Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

16: El Hombre de las Dos Caras.

―Señor Potter, señoritas Granger, Greengrass, Patil y... Bones ―dijo Quirrell. Su maestro y él, habían esperado toparse solo con Potter. No con un grupo de alumnas, de Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff.

Hermione miró el espejo detrás de Quirrell, y luego a Harry. ― "Harry" ―susurró.

― "Lo sé, tranquila" ―dijo él.

―Esperaba encontrarme con usted, señor Potter... ―dijo Quirrell. ―Pero... no con las señoritas. ―Chasqueó los dedos, y unas cuerdas descendieron del cielo, pero fueron detenidas por la Telequinesis de las chicas, y Harry. ― ¿Cómo...?

Harry sonrió, aun con los labios juntos. ―Soy así de bueno. ―Alargó su mano, y Quirrell abrió los ojos, sorprendido, al ser mandado a volar, contra una pared.

―Impresionante, Potter. ¿Qué más tienes...? ―Harry se colocó ante él, en un segundo, cosa que sorprendió a Quirrell.

¡Lumos Solem! ―exclamó, cegando a su enemigo, quien recibió un puño en la nariz, con la fuerza física de Harry, aumentada gracias a la magia, que mandó a volar a su enemigo, se escuchó como los huesos del cráneo se quebraban, mientras que cuerpo de Quirrell atravesaba de lado a lado, el espejo, y un grito ahogado salía de él. ―Estás débil, Quirrell. Ese paracito que tienes, está devorando tu magia. Ya no eres nada. Pero... creo que no lo eras, desde antes de que se iniciara este año escolar, ¿verdad?

―Maldito, Potter ―gruñó Quirrell, mientras chasqueaba los dedos, y unas sogas caían desde el aire.

Pero Harry, y sus amigas, usaron la telequinesia de la Fuerza, para crear literalmente, un campo de fuerza, que impidió a las sogas atraparlos.

Aquello asombró a Quirrell.

¡Congelado! ―exclamó Hermione.

¡Incendio Máximo! ―exclamó Padma.

Quirrell gritó, mientras sentía, en su cuerpo ambas sensaciones.

¡Carpe Retractum! ―exclamó Daphne, atándole una cuerda al cuello, a Quirrell.

Harry sonrió ligeramente, y alargó su mano derecha, haciendo lo mismo: cortándole la respiración.

―Mal.… maldito... se... seas... Ha... Harry... Potter... ―gruñó una voz estrangulada.

Harry se giró, e hizo una mímica de mandar a volar, algo.

Quirrell voló hacía las chicas, y todas usaron hechizos distintos, logrando dañar al hombre. Su turbante cayó, y todas gritaron, al ver aquel otro rostro, detrás de la cabeza del maestro, aquella cabeza tenía rendijas nasales, y ojos rojos de serpiente. ―Harry Potter... ―dijo la voz ahogada, de la otra cara. ― ¿Puedes ver, en lo que me has convertido? ―preguntó Voldemort. ―Nada más que en sombra y quimera.

―Voldemort ―dijo el chico. ― ¿Puedes tu ver, lo que me has hecho? Asesinaste a mis padres, sin compasión. Y mira como terminó todo, para ti... ―Harry tuvo que poner en práctica, todo su entrenamiento, para no demostrar ninguna emoción en su rostro, mientras que era asaltado por un recuerdo.

Un joven de unos 16 años, de cabello negro y ojos grises, se encontraba ante un maestro.

¡Válgame Dios!, ¿ya es tan tarde? ―preguntó el hombre, para en seguida encender una lámpara de gas.

Profesor ―dijo el joven.

¿Tom? ―preguntó el maestro. ― ¿Por qué sigues aquí? Debes de volver a tu Sala Común, aunque seas un Prefecto, esta no es tu noche de rondas, te meterás en problemas.

Tengo una duda, profesor. Encontré un... termino, en un libro, pero este no daba una explicación muy detallada. ―Dijo el chico llamado Tom.

¿De qué se trata?

Es usted un hombre muy inteligente, eso sin lugar a dudas ―dijo Tom, haciendo sonrojar al hombre. ― ¿Sabría usted decirme, lo que es un Horrocrux?

―Cuando tenga la Piedra, en mis manos, entonces me podré regenerar, Potter ―dijo Voldemort, para luego girarse y ahora ver a Quirrell alargando la mano. ―Dame la piedra, Potter... Entrégamela, y devolveré la vida a tus padres.

―Los más grandes lores oscuros, que han logrado desentrañar los secretos de la vida y la muerte... han fracasado ―dijo Harry, seguro de sí mismo, había leído las historias, plasmadas en los pergaminos, había escuchado los Holocrones. ―Lo sé, porque he leído los pergaminos, y sus espíritus me han contactado. ―Sonrió, al recordar a Darth Plagueis. ―Uno de los más grandes lores oscuros... se llamó Hego Damask. Él desentrañó la función de las células, en correlación la vida. Él descubrió como podía devolver la vida, como podía extenderla, como evitarla... aprendería, como... crearla ―las chicas escuchaban, mientras desenfundaban la espada, el Kopesh, el sable de hoja curva y el tridente, preparadas para atacar a Quirrell y a Voldemort. ―Le enseñó todo a su alumno... ―Harry enseñó una sonrisa burlona. ―Y acabó por ser asesinado, por su propio alumno mientras dormía, luego de haber cumplido casi seis siglos de existencia. Quieres ser inmortal, por eso usarás realmente la piedra, pero nada ni nadie, es verdaderamente inmortal. ―Harry sacó su sable original, con la hoja de hierro Mandaloriano, lanzando un corte tan rápido, que la espalda de Quirrell, y sobre el ojo derecho de Voldemort, haciéndolo gritar.

Las chicas se lanzaron contra el lord oscuro, sin que pudiera evitarlo, las trataba de enviar a volar, o trataba de capturarlas, con sus cuerdas de luz, pero ellas lo evitaron, y pronto no quedó más, que el cadáver de Quirrell, atravesado, por seis espadas. Y su espíritu escapó.

―Vámonos ―dijo Hermione, todas asintieron, incluyendo a Harry, enfundaron sus armas, y se fueron de allí.

A medida que iban regresando sobre sus pasos, Harry fue destruyendo cada habitación.

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Dumbledore estaba comiendo sus adorados dulces, mientras tenía el ceño fruncido. Ese año no fue como él pensó que sería.

Sus planes, de casi una década parecían estar fracasando. Pero tenía que recordarse, que era viejo, sabio y que aún quedaban otros seis años, por delante, para guiar a Harry Potter, hacía su destino: Acabar con Voldemort.

De pronto, los instrumentos que monitoreaban las Salas, de las pruebas para la Piedra Filosofal, comenzaron a sonar, cosa que lo sorprendió e incluso lo asustó un poco.

Pronto, mandó a llamar a los jefes de casa y a Quirrell, quien nunca llegó, eso solo ayudó a hacerlo enfadar. Explicó que posiblemente alguien intentara robar la piedra, así que fueron a ver lo que había pasado.

Se sorprendieron al ver a Fluffy atado, del tamaño de un dálmata y petrificado.

Bajaron por cada sala.

El Lazo del Diablo había sido quemado.

La puerta de la habitación de las llaves-libélula, parecía haber sido golpeada por un Cistem Amperio, pues se había salido de sus bisagras.

La cabeza del rey blanco, había sido destruida.

El trol... no supieron si estaba muerto o seguía dormido.

Las botellas no parecían haber sido perturbadas.

Encontraron el cadáver de Quirrell, lleno de estocadas.

Todos los maestros, chillaron, al ver el rostro de Voldemort, el cual desposeyó a Quirrell, y los golpeó de frente, para luego huir.

―Tenemos que limpiar todo ―dijo Dumbledore, todos asintieron, y fueron de una habitación a otra, limpiándola. Él sonrió, y caminó hacía el espejo, el cual había sido destruido, por el impacto de Quirrell, miró en su interior y agarró la piedra. Sonrió, ahora solo tendría que decirle a Quirrell, que la piedra había sido destruida. Solo entonces, sacó su varita. ― "Magicus Revelio" ―susurró. Había una gran cantidad de magia allí, y muchas firmas mágicas. ― ¿Qué significa esto? ―fue la pregunta, que apareció en su mente. ― ¿Acaso alguien bajó con Harry? ―Era magia, pero... parte de ella, se sentía... con una gran firma... natural, ¿Qué era eso?

En la tarde, notificaron el fallecimiento del profesor Quirrell, y la Copa de la Casa, fue ganada por Hufflepuff.

Dumbledore miró a Harry, quien charlaba con Daphne, mientras reían.

Él quería creer que fue cosa de Harry, pero... no se sentía como su magia.

Además, ¿Qué podría haber llevado a Harry, a descender por la trampilla, sino hizo otra cosa que ignorar las pistas que él dejó a lo largo, del año?