Sostuvo con sumo cuidado el cuerpo del bebé en la palma de su mano mientras lo sacaba de la bañera.

Se movió con gracia llevando al pequeño en brazos, como si de un caliente vaso de cristal se tratara, de un punto al siguiente. Sin saber con qué, tropezó y se fue de bruces sosteniendo al bebe.

El grito femenino recorrió el vecindario al ver los ojos cafés de aquel rostro sonriente mirándola fijamente desde la entrada.

-Está muerto!-chilló angustiada la chica

-No es verdad, Sango, Sanguito, ves? Ya está, lo compuse.-habló él uniendo como mejor podía la cabeza al regordete cuerpecito.

-Si claro, cómo vas a componerlo? Dámelo. Eres un... tonto!!?-regañó a su compañero de clases.

Su proyecto de biología estaba arruinado! Jamás debió aceptar hacer grupo con él. Estaba perdida por completo...ella...por todos los cielos, ella iba a reprobar la materia!!

Sango empezó a hiperventilar.

-Espera, en serio puedo arreglarlo-se apuró el chico para intentar sosegar el estado nervioso en el que se encontraba la hermosa chica de cabello largo.

-Mañana debíamos entregar el proyecto!-gritó Sango en pánico, llevándose ambas manos a la cabeza.

-Deja que yo me encargo-respondió con brevedad y volvió a empujar la cabeza del muñeco con más fuerza.

Miroku continuó intentando reponer la cabeza en su sitio sin éxito durante varios agónicos minutos en los que la ira y frustración llenaban a partes iguales la atmósfera, hasta que finalmente se escuchó un click y el sonriente bebé falso regresó a su estado original.

-Ya ves, Sango, nuestra hija está como nueva-exclamó sonriendo victorioso

-Cómo que hija?-respondió volteando la vista hacia él para verificar al juguete- No ves que es un niño? Dámelo-ordenó fingiendo molestia

Una pícara sonrisa que no fue percibida por su acompañante se formó en los labios masculinos cuando ofrecía al falso retoño a la joven "madre".

Sin intención de esperar más, Miroku dio un rápido y fugaz beso en los labios de la chica.

Los colores inundaron el rostro femenino a continuación. Miroku echó a correr pues ya había sido advertido de mantener las formas hasta que el proyecto fuese calificado.

-Tú...eres un aprovechado, sinvergüenza! -gritó furiosa apretando los puños la pelinegra- Ven aquí!!

- Pero eres mi prometida Sango, Sanguito !-respondió el chico entre risas- Me haces mucha falta!.

Más que furiosa y sin poder alcanzar al chico mientras intentaba huir, Sango lanzó el juguete y este alcanzó directo la cabeza de su novio.

Las recién unidas partes volvieron a separarse cayendo a cierta distancia la una de la otra.

-Esta muerto!-gritó está vez Miroku y Sango abrió los ojos incrédula por lo que acababa de hacer.

Que suerte que Miroku había comprado una docena de muñecos.