Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora.

CAPITULO 2

ESTUPIDO HUMANO

Netflyte no supo cuanto tiempo estuvo dormido, o bien si estaba muerto. Despertó frente a lo que parecía una fogata hecha con cualquier cosa que hiciera combustión. Aclaro su vista y noto que estaba la montura de su caballo en ella. Al incorporarse trato de agudizar la vista, pues el atardecer estaba en su apogeo, fue cuando vio una figura acercarse con el sol de espalda. Noto rápidamente que llevaba puesta su capa, dándose cuenta también que no tenía nada puesto encima de su cintura. Se puso rápidamente de pie, aunque cayó sobre una de sus rodillas algo mareado mientras la figura se acerca. Cuando su vista se aclaro, noto que era una doncella de no más de 22 años y no tenia ropa, solo su capa que cubría su desnudes.

- Mejor se sienta asesino. – Sentencio la mujer.

- Solo he matado hombres en las guerras mi lady. – Responde con cortesía.

- ¿Entonces está en guerra contra nosotros? – Cuestiona atizando el fuego con un palo.

- No lo comprendo mi Lady.

Fue cuando se acerco lo suficiente y vio esos ojos verdes que tanto lo persiguieron. Rápidamente se puso de pie y en guardia, aunque la joven no se inmuto.

- ¡Eres un demonio!

- Calla y come humano. – Responde lanzando un pedazo de carne oscura. – O quémalo, como les gusta a ustedes. – Agrega mordiendo un pedazo de esa carne cruda.

- ¿Que es lo que… ¡Mi caballo!

- Ya estaba muerto… no sé cómo pueden comer con estos dientes tan pequeños… – Dice tocándoselos con uno de sus dedos.

- ¡Esto es un embrujo! – Grita alarmado retrocediendo unos pasos.

- Mira humano, yo no tengo idea de lo que pasa. Así que ahora estamos juntos en esto.

El se acerca para atacar a la mujer, aunque esta lo toma por el cuello levantándolo en el aire como un muñeco de trapo. Mientras esto pasaba la capa que cubría a la mujer cae dejando ver un escultural y muy bien proporcionado cuerpo de mujer, pero a su espalda tenía dos alas, una que se irguió y otra que estaba como quebrada y temblaba ligeramente.

- ¡O coopera o lo mato! Ha interrumpido mi misión con su tonto juego de aventurero y por todos los señores celestiales que quiero matarlo, pero no me es posible o al menos hasta que sepa cómo solucionar… – Se señala con su mano libre su cuerpo. – este predicamento que me metió… "mi lord". – Finaliza soltándolo con poca delicadeza.

Él la mira detenidamente y a pesar de odiarla no podía negar que era una bella mujer, salvo sus alas verde oscuras y escamosas que salían de su espalda.

- ¿Que me ve tanto? – Pregunta extrañamente incomoda. – ¿Nunca vio una hembra de su especie?

- Si… pero hay algo que usted no tiene. – Ella lo mira con severidad. – "Pudor" Mi Lady.

Agrega levantando la capa y cubriéndola de un solo movimiento, cosa que le llamo la atención a la "mujer"

- ¿Porque me atacan los de su especie? - Comienza la castaña de largo y ondulado cabello.

- ¿Enserio lo pregunta? – Ella no se inmuto. – Porque nos invadieron hace diez años, desde el norte matando personas, arrasando rebaños y quemando cultivos.

- No niego que adoro sus animalitos blancos y lanudos… son… como morder una nube jugosa!... perdón continúe.

- ¿No va a decir algo en su defensa?

- Si, yo estoy para cazarlos. En particular a esa plaga de dragones negros…

- ¿Como que los caza?

- Si, son renegados de mi mundo y como tales los mato o los devuelvo a mi lugar. Cosa que ahora no podre hacer gracias a usted.

- ¡Usted ha matado humanos no lo niegue! - Recrimina Netflyte.

- Solo a aquellos tercos como usted. Y solo fueron un par, nada más. – Responde sin remordimientos.

- ¡Usted mato a mi esposa! – Sentencia tomando discretamente una daga que estaba en su bota.

- Le puedo garantizar que no. – Responde con seguridad.

En un movimiento rápido el toma la ventaja y se abalanza contra la mujer apoyando la filosa daga cobre su cuello. Por el contrario ella no mostraba conmoción alguna, ni miedo evidente.

- ¡Yo la vi en mi casa con mi esposa muerta a su lado! ¡Ahora responda monstro!

- Una linda casa con un poso al costado, un manzano y la puerta era de color verde. – Responde sin parpadear. – También lo recuerdo a usted antes de irme.

- ¡Entonces no lo niega! – Le grita afirmando la daga cortando un poco su piel.

- No niego haber estado ahí, pero yo no mate a esa mujer.

- ¡Miente!

- Los dragones no mentimos mi lord. No somos humanos. Lo que intente fue salvarla, pero ya era tarde.

- No puedo creerle…

- Si fuera cierto, no habría usado mi magia para curar sus heridas o ahora estaría muerto como su, no tan apetitoso, corcel.

Ella comienza a hacer fuerza para incorporarse apoyándose contra la daga logrando así que una línea de sangre verdeazulada caiga por la hoja. Ella termina sentada sin dejar de mirar a sus ojos que destellaban al ritmo del fuego de la fogata.

- No soy de este mundo y no tengo intención de quedarme más tiempo del que quisiera. Así que, o me mata o se hace a un lado.

Él estaba mirando los ojos de una criatura mágica por primera vez, desde que los había comenzado a matar nunca lo había hecho y era claro que decía la verdad. Su cuerpo estaba curado, cuando sabía muy bien que esa herida seria mortal. El retira el arma del cuello regresando a su lugar.

- Aun me es difícil aceptar muchas cosas. – Dice contrariado.

- Tranquilo, no es el primer estúpido humano que cruzo. – Responde como si nada mordiendo un pedazo crudo de caballo. – Esto es un asco en este cuerpo.

- Si me permite… – Él toma un pedazo de rama y con la daga que casi la ultima, corta pequeños trozos de carne para ponerlos al fuego un rato más tarde se lo alcanza y ella lo como con algo de desconfianza, aun así lo prueba dándose cuenta que es mejor así.

- Veo que no son tan inferiores después de todo.

- Podría dejar de insultar a mi gente. ¿O quiere que la llame "escamosa"?

- Lampiño.

- ¡Fea!

- Eso lo dudo por como miraba esto. – Dice tocándose los pechos.

- ¡Por favor cúbrase el cuerpo! – Responde mirando a otro lado.

- Es la ventaja de mis hermosas escamas, no necesito cubrir mi cuerpo con pieles de animales, trapos, ni nada extraño.

- Es una cuestión de respeto. – Se defiende. – No podemos andar como nos trajo el señor al mundo.

- ¿Porque no? – Cuestiona intrigada.

- Vera… es una norma, además en este país hace frio y es bueno estar cubierto.

- Ya quiero regresar a mi mundo… – Dice resignada.

El se la queda viendo y muchas preguntas comenzaron a llegar a su cabeza. ¿Era acaso su enemiga? ¿Hay otros mundos? ¿Tendrán el mismo Dios? Preguntas que eventualmente ambos encontrarían. Pero lo principal que resonó en su cabeza. ¿Qué quiso decir con estamos juntos en esto?

La miro nuevamente y no veía a una enemiga, tampoco a una damisela en peligro. ¿Acaso seria una aliada? Terminaron de comer en silencio, pues ninguno sabia o quería hablar. Ya era totalmente de noche y el lugar era tenuemente iluminado por la improvisada fogata que aun ardía. Noto que ella estaba cansada y luchaba por no dormir, era un ser raro para él, pero a la vez no quería dejarla sola deambulando por el mundo.

- ¿Porque no duerme?

- ¿Dormir? Son una Dragona debo estar alerta siempre. – Responde casi ofendida.

- Eres una "Estúpida Humana" ahora. Así que duerme, yo me quedare de guardia.

- ¿Y cómo sabré que no desertare con un puñal en mi corazón? – Cuestiona mirando la daga que estaba limpiando.

- Porque soy un hombre de palabra mi Lady. Descanse tranquila.

Ella se dio vuelta con la espalda al fuego acurrucándose como en posición fetal. Le llamo la atención como con su ala sana se cubrió el cuerpo. Se podría decir que se durmió de inmediato mientras él buscaba leña de verdad para la fogata. Cuando regreso con varios troncos su capa se había caído y no pudo entender que fue lo que lo llevo a cubrir su cuerpo nuevamente. Se quedo el resto de la noche mirando dormir a esa joven que estaba a su lado, si es que se podría decir que era una mujer.

Tu Sangre en mis Alas

Ella despertó con la primera luz del amanecer y por costumbre extendió sus alas, pero rápidamente se arrepintió de ello, pues una de sus alas aun estaba lastimada, cosa que no paso desapercibida por Netflyte. El estaba calentando agua en una jarra metálica que había sobrevivido a la fogata de su nueva compañera. Ella lo miro atenta pues era algo nuevo, el ser ahora una mujer humana. Pero como era previsible, aun no se acostumbraba a su nueva vida. Se acerco sin cubrir su desnudez hacia la fogata.

- ¿Podría por favor cubrirse? – Comienza como un saludo inicial.

- ¡Por el creador! ¡Qué molestia! – Responde cubriéndose con la capa. – ¿Contento?

- Voy a tener que conseguirle ropa…

- ¡No crea que voy a vestirme como usted!

- Pues si va a ser una humana ahora deberá verse como tal.

- ¡Quiero andar desnuda!

- ¡Que no puede! ¿Enserio no tiene frio?

- De hecho… – Ella no quería admitirlo, pero lo descubrió durante la noche a pesar que él se encargo de que no le faltara fuego. – Creo que si…

- Tenga. – Dice ofreciendo la taza de té. – Esto la ayudara.

Ella lo mira desconfiado, pero debía admitir que tendría que aprender cosas a partir de ahora. Tomo la taza y la sintió muy caliente, pero no dijo nada, bebió un sorbo y le gusto su sabor. Si algo tenía su nuevo cuerpo era que las cosas ahora sabían distinto.

- ¿Que es este brebaje?

- Eso mi lady es té de manzanilla.

- Sabe bien. – Admite sorprendida. – ¿Y tienes otras cosas aparte de esto para tomar?

- Mucha cosas mi Lady.

- Lytta. – Dice con la taza en la boca.

- ¿Cómo?

- Lytta. Es uno de mis nombres, uno que puedo pronunciar en su lengua.

- Netflyte Gareht.

- Entonces es un gusto Lord Gareht.

- Solo Netflyte… porque creo que seremos compañeros por algún tiempo.

- Eso temo…

Ambos terminaron su té y tras ver qué era lo que quedaba de sus pertenencias preparo lo que necesitaba. Pero el problema era el premio.

- ¿Que pretende hacer con los restos de mi cola, escamas y garras?

- Me gano la vida con esto. Así que si llevo esto, nos darán unas cuantas monedas para comprar un par de caballos y ropa adecuada para usted.

- Me niego.

- Quemo todas mis cosas, así que me lo debe.

- Me quiso matar, así que estamos a mano.

- Esto será complicado… – Dice Netflyte con fastidio. – En nuestro mundo las cosas se consiguen trabajándolas o comprándolas. Y con esto. – Dice levantando los restos de la cola. – Me darán bastantes monedas hasta llegar a York.

- Que diría si yo vendiera… – Señala el cuerpo de el tratando de encontrar algo. – Una parte suya.

- Dependiendo la parte le darían mucho. – Contesta con gracia.

- Lo que faltaba… – Responde con fastidio.

- Entiéndalo. Tengo que ganarme la vida, así como usted su regreso a su mundo. Si no consigo dinero, ni usted, ni yo podremos seguir adelante.

- De acuerdo… pero que conste que se lo voy a recordar toda la vida.

- ¿No les vuelve a crecer?

- ¿Qué piensa? ¿Qué somos lagartijas? – Él la mira pensando eso mismo. – Si crese… pero es magia. – Responde ofendida.

- Como sea. Si nos apuramos llegaremos antes de que anochezca.

Ambos terminaron de juntar sus cosas y salieron hacia la ciudadela de Dover, donde comenzaba a erguirse un gran castillo. Antes que cayera el sol ellos habían llegado a destino, donde Lytta se quedo sorprendida por lo que veía. Si bien era un pequeño, pero próspero asentamiento, ella se sorprendió por las cosas que veía en el mercado. Tras entra en uno de los puestos, casi al extremo del pueblo, Netflyte comenzó la transacción con un hombre mayor que regateaba el precio todo el tiempo. Tras escuchar y quedarse al margen por pedido, o mejor dicho suplica, del aventurero ella no pudo más y comenzó a hablar.

- ¡Escuche esto vale más que su vida! Es la cola de un joven dragón hembra de unos 400 años que no se ha reproducido. Puede vivir largos periodos sin comer y respira bajo el agua. Con su aliento podría destruir este mundo y cada escama guarda una historia… Pero no puede apreciar tal pieza porque es un simple mortal. – Finaliza tomando su cola para retirarse.

- Lo siento, pero usted mujer no pude venir a decirme que valor tienen las cosas. – Dice el anciano poniéndose de pie.

- ¿Y qué valor tiene su vida? – Dice tomándolo del cuello para levantarlo en el aire. – ¿Cómo es que sabe que es lo que vale una cosa o no?

- ¡Lytta suéltalo! – Grita al ver como sus uñas comenzaban a crecer verdes y filosas.

- ¡NO! ¡No voy a permitir que un simple humano cotice mi cuerpo!

Grito con ira mientras sus alas se erguían dejando caer la capa que la cubría. El hombre abrió los ojos sorprendido, pero no asustado. Netflyte se colgó del brazo de la dragona para que lo suelte y se dio cuenta que se había extralimitado.

- Lo siento. Pero tengo razón. – Se defiende molesta. – ¡Él no sabe nada!

- Mi Lady. – Dice el vendedor desde el piso recuperando el aliento. – Si hubiera sabido de su visita la habría agasajado de otra manera.

- ¿Visita? – Cuestionan los dos al unisonó.

- Si mi Lady. Soy de la Orden de Merlín, y si usted está aquí es porque el mundo corre peligro.

- ¿Que sabe usted? – Cuestiona Lytta.

- Se nos dijo que un día llegaría un emisario de Avalon y que tendríamos que darle ayuda. No imagine que sería una mujer alada.

- Soy una dragona idiota. Y esta es mi cola.

- Mi perdón mi lady. ¿Pero quien se atrevió a hacer algo así?

- Me temo que fui yo… – Responde con algo de vergüenza, pero intrigado por lo que estaba escuchando.

- ¿Acaso ahora se pueden transformar en humanos o es magia para ocultarse?

- Eso no lo sé. Solo pelee con este humano y tras… quedar ambos gravemente heridos desperté en este cuerpo. – Dijo para no admitir su derrota.

- Y ella sano mis heridas. – Aclara Netflyte.

- No tiene sentido. Eso es imposible, por los pergaminos del Gran Mago no hay evidencia de eso.

- Pero es lo que paso. Los dragones no…

- Mienten. Lo sé. Pero algo más debe haber pasado. – Se queda pensando uno segundos y luego mira al aventurero. – ¿Qué clase de artilugio uso para vencer a un dragón tan grande y pesado?

- ¿Pesado? – Cuestiona con mala cara.

- En comparación a nosotros simples mortales la caída de su cola simplemente nos aplastaría. – Dice rápidamente antes que se molestara de nuevo.

- Use mis armas habituales, lanza, flechas y mi espada.

- Es raro… vengan conmigo. – Dice el anciano invitándolos a acompañarlos.

Ambos siguen al anciano a través de la arcada tapada por un tapete antiguo. Al entrar pasaron un pasillo hasta una puerta de manera sin picaporte. El hombre hundió una de las piedras y la puerta se destrabo mostrando solo oscuridad dentro. Tomo una de las velas que estaban en la pared para iluminar el lúgubre lugar. Pero antes que entren mas ella se detuvo al ver lo que en realidad había dentro.

- ¿Que significa esto? - Cuestiona molesta.

- Nosotros somos los responsables que ustedes sean simplemente una leyenda. Compramos todo lo relacionado a ustedes para devolverlo algún día a su mundo o destruirlo de ser necesario.

- Pero…

Netflyte miraba la oscuridad sin notar nada, pues a diferencia de ella no podía ver en la oscuridad. Pero el pudo notar algo que de seguro ella quería dejar oculto, sus sentimientos. Pudo ver como se formaba una pequeña lagrima que fue negada antes de caer y luego de eso pudo ver una luz salir de su boca, era una pequeña flama que encendió las velas en el techo del cuarto mostrando su verdadero contenido al aventurero. Dentro se encontraban varias partes y huesos de varios dragones, tanto negros como de otros, e incluso uno de los que había matado tiempo atrás y aun poseía sus escamas.

- Esto es horrible. Debería matarlo, pero veo en sus palabras que es la verdad. Tome lo que no sea relacionado a mis hermanos y el resto lo quemare. – Dijo con decisión.

- Pero Mi Lady…

- Esto pertenece a mi mundo y muchos aquí llegaron a terminar la plaga de los dragones negros. Así que si no está de acuerdo también su casa ardera… con usted dentro y la aldea de ser necesario. – Finaliza con dureza.

- Si es su voluntad así será. Permítame sacar unos pergaminos y unas cosas y luego disponga de todo.

El anciano junto algunas cosas con la ayuda de Netflyte que no decía nada, miraba de reojo a su compañera, la cual miraba seriamente el contenido del lugar. Cuando el anciano dijo que ya no había nada, ella se concentro y nuevamente una luz emano de su boca, una luz tan fuerte que segó momentáneamente a los hombre detrás del umbral. Cuando los humanos abrieron sus ojos, todo era oscuridad y de las partes de dragones, solo eran una pila de cenizas incandescentes que resaltaban en el piso de tierra.

- ¿Como…

- Eso no importa… Nada de lo que había existirá para los humanos. – Sentencio con un tono lúgubre.

Netflyte sintió pena por ella, pues comprendió que lo que había en la habitación era una muestra de lo que era su trabajo y por primera vez en sus diez años de aventurero, se arrepintió de lo que había hecho.

Continuara…

En verdad que no se cómo va a seguir esto! Se lo que seguirá más adelante, pero en lo próximo… Solo espero que les guste!

Agradecimientos:

Lita Wellington: EN efecto era hora que hiciera algo de ellos! Y si, me es un tanto difícil, pues no es un personaje que haya usado antes, o siquiera pensado en usar! Y fuego y pasión seguro habrá… aun no sé cuando! Esta será una de las épocas, quien sabe cuantas más habrá, no lo sé! Y si Lytta será algo distinta, aunque tendrá que calmar un poco su carácter! ¿Podrá? Espero que te haya gustado este capítulo Mi Lady! Nos leemos!

Pato: Espero que este capítulo te guste aunque me avergüenza la ultima parte!

Lector anónimo: Gracias por estar ahí!

Lector de Facebook: espero que te guste!

Nuevamente gracias a todos y

Simplemente les digo, Nos leemos!