo –intentó explicarle Hanataro.
-¿Por favor? Si no empiezo por alguna parte, ¿cómo podré ser de ayuda en el futuro? Además, tenemos tiempo.
-Eh, bueno... si insistes...
Hanataro le dio algunas instrucciones simples a la coneja, que consistían en medir las pulsaciones de su gemelo con un dispositivo similar a un estetoscopio, pero más pequeño, además de que le pidió que utilizara su mano libre para sostener el cuerpo del conejo inconsciente mientras el experto trabajaba. Yin sólo requirió de un poco de presión espiritual para mantener a su hermano quieto, habiendo atado sus extremidades con las vendas restantes del equipo del conejo que habían logrado salvarse, mientras las demás eran cambiadas con cuidado por Hanataro.
-¿No puedes trabajar más rápido? ¡Me voy a acalambrar si sigo en la misma posición por mucho más tiempo!
-Ojalá pudiera –el shinigami se secó el sudor de la frente, mientras limpiaba la sangre del rostro del conejo con su propio suministro-. Pero la energía espiritual de tu hermano está tan baja ahora mismo que, a menos que sea un genio de la curación, no puedo apresurarme. Ya sé, ¿qué tal si te lo muestro? Ven aquí.
Yin lo ayudó a limpiar las muchas heridas del cuerpo maltrecho de su hermano, y se sobresaltó un poco al ser salpicada por más sangre, proveniente de su boca ensangrentada, donde le faltaban varios dientes.
-Esto podría ser más complicado de lo que crees. Pero si ya eres capaz de percibir el reishi del ambiente, y además tienes cierta instrucción en las artes curativas, deberías poder hacer esto.
Hanataro le pidió que cerrara los ojos, concentrándose únicamente en la presión espiritual del conejo. Luego, el shinigami médico le dijo que imaginara un objeto con agua. Esto la desconcertó mucho, pero ella siguió adelante; a su lado, Ganju vigilaba por si alguien venía, y Hanataro seguía tratando las heridas, aplicando ahora más de su propio reishi.
-Oye, si haces eso, me desconcentras.
-Lo siento. Pero es la única manera en la que puedo intentar restaurar su red espiritual. Tú sólo concéntrate en imaginar una vasija o algo con agua. Si es posible, intenta crear divisiones internas, como si fuera un laberinto.
-Eh, ¿y para qué es todo eso? –intervino Ganju, aburrido.
-Ella quiere ayudar más profundamente, yo le estoy dando una pista.
Yin fue imaginándose la vasija con agua, luego colocó paredes y otras cosas, y visualizó todo en su mente. Lo que la desconcertó fue encontrarla casi vacía de agua, cuando había pretendido que estuviese llena.
-Un momento –se dijo para sí misma, impresionada-. ¿Acaso estoy viendo la red de reishi de Yang?
-Sí y no. En parte sí, pero en teoría, sólo tú puedes tener alguna idea más o menos aproximada de la forma de tu red espiritual, y ésta es diferente por cada persona. Sólo estás visualizando una muy pequeña parte de dicho espacio, y ésa será la imagen que verás cada vez que intentes hacer esto. Ahora, intenta focalizarte en cada hueco y grieta que no estén llenos de agua. El agua representa el reishi, lo demás es cada lugar donde hay una herida; esto es lo más lejos que cualquier shinigami puede llegar a ver sin alterar el alma del paciente. Claro, excepto por Retsu Unohana y Tenjiro Kirinji, pero bueno, son excepciones, no pretenderías alcanzar su nivel, ¿no?
Yin no tenía ni idea de quiénes se trataba. Permaneció concentrada en su tarea actual. ¿Por qué el reishi de su hermano, representado por el agua en la vasija, no se llenaba de nuevo, sino que se estaba vaciando más aún? Lentamente, los huecos se iban agrandando, y esto comenzó a alterarla.
-¡No hagas eso! Ahora viene lo más difícil. Intenta entregar parte de tu energía espiritual para estabilizar su cuerpo; en estos momentos, no podemos restaurarla en su totalidad, igualmente eso nos mataría a nosotros. En su lugar, le daremos suficiente para estabilizarse y que su cuerpo vuelva a tener la energía espiritual normal para seguir con vida, lo que debería llevarlo a la recuperación por sí solo.
-¿Y si no podemos hacer eso?
-Si no, tu hermano estará perdido. ¡Sin presiones! ¿De acuerdo?
Yin sintió cómo ambos se conectaban al flujo de su hermano. La vasija en su mente tenía miles de recovecos y pasadizos, como un laberinto; aunque consiguieron que el agua subiera un par de centímetros, estaba claro que no era suficiente para él.
Para su alivio, sintió que el flujo de energía volvía a pulsar cual un motor hidráulico en el cuerpo del conejo, a la vez que eran expulsados. Antes de que la imagen de la red espiritual de su hermano se disolviera en su mente, la vio llenarse poco a poco.
-¿Funcionó?
-Eso espero –Hanataro guardó su Zampakutou, al tiempo que se secaba el sudor de la frente.
Yin lo imitó, y descubrió que había estado conteniendo la respiración.
-Mientras, podemos seguir camino –Ganju aplaudió, sonriendo y compartiendo su alegría.
-Un momento –Yin tuvo que sentarse para recuperar el aliento.
Esta vez, Ganju cargó con el conejo, ahora en proceso de recuperación, por las siguientes horas. Aunque el riesgo y la posibilidad de fallar y ser atrapados aumentaba minuto a minuto, Yin se sintió, ahora por primera vez en todo el día, con el suficiente ánimo como para creer que podrían lograrlo.
-Así que estamos invadiendo el Escuadrón 2, ¿eh?
-Más o menos –dijeron Yin y Ganju al unísono.
-Aquí fue donde Yang luchó por última vez. ¡Miren!
El lugar estaba devastado, pero la coneja fue capaz de divisar el Muken a pocos kilómetros. Esa sensación de desesperación era inconfundible.
Primero ella y después Yang, ambos habían estado muy cerca. En este mismo lugar, en diferentes posiciones y momentos, luchando contra poderosos contrincantes.
-Vamos.
Sin embargo, a pocos centenares de metros, una nueva presencia los detuvo.
Una presencia que rápidamente se convirtió en cientas. De repente, por otra entrada, comenzaron a aparecer los oficiales de esta división, quienes venían capitaneados por la mismísima Sui-Fong.
Detrás de la capitana, Omaeda, el teniente barrigón, y una chica de cabello dorado, el mismo atado por un lazo rojo en una coleta, portando una Zampakutou en su espalda, oculta por su capa, iban charlando animadamente.
Todas las conversaciones se detuvieron cuando la capitana divisó a la Ryoka y a sus acompañantes. Al parecer, se había quedado momentáneamente sin palabras, hasta que estalló en carcajadas.
-¡Vaya! Al volver de mi misión de búsqueda, me esperaba cualquier cosa, ¡pero no esto! ¡Una coneja rosa!
Sus oficiales, en un raro momento, compartieron su risa, señalando a la intrusa, quien empezó a enfadarse.
-Un momento, yo los conozco –dijo Omaeda, acercándose hasta ponerse a la par de su capitana-. ¿No son Ganju Shiba y Hanataro Yamada?
-Omaeda, haz que todo el mundo vuelva a sus puestos –empezó a instruir la ahora seria voz de Sui-Fong-. Natsuyume, conmigo.
La joven no era otra que Sadashi Natsuyume, graduada hacía unos nueve años, la última incorporación del Escuadrón 2 tras la última guerra, hacía dos meses. Por su inteligencia y habilidades en el combate, la capitana había decidido llevarla con ellos para su búsqueda de pistas. Una búsqueda que, para su consternación, había sido una total pérdida de tiempo. Si a eso sumaba la desaparición de Yoruichi Shihoin, su maestra y anterior capitana de su división, junto con la de Kurosaki, hacía meses, y la más reciente crisis, tenía la guinda de un pastel muy amargo.
-¿Ésta es la ryoka que venció a la teniente Kuchiki? ¿Qué opinas, Natsuyume?
-Es una coneja, capitana. Pero si ella es la responsable de destrozar nuestra casa, usted debería hacer justicia.
-Me leíste la mente.
Algunos oficiales se quedaron para ver la pelea, a una distancia prudencial, claro.
-Oficial Natsuyume, encárgate de sus compañeros. Que no escapen.
-Sí, capitana.
La chica de cabello dorado ni siquiera mostró su Zampakutou, en su lugar, conjuró un bakudou, consistente en un lazo de energía, para atar a los más débiles.
-Te metiste con la división equivocada, coneja.
-¿Ah, sí? ¡Flore...!
Pero Sui-Fong no le permitió terminar de pronunciar la liberación de su Shikai, en cambio le dio una patada que la mandó a estrellarse contra un barracón.
Yin fue a levantarse, pero Sui-Fong volvió a la carga un segundo después, impidiéndole acceder a su Zampakutou de forma segura. La capitana era especialista en lucha cuerpo a cuerpo, por lo que su velocidad y fuerza la hacían una contrincante temible, y para Yin, quien no era particularmente la mejor luchadora cuerpo a cuerpo, podía convertirse en su perdición.
Sin embargo, cuando Yin estaba recibiendo una nueva patada en su cara, siendo arrojada a una pared, se pudo oír un estruendo a sus espaldas.
-¡Capitana, cuidado!
Antes de que fuera capaz de reaccionar, Sui-Fong fue golpeada con fuerza en su costado, volando para atravesar la ventana de su oficina, aterrizando de cara en su interior.
Sadashi fue a liberar su Zampakutou, que resultó ser un par de abanicos con dos cuchillas cada uno, ambos en amarillo, con un sol dibujado en cada uno, pero su nueva oponente no se lo permitió, ya que pateó ambas armas lejos de su alcance.
Una mujer esbelta se materializó un segundo después frente a Yin, arrancándola de la pared en la que la acababan de empotrar y ayudándola a levantarse.
-¿Estás bien?
-¿Quién eres tú?
-Yoruichi Shihoin –dijo simplemente.
-¡Usted! ¡Esto es traición!
-Pero creo que podemos dejar las presentaciones para otro día. ¡Vete!
-¿Señorita yoruichi? –Hanataro estaba boquiabierto, y Ganju no se quedaba atrás.
-No hay tiempo para explicaciones. ¡deben llegar al Muken cuanto antes!
Yin no protestó, y corrió junto a sus nuevos amigos, mientras una veintena de oficiales intentaban bloquearles el paso, inútilmente.
-¡Florece, Shinobara!
-¡Deténganlos! –Sadashi gritó por encima del barullo.
Pero los tres intrusos desaparecieron tras una cortina de humo, y al desvanecerse, se pudo ver una montaña de oficiales carbonizados.
Sadashi fue a darse la vuelta, pero Yoruichi fue más rápida, apareciendo a su espalda y regalándole un puñetazo bien colocado en su cuello, que la dejó inconsciente en un instante.
Sui-Fong emergió de su oficina en ese momento, con su fiel Suzumebachi ya en su mano y una mirada furiosa, en dirección a su oficial caída y a la alguna vez fugitiva Yoruichi.
-¿Cuál es el significado de esto?
-En otro momento te lo diré, Sui-Fong. Pero ahora, hay problemas más importantes. Como encontrar a Ichigo Kurosaki, ¿no te parece?
-Oh, estaba a punto de decir lo mismo. Porque, por todo lo que me han dicho, pareces saber más sobre eso que cualquiera por aquí. ¡Y me vas a dar las respuestas que estoy buscando!
-Creo que no. Tengo cosas que resolver.
Mientras Sui-Fong se ponía en posición de combate, Yoruichi sonrió, negando con la cabeza.
-Y una tarea para ti, claro –su comentario desconcertó a la otra mujer por un instante, y Yoruichi continuó-: Sui-Fong, no es de mí de quien deberías preocuparte. Preocúpate por los traidores reales que quieren destruirnos desde adentro.
-¿Traidores? ¿Qué traidores?
-Tienes a uno de ellos justo frente a ti –señaló a la chica inconsciente a sus pies-. Sadashi Natsuyume. Ella es parte de una conspiración para derrocar a Kyoraku y poner de rodillas a la sociedad de almas bajo los clanes nobles. ¡Por favor, Sui-Fong, tienes que creerme!
-Entonces, ¿dónde está Urahara? ¿O Kurosaki?
-Acabo de decirte que tienes un espía en tu propia casa, ¿y me preguntas eso ahora mismo?
-Creo que me debes algunas respuestas. Además, conozco a esta chica y sé que no nos traicionaría. Y será mejor que no estés pensando en escapar como la última vez.
-Esto será más difícil de lo que pensaba. Bien, si no queda de otra...
Yin corrió hasta divisar el abismo que señalaba la entrada al Muken. Por segunda vez, entró en la prisión, pero ahora no estaba sola.
Varios guardias intentaron detenerlos, pero Ganju se les adelantó, preparado con un par de bombas aturdidoras que, al ser lanzadas en su dirección, los dejaron fuera de combate rápidamente.
-¡Gracias!
-¡De nada! ¡Sólo sigue corriendo! ¡Me queda una sola de ésas!
En la prisión, se armó el caos. Pero dos personas atravesaron a los prisioneros alborotados, imponiendo orden a golpes.
-¿Puedes sentirlos, Shirokawa? –Byakuya Kuchiki interrogó.
-Sí, capitán. No se preocupe, me encargaré de mantener a los presos bajo control. Es seguro que ellos están buscando a Minamoto.
Byakuya asintió, y ambos se separaron.
Cuando alguien tocó el hombro de Yuki ligeramente, ella acababa de despertar, tras escuchar la conmoción a su alrededor. No pudo ver a Aizen, y no supo si sentirse aliviada o asustada.
-¡Yuki! ¡Oh, tú también eres como los demás! Chiwa, tu nueva apariencia es bastante interesante. En fin, ¡vámonos ya!
Al voltearse, la shinigami atrapada en el gigai sufrió un shock. Una coneja familiar para ella se encontraba a su lado, y antes de que pudiera descongelarse, comenzó a arrastrarla hacia la salida.
-¡Nos están esperando! ¡Vamos, muévete!
Yuki, sin embargo, estaba demasiado conmocionada para hacer otra cosa que dejarse llevar por la coneja.
Aunque consiguieron salir, una vez hubieron puesto un pie fuera de la prisión, una persona apareció frente a ellas, impidiéndoles escapar hacia la libertad. Al otro lado, más allá del abismo de treinta metros que separaba al Muken del resto del mundo, Ganju y Hanataro las esperaban, pero se congelaron al ver quién las había abordado.
-Hasta aquí llegaste, ryoka.
-Chiwa. ¿Y quién rayos eres tú?
-Byakuya Kuchiki, capitán del Escuadrón 6.
-No me suenas de nada. Déjanos pasar o...
-¿O qué? ¿me mandarás a la enfermería como a Rukia?
Esa última frase paralizó a la coneja en su lugar, mientras Yuki parpadeaba ante el conocido capitán.
-Así es. Rukia, la teniente que derrotaste aquí mismo, niña. Es mi hermana. Y no permitiré que lastimes a más personas, no mientras yo esté aquí. No dejaré que vuelvas a intentar destruir mi hogar. Dispersa, Senbonzakura.
-Chiwa. Tan cerca y tan lejos...
N/A: tuve la idea de la red de reishi inspirado por la red de chacra de Naruto. Los shinigamis y demás seres espirituales (todo tiene una manifestación espiritual, pero como vimos, Yuki no conoce la diferencia entre sees vivos y espirituales, pequeño detalle XD) debían tener algo similar, supuse, visible sólo parcialmente para los shinigamis médicos como el propio Hanataro y, ahora, también para Yin. Mientras tanto, la serie nos permitió conocer la cadena del alma. Bueno, tengo mucho más preparado en el futuro en este sentido.
Brick: pero como ligero spoiler, son muy pocos los que siquiera especulan con el resto de cosas que forman el espíritu de cualquier cosa, etc.
Yo: es de suponer que Shinto, Kyoraku y Kurotsuchi tienen sus propias teorías al respecto. Urahara y Yoruichi, en cambio, están un paso más cerca de probarlas o refutarlas. ¿Quién, además del autor, sabe la verdad de esto? Bueno, no nos adelantemos!
Brick: mientras, esperamos que hayan disfrutado este capítulo! Y que nos dejen sus reviews!
