~~Chapter 24~~
En primer lugar: Natsu no sabía por dónde empezar; sí, él podía percibir el aroma de Morgan con su olfato de Dragon Slayer, pero como el Devil Slayer se había ido hace más de un día, era muy poco lo que su nariz podía captar; era como seguir a una diminuta luciérnaga entre un millar de otras luces. Natsu no se daba por vencido.Siguió su camino hasta llegar a un pueblo donde se detuvo para comer algo, y aprovechaba para preguntar a la gente si habían visto a Morgan, a lo que por desgracia todos le respondían de la misma manera.
-Lo siento, joven; pero no he visto a su amigo-le respondió una chica rubia del otro lado de la barra del bar donde se encontraban. Natsu chasqueó la lengua.
-¿Dónde más habrá ido?-se dijo a sí mismo. La rubia logró escucharlo y se acercó más a él, apoyando sus codos en la barra.
-Dices que tu amigo es un mago, ¿Verdad?-le cuestionó. Natsu asintió-muy cerca de aquí hay otro pueblo donde dicen que hay monstruos o "Demonios" aterrorizando a las personas; puedes empezar ahí.
-¿Un pueblo?-le cuestionó el pelirosado-¿Qué tan lejos está ese pueblo?
-A una hora de aquí exactamente; es muy fácil llegar.
-Gracias por decírmelo-dijo Natsu con una de sus características sonrisas. Incluso con la tenue luz del bar, Natsu notó un tono rojizo en sus pómulos.
-De nada. Y, ahm...-titubeó la chica. Natsu ladeó la cabeza levemente confundido-¿De casualidad vienes solo?
A Natsu le pareció extraña la pregunta de la chica rubia; era obvio que venía solo, si no ya tendría a alguien más acompañándolo. Reprimió las ganas de sonreír y le respondió.
-Sí, vengo solo. ¿Porqué lo preguntas?
-Bueno, en realidad...yo... quería preguntarte si no te gustaría cenar-Natsu amplió los ojos, y ante ese gesto la chica adquirió un poco más de confianza, pues creyó haber logrado interesar a Natsu-cenar conmigo, mi turno terminará en media hora y no tengo nada qué hacer. ¿Te gustaría?
Sí, era extraño; sí, aquello lo tomó por sorpresa; sí, era la primera vez que una chica desconocida le hacía una pregunta de esa forma, o más bien...era la primera vez que una desconocida lo invitara a salir. ¡Invitarlo a salir! Ahora ya sabía cómo darse cuenta cuando alguien se lo insinuaba; de pronto las miles de veces que Lucy se lo había pedido llegaron a su mente. Ahora se sentía como un tarado. No solamente los recuerdos de Lucy llegaron a su mente, también la imágen de una chica pelirroja apareció; sonriéndole, hablándole, diciendo que aceptaba salir con él, y Natsu por primera vez se sintió conmovido.
-Lo siento-respondió finalmente Natsu en tono amable y calmado, la sonrisa de la chica se fue apagando-pero estoy saliendo con alguien ahora.
-Oh, ah...entiendo-masculló la chica agachando la mirada y haciéndose para atrás con lentitud-no hay problema. Me tengo que ir, ojalá encuentres a tu amigo.
-Sí, gracias.
La chica tomó su trapo que colgaba de la barra y se metió a la cocina.
Natsu no sabía qué había sucedido, lo que tampoco podría describir; entendió que pedirle a Erza que saliera con él era sólo el inicio de una vorágine de nuevas experiencias y poderosos sentimientos. Creía no sentirse listo para vivirlas pero, ¿Quién lo está en realidad?
Después de salir del bar, Natsu cayó en la noción de que olvidó preguntarle a la chica dónde se encontraba el pueblo que mencionó; dijo que era fácil llegar, y que sólo estaba a una hora de ahí, sin embargo la dirección era una cosa completamente diferente, y cabe mencionar que Natsu...tiene el sentido de orientación de una roca. Se acercó a algunas personas y comenzó a indagar, preguntarles si existía un pueblo cercano, o mínimo una aldea, de algo se iniciaba.
-¿Un pueblo?-le cuestionó una mujer de la tercera edad al Dragon Slayer, y éste asintió-creo que sí, hijo. El pueblo está hacia allá.
La anciana señaló a su derecha con su delgado y frágil dedo índice. Natsu sintió su esperanza crecer.
-¿Lo dice en verdad, anciana?
-Eh...creo que es para acá-se corrigió la mujer, señalando el lado contrario-o tal vez era...¿Hacia allá?
Y aquella esperanza se fue desvaneciendo con cada palabra de duda que pronunciaba la anciana. Natsu dejó salir un suspiro de resignación.
-Gracias por la ayuda, anciana.
-No hay de qué, hijo-dijo la mujer y se marchó toda sonrisas.
Natsu no la culpaba, tal vez era la edad el motivo de su forma de ser, así que lo comprendía; y la forma como sonrió la señora, fue muy tierna y adorable. Natsu no se podía molestar.El pelirrosado dió media vuelta y se acercó a la siguiente persona que tenía más próxima, una chica de cabellera azul vistiendo una gabardina café oscuro.
-¡¿Oiga, puedo hacerle una pregunta?!-le preguntó en voz alta al mismo tiempo que colocaba su mano en el hombro de la chica para llamar su atención.
La chica volteó un poco alarmada, pero cuando su mirada se cruzó con la de Natsu, ella se relajó; la capucha de la gabardina que usaba se la quitó, revelando así una cabellera azúl oscuro. En ese instante Natsu la reconoció.
-¿Juvia?
-¡Hola, Natsu!-exclamó la maga del agua completamente sorprendida y alegre de ver a su compañero de gremio, extendió ambos brazos y lo abrazó tiernamente-¿Qué te trae por aquí?
-Estoy buscando a alguien del gremio-respondió Natsu al corresponder el abrazo de la misma manera-a Morgan.
-¿Morgan? ¿El chico nuevo?-preguntó, luego ambos se separaron.
-Sí, ese mismo. ¿Lo has visto por aquí?
-No-respondió Juvia en voz baja-no lo he visto.
-Demonios...-gruñó Natsu entre dientes-sólo tengo una idea de a dónde pudo ir, y no sé si sea verdad.
-¿Qué idea?-inquirió la peliazul ladrando la cabeza a la izquierda.
-Una chica me dijo que por aquí hay un pueblo que es atacado por demonios, o monstruos; como Morgan es un Demon Slayer, quiero pensar que está ahí encargándose de esos demonios.
-Entiendo.
-El problema es que no sé por dónde está ese pueblo.
-Puedo ayudarte con eso-comentó Juvia con entusiasmo. Matsu amplió los ojos con asombro.
-¿Lo dices en serio?
-Sí. Cuando venía de regreso al terminar mi misión, en mi camino para acá ví una pequeña aldea; se veía un poco solitaria, aunque habían personas viviendo ahí. No sé cuántos pueblos o aldeas existan por aquí, pero de algo se empieza ¿No crees?
-¿Entonces me puedes llevar a esa aldea?
-Claro. Vayamos ahora mismo.
Natsu sonrió y volvió a abrazar a Juvia; ahora las cosas habían mejorado, aunque haya sido un poco. Al separarse, Juvia se colocó al frente para guiar a Natsu; el Dragon Slayer la seguía de cerca sin perder el ritmo, ya casi salían del pueblo.
*Dragon Slayer...*
Natsu escuchó una voz que lo llamaba, en un susurro. Un escalofriante susurro. Pudo escucharlo demasiado cerca, como si de alguna forma se encontrara detrás de él; Natsu volteó hacia atrás para encontrar a alguien, pero no había nadie. ¿Habrá Sido su imaginación? No estaba seguro; pero de algo sí estaba seguro: Aquella voz ya la había escuchado antes.
Se encontraban siguiendo un camino de tierra hacia poco más de las afueras del pueblo, yendo a través de docenas, sino es que cientos, de enormes pinos de gruesas ramas que ocultaban la vista casi en su totalidad; de cierto modo, y como ya había anochecido, era aterrador. Algo que pondría nervioso a cualquiera. Por suerte Natsu creó una flama que cubría toda su mano para iluminar el camino. Juvia caminaba cerca de él.
-Hace tiempo que no hablamos, Natsu-señaló Juvia en tono neutral, aunque sí estaba curiosa-¿Cómo va todo?
-La verdad nada ha cambiado; el gremio sigue igual, ya lo sabes...-
-No, no-interrumpió Juvia alzando ambas manos-no me refiero a eso.
-¿Entonces?
-A ti, ¿Cómo van las cosas contigo?
Natsu no sabía a qué se refería Juvia; si lo pensaba mejor, no transcurrió tanto tiempo desde la última vez que hablaron, y hay cosas y sucesos que no pasan tan repentinamente como para cambiar la vida de alguien de la noche a la mañana. ¿Entonces porqué Juvia le preguntó eso?
Natsu meditó la pregunta en su mente, con la curiosa mirada de la peliazul encima de él, por varios minutos; no, en realidad...fue entonces que Natsu cayó en algo que podría ser la razón de la curiosidad de Juvia, y al descubrirlo inconscientemente sus mejillas enrojecieron.
-Juvia...-trató de explicarse, pero fue interrumpido por la maliciosa sonrisa de la maga del agua. Si Mirajane es la mejor en deducir lo que pasaba, Juvia sería la segunda.
-¡Lo sabía!-exclamó Juvia victoriosa-¡Sabes a qué me refiero! ¡Anda, dime!
-¿Qué?
-Quiero saberlo, con todo y lujo de detalles: ¿Cuándo pasó?, ¿Cómo?, ¿En dónde fue?, y más importante aún...¿Qué fue lo que te dijo Erza?
-¡Espera un momento!-dijo Natsu al momento que dejó de caminar-primero quiero saber cómo te enteraste de eso, y también ¿Cómo sabes que fue Erza?
-Happy me lo dijo-respondió toda sonrisas.
Aye, eso sí lo creería; no quiere decir que el pequeño compañero Exceed era un boca floja, o que le gustara decir cosas ajenas, mas bien...accidentalmente las decía en voz alta. Era como un reflejo para él; aunque eso no le reduce el castigo que Natsu ya estaba pensando en darle cuando llegue a Magnolia.
-Demonios...-gruñó Natsu entre dientes al desviar la mirada. Juvia dio un paso hacia él.
-¿Y bien?
-¿En verdad lo quieres saber?
-Por favor y gracias.
Natsu dejó salir una exhalación y le señaló a Juvia una enorme roca que yacía al lado del camino; ella dedujo que le estaba pidiendo tomar asiento, así que ambos se acercaron a la enorme piedra.
Poniéndolo de una forma objetiva: En algún momento los demás miembros del gremio se iban a enterar, tarde o temprano. La cosa era que Natsu aún no sabía lo que significa el amor en verdad; ese era un tema complicado y nuevo, así que lo que él quería era comprenderlo mejor, con el paso del tiempo, y ya una vez que lo manejara a su manera se los diría a todos los demás. Y también no quería que Gray se enterara porque muy probablemente lo molestaría todos los días con eso; aunque, por un lado, si Erza lo escuchaba lo castigaría de forma muy severa, y eso era bastante tentador para el Dragon Slayer. Así eran las cosas.
Transcurrieron treinta minutos desde que dejaron de caminar y Natsu no se percató de eso aún, pues al explicarle a Juvia lo que sucedió, el tiempo para él se hizo más rápido, fluido, y tal vez así seguiría. Hablar de un sentimiento nuevo, en especial si se trata de algo tan poderoso y complicado como el amor, podría tomar demasiado tiempo, en especial si para la persona que lo está describiendo es muy fascinante.
Juvia lo escuchaba muy atentamente, poniendo atención en todo lo que él le describía; para ella, el amor era la cosa más importante en la vida, y si más personas compartían con ella sus experiencias, no había nada mejor que ayudarles a aclarar cualquier duda. Natsu no era la excepción.
-Y fue entonces que le pregunté si quería salir conmigo-al final, Natsu llegó a la parte que más lo hizo sorprenderse, y también la que más lo confundió-luego Erza me miró y dijo que sí.
Al terminar la explicación, Juvia gritó a todo pulmón con gran emoción y alegría; tal sorpresiva expresión hizo que Natsu diera un brinco hacia atrás y resvalara de la roca para caer de espaldas al suelo, lo que hizo quedarse sin aire. Juvia se levantó de la roca, agarró a Natsu de la mano y lo levantó de un fuerte tirón, para luego abrazarlo con todas sus fuerzas.
-¡Oh, Natsu, no puedo creerlo! ¡¡ESO FUE MUY TIERNO Y HERMOSO!!-decía mientras zangoloteaba a Natsu de lado a lado como una muñeca de trapo-aún no puedo creer que te hayas enamorado de Erza, y luego que ella te dijera que sí.
-Sí...yo tampoco...-masculló Natsu arrastrando las palabras, el abrazo de Juvia era bastante fuerte y no lo dejaba hablar bien. La peliazul se dio cuenta de ello y soltó al Dragon Slayer-es sólo que...estoy un poco confundido.
-¿Confundido porqué?-quiso saber Juvia.
-Sé lo que es el amor, Igneel me lo enseñó y luego Morgan; pero no lo comprendo del todo. ¿Qué se supone que debo hacer? Tengo demasiadas dudas, me pongo a pensar mucho y, no estoy seguro de mi forma de actuar...-
Juvia sabía, por el tono de voz y el lenguaje corporal de Natsu, que estaba desesperado por respuestas; él buscaba algo que lo ayudara a comprender el amor y todo lo que conlleva, y eso le parecía tierno en él. Juvia lo comprendía más que a nadie
-Mira, Natsu...-lo interrumpió en voz dulce y comprensiva-déjame decirte que no existe una explicación que te ayude sobre el amor. NO EXISTE.
-¿Ah, no?-cuestionó Natsu sorprendido por el comentario de su compañera del gremio. Juvia negó despacio con la cabeza.
-Pero déjame decirte que el amor se trata de aprender; comprende esos poderosos sentimientos, piensa mucho, y déjate llevar por ellos.
-¿Y si a Erza no le gusta mi forma de quererla?
Ahora el gato salió de la bolsa; la cuestión más importante en la mente de Natsu, y seguramente la razón del porqué le pregunta a sus compañeros sobre qué es el amor. El pelirrosado era un poco orgulloso, pero habían ocasiones en las que se tragaba ese orgullo y dejaba que los demás le enseñaran cosas nuevas o que lo corrigieran; le preocupaba que la forma de querer...DE AMAR a su pareja no fuera la correcta, y quería tomar algo como ejemplo para basarse en eso. ¿Cómo sabría la forma correcta si jamás lo había hecho antes?
Natsu agachó la mirada con pena, avergonzado de lo que dijo. Juvia, así como al inicio, lo comprendía perfectamente; no por nada pasó por tantas cosas antes de que al menos tuviera una mínima muestra de afecto por parte cierto mago de hielo. La chica peliazul colocó su mano encima de la de Natsu para recorfortarlo.
-Si te expresas con lo que hay en tu corazón...ten por seguro que a ella le gutará.
-¿Eso crees?-preguntó Natsu levantando la mirada.
-Lo prometo.
-Gracias, Juvia.
-¡Oh, miren...!-exclamó una voz masculina a lo lejos, seguida de leves sonidos de lo que ambos magos distinguieron como pasos sobre el camino de tierra-¡Encontré un par de magos solitarios!
Natsu y Juvia se levantaron de la rosa y echaron un vistazo a su alrededor para encontrar al sujeto; a unos metros frente a ellos un hombre que parecía estar en sus treintas, por sus facciones maduras, caminaba hacia ellos jugueteando con una daga en su mano derecha. en su rostro deslumbraba una maliciosa sonrisa.
-¿Qué es lo que quieres?-exigió saber Natsu apretando los puños, preparándose para una posible pelea.
-Quiero todo lo que tengan. Ahora-sentenció aquél tipo amenazándolos con la daga en mano.
-¿O si no qué?
-Entonces mis amigos y yo...-siseó el hombre extendiendo los brazos a los lados, entonces nueve hombres más emergieron de la oscuridad; unos riendo entre dientes, otros levantando armas punzantes, pero todos con la mirada fija en ellos-los obligaremos.
-Juvia...-la llamó Natsu.
-Puedo pelear, Natsu-comentó la peliazul ya sabiendo lo que le preguntaría el Dragon Slayer-no estoy cansada.
-De acuerdo.
Y con ambos magos dando un salto al frente, la pelea había iniciado.
En total eran diez hombres armados con diferentes armas cada quien: Espadas, cuchillos, navajas, dagas, casi un sin fin de armas mortíferas y letales; aunque había un detalle que habían olvidado...el metal no sirve de nada contra los dos magos de Fairy Tail.
Uno de los hombres con quienes peleaba Natsu le soltó un ataque, un rápido espadazo de movimiento en diagonal ascendente; Natsu concentró su magia Dragon Slayer en todo su cuerpo y se quedó quieto. El hombre levantó la mirada, muy confiado de haber cortado a Natsu por la mitad; se sorprendió al ver al joven pelirrosado en una sola pieza, y quedó mudo al notar que su espada se derritió cual helado en día caluroso.
-¡No puede ser!-exclamó el tipo mirando estupefacto su espada.
Natsu rió y golpeó al sujeto en el rostro con todas sus fuerzas, enviándolo a volar por los aires hasta chocar contra dos de sus compañeros.
-¡Jajaja! ¡Todos son una bola de idiotas!-se mofó Natsu señalándolos con el dedo índice; se volvió hacia los demás tipos que se encontraban parados detrás de él, mirándolo con desprecio, y dibujó una maliciosa sonrisa-ahora es su turno.
Caminó lentamente hacia ellos con aire amenazante, casi como un depredador cazando a su siguiente presa, cubrió con sus flamas ambos puños y luego los chocó entre sí. Ahora él estaba preparado para partirles la cara con gran fuerza.
Los dos hombres restantes bajaron la mirada hacia las manos de Natsu, y sus expresiones cambiaron a ser de confusión, no sabían lo que estaban viendo; lo que llamó la atención de Natsu, así que agachó la mirada y descubrió que sus flamas cambiaron de color: De ser naranjas a negras. Sus flamas inesperadamente cambiaron a ser negras, algo que jamás le sucedió en el pasado; hasta él estaba confundido.
*Dragon Slayer...*
Una vez más escuchó aquella voz que anteriormente interrumpió su camino al inicio, ahora la escuchaba demasiado cerca; era como si la tuviera pegada a su oído derecho.
*Mi magia por fin a llegado a todo tu cuerpo, lo que quiere decir que ya es hora*
-¡¿Qué sucede?!-exclamó Natsu mirando a todos lados muy confundido-¡¿Quién demonios eres?!
*¡Jajajajajaja! ¡Preguntas y tú mismo respondes! Qué adorable*
Conforme la escuchaba más y más, Natsu recordaba cuándo escuchó aquella voz e inmediatamente, después de unos segundos, dio en el clavo.
-Eres la voz en mi cabeza-concluyó.
*¡Bingo, bingo! Esa soy yo, Jajajajajaja. No es momento de jugar, es tiempo...de tomar lo que me pertenece*
-¿De qué demonios estás...?-la pregunta quedó flotando en el aire puesto que Natsu comenzó a sentir cómo su garganta se cerraba, cayó de rodillas.
Sus oponentes sólo lo miraban confundidos por las acciones del Dragon Slayer; pero no querían dejar perder la oportunidad, así que ambos intercambiaron miradas de complicidad y se abalanzaron sobre Natsu para golpearlo. Las armas cayeron al suelo, pues lo que querían era divertirse golpeándolo sin piedad; uno lo derribó de una patada y le propinaba fuertes puñetazos en el rostro, mientras que el otro lo pateaba en el abdomen como si se tratara de una pelota. Una, y otra, y otra vez lo golpeaban sin cesar; no parecían tener la intención de para por ningún motivo. Natsu seguía sufriendo sin aire dentro de sus pulmones, y con dificultades para respirar; aquél esfuerzo, los golpes, y la falta de aire fueron suficientes para dejarlo inconsciente. Al notar que dejó de moverse, los sujetos se detuvieron y lo miraron completamente satisfechos.
-¿Está muerto?-preguntó uno al otro.
-...lo estará-contestó el otro, señalando a su izquierda. El primer hombre siguió la dirección que apuntaba su compañero y vio una de las dagas que traían al inicio.
-¡Jajaja! Ya entendí-aclaró una vez que comprendió lo que su compañero le estaba tratando de dar a entender.
El primer sujeto agarró la daga, se acercó a Natsu y la levantó sobre su cabeza para clavarla sin piedad alguna.
-¡¡Water Slicer!!-una ola de agua cuya forma se asemejaba a una larga cuchilla voló por los aires y se impactó contra la daga. El Sujeto gruñó entre dientes y volteó en la dirección donde salió dicho ataque; Juvia corría para auxiliar a Natsu-¡¿Natsu, estás bien?!
-¿Pero qué...? ¡¿No se supone que los demás estaban luchando contra esa mujer?!-le espetó el segundo hombre a su compañero.
-Creo que los idiotas fueron vencidos-respondió en voz baja el otro.
-¡¡Malditos inútiles!!-gritó lleno de frustración.
Juvia se puso en guardia con la intención de luchar contra esos dos hombres; a sus espaldas aparecieron los otros tres, mirándola con malicia. La chica peliazul ya se había percatado de eso, pero no sintió temor, todo lo contrario: Estaba dispuesta a luchar contra ellos para ayudar a Natsu.
-¡Oigan, idiotas...!-vociferó el primer hombre a sus demás compañeros-¡Encarguense de la mujer como se debe, no como los idiotas de sus compañeros!
-¡Sí, señor!-confirmaron los cuatro restantes.
Juvia frunció el ceño, no con enfado, más bien se trató de un gesto de concentración. El líder sonrió, pues concluyó que ya tenía la batalla ganada, más sabiendo que Natsu estaba inconsciente; bajó la mirada para verlo ahí tendido como un costal de papas...y su corazón dio un vuelco al ver sólo la tierra bajo sus pies. Natsu ya no estaba.
-¿Dónde...?-la pregunta quedó incompleta, un repentino dolor agudo en el pecho del líder lo interrumpió; miró hacia abajo y vio una mano salir de su pecho. El líder se petrificó-no puede...ser...-
Dijo el líder con el poco aliento en sus pulmones, para luego perecer.
Los otros escucharon cómo el cuerpo de su líder golpeó el suelo e interrumpieron sus acciones, al igual que Juvia, quien no sabía porqué; se volvió a sus espaldas para ver de qué se trataba, y al darse cuenta cubrió su boca con ambas manos presa del pánico.
Natsu ya estaba de pie, junto al cuerpo del aquél hombre, con la mano derecha ensangrentada; aún escurría. En su rostro una fría expresión, sino inexpresiva; parecía lúcido, ido, no era él mismo. Bajó la mirada para contemplar el cuerpo, ladeó la cabeza hacia la derecha y lo pateó con todas sus fuerzas hacia el grupo de hombres frente a él; el cuerpo voló a una increíble velocidad, tanta que Juvia apenas logró percibir para evadirlo arrojándose al piso y rodar sobre sí misma, finamente el cuerpo derribó a dos hombres quienes palidecieron al tenerlo sobre ellos.
-¿Qué sucedió?-se preguntó Juvia, luego se dirigió a Natsu-¡¿Natsu, qué haces?!
No hubo respuesta, ni siquiera se inmutó el Dragon Slayer.
-¡¡Natsu...!!!-trató de hablar con él pero en una milésima de segundo Natsu desapareció. Juvia contuvo el aliento.
Por varios segundos el silencio reinó en el ambiente, ni siquiera el tranquilizante ruido de la naturaleza llegaba a los oídos de los presentes era como si...se encontraran en un lugar muy distinto.
Uno de los hombres soltó un gruñido y se derrumbó en el suelo; todos lo voltearon a ver y notaron que su cuerpo estaba cubierto de grandes cortes profundos. Inmediatamente todos se asustaron y entraron en pánico, excepto Juvia, ella estaba confundida por lo que estaba pasando.
-No entiendo qué...-otro hombre se desplomó al suelo de la misma manera que el primero, luego otro, y otro, hasta que sólo quedaba uno, y Juvia-¿Esto lo está haciendo Natsu?
-¡¿Qué demonios está pasando aquí?!-exigió saber el último hombre sujetando a Juvia del cuello de su abrigo; por su expresión ella sabía que estaba aterrado-¡Responda!
-No lo sé. No tengo idea de porqué...-
-¡Entonces haga algo!
-¡¿Como qué?!
-No lo sé, algo...¡AAGGHH!-finamente el último de ellos había caído, ya sólo quedaba Juvia.
El bosque en sí ya era un lugar muy atemorizante, en especial de noche; la maga del agua de encontraba rodeada de los cuerpos sin vida de esos sujetos, completamente sola, sin nadie a kilómetros a la redonda, pero eso no le impedía conservar la calma y agudizar sus sentidos de la vista y el oído. Miraba de reojo a todos lados en busca de alguna señal de Natsu, o alguna clase de indicio. Los segundos se convirtieron en minutos, la tensión aumentaba cada vez más, y el sudor en su frente la hacía sentir incómoda; escuchó un ruido a su izquierda, volteó rápidamente y no encontró nada, hubo silencio una vez más.
-Natsu...-no sabía exactamente si lo que estaba haciendo estaba bien o mal, lo único que ella quería era entablar una conversación con su compañero, estar segura de poder crear una conexión con él para que le explicara el porqué estaba haciendo lo que hacía. Deseaba que funcionará-oye, Natsu. ¿Puedes oírme?
*Ella no lo sabe*
-Sólo quiero hablar contigo, nada más.
*Está asustada. No tiene ni idea de lo que está por pasar*
-Ayúdame a ayudarte; podemos ir al gremio para encontrar una respuesta a lo que esté pasando dentro de ti. Tú no eres así, te conozco.
-Tú no sabes nada de mí-Natsu apareció a sus espaldas de Juvia, ella convirtió su brazo en una cuchilla de agua y lo atacó; el pelirosado sujetó el brazo con un tosco agarre y se lo torció.
-¡Aahh! ¡Natsu!-gritó Juvia alarmada.
Natsu le propinó un rodillazo en el abdomen, que le sacó todo el aire, para después patearla con fuerza y mandarla a volar unos centímetros; se arrastró por el suelo hasta golpear las raíces de un árbol cercano. Juvia se retorcía de dolor, ese golpe fue bastante violento y potente; llevó su mano a aquella zona para tratar de mitigar el dolor...pero no servía de nada.
Natsu comenzó a caminar en su dirección. Juvia lo notó, levantó la mirada y su cuerpo se derritió como un cubo de hielo bajo la luz del sol; se deslizó por el suelo hasta llegar donde Natsu y lo sujetó de piernas y brazos con tentáculos de agua, luego formó parte de su cuerpo, de la cintura para arriba, y rodeó el cuello de Natsu con ambos brazos.
-¡Natsu, no te resistas!-suplicó-¡Algo no está bien contigo! ¡Déjame ayudarte!
Natsu forcejeaba, pero no servía de nada, el cuerpo de Juvia era muy resbaladizo; concentró toda su magia en cada rincón de su cuerpo y una gran ola de fuego negro lo cubrió como una manta. Juvia gritó de dolor y salió disparada al suelo, con un gran esfuerzo se levantó y se puso en guardia.
-¡No hagas esto, Natsu!-exclamó, en su voz podía notarse la preocupación y angustia; ella sabía que ese no era Natsu, y quería ayudarlo-¡Por favor!
*¿Y esa es tu amiga? Es más incrédula e inocente de lo que creí. Será fácil acabar con ella*
Natsu extendió ambos brazos, al igual que las palmas, y una pequeña esfera de fuego negro fue creada, que poco a poco iba creciendo. Juvia sabía que se estaba preparando para un nuevo ataque; ella no quería, pero tenía qué hacerlo así que hizo lo mismo.
-Debo ganarle-se dijo a sí misma-debo concentrar toda mi magia para lanzar un poderoso ataque que lo deje inconsciente el tiempo suficiente para inmovilizarlo y llevarlo al gremio. Ahí sabrán qué hacer.
Sus magias crecían y crecían, ninguno parecía querer detenerse en lo más mínimo; segundo a segundo las esfuerzas de magia de hacían más grandes, como globos llenos de elementos naturales. Natsu no cambiaba su fría expresión, Juvia estaba angustiada; no quería hacerlo, pero era necesario. Las esfuerzas llegaron al punto máximo y explotaron con gran fuerza, una llamarada de fuego negro contra un torrente de agua pura; una lucha de potencias naturales, elementos creadores y destructores de vida ahora luchando por ver quién saldría victorioso. La fuerza de vas magias fue tanta que despedía bruscas olas expansivas que derribaron docenas de árboles. La llamarada de fuego comenzó a ganar terreno cada vez más rápido, Juvia se esforzó más, pero era inútil; la llamarada ya había avanzado más de la mitad del camino, era más que clarín quién sería el ganador.
-Natsu...-musitó Juvia. No podía creerlo, ese no era su amigo. ¿Entonces quién era? No lo sabía, y no podría estar más destrozada-¡Natsu!
La llamarada cubrió por completo a Juvia, finalmente perdió.
Al terminar, Natsu se acercó a la vencida chica de cabello azul y la sujetó del cuello, cortándole la respiración, ahorcándola, y la levantó para contemplarla.
-¿Qui...Quién eres?-masculló. Natsu no respondió, sólo apretó más fuerte.
Juvia estaba perdiendo la consciencia, cerró los ojos y aceptó su destino. Natsu escuchó un ruido a su derecha, volteó, y recibió una parada en pleno rostro que lo obligó a soltar a Juvia; cayó el suelo, rodó sobre sí mismo y se reincorporó sin problema alguno. Fijó la mirada al frente para identificar a su atacante: Un hombre alto vestido con un conjunto de ropas enteramente de color blanco, y su cabeza la cubría una larga y gruesa bufanda del mismo color.
-Lo sabía...-musitó ese hombre con desagrado-tú eres un demonio.
*Éste hombre...será un problema*
-¿Cómo pude confiar en ti?-se cuestionó. Juvia abrió los ojos lentamente, y aunque su visión era borrosa, logró reconocer a su salvador-¿Estás bien?
-Morgan...-musitó Juvia.
-¿Qué sucedió?-quiso saber. Juvia contuvo las ganas de romper a llorar, su expresión lo reflejaba.
-No...no lo sé; sólo me atacó sin razón. Estaba bien hace rato pero...no lo sé.
-Entiendo-Morgan Le Fay bajó lentamente a Juvia al suelo-ahora yo me encargaré de él; si puedes aléjate de aquí lo más rápido posible.
-¿Alejarse?-por primera vez Natsu habló desde su repentino cambio de actitud y personalidad, tanto Morgan como Juvia estaban sorprendidos, pues el tono de voz que tenía era similar al de Annie cuando estaba siendo poseída por aquél demonio-ninguno de ustedes se irá.
-¡Yo no sé quién crees que seas...!-interrumpió Morgan dando un paso al frente-pero no dejaré que le pongas un dedo encima otra vez a Juvia. Creí que era tu compañera de gremio, ¡Ella era tu amiga!
-Cuando se tendrá todo el poder que hay, no existe lugar para los amigos.
-¿Eso es lo que quieres? ¿Poder?
-No hay nada más.
-¿Qué fue lo que te pasó, Natsu? Tú no eras de esta manera; en el poco tiempo que te conocí supe que eras un desastre de mago, pero te preocupabas por tus amigos, los veías como tu familia.
-Sólo me estorban en mi camino hacia el poder.
-No puedo creer lo que estoy escuchando. Pareciera que no te importan ni en lo más mínimo.
-No lo hacen, así como tú tampoco-Natsu se colocó en posición para luchar. Morgan hizo lo mismo-por lo que no tendré problema en matarte.
-Natsu, piénsalo bien. ¿Es este el camino que quieres tomar?
Natsu clavó los pies firmemente en el piso y salió disparado como una bala de cañón hacia Morgan; el Demon Slayer reacciono a tiempo y se arrojó al suelo junto con Juvia para esquivarlo. Natsu chocó contra el tronco de un árbol y lo partió por la mitad. Morgan volteó hacia atrás todavía tirado en el suelo.
-Entonces ya tomó su decisión-sin perder nada de tiempo buscó en el bolsillo de su pantalón algo en especial, cuando dio con el lo sacó, un diminuto frasco con un líquido rojo en su interior, y se lo entregó a Juvia-Juvia, bébelo; es una poción sanadora que compré en mi última misión, recobrarás un poco de fuerza, la suficiente como para llegar al gremio.
-¿Qué hay de ti?-le preguntó la chica peliazul tomando el frasco.
-Ganaré tiempo para que puedas correr lo suficientemente lejos, luego me reuniré contigo.
-Pero si bebo esto puedo ayudarte, los dos podremos hacerle frente a Natsu, someterlo para llevarlo al gremio y que...-
-No creo que eso se pueda-la interrumpió Morgan. Juvia estaba confundida.
-¿Porqué?
-Su magia...-tardó Morgan en seguir con su explicación; buscaba las palabras adecuadas, pero no sabía cómo expresarse-no se siente natural, y tampoco antinatural. Es como si...no existiera nada parecido en este mundo. No puedo ni percibirla.
-¿Entonces cómo llegaste aquí?
-Tu magia estaba desapareciendo, desvaneciéndose; me preocupé y vine a ayudarte, estabas en mi camino de regreso al gremio.
Natsu salió de entre los escombros del tronco; Morgan se dio cuenta de ello y vertió la poción en los labios de Juvia, obligándola a beberlo.
-¡Vete! ¡¡AHORA!!-le ordenó mientras se ponía de pie y caminaba hacia Natsu. La poción tuvo efecto inmediato, y Juvia se levantó del suelo.
-Pero Morgan...-
-¡¡YA!!
Natsu aprovechó que estaba distraído y se avalanzó sobre el Demon Slayer, lo sujetó del cuello con la mano derecha y apretó con fuerza; Morgan deslizó su mano a su cinturón, agarró una de sus dagas y se la clavó a Natsu en el abdomen. El pelirrosado gruñó de dolor y soltó a Morgan, luego recibió una parada en el abdomen por éste y un puñetazo en la mandíbula que lo dejó aturdido.
-¡¡Lárgate, Juvia!!
Y con todo el dolor en su alma, Juvia le dio la espalda al Demon Slayer y salió corriendo.
Morgan suspiró con alivió y se concentró en su oponente, quien deseaba firmemente que se tratara de otra persona, y no de su compañero y amigo del gremio. Natsu recobró su centro y llevó una mano a la mandíbula.
-Buen golpe-dijo, luego sonrió maliciosamente-vas a necesitar muchos de esos.
-Puedo darte cientos de esos-aclaró Morgan, se acercó a Natsu y lo volvió a golpear de la misma manera.
Morgan le acestó uno, dos, hasta cinco golpes en el rostro, uno detrás de otro sin parar y más fuertes que el anterior; Natsu los recibía y retrocedía algunos pasos por la fuerza y el aturdimiento que sentía después. El Demon Slayer tomó otra vez su daga y se la clavó a Natsu en el pecho, el pelirrosado se retorció de dolor mientras gruñía como una bestia herida; agachó la mirada y agarró la mano de Morgan junto con el mango de la daga, entonces cambió el gruñido por una sarcástica carcajada.
-Tus armas mata demonios no sirven conmigo-declaró con superioridad.
-¿Qué?
Natsu apretó violentamente la mano de Morgan con todo y daga, tanto que hasta el mango se de formó bajo su agarre; el Demon Slayer gritó de dolor. Natsu sonrió, sujetó a Morgan del cuello, lo levantó, y golpeó su abdomen con toda su fuerza, sacándole el aire al pobre chico.
-Remedo de mata demonios-se burló Natsu de él-no eres más que un primera generación; no vales nada, estás obsoleto.
-¿Obsoleto? No lo creo.
Morgan levantó el puño, este fue cubierto con una luz azul brillante, y cubrió la muñeca de Natsu con la mano; un sello adornó aquella parte del cuerpo de Natsu, el cual se sentía más pesado y entumido. El pelirrosado soltó a Morgan y retrocedió un par de pasos, sin despegar la mirada de aquél sello.
-¿Qué hiciste?-exigió saber el pelirrosado.
-Es un hechizo simple, pero confiable; limité todas tus habilidades de demonio por un corto periodo de tiempo-Natsu levantó la mirada y fulminó a Morgan con ella-hora de equilibrar las cosas.
Natsu gruñó entre dientes, se preparó para atacar una vez más a Morgan pero un torrente de agua salió disparado de la nada y lo derribó. El Demon Slayer volteó en todas direcciones y encontró a Juvia con el brazo extendido en dirección a Natsu.
-¡Juvia!
-¡Vámonos, Morgan!-le ordenó en tono firme-¡No podré contenerlo mucho tiempo!
Morgan se volvió hacia Natsu, él luchaba contra el torrente de agua para lograr ponerse de pie con mucha dificultad. Luego el Demon Slayer regresó hacia Juvia.
-¡No es el momento!-replicó-¡Le puse un sello que limita sus habilidades, podemos derrotarlo si...!
-¡No, Morgan!-exclamó Juvia-¡Vi la pelea desde el principio! ¡Nunca me fui! ¡Sé de lo que es capaz, no podemos ganarle! ¡No así!
-¡¿Entonces qué sugieres?!
-¡Ir al gremio, pedir ayuda! ¡Ellos sabrán qué hacer!
Morgan no estaba del todo convencido; pero de cierta manera Juvia tenía razón, habría que pedir ayuda. Caminó rápidamente hacia Juvia y ambos se fueron de ahí. Caminaron apoyándose uno con el otro para avanzar más rápido, tratando de igual manera en hacer el menor ruido posible. A la distancia lograron ver la salida del bosque, ya estaban lo bastante cerca; ahí pedirían a un comerciante que los ayudara a llegar a Magnolia. Tan sólo faltaban pocos metros.
Algo salió volando de los árboles; Juvia logró percatarse de ello y volteó hacía arriba, se trataba de Natsu
-¡¡Furia demoníaca!!-vociferó Natsu al extender ambos brazos al frente, una potente ola de fuego púrpura salió disparada de sus palmas hacia Juvia y Morgan.
La maga del agua reaccionó levantando la mano derecha en esa dirección, concentró toda su magia en un último, y desesperado, movimiento para contrarrestar la magia de Natsu.
-¡Water Nebula!-un torrente de agua fue disparado y chocó contra la ola de fuego de Natsu.
Ambas magias llegaron a un punto de inflexión y explotaron, provocando un banco de neblina. Natsu caminaba por la zona buscándolos, ver hacia dónde se habían ido; pero no quedaban huellas o un rastro qué seguir, en eso fueron muy astutos y cautelosos. Los dos ya se habían ido.
Después de un largo viaje en carreta, Juvia ayudó a Morgan a caminar hasta llegar a las puertas del gremio y desfallecer del cansancio. Así fue como llegaron al gremio, y así fue como un compañero...no, como UN AMIGO los traicionó y atacó sin piedad.
Continuará...
Hola, mis jóvenes aprendices; después de tanto tiempo pude terminar este capítulo a duras penas. En verdad que este año se vino con todo y todo, me la metió con todo y bolas. El trabajo me está matando y termino agotado, de tanto cansancio me he quedado dormido y no pude escribir bien. Odio eso.
Ahora debo comentar que...he perdido el rumbo en el que quería seguir la historia, siento que ya no es la misma, así que voy a trabajar en un replanteamiento de los acontecimientos, tardaré un poco pero valdrá la pena. Me he jurado no descuidar más esta historia que es la que más adoro con el corazón, por desgracia tuve que poner en Hiatus los proyectos tanto de aquí como los de Wattpad para concentrarme en esta historia. No pienso cancelar nada, sólo necesito tiempo.
Les pido una disculpa por dejarlos abandonados tanto tiempo, haré lo posible porque no vuelva a pasar.
Sin más qué agregar...me despido. HolyBlue fuera, paz.
