~~Chapter 21~~
-¿A qué te refieres con "Estás viva"?-le cuestionó una confundida Erza a un impactado Natsu quien, por cierto, no dejaba de verla fijamente con los ojos tan amplios como platos y una expresión incrédula.
-Yo...-musitó Natsu. Morgan salió del agujero en la pared y llamó a Erza.
-¡Erza, aléjate de él!-rápidamente se colocó entre ellos dos y se puso en guardia para seguir atacando a Natsu-¡Este no es Natsu!
-¿Qué?-preguntaron Natsu y Erza al mismo tiempo.
-¿Quién eres tú, demonio?-exigió saber Morgan, preguntándole directamente a Natsu-y más vale que digas la verdad si no quieres que te regrese al oscuro y sucio agujero de donde vienes.
-¿Morgan, pero qué tonterías estás diciendo?-preguntó Natsu poniéndose de pie.
-¡Responde!-exclamó el Demon Slayer. Súbitamente Erza le propinó un puñetazo a Morgan en la cabeza; este volteó hacia la pelirroja, confundido y frotándose la zona del golpe-¡¿Qué estás haciendo, Erza?!
-¡Eso debería preguntarte a ti, Morgan!-replicó Erza levantando un poco la voz-¿No ves que es Natsu a quien estás viendo ahora?
-¡No!-contestó Morgan-¡Este no es Natsu, es un maldito demonio!
Natsu frunció el ceño y dio un paso al frente para dirigirse a Morgan.
-¡Qué estás diciendo, Morgan! Yo no soy un maldito demonio...bueno, hubo gente que me llamó así-Erza viró la mirada y asintió ante las palabras de Natsu- pero no soy ninguno.
-¿Cómo sabes que se trata de un demonio?-le preguntó Erza a Morgan. Él la miró directamente a los ojos y respondió.
-Por su magia. ¿No puedes percibirlo? Dentro de él hay algo que...no es natural-ambos magos miraron fijamente a Natsu, quien se sintió un poco incómodo al sentir sus penetrantes miradas.
Morgan, con los ojos entrecerrados, sentía una especie de "Chispa", por así decirlo, en el interior de Natsu; poniéndolo de una forma: Esa chispa es como los magos logran percibir la magia de los demás, y esa misma chispa tiene una marca natural; que proviene de la tierra misma, brindada hace miles de años, desde la creación misma. Todos los seres vivos la tienen en su interior, en el lado izquierdo del pecho y, se rumorea, está conectada al corazón. Se podría decir...que el corazón mismo es la fuente de su magia.
El Demon Slayer sintió algo extraño a su izquierda, volteó y encontró a Erza parada junto a él; no pudo evitar sentirse incómodo y se alejó unos pasos de ella. Comenzó a sudar en frío. Erza, al verlo reaccionar de esa forma, frunció el ceño.
-¿Qué te sucede, Morgan?-le preguntó. Morgan seguía retrocediendo.
-Aléjate de mí...-masculló-Erza, tú...tú...-
-¿Qué, yo qué?
-Tú también tienes magia demoníaca.
-¡¿QUÉ?!-exclamaron tanto Natsu como Erza.
-Morgan, no puedes...-Erza dio un paso al frente, e inmediatamente Morgan invocó una de sus dagas para defenderse. Erza se detuvo en seco, y Natsu se preparó para cualquier cosa que llegara a suceder.
-Más vale que te alejes de mí, "Erza"; o me veré en la penosa necesidad de usar esto-declaró. Todos estaban completamente nerviosos, en especial el Demon Slayer al ver que sus amigos habían sido reemplazados con versiones demoníacas de ellos mismos-no sé qué pasó; pero llegaré al fondo de esto. Encontraré respuestas, y si descubro que ustedes no son quienes dicen ser...los mataré.
Después de decir tan perturbadoras palabras, Morgan salió corriendo del gremio, dejando a Erza y a Natsu más que confundidos. Luego de que se fue, hubo un silencio total entre ellos dos por más de cinco minutos; más tarde, Erza se acercó a Lucy, quien era la más cercana a ella, y con una cortina tirada en el suelo le hizo una almohada improvisada. Natsu supo qué era lo que trataba de hacer: Sus compañeros debían ser atendidos con gentileza y respeto; no sabían a ciencia cierta si ellos estaban...les aterraba pensar en eso, y hasta probar lo contrario, les brindarían los cuidados que se merecían. Uno a uno, Natsu y Erza los colocaban boca arriba y con ambas manos sobre el abdomen, luego los cubrían con una sábana o mantel, o cualquier otra cosa que los cubriera del frío. El Dragon Slayer se acercó a Lucy, con el pequeño Happy entre sus brazos y lo recostó junto a la rubia; sus dos mejores amigos fueron atacados, con una no fue capaz de protegerla, y con el otro no logró llegar a tiempo. Se sentía impotente, inútil, y como un estorbo. ¿De qué le servía haber entrenado tantos años si no podía proteger a quienes más apreciaba? ¿De qué le servía tener el poder de un poderoso dragón? ¿De qué le servía? Natsu cubrió a Happy y a Lucy con una manta blanca, y apretó los puños lo más fuerte que sus músculos se lo permitieron; fue ahí, entre sus dedos y las palmas, que una luz azulada apareció, y comenzaron a salir chispas del mismo color. Erza, al terminar de cubrir a Juvia, se volvió hacia Natsu y lo vio temblando; inmediatamente se preocupó y se acercó para hablar con él.
-¿Natsu...?-lo llamó, sacándolo de su ensimismamiento; la luz y las chispas azules desaparecieron. Natsu se giró hacia su amiga-¿Estás bien?
-Estoy molesto-dijo entre dientes, casi en un gruñido-no pude protegerlos.
-Sé cómo te sientes-comentó Erza, su voz sonaba calmada y serena; pero en su interior ella estaba igual o más enojada que Natsu-no puedo evitar pensar que esto es culpa mía.
-¿Porqué dices eso?
-Porque ese tal Krecht me encontró en la calle, afuera del restaurante; me tomó por sorpresa y me atacó sin piedad. No pude hacer nada; de haber sido más capaz...lo pude haber detenido a tiempo, antes de que llegara al gremio.
-Espera, ¿Afuera del restaurante?-cuestionó Natsu, Erza palideció-¿Estabas afuera del restaurante?
-¿Q-Quién dijo e-eso?-tartamudeó Erza tratando de evadir la pregunta, su rostro había enrojecido.
-Tú lo dijiste.
-No es cierto.
-Claro que sí.
-Que no.
-¡Sí!
-No.
-¡Erza!-exclamó Natsu. Erza se sintió como una tonta por haber hablado de más; sin querer reveló que se encontraba afuera del restaurante donde Natsu y Lucy estaban cenando tan tranquilamente. Y ahora estaba acorralada-dime, ¿Estabas afuera del restaurante?
-Yo...-
-¡Oigan, mocosos!-se escuchó a alguien gritar afuera del gremio, y Erza dio las gracias por tan milagrosa distracción-¡¿Quieren decirme qué pasó aquí!?
-¡Porlyusica!-dijeron ambos. La curandera de más confianza del gremio hizo acto de presencia; entró al gremio a paso seguro mientras echaba un vistazo a su alrededor, y lo que vio en verdad la sorprendió.
-Entonces hablen-exigió. Erza dio un paso al frente.
-Alguien atacó el gremio; dejó a todos así como los ves: Sin rastro alguno de magia en sus cuerpos.
-¿Qué me dicen de ustedes?
-No sabemos qué pasó, o el porqué Natsu y yo estamos conscientes. Por favor, Porlyusica, necesitamos de tu ayuda.
-Sí, eso fue lo que me dijo ese chico nuevo. Morgan-aclaró Porlyusica. Natsu y Erza se sorprendieron.
-¿Morgan te lo dijo?-preguntó Natsu. Porlyusica asintió-¿Y él cómo te conoce?
-Fui yo quien trató sus heridas después de que pelearon con esa chica, Annie. ¿Recuerdan?
-Ah, sí...-musitó Natsu-lo olvidé.
-Porlyusica, ¿Puede curar nuestras heridas?-le pidió Erza-Necesitamos estar en optimas condiciones para ir detrás del responsable.
-¿Ustedes saben de quién se trata?-inquirió Porlyusica ligeramente asombrada-Creí que era un enemigo desconocido.
-En realidad no-aclaró la pelirroja-ya lo habíamos enfrentado antes; sin embargo, de alguna forma que aún no sabemos, regresó más fuerte que la primera vez. Nos emboscó y atacó con la guardia baja; nosotros debemos hacerle lo mismo, multiplicado por cien. Se lo debemos a nuestros amigos.
Después de que Erza pronunció esa palabra, Natsu volteó sobre su hombro hacia Lucy y Happy. Sí, lo haría por ellos. El Dragon Slayer dio un paso al frente para encarar a Porlyusica.
-Hágalo por el gremio, anciana-dijo Natsu con un hilo de voz.
Porlyusica agachó la mirada, tal parece que estaba meditando la petición de Natsu; lo que lo sorprendió en primer lugar. Después de saber todo lo que la curandera vivió con el gremio, uno pensaría que no necesitaría "Meditar" nada relacionado con Fairy Tail; o simplemente...estaba pensando en otra cosa diferente. En un simple parpadeo, Porlyusica se acercó a Natsu y le dio un fuerte coscorrón.
-¡¿A QUIÉN CREES QUE LE DICES "ANCIANA", MOCOSO MALCRIADO!-exclamó hecha una furia. Natsu se frotaba la zona donde recibió el golpe.
-¡¿Qué demonios le pasa, anciana?! ¡Lo que queremos es curarnos, no quedar peor que como al inicio!
-Si voy a curar sus heridas, debía aprovechar para darte una lección de modales-dijo Porlyusica.
-¿Si va a ayudarnos?-preguntó Erza.
-Lo haré; se lo debo a Makarov ahora que no está. ¿Si él no se preocupa por ustedes, quién lo hará?
Natsu y Erza asintieron, y luego intercambiaron miradas de complicidad.
Media hora después de que Porlyusica se encargara de sus heridas, y de cambiarse rápidamente de ropa, salieron corriendo del gremio para encontrar a Krecht y resolver la duda que tenían desde su aparición: ¿Qué fue lo que les hizo a sus demás compañeros.
-En términos simples: Todos los demás sufren de una Deficiencia Mágica; recuerden que la magia que habita en nuestros cuerpos no sólo nos permite manipular elementos, realizar invocaciones, o movernos de un lugar a otro con un pensamiento, también es lo que le da fuerza a todo nuestro ser. La magia proviene del corazón, el corazón es el órgano más importante de nuestra anatomía, se complementan el uno del otro; como si tuviéramos dos corazones en el interior. Sus amigos técnicamente están pendiendo de un hilo entre la vida y la muerta, no están muertos, pero tampoco vivos; así que deben hacer su prioridad averiguar el cómo pudo ese sujeto sacarles toda la magia. Yo conozco algunos procedimientos para regresarlos a la normalidad, pero necesito saber qué procedimiento usó para no poner sus vidas en peligro. Esa será su misión, así que cumplanla.
Eso fue lo que les dijo Porlyusica antes de irse. La misión ya estaba establecida, ya sabían lo que debía hacer; sólo quedaba encontrar a Krecht y hacerlo hablar...si es que lo llegaban a encontrar. Debido a que él les retiró toda la magia de sus cuerpos, no tenían la habilidad de sentir otras magias a su alrededor, lo que dificultaba la acción; sin embargo, Natsu aún contaba con sus sentidos súper agudizados de Dragon Slayer. Tenían que actuar deprisa, pues el rastro de Krecht se estaba perdiendo con la humedad en el aire. Debían apresurarse.
-Pero eso no resuelve la duda de porqué Natsu y yo estamos conscientes-señaló Erza momentos antes de cruzar el umbral.
-Yo tampoco sé el porqué, niña. Si se supone que aquél sujeto los atacó y también les quitó la magia...¿Cómo es que están parados frente a mí?
-Eso lo resolveremos encontrándolo-intervino Natsu mirándola un poco más lejos, como a unos tres metros-y sacándole la verdad a punta de golpes- Erza le dedicó una mirada indiferente.
-Tú nunca cambias, Natsu. ¿Verdad?
-¿Tienes alguna otra idea, Erza?-le cuestionó. Y, aunque no quiera admitirlo, no la tenía. Se volvió hacia Porlyusica-le encargamos a nuestros amigos.
-Eso ya quedó establecido, niña-afirmó. Erza asintió y alcanzó a Natsu para finalmente irse.
Ahora se encontraban caminando ya muy adentrados en el bosque a las afueras de Magnolia. Natsu movía la cabeza de un lado a otro para que así su nariz captara los más cercanos olores; sin embargo, todo lo que olía eran los árboles, la madera húmeda, lodo, algunos distintos animales. No se rendiría tan fácil. Erza, a su lado, también trataba de encontrar alguna pista mirando a los alrededores; lo que sea. Sólo encontraba las pisadas de los animales y huellas de carreta; dudaba mucho que Krecht se hubiera tomado la molestia de contratar una carreta para que lo llevara a donde quiera que fuera su destino, aunque podría también ser una posibilidad. Ella dudaba en volverlo a ver después de su enfrentamiento en la aldea del Señor Lock; pero al final sucedió. Y de esa manera, imaginó que incluso la opción más tonta podría llegar a ser tomada en cuenta. Ese día todo parecía llegar a suceder.
-Oye, Erza...-la llamó Natsu. La pelirroja volteó rapidamente.
-¿Qué ocurre, Natsu? ¿Viste algo?
-Aún no...-
-¿Entonces de qué se trata?-interrumpió, y aunque trató de que su voz sonara como una pregunta, terminó oyéndose como un reclamo.
-¿Tú amabas a Jellal?-Erza tropezó con una piedra en el camino, lo que ocasionó que se torciera su tobillo; dejó salir un pequeño gruñido al mismo tiempo que estiró las manos para sujetarse con algo y detener una posible caída. Natsu en un segundo la atrapó agarrándola de la mano y pegándola más a su cuerpo-¿Estás bien?
-No, me...me duele mucho mi tobillo-respondió con su voz quebrada. Natsu volteó a su izquierda y vio una enorme piedra no muy lejos.
-Vamos a que te sientes en esa piedra; te ayudo.
Natsu, sirviéndole de apoyo a Erza, la guió hasta aquella piedra; ya ahí, Erza tomó asiento muy despacio, y una vez que Natsu se alejó lo suficiente, lo pateó con la otra pierna, haciendo que el pelirrosado cayera de sentón en la tierra.
-¡¿Qué haces?!-exclamó.
-¡¿Tú qué crees que haces preguntándome algo así tan de repente?!-reclamó Erza hecha una furia. Natsu se reincorporó-¡Y más algo tan personal!
-¿"Personal"?-cuestionó el Dragon Slayer sin comprender lo que dijo su compañera.
-Sí, Natsu; eso que acabas de preguntar es algo muy personal. No deberías hacerlas a menos que le pidas permiso a la otra persona.
-¿Me das permiso?-preguntó inocentemente. Erza volvió a patearlo.
-¡YA ES MUY TARDE PARA ESO!
-¡Demonios, Erza! ¡Deja de patearme!-vociferó Natsu volviendo a ponerse de pie de un salto.
-¡Tú deja de ser tan tonto!
Ambos se cruzaron de brazos y desviaron la mirada; hubo silencio por parte de ellos, sólo el trinar de algunas aves a su alrededor, pero nada más. Los dos se volvieron hacia el otro y en cuanto sus miradas se encontraron desviaron la mirada una vez más; Natsu dejó salir un bufido mientras Erza seguía callada. Pasaron dos minutos en silencio hasta que la pelirroja lo rompió con una pregunta.
-¿Porqué quieres saber eso?-Natsu tardó en responder.
-Porque creo...-sin embargo se volvió a callar, lo que intrigó a Erza. Se volvió hacia él y notó su expresión nerviosa e, increíblemente, sus mejillas estaban coloradas.
-¿Natsu está ruborizado?-se preguntó en sus adentros. luego formuló otra pregunta para el Dragon Slayer-¿Qué, Natsu? ¿"Crees" qué?
-Creo...que me estoy enamorando de alguien.
Eso...fue como un balde de agua fría para Erza; sintió un prolongado escalofrío recorrer toda su espina dorsal, de arriba hacia abajo, luego sus dedos comenzaron a temblar. ¿Qué le estaba pasando? Su expresión reflejaba mucha sorpresa, impacto, incredulidad. No lograba terminar de procesar lo que su amigo le había confesado, así que le volvió a preguntar.
-¿E...Estás enamorado?
-No lo sé-respondió con un hilo de voz; pero Erza logró escucharlo a la perfección.
-¡¿Cómo que no lo sabes?! ¡¿ESTÁS ENAMORADO SÍ O NO?!
-No estoy seguro-respondió encogiéndose de hombros. Sorpresivamente Erza se levantó de un salto y agarró a Natsu de ambos brazos, el dolor de su tobillo había desaparecido por la adrenalina que le despertó la afirmación del Dragon Slayer.
-¡Sí o no, Natsu! ¡Respóndeme!-exclamó agitándolo levemente.
-¡¿Qué haces Erza?! ¡Suéltame!
-¡Respóndeme!-volvió a exigir.
Con un movimiento algo brusco de ambos brazos, Natsu se liberó del agarre de la pelirroja y la empujó un poco; Erza tropezó con sus propios pies y cayó de sentón al suelo, justo como hizo caer a Natsu. El pelirrosado, después de procesar lo que ocurrió y la caída de Erza, se arrepintió inmediatamente de su acción y se acercó a ella para socorrerla.
-¿Te encuentras bien?-preguntó con la voz temblorosa mientras le ofrecía una mano para ayudarle a levantarse.
Erza alzó la mirada y encontró a Natsu muy cerca de su rostro; la adrenalina aún seguía ahí, por lo que una fugaz idea cruzó por la mente de la pelirroja: Tomar a Natsu del cuello y plantarle un apasionado beso en los labios. Una persona influenciada por una ola de adrenalina es capaz de cualquier cosa como levantar una carreta, golpear el doble o hasta a veces el triple de su fuerza normal, o hasta salta muy alto; sin embargo, Erza ya hizo la mayoría de esas cosas, y lo que ella más quería...no, LO QUE MÁS ANHELABA SU CORAZÓN era confesarle sus sentimientos. Podría hacerlo, sólo era cuestión de un rápido movimiento del brazo para pescar a Natsu del cuello; tan sólo eso, tan sólo en un segundo, en un parpadeo. Ella en verdad quería decirle lo que sentía por él y que fue creciendo a partir de lo que ocurrió en la Torre paraíso; sin querer, Natsu fue conquistando el corazón de Erza, atravesando la armadura que lo protegía y llenándolo de calidez. Una calidez que destrozó los años de sufrimiento de la que fue víctima en su infancia; y le susurró a su alma con las acciones que él realizaba hacia su persona: Yo te protegeré.
-Natsu...-algo pasó como una exhalación junto a Erza y se llevó a Natsu sujetándolo del cuello, para luego estrellarlo contra el tronco de un árbol. Erza se alarmó-¡NATSU!
Lo que se llevó a Natsu no fue una bestia o un animal del bosque, fue una persona; usaba una túnica rojo brillante. Erza inmediatamente lo reconoció. Él seguía estrangulando a Natsu tan fuerte que el rostro del pelirrosado se estaba tornando rojo; trataba de forcejear para liberarse del agarre, pero era inútil, lo tenía bien pescado. El aire de sus pulmones comenzó a escasear, su visión comenzó a ponerse borrosa, sus extremidades perdían su fuerza. Natsu estaba por desmayarse.
-¡Con que por fin muestras tu verdadera forma, engendro!-gruñó esa persona que estaba estrangulando a Natsu.
El pelirrosado por más que quería crear aunque sea un poco de esa supuesta nueva magia que la voz le prometió para defenderse, no lo logró; usaba la poca fuerza que tenía para soltar golpes, patadas, para defenderse o hacer que aquella persona lo soltara, pero era inútil. Natsu dejó de respirar, y sus ojos se tornaron blancos.
-¡Eneas, suéltalo ahora!-le ordenó Erza tratando de ponerse de pie. El observador, Eneas, ignoró su petición y siguió ahorcando a Natsu-¡Eneas!
-¡No te acerques!-le gritó a Erza.
-¡LO VAS A MATAR!
-¡Sí, eso es lo que quiero!
CONTINUARÁ...
