Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

02: Aprendizaje.

―El Galáctico Estándar, comenzó siendo una jerga entre comerciantes o pilotos. ―Explicó Sheda― Una mezcla entre lenguas humanas, y dos lenguas alienígenas llamadas durés y bothés.

Entre ambos, le enseñaron cientos de palabras en Galáctico Estándar, le enseñaron (con mayor esfuerzo, que el Galáctico Estándar) el sistema de escritura Aurebesh. Y el idioma Huttés, que era tan hablado como el Galáctico Estándar.

Harry aprendió a usar La Fuerza, para hacer levitar cosas, pero también descubrió un poder, que (aparentemente), ninguno de sus dos maestros conocía: La capacidad de crear copias de cosas.

Pronto, Harry aprendió a usar La Fuerza, para aprender a mayor velocidad los diversos idiomas, que sus maestros le inculcaban.

Harry vio aquello del Galáctico y el Huttés, como el Ingles y el Mandarín, que eran los dos idiomas más hablados de la Tierra.

Así que solía llevar lapiceros y muchas hojas de papel, y pasaba horas, descifrando palabras en Aurebesh, traduciéndolas al inglés, y aprendiendo hablar el idioma. Aprendió algo interesante: El Aurebesh, podría (quizás) tener alguna conexión con el idioma hebreo, pues se escribía de derecha a izquierda.

―Existen ciertas... ciertas artes mágicas Sith, y para lograr dar con ellas, Harry, necesitarás aprender el idioma de una antigua raza extraterrestre, de la cual La Orden, tomó su nombre ―dijo Kaft. ―En una época muy antigua, cuando los Jedi usaban la luz y la oscuridad, como uno solo, nacieron los Jedi Oscuros, quienes solo usan ese lado de la fuerza, al igual que yo, y que muchos otros, en el presente, Harry. ―El niño asintió. ―Los Jedi Oscuros, fueron derrotados por los Jedi neutrales, y una facción lumínica, que comenzaba a aparecer. Pronto, los Oscuros fueron desterrados, y llegaron a un planeta habitado por humanoides de piel roja, que tenían el nombre Sith, estos seres fueron esclavizados, y los Jedi Oscuros, adoptaron su nombre e idioma. ―Harry asintió, mientras que trataba de aprender y pronunciar las palabras, que le serían útiles en el uso de la Alquimia Sith, que su maestro le enseñaría.

Pronto, cuando Sheda se cansó, de ver a su alumno, más entusiasmado por las enseñanzas del idiota, que, por las suyas, le entregó un palo de madera.

― ¿Eh? ―preguntó Harry, confundido.

―En guardia, Harry ―dijo Sheda, tomando la postura de guardia. Harry tomó la misma postura, que le enseñó su maestra Jedi, no quería hacerla enfadar, con el estilo del maestro Kaft.

Ambos maestros, a pesar de sus diferencias filosóficas, estaban de acuerdo, en que Harry aprendiera el estilo de combate más básico. La forma I: Shii-Cho: barridos horizontales y bloqueos, con el sable en vertical, para repeler ataques laterales. Si el aprendiz recibía un ataque vertical a la cabeza, la forma I realizaba el movimiento de reversa, colocando el sable en posición horizontal para reflejar el ataque.

―Es básico, pero no totalmente letal ―se quejaba Kaft―No podrás rechazar disparos de un blaster, ni para un auténtico duelo de espadas laser.

―Y, aun así, es un estilo multiusos. Flanco izquierdo y derecho, cabeza y piernas. Harry apenas está aprendiendo, y necesita lo más básico, antes de pasar, a quien sabrá qué cosa vayas a enseñarle. ―Dijo Sheda, frunciendo el ceño.

―Cuando termines, yo le enseñaré al niño, algo verdaderamente útil ―gruñó Kaft, entrando en la cueva.

― ¡¿Y ENTONCES TÚ, ¡¿ENTRENASTE EL JUYO DESDE EL INICIO?! ―Gritó Sheda enfadada, mientras trataba de retomar la calma, y lanzaba un golpe.

―Maestra Sheda ―dijo Harry, mientras bloqueaba y contraatacaba. ― ¿No cree usted, que el maestro Kaft, está haciendo algo raro en la cueva?

―Sí ―dijo ella, mientras bloqueaba un ataque a la cabeza, y luego volvía a bloquear, un ataque al costado. ―Pero, olvídate del señor tranquilidad, al menos por ahora. ―Harry asintió.

Luego de dos meses de entrenarse en el Shii-Cho, Kaft se paró ante él. ―El estilo Juyo, busca destruir al enemigo. No solo herirlo en las piernas, brazos o costado, para obligarle a rendirse. Este estilo, es veloz y agresivo. Pero recuerda: De nada te sirve, comenzar a batear como un loco, con el sable de luz... ―dio un ejemplo, con los palos de madera, que usaban para el entrenamiento de Harry, con movimientos exagerados.

―...Sí, acabas dejando expuestos, tus puntos vitales. ―Completó Harry, haciendo sonreír a Kaft y a Sheda.

Kaft creía firmemente, que Harry era quien cumpliría una profecía, en específico.

Así que tenía que enseñarle, no el estilo completo del Juyo, para que no cayera al 100% en el lado oscuro, sino un estilo incompleto, ataques medios, pinceladas que comenzaban fuertes, y luego solo quedaba un rastro casi desvanecido. Sabía que Sheda se encargaría de otro estilo más... lumínico.

Además de eso, Harry resultó ser muy versado en la Fuerza, logrando dominar diversos ejercicios, que eran realizados por los maestros, con rocas de diversos minerales o con diversos tipos de madera, pues no todas las maderas de los árboles, eran iguales.

Le enseñaron a sobrevivir, llevándolo a los lugares más inhóspitos, y la biodiversidad del planeta tierra, les asombró.

Desiertos como en Jakku, Tatooine o Korriban, enseñándole como sobrevivir en un desierto, donde aparentemente no había nada.

Selvas como en Kashyyyk o Corellia, enseñándole a usar la fuerza, para reconocer alimentos o de donde sacar agua potable.

Mares como en Glee Anselm o Mon Cala, enseñándole Kaft una técnica milenaria de la Fuerza del lado oscuro, para poder respirar bajo el agua, y a moverse de forma fluida.

Sheda le enseñó un raro hibrido entre la forma II (especializada, en el combate contra sables de luz), y la forma III (especializada en protección, contra disparos de blaster)

Kaft conocía ambos estilos, y miró a Harry y Sheda, como si se les hubiera zafado un tornillo. ¿Desde cuándo los Jedi, usaban más de un estilo de combate? O más importante aún: ¿Desde cuándo fusionaban más de un estilo de combate con Sable de luz? Estaba muy confundido. ― ¿Acaso la hibridación de estilos de combate, no está prohibido por tu Consejo Jedi?

Sheda le sonrió. Kaft sabía, que se arrepentiría de estarla picando. ― ¿Acaso no existe una sagrada Regla de Dos? ―preguntó la mujer.

―Sí.

―Pero somos tres, Kaft ―dijo ella, sonriendo de forma depredadora.

El Lord Sith se quedó mirando a Sheda, luego pasó a mirar a Harry y enseñó los dientes a Sheda, quien comenzó a reírse de él. ―La Regla de Dos ―dijo Kaft, para explicarlo a Harry. ―Fue algo que implementó Darth Bane, debido a la lucha interna entre los Sith. Pero la Regla de Dos, era para el maestro y el aprendiz: Uno otorga el conocimiento y el otro lo recibe. Ahora Harry, el Dun Möch, es algo que solemos usar los Sith. La burla o la distracción, especialmente contra un Jedi, cuando se concentra totalmente en nosotros. Hacer dudar al enemigo –sea Jedi o no– de sus creencias, de sus intenciones o de sí mismo. Intenta atacarme, por sor... ―el Lord Sith trastabilló, y miró a su alumno, quien le enseñó una sonrisa. ―Casi logras hacerme... ―miró a Sheda, la Jedi miraba a su alumno y a su compañero de enseñanza. ―Casi me hace dormir, solo con La Fuerza, redujiste la histamina y orexina de mi cerebro, muy bien, Harry. ―El niño le enseñó una sonrisa.

También, Sheda le enseñó el arte marcial (mano a mano) Echani.

Viendo eso, un celoso Kaft, quien se creía mejor maestro, le enseñó a su alumno, el arte marcial Jeswandi.

Un día, como cualquier otro, Sheda le entregó a Harry, un libro que ella transcribió, de su copia del libro La Senda del Jedi, al idioma de Harry, aunque los idiomas humanos, no eran desconocidos, en la Galaxia de la cual provenían la Jedi y el Sith, no fue fácil de aprender su escritura (hasta que cayó en la cuenta, de que podía robar el conocimiento de un humano cualquiera, y eso hizo). ―No solo contiene el Credo Jedi, sus enseñanzas y las habilidades lumínicas de la fuerza, también algo de historia.

Dos días después, Kaft salió de la cueva, con un rostro de no haber dormido, entregándole a Harry, El Libro de los Sith. ―Historia de los Jedi Oscuros, poderes de la Fuerza Oscura, enseñanzas del lado Oscuro, alquimia Sith. La Crónica de Sorzus Syn, apartados de la campaña de Darth Malgus, La Regla de Dos y el Manifiesto de Darth Tenebrous.

― ¿No que ese manifiesto estaba perdido? ―preguntó Sheda, haciendo una mueca. Pero bueno, se había aliado con un Sith, y estaban educando, en ambos lados de la Fuerza, a un chico sumamente poderoso.

Kaft sonrió. ― ¿Crees que responderé a una Jedi?

―A la Jedi con la cual suele besarse y tener... arrumacos, creo que sí, maestro ―dijo Harry sonriendo, de forma maléfica.

¡Solo le faltan los ojos dorados, y ya sería un excelente usuario de la Fuerza Oscura! ―pensó Kaft, mirando sorprendido a su alumno.

Sheda se sonrojó, y se alejó rápidamente.

Aunque ambos lo negaran, habían llegado a tener algo más, que solo aguantarse mutuamente, por el bien de la educación de un niño como Harry.

Ambos, habían llegado a tomarse cariño, solían conversar sin querer matarse, se tomaban de la mano.

Se besaban.

Como bien Harry lo descubriría.

Estaba siendo educado por dos antiguos enemigos.

Enemigos quienes habían visto más allá de sus diferencias, por un bien común.

Sonrió para sí mismo, mientras dejaba que el aire llenara sus pulmones, y tomaba posición de meditación, convencido de que podía emplear la luz y la oscuridad, para el bien común.