Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. Por el contrario la historia si es mia.
Fragmento del Capítulo 5
Ariel lo mira sin entender y la ponen al día con lo poco que sabían hasta ahora, mientras curaba su brazo con magia. También charlaron sobre cosas humanas y lo que debía hacer para no llamar la atención, pero la charla termino cuando Ariel noto como el horizonte cambiaba de color.
- Debo irme a una cueva que está cerca. – Dice con nervios.
- Yo diría que te quedes. Es claro que ahora la maldición de su especie no te afectara. – Responde Lytta.
- No quiero arriesgarme.
- Confía en mí. – Dice Lytta con tranquilidad. – Tu vida será otra a partir de ahora.
Con mucho temor se quedo esperando tensa y aferrándose a la capa que la cubría su desnudez. Miro a la dragona la cual escondió sus alas en la espalda y cuando volvió a mirar al horizonte los primeros ases de luz tocaron su rostro. Extendió su mano y sintió por primera vez la calidez del sol y se maravillo con un simple amanecer. Pero antes sus ojos fue un espectáculo que quedaría grabado para toda su vida.
CAPITULO 6
YORK
Con una Ariel aun embelesada por el sol los, tres desayunaron y tras darle un poco de ropa de Netflyte, una nueva y eventual compañera estaba lista, aúnque eso trajo un pequeño inconveniente.
- Aun no lo entiendo. – Dice algo molesta Lytta.
- ¿Que es lo que no entiendes? – Responde algo cansado.
- Porque ella puede usar ropa de hombre y yo tengo que usar este vestido.
- Ya te lo dije, ella podrá pasar desapercibida como mujer. Tú no.
- ¿Porque?
- Eres muy linda para hacerte pasar por un hombre. – Respondió tratando de no delatarse. – Sin ofender. – Aclara al ver la mirada extraña de Ariel.
- No lo haces. Los trolls no diferimos mucho con el sexo opuesto. – Responde menospreciando el comentario.
Lytta no dijo nada, pues no esperaba una respuesta así y eso la dejo sin palabras. Con ese asunto casi terminado los tres continuaron camino a York. A pesar de que le ofrecieron ir en uno de los caballos, la troll decidió ir a pie disfrutando el sol matutino por primera vez en su vida. Tras otra noche bajo las estrellas llegaron a su destino la amurallada ciudadela de York en la tarde.
Comenzaron a recorrer las calles donde la dragona y la troll no entendían nada de lo que veían, desde puestos de comida hasta algunas tiendas con espadas y escudos. Pero lo que mas les llamo la atención fueron los niños humanos, era la primera vez que veían a tantos y de distintas edades, cosa que no mencionaron al humano que las acompañaba. Ellos siguieron hasta uno de las posadas donde era habitué el aventurero y por ende le dieron el cuarto que tenía alquilado. Al entrar notaron que era algo muy básico y a la vez demasiado atiborrado de armaduras, espadas y hachas de todo tipo.
- Veo que no vienes seguido aquí. – Dice Ariel notando la capa de polvo sobre una de las mesas.
- No, solo vengo a buscar mis armas, dejar algunas cosas y conseguir información.
- ¿Información? – Cuestiona Lytta.
- Si, sobre ustedes. Tengo un pequeño infórmate que me pasa todos los detalles de las cosas que necesito y además es un gran herrero.
- ¿Podrá hacer una espada para mí? – Cuestiona Lytta.
- De hecho es el mejor, aunque no lo subestimen por su apariencia.
- No entiendo. - Cuestiona Ariel.
- Ya lo verán… por cierto Ariel. Eres muy buena con ese tronco, pero tengo algo para ti… donde lo deje… – Dice moviendo un par de cosas hasta que la encontró en una de las esquinas. – Sé que no lo necesitaras, pero por si acaso. – Él extiende una gran hacha danesa de una hoja con un diseño claramente vikingo. – Solo la use una vez y de seguro ya la has…
- ¡Es la que usaste aquel día… ¿Es un chiste? - Cuestiona montando rápidamente en cólera.
- No, no lo es. Por tu cabello, tú porte y principalmente por tu simpático carácter podrás pasar por nórdico y esto fue un regalo de un vikingo que le perdone la vida en la última batalla. Solo me había pedido que se la dé a alguien con valor y determinación.
- Pero la usaste con ella. – Cuestiona molesta.
- Lo sé. Pero desde ese día toma un color especial cuando esta cerca del agua. Quizás le heredo un poder especial su sangre. No lo sé, pero no he podido usarla desde ese día.
- Es muy probable que lo haya hecho. – Dice Lytta mirando el hacha. – Todos tenemos alguna habilidad especial, y quizás ella dejo algo de su magia en su sangre. Estoy segura que esta una gran arma en tus manos.
- Lo agradezco… pero donde sepa algo de ella me iré a buscarla, no me cuenten en sus aventuras.
- Lo suponía. Por eso mañana acompáñanos hasta ver a Kelvin. - Finaliza Netflyte.
Luego de dejar sus cosas, Netflyte pidió otro cuarto para las visitantes del otro mundo, pues suponía que querrían hablar de sus cosas a solas, cosa que nunca sucedió, pues ambas se acostaron a dormir sin decir nada, después de una casi nula charla en la cena.
Tu Sangre en mis Alas
Desayunaron algo ligero y salieron hasta una la herrería que estaba fuera de la ciudadela. Llegaron a una pequeña casa humilde con una especie de taller detrás. Era un lugar muy prolijo, en un punto limpio y ordenado en comparación con otras herrerías que cruzaron en el camino, sin contar con un pequeño jardín con algunas flores. Después de golpear sus manos un par de veces, un enclenque personaje salió de la casa. Tenía cara de estar dormido por lo que Ariel cuestiono.
- Venimos a ver a Kelvin el herrero. – Comienza con respeto.
- ¡Netflyte me habrías dicho que traías invitados! – Dice saludando directamente al aventurero mientras acomodaba en su rostro un grueso par de gafas atadas con un laso. – Habría preparado algo para comer.
- ¿Eres un herrero? – Cuestiona Ariel mirando al delgado personaje. – Pero como…
- No todo lo que brilla es oro. – Responde con tranquilidad. – Al igual que usted no eres hombre a pesar de tu voz y esa hacha que llevas colgada mi Lady.
- Veo que es muy observador. – Responde Lytta. – Débil, pero observador.
- Demasiado mi Lady. – Responde con una reverencia. – Kelvin Tailor a sus servicios. – Toma su mano y besa su palma.
Pero ese simple y caballeroso gesto del herrero, casi normal para la época y su educación, fue lo último que vio. Lytta le dio un golpe que ninguno esperaba junto con una respiración moleta y agitada.
- ¿¡Pero qué diablos!? – Dice Netflyte yendo al encuentro de su amigo tumbado en el piso.
- ¡Este tipejo quiere aparearse conmigo! – Responde limpiándose la palma de su mano en la ropa.
- ¡Por todos los cielos él es mitad francés! ¡Así saludan a las mujeres en ese país! – Dice tratando de despertarlo. – Cielos… porque lo golpeaste de esa manera…
- Es algo muy común en los dragones. Si después de lamer su mano no dice nada pasan al apareamiento. Si no luchan a muerte o hasta que el macho escape. – Responde Ariel con tranquilidad.
- ¿Como sabes eso? – Cuestiona Lytta.
- He visto a mi dragona derrotar a varios… no solo es hermosa, también es letal. – Responde con orgullo.
- Michelle, ese es uno de sus nombres que se puede decir en esta lengua.
Ariel que queda helada con la respuesta, pues en tantos años nunca supo su nombre, nunca se había atrevido a hablarle, simplemente era feliz de poder verla. Sin decir nada ayudo a Netflyte a llevar el cuerpo inconsciente del herrero hasta la casa. Una vez dentro el ordeno a Lytta despertarlo con su habilidad y curar cualquier cosa que pudo haber roto en el golpe. Cuando despertó se quedo impresionado por la fuerza de la mujer y miro a Netflyte diciendo.
- ¿Las eliges por como golpean? – Cuestiona sobándose la cara.
- Es mi nueva compañera, no te confundas. - Advierte Netflyte.
- Lo mismo dijiste cuando te casaste con mí Molly. – Responde ofendido.
- Eso fue hace años… demasiados años…
- ¿Molly? – Cuestiona Ariel mientras Lytta bajaba la cabeza.
- Es… fue su esposa… yo fui su vecino por años, pero cuando regrese de mi viaje a Francia este buen caballero ya la había convertido en su esposa, dejándome a mi solo con mi forja…
- Yo también lo había elegido a él. – Dice Ariel recibiendo un codazo de Lytta.
- Tiene razón señorita. El es un gran hombre… pero desde que mi Molly murió a manos de esos malditos dragones, no hago otra cosa más que ayudar a mi amigo a matarlos, pues este cuerpo no esta listo para la batalla.
- ¿Me tienes algo? – Interviene antes que diga algo demás.
- Si, solo dos informes creíbles. El primero que hay uno grande en las afueras de Gwynedd en Gales y el otro de un avistamiento de un dragón turquesa en las aguas del mediterráneo por las costas de Gibraltar. Pero eso fue hace tras meses, dudo que ese dragón siga por esa zona.
- ¿Hacia dónde queda el mediterráneo? – Cuestiono Ariel.
- Muy lejos, pero mejor tómalo con calma. – Responde Kelvin. – Con la demora del informe es muy posible que ya este al otro lado del Europa.
- Primero acostúmbrate a este mundo y luego ve a buscarla. – Aclara Netflyte en vos baja, cosa que entiende y asiste a regañadiente.
- Disculpe por el golpe señor Tailor… Netflyte me dijo que usted hace armas. ¿Podría hacerme una?
- Lo haría con gusto, pero mi vista ya no es lo que era hace unos años… ya no veo bien y no quiero crear un arma que se pueda romper, además con su golpe ha roto mis únicas gafas. – Finaliza mostrando las gafas quebradas.
Lita se pone de pie y pone su mano sobre los ojos del hombre. Concentrándose un instante al quitar la mano el parpadea un instante y mira a la mujer.
- Pero como…
- ¿Ahora podrá hacerme mi espada? – Cuestiona con seriedad.
- Es lo mínimo. Preparare el almuerzo y luego haré el mejor metal que encuentre. – Dice poniéndose de pie.
- Yo tengo el metal. Pero solo con la condición que nadie debe saber de él. – Advierte antes de sacar el metal.
- Netflyte puede asegurar que soy bueno manteniendo secretos. – Responde mirándolo.
- Yo también te ayudo con la comida. – Dice tratando de que el no diga mas.
Ambos hombres comenzaron a hacer la comida, por momentos Kelvin miraba las cosas, pues desde niño había comenzado a perder la vista y el ver nuevamente bien a esa altura de su vida era impensable.
- ¿Pudiste mátalo? – Cuestiona Kelvin de la nada.
El lo mira sin saber que decir al respecto bajando la cabeza.
- Lo derrote. Derrote al monstruo de ojos verdes. – Responde con tranquilidad.
- Sabia que algún día podrías… ella podrá descansar ahora… - Se dice a si mismo con satisfacción.
- Si… si lo hará… – Finalizo para no hablar de mas.
Todos comenzaron a comer, los britanos tomaron sus cubiertos y antes que se dieran cuenta las dos "mujeres" habían comenzado a comer con las manos, aunque en el caso de Lytta, ella fue un poco mas medida a la hora de ingerir los alimentos, por el contrario Ariel se comporto como lo que era, un troll de montaña.
- Ambas son del norte… - Dice Netflyte con algo de gracia al ver el estupefacto rostro del dueño de casa.
- Aunque su asentó no es ni escoses ni nórdico… es mas en un punto parece latín… - Dice pensativo. – Por cierto señorita Lytta. ¿Porque me golpeo y como hizo para curar mi pronunciada ceguera?
Todos se miraron sin saber que decir, ninguno pensaba nada cuerdo para hacerle creer, mas aun a uno de las pocas personas que sabía leer en York, aparte de la nobleza y el clérigo.
- Es… una habilidad de mi familia. – Dice rápidamente Lytta tratando de no meter la pata.
- Cuénteme un poco mas mi Lady. He escuchado historias de brujas con poderes en España o hexes en germania… acaso es una bruja? – Cuestiona filoso.
Ella miro a Netflyte pidiendo ayuda, pero esta llego del lugar menos pensado.
- Ella era una cierva de Morgana, una de sus aprendices y por ende tiene el poder de curar a las heridas. – Responde Ariel con tranquilidad, aunque llamo la atención del aventurero.
- Si… de hecho… se podría decir que soy mas una creación de ella… aunque Merlín es y será el gran mago.
- Si eso fuera cierto usted tendría mas de 800 años. – Cuestiona Kelvin escéptico.
- Cuatrocientos en realidad. – Contesta como si nada y automáticamente se tapo la boca.
- ¿Pero que diablos? – Cuestiona poniéndose de pie nervioso.
- Cálmate por favor. – Dice Netflyte.
- ¡Tengo una bruja en mi casa y tú la trajiste!
- ¡No soy una bruja! – Se defiende poniéndose también de pie.
- ¿Entonces que eres?
Lytta miro a Netflyte sin saber que decir, el cual tras unos segundos asistió con la cabeza para que diga la verdad. Ella suspiro y levanto la vista mirando a su anfitrión extendiendo sus alas.
- Soy una dragona de Avalon que ha venido a este mundo para cazar a los míos y evitar que eliminen a la humanidad. – Declara con firmeza. – Quería la verdad, aquí esta.
El se queda mirando las alas, luego directamente a esos ojos verdes que le decían la verdad y luego a Netflyte que estaba con el seño fruncido.
- ¡Me dijiste que la mataste! ¡No que te acuestas con ella! – Reclama tomándolo por la ropa.
- ¿QUE? – Dicen ambos al mismo tiempo.
- Esto se pondrá interesante. – Dice Ariel que no había dejado de comer en ningún momento.
- No, mejor te explico las cosas desde el principio… - Dice Netflyte soltándose del agarre de Kelvin e invitándolo a sentarse.
Tras relatar todo lo ocurrido con detalles, el se queda pensando unos segundo. Les pide un momento a solas por lo que todos salieron de la casa.
- Creo que la jodí… – Dice Netflyte pensativo.
- Si nos hecha, crees que me puedo llevar un poco mas de esa carne. – Cuestiona Ariel.
- No puedes pensar en comer en este momento. – Dice Netflyte.
- ¿Porque no? – Cuestiona Lytta ahora, la cual había pensado lo mismo, pero a diferencia de la troll sabia que no era el momento de pedir más comida.
Netflyte iba a responder cuando Kelvin salió de la casa con una vieja hoja de papel en la mano directo a Lita, la cual aun seguía con sus alas extendidas. El se para frente a ella y le extiende el papel, en el cual había un dibujo hecho con carbonilla de una mujer sonriente.
- ¿Tu la intentaste revivir? - Cuestiona con seriedad.
- Si. Pero ya era tarde para hacerlo. Mis poderes tienen un límite además ella… se podría decir que era mi amiga.
- ¿Tu amiga? Cuestiona Netflyte. – ¿Porque no me lo dijiste?
- No lo preguntaste. Cuando atravesé el portal me tope con ella. El primer humano que conocí fuera de mi mundo y a diferencia del resto ella no se asusto demasiado, o al menos no se fue corriendo como el resto. Ella me hablo y desde ese día regresaba cada tanto, pues criaba ovejas. Las mas deliciosas ovejas que comí, o quizás será que era porque ella me las daba y no tenia que robarlas a escondidas… era una gran mujer. – Dice con algo de nostalgia. – Así que cuando sentí que ella estaba en peligro fui lo más rápido que pude, pero no pude hacer nada. Ya había muerto y no pude hacer nada… créeme que lo intente. – Dice mirando a Netflyte. – Pero no pude y desde ese día estoy buscando a esa malnacida para despedazarla.
Netflyte no se había dado cuenta, pero las lagrimas surcaban su rostro en silencio, desde que había enterrado a Molly bajo el manzano y prendido fuego su hogar, no lo había hecho hasta ese día.
Todos se quedaron en silencio un instante hasta que Kelvin dijo con decisión.
- Si es cierto lo que dices creare la mejor espada que pueda hacer para que logres tu cometido. – Y acercándose a la dragona para extender su mano como para cerrar un trato. – Quiero ser partícipe de la venganza que inicio hace 10 años.
Tras extender las manos ella le entrego el metal y fueron a la herrería que tenía en la parte trasera de la casa. Quito los trapos que cubrían las herramientas y busco madera para encender el fuego mientras ella le dijo el origen del extraño metal. Cuando intento prenderlo ella se ofreció y el acepto. Nuevamente usando su poder encendió la forja en pocos segundos. Mirando el metal el intento darle forma, pero era claro que no era un metal normal, ni siquiera levantaba temperatura con el calor del la forja al máximo.
- Creo que necesitare algo más caliente… - Dice Kelvin tocando el metal.
- Déjamelo a mí. - Responde con confianza.
Ella tomo el metal usando lo que parecía una corriente eléctrica, casi como un rayo dejo el metal incandescente, con lo que el herrero comenzó a forjarlo hábilmente. Ella se lo quedo mirando, era extraño verlo trabajar, incluso Netflyte en todo ese tiempo no lo había visto trabajar. Golpe tras golpe lo que era una pieza de metal sin forma comenzó a mostrarse como un listón de un azul incandescente, un color que ninguno de los humanos ni el troll habían visto. Cada tanto Lytta tenía que usar su fuego blanco, como lo bautizo Netflyte, para mantener el metal en la temperatura de fraguado. Nunca preguntaron, pero Kelvin doblo, forjo, plegó y volvió a forjar el metal hasta que decidió darle una forma final. A pesar de que pasaron varias horas en el taller, ni Lytta ni Kelvin desistieron de su empresa, por el contrario Ariel y Netflyte se fueron a cenar y luego a dormir. Al despertar el aventurero regreso al taller donde vio finalmente al hoja terminada. Era una hoja que el no había visto, un nuevo modelo que Kelvin había visto en su ultimo viaje a Francia.
- Solo faltaría una buena empuñadura. – Dice Kelvin cansado, pero no menos emocionado por su creación.
- Nunca vi algo así… ¿Que tipo de espada es?
- Una Espada Bastarda. – Responde con orgullo. – Una espada que tendrá mucha gloria en el campo de batalla.
Aseguro mientras la elevaba en el aire y los primeros rayos de sol mostraban el color azulado de la hoja recién terminada.
Continuara…
Bueno salio otro capitulo que no esperaba, pero cuando cae la inspiración cae! No se si es largo o no, pues lo hice sin mirar cuantas palabras son! Espero que les agrade el nuevo personaje y pronto llegara la acción!
Glosario:
Los guerreros vikingos utilizaban una amplia panoplia de armas, pero sin duda es el hacha el arma más característica de este pueblo nórdico. Además de resultar icónica, el hacha vikinga era un recurso sorprendentemente versátil.
Existían distintas clases de hachas vikingas, según su manejo y diseño. En cualquier caso, los materiales eran siempre los mismos: madera para el mango y hierro para la hoja. En ocasiones, la hoja contaba con una delgada tira de acero en el filo. La pieza metálica contaba con un anillo por el que se introducía el palo.
Hacha danesa o de dos manos: Había guerreros que acudían a la batalla con un hacha de dos manos. Evidentemente, al utilizar esta arma conseguían un empuje ofensivo demoledor pero quedaban más expuestos a recibir golpes. Por ello, los vikingos con hacha danesa iban escoltados por otros con escudo para protegerlos.
Eso sí, el origen de esta terrible arma está en la tala de árboles. Una serie de modificaciones la hicieron perfecta para el combate. La hoja de las hachas a dos manos era grande pero delgada, para no comprometer su peso. La longitud del asta podia alcanzar la altura de un hombre (unos 180 cm).
Era un recurso especialmente devastador si el enemigo no disponía de caballería o de un contingente numeroso de arqueros. Además, la visión de vikingos manejando este tipo de hacha provocaba terror.
Una de estas hachas medievales a dos manos era la breiðöx u hoja ancha. Esta arma podía tener las puntas simétricas o asimétricas, pero de un único filo.
Anteojos: No se sabe quién fue el primero en inventar las gafas, aunque se cree que el autor de la idea fue una persona que quiso mantener el proceso de fabricación en secreto, para intentar conseguir beneficios monetarios de ellos. Dos monjes del Monasterio Dominicano de Sta. Catalina en Pisa entregan las bases de esta teoría.
En un sermón el 23 de febrero de 1306, el padre Giordano Rivalto dijo en el púlpito de la iglesia que "no han pasado aún 20 años desde que el arte de hacer gafas, uno de las creaciones más útiles del mundo, se descubrió. Yo mismo he visto y conversado con el hombre que los hizo primero".
Sin embargo, nunca mencionó el nombre del inventor. Se estima así que los primeros lentes se fabricaron alrededor de 1286. Más adelante, el obituario del fraile de la misma congregación, Alessandro della Spina, mencionaba en 1313 que "cuando otro fue el primero en inventar los anteojos y no quiso comunicar la invención a los demás, él (Spina) por sí mismo los hizo y los compartió con todos".
Los lentes en este momento no eran realmente sofisticados, sino que tomaban una idea que existía de antes – como ponerse un lente de aumento delante de un ojo – y la refinaron montándolos sobre un marco. Las gafas necesitaban ser sostenidas con una mano frente a los ojos, o bien balanceadas sobre la nariz, y cualquier movimiento podía hacer que se cayeran. Incómodos como eran, los lentes tuvieron gran proliferación entre los monjes de la época, parte del reducido grupo de la población que sabía leer.
El primer retrato de una persona con anteojos se realizó en 1352, y se trata de una pintura hecha por Tommaso de Modena, retratando al cardenal Hugo de Provenza leyendo en un escritorio.
Italia fue un buen lugar para la proliferación de los anteojos, considerando que tenía lugares como la isla de Murano, uno de los centros más avanzados en la industria de vidrio medieval.
La espada bastarda, o espada de mano y media, nombre genérico que se utiliza para denominar muchas variedades de espadas europeas de hoja larga y recta, que pueden ser blandidas a una mano o a dos manos (ambas en la empuñadura o solo una en la empuñadura). Una espada bastarda no era un tipo específico de espada, sino un arma desarrollada a partir de las espadas a una mano que apareció en prácticamente toda Europa occidental a finales del siglo XIII y que siguió en uso hasta bien entrado el siglo XVI. Es esencialmente una espada normal cuya empuñadura modificada para asirse con dos manos acabó popularizándose hasta el punto de que 9 de cada 10 espadas fabricadas en la época tenían la empuñadura así. Pero el hecho de que las espadas de esa época comenzaron a ganar longitud influyó en el razonamiento de que eran espadas a medio camino entre las alto medievales de empuñadura corta y los grandes espadones. Además, su hoja tendería poco a poco a fabricarse más fina y estilizada, usando la misma masa casi que su predecesora, pues no es más que una espada medieval mejor preparada para la esgrima y los mandoblazos.
Espada bastarda es un término empleado en lugar de espada de mano y media o espada larga. En francés, por el contrario, hacía referencia a las espadas que tenían la empuñadura de mano y media, pero no está claro si por estar entre la empuñadura de a una o a dos manos, o porque quienes la utilizaron lo hicieron cuando (y por el uso de las armaduras de punta en blanco), los plebeyos y mercenarios, e incluso los nobles, desdeñaron los blasones y heráldica por no portar ya escudos que no protegían más que sus armaduras. Por ello la aristocracia francesa empleó el término bastardo o bastarda para referencias a las armas y gentes del final de su gloriosa caballería feudal.[cita requerida]
En inglés también se toma el término del francés, pero la forma preferida en este idioma es "Hand and a half sword" (espada de mano y media). Según el historiador Oakshott, las empuñaduras eran la característica principal de estas armas, no su tamaño total, lo que implica que fue más una moda debido al estilo de esgrima -se prefería no utilizar escudo- de esa época.
Agradecimientos
Lita Wellington: Me alegra que le guste como va la historia y espero que le guste este capitulo, pues es su regalo de cumpleaños! Felicidades!
Lady Júpiter: Que gusto saber que le gusta mi Lady! en efecto es una de las parejas que no puedo dejar de usar cada tanto! Muchas gracias por seguir esta nueva luccura!
Pato: Espero que este capítulo te guste y si es corto! Pero era esto o esperar un tiempo mas!
Lector anónimo: Gracias por estar ahí!
Lector de Facebook: espero que te guste!
Nuevamente gracias a todos y
Simplemente les digo, Nos leemos!
