Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)
Harén de Harry.
HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.
SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.
10: ¿Cuan bueno es Harry Potter?
Llegó el sábado en la mañana y eso significaba: La reunión de los profesores, sobre cómo iban los alumnos.
—Cuando le pregunté a Potter, como lograba realizar sus pociones. Él me contestó: Mis tíos me obligaban a cocinar, para ellos. Y crear una poción, es muy similar a cocinar, solo que, en este caso, no solo bebes la poción, sino que puedes aplicarla en la piel. —Dijo Severus, sorprendiendo a todos los maestros. —Las Pociones de Potter son perfectas, faltaría decir más. Nunca antes, pensé en crear esa comparación, entre poción y preparación de alimentos, pero le ha dado excelentes resultados a Potter, y creo que muy pocos alumnos, especialmente los Sangre Pura, podrían llegar a verlo así.
Filius asintió. —Potter, se asegura primero, de haber entendido la teoría y la explicación sobre el hechizo en cuestión, pidiéndome repetirme, y luego realiza los hechizos, teniendo excelentes resultados. —Los profesores sonrieron, menos McGonagall, quien agachó la mirada.
— ¿Ocurre algo, Minerva? —preguntó Albus.
La mujer subió su mirada y sonrió, de forma maternal. —Yo... he estado siendo un poco dura, con Potter. —Admitió Minerva, antes de mirar al director de la casa Ravenclaw. — ¿Él mismo, te dijo el motivo por el cual pedía repetir las explicaciones?
Los ojos de Severus, se entrecerraron. —Subdirectora, ¿algo que quiera compartir, con los demás?
Minerva tragó saliva y asintió.
Recuerdo
Minerva suspiró. —Potter, ¿cree haberlo entendido bien?
—Sí. O al menos, eso espero. —dijo el chico, mirando sus notas, y luego susurrando el número de la página, para comenzar a tomar algunas notas, después miró el botón que debían de convertir en un escarabajo. Agitó la varita, y este se transformó. —Agradezco haber asistido a la Academia de Coruscant.
Fin del Recuerdo
—Coruscant —murmuró Aurora. — ¿Qué es eso?
—Lo ignoro, pero... quizás, sea algún tipo de... academia mágica, o algo así —aventuró McGonagall, con algo de extrañeza.
Albus tenía el ceño fruncido. Siendo él, el líder de la CIM (Confederación Internacional de Magos), tenía conocimiento de todas las academias mágicas europeas, y jamás había escuchado sobre Coruscant. Pero no solo era preocupante, el hecho de desconocer ese planeta, sino que, además, no sabía si estarían de su parte, o de parte de Tom.
—Tendría sentido —dijo el profesor Flitwick. —Potter, siempre lee en el libro varias veces, y repite en voz alta la lección, para que yo le diga que lo ha entendido bien, antes de realizar el hechizo.
Minerva lanzó una risilla. —Como James, solía hacerlo en aquellos primeros años, ¿no?, es bueno en Transformaciones. Para haber sido un niño, que pasó tanto tiempo lejos del mundo mágico, se desenvuelve muy bien con su varita.
Dumbledore gruñó. —Varita de Tilo Plateado y Fibra de Corazón de Dragón. No de Acebo y Pluma de Fénix.
—El chico solo desea ganar puntos para su casa. Está bien que pregunte, y que siga buscando conocimiento. —Dijo Severus sonriente. —Poción curadora de forúnculos y poción antídoto para venenos comunes, le han salido estupendamente bien. Ha venido a preguntarme, por algún libro sobre pociones de curación, y libros de Medimagia.
—Es verdad. —Dijo Flitwick. —Potter ha ganado muchos puntos, e intento ser inflexible y no verlo, únicamente como el Hijo de Lily, pero es indudablemente, muy bueno en los Encantamientos.
—Encantamientos, transformaciones, pociones... —dijo Minerva. —Es como tener a James y Lily, en uno solo.
—Ya te informaré, Severus, que tan bueno es el joven Potter en vuelo. —Dijo Rolanda, burlona. El profesor gruñó y asintió.
Dumbledore se sentía inseguro, con respecto a Harry. El chico era muy bueno, en diversos temas mágicos. Claramente, estuvo cerca de tutores mágicos, luego de lo ocurrido con los Dursley. Comenzó a temer, que Harry pudiera convertirse, en un nuevo Lord Oscuro; debido al odio que pudiera tenerles a los Muggles, especialmente cuando recordó esa especie de discurso, dado a los chicos de séptimo año, en las mazmorras de Slytherin, sobre no tenerle respeto al Lado Oscuro. Ya era suficientemente malo, solo con Tom, queriendo ver el mundo arder, pero... ¿Y si estuviera en camino, de ver el nacimiento de un nuevo Lord Oscuro, a causa de su decisión de que Harry fuera criado por los Dursley? El plan siempre fue, que Harry viera al Mundo Mágico, como un lugar donde estar a salvo, pero, ¿y si Harry condenaba a los Muggles al completo, solo por haber visto, la maldad de cuatro? Esto era malo. Se suponía que Harry, sería quien acabaría con la oscuridad para siempre. No que reemplazaría, la oscuridad que traía Voldemort, con él mismo.
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Luego del almuerzo, los Slytherin y los Gryffindor, fueron al campo de Quidditch, para su clase de vuelo.
Malfoy solía hablar sobre él, volando, y escapando de helicópteros Muggles.
Daphne, dijo que su madre le había enseñado a volar, desde sus ocho años.
Algo similar, con varios Mestizos y Sangre Pura, de varias casas.
Aquella mañana, durante el desayuno, llegó una carta para Harry, con el logo de Gringotts. Al palpar el sobre, encontró algo duro, al mirar en el interior, encontró dos llaves, una de ellas era verdaderamente muy antigua.
Estimado Sr. Potter.
Le hago entrega de la llave, y el Traslador para la casa Potter. La casa en El Valle de Godric ha sido remodelada, los muebles también, y ha sido exorcizada emocionalmente. Y las Salvaguardas han sido realzadas, así como las barreras anti-Traslador y anti-aparición, han sido derribadas.
Y lo mismo, con el castillo Potter, en Caverswall. Además, las Salvaguardas han sido reforzadas en el castillo.
ATTE.: Ragnok, Duende Potter.
Finalmente, luego de la adormecedora clase de Historia de la Magia, los Slytherin, se encontraron con las otras tres casas.
— ¿No se suponía, que únicamente estaríamos con los Gryffindor? —preguntó un confundido Blaise, y todos asintieron.
—Eso creí yo —dijo Millicent, quien no entendía nada.
—Como sea —gruñó Harry, mientras que los Slytherin se posicionaban, al lado de la escoba.
—Cada uno, al lado de una escoba, para ser agarrada con la mano derecha. —Ordenó la profesora Rolanda McGonagall, esposa de la subdirectora y maestra de Transformaciones. —Van a extender sus manos y gritarán: "Arriba", luego les indicaré el resto.
— ¡ARRIBA! —Exclamaron todos, y la escoba de Harry, llegó a su mano inmediatamente. Lo mismo con Susan Bones, Daphne Greengrass, Blaise Zabini, Terry Boot, Seamus Finnigan, Dean Thomas y las hermanas Patil. En algunos casos, las escobas rodaban por el suelo, o no se movían en lo más mínimo, finalmente, la escoba llegó a manos de todos, tras unos veinte minutos, y la profesora pasó, a enseñarles a sujetar la escoba, sin deslizarse, y a sentarse en ellas, debidamente. Los Gryffindor rieron, cuando la profesora le dijo a Draco que había estado sujetando y sentándose incorrectamente en su escoba, todo ese tiempo.
Pronto, todos estaban en el aire, algunos fueron salvados, y otros pudieron volar con calma.
Esa misma noche, Harry usaría sus poderes en la Fuerza, para hipnotizar a las personas, fantasmas o cuadros, para ser invisible, y poder ir hacía el tercer piso, al lado oeste, para descubrir qué era lo que estaba pasando, allí. Y, por si le hacía falta, llevaba su Sable original, y ya lo había desplegado, con la hoja de acero. Según lo que tenía entendido, la tecnología no funcionaba bien en el castillo, a causa de la gran cantidad de magia presente, así que usaría aquello, que era solo un sistema intrincado de ingeniería y herrera, para permitirle ocultar y liberar la hoja de la espada.
Se tardó más, de lo que hubiera podido querer, pero consiguió llegar a su destino, miró dentro de una habitación, encontrándose un montón de sillas apiladas y luego, en otra habitación, encontró a un Cerbero inmenso. — ¿En qué están pensando, para tener esto en el castillo? —se preguntó Harry, incrédulo.
Salió de allí, asegurándose de no molestar a la criatura, y fue a la habitación de las sillas, encontrándose con un espejo hasta el techo, y con un marco muy trabajado, se acercó y encontró un raro mensaje en él: «Oesed lenoz aro cute don isara cut se onotse». Por un llamado de la Fuerza, bajó su cabeza y vio el reflejo en la hoja de su sable. — "Esto no es tu cara, sino de tu corazón el deseo" —susurró. Bajó su mirada, y sonrió: Era él, junto a sus padres biológicos, a sus padres adoptivos, y a sus amigas: Hermione, Daphne, Padma, Susan, Aayla y Maris. Pronto, todos desaparecieron, y se vio a sí mismo, con su camisa escarlata y una túnica color beige, con el sable negro en una mano, y el anaranjado en otra, con un ojo verde y el otro rojo, y con sus amigas, empuñando sables de luz, a cada lado, con sables de diversos colores. —Algunas siguiendo el camino lumínico de la Fuerza, y otros el camino oscuro. —Pensó Harry, antes de sonreír. Entonces, empleó magia y la Fuerza en sus ojos, viendo más allá de la ilusión en el espejo, y se sorprendió, ante lo que estaba en el interior del objeto. Rebuscó un poco, y fue hacía las sillas apiladas, quitó una tuerca, y sacó su varita. — "Engorgio" —la tuerca creció. Solo hacía falta concentración, visualización, y deseo de cambio, para que una transformación surtiera efecto, y pronto, la cuerda, se transformó en un cristal ovoide rojo. Estiró su otra mano, hacía el espejo, y empleó la Fuerza en él, imbuyendo la superficie cristalina, pero la Fuerza Lumínica, no le permitió atravesar el espejo, entonces, cambió a la Fuerza Oscura, y logró modificar la estructura molecular del cristal, logrando atravesarlo, agarrar el objeto del otro lado, enseñándole una piedra, en parte de cristal, y en parte sólida, miró el huevo y lo modificó, colocándolo dentro del espejo, antes de salir de allí. —La Piedra Filosofal. —Pensó incrédulo. — ¿Qué está haciendo aquí?
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Dumbledore despertó sobresaltado, cuando varios de los objetos de su oficina comenzaron a sonar, se colocó sus pantuflas y fue rápidamente, hacía la oficina, palideciendo. — ¡El espejo! —pensó, mientras corría. Las alarmas estaban encendidas, así que alguien entró en la habitación del Espejo. Las alarmas de magia negra, estaban a todo dar, si no tuviera las Salas de silencio, todos hubieran escuchado el escándalo en la oficina. — ¡Si las alarmas de Magia Negra están encendidas, significa que Tom, ha encontrado el Espejo! —ingresó en la habitación, y apagó la alarma, tembló al sentir la magia negra reticente en la habitación, y caminó hacía el espejo, realizó un encantamiento No-Verbal, encontrándose con que... — ¿La Piedra, aún está aquí? —se preguntó incrédulo. Salió y fue a la habitación de Quirrell, abrió la puerta con un hechizo sencillo y suave, agitó su varita, pero quedó confundido, al descubrir que la Piedra no estaba en la habitación del hombre. Agitó su varita, teniendo el ceño fruncido, y parpadeó confundido, pues la Piedra no estaba allí. —Si no fue Quirrell, ¿entonces quien tiene la Piedra? —se preguntó.
(N/A Diego: Juro que será la última vez, que recalque el matrimonio entre Rolanda y Minerva)
