Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

23: La Criatura de Slytherin.

A la mañana siguiente, Pevees los asustó a todos, cuando apenas habían ingresado a la primera clase, de la mañana. ― ¡Agresión! ―chilló el Poltergeist. ― ¡AGRESIÓN! ¡NINGÚN MORTAL NI FANTASMA ESTÁ A SALVO, AGRESIÓN! ―Cientos de puertas fueron abiertas, los maestros y alumnos se acercaron a las escaleras, encontrando a Justin Filch-Fletcher petrificado y a Nick Casi-Decapitado, de un color negro, sin moverse.

Justin fue llevado a la enfermería, por la profesora Aurora (de Astronomía), haciéndolo levitar, mientras que Ernie McMillan, usaba un abanico, para llevarse a Nick Casi-Decapitado.

Pero a Harry y a sus amigas, eso casi no les importaban los petrificados. Sino más bien el diario de Ryddle, el cual había desaparecido; encontraron que, el alumno en cuestión, incluso tenía un trofeo en el Salón de Trofeos, por "Servicios Especiales".

Pero no había vuelto a haber ataques, tras el ataque a Justin y Nick, y la enfermera: Poppy Pomfrey, anunció que las mandrágoras estarían listas para ser cosechadas, muy pronto.

Todo el mundo estaba alerta y receloso, seguramente el heredero se hubiera decidido, a no abrir nuevamente la Cámara y liberar al monstruo.

Cada vez que Lockhart, aseguraba que él era quien había detenido los ataques, todos lo miraban con enfado.

―No creo que debamos de volver a preocuparnos, Minerva ―dijo Lockhart, tocándose la punta de la nariz y alzando y bajando repetidamente, las cejas. ―Seguramente, los culpables se dieron cuenta de que yo, estaba por capturarlos, y han decidido dejar el asunto en paz. ―McGonagall, se preguntaba qué terrible crimen, había cometido ella, para tener que soportar al hombre. ―Lo que necesita el colegio ahora mismo, es una inyección de moral. ¡Para barrer con los recuerdos del trimestre!

La idea de Lockhart, se formó el 14 de febrero. Cuando Harry fue a desayunar, al Gran Comedor, creyó haberse equivocado de puerta, pues todo estaba decorado de rosa, en las paredes había flores de color rosa chillón, corazones de papel cayendo del cielo.

Harry llegó a la mesa de Slytherin, y se encontró con el rostro de Daphne, quien tenía un gesto de asco en su ceño. Miró en la dirección que miraba la rubia, y encontró a Lockhart con una túnica rosa chillón.

― ¡Feliz día de San Valentín! ―dijo Lockhart sonriente. ― ¡Mis cupidos del amor, estarán ofreciendo cartas y tarjetas, para todos! ¡Y la cosa no acaba aquí, seguramente mis colegas también querrán auxiliaros en este bello día! ¿Por qué no preguntan al profesor Snape, como preparar un Filtro Amoroso? ―todos vieron, al hombre con un gesto de tal enfado, que seguramente envenenaría al que se le acercara, pidiendo un Filtro.

Así, los enanos estuvieron interrumpiendo las clases, entregando canciones o cartas.

Harry, tuvo que escuchar una canción, que le hizo desear fallecer hundido en lava, en Mustafar. ― ¿Quién...? ¿Quién te pidió cantar esto? ―preguntó el Jedi Gris.

―Ginny Weasley ―dijo el enano, antes de irse.

― ¿Qué ocurre? ―preguntó Daphne, con la voz estrangulada. Por algún motivo, podía soportar la idea de... digamos: "Compartir a Harry", pero tendría que ser, específicamente, con personas como Hermione, Padma o incluso Susan, por ser ellas sus amigas, o incluso Tracey Davis, o su hermana Astoria; sufrió un escalofrío, al pensar en eso último.

―Bueno... le diré que... bueno, ¿cómo decírselo? ―se preguntó Harry. ―Me alaga, el que yo le guste, pero que me gusta alguien más, y mi... creencia, (las reglas de los Jedi), me impiden el tener una relación amorosa ―le guiñó un ojo a Daphne, quien lo entendió al instante.

Claro: Los Jedi no deberían de poderse relacionar unos con otros, pero... Weasley, no tiene por qué saber esa parte ―pensó Daphne. ―Aún podemos conquistarlo, chicas.

―Por cierto, Daphne ―dijo Harry sonriente, entregándole una cajita de terciopelo, la agarró de la mano del pelinegro, y al abrirla, una sonrisa adornó su rostro, al ver dos aretes con diminutas serpientes en ellas.

― ¡Oh!, gracias Harry, eres el mejor ―dijo Daphne, colgándosele del cuello.

Minutos después, muestras de afecto similares, se presentaron para Harry, provenientes de la mesa de Ravenclaw, al darles libros con hechizos de ataque y defensa, a Padma y Hermione, o un vestido violeta, para Susan.

-/-/-/-

Cuando llegaron las vacaciones de Semana Santa, tuvieron que elegir optativas, cosa en la cual Hermione fue muy seria. Estando en ese momento con Harry y Daphne.

―Según las optativas que escojamos, -y si tomamos alguna extracurricular-, así como nuestras futuras calificaciones en las clases y, especialmente, en los TIMOS y EXTASIS, decidirán nuestro futuro ―dijo Hermione.

―Mi futuro, está fuera de este planeta, y en una galaxia muy, muy lejana ―dijo Harry a sus amigas, sin interés verdadero. Aun no entendía, porqué sus maestros se molestaron en devolverlo, a ese planeta, en lugar dejarlo entrenarse en Coruscant. Ya había recibido mensajes de ambos frentes, sobre la guerra, que comenzaba a encrudecerse, y a crecer con una gran lentitud.

―Pero quizás, en algún momento tengas que volver al planeta, Harry. A saber, a qué volverías ―trató de hacerlo entrar en razón Susan.

Harry resopló, y miró las optativas, sin verdadero interés. ―Cuidado de Criaturas Mágicas y... Estudio de Runas Antiguas. ―Marcó ambas materias, colocó su nombre en la hoja del pergamino y lo dejó de lado, para luego llevarlo ante el profesor Snape.

― ¿No dijiste que habías estudiado Alquimia? ―preguntó Daphne, quien se tomó la libertad, de seleccionarla también, en la hoja de Harry, ella hizo lo mismo, y eligió también Estudio de Runas Antiguas.

―Alquimia en Korriban. Alquimia del Lado Oscuro, muy distinto a la magia en general, aunque sí...

―Existen muchas cosas en las cuales, son similares ―dijo Hermione, quien había probado de primera mano, "la convocación" de la Magia y la Fuerza. ―La Magia y la Fuerza, quiero decir, pero... imagina la sorpresa de un Jedi, cuando se vea atrapado por grilletes, o cuando beba un brebaje que le ayude a reponerse del cansancio. ¿Qué? ―preguntó, ante la mirada de Harry, quien le miraba con los ojos brillantes.

― ¿Puedes ayudarme a entender, y preparar bien, las pociones Hermione? ―rogó el pelinegro, a lo cual la sorprendida castaña, le devolvió la sonrisa y asintió.

Desde esa noche, Harry comenzó a repasar todo cuanto habían visto, el año pasado y ese año, con Hermione.

De primer año.

Poción curadora de forúnculos.

Poción del olvido.

Poción Herbicida.

Poción Herbovitalizante.

Antídoto para Venenos Comunes.

Y las pociones de segundo año.

Poción protectora contra el fuego.

Poción vigorizante.

Y la Poción Fortificante (La cual, aumentaba la fuerza física del bebedor)

Practicar todo eso, les tomó tres días.

Pronto, junto a ellos estaba Daphne, quien acompañó a Harry, enseñando/repasando con sus amigas, los Encantamientos que aprendieron, desde primer año, hasta ahora.

Lumos, Wingardium Leviosa, Incendio, Espongificación y Skurge.

Cuando acabaron las prácticas de todos los hechizos, casi dos días después, Daphne miró a sus amigas, y luego a su amigo.

― ¡Chicas, Harry! ―gritó tan repentinamente, que saltaron de sus sillas, mientras la veía sonreír. ― ¡Creo que he comprendido algo, sobre lo que está pasando, nos vemos más tarde! ―Y corrió sin que ninguno supiera a donde fue.

Casi treinta minutos después, las voces firmes y potentes de la profesora McGonagall y el profesor Dumbledore, viniendo desde ninguna parte, se escucharon: ¡TODOS LOS ALUMNOS, ¡DEBEN IR A SUS RESPECTIVAS SALAS COMUNES, ¡DE INMEDIATO, ¡DONDE SERÁN INFORMADOS POR SUS JEFES DE CASA, DE LO OCURRIDO!

―Potter ―era el profesor Snape, quien miraba al confundido Slytherin, quien no parecía saber qué hacer. ―Ven conmigo. Es importante. ―Harry le siguió. ―Un ataque... triple, tuvo lugar. ―Harry no dijo nada, solo se preguntó qué había pasado. ―Un mensaje ha aparecido, debajo del primero: "Sus huesos descansarán en la cámara, para siempre", esto nos ha puesto a todos los maestros, muy mal. Y, además: Los gobernadores, dirigidos por Lucius Malfoy, han decidido destituir al profesor Dumbledore. ―Finalmente, llegaron a la enfermería.

Los ojos de Harry se abrieron, al ver a Hermione, y también a Daphne, petrificadas en camillas.

―La señorita Granger tenía este espejo en sus manos ―dijo Pomfrey. ― ¿Significa algo para usted, Potter?

Harry miró a sus amigas, y luego el espejo. ― "No" ―susurró finalmente. Harry miró entonces, que un trozo de pergamino, era agarrado firmemente por Hermione, usando La Fuerza, le abrió la mano, tan delicadamente como pudo, esperando no haberle roto los huesos. ―Una alumna muerta... la cámara abierta hace cincuenta años... ―pensó Harry. ― ¿El baño femenino del tercer piso?, ¿la chica muerta, sería acaso Myrtle la Llorona?

―Señor Potter, debe de ir a su Sala Común ―pidió Minerva, con todo el tacto que pudo. El pelinegro se giró y estaba por salir.

―Sea quien sea... Daphne, Hermione. Lo encontraré, y le obligaré a rogar por su muerte, antes de concedérsela ―la forma en la cual dijo esas palabras, les helaron la sangre a Minerva y Poppy, pero Harry salió de allí, y se escabulló, de alguna forma, solo en segundos. ―Chicas. Ya sé dónde está la Cámara de los Secretos: En los baños de Myrtle la Llorona.

De entre todas las criaturas pavorosas y monstruos terribles que vagan por la tierra, el rey de las serpientes, el Basilisco, es por mucho uno de los peores.

Nace del huevo de una gallina, empollado por un sapo, y puede alcanzar una altura de quince metros. Su veneno es uno de los más mortales, y mata con la mirada.

Las arañas huyen del basilisco, al mirar ellas en todas las direcciones. Mientras que el canto del gallo es mortal para él.

Harry miró a Daphne, y ambos fueron a reunirse con Susan y Padma, para ir a la Cámara de los Secretos.