Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora.
CAPITULO 3
CAMINO A YORK
Advertencia Violencia explicita.
Después de deshacerse de la siniestra colección del cuarto del comprador este los invito a su casa para pasar la noche, sin contar que fueron agasajados con comida y bebida. También consiguió un vestido para Lytta, a pesar que esta no quería. Pero entendió que era necesario, si no quería sobresalta en su nuevo camino. Una de las criadas del comerciante le ayudo a colocarse el vestido y a pesar de la reticencia se sintió cómoda, pues a pesar de no quererlo, uso algo de magia para que esta no viera sus alas, cosa que no resultaba a los ojos de Netflyte, que noto, mas alla de estas era una mujer hermosa. Mientras la cena era servida, Lytta miraba los cubiertos que estaban en la mesa, aunque espero a que comenzaran a comer, algo le decía que era una suerte de costumbre humana. A pesar de su mala cara, no pudo evitar sonreír al ver la comida, cordero. En el momento que vio que los humanos comenzaron a comer ella tomo con sus manos la comida y comenzó a comer vorazmente y sin el menor pudor ante los otros comensales. Habrá estado unos minutos tragando como un animal, cuando levanto la vista con la boca llena y pregunto.
- ¡¿QUE?!
Los hombres estaban con sus cubiertos en las manos cortando como se debe, pero los dejaron y acompañaron con las manos sin decir nada, aunque la Dragona los miro detenidamente y continuo.
- Ya aprenderé a usar esas ridículas piezas de metal, pero inexplicablemente tengo mucha hambre. – Y sin esperar respuesta mordió la pieza que tenia.
- Es comprensible, simplemente desayunamos algo de caballo. – Responde Netflyte.
- Es extraño, puedo estar varios días, incluso semanas antes de sentir hambre. – Responde contrariada y con la boca llena.
- Mi Señora. – Dice el comerciante. – Creo que aun no se acostumbra a nuestras costumbres. Nuestros cuerpos son muy distintos.
- Es cierto, note que los extremos de estos se endurecen con el frio. – Responde tocándose los pechos.
- ¡Por Dios Lytta! ¡Eso no es necesario en la mesa! – Dice Netflyte molesto.
- ¿Pensé que te gustaban? – Contesta malisiosamente.
- Cielos… – Dice tomando un poco de vino. – Tendremos que hablar a fondo de nuestras costumbres.
- Si tú lo dices… Por cierto. – Dice mirando al comerciante. – ¿Qué es eso de la Orden de Merlín?
- Vera mi Lady, después de que terminara el mandato de Arturo Pendragon, tanto Merlín, como el resto de la orden se retiraron a Avalon. Puesto que allí sus servicios eran requeridos por la diosa Selene, custodia del lugar.
- Eso lo sabía, pero que tiene que ver usted.
- Justamente, los caballeros y el Rey Arturo viajaron hacia su mundo a combatir las fuerzas de Morgana, su hermana, la cual encontró el portal para viajar a ese mundo y a través de la magia negra creo lo que usted llama Los Dragones Negros, su ejército personal. Ella murió de la mano misma del Mago Merlín, en una batalla que acabo con muchos caballeros, incluyendo al mismísimo Rey Arturo. Pero su esencia estaba en sus criaturas y estas siguieron su ambición.
- ¿Apodérense de Avalon? – Cuestiona Netflyte.
- Sí y no. Se nos dijo que la idea de Morgana era la destrucción de la raza humana. Y que el portal del mundo estaba cerrado, pero algún día este se abriría y la plaga regresaría a Britania.
- Fue una dragona negra la que abrió el portal. Se hace llamar La Dama, una verdadera calamidad. Mato a muchos de los nuestros y se dice que era una de las primeras creaciones de Morgana. – Dice Lytta con un tono molesto. – Ella uso su poder y destruyo la tumba de Arturo usando su espada para abrir el portal a este mundo. Es ahí cuanto entro yo. Fui enviada junto a otros a eliminar o capturar a los renegados.
- Pero la espada no descansa con la Dama del Lago. – Cuestiona Netflyte ajeno a todo.
- La Espada del Lago es el acceso a nuestro mundo. Y la Dama del Lago es la Diosa Selene. Como verá la leyenda omitió muchas cosas. – Explica el Comerciante.
- Por cierto comerciante…
- Duncan. Soy Duncan el escoses. Llénenme así por favor. – Interrumpe el anciano.
- Así que quien más está en la orden Duncan. – Cuestiona Lytta tomando una copa de vino y dándole un generoso trago. – Esto esta rico…
Lytta intenta pararse a tomar un trozo de pan, aunque se cae sentada casi inconsciente. Preocupados los hombres van en su ayuda y se dan cuenta que estaba dormida.
- ¿Cuanto tomo? – Cuestiona Netflyte.
- Solo media copa. – Responde Duncan.
- ¿Acaso será venenoso para ella? – Pregunta preocupado.
- Creo que no tolera el alcohol. – Responde el Comerciante notando que estaba totalmente dormida.
- Entonces la llevare a una cama. – Dice cargándola con facilidad en sus brazos.
Le llamo la atención que pesaba menos que una mujer normal, a pesar de ser muy alta, sin contar que al tenerla en sus brazos sintió un perfume muy particular, casi imperceptible, pero era una esencia nueva para él. Duncan lo guio hacia su cuarto donde la criada preparo todo para ella. Cuando la recostó en la cama se iba a ir y ella gira abrazándose a su brazo murmurando algo, que de seguro era el idioma natal de su compañera. Pero unos segundos después se libro para regresar con su anfitrión. Al llegar a la puerta la miro durmiendo, tan frágil y a sus ojos indefensa. Sintió algo de ternura, aunque ella eructo casi como un animal matando ese momento de ternura instantáneamente.
Al regresar al comedor siguió hablando con Duncan, el cual le dio unos consejos, sin contar que le proveería algunas cosas para su viaje, algunos de sus unos contactos y casas seguras que él conocía.
Tu Sangre en mis Alas
Lytta despertó con algo de dolor de cabeza, y como el día anterior estiro sus alas, notando que su ala derecha no estaba mejorando en lo absoluto. Con el vestido desalineado bajo donde Netflyte, que tenía ropa nueva y una armadura diferente a la que lo conoció, lo vio distinto, incluso se había aseado y su olor era extraño. Como había prometido Duncan, les dejo dos caballos y una bolsa de monedas para compensar a la que él llamaba la "emisaria". Tras un generoso desayuno el aventurero preparo las cosas, mientras ella regreso al cuarto donde estaba esa extraña colección y de las cenizas levanto lo que parecía un trozo de metal azulado, el cual escondió en un morral. Tras despedirse de Duncan y su criada comenzaron a cabalgar hacia su destino, York. Pasaron unas horas de cabalgata tranquila hasta que él se da cuenta que ella estaba incomoda.
- ¿Se encuentras bien? – Pregunto una vez que estaban fuera del pueblo.
- Si… solo que… olvídelo.
- Es un largo camino mi Lady, se haría más corto si hablamos.
- Los odio. Simplemente eso. Y debería odiarle también. – Responde con honestidad.
- Lo comprendo. – Responde con sinceridad.
- ¿Lo hace? – Cuestiona sorprendida.
- Debe ser duro estar al lado de alguien que mato a sus amigos y aparentemente complico su camino.
- No es sólo eso. Además me siento incomoda, debe ser este cuerpo. – Dice tocándose el abdomen.
- ¿A qué se refiere? – Cuestiona deteniendo la marcha.
- Me molesta mi abdomen y una rara sensación en el vientre. – Responde incomoda.
- ¿En el vientre? – Cuestiona el y ella asiste mientras coloca su mano en ese lugar. – ¿Ha hacho sus necesidades?
- ¿Qué es eso?
- No preste atención, pero no ha ido a hacer… usted entiende. – Dice moviendo sus manos sin saber cómo explicar las cosas.
- No, de hecho no. – Responde con sinceridad.
- Es lo que hago cuando me iba detrás de los arboles… – Dice con incomodidad.
- ¿Segregar líquidos y ese olor espantoso? – Cuestiona horrorizada.
- ¿Ustedes no van de cuerpo? - Cuestiona deteniendo la marcha.
- Los dragones simplemente absorbemos todo lo que comemos y lo que no, como algunos huesos o pedazos de metal los regurgitamos. – Responde con naturalidad.
- Creo que debería intentar… ir detrás de un árbol… – Ofrece con vergüenza.
- ¿Me ayudaría?
- Eso tiene que hacerlo sola. No la observare.
- ¿Y cómo lo hago con estas ropas? – Dice levantando la pollera del vestido.
- Es mejor desmontar… – Dice bajando del caballo. – Esto es incomodo. – Pensó para sí mismo.
Con una breve explicación y mostrándole como debe colocarse ella va detrás de un árbol quitándose el vestido extendiendo sus alas en el proceso. Tras un instante y escuchado lo que supuso maldiciones en otra lengua, ella sale detrás de este aun desnuda con cara de relajada y dice.
- ¡Es asqueroso ser una humana… eso fue repugnante! –
- ¡Por dios póngase el vestido! – Dice girando la cabeza.
- ¿Hacen esto todos los días?
- De hecho sí. Y un par de veces en ocasiones.
- ¡Debería haber muerto! ¡Cual fue mi crimen para tener que soportar este castigo! – Se dice estirando su cabello hacia atrás.
- ¡Es solo hacer sus necesidades, nada más! ¡No sea tan dramática!
- ¡Por cuatrocientos años he vivido una vida totalmente distinta y ahora parezco un simple animal de dos patas que ni siquiera puede estar desnuda! ¿¡Cómo se sentiría que fuera usted!?
- Lo siento, pero así nos hizo el creador.
- ¡Pues a mí me hizo más eficiente! ¿Porque me duele… las podaderas?
- ¿Quizás su primera vez? – Cuestiona Netflyte como algo natural.
- No algo había algo duro y me da asco ver que era. – Contesta con vergüenza.
A regañadientes el va a ver y encuentra lo que era a simple vista. Lo toma con una mano y con unas hojas lo limpia.
- ¡Así que tú fuiste la que ultimo al Rojo Byrne! – Dice sorprendido. – ¡Te lo comiste! Dice mostrándole el anillo.
- Veo que eso nunca lo regurgite… – Se dice y luego reacciona de la acusación. – ¿Me crees un simple animal hambriento? ¡Me ofendes!
- Deme una explicación entonces. – Dice mostrándole el anillo con una piedra esmeralda incrustada.
- Solo lo mordí en defensa propia. El me ataco de muy cerca y simplemente lo mordí.
- ¡Lo comiste!
- No, lo mordí. Tuve su mano entre los dientes como un mes hasta que se cayó, no pensé que eso había caído en mi garganta. – Responde con sinceridad. – No te mentiría, además los humanos saben mal.
- Entonces has comido gente.
- Como te dije, solo los he masticado en defensa propia. Algo que debería haber hecho contigo. Pero siempre me dejaron mal sabor de boca. – Responde ofendida.
El empieza a reír y ella no mira sin saber que decir, era un sonido que llevaba años sin escuchar.
- ¿No sé que es tan gracioso Netflyte? – Cuestiona algo contagiada con su risa.
- No entiendo como cambiaron las cosas. ¡Hace dos días soñaba con matarte y ahora te estoy ayudando a cagar! – Dice riendo.
- Y yo llevo diez años…
Un sonido altera a Lytta mirando hacia dentro del bosque, un sonido que Netflyte ignoro por no tener su oído. Ella comenzó a caminar hacia el ruido ajena al peligro que podría llegar a implicar. Cuando él reacciono, tomo su espada que estaba en la montura del caballo siguiéndola. El intento cuestionar algo, pero ella lo cayó con un gesto, aunque noto que sus alas se agacharon, una señal que aprendió cazando a los de su especie. Cuando un dragón agachaba las alas era porque estaba por atacar a una presa o simplemente se sentía intimidada. Pero el dilema era saber porque estaba así.
A unos 500 metros bosque adentro encontraron una pequeña choza de campesinos con la puerta abierta y un olor muy conocido para ambos, sangre. Netflyte irguió su espada mientras que Lytta estiro sus dedos extendiendo sus uñas casi como pequeñas flechas para armaduras. Avanzaron hacia el lugar donde encontraron a un hombre con el cuello desgarrado, casi como si fuera una garra de cuatro dedos. Netflyte sospecho que no era un simple animal el que había hecho eso, por lo que, instintivamente se coloco delante de ella antes de llegar a la puerta. Cuando entro encontró algo que en verdad le revolvió el estomago. Lo que aprecia un hombre adulto desnudo, de cabellera negra y larga devorando a una mujer en el piso. Al ver al aventurero salto para atacarlo, pero él con su experiencia blandió su arma cortando su mano derecha haciendo que este caiga al piso. Cuando se enderezo intento continuar su ataque, pero alguien lo tomo del cuello y lo levanto como un muñeco.
- Así que tú también te convertiste en humano… esta vez no escaparas escoria. – Dice Lytta lanzándolo lejos de la puerta.
- Veo que la traidora también sufrió un cambio… – Responde filoso tapándose la mano para que deje de sangrar. – ¡Sera más entretenido matarte!
El hombre desnudo ataco directamente a Lytta la cual simplemente esquivo el golpe y clavo su mano en su abdomen atravesándolo.
- ¡Dime con quién más está escoria!
- ¡Nunca!
De la espalda desnuda estiro una de sus alas y la clavo en el hombro de la castaña, la cual no esperaba ese ataque. Ella cae al piso viendo como el nombre extiendo sus alas negras casi como un demonio para ultimarla, pero la espada de Netflyte fue más rápida y atravesó su pecho partiendo su corazón en dos. El no entiendo como el cuerpo seguía en pie, así que sacando la espada y con un rápido movimiento circular corto la cabeza de un solo golpe, la cual rodo varios metros de su cuerpo ya sin vida. Clavo la espada en el pasto y fue a ver a su compañera que estaba herida en el piso.
- ¿Te encuentras bien?
- Es más difícil pelear de esta manera… – Se toca la herida y nota que tenía algo dentro. – Creo que quedo una escama dentro.
- ¿Quién era?
- Uno de los dragones que cazo. Evidentemente algo cambio en nuestro combate.
- Porque el ataco a esta gente y… la estaba comiendo. – Pregunta casi horrorizado por lo que veía.
- Porque no tienen respeto por la vida. Yo no habría matado a tu caballo para comerlo, lo hice porque ya estaba muerto. – Dice tratando de levantarse a pesar del dolor.
- Yo te ayudo. – Ofrece tratando de levantarla en brazos.
- Yo puedo sola. – Dice empujándolo.
- Si te voy a acompañar, también te voy a ayudar. – Dice autoritariamente. – Así que la voy a ayudar.
Sin muchos argumentos él la alza en sus brazos hacia el interior de la casa buscando una cama, la cual encontró detrás de una cortina. Con delicadeza la recostó en esta y reviso su herida, que se veía bastante mal. Él le dijo que iría a buscar los caballos y sus cosas después de curar la herida, pues esta dejo de sangrar cuando la dejo en la cama. Minutos después el tomo agua y limpio la herida encontrando un fragmento de la garra del ala de la criatura que estaba muerta afuera. Pero al mirar mejor le pidió que lo deje mirar su ala.
- ¿Acaso sabes tratar alas rotas? – Cuestiona sorprendida.
- Solo las se cortar, pero las he observado en varios de su fraternidad y casi todas son iguales. Quizás pueda darme cuenta que es lo que tiene.
- De asesino a sanador de dragones… ¡Vaya cambio! - Dice con sarcasmo.
- Hago lo que puedo Lytta, yo la rompí, así que tratare de enmendarla.
- ¡Que tengo que perder? – Respondió ella.
Tras mirar el área encontró algo que entendía que no debía estar ahí. Al tocar mejor ella se retorció de dolor entendiendo que debía hacer algo que había visto en batalla.
- ¿Que tanto haces ahí?
- Creo que hay algo que no debería estar ahí. Sería mejor sacarlo.
- Deja las cosas como están. Solo es una molestia al extender mis alas. Así que solo voy a necesitar descansar un poco.
- Como guste, pero mi ofrecimiento está en pie. Voy a enterar los cuerpos y quemar esa cosa.
- Cuando me recupere la quemare yo. Solo entiérralo no muy profundo.
- Este bien.
Netflyte salió de la casa encontrando la pala cerca del hombre muerto, por lo que supuso que intento defenderse con eso. Tras hacer las tumbas debajo de un sauce, semienterró a la criatura. El no se dio cuenta que ella se levanto en el momento en el que el realizaba una plegaria a la pareja ultimada, por lo que se recostó antes que se diera cuenta.
Ella se pregunto qué clase de hombre era. Sabía que era una persona noble, no solo se lo dijeron, lo sentía. ¿Pero podía confiar plenamente en un matadragones? Esa era la gran incógnita. Aunque el mayor predicamento que llego a su mente era que había pasado con los demás dragones. ¿Acaso todos eran humanos ahora? Con esas preguntas se durmió rápidamente a pesar del dolor que sentía.
Netflyte entro algo cansado, no solo había enterrado a tres cuerpos, también había limpiando la sangre del lugar e ido a buscar a los caballos. Se sirvió de una jarra de té frio que estaba en la mesa, quizás la última que preparo la mujer para su esposo, no podía saberlo. También, con un permiso a los dueños que ya no estaban, tomo algo de pan y carne seca. Miro hacia la habitación pensando que era lo que estaba haciendo. ¿Era correcto cuidar y defender a una dragona? ¿Eran ciertas esas historias delirantes de aquel anciano? Tras despejarse salió a darles algo de agua a los caballos y ver qué hacer para comer. Luego de prender la chimenea fue a ver a su compañera que aun no despertaba. Al verla se preocupo, pues estaba empapada en sudor. Cuando la reviso más de cerca ella estaba ardiendo en fiebre, por lo que reviso la herida en búsqueda de infecciones, pero estaba en buenas condiciones y sanando con relativa facilidad. Era claro que era otra cosa, algo más tenia. Pensó rápidamente y recordó eso que sintió en su espalda, mas precisamente en su ala. Al tocar ella grito de dolor y sintió que la zona estaba muy caliente y supo que era una infección. Trato de despertarla, pero ella solo le respondió en un idioma que desconoció, de seguro era su idioma natal, pensó. Sin saber qué hacer en medio de la nada misma solo opto por poner paños fríos con la esperanza que su temperatura bajara. Mientras tanto reviso el resto de la casa en busca de alguna hierba medicinal sin suerte. Tras una larga noche de escucharla delirar en otro idioma y en su lengua distintas cosas sin sentido despertó después del amanecer.
- ¿Dónde estoy?
- Tranquila. Es solo una infección.
- ¿Es por la herida?
- No, es por algo en tu ala. Hay algo dentro que se ha infectado.
- ¿Y cómo se van esas infecciones humanas?
- Por lo que veo tu cuerpo sana más rápido que un cuerpo humano normal. Así que me gustaría abrir donde encontré algo para ver si hay algo que no sea de tu cuerpo.
- Porque no esperamos a que salga por mi trasero. – Cuestiona avergonzada.
- No he estudiado mucho, pero no funciona así. He visto cosas parecidas en el campo de batalla y asistí en un par de sanaciones de ese estilo.
- Creo que es hora de confiar… – Responde dolorida. – ¿Si eso continua podría morir?
- Me temo que sí. Anoche no fue una buena noche para ti y no sé si soportarías más tiempo. Además en esta condiciones no puedes cabalgar… yo sé que puedo hacerlo… pero dolerá.
- He sufrido mucho dolor en mi vida. Y tú eres uno de los que más lo ha causado. Solo… – Se da la vuelta dejando su espalda desnuda. – Hazlo rápido por favor…
- De acuerdo…
El da un largo suspiro y le comenta que era lo que iba a hacer, aunque ella prefirió no saberlo. Limpio con un poco de agua el recordó una botella de vino que había en una de las alacenas y le dijo.
- Mejor bebe esto.
- ¿Otra vez ese liquido somnífero?
- No tienes tolerancia al alcohol y eso es posible que aminore el dolor. – Dice ofreciéndole un vaso.
- Esta bien… pero si pasa algo solo trata de matar a la mayor cantidad de dragones que puedas. – Dice con tranquilidad, tratando de ocultar su creciente miedo a no seguir su cruzada.
- Nada pasara. Solo toma.
Como era previsible tras tomar todo el vaso ella se durmió inmediatamente. Netflyte con más dudas que certezas limpio su daga y tras respirar profundo la apoyo sobre la base de su ala derecha. Al hacer el corte comenzó a salir mucho pus verdoso, que supuso por el color de su sangre. Presiono la herida hasta que dejo de salir la infección y abriendo la incisión, que era de unos tres dedos, vio algo que no era normal, aun para una mujer alada. Lo apretó con sus dedos y tiro hacia afuera, en dicha movimiento las alas se abrieron, de seguro como reflejo de su dolor, haciendo un corte superficial en la espada del ahora sanador. Tras apoyar su cuerpo contra las alas siguió su labor terminando de extraer la razón de la infección. La punta de una de sus flechas, mas precisamente la primera que le arrojo. Con la flecha comenzó a salir un poco mas de pus y sangre la cual limpio con agua y un paño. Tras terminar de hacer eso vendo su hombro y cambio las sabanas, pues habían quedado empapadas de pus de dragón.
Se fue a limpiar las manos y regreso con ella, sabía que ahora solo quedaba esperar a ver como despertaba. Ella durmió todo el día y la noche, preocupando al aventurero por primera vez en años que no lo hacía por alguien. A pesar del esfuerzo el termino por dormirse sentado en una silla a su lado.
A media mañana ella despertó encontrándolo totalmente dormido y trato de no hacer ruido para no despertarlo. Aun así se sentó en la cama y se lo quedo mirando un largo rato tratando de entender cosas que no comprendía de los humanos. Pero la más grande de sus preguntas era ¿Qué clase de humano era él para poder vencerla?
Netflyte abrió los ojos y se sobresalto al verla cubierta con una sabana frente a él con sus alas extendidas.
- Veo que despertó. ¿Cómo te sientes?
- Me duele, pero mucho menos que ayer. – Responde sonrojada.
El se sienta a su lado y le quito las vendas mirando la zona que corto y saco la punta de la flecha. Acaricio su piel en la zona del corte, el cual estaba cerrado, sin temperatura y con buen color. Ella no supo qué clase de sensación era la que le estaba produciendo con ese toque, sintió como su piel se erizaba y nunca recordó algo así en toda su vida. Con dificultar le dijo.
- ¿Como… como esta mi ala?
- Se ve que va a estar mejor, el causante de su ala rota fui yo y me disculpo. Fue una de mis flechas la que permaneció en su cuerpo cuando cambio.
- Creo que ha resarcido su acción. – Responde poniéndose de pie para evitar sentir el toque de su mano. – Siento mejor mis alas. – Agrega extendiéndolas casi a la misma altura.
- Me alegro de eso… quizás pueda volver a volar.
- Quizás… – Responde girando sin mirarlo a los ojos.
- Voy a preparar el desayuno. – Dice rápidamente para evitar seguir mirándola. – Y póngase algo.
Ella iba a responde pero sonrió con la ida de molestarlo desnuda. Aunque salió del lugar para hacer sus necesidades. Minutos después ellos compartieron la mesa con pan duro y algo de estofado que preparo con un conejo que cazo el día anterior.
Después del desayuno, que fue más un almuerzo, fue a ver el cuerpo de la criatura. Tras desenterrarlo o mejor dicho levantarlo de la tierra ella lo examino y tras unos minutos llego a una conclusión.
- Creo que no solo a mí me ha alcanzado esta maldición… Ahora será más fácil matarlos a todos.
Continuara…
Sé que habrá muchas discrepancias con el relato de las Leyendas Atúricas, pero quiero hacer algo que aun no sé. Así que espero que les guste!
Agradecimientos
Lita Wellington: Eso jamás! No se porque me meti de lleno con esta locura y si tratare de hacerla lo mejor posible!!! Muchas gracias mi Lady!!!
Pato: Espero que este capítulo te guste aunque me avergüenza la ultima parte!
Lector anónimo: Gracias por estar ahí!
Lector de Facebook: espero que te guste!
Nuevamente gracias a todos y
Simplemente les digo, Nos leemos!!!
