Fairy War
~~Chapter 33~~
-Lamento tener que pedirte algo así, Wendy -comentó Erza de repente después de acompañar a Wendy hasta el umbral de su habitación-. Es sólo que...después de lo que pasó hoy en el gremio, creo que mis aliados sólo los puedo contar con los dedos.
-No digas eso, Erza -replicó Wendy en voz dulce-. Ten por seguro que los demás aún tienes amigos en el gremio; no creas que por simple malentendido te van a dar la espalda.
Wendy se acercó a Erza y la rodeó con sus brazos en un cálido y sincero abrazo.
-Yo no lo hice.
Erza se ruborizó un poco; gentilmente acarició la cabeza de Wendy mientras que con la mano izquierda correspondió el abrazo.
-Y yo te agradezco mucho por eso -Wendy se apartó de Erza y abrió la puerta para salir y dirigirse a buscar a su amiga Charlie-. Cuídate mucho, Wendy.
-Tú también, Erza -dijo al voltear a verla una última vez antes de irse-. Nos vemos luego.
Wendy salió de la habitación, y cerró la puerta tras de sí.
Luego de que se fuera, Erza se sentía mucho más relajada, como si gran parte del peso que sentía sobre sus hombros se desvaneciera; ahora sabía, y era de esperarse ya que no eran en vano tantos años que vivió con sus demás compañeros del gremio y su en ese entonces cercana relación con Natsu y Gray, sus lazos de amistad podían superar cualquier inconveniente. Y ella buscaría fuerza en esos lazos que aún le quedaban.
La joven pelirroja se disponía a revisar una última vez sus cosas que necesitaría al momento de salir cuando alguien llamó a su puerta, lo que se le hizo un poco extraño; creyó que se trataba otra vez de Wendy, así que se acercó a la puerta para abrirla.
-¿Olvídate decirme algo más...? -dijo al mismo tiempo que abrió la puerta, y dejó la pregunta flotando en el aire al ver quien estaba del otro lado-. ¿Wendy?
-Erza Scarlet -dijo aquella persona a modo de saludo y haciendo una ligera reverencia-. Me imagino que sabe quién soy.
Aquella persona se trataba de un hombre delgado de estatura media, con pelo negro y largo recogido en un moño grande en la parte posterior de la cabeza, con dos golpes enmarcando su rostro y un mechón rebelde que cubre la frente y los ojos de color similar. Unos pomulos prominentes, y lleva un par de gafas alargados con lentes circulares.
Su atuendo, por otro lado, era el de un alto nivel del Consejo, que consiste en una chaqueta larga, azul, con bordes rosados y correas en los puños, sobre una camisa de cuello alto con la firma del Consejo de Ankh como símbolo, pantalón blanco sostenido por una correa simple, guantes blancos, una capa blanca se mantiene cerrada por una hebilla decorada por una joya grande, y los zapatos distintivos, aparentemente teniendo un patrón de serpiente.
Erza sabía perfectamente de quién se trataba, pues anteriormente ya habían tenido algunos..."Roces" un poco subidos de tono. Si así se le podía llamar a tratar de encerrarlos en un calabozo.
-Capitán Lahar, del Consejo -respondió Erza de manera neutral.
-Hmm...como ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, creí que ya me había olvidado.
-No olvido a quienes se meten con nuestro gremio.
-Jaja, yo no me meto con su gremio, señorita Scarlet; sólo sigo órdenes, y ustedes no dejan de METERSE en problemas.
-Eso es relativo, Capitán -replicó Erza al cruzarse de brazos-; pero bueno, basta de hablar sobre el pasado. Me imagino que no está aquí sólo como una visita social, ¿O sí?
-Usted imagina muy bien, señorita Scarlet -el Capitán Lahar realizó un gesto con su mano hacia el frente, señalando el interior del departamento de Erza-. ¿Puedo?
Erza, de mala gana, se hizo a un lado mientras le indicaba al Capitán Lahar con una mano extendida que podía pasar; éste, con pasos lentos, se adentró en el departamento de la pelirroja con la mirada fija al frente. No quería parecer grosero o "Metiche", y mucho menos incomodar a Erza de alguna manera, así que al llegar a la mitad del departamento se dio media vuelta y encaró a Erza.
-¿Tiene alguna idea de porqué estoy aquí, señorita Erza? -quiso saber, y en verdad se moría por escuchar la respuesta de Erza.
-Me imagino que...tiene que ver con los recientes ataques a algunos pueblos de Fiore -contestó Erza, fingiendo no saber mucho del tema-. ¿O me equivoco?
-No. No se equivoca; los ataques han sido muy frecuentes, y en bastantes pueblos tanto pequeños como grandes. Tal parece que el atacante no le interesan las dimensiones de aquellos lugares.
-¿Dijo usted "Atacante"? -inquirió Erza levantando una ceja, y temiendo lo peor en el fondo de su mente-. ¿Eso quiere decir que ya saben quién está detrás de esos ataques?
-Así es -Erza comenzó a sudar en frío, y pasó saliva por su garganta, la cual le dolía un poco-. Me temo que el atacante es nada más y nada menos que su compañero de gremio, Natsu Dragneel.
Sí, eso confirmaba lo que Erza más temía; el Concejo ya sabía quién atacaba los pueblos, quién era la mente maestra tras de todo...y eso complicaba más las cosas de lo que ya de por sí estaban.
-¿Cómo está tan seguro? -preguntó la pelirroja en voz neutral.
-Afortunadamente de la mayoría de esos pueblos que fueron atacados, hubo sobrevivientes, testigos que después de ser interrogados describen al atacante como, y cito, "Un monstruo mitad humano-mitad dragón, con cabello rosado cual flor de cerezo".
-Hay muchas personas con cabello rosado, Capitán -refutó Erza.
-En efecto, señorita Erza; pero sólo uno de ellos tiene una bufanda blanca cubriendo su cuello.
En eso sí lo tenía. Nadie podría divagar sobre ese señalamiento; el Concejo no sería tan incrédulo.
-Sé que es un golpe duro de procesar; sólo puedo imaginarme la clase de impacto que tiene en estos momentos, pues no son en vano tantos años que han pasado juntos... -
Erza levantó su mano derecha, interrumpiendo las palabras del Capitán Lahar. Por un momento, hubo silencio.
-Más vale que deje de hablar -sentenció Erza con voz firme, y progunda-. Usted, de todas las personas que conozco, es el que no está en posición de decirme en qué posición me encuentro ahora.
-Señorita Erza... -
-Usted no sabe nada -el Capitán Lahar trató de replicar, pero rápidamente fue interrumpido por Erza, quien parecía apuñalarlo con la mirada-; sólo es un enviado del Concejo. No conoce toda nuestra historia, los momentos que hemos pasado juntos, las historias, los relatos, las peleas. ¡Usted no sabe nada!
Arrebató Erza de golpe, hecha una furia. El Capitán Lahar permaneció quieto a mitad del departamento, mirándola fijamente.
-¡El problema con ustedes, el Concejo, es que creen saberlo todo! ¡Creen que por el hecho de ser quienes "Manejan y controlan" a los gremios legales, pueden hacer y decir lo que se les venga en gana! ¡¡PERO NO ES ASÍ!!
-...entiendo -dijo finalmente el Capitán. Erza no cambió su expresión-. Tiene razón, yo lo sé toda la historia de Fairy Tail, y mucho menos la de sus miembros; hablé de más. Le pido una disculpa.
Erza está a sorprendida; en realidad no esperaba nada de eso, menos viniendo de un Capitán del Consejo.
Relajó su expresión, al igual que su rígida posición frente al Capitán.
-Pero... -agregó de repente el Capitán Lahar-, así como yo comprendo su arrebato, usted también debe entender la posición en la que se encuentra ahora el Consejo.
-¿De qué está hablando?
-No puede haber más destrucción, así que tendremos que encargarnos del asunto...AHORA.
-¿A qué se refiere?
Erza ya sabía la respuesta desde el momento en el que el Capitán Lahar tocó a su puerta, y claro que tenía miedo de escucharla por su propia voz; pero quería escucharla viniendo de él. Que pronunciara las palabras. ¿Qué ganaría con eso? Motivación.
-Usted estaba en lo correcto, no vine como una visita social; el Concejo me mandó aquí por una razón, la cual es la siguiente -el capitán Lahar se acercó más a Erza, hasta quedar unos centímetros frente a ella-: El Consejo la llama para que se una a un escuadrón de búsqueda para encarar a Natsu Dragneel, y capturarlo
Capturarlo...capturarlo...capturarlo
Las palabras del Capitán Lahat rebotaban una y otra vez dentro de la mente de Erza, como si estuvieran taladrando fuertemente su interior. Destrozándola.
En ese momento...algo empezó a crecer dentro de Erza; un sentimiento que la hizo sentir un hormigueo en la punta de sus dedos, que nubló su mente, aceleró su corazón, y le hirvió la sangre. Ese sentimiento...era la ira.
-"El Concejo me llama", dice -divagó Erza con su mirada siendo cubierta por el fleco de su cabello-. "Unirme a un escuadrón", dice.
-Señorita... -trató de intervenir el Capitán Lahar.
-¡¿Capturar a Natsu?! -exclamó Erza con el rostro enrojecido por la cólera-. ¡¿Está consciente de lo que me está pidiendo?! ¡¿Quiere que capture a un miembro de mi gremio?! ¡¡UN AMIGO MÍO!!
-Erza... -
-¡¿A caso usted está demente?!
De repente el Capitán Lahar golpeó con fuerza el sueño con su pie derecho y se cuadró ante Erza.
-No permitiré que usted me falte al respeto de esta manera, Señorita Erza.
-¡Y yo no toleraré que me "Exija" unirme al Cocnejo para cazar a un muy importante amigo mío! ¡A un compañero de mi gremio!
-Miembro de Fairy Tail o no, Natsu Dragneel ahora representa un peligro para la sociedad, para una gran cantidad de inocentes, y eso es alto que el Concejo no va a tolerar. Se lo voy a decir una vez más, usted se unirá al Concejo, a un escuadrón más específicamente, para luchar contra él y capturarlo.
-¡¡NI LOCA LO HARÉ!! -gritó Erza a todo pulmón con el rostro enrojecido. El vaso de su paciencia ua se había derramado, ahora sólo quedaba un desastre-. ¡Y no puede obligarme a hacerlo! ¿Un "Capitán" del Concejo viene a la habitación de una chica, que también es una gran maga de rango "S", y le empieza a exigir cosas así nada más? Qué gran Capitán es, la verdad; y eso me demuestra qué tan selecto y estricto es el Concejo al elegir a sus representantes.
-¡¡SUFICIENTE!! -exclamó el Capitán Lahar al dar un paso al frente-. ¡Puedo tolerar que hable más de mí, que me ofenda con cualquier insulto que le venga a la mente en este momento, pero no aceptaré que ofenda al Concejo Mágico!
El Capitán seguía firme en su posición: Con los pies bien plantados en el suelo, los hombros y espalda rectos, y mirando fijamente a Erza a los ojos. Queriendo intimidarla, o amenazarla; aunque, por desgracia para el Capitán Lahar, se trataba de "La Reina de las Hadas" a quien trataba de intimidar. Erza ni se inmutaba, de hecho, al igual que él, se puso firme y le devolvía la desafiante mirada.
-¡Usted vendrá conmigo mañana al Concejo, se presentará con el escuadrón y seguirá las órdenes que se le indiquen, o le prometo que será recluida en una oscura y húmeda celda por el resto de sus días acusada de traición, y Natsu Dragneel será ejecutado en frente de todo mundo! ¡¿Entendió?!
El Capitán Lahar caminó a paso firme hacia la puerta, la abrió, y la cerró con fuerza, dejando a Erza con un sentimiento de cólera reprimida.
Eso, había sido demasiado para la joven pelirroja. ¿Natsu ejecutado? Eso no podía permitirlo. ¿Asistir al Cocnejo? Nunca, no después de todo eso. De algo ahora ya estaba segura, si quería encontrar un motivo más para salir y buscar a Natsu hasta que sus pies sangraran...lo acababa de encontrar.
En un impulso de valor y determinación aún más fuertes que los anteriores, tomó impulso, corrió hacia la ventana y saltó a través de ella; en cuanto tocó el suelo rodó sobre sí misma y se reincorporó para salir corriendo como una bala de cañón. Erza no iba a perder tiempo. Ahora, la prioridad era encontrar a Natsu.
Mientras tanto, en la residencia Strauss
-¡Elfman! -vociferó la mayor de los hermanos, Mirajane; sobre sus manos una charola de plata con un plato de sopa recién hecha, un bistec bien cocido, un tarro de cerveza de raíz, y un flan como postre-, la comida está lista.
Mirajane aguardó por una respuesta por parte de su hermano menor, pero sólo hubo silencio; dejó salir una exhalación y abrió la puerta de la habitación de Elfman. Al momento de abrirla, un fuerte sentimiento de vértigo inundó a la peliblanca, pues la habitación de Elfman estaba completamente oscura, no había ninguna clase de rastro o señal de los muebles que se supone yacían dentro; era como...adentrarse en una oscuridad absoluta. Meterse en un hoyo negro.
-Elfman, por el amor de... -musitó Mirajane mientras manifestaba su magia y formaba una esfera de luz blanca, entonces pudo entrar-, ¿Podrías al menos abrir una ventana o una cortina? Apenas puedo ver más allá de mi propia nariz.
La luz flotó un par de metros al frente, luego giró a la izquierda y el cuerpo de Elfman apareció sobre su cama; Mirajane dió un brinco del susto, creyó que su hermano estaba inconsciente...o peor, pero se calmó al notar que seguía respirando; sin embargo, Elfman no se movía de su posición, acostado de su lado derecho, hacia la pared. Sólo permanecía inmóvil, como perdido.
-¿Elfman? -insistió Mirajane al acercarse más a su hermano, luego lo sacudió ligeramente para ver si reaccionaba, y no. Se quedó completamente quieto-. Elfman, vamos.
-Todo es culpa mía -dijo Elfman con un hilo de voz, Mirajane apenas logró escucharlo.
-No digas eso -replicó Mira al sentarse a un lado de su hermano.
-Es la verdad -insistió aquél que decía ser un completo hombre, ahora recostado en su cama perdido en una vorágine de depresión y arrepentimiento-. Yo...ataque a Gray, inicié el pleito en el gremio que nos hizo separarnos. Es mi culpa.
-Elfman... -Mirajane trataba de calmar a su hermano, levantó una mano para colocarla sobre el brazo derecho de él, pero Elfman se apartó de ella en el momento que sintió su movimiento-. Elfman, por favor.
-Quiero estar sólo Mira, déjame. Por favor -le suplicó en un tono de voz más bajo, casi en un susurro.
Mirajane dejó salir una exhalación y se levantó de la cama de Elfman; dejó la charola con comida sobre el buró y caminó hasta el umbral, ahí, antes de irse, volteó a ver una última vez a su hermano, deseando firmemente poder ayudarle de alguna manera en específico para que dejara de sentirse tan mal, para luego cerrar la puerta tras de sí.
Luego de meditar por unos minutos sobre su hermano, Mirajane bajó las escaleras y caminó hasta la cocina para tomar la otra charola con comida que había preparado anteriormente, sólo que esta le pertenecía a su otra hermana menor: Lisanna
Mirajane subió las escaleras y caminó hasta la puerta de la habitación de Lisanna, llamó un par de veces a la puerta pero no hubo respuesta por parte de Lisanna; alarmada, Mirajane abrió la puerta con un leve empuje y miró a todos lados de la habitación, su corazón dió un vuelco al darse cuenta de algo: Lisanna no estaba en su habitación.
Apenas tengo fuerzas para seguir caminando; mis piernas arden, mis brazos duelen, y mis ojos tratan de cerrarse cada cinco segundos. Estoy exhausto. He caminado horas después de salir del gremio, Fairy Tail, quienes me recibieron con los brazos abiertos aún después de un...inicio complicado y un malentendido; sin embargo yo creí que llegaría a tener una buena vida junto a ellos, pero eso cambió cuando un supuesto "Compañero" cambió de la noche a la mañana y me atacó...NOS atacó, a mí y a una amiga, Juvia.
Hablando de ella, hace ya unos kilómetros que no siento su energía mágica cerca de mí; al momento de decirle que me encargaría de Natsu, ella no dudó en tratar de corregirme, las cosas se complicaron y terminamos peleando. Ahora me doy cuenta de que su reputación como exmiembro de los Element Four no se trataba de una simple fanfarria. Juvia es bastante hábil, una gran maga, pero eso no me detuvo al defenderme de sus ataques; como los estábamos muy cansados y heridos, no pudimos luchar más de quince minutos. En cuanto vi la oportunidad...corrí, huí tan rápido como pude, más que nada para escapar del impulso de seguir luchando y hacer que alguno de los dos saliera más herido de lo que ya de por sí estábamos.
Lo siento mucho, Juvia, pero tengo que resolver este asunto. Por el gremio, y la deuda que tengo con ellos.
Luego de tratar de escapar, me dirigí hacia el Oeste, donde sentí una gran cantidad de energía demoníaca; tanta energía que podría destruir el continente entero. Mí deber como Devil Slayer, así como se me fue impuesta por aquella voz al momento de...desfallecer, es de erradicar a todo demonio o entidad maligna que trate de destruir este mundo terrenal. Y es ese deber el que me mantiene aún de pie, y el que me da la fuerza necesaria para seguir luchando; porque una responsabilidad tan grande no se puede abandonar y dejar tirada así como si se tratara de una simple cosa que ya no es de utilidad. Voy a cumplir con ese deber, aunque me cueste la vida.
Estoy bastante seguro que esta gran cantidad de energía demoníaca es de "Natsu", desde aquella vez que luchamos, a diferencia de cuando lo conocí, su poder aumentó exponencialmente a un nivel inhumano; prácticamente esa energía me está dando a entender que ya no es un chico humano, ahora se convirtió en algo mucho peor: Un maldito demonio. Y ahora, así como dije antes, mi deber dicta que debo encargarme de él; tengo que encontrarlo, siguiendo esta enorme energía, y ponerle fin de una vez por todas. Tengo que matar a Natsu.
Sin embargo, lo que el Demon Slayer ignoraba, era que alguien lo estaba siguiendo muy de cerca; una persona que aún tenía fe en Natsu, y quien lo consideraba aún su amigo: la maga de la lluvia, Juvia Lockser.
-¡Oh, pero si es usted! -exclamó uno de los secretarios rana que trabajaban en el Concejo Mágico al ver a un viejo conocido caminar frente a él-. En verdad no lo esperaba por aquí.
-Sí, a mí también. ¡Jajaja! -afirmó esa persona con una descarada sonrisa-. El Consejo me cayó temprano el día de hoy para...¿Qué? Ah, sí, asignarme una misión.
-¿Usted acepta misiones aún?
-Sí es del Consejo no puedo negarme, ¿O sí?
Ante esa pregunta, ambos rompieron a carcajadas, pues ya sabían la respuesta. Era más que obvia.
-Entonces no lo entretengo más; si el Consejo lo citó, entonces pase por favor al salón dos para esperar instrucciones.
-Y eso haré, jovencito.
-Fue un placer verlo, Maestro Makarov -dijo el secretario rana al hacer una reverencia a modo de despedida.
-Lo mismo digo, cuídese, joven -y así se despidió el Maestro del secretario, de la misma manera.
El Maestro Makarov caminó por el largo pasillo hasta llegar a la segunda puerta de su lado derecho; la abrió lentamente y descubrió que dentro de esa habitación ya estaban reunidas unas cuantas personas, hombres y mujeres por igual, que voltearon en su dirección al notar que la puerta se había abierto. El Maestro Makarov saludó a todos con un asentamiento y cerró la puerta tras de sí.
-Ah, Maestro Makarov -dijo una voz al fondo, de entre el tumulto emergió otro secretario rana y se acercó al Maestro-. Qué bueno que ya llegó.
-Traté de llegar lo más rápido posible, joven. ¿Qué es tan urgente como para llamarme de la noche a la mañana?.
-Bueno... -el secretario rana levantó su tabla de madera, con algunos documentos en el, y se la entregó al Maestro Makarov para que leyera una hoja en específico-, se trata de una orden directa del Consejo mismo. Mire.
El Maestro Makarov se acercó a la tabla y leyó el papel que yacía bajo el pisapapeles.
"Orden de aprehensión y captura contra el chico anteriormente conocido como Natsu Dragneel"
-¡¿Qué?!
Luego de caminar por más de tres horas, Morgan distinguió una gran estructura frente a él, a unos kilómetros más; esa construcción le hizo generar un sentimiento de esperanza, pues esperaba que alguien lo ayudara en su situación actual...sin embargo, en una fracción de segundos, esa pequeña esperanza se esfumó como el humo al pensar también que podría tratarse de lo contrario, y terminaría siendo atacado por un demonio. Si Natsu, quien ahora Morgan percibía como un demonio, salió de la nada...¿Quién puede asegurarle que no volvería a suceder? De cualquier manera, Morgan no estaba dispuesto a arriesgarse.
El Demon Slayer disminuyó la poca cantidad de magia que aún latía en su cuerpo y se ocultó en los arbustos y enormes piedras que se encontraban alrededor, avanzó un par de metros hasta que se detuvo para evaluar la estructura y el perímetro; aquella construcción parecía un palacio, tenía la estructura de uno, pero aparentemente era bastante vieja, pues el exterior estaba muy deteriorado, y un par de paredes estaban derrumbadas; además, a simple vista podía notarse que nadie le había dado mantenimiento alguno. Parecía que la abandonaron a su suerte, hasta olvidarse de ella. Por otro lado, si era una base enemiga, ninguna persona o criatura la estaba resguardando, la puerta principal yacía libre, y completamente abierta. Morgan sabía que era raro, pero como pensó al principio: No quería arriesgarse, así que esperó ahí por un par de horas.
-¿Estás seguro que aquí encontraremos respuestas? -preguntó el Dragon Slayer del metal, Gajeel-. Se ve demasiado antigua, y además está abandonada desde hace siglos.
-Es exactamente por eso que es un buen lugar para buscar respuestas -afirmó su compañero de gremio y de igual manera Dragon Slayer del relámpago, Laxus-. Esta biblioteca considerada un monumento a la historia de Fiore; contiene toda clase de libros, de casi todas las eras.
-¿Cómo "Casi todas"? -cuestionó Gajeel al echarle un vistazo al edificio que es la biblioteca.
-En algún momento de la historia se dejó de compartir información; nadie publicó nada relevante, y mucho menos se escribió un libro nuevo.
-¿Y eso porqué fue?
-No lo sé. Nadie lo sabe. Eso simplemente sucedió; aquí lo importante es que buscamos información relacionada con Natsu, o con algo...distinto.
-"Distinto" -repitió Gajeel, como si aquella palabra hubiera perdido algo de su antiguo significado-. Quiero pensar que Salamander simplemente se hartó de cómo lo trata el Consejo, y se está vengando.
-¿Y eso te lo crees? -inquirió Laxus, mirando de reojo a Gajeel mientras enarcaba una ceja.
-No -respondió Gajeel como si nada-. Eso es algo que yo haría, o al menos el viejo yo.
-¿Y qué es lo que quiere el nuevo tú?
-No tengo ni la más mínima idea.
Laxus y Gajeel siguieron caminando de frente hasta llegar a la biblioteca; esa construcción se notaba a leguas que había sido abandonada por siglos, la pintura ya estaba opaca y descarapelada, las paredes eran más grietas que paredes, las ventanas estaban cubiertas de cortinas...de polvo y tierra, y los goznes de la entrada principal se desmontaron, y la puerta yacía en el suelo cubierta de decenas de raíces. Los Dragon Slayers intercambiaron miradas, para luego entrar a la biblioteca.
-¿Qué se supone que vamos a buscar? -preguntó Gajeel, su voz hizo eco por varios segundos.
-No tengo ni la más mínima idea -Laxus imitó la respuesta de Gajeel de hace rato, hasta el mismo tono de voz con el que lo hizo. Gajeel frunció el entrecejo, pues creyó que se estaba burlando de él-. ¿No te gustan los chistes?
-Creo que eso estuvo fuera de lugar.
-Quería aligerar el ambiente -Laxus carraspeó y tosió un poco para aclarar su garganta-. En realidad ni yo sé qué estamos buscando; lo único que sabemos de Natsu es que ahora puede usar fuego negro, cosa que antes no hacía.
-Obviamente -dijo Gajeel sarcásticamente.
-Además...no sabemos qué otra clase de nuevas habilidades tenga, o si sus antiguas debilidades aún me afecten.
-Prácticamente no sabemos nada.
-Sí...Prácticamente.
Laxus bajó cabizbajo la mirada, con un poco de sus ánimos bajando y bajando; creyó que era buena idea llegar a la biblioteca y buscar información relacionada con el Dragon Slayer del fuego, y también su compañero del gremio...pero la realidad era otra; decir en voz alta, y contar todo lo sucedido con Natsu no les ayudaba en nada, porque no sabían ya nada de él. Eso vaya que lo desmotivó.
Gajeel se colocó junto a él y señaló la primera estantería de la biblioteca.
-Una vez, cuando ayudaba a Levy con una misión, leí en uno de sus libros que las únicas criaturas que pueden usar el fuego negro...son los demonios, o también las personas que moran en la oscuridad.
-¿Demonios y oscuros? -preguntó Laxus mirándolo de reojo.
-Sí, eso exactamente -afirmó Gajeel-. Yo digo que podemos empezar por ahí, ¿No lo crees?
-Criaturas oscuras, demonios... -Laxus lo pensó por varios segundos, y en efecto Gajeel tenía razón-. Entonces empecemos por ahí. Busquemos información sobre demonios de toda clase.
-De acuerdo. Es hora de ponerse a trabajar.
-Maestro Makarov... -el líder del Consejo mágico llamó al maestro de Fairy Tail desde su lugar en el salón de reuniones-, imagino que comprende lo complicada de la situación.
-Sí, lo hago -confirmó el Maestro.
El líder del Consejo carraspeó para aclarar su garganta.
-Entonces, debe presentarse ante el escuadrón al que fue asignado y asistir en todo lo que se pueda al capitán de dicho escuadrón para...-
-Perdone la interrupción, Señoría -dijo de momento el Maestro con toda educación. El líder guardó silencio, ya que se había despertado de buen humor le permitió al Maestro ese atrevimiento-, pero aún tengo dudas con respecto al objetivo de nuestra misión.
-La misión la interpuso EL CONSEJO mismo, Maestro Makarov -aclaró el líder alzando un poco la voz-. Se llegó a esa conclusión al ver la gravedad de los recientes acontecimientos, y le aconsejo que siga nuestras instrucciones al pie de la letra para que la misión sea completamente un éxito y terminemos de una vez por todas con este sufrimiento.
-Sin embargo, Señoría -el Maestro siguió insistiendo con el tema, esperando persuadir al líder del Concejo-, me temo que debo insistir. No creo que tengamos que llevar hasta este extremo para... -
-¡Maestro Makarov! -exclamó el líder golpeando con fuerza la mesa frente a él con el puño cerrado, haciendo eco por todo el salón. El Maestro guardó silencio-. ¡El Consejo ya decidió lo que se tiene que hacer en la misión! ¡La palabra es absoluta! ¡Nada ni nadie, ni siquiera usted, puede cambiar eso! ¡¿Quedó completamente claro?!
El Maestro, aún en contra de todos sus pensamientos e ideas, al igual que sus valores morales para-con sus hijos, respondió ante las palabras del líder.
-...como el cristal.
La reunión por fin terminó, y el Maestro Makarov partió directamente al patio trasero del cuartel general del Consejo para reunirse con el escuadrón con el que trabajaría; de camino, aún seguía pensando en que la misión de su escuadrón aún era injusta e innecesaria: Capturar a Natsu y presentarlo ante el Concejo para interrogarlo y someterlo a diversas pruebas para determinar su naturaleza.
En cierta manera, eso en parte era bueno porque así podrían llegar a descubrir qué le estaba pasando al Dragon Slayer más escandaloso, pero...por el otro lado tenía miedo de lo que el Consejo mismo pueda hacerle a Natsu. No sabía qué hacer. Simplemente el Maestro dejó llevarse por el momento y actuar sobre la marcha por lo que fuese a presentarse ante él.
Luego de veinte minutos esperando en el lugar acordado, los miembros del escuadrón fueron llegando de uno en uno y se reunieron a unos metros del Maestro, no sin antes saludarlo de manera cordial; al menos aún había jóvenes educados entre las filas del Consejo. Después, el Capitán del escuadrón llegó, y el Maestro Makarov se sorprendió al ver de quién se trataba.
-¡Mystogan! -la grata sorpresa del Maestro era evidente en su rostro.
El joven peliazul proveniente de Edolas dibujó una sonrisa al encontrarse una vez más con su mentor; se despidió de Eimie, su asistente, con una reverencia y se dirigió a encontrarse con el Maestro Makarov.
-¡Maestro, qué bueno verlo! -dijo con mucha alegría-. La verdad no esperaba verlo por aquí.
-Recibí un llamado del Consejo para que me presentara ante el líder para asignarme una misión importante -aclaró el Maestro-, y ahora soy parte de tu escuadrón, al parecer.
-¿Lo dice en serio? -según por la expresión que tenía Mystogan en el rostro, al Maestro Makarov le pareció que no lo sabía hasta este momento, lo que es raro en el Concejo actuar así.
-¿No lo sabías? -más que una duda, su pregunta fue dicha para que le confirmara sus sospechas.
-No. No lo sabía -lo que sí funcionó-. Últimamente el Concejo no me dice nada, o más bien, sólo lo necesario. Es extraño.
-Sí, muy extraño -masculló el Maestro para sí mismo, luego levantó la mirada para ver a Mystogan a los ojos, y proyectó un semblante más serio-. ¿Estás al tanto de nuestra misión, Mystogan?
Rápidamente la expresión alegre del peliazul fue desapareciendo hasta quedar un rostro serio.
-Sí, Maestro. Lo sé.
-¿Y tú qué opinas respecto a eso?
-Sinceramente...no sé qué pensar -Mystogan se cruzó de brazos y agachó la mirada, más que nada para reflexionar-. El Concejo no actúa sin haber discutido primero sus prioridades, y ahora nos dicen que debemos capturar a Natsu; al principio uno creería que se trata de una exageración más por realizar destrozos en la ciudad como siempre, pero en vista de las recientes pruebas, y de lo que sucedió en el gremio...no tengo manera de refutar esa decisión.
-Sí...ni yo tampoco -comentó el Maestro al desviar la mirada hacia la izquierda-. Traté de hablar con el líder, pero está firmemente aferrado a esa decisión. Y tienes razón, esto ya no se siente como sus pataletas de siempre. Esto es más serio, y complicado.
-Quiero saber su opinión ante todo esto, Maestro -dijo Mystogan con voz seria, provocando que el Maestro Makarov regresara la vista hacia él-. Más que nada porque usted conoce a Natsu desde niño, sabe cómo es él, ¿En verdad cree...?
-Claro que no, Mystogan -respondió el Maestro sin titubear-. Él no es así. Tiene que haber algo más ahí, algo que no hemos visto.
-¿Y quiere aprovechar esta oportunidad para resolver el acertijo? -inquirió Mystogan con cierta burla en el tono de su voz, como si ya conociera la respuesta pero querría escucharla de su Maestro.
-¿Tú qué crees?
-¡Jajajajaja! Vaya, Maestro. Usted nunca cambia -Mystogan se estaba divirtiendo bastante, eso lo podía creer. Aún conservaba ese espíritu de Fairy Tail dentro de él-. Aquí entre nos, Maestro. Déjeme decirle que le ayudaré en todo lo que pueda para resolver el problema.
-Gracias, Mystogan. Significa mucho para mí, y para el gremio.
-Hablando del gremio... -murmuró Mystogan. El Maestro levantó una ceja, intrigado por lo que fuese a preguntar el peliazul-. ¿Cómo va el asunto con Erza?
Al escuchar su nombre, el Maestro Makarov no hizo nada más que dejar salir un suspiro; por ese lado, Mystogan dedujo lo que estaba pasando.
-Tuve que suspenderla del gremio -respondió el Maestro, no muy orgulloso de su decisión.
-¡¿Qué?! -exclamó Mystogan; por lo alto que sonó su voz, llamó la atención de algunos de sus compañeros de escuadrón-. ¡¿Porqué hizo eso?!
-Porque Erza actuó sin pensar las cosas -respondió el Maestro de manera muy severa-, y también por no tomar las mejores decisiones, y menos informarme de la situación.
-Pero Erza hizo lo que creyó mejor para Natsu y los demás ciudadanos de Magnolia.
-El Concejo me informó que muchos pueblos han sido destruidos, Mystogan, en especial un pequeño pueblo quedó completamente destruido por la pelea que ahí se llevó a cabo. ¿Quién crees que hizo semejante destrucción?
-Pero, Maestro... -trató de replicar Mystogan, pero fue interrumpido por el Maestro al alzar su mano derecha para indicarle que lo dejara hablar.
-Entiendo tu preocupación, Mystogan; pero créeme, la decisión de suspender a Erza está completamente bien pensada -Mystogan se relajó un poco al ver la calma y serenidad con la que estaba hablando el Maestro-. Creo también que ella encontrará esta oportunidad para pensar mejor las cosas. Erza es una buena persona, una chica con grandes valores morales y una increíble maga de rango S. Sé que la decisión que tomará después de esto, será la mejor que ella crea conveniente.
El tiempo de esperar para Morgan había llegado a su fin, pues en la entrada de aquella construcción una persona se asomó; se trataba de un hombre de larga cabellera negra, a Morgan le recordó a Gajeel en ese aspecto mientras que en lo demás era completamente diferente, pues este hombre usaba una larga gabardina negra con bordes en gris, zapatos punteagudos, y en su mano sostenía un libro cuya portada podían distinguirse tres letras...
"E.N.D"
A Morgan le resultó extraño, ¿Quién llevaría en estos tiempos un libro en las manos? Aunque...eso también le ayudó a deducir una sola cosa: Si esa persona estaba cargando aquel libro, y estaba oculto en una construcción muy apartada de la civilización, eso quería decir que ese hombre...o era un hermitaño, o tramaba algo; incluso, ahora que lo notaba, aquél hombre despedía mucha energía negativa...energia demoníaca. Para Morgan fue suficiente.
Aquél hombre miraba su entorno, como si estuviera esperando a alguien, luego de unos minutos dio media vuelta y regresó al interior de la construcción. Ese fue el momento de actuar para Morgan; de una u otra manera, tenía que infiltrarse dentro de esa construcción e investigar todo lo que pudiera sobre esa persona, e incluso tal vez...desenmascarar a Natsu de una vez por todas
-Creo que... -musitó Gajeel al echar un vistazo a todo lo que ya habían leído Laxus y él, lo que ya fue más de la mitad de la biblioteca-, estoy empezando a perder la paciencia.
-Concentrate, Gajeel -le pidió el rubio mientras se concentraba en leer el libro que tenía en las manos.
-No importa cuántos haya leído, no encuentro nada relevante acerca de "Criaturas de la Oscuridad" o de "Demonios". ¿Tan sólo existen los demonios?
-Sí, existen -confirmó Laxus con seriedad, y con la mirada fija en su libro.
-¿Estás hablando en serio? -interrogó el Dragon Slayer del metal al acercarse más a su compañero-. ¿Qué, a caso ya viste uno?
-No... -
-¡Ja! -se burló Gajeel-. ¡Lo sabía!
-LUCHÉ con uno -prosiguió Laxus. Gajeel guardó silencio-. Y, obviamente, no fue nada bonito.
-¿Qué, pe...? ¿Pero cuándo lo hiciste?
-Fue...hace demasiados años, yo era un adolescente; fue después de realizar mi primera misión de rango S y, creyendo que era inmortal y todo poderoso, tomé la gran idiotez de luchar contra esa cosa. Al final...bueno, terminé en la enfermería como por medio año sufriendo tratamiento tras tratamiento.
-¿Y...? ¿Y cómo era ese demonio? -quiso saber Gajeel, aún estupefacto por escuchar lo que Laxus le estaba contando.
-Pues...no lo recuerdo muy bien, sólo que este tenía un solo y enorme ojo; además, se la pasaba diciendo algo sobre "Un precio que debía pagar". Era un dolor en el trasero.
-Eso me suena a inventado -dijo Gajeel con un aire de decepción-. Para mí que te encontraste con un simple monstruo y ya.
-No me creas entonces, no sé para qué preguntaste.
-Pues porque... -
Un ruido en el exterior de la biblioteca llamó la atención de ambos Dragon Slayers, inmediatamente voltearon en aquella dirección y permanecieron así hasta que lo que sea que haya sido se revelara; pasaron cinco segundos, los cuales se sintieron como cinco minutos, y nada apareció. Ambos creyeron que había sido algún animal salvaje.
Entonces el techo colapsó sobre sus cabezas, Laxus y Gajeel reaccionaron justo a tiempo para evadir los escombros saltando en diferentes direcciones; Gajeel cayó sobre su espalda, rodó sobre sí mismo y al levantar la mirada alguien ya se encontraba frente a él.
-¿Pero qué...? -la pregunta quedó flotando en el aire pues aquella persona le soltó tremendo derechazo en la mandíbula que lo mandó a volar hasta estrellarse contra la pared a sus espaldas, incluso la atravesó.
-¡Gajeel! -exclamó Laxus.
El rubio usó su magia Mata Dragones para impulsarse, moverse a la velocidad del relámpago, hasta quedar detrás del sujeto que atacó a Gajeel; preparó su puño derecho para golpearlo pero en una milésima de segundo otro desconocido apareció frente a Laxus. Eso no lo detuvo.
-¡Puño del Dragón del Rayo! -gritó a todo pulmón mientras soltaba el ataque.
El segundo desconocido bloqueó por completo el ataque sujetando el puño de Laxus con una fuerza inhumana, lo que dejó estupefacto al rubio; su oponente agarró a Laxus del antebrazo con la otra mano y tiró de él hasta azotarlo contra el suelo, el impacto fue tan potente que el suelo se agrietó. Laxus no se dejó vencer tan fácilmente, giró la muñeca de la mano donde lo estaban sujetando y tomó el antebrazo de su oponente; se impulsó con las piernas para ponerse de pie y aprovechando esa acción le hizo la misma movida al desconocido: Estrellarlo contra el suelo. Además levantó el brazo derecho para golpearlo en la cara.
El primer desconocido volteó rápidamente y un silbido salió de sus labios, en un instante un enorme tornado apareció de la nada y levantó a Laxus por los aires; perdido entre todos esos fuertes vientos se encontraba el primer desconocido, moviéndose como una águila en pleno vuelo con un sólo objetivo. Se inclinó hacia adelante y salió disparado como una bala hacia Laxus hasta que golpeó su abdomen con el puño derecho. Laxus perdió todo el aire en sus pulmones. El segundo desconocido levantó el puño izquierdo en un gancho ascendente y golpeó con fuerza la quijada de Laxus, luego giró en su eje, contrajo la pierna derecha y pateó el abdomen del rubio, enviándolo contra el suelo.
Laxus iba en picada y a unos centímetros del suelo fue fue atrapado por el primer desconocido del cuello y arrojado contra el suelo como si de un simple costal de papas se tratara. Laxus escupió sangre de su boca; apenas podía sentir sus piernas y brazos, eso y que no lograba respirar nada bien. Estaba mal herido, demasiado.
-¿Qué está pasando? -fue lo que pensó el Dragon Slayer del Rayo-. Los ataques de estos sujetos son más fuertes de lo que imaginé. No puedo levantarme.
El segundo desconocido bajó de los aires y al momento que sus pies tocaron el suelo se dirigió hacia Laxus y el primer desconocido.
-A duras penas pude defenderme...y apenas puedo mantenerme despierto. Estoy perdiendo...la consciencia. Me estoy desmayando.
El segundo desconocido se detuvo una vez estaba frente a frente con Laxus, mirándolo como escoria.
-Gajeel...Gajeel creo que está inconsciente. Él no es de perderse una batalla, y menos dejarse ganar. Creo...argh...debí haber hecho más por el gremio.
-Hay que aniquilarlo -dijo el segundo desconocido-. Se convertirá en un obstáculo si aún vive.
-El Maestro ordenó que toda su clase muriera -agregó el segundo desconocido.
-¿"Mi Clase"? -se preguntó Laxus-. ¿De qué...?
-Eliminalo ahora -ordenó el primer desconocido.
El segundo inhaló un poco de aire para soltar otro silbido, y Laxus ya sabía que ese sería su final.
Una explosión al frente de ellos llamó su atención, escombros salieron volando por todas partes, y una intensa aura mágica se manifestó; hubo una especie de movimiento que levantó una nube de escombro, luego silencio. Ambos desconocidos voltearon a su alrededor para encontrar aquella manifestación mágica...o más bien, la persona que realizó aquella manifestación; segundos después el primer desconocido recibió un puñetazo en la cara que lo mandó a volar, algo pasó como una exhalación al lado derecho del segundo desconocido y lo golpeó en el abdomen dos veces, un puñetazo en la cara y una patada en las costillas que lo arrojó unos metros hacia atrás.
Laxus levantó la mirada y se encontró con Gajeel en su forma de Dragón de Hierro de la Sombra Negra.
-Gajeel... -musitó Laxus con gran asombro al ver a su compañero de gremio con semejante cambio-. Creí que ya no te podías convertir en sombra desde los juegos mágicos.
-Aún puedo -aclaró el Dragon Slayer al tenderle la mano al rubio para ayudarle a levantarse-, por un corto período de tiempo. ¿Cómo estás?
-Apenas puedo levantarme -respondió Laxus al ponerse difícilmente de pie, llevó una de sus manos a su costillar derecho para mitigar un poco el dolor-, y me cuesta respirar.
-Entonces te volviste blando -dijo Gajeel repentinamente. Laxus estaba confundido.
-¿Qué cosa dijiste? -cuestionó bastante ofendido por las palabras de Gajeel.
-Que te volviste blando -repitió Gajeel como si nada-. Antes pudiste resistir una paliza mía y de Salamander, NOSOTROS DOS JUNTOS, y ahora me estás diciendo que un par de idiotas que ni siquiera conoces te están dejando contra las cuerdas. Ese no es el Laxus que conozco.
-¿No sentiste todos sus golpes a caso? Eran más potentes que... -
-¡Patrañas! -exclamó Gajeel con molestia-. Son simples pretextos para dejar que te ganen sin poner el más mínimo esfuerzo, y lo sabes.
-¿Qué?
-¿O será a caso que tu compromiso con Fairy Tail está desapareciendo? Te desconozco.
-¡¿Cómo dices tantas tonterías, Gajeel?! -replicó Laxus en voz alta-. ¡Yo en ningún momento dije que me iba a rendir! ¡¿Y cómo puedes poner en duda mi compromiso con el gremio?! ¡¡SON MI FAMILIA!!
-¡¡Entonces usa todas tus fuerzas para proteger a tu familia, Laxus!! -exigió Gajeel al darle varios golpes al pecho de Laxus con el dedo índice, como si lo estuviera retando-. ¡¡LEVÁNTATE Y AYÚDAME A PARTIRLES LA CARA A ESTOS IDIOTAS!!
-¡¡PUEDES APOSTAR A QUE LO HARÉ!!
Laxus se colocó en posición de combate y dejó salir toda su magia de Dragon Slayer, tanto fue, que la estructura misma de la biblioteca se sacudió, como si estuviera sucediendo un temblor.
El cuerpo del rubio aumentó dos veces su tamaño; sus piernas y brazos se llenaron de escamas y sus colmillos se manifestaron. Todo su cuerpo estaba cubierto por una capa de relámpagos amarillos. Por otro lado, Gajeel aumentó todo su poder, y cientos de sombras emergieron de su cuerpo. Dos de los más fuertes Dragon Slayers del gremio se estaban preparando para una gran batalla, y con un demonio que iban a sacudir el mismísimo reino de Fiore para ganarles a sus contrincantes.
Y hablando de ellos, los dos desconocidos se levantaron del suelo donde se encontraban tendidos y se reunieron para continuar con la pelea.
De una u otra manera...esto daría para largo. Una batalla que demostraría el poder destructivo de Fairy Tail cuando se lo tomaban en serio.
Erza sabía que si se seguía tardando en encontrar a Natsu, más cerca estaría el Consejo, sino también sus compañeros de gremio, en ganarle la partida y hacerle quién sabe qué cosas para "Salvarlo". ¿Entregarlo?¿Hacerle experimentos? ¿Encerrarlo de por vida por todos esos "Crímenes" que cometió? No lo sabía, y con un demonio que no se detendría para averiguarlo.
No era la primera vez que ella actuaba por su cuenta, después de todo...ella era una maga de rango "S", lo que quería decir que tenía mucha experiencia en el campo. DEMASIADA experiencia. Lo primero que optó por hacer fue investigar en los pueblos más cercanos en busca de alguna señal de Natsu, las cuales posiblemente estarían disfrazadas como caos y destrucción... desgraciadamente. ¿Porqué Natsu estaba haciendo eso? ¿Qué quería probar? Y más importante, ¿Qué ganaba con eso? Otra tercia de preguntas que necesitaba desesperadamente una respuesta. Y Erza las iba a encontrar.
Buscó por cuatro pueblos cercanos, y desafortunadamente Natsu ya se le había adelantado, pues ahora no eran más que una sombra de lo que una vez fueron; destrozados, reducidos a cenizas, casi borrados de la existencia. No quedaba nada, ni un sólo sobreviviente. Erza deseaba con todo si corazón que la inexistencia de sobrevivientes se debiera a que el Concejo ya los evacuó a una zona segura, y no porque...bueno, no quería ni pensarlo, pero Natsu no le dejaba muchas opciones. Era siguió buscando.
Habían transcurrido horas desde que se fue de Fairy Hills, y aún no encontraba señal alguna de Natsu, lo que era bastante extraño porque el pelirrosado era cualquier cosa, excepto cauteloso, y menos en estos momentos. ¿Qué estaba pasando? ¿Será a caso que el Capitán Lahar del Consejo ya movilizó a sus hombres para que, en cualquier lugar donde Natsu atacara, borraran todas las pistas de a dónde se dirigía? Eso ya sería demasiado, incluso para el Consejo mismo; aunque, con tal de conseguir lo que están buscando, ellos harían cualquier cosa. Así que era una posibilidad. Erza no se iba a rendir, y seguiría adelante hasta dar con él; de alguna u otra manera, tendría que encontrar algo, incluso por accidente.
Frente a ella había un sendero, y por obviedad lo tomaría, deseando que la condujera a algo mejor, o mínimo a una diminuta señal. Ya a mitad del sendero, Erza sintió una pequeña señal de poder mágico siguiéndola desde arriba, por los árboles; en una milésima de segundo invocó su armadura de velocidad y desapareció en un parpadeo, usó los árboles para impulsarse hacia arriba, doblar a la derecha, e impulsarse hacía en frente para atacar a su misterioso seguidor; atacó, y sorpresivamente aquella persona bloqueó el ataque con una gran espada, y lo curioso de esa espada, es que Erza la reconoció a la perfección. La pelirroja retrocedió dando una voltereta hacia atrás y contempló a su oponente, quien no dejaba de señalarla con esa gran espada, la cual estaba hecha enteramente de hielo.
-Gray -gruñó Erza con el ceño fruncido.
El mago de la alquimia de hielo, Gray Fullbuster, permaneció en su pose defensiva sin quitarle la mirada a su compañera de gremio.
-¡¿Vas a buscar a Natsu, Erza?! -preguntó de forma sarcástica. El sabía que era más que obvio, al menos desde su punto de vista -. ¿Porqué te empeñas en seguir yendo contra las órdenes del Maestro, incluso contra tu propio gremio?
-¿Y tú sigues insistiendo en que Natsu es capaz de herir a sus compañeros? -preguntó Erza, imitando el mismo tono con el que habló Gray, como si se estuviera burlando de él-. Deberías admitir que estás haciendo esto por otro motivo en especial.
-Yo no supongo ni finjo nada, Erza -corrigió Gray, luego le echó una mirada acusatoria a la pelirroja-. Pero sí voy a admitir que hago esto por algo más.
-¿Cuál es tu motivo?
-¡¿Ya lo olvidaste?! -exclamó Gray hecho una furia-. ¡¡ESTO ES POR JUVIA!!
Gray se colocó en posición y salió disparado hacia Erza con su espada al frente, listo para atacar sin piedad alguna. Erza no se quedó de brazos cruzados, así que optó por usar una de sus nuevas armaduras que había adquirido en muchos de sus viajes por todo el reino de Fiore; manifestó su magia de Exquip y todo su atuendo cambió en un parpadeo. Fray lansó su ataque...el cual fue fácilmente bloqueado por Erza; el destello de luz que indicaba el cambio de armadura en Erza dejó de brillar, revelando así su nueva armadura: La Armadura del Guerrero Invernal.
-¿Vas a comenzar a jugar sucio, Erza? -quiso saber Gray sintiéndose decepcionado de su compañera de gremio.
-¿"Jugar sucio", Gray? No -Erza apretó la empuñadura de la espada que estaba sujetando con mucha más fuerza, torció su pie izquierdo hacia la derecha para tener una mejor maniobrabilidad-. A esto...se le llama estrategia. Ya deberías saberlo.
Erza realizó un rápido movimiento con su espada hacia la derecha, eludiendo el contacto con la espada de Gray, giró más todavía un golpeó al mago de hielo en el abdomen, para luego soltarle una patada en el mismo punto. Gray retrocedió, mirando incrédulo a Erza.
Hace algunos años, no muchos en realidad, Erza encontró un local donde vendían diferentes tipos de armaduras: Armaduras raras, legendarias, e incluso armaduras malditas. La pelirroja entró a ese establecimiento para echarle un vistazo y saber qué tipos de armaduras había ahí; algunas la maravillaron, otras le parecieron muy simples, incluso las "Legendarias", eso no era lo que estaba buscando. El dueño del local, intrigado por la exigente clienta que le tocó atender en ese día, le pidió que esperara unos momentos ya que le mostraría un par de armaduras que podrían gustarle, o sino podría elegir una espada mágica como compensación; pasaron diez minutos luego de que el dueño entrara a su almacén para buscar las mencionadas armaduras, y después, una vez que las encontró, las colocó sobre su mostrador para que Erza pudiera verlas mejor.
La primer armadura era muy antigua, se podía ver por el diseño que tenía y los detalles que la adornaban; pues esta era más robusta que la anterior, de color azul claro aunque un poco opaco, como la que usaban los caballeros de antaño, y no mostraba ningún signo del género de su usuario, es decir, era una armadura "Neutral", a falta de una mejor palabra. Esta era conocida por el dueño como: La Armadura del Guerrero Invernal. Con la capacidad de resistir muy bajas temperaturas y los ataques del elemento de hielo.
La segunda armadura era...extraña, por ponerlo de una forma; contaba con la parte completa del dorso, que esta sí se notaba que era para mujer por su esbelta figura, no tenía protecciones para los brazos pero sí para piernas, de color café oscuro con los bordes pintados a mano de rojo, y los guantes eran MONUMENTALES, más grandes que su cabeza. Esta armadura, según el dueño de la tienda, le proporcionaba al usuario una fuerza inhumana, capaz de partir un continente entero a cambio del treinta por ciento de la magia de su anfitrión, y una densa resistencia a los ataques físicos. Esta...era la Armadura de Hércules.
¿Será a caso que Hay está en lo cierto al decir que Erza hizo trampa al invocar una armadura que podía reducir sus ataques con base en magia de hielo para ganar la pelea? ...puede ser, pero eso también lleva a las otras armaduras que la pelirroja poseía; la Armadura de la Emperatriz del fuego, y la Armadura del Relámpago. Esas dos armaduras podían hacerle frente a sus otros dos compañeros, Natsu y Laxus, sin embargo...eso no los detuvo a ellos dos por ningún motivo, y vaya que le dieron pelea. Así que, para Erza, Gray se estaba comportando como un niño pequeño al decir que estaba haciendo trampa.
-Estrategia o no... -masculló Gray al crear otra espada de hielo, y empuñarla con su mano derecha-, esto que estás haciendo es llevar las cosas más allá del límite.
-¿Sigues sin entenderlo, Gray? -le cuestionó Erza al menear con desaprobación su cabeza-. Todos están llevando las cosas más allá del límite. Nadie está pensando claramente.
-¿Y tú sí?
-Yo trato de hacer lo que creo que es mejor.
-¿Y eso es escapar con Natsu para hacer su...?
-¡¡QUIERES CALLARTE DE UNA BUENA VEZ CON ESO!! -le gritó Erza bastante enojada, y un poco ofendida-. ¡¡Ya tuve suficiente de que me sigan reclamando eso mismo una y otra vez!! ¡¡Y todo por Lucy!!
-¡¿Y ella porqué nos mentiría, eh?! -interrogó Gray-. ¡Si lo dijo fue por algo!
-¡¡Pues porque ella está celosa...!! -Erza guardó silencio repentinamente, pues sabía que habló de más. Ella misma se había echado la soga al cuello.
Gray enarcó una ceja, confundido ante la respuesta de Erza.
-¿Qué? ¿De qué estás hablando? ¿Porqué Lucy estaría...? -gray dejó la pregunta incompleta, ahora, y pensándolo mejor, comenzó a conectar los puntos. Levantó al rostro y le hizo la pregunta que más temía Erza que le haría-: ¿Es cierto entonces, Erza? ¡¿Tú amas a Natsu?!
Tarde o temprano, y eso ya lo había pensado, sus compañeros del gremio se iban a enterar de su...relación con el Dragon Slayer, sólo que esperaba decírselos de una manera diferente. Y en otras circunstancias.
-¡¡RESPÓNDEME, ERZA!! -exigió Gray.
Erza cerró con fuerza ambos párpados, como si estuviera sufriendo mucho dolor, y respondió de una vez por todas. Ahora ya no tenía alternativa.
-Sí.
Gray se abalanzó sobre ella y la atacó con ambas espadas; Erza bloqueó el ataque con la suficiente fuerza para detenerlo, y ambos se quedaron en esa posición: Chocando espadas.
-¡¡ESO EXPLICA TODO ESTE MALDITO DESASTRE!! -le reprochaba Gray, colérico. Erza notó en sus ataques una gran diferencia.
-Gray... -trató de razonar con él, pero fue interrumpida de forma cortante.
-¡¡TE ESTÁS DEJANDO LLEVAR POR TUS EMOCIONES!! -le replicó-. ¡¡ESTÁS COMPROMETIDA!!
-N-no, yo... -
-¡¡NO ESTÁS PENSANDO CLARAMENTE!!
-¡Eso no es cierto, Gray!
-¡¡CÁLLATE!!
Gray ejerció más fuerza en el choque de sus espadas, de igual manera su poder mágico creció exponencialmente, impresionado a Erza en el acto; la potencia de la magia creadora de Gray comenzó a carcomer la espada del Guerrero Invernal que poseía la pelirroja, lo que para ella creía imposible. ¿Qué clase de impulso estaba obteniendo la magia de Gray en ese momento que no marcara la diferencia antes? Después de pensarlo, Erza lo dedujo con facilidad: Irá.
La ira es una monstruosa fuente de poder, impulsada por los más desesperados deseo de la persona; lo deja ciego, incapaz de comprender y razonar lógicamente. Lo único en la mente de la persona, es sólo un objetivo: Destrozar a quien se encontraba en frente. Desgraciadamente Erza era ahora esa persona; sin embargo, ella no quería que Gray terminara de esa forma. No quería que Gray se convirtiera en una más de las víctimas de este malentendido.
Erza realizó la misma movida que Gray y dejó fluir el resto de su magia, ahora la balanza estaba equilibrada y podría realizar su siguiente movimiento.
-¡Gray! -vociferó para llamar la atención del mago de hielo-. ¡Resolveré esto de una vez por todas! ¡Ya lo verás!
-¡¡NO DEJARÉ QUE TE ESCAPES, ERZA!! -sentenció Gray-. ¡¡YO TERMINARÉ CON ESTO, POR JUVIA!!
Erza levantó la pierna derecha y empujó a Gray hacia atrás para liberarse del choque de espadas, rodó hacia atrás sobre sí misma y se reincorporó para lanzarse hacia adelante con su espada al frente; Gray no perdió tiempo y recuperó el equilibrio para seguir atacando a Erza. Llegaron al centro del campo de batalla y chocaron una vez más espadas, para luego empezar un intercambio de ataques entre sí, una verdadera batalla de espadas; Gray atacaba el flanco derecho de Erza, y ella bloqueaba, eludía, y regresaba el ataque del lado contrario hacia Gray. El mago de hielo se agachó para bloquear uno de los ataque, giró, y extendió su pierna para hacer perder a Erza su equilibrio; la pelirroja reaccionó a tiempo y saltó para escapar de ese ataque, aprovechó ese pequeño impulso hacia arriba para enfundar su espada y usar su puño derecho para golpear a Gray en la cara, lo que en realidad sí funcionó. Gray retrocedió aturdido por el golpe en su mejilla derecha; Erza aprovechó esa oportunidad para seguir golpeando a Gray. Uno tras otro, Erza le soltó varios golpes hasta que sus nudillos se tornaron rojos; en un segundo, Gray bloqueó un puñetazo y asestó un rodillazo en el abdomen de Erza, haciéndola perder el aire en sus pulmones, esa era su oportunidad de emparejar las cosas; levantó el puño derecho a la altura de su cabeza y con el impulso extra golpeó con gran fuerza el rostro de Erza, haciéndola escupir sangre. No sólo una, cinco veces Gray golpeó a Erza en la misma zona, haciendo que su rostro se inflamara y deformara. Erza movió su cabeza hacia la derecha, esquivando el sexto golpe, y derribó a Gray al arrojarse hacia él. Ya en el suelo, ambos forcejeaban para liberarse del agarre del otro para seguir su, aparentemente, interminable batalla.
-Ya...ya bashta, Gray -suplicó Erza aún con sus labios y mejilla derecha inflamados, incluso también sentía que uno de sus dientes se había caído por los golpes del mago de hielo.
-tú deja de...complicar las cosas -dijo Gray apenas sintiendo su rostro para gesticular las palabras adecuadamente-. Natsu...debe pagar por lo que hizo.
-Él...do esh el mishmo de an'esh. Ya bajta.
-Erja... -musitó Gray.
Erza sintió algo sobre su hombro, volteó y alguien la arrojó hacia atrás, cayó con su espalda sobre el frío césped, levantó la mirada para ver quién la había arrojado...y su corazón dio un vuelco.
-¿Qué creen ustedes dos que están haciendo? -dijo aquella persona.
Erza se levantó del suelo y cambió su nueva armadura por su ropa del diario. No estaba segura de las intenciones del recién llegado, pero no iba a bajar la guardia sólo porque se trataba de un viejo conocido.
-¿Porqué estás aquí ahora, Gildarts? -le preguntó Erza en tono serio.
El hombre más fuerte de Fairy Tail miraba con desaprobación a Erza y a Gray, quien aún se encontraba sentado en el suelo con la mirada baja. Luego se dirigió a Erza.
-¿Cómo se te ocurre, Erza? -le preguntó. Erza estaba confundida.
-¿De qué estás hablando?
-¿Cómo puedes hacerle esto a un compañero de tu gremio? -interrogó al señalar a Gray sin apartar la vista de ella-. A TODOS tus compañeros.
-Yo lo hice nada de... -trató de replicar. Pero fue interrumpida por Gildarts.
-Sí, lo hiciste. Pusiste a todos en el gremio a pelear entre sí.
-Eso no es verdad.
-Oh, vamos, Erza. Sabes que sí es cierto -Gildarts dio un paso al frente-. Lucy te atacó, Elfman a Gray, y luego se desencadenó una batalla REAL dentro del gremio. Y todo porque quieres escapar... -
-Es mejor que guardes silencio, Gildarts -sentenció Erza al señalarlo con el dedo índice, como amenazándolo-. Como ya le dije a Gray muchas veces, YO NO QUIERO ESCAPAR CON NATSU; es sólo un maldito rumor que esparció Lucy. Eso no es real. Así que no vuelvas a decir eso, o perderé todo el respeto que tengo hacia ti.
-No me dejaste terminar -aclaró Gildarts. Erza levantó una ceja-. Me refería a escapar para IR TRAS NATSU. Los rumores del gremio no me interesan en lo más mínimo porque son eso: Simples rumores.
-¿Entonces a qué vienes?
-Escuché que Gray había escapado del gremio, y no fue muy complicado creer que te estaba buscando para... -Gildarts volteó a ver a Gray, y ambos intercambiaron miradas-, "Arreglar" las cosas. Así que traté de llegar lo más rápido que pude para detener su rabieta y regresarlos a ambos al gremio.
-No regresaré -dijo Erza seriamente. Gildarts volvió la mirada hacia ella-. La mayor parte de lo que dijiste es cierta, especialmente la parte donde dices que estoy tras Natsu. Porque voy a buscar a Natsu y a regresarlo a su verdadero yo.
-¿"Su verdadero yo"? -repitió Gildarts en clara confusión-. ¿A qué te refieres?
-Es difícil de explicar.
-Entonces más vale que empieces.
-Espera un momento... -musitó Gray al levantarse del suelo, y por la forma en la que lo hizo, se notaba a leguas que estaba pasando por mucho dolor-. No puedes estar hablando en serio, viejo.
-¿Gray...?
-Lo que está a punto de decirte Erza son puras patrañas, trata de convencernos para que creamos que Natsu es inocente cuando no lo es.
-Por favor... -trató de replicar Erza, pero fue interrumpida una vez más por Gray.
-Tú no viste lo que yo vi, Gildarts -dijo, ignorando completamente a Erza-. Hay demasiados heridos, pueblos destruidos, el mismísimo Capitán de las fuerzas armadas me lo dijo.
-¿Y cómo se llama ese Capitán? -quiso saber Gildarts.
-Lahar.
La sola mención de aquél hombre, hizo que los vellos de la nuca de Erza se le erizaran; y su estómago retorcerse.
-Natsu ya no es el mismo de antes, ahora no es más que un simple monstruo -terminó de decir Gray.
Erza rodó los ojos.
-Gildarts, no puedes creer nada de lo que dice Gray -dijo de manera indiferente-. Tú conoces a Natsu desde pequeño, dime, ¿A caso él haría algo así?
-No, no lo haría -Erza se relajó un poco, creyendo que por fin alguien le estaba dando la razón, y que probablemente pueda ayudarle con ese asunto-. Sin embargo... -
-¿Qué?
-Yo me mantuve esto en secreto por mucho tiempo -comenzó a decir Gildarts, lo que estaba preocupando a Erza-, pero en vista de las circunstancias...creo que es momento de que sepan la verdad.
-¿A qué te refieres? -preguntó Erza, llena de nerviosismo...y miedo.
-Natsu...no es un chico común y corriente.
-¿De qué estás hablando?
Gildarts dejó salir un suspiro, luego trató de encontrar las palabras para hablar.
En mi larga vida, he tenido demasiado enemigos al igual que contrincantes, pero sólo uno de ellos me llegó a lastimar mucho más que el mismísimo Acnologia: Se llamaba Gokkhan, el demonio de la sangre hiriente. La pelea contra él fue brutal, tardé medio año en recuperarme, e incluso hoy en día aún vivo con las secuelas de aquél enfrentamiento; gracias a eso, pude desarrollar...cierta "Habilidad", la cual me permite identificar una pisca del poder demoníaco de cualquiera que se me ponga en frente. No me había encontrado con nadie con ese grotesco rasgo...hasta que me topé con Natsu.
Creí que era un error, que terminé traumado por la batalla contra Gokkhan, pero con cada vez que convivía con Natsu, esa diminuta manifestación de poder demoníaco se hacía más presente.
El Maestro me pidió no decir nada, porque muy probablemente desataría el pánico y el miedo en el gremio, y Natsu se convertiría en un marginado; él apenas era un niño, y a pesar de eso, nadie merece tener un destino como ese.
Tanto Gray como Erza estaban boquiabiertos, y por varios segundos hubo silencio entre todos. Hasta que Gildarts lo rompió.
-Ahora lo saben -musitó.
-Entonces... -susurró Erza, atónita.
-...eso lo confirma... -masculló Gray mirando al suelo.
Erza y Gray se levantaron del suelo rápidamente y dijeron lo que estaban pensando en ese momento.
-El poder demoníaco está controlando a Natsu -Dijo Erza.
-Natsu aceptó ese poder y ahora quiere destruirlo todo -y Gray el mismo tiempo.
Ambos intercambiaron miradas. Miradas de enfado.
-¡¿Sigues con eso, Gray?! -exclamó Erza-. ¿Es que a caso no quieres ver las cosas? Natsu es la víctima.
-¡¡Tú eres quien no quiere ver las cosas como son, Erza!! -replicó Gray el fulminar a la pelirroja con la mirada-. ¡Natsu ahora es un demonio! ¡Por eso destruye todo a su paso!
-Chicos... -quiso intervenir Gildarts.
-¡Ya dejar de ser tan cerrado de mente, Gray!
-¡Y tú deja de victimizar a Natsu!
Pero ninguno de ellos se lo permitía. Así que cansado de sus discusiones infantiles, se levantó del sueño y golpeó con fuerza el sueño bajo sus pies, provocando que este se dividiera en cientos de grietas. Ambos chicos dejaron de gritar.
-Ya fue suficiente -declaró Gildarts-. Esta pelea infantil termina ahora. Gray... -
Gildarts se dirigió al mago de hielo, y este se limitó a mirarlo de reojo.
-¿Qué?
-Regresa al gremio inmediatamente -le ordenó con voz autoritaria.
-¡¿Qué tonterías dices, viejo?!
-Haz lo que te estoy diciendo, Gray. Ya basta de esto.
No importa cómo lo viera Gray, Gildarts parecía hablar muy en serio, ni siquiera lo reconocía. Tal parece que ahora sí se estaba tomando el asunto de Natsu muy en serio. A Gray no le quedó de otra más que guardar silencio, y regresar por donde vino.
Ahora Gildarts se refería a Erza.
-Eso va para ti también, Erza -dijo sin cambiar el tono de su voz-. Y te quedarás en Fairy Hills hasta que regrese el abuelo.
Gildarts no esperó por la respuesta de la pelirroja y dio media vuelta para comenzar a caminar en dirección al gremio.
Erza permaneció callada por unos segundos, con la mirada gacha; hasta que por fin dijo algo.
-No.
-¿Qué? -le cuestionó Gildarts al dejar de caminar.
-Dije que no -aclaró la maga de la armadura.
-No estoy bromeando, Erza.
-Yo tampoco, Gildarts.
-¿Porqué sigues complicando más las cosas?
-Yo no complico nada -comentó Erza en tono calmado y sereno-, sólo hago las cosas como creo que deben hacerse.
-¿Y cómo es eso?
-De la manera correcta.
-¿Y eso qué implica?
-Que voy a buscar a Natsu sí o sí.
–Bueno... –Gildarts dio media vuelta para ver frente a frente a Erza y le dedicó una sería mirada, que para Erza, ocultaba cierta determinación–. Eso sólo pasará si te dejo hacerlo.
Y para la maga de la armadura, eso sonó como a un reto; lamentablemente para ella, la batalla que tuvo contra Gray la dejó con muy poco poder mágico, apenas podía permanecer de pie. ¿Cómo podría enfrentarse a Gildarts en esa condición? Pues ella encontraría la manera; no dejaría que nada ni nadie se interpusiera en su camino para buscar a Natsu y ponerle fin a este asunto, ni siquiera sus compañeros de gremio.
Erza se disponía a ponerse en posición de combate cuando un fuerte viento apareció de la nada, un viento que con cada segundo que pasaba se hacía más fuerte, tanto, que la tierra bajo sus pies comenzó a elevarse, formando así una nube que limitaba la visión; en ese momento Erza sintió cómo alguien la tomaba del brazo y tiró de ella. Apenas lograba ver algo, pero ni siquiera tanta tierra nublado su visión le impedía reconocer la mata de cabello azulado frente a ella.
–¿Wendy?
–¡No perdamos tiempo, Erza! –dijo la joven Dragon Slayer del cielo sin aminorar el paso–. ¡Debemos perder a Gildarts rápidamente!
–¡No podemos huir de él! ¡Tenemos que enfrentarlo!
–¡Nosotras dos juntas no podríamos contra él! ¡Es muy poderoso! –Erza y Wendy seguían alejándose del área, sorpresivamente nadie las estaba siguiendo, lo que estaba preocupando a la pelirroja, pues creía que se trataba de una trampa–. ¡Además hay cosas más importantes!
–¡¿Qué cosa puede ser más importante?! –quiso saber Erza.
–¡¡Yo sé dónde se encuentra Natsu!!
Y ante esa afirmación, la mente de Erza metafóricamente explotó por la sorpresa, y una nueva sensación de esperanza inundó su cuerpo de pies a cabeza.
CONTINUARÁ...
¡¡JÓVENES APRENDICES, ES UN GUSTO VOLVER A ACTUALIZAR ESTA MAGNÍFICA HISTORIA!!
Lamento mucho la demora. Ahora, como algunos habrán notado, este capítulo fue actualizado sin previo aviso. ¿Qué quiero decir? Que se agregaron nuevo contenido, por lo que este y el anterior capítulo han aumentado su contenido, y eso se debe a una sola razón: Este Fic tendrá una nueva estructuración. Cada capítulo será más largo para su mayor disfrute, como dije antes: Este arco será el más complicado y desgarrador, por lo que es necesario expandirlo aún más para plasmar mejor los sucesos de la misma. Créanme, es para mejor.
Ojalá le den una oportunidad a esta nueva estructura, y me digan qué les parece. Espero con ansias sus comentarios al respecto.
Sin nada más qué agregar, me despido. Raizerbak se larga a dormir. Paz
